Un par de mitos sobre la UPR / por Rima Brusi

Los que me conocen saben que ando un poco obsesionada con la defensa de la universidad pública de Puerto Rico, la UPR, que está bajo ataque, protegiéndose como puede de 1)los recortes draconianos impuestos por la Junta de Control Fiscal y 2) la potencial pérdida de acreditación que podría ocurrir debido, justamente, a esos recortes y la duda que los mismos arrojan sobre la capacidad de la institución para cumplir con su ambiciosa, importante, esencial y polifacética misión.

El otro día me preguntaron algo así: ¿qué te dice la gente que justifica estos recortes? Si son tan terribles y absurdos como dices, entonces cómo es que hay tanta gente que los acepta y hasta los celebra?

Me quedé pensando, y mi respuesta forma parte de las cosas que ando estudiando de momento, pero aquí van algunas respuestas preliminares que podrían contribuir a la discusión actual:

  1. Hay dos tipos básicos de personas que justifican los recortes. Los llamaré, por aquello de usar lenguaje pintoresco, los “haters” y los “pragmatists”. [Los “lovers” no justificamos los recortes. :)]
  2. Los “haters” se mueven en todas las esferas: algunos son decanos, otros analistas, otros troles de internet y gritones variopintos. Sus aseveraciones incluyen ideas como que la UPR es un bastión comunista, los estudiantes son unos vagos pelús elitistas, y la UPR le chupa los recursos al país. A estos le hemos respondido con creces, muchas personas que tratamos el tema, y en muchos medios distintos, demostrando que la universidad es una buena inversión, que genera más actividad económica que costos, que sus estudiantes tienen mayor aprovechamiento, que su alcance va mucho más allá de  sencillamente las clases e incluye cosas como hospitales, museos y prevención de desastres, en fin. En este post no me ocuparé demasiado de los “haters” porque la verdad es que se nos va la vida contestando sus locuras y lo hemos hecho tantastantas veces….De todos modos, cuando tenga tiempo entro y pongo por aquí una biblografía de recursos que prueban que la universidad es una buena inversión y posiblemente el proyecto cultural más importante y efectivo en la historia del país.
  3. Los “pragmatists” son más complicados, y algunos hasta tienen algo de “lover”, y atenderé sus reclamos en otros posts y espacios. Pero en esta ocasión quiero dirigirme a dos de esos reclamos, porque los usan mucho, y porque aunque los usan los “haters” también los usa gente que es en general gente buena y razonable, gente  que simplemente entiende que la universidad debe ser como las “del norte”, gente que habla de “sentido común” y de “ser prácticos” sin mirar los números muy de cerca.  Sin meterme con esa idea de que hay que parecerse a las universidades de Estados Unidos (eso es otro tema) atenderé dos mitos que se caen fácilmente al comparar universidades estadounidenses con la UPR.

MITO 1:”La UPR es demasiado barata”

Respuesta: NO. Cuando usted toma en cuenta el tamaño de los ingresos de nuestros habitantes, y el porcentaje de ese ingreso que el costo de matrícula representa, la verdad es que nuestro sistema es bastante caro, no “barato”. El Consejo de Educación Superior hizo un estudio reciente sobre esto, y puede leer el resumen de ese estudio aquí.

MITO 2: “La UPR es demasiado grande y/o tiene demasiados recintos, así que hay que achicarla.”

Respuesta: La UPR NO ES MAS GRANDE QUE OTROS SISTEMAS COMPARABLES. Fíjese, por ejemplo, en Nueva York: Según el censo, Puerto Rico tenía unos 3.3 millones de habitantes en el 2017. El sistema universitario público de Puerto Rico (es decir, la UPR) tiene once recintos. El estado de Nueva York tenía 19.8 millones de habitantes en el 2017. Sus dos sistemas públicos (CUNY y SUNY) tienen un total de 88 campuses. Es decir: Puerto Rico tiene un recinto por cada 0.3 millones de habitantes, más o menos. En Nueva York, hay un recinto por cada 0.23.

Para decirlo clarito: El tamaño de la UPR, en términos de número de recintos, es comparable, de hecho hasta un poco menor, que el tamaño del sistema público en un estado que solemos utilizar con frecuencia como referente, el estado de Nueva York.

Otro tanto ocurre cuando miramos los números de California, otro estado con fuertes sistemas de educación superior pública. California tenía unos 40 millones de habitantes en el 2017. Sus tres sistemas públicos (CC, CSU y UC) suman 146 recintos. Es decir, California tiene un recinto por cada 0.27 millones, o sea que tiene más recintos por habitante que Puerto Rico.

Lamentablemente ando de prisa, pero quería compartir este dato rapidito tanto con los aliados como con los que piensan que la UPR tiene “demasiados recintos”. El tema es largo y hay tela para cortar, pero regreso en un par de semanas y lo tratamos con calma, añadimos más datos, y todo eso.  Hasta entonces.

Recibido de Parpadeando

foto por Gazir Sued

Ruina y decadencia de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico / por Alberto Martínez Márquez

En la mañana de hoy, mientras devolvía un puñado de libros que había tomado prestado de la Biblioteca Enrique A. Laguerre de la Universidad de Puerto Rico en Aguadilla, me topé con la última edición del periódico Diálogo. El aspecto raquítico de lo que una vez fuera el último reducto del análisis crítico y de los debates cardinales en torno al acontecer universitario y a la situación del país, denotaba en grado sumo la crisis por la que atraviesa nuestra universidad, provocada por la mezquindad de los que detentan el poder. Lo que tenía en mis manos en ese preciso instante era un famélico paralelepípedo que exhibía una impresión horrorosa y que contenía una serie de artículos de encargo (entre éstos, una pseudoentrevista al desabrido Presidente de la Universidad de Puerto Rico). El ejemplar de Diálogo que estaba ojeando correspondía al mes de octubre del corriente. Me detuve en la página 28, donde el pomposo encabezado rezaba en letras semiazuladas: “Con nuevos bríos La Editorial de la UPR.” Lo que leí a continuación, me indignó sobremanera. Es por tal motivo, que he decido escribir el presente artículo y evidencia la precaria situación por la cual atraviesa la casa publicadora del primer centro docente de nuestro país.

