Un centenario a oscura: llegó la luz eléctrica a Salinas

Por Sergio A. Rodríguez Sosa

A uno días de finalizar el año 2017 cabe recordar el centenario de un evento especial en la historia de Salinas: la llegada de la luz electrica en 1917.

Tras el paso del poderoso Huracán María el 20 de septiembre pasado todo Puerto Rico quedó sin energía eléctrica.  El ruido ensordecedor de las poderosas centrales eléctricas de Aguirre cesó. Todas las demás generadoras eléctricas del país se apagaron.  Un apagón general cubrió de oscuridad las noches borincanas seguido un de generalizado malestar por el lento y desacertado proceso de respuesta y reconstrucción de las autoridades gubernamentales.[1]

Después del huracán, las noches en los llanos y las guindas de Salinas estaban a oscura, sin alumbrado eléctrico.  Tal como era en septiembre de 1917, hace cien años.   Precisamente en aquel momento de 1917 se instalaba en la Salinas un sistema de energía eléctrica alimentado por la central hidroeléctrica de Carite.  Poco a poco los alrededores de la plaza y las calle del pueblo dejaron de alumbrase con faroles de gas, para dar paso a la iluminación eléctrica.

La electricidad siempre ha existido, es un fenómeno natural que el ser humano descubrió temprano en la historia pero que no supo utilizar durante miles de año.  Si examinamos la historia de la humanidad, nos damos cuentas que los grandes avances tecnológicos ocurren cuando se comienza a producir y distribuir energía eléctrica en gran escala.

La producción comercial de energía eléctrica en Puerto Rico comienza a finales del siglo 19. Aunque en 1893 un hacendado instaló en su finca en Villalba una planta eléctrica traída de España, no fue hasta 1897 que empresas privadas comenzaron a comercializar la energía eléctrica en Puerto Rico.

*

El gobierno entró en el negocio de producir energía eléctrica luego de la creación del Servicio de Riego de la Costa Sur.  Para desarrollar un sistema de riego en la costa sur se construyeron embalses en Patillas, Guayama y Juana Díaz.   La construcción de represas dio paso a la idea de establecer en 1915 la primera planta hidroeléctrica del gobierno en el embalse de Carite.  Ese mismo año el gobierno inició un programa de electrificación de ciudades y pueblos comenzando con San Juan.

En 1915 el municipio de Salinas, encabezado por el alcalde Julio Benvenuti  y el Concejo Municipal, presidido por Epifanio Vázquez, decidió instalar un sistema de alumbrado eléctrico en la zona urbana de Salinas.  Como primer paso el alcalde envió una carta al jefe del riego de Guayama.  El Concejo Municipal, como consecuencia de la respuesta, comisionó al alcalde para que se trasladara a San Juan a presentar la propuesta y trae a consideración del Concejo los trámites que se deban realizar respecto a permisos, contratos y financiamiento del proyecto[2].

El 3 de junio de 1915 se acordó solicitar al Concejo Ejecutivo de Puerto Rico una franquicia para operar un sistema de distribución eléctrica derivado de la planta hidroeléctrica de Carite. En la solicitud el municipio se comprometió asumir todos los gastos derivados de dotar de alumbrado eléctrico a la población.   Para asumir esos gastos se acordó solicitar al Tesoro Insular un empréstito o anticipo de $4000.[3]   A lo largo del proceso el monto final del empréstito o anticipo solicitado fue de $6,000 y para la obra se aprobó un contrato con el contratista Joaquín Conesa de $7,300.[4]

En los meses subsiguiente de 1915 el municipio realizó gestiones encaminadas a instalar el alumbrado eléctrico.  El Concejo Municipal de Salinas fue informado de que se estaban confeccionando los planos para la distribución eléctrica en Guayama. El 30 de septiembre se solicita al Comisionado del Interior de Puerto Rico que ordenara al ingeniero encargado de ese trabajo que se ocupe también de diseñar los planos para la instalación de la planta eléctrica de Salinas, reiterando que los gastos originado son por la cuenta del municipio.[5]   En octubre de 1915 el Consejo Ejecutivo de Puerto Rico le concedió al municipio la franquicia para instalar y operar un sistema de energía eléctrica.[6]

