De aqui vengo yo, hermano / José Manuel Solá

Ahora comprendo. O eso creo.

Aquí, en la isla, hace sol y por todos lados se esparce una suave brisa, un leve aroma a comienzos de otoño. Pero en otros lugares seguramente llueve serena o intensamente.

Aquí es mediodía y en el otro hemisferio alguien se asoma a la ventana a contemplar la luna y las estrellas que con la vista alcanza. Desde este pequeño rincón del universo contemplamos el océano cósmico -como dije- hasta donde nuestra visión alcanza. O hasta donde nuestra imaginación (o memoria astral) pueda transportarnos.

De ahí vengo yo, de todo eso, de ese polen astral, de esa sinfonía sideral. De todo eso soy parte, igual que tú, que aquél, que el otro. Es que todos venimos del origen infinito de las cosas. Peregrinos del tiempo, de todas las auroras o de una misma aurora. O es que tal vez la aurora primigenia nos habita, nos hace portadores de todos los albores, de todo ángel y de todas las células de árboles y pájaros y lluvias.

Ahora comprendo que nacimos para cantar y hacer acopio -en los brazos, en el espíritu- de la música inmortal del tiempo en este y en otros posibles universos.

Ahora creo comprender.

(c) José Manuel Solá  /  (Caguas, PR, 3 de septiembre de 2014)

Lo que faltaba: el universo es una simulación numérica

Científicos de la Universidad de Bohn  dirigidos por Silas Beane lanzaron la hipótesis de que la realidad que vivimos es una matrix computarizada de otras realidades. Según el grupo de científicos la hipótesis se refuerza con un hallazgo que revelaría la posibilidad de que nuestra realidad es efectivamente una simulación computadorizada.

Los científicos parte de la premisa que ese tipo de simulación tendría una estructura fractal de simulaciones sucesivas, es decir  simulaciones dentro de simulaciones, que generarían un escenario complejo donde la artificialidad del universo apenas fuera notable.

En un artículo titulado “Constraints on the Universe as a Numerical Simulation” aseguran que esa estructura fractal existe en la realidad física y que las simulaciones son parte esencial del mundo en lo que toca a la función de limitar las leyes física.

Esas cosas complicadas para mi cerebro solo me llevan a pensar que de ser veraz esta hipótesis, “Dios” es una “inteligencia creadora” que juega a las simulaciones utilizando sabrá él que diablo de programación sujeta a errores y colapsos.

Y nada, todo esto me recuerda a Segismundo y su famoso monólogo.

srs

Monologo de Segismundo

Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte! ¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado, y soñé que en otro estado más lisonjero me vi. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

La Vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca

 

Comentando fotografías: el firmamento

Un espectáculo imaginado tantas veces en mis viajes astrales mentales. Ahora lo disfruto tal como lo imaginé, aunque sea en una fotografía.

Sin duda, una  perspectiva memorable de nuestro hogar en el ancho e infinito universo.

La fragilidad comunicada en esta imagen debe servir para activar nuestra conciencia espiritual.

Para aceptar que por determinaciones desconocidas, somos pésimos habitantes de una casa  irreemplazable que nos empeñamos en destruir.

Para colocar nuestra esperanza en la potente capacidad del ser humano para forjar ideas liberadoras y labrar su propia salvación.

Esos puntitos luminosos perdidos en el espacio son la Tierra y la Luna, fotografiados por la sonda Juno en su camino a Júpiter.  En ese granito de arena trascurre nuestra consciente, fragil y maravillosa existencia.

El final del universo / Juan Carlos Ramos

La otra noche vi el programa “Nova” presentado por la PBS.  En el mismo se discutía el origen del Universo a través de los avances logrados con los telescopios.  Mencionaba que desde los albores de la década del 1900, cuando se erige el primer telescopio en el Monte Wilson de California, hasta el telescopio Hubble, colocado en órbita en la estratosfera, los científicos no dejaban de maravillarse de los hallazgos que casi a diario les revela el Universo.  Entre otras cosas aprendí que hay casi igual número de estrellas como granos de arena en el planeta Tierra y probablemente más.  Los científicos han determinado que el Universo tiene 13.7 billones de años de edad y que continúa expandiéndose a una velocidad vertiginosa.

Me puse a cavilar poco después sobre lo que acababa de escuchar y me pregunté: Si tuvo principio (nació hace 13.7 billones de años), entonces no es infinito y por lo tanto tendrá un final. Si continúa expandiéndose, entonces tuvo que partir de algún lugar, porque de lo contrario, sería el equivalente a preguntarle a alguien que viene acercándose: “amigo, ¿de dónde viene y a dónde va?” Y el amigo contesta: “Vengo de… y voy hacia…,” y con esa contestación nos deja…

¿Podría alguien entonces darme las coordenadas originales del Universo? ¿Podría alguien por lo menos especular hasta dónde se va a expandir antes de explotar?  Y así las cosas, ¿quién quita entonces que este expandir y el consecuente estallido (Teoría del Big Bang) referido por los eruditos puertorriqueños en la materia como la teoría del Acángana/Fua no sea solo un ciclo repetitivo? 

¿Qué papel entonces jugamos nosotros (La Humanidad) en todo esto?  ¿Será acaso que después de todo, perteneciendo al Reino Animal (alguno de nosotros seamos mejores especímenes que otros) nuestra importancia en todo esto no es ni mayor ni menor que la insignificante hormiga o el cangrejo de Santurce (Cangrijus Santurcencis – nombre científico sugerido por Rubén Gómez a la Academia de las Ciencias de los Estados Unidos). ¿Por qué entonces nos creemos tan omnipotentes y  omnisapientes?

Y…. quien quita que un buen día, cuando planeamos irnos de pasadía y en el último momento salimos a echar una ojeada al cielo para asegurarnos que tenemos buen tiempo… súbitamente y con horror vemos en lo alto como ese enorme paño azul y blanco se empieza a enrollar dejando ver un gran abismo luminoso al tiempo que una enorme figura con gran estruendo grita: “¡Niños voy a guardar el juego “Tierra”, a dormir que mañana es día de clases!

©Juan Carlos Ramos

“La vida es tan solo un compás de espera  de la Gran Sinfonía Cósmica”