Para empezar, el nuevo director de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico, el Dr. Héctor Ríos Maury, académico de la Facultad de Administración de Empresas, anuncia en la noticia referida el desarrollo de tres colecciones, que formarán parte del proyecto “Alborada” (que da nombre a la “renovación” editorial). Este proyecto ya había sido anunciado a principios del 2011
(http://dialogodigital.com/index.php/Comienza-nueva-alborada-en-Editorial-UPR.html). Con un presupuesto reducido a casi la mitad y el despido de una veintena de empleados, la llamada “reinvención” de la Editorial de la UPR comenzaría a tomar una ruta más que torcida, destinada sin remedio al fracaso. Las renuncias de prestigiosos intelectuales, como Edgardo Rodríguez Juliá y Magali García Ramis, a la junta de la editorial, se sumaron de inmediato a esta comedia de horrores
(http://www.elnuevodia.com/Xstatic/endi/template/imprimir.aspx?id=891018&t=3) que culminó con la llegada de Ríos Maury. La designación de tres catedráticos de la UPR como encargados de las tres colecciones de lo que alguna vez fue nuestra más prestigiosa editorial, es una muestra de la insensatez y el velagüirismo más rampante: la escritora Mayra Santos Febres, se encargará de la colección Nuevos espacios en la Literatura Iberoamericana; el economista Jaime Benson Arias, tendrá a su cuidado la colección Un acercamiento plural al pensamiento económico; y, finalmente, para colmo de males, el profesor José Garriga Picó (comentarista político y ex Senador), velará por la colección Democracia, Descolonización y Derechos Civiles.

Los títulos de las nuevas colecciones de la editorial, además de ser un dechado exuberante de la incapacidad inventiva de la junta editorial o del propio Ríos Maury (o quienquiera que lo esté asesorando en estos menesteres), delinea claramente la sincronización de la política editorial con la ideología del partido en el poder. Aunque ya hay libros que están a punto de ser publicados, de la autoría de intelectuales serios y responsables como Aaron Gamaliel Ramos, Carmen Vázquez Arce, Gerardo Navas, Gloria Mock y Edwin Irizarry Mora; no es menos cierto que otros, de autores con un dudoso historial, nos hacen sospechar de una alineación ideológica. Me refiero a un libro próximo a publicarse con los textos de los autores antes mencionados: El triángulo de Puerto Rico: Educación, política y cultura, de la autoría del dos veces (fracasado) ex Secretario de Educación Carlos Chardón, actual director del Área de Evaluación, Planificación, Estadísticas e Investigación del recién creado Consejo de Educación de Puerto Rico
(http://www.elnuevodia.com/carloschardonestrenanuevopuesto-1085147.html). No sorprende, por tanto, que las futuras publicaciones de la Editorial de la UPR sigan esa alineación y los recientes nombramientos de los encargados de las colecciones respondan a los intereses de Ríos Maury, de la junta de editorial y del Partido Nuevo Progresista.

Interesantemente, desde un inicio, la designación de la narradora y poeta Mayra Santos Febres a la Editorial de la Universidad de Puerto Rico estuvo envuelta en un aura de controversia, debido a supuestos “malos entendidos” entre ésta y el Presidente de la editorial. Tatiana Perez Rivera, periodista de El Nuevo Día, cita a Santos Febres diciendo: “A mí no se me ha consultado mi participación en esos proyectos”, insistió Santos Febres, “yo no estoy en el Consejo Editorial ni en la Junta. Se me acercó (Héctor) Ríos Maury para que fuera asesora por descargue académico de tres créditos. No me están pagando ni tengo dietas”
(http://www.elnuevodia.com/santosfebresasesoralaeditorialdelaupr-1067815.html). No hay que leer dos veces el artículo de Pérez Rivera para darse cuenta de las contradicciones en las que incurre Santos Febres, cuando ella niega que forma parte de la Editorial de la UPR, pero que le servirá de asesora a la misma editorial. ¿Puede uno no formar parte de algo de lo que uno es parte? ¿Cómo podríamos entender tamaña discrepancia? La noticia publicada en Diálogo, sin embargo, lo expone sin ambages: la escritora puertorriqueña está encargada de la colección Nuevos espacios en la Literatura Iberoamericana.

El nombramiento de Mayra Santos no puede desvincularse de la labor efectuada por ésta en el Festival de la Palabra, evento que la escritora fundó y ha estado celebrando desde el 2010. Es de notar que el favoritismo gubernamental hacia el Festival de la Palabra, al ser financiado con fondos públicos provenientes del gobierno central, del Departamento de Educación y del Municipio de San Juan, le posicionó favorablemente a Mayra Santos y su organización, Salón Literario Libroamérica, por encima de otras actividades y organizaciones culturales de mayor antigüedad y relieve en la isla (la Feria Internacional del Libro de Puerto Rico, el Festival Internacional de Poesía y el Ateneo Puertorriqueño). Baste recordar que Mayra Santos también timonea a su antojo la Casa Biblioteca Concha Meléndez, adscrita al Instituto de Cultura Puertorriqueña y a la Biblioteca Nacional, donde sus allegados/as dictan talleres de literatura cuyos costos oscilan entre $250.00 y $175.00. Independientemente de los méritos de Santos Febres, que son muchos (no cabe duda que todos son bien merecidos e incuestionables), sus “guisos” con el gobierno de turno y la forma en que ella ha sido recompensada, por el contrario, es una muestra irrefutable del más descarado arribismo “cultural,” que no lo hace menos político. Finalmente, el hecho de que Santos Febres capitanee la colección de marras, me lleva a pensar que la misma servirá para catapultar a escritores iberoamericanos y españoles que buscan acceder al mercado hispano de los Estados Unidos a través del puente tendido por la editorial de la UPR. Una vez más, los sueños de difusión nacional e internacionalización de muchos/as escritores/as puertorriqueñas/as noveles y/o reconocidos, vuelven a esfumarse. Baste recordar que precisamente el Director de Programación del Festival de la Palabra, Sr. José Manuel Fajardo, destacó en su carta de invitación a los editores nuestra condición como “punto de referencia de esa circulación triangular de ideas y literaturas entre Estados Unidos, América Latina y Europa,” que sirve de “plataforma ideal de entrada de la literatura en lengua española a Estados Unidos”
(http://angelicafuriosa.blogspot.com/2010/05/la-palabra-en-pasarela.html). Esto haría más patente el intercambio desigual entre el capital escritural boricua y el capital escritural europeo y americano.