Durante el año de 1916 las gestiones se centraron en obtener el financiamiento de la obra. Mientras tanto, la Comisión de Riego, la entidad encargada de la producción y distribución de energía eléctrica con la planta de Carite, daba los primeros pasos para levantar líneas de trasmisión eléctrica en Salinas.  El 24 de enero de 1916 el Concejo Municipal se enteró que el gobierno estatal le concedió un permiso a la Comisión de Riego para construir un pequeño desvío en el camino de Lapa, sitio Las Marías, para realizar en ese predio las obras necesarias relacionadas con la instalación de la luz eléctrica en la zona urbana de Salinas.[7]

En una ordenanza aprobada el 10 de agosto de 1916 se hace constar la concesión de la franquicia otorgada en 1915 para instalar y operar un sistema de energía eléctrica y se indica que los planos y el presupuesto de la obra están certificados y aprobados por el Departamento del Interior de Puerto Rico.  Se indica además que el total de la obra asciende a $7,500 de los cuales el municipio había asignado en el presupuesto vigente $1500.  La ordenanza establece que los restantes $6000 se obtendrían de un préstamo al American Colonial Bank  pagaderos en 4 plazos anuales terminando en el presupuesto de 1920-1921.

El empréstito con ese banco no se realizó y fue finalmente el Tesoro de Puerto Rico quien prestó el dinero para realizar la obra.  Ante la duda de si el Tesoro de Puerto Rico financiaría la obra se acudió a la banca privada.  Dado los compromisos asumidos el ayuntamiento acordó presentar ante la Comisión de Hacienda del Concejo Ejecutivo de Puerto Rico una petición para que se aprobara el préstamo solicitado poniendo de relieve ante ese cuerpo la difícil situación que se le habría de crear al municipio si un anticipo del Tesoro no fuera aprobado prontamente.[8]

Uno de los plano para electrificar a Salinas, 1916

Uno de los plano para electrificar a Salinas, preparado en 1916

Las gestiones encaminadas a  obtener el financiamiento del proyecto de energía eléctrica fueron dando frutos.  El 28 de septiembre se aprueba un presupuesto supletorio de 1916-1917 donde se incluyen tres partidas para el proyecto.[9]

Instalación del alumbrado eléctrico en la población   $1,500.00
Instalación eléctrica en los edificios públicos                   $150.00
Compra corriente eléctrica                                               $1,300.00

De igual forma, antes finalizar el 1916 se comunica que el préstamo para financiar la obra lo otorgará el Tesoro de Puerto Rico.  Para tramitar el financiamiento el Concejo Municipal adopta por unanimidad una ordenanza solicitando autorización del Concejo Ejecutivo para contratar un anticipo del Tesoro de Puerto Rico por la cantidad de $6000 pagaderos a cuatro años con intereses de 4.5% anual para dedicarlos mayormente a la  instalación del sistema de alumbrado eléctrico en Salinas.[10]

Para proceder  con el proyecto el Concejo Municipal, mediante ordenanza, aprobó los planos, presupuesto y otros documento confeccionados por el Departamento del Interior de Puerto Rico y autorizó al Comisionado del Interior para que procediera a anunciar y realizar la subasta del referido sistema de alumbrado eléctrico.  De igual manera, ordenó pagar la preparación de planos, presupuesto, etc. de la obra.[11]

Aunque se tenía previsto suspender el contrato del alumbrado público de gas que suplía el contratista Juan Lloréns en abril de 1917 fue prorrogarlo hasta junio debido a que no habían empezado los trabajos de instalación del alumbrado eléctrico.[12] Asimismo se ordenó pagar a los periódicos los anuncios de la subasta.

