El Puente de Los Poleos

Los puentes existen desde tiempos remotos. La necesidad de salvar obstáculo y acortar distancia para toda clase de actividad humana provocó que los puentes se convirtieran en edificaciones obligadas. Se presume que la noción de puente surgió de árboles caídos sobre riachuelos. Su diseño y construcción evolucionó a través de la historia hasta convertirse algunos de ellos en íconos de la arquitectura de su época.  Pero también en anhelos de poetas y bohemios que no dejaban de trazar un puente de aquí a la Luna.

Pienso que deben existir millones de puentes en el mundo. La pregunta obligada es: ¿Cuántos  puentes habrá en Puerto Rico y en particular en nuestro pueblo de Salinas? Nuestro propósito no es averiguar esas cantidades.  Más bien, ofrecer a nuestros lectores información sobre el Puente de Los Poleos obtenida del libro Los puentes históricos de Puerto Rico, publicado en 1991 por el profesor Luis F. Pumarada O’Neill.

Puente de Los Poleos, 2010

Puente de Los Poleos, 2010

La vertiente sur de la zona montañosa que comprende los municipios de Aibonito, Cayey, Guayama, Coamo, Santa Isabel y Salinas alimenta las cuencas hidrográficas de los ríos y quebradas que cruzan al municipio de Salinas.  Salinas tiene dos ríos que desembocan en el Mar Caribe: El Río Salinas (Niguas) y el Río Jueyes.

La cuenca del Río Jueyes tiene unas 9.5 mi². Nace unos 300 metros de altura en los montes al noroeste de Barrio Río Jueyes y se alimente de unas quebradas que surgen a lo largo de los límites con Santa Isabel, Coamo y Aibonito. El río tiene unos 8 millas de largo y si la memoria no me falla  hay puentes en las carreteras #1, 52, 154 y 543. Claro, los ciudadanos comunes no pueden usar la carretera #154, porque está secuestrada por las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

La cuenca del Río Salinas (Niguas) tiene unas 52.8 mi² que comprende terrenos de los municipio de Aibonito, Cayey, Guayama y Salinas. Nace a unos 300 M de altura al norte del Barrio Lapa en terrenos militares del Campamento Santiago y tiene una longitud aproximada de nueve millas. Pero también se alimenta de las aguas de los ríos Lapa, Jájome y Majada.  El Río Jájome desciende desde Cayey y Guayama hasta desembocar en el Río Majada.  Más al oeste fluyen las aguas del Río Lapa hasta desembocar en el Rio Majada, cerca del Sector Rabo del Buey. En ese punto ambos afluentes se unen y vierten sus aguas en el Río Salinas el cual continúa descendiendo a través  del llano costanero hacia la zona urbana hasta desembocar en el Mar Caribe.  En toda esa zona de captación hay puentes en las carreteras principales y secundarias que la cruzan.

Puente de Los Poleos, 1970

Puente de Los Poleos, 1970

El más emblemático de eso puentes es el que cruza el Río Niguas en el sector Los Poleos. Tiene 75 años y se utiliza sin problema aunque sus fuertes cimientos han sido socavados por las crecientes. El Puente de Los Poleos está incluido en el libro Los Puentes Históricos de Puerto Rico, una selección realizada entre 1989 y 1991 por un panel compuesto por historiadores, ingenieros y arquitectos cuyo trabajo fue avalado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña y la Oficina Estatal de Preservación Histórica.

Esta poderosa estructura se terminó de construir en 1939. Tiene un total de 63.7 metros de largo con losa continua en hormigón que descansa sobre  8 pilotes.  Luis F. Pumarada O’Neill lo describe de la siguiente manera:

“Este puente-viaducto de caballetes, ubicado en el kilometro 91.2 de la Carretera Núm. 1, salida de Salinas hacia Santa Isabel, representa entre los puentes históricos los de losa de hormigón.  Es oblicuo, de pilastras en forma de muros masivos que suben desde los arquitrabes de los  pilotes, con tajamares triangulares inclinados y decorados sobriamente con impostas y torrecillas.  La superestructura se compone exclusivamente de la losa plana, con una moldura en la cara inferior y parapetos alargados en hilera. “

Puente de Los Poleos, 1970

Puente de Los Poleos, 1970

Es importante destacar que partiendo del pilote del este se construyó a principio de la década de 1940 un dique de hormigón de aproximadamente un kilometro de largo que protege al casco urbano de las grandes crecidas del Río Salinas.