Por otro lado, en lo que concierne al economista y profesor
universitario Jaime Benson Arias, a cargo de la colección Un acercamiento plural al pensamiento económico, cabe destacar que su verborrea neoliberal publicada ocasionalmente en el periódico El Vocero ha sido debidamente galardonada. Benson Arias, al igual que el diario que le publica, es un fotuto de la administración de turno del país. Debe señalarse, además, que el economista fue uno de los signatarios del infame “Manifiesto de la Estadidad Radical,” de mediados de los años 90s. También ha sido su más persistente ideólogo (junto a Ramón Gosfoguel), a pesar de la dimisión y amnesia voluntaria de gran parte de los que firmaron el documento. No entraré en los méritos del aludido manifiesto; pero sí destacaré que sus
posturas—cónsonas con las ideas anexionistas del Partido Nuevo Progresista—, son contrarias a una economía participativa de base democrática, y, por lo tanto, no podría propender de modo alguno a la pluralidad de pensamiento que anuncia el título de la colección que tendrá a su cargo. Asimismo, el nombramiento del Profesor de Ciencias Sociales, politólogo y ex Senador José Garriga Picó, como encargado de la colección Democracia, Descolonización y Derechos Civiles, parecerá una broma de mal gusto. Garriga Picó no sólo formó parte de la estructura de poder del PNP, sino que ha sido uno de los más ardientes combatientes en contra del pensamiento disidente y alternativo. Durante décadas ha sido un persistente ideólogo del PNP, pero también se ha destacado como un vil trepador. Su velagüirismo ha quedado evidenciado en muchísimas ocasiones (cuando defendió a brazo partido el regreso del Dr. Pedro Roselló González; cuando viajó al viaje al estado de Israel en 2008 pagado por Amisrael, una organización religiosa fundamentalista de Puerto Rico,
https://www.adendi.com/archivo.asp?Xnum=722661&year=2010&mon=6; y cuando figuró como candidato a la presidencia de la Universidad de
Puerto Rico, http://www.elnuevodia.com/Xstatic/endi/template/imprimir.aspx?id=647459&t=30). ¡Y pensar que este funesto personaje de la historia política reciente estaría decidiendo qué se publica sobre el tema de la democracia y de los derechos civiles! Garriga Picó es el mismo que en la huelga universitaria de 2010 empujó a unos estudiantes y cruzó las barricadas para entrar a un salón de clases completamente vacío
(http://pr.indymedia.org/news/2010/10/45370.php)/).

La cooptación ideológica y el velagüirismo son la orden del día en una editorial cuyo prestigio está ahora en juego. La pretendida
“renovación” o “reinvención” de la Editorial de la Universidad de Puerto Rico no es otra cosa que el enmascaramiento del pensamiento único que intentan imponer los secuaces del Partido Nuevo Progresista. Es preciso exponer la ruina y decadencia de la editorial y denunciar a viva voz esta intentona que busca menoscabar la diseminación de opiniones, ideas y saberes diversos, tan vitales para el desarrollo de nuestra sociedad.

Prof. Alberto Martínez-Márquez

Departamento de Humanidades

Universidad de Puerto Rico en Aguadilla

Aguadilla, miércoles, 30 de noviembre de 2011.

Imagen y sonido / Rima Brusi

Estoy lejos.  Observo a través del lente de los medios (y de facebook, que se ha convertido en una herramienta muy  útil para obtener noticias rápidas, gracias a los amigos que generosamente comparten las noticias) lo que pasa en la universidad.

Es como un sueño.  Uno de los malos, claro.

La policía se concentra en los predios de la Yupi.  Y no sólo la policía así, a secas. También, tal vez especialmente, la policía a caballo, la policía de negro, y la policía rodeada de escudos gigantes, como soldados romanos, escudos para protegerse de…¿qué?

Pues de ese ejército temible de estudiantes sentados en el suelo practicando, tras entrenarse y anunciarlo públicamente,  desobediencia civil.  La policía se acerca, para que los sentados puedan sentir el aliento de los caballos, el nerviosismo de los cascos.  Los pellizcan con tecnología y técnicas que a saber desde cuando querían usar y para las cuales no encontraban el cuándo, o el quién.  Los empujan con escudos, se los llevan cargados, los arrestan.  Los persiguen por las calles de la capital.  Les compartamentalizan la protesta (con carteles designando zonas específicas para ello),  y luego les cambian las coordenadas en pleno asunto. Literalmente, he visto como mueven el cartel de lugar.

[En el recinto donde trabajo, han puesto el cartel lejos, muy lejos, de cualquier edificio universitario. Para que los protestones protesten al son de los coquíes y de los grillos.  Pero eso es otra historia.]

Al mirar la escena de lejos, se me ocurre que si yo fuera un alienígena, o al menos un extranjero bastante despistado, de momento me parecería que en la universidad hay un enemigo terrible.  La impresión, la imagen, estaría basada en la cantidad y variedad de policías.

Luego está el sonido.  Jerarcas policíacos que me aseguran que allí hay “puntos” para desarticular, y que hay que proteger estudiantes que sí desean tomar clases; Administradores universitarios que justifican la locura de la intervención militarona apelando a las acciones violentas de unos misteriosos encapuchados, acciones que al parecer, todo el mundo desaprueba.

Pero el caso es que a la hora de arrestar, no hay encapuchados, casi nunca arrestan a los encapuchados, a menos que sean Tito Kayak, porque a ese siempre lo quieren arrestar, sino que parecen preferir, en eso de los arrestos, a muchachos y muchachas comunes y corrientes, desarmados, capturados mientras hacen cosas tan inofensivas como hablar por megáfonos o repartir papelitos.  O sentarse en el suelo.

Entonces, piensa el extranjero o el alienígena, o la bloguera, entonces se trata de otra cosa.  Se trata de enviar muchos policías para crear la impresión de que allí, en la Universidad, hay un terrible enemigo del pueblo (porque ¿para eso es la policía, cierto? para proteger al pueblo?), y se hace mucho ruido, se habla en los medios de la gran amenaza que son los estudiantes, para hacer la imagen más creíble…Como en las películas baratas, donde de repente se oscurece la escena, para entrarnos el susto por los ojos, y simultáneamente suena la música siniestra, para entrarlo por los oídos…

Imagen y sonido, para beneficio del ciudadano común con algún interés en hacer democracia más allá del ocasional voto, y que se está quedando esgalillao y bruto tratando de reaccionar al karso, el gasoducto, el corredor, la universidad, el colegio de abogados, el tribunal supremo…

Mientras tanto, en esa curiosa contracción del espacio que el internet y la posmodernidad permiten, tengo el New York Times abierto en otra pantalla y busco entender lo que ocurre al otro lado del mundo, en Egipto, donde las intensas protestas han recibido una reacción sorda y represiva por parte del estado.  Y, tal vez porque están las dos pantallas abiertas a la vez, Egipto se siente, de repente, muy cerquita, y suena terriblemente familiar.  Un miembro del partido oficialista egipcio confía en que el cansancio les dará a victoria.  Otro habla de “ley y orden” para justificar sus acciones.  Otros acusan a los protestones de ser pocos, o de ser un sector con intereses ideológicos particulares.  Amenazan con arrestos.  Mientras tanto, las libertades democráticas son erosionadas en nombre del orden, y las tropas traen el desorden de la represión a la calle.