El 20 de agosto de 1917 el Concejo Municipal autoriza al Comisionado del Interior a extender por la calle Luis Muñoz Rivera la línea de trasmisión de la planta de Carite según propone el comisionado en una carta del 14 del mismo mes. En dicha carta se requiere al alcalde Julio Benvenuti que se traslade a San Juan y deje ultimado este asunto en la forma más ventajosa para el municipio.[13]

Mientras tanto,  el municipio continúa ultimando detalles y asignando fondos para el proyecto. El 27 de septiembre se aprueba un presupuesto supletorio que incluía partidas para continuar con los trabajos de la instalación del alumbrado eléctrico, la compra de materiales para ese fin y la electrificación de los edificios públicos.[14]

Anticipando que ese octubre se comenzaría a suministrar energía eléctrica para el público, en esa misma sesion el concejo Municipal aprobó dos ordenanzas destinadas a atender los requerimientos técnicos y comerciales del sistema.

La primera de ella fijando las tarifas y condiciones para la venta de energía eléctrica al público. Las tarifas aplicaban a residencia y comercio y con dos tipos de servicio: alumbrado solamente o alumbrado y energía eléctrica para mover motores y aparatos eléctricos. Se establecían precios sin contador y con contador.

La segunda ordenanza reglamentaba el modo y las condiciones del suministro de luz y energía eléctrica al público. El reglamento establecía entre otras cosas el costo de conectar una casa o negocio al sistema, los requisitos de la instalación eléctrica interior para conectar una estructura al sistema, el cumplimiento con los códigos de seguridad y el uso ilícito de la energía eléctrica.

A partir de ese momento comenzaban a alumbrarse poco a poco las calles, edificios y viviendas del pequeño poblado de Salinas.  Mediante contrato con el Departamento del Interior, la energía eléctrica la compraba el municipio al Sistema de Riego, la suministraba la planta hidroeléctrica de Carite y la distribuía y cobraba el municipio.[15]

En 1918 se continúa electrificando la población incluyendo dotar de un motor eléctrico al acueducto y la compra de materiales para completar las obras de instalación eléctrica en el hospital y en la casa alcaldía.

En de mayo de 1918 se presentó el proyecto de presupuesto para 1918-1919 en el que se estiman ingreso por cobro de electricidad de $800.00.  Igualmente se incluían partidas de los gastos relacionados con el servicio de energía eléctrica como los salarios del inspector eléctrico municipal  y el vigilante de alumbrado público.  Asimismo partidas para la compra de energía eléctrica y la adquisición de materiales para ampliar y mantener el sistema.[16]

A partir de entonces se inicia un lento proceso de electrificación en Salinas. A mediados de la década del 1940 el 88%  de la población rural de Puerto Rico carecía de energía eléctrica.  En Salinas únicamente el poblado fabril de la Central Aguirre contaba con electricidad. No es hasta principio de la década de 1950 que se logra electrificar la totalidad de los barrios de Salinas.

Cien años despues de la llegada de la electricidad a Salinas, conmemoramos este hecho histórico en medio del apagón más largo en la historia de Puerto Rico.  Cien días después del inicio del apagón de los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2017 la mayoría de los habitantes de Puerto Rico carecen del servicio eléctrico de la AEE.

[1] Véase  noticias y columnas en los periódicos nacionales de los días y meses siguientes al huracán.

[2] Archivo Municipal de Salinas. Concejo Municipal. Libros de actas, 1915-1919. Acta, 20 de mayo de 1915. p 50 (Se citará en lo sucesivo como AMS-CM)

[3] AMS-CM. Op.cit. Acta, 3 de junio de 1915. pp 52-55

[4] Vázquez Bernard de Rodríguez, Ligia.  Salinas de sal y azúcar: su historia 1508-1950.  p.169

[5] AMS-CM. Op.cit. Acta, 30 de septiembre de 1915. pp 84-85

[6] AMS-CM. Libros de minutas, 1915-1919. Minuta, 28 de octubre de 1915. p 33

[7] AMS-CM. Op.cit, Acta, 24 de enero de 1916. pp 100-106.

[8] AMS-CM. Op.cit, Acta, 10 de agosto de 1916. p 137.

[9] AMS-CM. Id. Acta, 28 de septiembre de 1916. p 147.

[10] AMS-CM. Id. Acta, 24 de octubre de 1916. p 150

[11] AMS-CM. Id. Acta, 8 de marzo de 1917. pp 156-157.