Puente sobre el Rió Niguas de Salinas 2008

Puente de Los Poleos, 2010

Actualmente se construye al sur de la estructura el nuevo puente que sustituirá al antiguo Puente de Los Poleos, aunque hay quienes aseguran que sin siquiera reforzar sus cimientos el viejo puente tendría otros 75 años de vida útil. Ahora lo que la gente pide es que lo conviertan en un puente peatonal. 

por Sergio A. Rodríguez Sosa

En algún lugar de Irak

por Edwin Ferrer

Credito: DoD photoSoñó que volvería…

A vestir de verde las montañas de piernas tendidas al mar

cuando al manto del horizonte adorna de oro de la patria su altar.

A su infancia de fiestas patronales y de ardiente cañaveral.

A los brazos de su madre, a los enojos de su padre…

 y a los piojillos de la plaza…

¡Quítate la camisa amarilla que te persiguen!

¡Anda desordénate, empezó la diana! ¡Sonó un cohete! ¡Tan cayó!

¡Despierta, estas en Salinas¡

¡Anda ven! sal de la guerra, sígueme, toma mi mano no te detengas…

Sueña con la esperanza de partir un día y enterrar el último suspiro de tu nostalgia

Al frio, a los desiertos, al destino sin fronteras, a los vagos horizontes.

A las fábricas de balas, al que las tiran sin remordimiento y al que mata sin conciencia.

Sueña para que el mundo sea nuestro, para compartirlo con la humanidad y los humanitarios.

Con el canto del coquí, con el tibio cantar de pitirre en la enramada de la palma

También sueña con el campanario, con sus toques armoniosos y con la plaza del mercado.

Sueña con tu pueblo, con la Cuna del mojo isleño, sueña con Salinas.

Salinas es tu sueño.

©Edwin Ferrer 4/22/2009

Foto: DoD photo

Radiografía del desastre municipal en Salinas / por Víctor Alvarado Guzmán

El espejismo que durante años el alcalde de Salinas, Carlos Rodríguez Mateo, ha presentado públicamente sobre su administración, va disipándose para presentar la cruda realidad y el abismo a donde nos ha llevado sus malas decisiones.

Al analizar las últimas noticias sobre el desempleo en Salinas y ver los distintos factores en el manejo de la actual administración municipal, nos damos cuenta que vamos caminando hace rato por un sendero peligroso.

Mientras Rodríguez Mateo se ha dado la gran vida, con sus constantes viajes a países de América del Sur, América del Norte, Centro América y el Caribe, el desempleo en Salinas subió a un 25%. Salinas está por encima de Guayama (19.2%), Maunabo (20%), Yabucoa (22.4%), Arroyo (22%), Patillas (21.5%), Santa Isabel (20.8%) y Coamo (20.1%). Esto, según las estadísticas oficiales (al mes de julio de 2012) del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH). Esta negativa distinción se da a pesar de varias visitas del gobernador Luis Fortuño a Salinas, de la tan mencionada campaña de ”Aguirre Verde” y del desfalco del alcalde dando empleos fugaces en épocas de primarias y elecciones. La realidad es que el desempleo está (y lamentablemente seguirá) por las nubes, negocios y locales cerrados en el centro del pueblo, y dudosos proyectos a mitad de su proceso. El modelo de desarrollo que nos han impuesto por años, nunca ha funcionado para las comunidades y las estadísticas demuestran su fracaso.Por otro lado, la Legisladora Municipal y candidata a alcaldesa del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Yadira Vélez Figueroa, lleva un año denunciando la precaria situación fiscal ($$) del Municipio y adelantando el futuro incierto al cual hemos llegado. En el 2009, el alcalde se aumentó su sueldo ilegalmente $30 mil adicionales al año, y el de sus allegados. En el 2011, aumentó las dietas a los legisladores municipales de $60 a $100 por reunión. En 2012, movió sobre $400 mil a la partida de empleos temporeros y sigue contratando personas, a pesar que sus asesores dicen que no hay dinero para seguir contratando. Añádale que en 3años el alcalde ha tomado sobre $10 millones en préstamos (hasta para pagar grandes deudas de teléfono y recogido de basura) y que el déficit anda sobre los $8 millones.

Por último, Rodríguez Mateo nos deja un “regalo”, que a través de los años empeorará nuestras finanzas, salud y calidad de vida: un pueblo contaminado.