Los periodistas que escriben el artículo recuerdan la pelea en los setenta de M. Ali contra George Foreman, en donde Foreman daba golpes, golpes, golpes, peleaba solo, y Ali esperaba…hasta que Foreman estaba débil, exhausto.  Y entonces Ali lo noqueó.

A todo esto, el presidente de la UPR anuncia, orgulloso feliz, que “el 94%” de los estudiantes se ha matriculado.  51,000 estudiantes. Claro que eso no es el 94% de los estudiantes que estaban matriculados el año pasado, no: es el 94% de los pre-matriculados.  De modo que la alegría del presidente me resulta bastante insólita (sí, mi capacidad para sorprenderme todavía, a estas alturas,  le puede estar resultando insólita al lector.) Pero es que 51,000 estudiantes es 14,000 estudiantes menos que los que había. La UPR ha perdido aparentemente 14,000 estudiantes. Casi llegan a los 50,000 que la Junta de Síndicos calculaba y quería, no hace mucho.  No es que la van a romper-es que ya la están rompiendo.  La UPR, según esos números, ha perdido sobre el 20% de sus estudiantes. Eso es una buena noticia ¿para quién? No para mí. No para el país.

Es como un sueño. Uno de los malos, claro.

Rima Brusi

Originalmente publicado en Parpadeando

Editorial del Nuevo Día

El editorial del periódico El Nuevo Día reclama contundentemente que la educación no debe ser vista, ni como un gasto, ni como una empresa comercial.  Las sociedades inteligentes saben que la educación es la manera de potenciar el capital humano, recurso que constituye la principal riqueza que tiene un país para crear una sociedad civilizada, próspera e innovadora.  Léalo con detenimiento  y reflexione sobre cuánto daño causa en la gente, la ausencia de un sistema educativo eficiente.

10 Enero 2011

Queda colgado el sistema educativo

Apoyada en la teoría de que la educación no es una inversión sino un gasto al que aplican los mismos conceptos conservadores que han modificado otros sectores e instituciones, la Administración Fortuño ha propiciado en estos dos años desarticular todo asomo de un proyecto educativo que responda a las necesidades presentes y futuras del País.

Por un lado, tenemos un Departamento de Educación que ha visto desfilar tres secretarios en dos años, que, a causa de su incapacidad administrativa, está amenazado de perder buena parte de los $2,000 millones de fondos federales que recibe anualmente y que sigue siendo un monstruo burocrático cuya politización le imposibilita cumplir con su obligación constitucional de ofrecer educación de calidad.

Por el otro, vemos cómo una visión de gobierno se ensaña en desnaturalizar la educación superior, polarizando más al País y creando un estado de ingobernabilidad en la Universidad de Puerto Rico que amenaza la vida misma de la institución. Dos huelgas estudiantiles, la probatoria impuesta por la Middle States on Higher Education a 10 de los 11 recintos, la intervención de la Fuerza de Choque de la Policía, principalmente en el Recinto de Río Piedras, y las manifestaciones violentamente reprimidas, ensombrecieron aún más el panorama en la UPR, que ha sufrido también recortes económicos gubernamentales.

Una cuota de $800 por estudiante que la Junta de Síndicos insiste en no negociar, adosada a la actitud recalcitrante de la presidenta del organismo, Ygrí Rivera, y del presidente de la UPR, José Ramón de la Torre, ha contribuido al deterioro de la situación, a niveles de los que son responsables también otros componentes del gobierno y algunos sectores estudiantiles que han puesto en riesgo los esfuerzos de diálogo del liderato y de la masa estudiantil que lucha por mantener abierta una universidad pública y de calidad.

En el sistema educativo público, hemos visto el fracaso de 1,277 de las 1,500 escuelas; y descenso al 38% en el número de estudiantes que aprobó las más recientes pruebas de aprovechamiento académico; se ha fallado también en detener la merma de estudiantes, estimada en 200,000 en la última década, y se ha incumplido la tarea de empezar a devolver a las aulas a 45,000 desertores.

El secretario de Educación, Jesús Rivera Sánchez, que sucedió hace seis meses a Odette Piñeiro, quien a su vez reemplazó a principios del 2010 a Carlos Chardón, ha pintado un panorama optimista al indicar a El Nuevo Día que este mes proyecta haber reclutado al 98% del personal que falta para cubrir los 28 nuevos megadistritos, tener nombrados en propiedad a más de 300 directores y dado permanencia a miles de maestros, así como iniciar tutorías para miles de alumnos de bajo aprovechamiento. Pendiente queda la remodelación de escuelas, 28 de las cuales fueron desalojadas en agosto, sin contar con que para este nuevo semestre se anuncia el cierre de otras 18, a pesar de que en sólo 13 de las primeras hay subastas aprobadas y apenas se construye en dos. Agrava la situación la falta de mantenimiento, debido en gran medida al despido masivo de conserjes bajo la Ley 7 de Emergencia Fiscal.

En cuanto a la educación especial, aunque en una medida positiva puntual está en proceso el reclutamiento de los facilitadores docentes, no se evidenció en este periodo un vuelco estructural que indique que el Estado ha superado su reiterada y contumaz incapacidad para cumplir con las órdenes, estipulaciones y resoluciones del tribunal.

En conjunto, es menester abandonar las posturas intransigentes y entender que nuestros niños y jóvenes necesitan educarse para echar adelante; y que esta generación de gobernantes tiene la responsabilidad constitucional, y moral, de viabilizar su futuro, no de entorpecerlo.