[12] AMS-CM. Id. Acta, 14 de abril de 1917. pp 160-161

[13] AMS-CM. Id. Acta, 20 de agosto de 1917. pp 175-176

[14] AMS-CM. Id. Acta, 27 de septiembre de 1917. pp 179-186

[15] AMS-CM. Op.cit, Acta, 11 de octubre de 1917. p 187

[16] AMS-CM. Id. Acta, 16 de mayo de 1918. pp 203-205

 

Bibliografia

Archivo Municipal de Salinas.  Consejo Municipal.  Libros de actas, 1915-1919.

Archivo Municipal de Salinas.  Consejo Municipal.  Libros de minutas, 1915-1919.

Autoridad de Energía Eléctrica.  Pinceladas de nuestra historia.  San Juan, Puerto Rico. Autoridad de Energía Eléctrica, 2016. Disponible en: https://www.aeepr.com/Aeees/historia.asp

Agosto Flores, Linda M.  Historia de la Autoridad de Energía Eléctrica, Parte 1. San Juan, P.R. Asociación de Jubilados de la Autoridad de Energía Eléctrica, 2017.  Disponible en: http://ajaee.org/2017/08/09/historia-de-la-autoridad-de-energia-electrica-parte-1/

Historia del desarrollo de la electricidad.  Caracas: Centro de Conocimientos.  Disponible  en: http://vicentelopez0.tripod.com/Electric.html

Vázquez Bernard de Rodriguez, Ligia.  Salinas de sal y azúcar: su historia, 1508-1950.  Hato Rey, P.R.:  Editorial Casa de Mayo #13,  2000.

Yo te adoro Salinas / Josué Santiago de la Cruz

Bajando por la autopista
De luz se inundan mis ojos
Porque el alma, los abrojos,
Dejando atrás va en la pista.
No muy distante mi vista
Comienza a reconocer,
Con un inmenso placer,
Imágenes olvidadas,
Lelo limpiando las gradas
Del parque al amanecer.

El sol de luz el paisaje
Inunda en la lejanía,
Pintando en su serranía
Su exuberante follaje.
Se oye en la playa el oleaje
Lamer a gusto la orilla
Y el pescador, la barquilla,
Boyando en el horizonte
Mientras el hombre de monte
La bestia busca y la ensilla.

Agrupadas en mi mente
Las palomas del recuerdo
Dejando atrás van el lerdo
Caminar que el cuerpo siente.
Eleva el alma sonriente
Su voz sonora a los montes,
Como coro de sinsontes
Que inunda mi corazón
Salinas, cuánta pasión
Descubro en tus horizontes.

Parcelas Vázquez, bajando
El rumor siento del río,
Las voces del caserío
Que en sus orillas, cantando,
Alegres se oyen pescando.
Del mar Caribe su brisa
Va cortando a toda prisa
Mi corazón agitado.
Con tu pincel has pintado
En mis labios la sonrisa.

El buey, su rabo que azota
En el cruce de La Plena.
Salinas con su melena
Dorada en el cielo flota.
Como una linda gaviota
Sus alas en la llanura
Abre a todos con ternura
De madre consentidora.
Eres tú, lumbre gestora,
Del patrio amor que perdura.

Inmenso el valle se amplía
Bajo un manto diamantino
Su cielo limpio, opalino,
Resplandece en la bahía.
Del gallo anunciando el día
Escucho el canto sonoro
Y al cielo, humilde, le imploro,
Que no me vuelva a alejar
De este precioso lugar:
¡Salinas, cuánto te adoro!

JSC

Caney de la Fama anuncia la clase de Exaltados del 2016 / por Jossie Alvarado

Con un miembro del Salón de la Fama del beisbol de las Grandes Ligas, dos inmortales del Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño, un pelotero del Recinto Inmortales del Beisbol Aficionado, un campeón bate de una Serie Mundial y dos medallistas de oro Centroamericano se dio a conocer en Salinas lo que será la clase de 2016 del Caney de la Fama, la Cultura y el Deporte Salinense.