Mientras alardeaba de que hacía campañas de limpieza (muchas de las cuales realmente las organizaban comunidades u otras agencias de gobierno), permitió la peligrosa expansión del vertedero de Salinas. Esto, a pesar de que al principio de su primer cuatrienio, había dicho que el vertedero de Salinas debía ser para los salinenses. En adición, usó y permitió el depósito de miles de toneladas de las tóxicas cenizas de carbón, lo que amenaza en convertirse en un foco de contaminación sin precedentes. La situación es tan grave, que la Junta de Calidad Ambiental (JCA) está sola “contra la pared” defendiendo los intereses de la carbonera AES. La JCA está en contra de las comunidades y organizaciones ambientales (que pide se detenga el uso de las cenizas), de legisladores municipales y alcaldes (sobre 20 pueblos han aprobado ordenanzas en contra del uso de las cenizas), del Senado de Puerto Rico (cuya Comisión de Recursos Naturales y Ambientales sometió un informe negativo), y hasta la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) tiene serios reparos al uso que se le ha dado a las cenizas. Ya en República Dominicana y en Estados Unidos hay demandas millonarias por los efectos a la salud de las cenizas. Incluso, un contratista en Virginia (EU) demandó por $10 millones al gobierno y a una compañía porque la exposición a las cenizas le causó cáncer en el hígado.

En Salinas, Rodríguez Mateo permitió el depósito de cenizas de carbón en urbanizaciones (como Parque Gabriela, Marbella, Valles de Salinas, Brisas de Evelymar, etc.) y en las nuevas áreas de centros comerciales cercanos a la comunidad Playa y Playita. En un estudio del 2010, realizado en Parque Gabriela, se encontró que las cenizas contienen altas concentraciones de metales pesado (muchos de ellos cancerígenos) y de partículas radioactivas. Con el tiempo, los gastos médicos de las familias salinenses aumentará (si ya no ha aumentado), igual que el riesgo de padecer alguna enfermedad causada por las tóxicas cenizas de carbón. Entonces, nos acordaremos que Rodríguez Mateo fue el culpable de ese desastre.

Al mirar esta radiografía del desastre dejado por Carlos Rodríguez Mateo, no cabe duda que un cambio de rumbo es necesario. No podemos seguir avalando con nuestro voto tal camino de destrucción, y después quedarnos callados y encerrarnos en nuestras casas, como si nuestra acción no tuviera consecuencias. Desempleo, déficit, más préstamos y endeudamiento, contaminación, deforestación, menos agua en el acuífero, divisiones, discriminación…todo esto continuará si no hacemos un cambio.

Víctor Alvarado Guzmán

Denuncian endeudamiento excesivo en municipio de Salinas

La legisladora municipal y candidata a alcaldesa por el PIP en Salinas Yadira Vélez Figueroa denunció que ““Rodríguez Mateo sigue endeudando el presente y futuro de nuestro pueblo, mientras se aumentó ilegalmente su sueldo, aumentó el sueldo de sus allegados y las dietas de los legisladores municipales, y se ha dado la gran vida viajando con todo los gastos pagos”

La expresiones de Vélez Figueroa surgieron con motivo a una reunión extraordinaria de la Legislatura municipal donde los legisladores del PNP aprobaron un préstamo de $3,325,000.00. Este nuevo préstamo es para pagar deudas, cubrir deficiencia de efectivo y gastos de financiamiento.

Según voceros del PIP en los pasados 2 años y medio el alcalde Carlos Rodríguez Mateo, contrario a su promesa política, ha aumentado el déficit municipal y endeudado el municipio tomando 4 préstamos, que suman sobre 10 millones de dólares. El nuevo préstamo se usará para pagar deudas de agua ($353,137.28), teléfono ($91,613.82), recogido de basura ($792,970.00) y plan médico de los empleados ($109,598.50), entre otros. Además de cubrir una deficiencia de efectivo de $802,000.00.

Yadira Vélez Figueroa

Durante la Sesión Extraordinaria la legisladora pipiola cuestionó la ausencia del Director de Finanzas del municipio, el Sr. José Romero. “Lamentablemente, el Sr. Romero no está aquí. Entiendo que nos ha mentido. Para justificar una toma de préstamos, lo ha hecho bajo mentiras. Porque cuando tú no das información completa, tú mientes”, manifestó la legisladora independentista. A pesar de que el alcalde Rodríguez Mateo estaba presente en ningún momento se explicó la razón de la presencia del primer ejecutivo en dicha sesión del poder legislativo.