Himno a la Vida

La universidad es el cerebro por donde fluye la sangre heroica de los pueblos.  Ningún régimen sobrevive atropellando a su juventud, tirándolos al mar o matando las fuerzas vivas de un país.  En cambio, siempre la Universidad resurge como el Ave Fénix luciendo el radiante plumaje de la sabiduría. Sólo se necesita que las madres del futuro de la patria marchen radiantes y poderosas en defensa de sus hijos e hijas. 

Comentando fotografías: los fraternos

A mediados del siglo 20 el gobierno de Puerto Rico estaba empeñado en sacar al País del atraso y la miseria. Para modernizar a Puerto Rico era necesario educar al recurso humano y preparar los técnicos y profesionales que realizarían la agenda que inspiraba a los gobernantes.  Para lograrlo era imperioso apoyar y fortalecer la educación superior universitaria.  Por eso, el gobierno volcó todo su apoyo a la Universidad de Puerto Rico y sabiamente ideó una fórmula fiscal para asegurar a la UPR los fondos que le permitieran llevar a cabo la misión educativa y activar los talentos de la juventud puertorriqueña.  Ocurrió de esa manera el milagro: la gran apertura de la educación universitaria pública.  La UPR abrió sus puertas para que jóvenes procedentes de las clases pobres y medias pudieran desarrollare a través de una educación universitaria.

Cuando en la década de 1950  la gran apertura de la Universidad de Puerto Rico tomó cuerpo, la cantidad de jóvenes salinenses que pudieron realizar estudios universitarios aumentó significativamente.  Chicos y chicas de la Isla abarrotaron los hospedajes de Río Piedras confrontando sus experiencias pueblerinas con la realidad del entorno universitario. Con el entusiasmo propio de la juventud asimilaron las nuevas experiencias que ofrecía la vida universitaria y capitalina.  Al calor de la formación educativa también se aprendían estilos de vida estudiantil, algunos de los cuales llevaron a sus lugares de origen.

Contagiados con esas influencias 16 jóvenes salinenses fundaron en enero de 1958 una fraternidad de estudiantes.  Junto a  estudiantes que hacían lo propio en sus pueblos, fueron pioneros en crear fraternidades estudiantiles lejos de recintos universitarios. Fue de esa manera que hace 52 años, por iniciativa de Iván Mictil, José T. Vázquez, Telesforo Figueroa,  Rigoberto Rivera, Miguel A. Vázquez, José R. Zayas, Luis A. Zayas, Guillermo Concepción, Luis Muñoz, Neftalí J. Rodríguez, Humberto Ferrer, Raúl Carrera, Luis A. Colón, Carlos T. Colorado, Dante A. Rodríguez Sosa y Félix M. Ortiz Vizcarrondo, se fundó la Fraternidad Eta Epsilon Sigma. Es preciso apuntar que las chicas universitarias salinenses no se quedaron atras y crearon una sororidad, una entidad de corta vida pero cuya existencia merece ser apuntalada para que alguno de nuestros lectores abunde sobre el hecho.

La foto que presentamos recoge parte de la matrícula que en 1973 integraba la Eta Epsilon Sigma. Quizás usted pueda identificar a algunos de eso fraternos.

Primavera y democracia, parte cuatro: tristes contrastes / por Rima Brusi

Otra asamblea estudiantil, esta vez nacional. Nuevamente, como ya es típico de este movimiento, un modelo de orden y democracia participativa. Un cierre apropiado para lo que ha sido lo que podríamos llamar la primavera boricua, una defensa de la educación superior pública madura, democrática,ágil, e innovadora. Un movimiento que gusta del juego (medios, bailes, canciones, improvisación teatral) pero no de la superficialidad.

 ¿Y mientras los jóvenes celebran, qué hacen los adultos?

Bueno, los adultos que están a cargo de liderar los destinos del país estaban ocupados bajando legislación en esa modalidad de “descargue” que se les ha vuelto tan frecuente. Mientras la minoría les exigía a grito pelado una discusión sobre la medida, que busca aumentar el número de síndicos de la junta de gobierno de la UPR, la mayoría penepé del senado aprobó el proyecto de ley, de la autoría de Arango, y lo pasó rápidamente a la Cámara.

Suspiremos. Qué contraste. Porque si algo aprendió el país de este movimiento estudiantil, es la importancia de permitir la discusión y el estudio de los asuntos complejos. No permitir que los mecanismos democráticos (como el voto) se conviertan en mecanismos para subvertir la democracia (como el voto en ausencia de debate y análisis colectivo.) (Más sobre ese tema en las entradas recientes de ÉFT e Hiram Meléndez Juarbe).

En su afán de NO buscarle las cinco patas al gato, nuestros insignes legisladores dejan al gato sin patas. Sin bigotes. Sin cabeza. La legislación se pasa con prisa, con errores, enraizada no en la investigación sólida sino en los prejuicios de sus autores, y de sus lectores. A veces, la aprueban sólo para descubrir, como le ocurrió recientemente a la senadora Rashke y a la procuradora de las mujeres, que ya existía.

Es la mentalidad del quick fix que quiere resolver la cosa rápido, del marroneo que cambia las reglas para lograr el objetivo, del nene que se lleva el bate y la bola cuando pierde. La mentalidad de la pereza que pretende producir medidas sin estudiar los asuntos, del que piensa que la democracia existe en función de la ley y del orden y no viceversa, y que por ello pasa también legislación para aplicarle a los Tito Kayaks del país el peso de un “delito grave” si con sus protestas detienen la siembra de cemento.

Todo ello evidenciando que al país le hace falta no una universidad más pequeña, como la quisiera ¥grí, sino en todo caso más universidad, más educación, más profundidad. Que haya más complicación conceptual/intelectual (bienvenida sea, porque el mundo es complicado) y menos complicación burocrática, como la que nos crea la legislatura con las leyes mal hechas apilándose unas encima de las otras, contrariándose, repitiéndose.

Se le quitan a una las ganas de escribir. Pero imposible irme a dormir sin referirme, esperanzada, una vez más, a los miles de autoras y autores de la primavera boricua, y al deseo, todavía vivo, serio, funcional, de hacer universidad, dentro y fuera de las aulas.

Rima Brusi (Tomado de Parpadeando)  La autora es catedrática del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.

Defendamos el proyecto universitario / por Mariana Iriarte

Opinión 
Hace unos días un compañero me decía que el golpe siempre viene de donde una menos lo espera, pero que del Estado siempre hay que esperarlo. Tenía razón. Después de 46 días de huelga no puede ser una sorpresa que la administración universitaria esté apostando al desgaste físico y moral del movimiento estudiantil. Prueba de lo anterior es la entrada en escena de la cuota especial de mil cien dólares para garantizar el préstamo que supuestamente la UPR necesita.