Varios ex atletas de Salinas se dieron cita en el Rest. Ladi’s en la Playa de Salinas en apoyo a los nuevos inmortales salinenses; Santos Alomar Sr., Cholo Espada, Julito Martínez y Paco Matos durante la conferencia de prensa. Se informo allí que el 30 de enero de 2016 será la ceremonia de exaltación en la Plaza Publica de Salinas. El Caney ha estado por los pasados doce años en silencio. Gracias a la gestión de un grupo de deportistas salinenses será una realidad el Caney. La alcaldesa de Salinas Hon. Karilyn Bonilla Colon hizo el anuncio de que en la Escuela de Bellas Artes Santiago R. Palmer estará el Museo del Caney de la Fama, la Cultura y el Deporte Salinense. La historia cultural y deportiva de Salinas es rica, con esta iniciativa se reafirma el interés y compromiso de preservar la historia de Salinas.

Los siete nuevos exaltados para la clase de 2016 serán: En Beisbol, Roberto Alomar Velázquez, 10 veces ganador de Guante de oro, 12 Juegos de Estrellas, cuatro bates de plata, MVP Juegos de Estrellas 1998, ingresado al Salón de la Fama en Cooperstown en el 2011. Santos Alomar Velázquez, Novato del Año liga Americana 1990, seis Juegos de Estrellas, MVP Juego de Estrellas de 1997, guante de oro en el 1990. Ricardo Alberto Ledée Colon (Ricky), campeón bate en la Serie Mundial de 1998 con los Yankees de New York, ganador de dos sortijas de Serie Mundial (1998-99). Nelson Enrique Malavé Torres, miembro del Recinto de Inmortales del Beisbol Aficionado de PR, participo por 25 temporadas con los Peces Voladores de Salinas, alcanzo la cifra de 600 hits (632), participo en cinco juegos de Estrellas.

En la disciplina del baloncesto; Rubén Colon de Alba, medallista de oro Juegos Centroamericanos, Juegos de la Buena Voluntad, Centro Basket, Liga Atlética Interuniversitaria, seis veces miembro de la Selección Nacional de Puerto Rico.

En Atletismo; Rumildo Cruz Quiñones, uno de tres hermanos inmortales Rolando y Rubén, del Deporte Puertorriqueño. Rumildo fue campeón de PR en el triple salto Justas Intercolegiales, medallista en Juegos Centroamericanos e Iberoamericanos, inmortal del Deporte Puertorriqueño en el 2004. Javier Soto, medallista de oro en la carrera de 800 metros en los Juegos Centroamericanos Ponce 93, medallista de plata Centroamericanos Universitarios, medallista de oro en las Justas Interuniversitarias, y  siete veces miembro de la Selección Nacional.

Representado estará, la Urb. Monserrate, Ext. La Carmen, Poblado Coquí, Comunidad Coco y el Caserío Modesto Cintrón en esta Clase de 2016. Enero 30 es la cita en la Plaza Publica de Salinas. Reconocer los méritos, de estos grandes salinenses que le han dado lustre y gloria a Salinas.

por Jossie Alvarado

Libros / Fernando Pico: Puerto Rico y la sequía de 1947

En 1840 el gobierno superior de Puerto Rico nombró a Agustín Colón Pacheco capitán poblador para erigir el nuevo pueblo de Salinas. Esa encomienda coincidió con un ciclo de escasas precipitaciones en el sur de la Isla que terminó afectando a todo el País en 1847. Los estragos causado a la economía agropecuaria de Salinas durante cinco años de sequía moderada y severa provocó que los vecinos propietarios solicitaran posponer la fundación del pueblo por hallarse muchos de ellos casi en la ruina y impedidos de contribuir al erario municipal. Vistas las dificultades por las autoridades gubernamentales e instigado por personas interesadas en controlar la distribución de las tierras baldías de la zona, el gobierno español decretó la anexión del territorio de Salinas a Guayama en el verano de 1847.