El presidente de la Legislatura Municipal, Sr. Melvin Torres, justificó el préstamo argumentando que era para pagar deudas de distintas demandas de la pasada administración. Sin embargo no presentó evidencia al respecto y se limito a mencionar la demanda por despidos contra el alcalde popular, Abraham López Martínez. Se negó a reconocer que las deudas a pagar corresponden a los 7 años de administración de Rodríguez Mateo “Eso de echarle la culpa a la pasada administración es una muletilla. Pueden estar 16 años en la alcaldía y siempre van a culpar a la “pasada administración”.

Esto es un desastre total. Los salinenses debemos unirnos y ponerle un pare. Esto hay que detenerlo.”, expresó Yadira Vélez Figueroa al tiempo que prometió que en su administración el desarrollo económico de Salinas estará basado en la verdadera planificación, la participación ciudadana y la igualdad para todas las comunidades.

El Chivo / Edelmiro J. Rodríguez Sosa

Era un hombre misterioso con una mirada penetrante parecida a la de un niño asombrado; y es que él era como un niño. De raza negra, alto, flaco y musculoso. Con su cabeza rapada se adelantó a la moda de los coquipelaos[1]. Le apodaban El Chivo. Su nombre subsumido en el apodo se perdió para siempre.

Vestía pantalón enrollado hasta la rodilla y camisa ancha con unos paños de colores vivos que cual bufanda le colgaban de su fuerte cuello. No usaba zapatos.

Vivía en El Arenal. Aquel barrio inmortalizado por la plena[2] de Manuel Jiménez, Canario: Yo no voy a Salinas, yo no voy a Salinas por no pasar por El Arenal. Y es que allí, además de El Chivo, habitaban los guapos, guapos del Arenal que le “tumbaban la cabeza” a cualquiera que iba a buscar jaleo al barrio.

En las noches de luna nueva, aprovechando la oscuridad, caminaba hasta la ceiba de Los Poleos, el árbol de los aguajes y apariciones, y allí a las doce de la noche, invocaba los espíritus de sus antepasados para que endurecieran su cráneo.

En las de luna llena caminaba desde su barrio por la vía del tren paralela a la carretera hasta el chucho. Se trepaba a lo más alto de la grúa y desde allí extendía sus manos hacia la reina de la noche pidiéndole protección durante las presentaciones del espectáculo.

Y es que nuestro personaje se ganaba la vida presentando un acto de alto riesgo. Tomaba una botella de cristal con su mano derecha y de un solo golpe la rompía contra su cabeza. Su testa era tan dura que no se le formaba ni un chichón ni botaba una gota de sangre.

Este espectáculo no se limitaba a su pueblo natal sino que se transportaba a otros pueblos de la isla para realizar su curiosa presentación. La gente se arremolinaba a su alrededor para ver su actuación y al final lo premiaban con un sonoro aplauso y unas cuanta monedas.

Cuentan que un día, mientras reparaba el techo de su humilde casa, dio un paso en falso y cayó de cabeza dando contra una roca. El impacto del golpe le causó una fractura múltiple en el cráneo que, irónicamente, culminó en su muerte.

 

©Edelmiro J. Rodríguez Sosa, 9 de febrero de 2012


[1]  Recorte de cabello a ras.

[2]  Ritmo musical autóctono de Puerto Rico.

Pequeñas Ligas : el vivero de las Grandes Ligas

La majestuosidad habita en los que ayudan a otros a crecer y en el reconocimiento que de esa ayuda hacen los que la reciben.  Toda ayuda medida en su justa perspectiva, se toma como un escalón oportuno y conveniente en un momento específico de la lucha por crecer y perfeccionarse, que va quedando atrás. Mas cuando se llega a la cumbre, mirar el camino transitado convoca a la reflexión, para armar mentalmente los escalones que forman el todo. Desde esa mirada rescatamos las experiencias y los aprendizajes adquiridos en la subida. Desde ella, se valora lo recibido y se fragua el compromiso de devolver iguales oportunidades a otros.

La lista de mentores y entrenadores de las pequeñas ligas de beisbol es tan extensa,que la memoria apenas puede rescatar nombres. En todos los barrios y comunidades afloran los nombres de hombres y mujeres dedicadas a fomentar y sostener equipos y torneos de beisbol de pequeñas ligas. Los hay hoy y los hubo ayer. Quizás nuestros lectores, en honor y en memoria de ellos, pueden dejar consignados sus nombres con sus comentarios. Mientras tanto, en homenaje a todos los mentores de las Pequeñas Ligas, brindamos este video en celebración de la Exaltación de Roberto Alomar al Pabellón de la Fama del Beisbol de Grandes Ligas en Cooperstown, Nueva York.