 Recientemente tuve la oportunidad de leer un ensayo que analiza y problematiza la huelga de la Telefónica de 1998 y la estrategia del todo o nada. Mientras lo leía pude aclarar varias cosas. La primera es que tenemos que pensar que el gobierno de Fortuño tienen un plan de reestructuración de la Universidad, ante eso debemos pensar cuál será nuestra estrategia si finalmente ese plan de restructuración se da. ¿Qué hacer como movimiento estudiantil si el fin de este gobierno es clausurar la Universidad como el espacio de quehacer académico intelectual y el motor principal del pensamiento libre y crítico?

 Es momento de medir las fuerzas y pensar, como aconsejó Catalá durante la huelga de la Telefónica, cuán decidida está la administración universitaria a mantener la Universidad cerrada y cuán fuerte está el movimiento estudiantil para resistir ese plan. Si realmente el gobierno está decidido a establecer nuevos arreglos para la Universidad, el movimiento estudiantil que salga de esta huelga, debe salir victorioso y fuerte para poder hacerle frente a eso que viene. A modo de ejemplo, no olvidemos que hubo un primer intento de venta de la Telefónica que no prosperó debido a la ausencia de ciertas condiciones pero que el segundo intento sí fue exitoso: se vendió la Telefónica y no se obtuvo ninguna conquista apostando a la estrategia del todo o nada. El movimiento estudiantil no puede ni debe darse el lujo de salir debilitado de este proceso que tanto nos ha costado y tanto ha conseguido.

 La asamblea general de estudiantes del 13 de abril decretó un paro de 48 horas con la posibilidad de una huelga indefinida si la administración se negaba a negociar. Efectivamente la administración no reconoció como legítimo al Comité Negociador y se inició el proceso huelgario. En este punto debemos aclarar que, al igual que en el 48 y en el 70, la administración decretó un cierre de la institución y fue ésta quién apostó al cierre como primera alternativa cancelando así todo espacio de diálogo o negociación.

 Las negociaciones finalmente comenzaron, sin embargo, nunca parecen haber estado destinadas a la reapertura de la Universidad. Por un lado, la administración se sienta con el Comité Negociador mientras que por el otro desarrolla campañas publicitarias, anuncia la imposición de una cuota especial ridículamente alta y empiezan a llover en el Capitolio proyectos de ley destinados a enmendar la ley de la Universidad.

Ante este escenario, es preciso que empecemos a reflexionar en qué momento comenzamos a permitir que fuera la administración quien dictara cómo y cuándo íbamos a desarrollar nuestra huelga. Que nos preguntemos si la dilación de los procesos no está, maliciosamente, destinada a mantenernos en una huelga que parece no tener fin. Que pensemos si no estamos dando vueltas como el perro que intenta, infructuosamente, de morderse la cola.

Hay quienes sostienen que en estos 46 días de huelga no hemos logrado mucho. A diferencia de éstos, soy de los que piensan que sí hemos logrado muchísimo. Más allá de los reclamos específicos, este movimiento estudiantil logró, por primera vez, unificarse y consolidarse a nivel sistema; logró desenmascarar los planes de una administración que pretende, sin temor a equivocarme, no sólo desmantelar la Universidad como institución, sino más bien aniquilar el proyecto universitario; logró que todos los sectores que componen la comunidad universitaria y el pueblo en general asumieran postura y se expresaran a favor de los estudiantes pero sobre todo que se reconociera a la Universidad como la institución fundamental que es en el desarrollo de un proyecto de país.

Ahora bien, sería un error garrafal asumir dichos logros como evidencia de un poder infinito. El poder ha estado y permanece en manos del Estado. Los y las estudiantes, utilizando la huelga como un medio, hemos intentado subvertir el poder pero en este momento cabe preguntarse si la huelga se ha normalizado y, por tanto, ha dejado de ser subversiva. Debemos preguntarnos si no es hora ya de recoger lo que hemos conseguido, replegarnos y redefinir nuestras estrategias de lucha para enfrentar un plan mayor como lo puede ser la reestructuración de la Universidad.

Para enfrentar dicho plan es necesario un movimiento estudiantil fuerte, capaz de enfrentar la ofensiva gubernamental desde la unidad. Creer que podemos agotar todos nuestros reclamos en un único momento equivale a sobreestimar nuestra capacidad política lo cual redundaría en el resquebrajamiento de este movimiento estudiantil que tanto nos ha costado construir. No podemos permitir que la administración sea nuestra brújula y determine cuáles son nuestros reclamos. Este movimiento estudiantil conoce sus reclamos, el hilo conductor entre lo que nosotros queremos lograr y lo que hay en la mesa de negociación está determinado desde el 13 de abril, dar espacio para que nos impongan nuevos reclamos es contribuir en la estrategia “universidad cerrada”.

A esta altura es imprescindible retomar el contacto con el afuera, abandonar el microespacio que hemos construido y denunciar a la administración en sus intentos de cancelar el proyecto universitario. Para eso es necesario que se certifiquen los reclamos logrados, se negocien las sanciones disciplinarias, si alguna, y se deje claro que no vamos a negociar nada que no haya estado dentro de nuestros reclamos iniciales.

No permitamos que los árboles nos impidan ver el bosque. La Universidad está en una profunda crisis y tenemos la responsabilidad, junto a otros sectores, de luchar para impulsar una verdadera Reforma Universitaria. Ayer mantenerla cerrada constituyó una estrategia que adelantó nuestros reclamos. Sin embargo hoy es contribuir a su deterioro y eso equivaldría a rendirse. Los estudiantes no nos rendimos, por eso continuaremos construyendo la Universidad que hoy el gobierno nos niega.

Para lograr nuestros objetivos es imprescindible diferenciar las posturas moralistas de las ético-políticas. No podemos caer en la trampa del moralismo y encerrarnos a discutir si levantar la huelga constituye claudicar. Frente a esa posición, que tiene que ver con lo emocional y no con lo político, tenemos que pensar cómo abrir la Universidad adelanta –o no-, no sólo los reclamos estudiantiles, sino también la protección del proyecto universitario. En este sentido, pensar políticamente implica reflexionar sobre cómo determinada estrategia contribuye a crear mejores arreglos institucionales que, verdaderamente, nos conduzcan a la construcción de la Universidad que queremos. Mantener la Universidad cerrada, en este momento, dejó de ser instrumento de presión y se convirtió en la estrategia de la administración. No bailemos su baile, rescatemos a la Universidad.