srs

Fernando Picó
En su publicación más reciente, Puerto Rico y la sequía de 1847, el historiador Fernando Picó hace un análisis detallado de algunos de los sucesos que provocaron y fueron provocados por la sequía de 1847 en Puerto Rico. Como es su costumbre, Picó utiliza una variedad de fuentes documentales: varios fondos del Archivo General de Puerto Rico — Municipios, Tribunales, de gobernadores españoles, y Diputación Provincial además de periódicos de la época y archivos parroquiales. Como en otros estudios, Picó estudia el fenómeno de la sequía desde su impacto en la cotidianidad de los puertorriqueños, particularmente agricultores, jornaleros, amas de casa y niños. Estudia la respuesta, o la ausencia de una, de las autoridades a las condiciones que provocan las sequías. Investiga su impacto en las tasas de mortandad, en las migraciones internas del país, en la producción agrícola y la repartición del recurso agua. Y, lo que es muy importante en la era de “globalización” y el cambio climático, coloca este proceso ambiental en un contexto global. Trae a colación las sequías en Europa durante esta misma época y sus implicaciones para poder entender por ejemplo las revoluciones de 1848. Incluye datos también de sequías simultáneas en América del Norte, el Caribe, América del Sur y Asia.
Fuente: Colección Jesús T. Piñeiro – UNE

La Plaza / Josué Santiago de la Cruz

Plazasalinas1950

 

I

*

En la plaza está Rubén,
Con su hermano, conversando,
Y Pascasio, relajando,
Con Gagute y con Ariel.
Pasa de largo Daniel,
Arrastrando su mondongo,
Y no lejos, Quirindongo,
Camino hacia El Malecón,
Va yoguiando con Ratón
Y Maximiliano, El Mongo.

*
II

*
Juaniquillo está brillando
Zapatos en una esquina,
Mientras un grupo patina
Por las aceras, bullando.
Casimiro va cantando,
Diciendo así: ¡Tan, cayó!
Y allí mismo se formó,
Con Pantera, un vacilón,
Cuando Julín, bien burlón,
De súbito apareció.

*
III

*
La gente empezó a reír,
A pata suelta, recuerdo,
Y se pusieron de acuerdo
Que debía yo escribir
Aquella historia y seguir,
Sin dejar nada olvidado.
Por eso aquí, con cuidado,
Les cuento lo que pasó,
Según lo recuerdo yo,
Este precioso legado.

*

IV

*
Desde el balcón, don Segundo,
A todos amonestó:
“¡Qué bandoleros son tos!”,
Nos dijo, bien iracundo.
En eso Dante, profundo,
Un discurso improvisó
Y don Segundo calló
Al escuchar sus razones,
Las sabias cavilaciones
Que genialmente enhebró.

*
V

*
Caribe, bien despacito,
Por la Luis Muñoz Rivera,
Caminaba por la acera
Dialogando con Minguito.
No muy lejos, Rey Cholito,
Sin más ni más, saludó,
Y a los dos él invitó
A la Plaza a tertuliar:
Mejor dicho, a vacilar,
Les dijo y se los llevó.

*
VI

*
Don Ramón, el piragüero,
La de frambuesa voceaba
Y el tamarindo le untaba
Encima, como aguacero.
Se formó alli un reperpero
Alrededor del carrito,
“Ráspamela de coquito!”,
Un mozalbete chilló,
Y don Ramón le salió
Con un soberano grito.

*
VII

*
Ya Dante hubo terminado
Aquel discurso florido
Y el cielo, empalidecido,
Empezó a verse nublado.
Paco Otero hubo pasado,
Dejando aquella fragancia
Que a todos, con elegancia,
Nos hizo entrar en mutismo,
Salinas en el abismo
No hace alardes de arrogancia.

*
VIII

*
Dando tumbos por la acera
Velorio venía, avanzando,
Y entre dientes, murmurando,
Una frase farfullera
Se formó una balacera
De burlas que él contestó
Con las piedras que lanzó
Contra la muchachería
Y una enorme gritería
Allí mismo se formó.

*
IX

*
Moncho Espada que venía
Por la acera de Blas Buono,
Lo vi correr, como mono,
Al ver aquella anarquía.
Jorgito, con sangre fría
A Velorio interpeló
Y no sé lo que pasó,
Lo que el hijo de Calolo
Le dijo, que luego todo,
De inmediato se calmó.