Sergio A. Rodríguez Sosa

Del Edén al teatro de guerra / Roberto Quiñones

A través de los siglos, los nombres de los lugares, barrios y comunidades de Salinas han cambiado.  Algunos de ellos se han perdido en el olvido y otros, muy pocas personas los mencionan. Entre nuestros nombres geográficos actuales hay algunos muy antiguos como Río Jueyes, Aguirre, Lapa y Playa y otros más recientes como Coquí, Coco, San Felipe, Montegrande, Las 80, Plena, Vázquez y Playita.

En uno de los barrios más antiguos, Río Jueyes, vivía un conglomerado de ciudadanos que conformaban unas 300 familias.  Aunque las condiciones de vida eran difíciles y carecían de los portentosos adelantos que hoy tenemos, consideraban que su barrio era un pedacito del Edén.

El área del barrio Río Jueyes a la que hago referencia abarca cerca de 5000 cuerdas de terreno distribuidas en 62 fincas.  Aquel grupo de salinenses vivía diseminado por las diferentes fincas y bautizaron los sectores con nombres como La Zanja, Barritos, Rincones, La Joya, y Cedros.

Estos sectores nunca llegaron a tener luz eléctrica.  El agua la obtenían de los manantiales y las quebradas adyacentes o de algunos pozos hincados por los residentes.  El transporte terrestre se realizaba a pie o en bestias a través de los escasos caminos, o por el lecho de la quebrada La Joya.

La felicidad entre ellos nacía de una profunda solidaridad.  Todo el mundo se conocía y el comportamiento entre ellos lo regía la hermandad.  Nunca pasaron hambre porque la agricultura era su sustento.  En sus terrenos tenían sembrados los alimentos que consumían. Criaban animales y cultivaban maíz, tomates, yuca, plátanos, yautía, calabazas, en fin, todo lo que la tierra producía se compartía entre los vecinos.

La vida cotidiana transcurría en torno al trabajo agrícola.  Las vicisitudes se enfrentaban con fortaleza en medio de las condiciones existentes en aquellos años.  Para que tengamos ideas, en la primera mitad del siglo 20 no habían facilidades médicas de ninguna índole en los barrios. Los enfermos se transportaban montados en una hamaca que  un grupo de personas se echaban al hombro. Ese enfermo llegaba al hospital del pueblo, gracias a los relevos que se hacían cargando la hamaca desde largas distancias y por caminos de tierra.

Si la persona moría también había relevo de hamaca. Un vecino carpintero construía la humilde caja.  Durante el velorio, colocaban un cubo grande con hielo debajo de la misma para preservar el cadáver.  Cuando partía el entierro, el muerto se cargaba en la hamaca hasta llegar a un lugar donde pudieran colocarlo en la caja y de ahí transportarlo hasta llegar al cementerio, luego de celebrar el rito eclesial.

Cuando había una parturienta se avisaba a Doña Leonilde, la comadrona de toda la comarca.  Usualmente la criatura recién nacida no era inscrita de inmediato, pues había que esperar que alguien fuera al pueblo y le notificara el nacimiento a Bimbo Morera, quien era entonces el encargado del Registro Demográfico. Abundan las anécdotas sobre cambios de fecha y de nombres surgidas por la tardanza en inscribir a los hijos.  Los errores de nombre y fechas los causaba no solo la tardanza, sino el que se viniera a inscribir a más de una criatura a la vez, la pobre educación del registrador y la usual jienda que cogía con sus amigos del pueblo, el padre.

En cuanto educación se refiere, en el sector de La Joya había una escuela elemental que cubría de primer a tercer grado.  Según los entrevistados, la maestra era Miss Lleras, una persona muy conocida y querida  en Salinas.  En el sector Cedros, existía la Escuela Gautier Benítez, que ofrecía estudios hasta el cuarto grado.  En esa escuela trabajaron como maestros Restituto Santiago, Rigoberto Santiago, Luis Santiago e Isidoro Mateo, este último mal recordado por los abusos físicos que cometía contra los estudiantes.

Los niños se divertían principalmente participando en los juegos de grupo, cazando pichones con honda, jugando bolita y hoyo o bailando trompo.  Este último juego se supone que se jugaba únicamente en los días santos pero como no había más nada, ellos los seguían jugando todo el año.  Luego, en su juventud formaban el baile al sonido de las vitrolas de manigueta que poseía algún vecino. Ya mayores, aunque ustedes no lo crean, la mayor diversión eran los velorios.  Esa noche se jugaba dominó o baraja, abundaban las comidas y se bebía pitorro, que era una de las grandes industrias del barrio. Las noches de velorio eran ocasión para comenzar o afianzar los amoríos.