 

Mariana Iriarte

 La autora nació en Caseros, Buenos Aires, Argentina. Estudió Ciencia Política y Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Tiene un B.A. en Artes con concentración en Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Río Piedras. Actualmente estudia Derecho en la misma institución.

 

La Legislatura debe actuar a favor de la UPR / Mario Núñez Molina

La crisis y el cierre de la UPR se debe a la falta de un presupuesto saludable que le permita operar eficientemente como una Universidad pública de excelencia y accesible a todos y todas. Esta carencia presupuestaria puede resolverse si la Legislatura de Puerto Rico le restituye a la UPR los fondos que se computan para su presupuesto. Es hora que nuestros legisladores reaccionen positivamente a esta crisis en favor de sus constituyentes, para quienes la Universidad de Puerto Rico es prioridad. Puerto Rico necesita de su Universidad, sobre todo en estos tiempos de crisis económica. Reclamemos a nuestros legisladores.

Actúa hoy en defensa de la UPR y para su apertura!

¡Llama HOY a la los Representantes y Senadores y pídeles que actúen!

Tomado de DigiZen: Un Blogfesor Aprendiendo

¿Por qué estoy aquí? : carta abierta / Carolina Mejías

12 de mayo de 2010.

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¿Por qué estoy aquí?

Cuando hablamos de huelga, navegamos a un mundo de Resistencia ante el poder. Un poder que está formado por el dinero, un dinero compuesto por papel verde. Cuando resistimos, es luchar en contra del dinero. Ese papel verde que trae odio, ante la humanidad. Que mata, que divide. ¿y quién puede luchar contra el poder? En algún momento de mi vida me pregunté eso. Porque ni Dios, discúlpeme si ofendo, con su muerte no pudo eliminar el odio que produce el poder.

Y si hago un análisis de mi vida, descubro que ese poder, el dinero, ha sido el mayor obstáculo de mi vida. Recuerdo haber visto a mi santa madre haber dejado de comer, por darnos un bocado de comida. Iba a la escuela para adquirir conocimiento. Obtenía buenas calificaciones, no para tener sabiduría, sino para tener una buena calidad de vida, y poder calificar para las becas, porque gracias a ellas podía ayudar a mi madre con los gastos del hogar. Vine de padres divorciados, donde mi madre fue padre y madre.

Entré a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, no por tener dinero, sino, por tener la capacidad intelectual de sobrevivir en la misma. Por esa capacidad intelectual es que estoy aquí en la huelga, en pie de lucha, para que el único requisito que se pida para entrar sea esa capacidad, y no el dinero. Todos tenemos que pensar y analizar; por consiguiente tenemos la oportunidad de entrar a la misma.

En cuanto a las ayudas económicas “ofrecidas por el estado” le expreso, ¡no bastan!, si no tienes otros ingresos económicos, NO PUEDES ESTUDIAR. Por eso le expreso al señor gobernador que no ofrezca declaraciones al pueblo sobre los asuntos económicos de los estudiantes, mientras usted disfruta del sueldazo que le brinda el pueblo y las ayudas o regalías que le entregan sus amigos los millonarios. Gracias a eso, envía a sus hijos a estudiar a los Estados Unidos.

Por eso hoy yo estoy en huelga, para que me brinden una educación de primera. Todos los estudiantes que están en cada portón del Recinto, piden lo mismo, ya basta de decir que la Educación es un privilegio, mas sin embargo es un derecho, el privilegio es para el gobierno, y el que cree que con el papel verde puede gobernar un país, está equivocado.

La sabiduría une a un pueblo y en ella le ofrece libertad. Esa libertad que trae consigo el amor. Amor por tu PATRIA y por tu PUEBLO. Un pueblo que se levanta por sus derechos. Derechos que son adquiridos por la sabiduría del pobre. Pobre de papel, pero, ricos en bondad. Esta es la lucha de los ESTUDIANTES que no da ni un paso atrás.

Vinieron con macanas, con pepper, con insultos, y con desinformación al pueblo para desunirnos, pero no pudieron. Pues el pueblo está con nosotros. Un pueblo cansado de las humillaciones.

Si entras a la Universidad, verás la definición concreta de un verdadero pueblo democrático. Con diferentes comités o personal que rotan por oficio. Tenemos seguridad las 24 horas, comité de comida, de limpieza, reciclaje, comité de actividades, tenemos áreas para sembrar, horas de enseñanzas, en la cual discutimos temas de interés y los analizamos; en las asambleas y reuniones, todos tenemos voz y voto para las decisiones, entre otras. Creo y afirmo que le estamos dando cátedra de lo que es un país democrático. La Universidad de Puerto Rico es un PAÍS.

Mas allá de un país hemos formado una familia, y esto, constituye un peligro para el poder. Un país puede ser corrompido pero una familia no. Un país, puede llegar a odiar, pero, una familia perdona. Un país, puede llegar a rendirse, una familia no se cansa de luchar. Por eso ¡NOS TIENEN MIEDO PORQUE NO TENEMOS MIEDO!

Apelo al sentimiento de todas las personas que quieren un mejor futuro para su país, que se integren a la lucha de los estudiantes, que se informen y sepan por qué luchamos. Yo no pararé de luchar por que está en juego si pueda volver a estudiar el próximo año escolar. Soy una joven atleta que brinda su habilidad, para poder estudiar. ¡EL DEPORTE ES MI PASIÓN, POR FAVOR NO ME QUITES MI EXCENCIÓN!

Carolina Mejías.  La autora es una atleta ejemplar galardonada que estudia en el Recinto de Río Piedras de la UPR.

Los revoltosos / Claudia S. Delbrey

Recientemente recibí mi carta de aceptación de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, la cual me llenó mucha alegría. Es de gran orgullo para mí formar parte de la principal institución educativa de nuestro país desde 1903 y donde se han formado las figuras más importantes del mismo.

Entre éstos se encuentran poetas como José Antonio Dávila y Julia de Burgos, escritores como José Luis González, historiadores como Ricardo Alegría y Arturo Morales Carrión, médicos como Raúl García Rinaldi, actores como Raúl Juliá, y otros.  Además, ha contado con distinguidas personalidades en el área de la dirección y el profesorado, incluyendo presidentes como el Dr. Carlos Chardón y don Jaime Benítez, y profesores como Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura de 1956, y Nilita Vientós Gastón.