*
X

*
La sangre no llegó al río
Pero muy cerca que anduvo,
Pues Velorio se contuvo
Y se aplacó el griterío.
El sol estaba bravío,
Trepado en la lejanía,
Mas el calor que acá hacía
La apaciguaba la brisa
Pues en Salinas la risa
Era el pan de cada día.

*
XI

*
Paquito Matos y Bin
Llegaron al poco rato,
El Chuchin, igual El Sapo,
Calambre, también Vitín.
Y hasta la plaza, Paquín
Del pan su arroma llegaba
Y hacia allá me encaminaba
Para comprar un bollito
De aquel pan tan calientito
Que a mi tanto me gustaba.

©JSC

 

Engalanar la ciudad

Las ciudades se tornan señoriales cuando sus habitantes cuidan la calidad del entorno.  Cuando se armoniza la obra humana con la naturaleza para realzar el paisaje.  Cuando se valora el hábitat para identificar atributos con el propósito de que la ciudad con sus zonas rurales se distinga por su belleza y elegancia.

El paisaje se enaltece cuando cada pedacito de la ciudad, desde el más sencillo hasta el más opulento, proyecta encanto y viveza. Lo deseable es que los parajes, las casas, las calles y caminos resalten la vitalidad y el esplendor natural del paisaje desde las realidades sociales prevalecientes, la cultura y la historia.  Que las barriadas residenciales proyectan con natural entereza las desigualdades pero también el solidario abrazo de sus habitantes por mejorar el entorno, prueba de apego comunal y ansias de superación. En otras palabas, la complejidad y la diversidad de los problemas no es causa de inercia, por el contrario nace de la gente la noción de luchar por el cambio en medio de la cual la belleza es concebida como bandera que se enarbola a favor de la protección del entorno que sostiene la vida.

Monumento a Pedro Albizu Campos

Monumento a Pedro Albizu Campos

Construir, restaurar y conservar apegado al desarrollo humano y al respeto por la  naturaleza es correcto  camino hacia el bienestar común.  Cuando esa noción triunfa el poblado, la aldea o la ciudad palpitan abrazados  al entorno y los recursos que provee el entorno son la base de la prosperidad porque se utilizan con entendimiento y talento.

Adquirida esa conciencia corresponde formalizar la visión de ciudad deseada, es decir adscribirla un propósito estratégico.   A corto y largo alcance se planifica para ir posesionando ante los diversos públicos  la idea diferenciadora, es decir la marca que la distingue de otras jurisdicciones. Se trata de un acto creativo con el aval colectivo para difundir los rasgos que la hacen única y diferente, ese lugar real  donde quieres vivir o el que deseas visitar.

En el caso de Salinas, los parajes costaneros son atractivos naturales que posibilitan desarrollar una industria ecoturística. Los bosques de manglares, el estuario, los islotes y la fauna seducen al visitante que le gusta recrearse en paisaje marinos.  Aquí disfrutar de las riquezas marinas desde una soleada orilla playera, pasear en bote, navegar en veleros, kayakear, esquiar sobre el mar, pescar o simplemente caminar por las veredas costeras son experiencias inolvidable.­­­­­ Todo eso acompañado de las delicias gastronómicas que ofrece la capital internacional del mojo isleño.

Para desarrollar un destino turístico las iniciativas públicas y privadas son de vital importancia.  Levantar la infraestructura necesaria y habilitar instalaciones para los visitantes está supeditado no solo a una cultura de buen servicio sino también a cuidar el entorno y embellecer el paisaje.   La ruta que transitan los visitantes, además de las bellezas naturales, cobran valor cuando reflejan la historia y la cultura del lugar.

El arte expuesto en exteriores es un intento humano por engalanar el paisaje o confrontarlo para provocar sensaciones y pensamientos que recuerden el inevitable vínculo de nuestro quehacer con el entorno. Artes como la arquitectura, la pintura y la escultura intervienen en el paisaje desde tiempos remotos.  El monumento, expresión artística construida para recordar un acontecimiento relevante o en memoria de un personaje, se empotra en los espacios como documento que refiere a los logros y conflictos humanos. Esos silentes testigos de la historia logran el cometido de distinguir la ciudad para orgullo de sus habitantes y admiración de los visitantes.

srs