En cuanto a cómo se desarrollaba el día, todo el mundo trabajaba, ya fuera en las vaquerías o en las siembras de caña o de tabaco. Grandes y chicos siempre tenían tareas asignadas.  Por ejemplo, a las hijas de Don Lope Torres, un próspero productor de tabaco de La Zanja, les correspondía sacar los gusanos de las hojas de tabaco y echarlos a una botella.  Demás está decir el terror que ellas le tenían a esa tarea.

Eran personas muy religiosas y católicas pero tenían que venir al pueblo, pues nunca hubo una capilla en el barrio. Acudían a la Iglesia mayormente en la Semana Santa. Por otro lado, todos eran “Populares de Muñoz” y para ejercer su derecho al voto tenían que bajar al pueblo. Nuestros entrevistados cuentan de un mítin celebrado en los predios de la tienda de comestibles de Don Manolo Lago que terminó como “el rosario de la aurora”. Una turba republicana irrumpió en el lugar y a botellazos y piedras terminaron el mítin. Fue esa unas de las pocas ocasiones en que la policía intervino en la comunidad.

Pero la tranquilidad y la paz de la vida en el barrio se vio afectada cuando el gobierno de Estados Unidos determinó que para defender la democracia había que sacarlos a ellos de esas tierras, para ampliar el teatro de guerra que hoy conocemos como El Campamento Santiago.

El 29 de mayo de 1952, el gobierno de Puerto Rico entabló una demanda contra los dueños y residente de las 62 fincas. La demanda se amparaba en la Ley General de Expropiación Forzosa, aprobada el 12 de marzo de 1903 y enmendada por la Ley Núm.1 del 17 de agosto de 1951.  El gobierno asignó la suma de seiscientos treinta y seis mil doscientos cincuenta y ocho dólares con seis centavos ( $636,258.06) como pago por la adquisición de los referidos terrenos, incluyendo edificaciones, mejoras, usos, servidumbres, pertenencias y plantaciones de cualquier naturaleza  que en los mismos existieran, incluyendo todo o cualquier derecho, título, o interés sobre dichos terrenos.  Hasta donde tenemos conocimiento, no hubo reacción en contra de la acción legal del gobierno.

Cuando se consumó la expropiación y se determinó la cantidad de dinero que le correspondía a cada uno de los dueños, se les ofreció ubicarlos en parcelas de media cuerda ubicadas en los terrenos del actual sector El Coco.  Igualmente se les permitió que tumbaran sus residencias y los que pudieran llevárselas que así lo hicieran.

Hoy día aún están vivos muchos de los habitantes del barrio Río Jueyes que fueron expulsados de sus terrenos. Entre ellos se encuentran miembros de las familias Maneiro, Rosas, Torres Santell, Romero Ortiz, Lago, Bermúdez, y muchas otras más que escapan a nuestro conocimiento.  La mayoría de ellos hablan de la injusticia que prevaleció durante las expropiación forzosa. Reconocen que la pobreza, el desconocimiento y la falta de apoyo le impidieron luchar y protestar contra quienes los despojaban de sus propiedades y destruían sus comunidades.

Quiero, para finalizar este artículo, reconocer a las personas que gentilmente recrearon para nosotros sus vivencias en el barrio Río Jueyes, especialmente, a Don Carlos Romero Ortiz, a quien todos conocemos cariñosamente como Carlos Lola, a Nolin Lago, a Santos Ortiz y su esposa Nesta, y a mi amantísima esposa Lydia Torres Santell, quien fue una de las victimas de los cambios de nombre al inscribirla en el registro demográfico (ahora se llama Dilia) y a Roberto Centeno, quien me sirvió de guía en mi visita al área para poder observar los terrenos de los que fueran La Joya, Barritos, La Zanja, Rincones y Cedros.  Las fotos aéreas del 1937 que presentamos a nuestros lectores fueron obtenidas en la División de Fotogrametría del Departamento de Obras Públicas del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

La información sobre las cuerdas expropiadas y lo pagado por el gobierno están consignados en el  protocolo de demanda entregado a cada uno de los afectados por esta acción, documento que conservo gracias a Doña Francisca Santell, quien a pesar de sus 107 años de edad, aún tiene claros recuerdos de su vida en La Zanja.

©Roberto Quiñones

Edición SRS