Sin embargo, la llegada de tan esperada carta vino acompañada de titulares de periódicos y noticiarios anunciando huelga y un paro en la UPR. Como bien sabemos, vivimos en un país en el cual la gente siempre tiene una opinión o un argumento, independientemente de su conocimiento sobre el asunto.

Las reacciones, por tanto, no se hicieron esperar. Inmediatamente, comencé a escuchar diversas objeciones y críticas a los eventos que ocurrían en mi futura alma máter. “¡Otra huelga más! Esos son unos vagos que buscan cualquier excusa pa’ no estudiar”, escuché a algunos decir. “Eso es que están aburridos y no tienen más na’ que hacer que andar alborotando”, decían otros. En el ambiente escolar también llovieron las opiniones.

Algunas compañeras recalcaban: “por eso yo no solicité a la upi, eso siempre es un revolú.” También supe de otras, cuyos padres celebraban que éstas no hubieran sido aceptadas en la UPR, ya que de todas maneras no querían que sus hijas estuvieran en medio de ese “desastre”.  Entre las cosas que dicen sobre estos estudiantes que llevan a cabo estas dichosas huelgas, he escuchado que son unos revoltosos. También he escuchado que son unos revoltosos y marxistas. Pero peor aún, ¡que son unos revoltosos, marxistas y “pelús”!

Esta lluvia de críticas, argumentos y opiniones engendró un poco de decepción dentro de mí y hasta empecé a cuestionarme si había tomado la decisión correcta. En medio de esta confusión, la palabra revoltosos retumbaba en mi mente, como una canción pegajosa. ¿Quiénes son estos revoltosos? ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Qué significa ser un revoltoso?  Con esto en mente, comencé una reflexión que me llevó a mirar hacia atrás y conocer un poco más sobre los revoltosos a través de la historia.

En mi recorrido por la historia en busca de los antecedentes de esta especie denominada como revoltosos, hallé tres excelentes ejemplos.

El primero de ellos se remonta a mediados de la década del cincuenta, cuando en los Estados Unidos cobró fuerza el movimiento a favor de los derechos civiles de los afroamericanos. Durante este tiempo miles de revoltosos negros boicoteaban los sistemas de autobuses, practicaban desobediencia civil, participaban en protestas y ocupaban establecimientos donde sólo los ciudadanos blancos eran admitidos. Una negra revoltosa llamada Rosa Parks violó la ley por negarse a dejar su asiento en un autobús a un hombre blanco. Hasta un reverendo llamado Martin Luther King revolcaba a las masas, dirigiendo marchas y diversas manifestaciones públicas y, para colmo, recibió el Premio Nobel de la Paz por ello.

El segundo ejemplo nos lleva un poco más atrás en la historia, a principios del siglo XX, cuando nuestras pioneras sufragistas abogaban por la extensión del derecho al voto a las mujeres puertorriqueñas. Se destacaron en esta lucha mujeres revoltosas como doña Felisa Rincón de Gautier, mejor conocida como Doña Fela, quién rompió esquemas machistas al convertirse en la primera alcaldesa de la ciudad capital de San Juan en el año 1946. Otra revoltosa destacada fue Luisa Capetillo, quien además de ser una ferviente sufragista, escandalizó a la sociedad de la época al vestir una pieza tan vulgar para una mujer como unos pantalones.

Por último, en mi recorrido por la historia hallé el mejor ejemplo de un revoltoso y “pelú”. Éste entró a un templo y volcó las mesas de aquellos que cambiaban monedas y expulsó a los que allí hacían negocios, retó a los doctores de la ley en múltiples ocasiones y fue condenado, entre otras, cosas por agitar al pueblo. Este revoltoso del que hablo es nada más y nada menos que Jesucristo.

Podríamos seguir mencionando y explorando otros ejemplos en la historia. Sin embargo, éstos bastan para comprender que todos los cambios y avances en la historia se han dado gracias a la intervención de individuos considerados en algún momento como revoltosos.

Una característica común en estos llamados revoltosos es el hecho que no buscan privilegios personales, sino derechos comunes. Desde este punto de vista, podemos ver que los reclamos de los revoltosos de la UPR son derechos comunes, e incluso beneficios que no necesariamente les afecten a ellos directamente, sino a aquellos que no los apoyan.

Uno de los argumentos más escuchado en torno a este tema, es que estos revoltosos no dejan estudiar a los que “verdaderamente” quieren estudiar.  Otro argumento es la preocupación de que los estudiantes podrían perder el semestre o retrasar su fecha de graduación. Aunque son argumentos serios y de mucha sensibilidad, no es menos cierto que como en toda lucha social, hay que estar dispuesto a pagar algún precio. No creo que nadie desee que esto ocurra, incluyendo a los revoltosos. No obstante, lo que está en juego es mucho más que un semestre académico.

La preocupación de estos estudiantes es que está en riesgo el acceso a la educación universitaria pública de la juventud de hoy y la de mañana. El padre del niño de cinco años, quien se siente lejano de esta controversia, ignora que estos revoltosos están defendiendo el derecho de su niñito a obtener una educación superior en el futuro. Estos revoltosos denuncian la intención de la autoridad universitaria de administrar la principal institución educativa del país como si se tratara de una empresa privada.

Como futura alumna, entiendo que el deber de la presidencia y la junta de síndicos no es acatar los recortes presupuestarios del ejecutivo, sino defender el presupuesto y las necesidades de tan importante institución para el presente y futuro de nuestro país.  Estos revoltosos reclaman un espacio como parte de la comunidad universitaria para contribuir en la búsqueda de soluciones. Además,  le piden el diálogo a las autoridades universitarias para obtener las respuestas a sus preocupaciones, las cuales aún no han sido satisfechas.

¿Quiénes son estos revoltosos? ¿Por qué hacen lo que hacen? ¿Qué significa ser un revoltoso?  Estos revoltosos lograron que se reconocieran los derechos civiles de los negros, consiguieron el sufragio de la mujer, liberaron pueblos, cambiaron el rumbo de la humanidad y continúan cada día siendo agentes de cambio y escribiendo nuevos capítulos en la historia.

Claudia S. Delbrey

La autora es una estudiante de cuarto año de escuela superior recientemente admitida a la UPR.