Una lectura a “Los que mecieron mi cuna” / Judymar Colón Díaz

Hace unos días atrás, mientras transitaba mi cotidiano camino de San Juan a Salinas, escuchaba un coloquio entre poetas y escritores, donde el invitado especial era el argentino Jorge Luis Borges. Los otros poetas procedían de México, Venezuela y si mal no recuerdo, de España. Una de las preguntas que intentaron abordar era sobre el oficio de escribir. ¿Para qué escribir? La pregunta levantó los ánimos y revolcó los pensamientos de cada sujeto allí presente. El venezolano, Adrián González León, muy convincente decía que el escritor latinoamericano debía dejar a un lado su experiencia íntima y adentrarse a los problemas colectivos del continente latinoamericano, y que, como escritor, debe participar de la vida y la historia de la Latinoamérica que ha sido profundamente humillada. Por su parte el escritor mexicano Juan José Arreola, expresaba que se escribe para saber quiénes somos, para conocerse a uno mismo; que la literatura debe formar parte del ser y debe promover transformación en las personas. Por la misma línea, Borges expresaba que escribía motivado por una necesidad íntima y para conocerse a sí mismo. Mientras que Salvador Elizondo, expresó que el fin de la poesía es la poesía misma. Acá tenemos el eterno dilema de: el Arte por el Arte vs el Arte comprometido con causas externas.

Bien, comienzo exponiendo esta disyuntiva porque me parece, según mi lectura, que el libro “Los que mecieron mi cuna” la resuelve muy bien. Tal parece que Lucía no tiene ese dilema, pues conforme uno va transitando el texto a través de la lectura, va encontrando distintas escrituras: las hay nostálgicas del barrio originario, hay escrituras que buscan atisbar el yo de la voz literaria que nos susurra dentro del pensamiento, hay escrituras combativas y rebeldes que gritan las injusticias, el coloniaje, la historia oculta, el deseo de libertad, hay escrituras de coraje y de indignación, hay escrituras de mujer, de niña, de juegos. Y, hay escrituras que navegan el mundo de la poesía, así sin más, dándonos una experiencia lectora de creación, de la puesta en palabras de lo que es el Ser, de sonidos afables, de liviana existencia, de pesadas preguntas, donde la poesía interroga a quien escribe, a quien lee y se interroga a sí misma. Porque como nos dice la autora en Secta de Mí: “¡Eres hecho de preguntas! ¡Eres salvo en la poesía!”.

La Lucía que yo leo a través de este texto, escribe para crear nuevos caminos, pero para retomar los ya trazados. Escribe desde la intimidad de su casa, desde la intimidad que emana del regazo de su madre, de la voz de su padre y el amor de un hombre. Escribe desde de la intimidad compartida entre las montañas de su barrio, de la intimidad que implica su experiencia salinense, desde la intimidad que gestó en ella una conciencia política e histórica que la mueve a salirse de su yo, para alzar la voz por la tierra herida y esclava, por la mujer bruja, la mujer caudilla, la mujer gestora de la Patria misma. Alzar la voz y ser eco de Albizu, de Lolita, de Oscar, de Rafael y todos los Héroes y Heroínas que han luchado por la libertad y dignidad de nuestro país. Pero también, escribe para darle voz al pueblo, a su gente, a los personajes del barrio. Y precisamente por eso es poeta. Porque encuentra en su familia y en su barrio, en el mundo y la naturaleza, en los juegos y en los héroes, pero también en la cotidianidad de los días, el ímpetu puro que le abre las puertas a la poesía. Y hablo de la poesía, porque el libro completo está revestido de ella. Recordemos que la poesía trasciende formas y géneros literarios, tal cual podemos leer en el poema ¿Eso crees?, referente a la poesía: “¿Crees que vive en el papel?”. El libro está compuesto de poemas y prosa, y en ambos la poesía se revuelca.

Entonces, habiendo dicho lo anterior, que da una descripción general del libro, quisiera detenerme en un asunto específico:

Los que mecieron mi cuna figura como un espejo en distintos niveles. Aquí las palabras se la pasan “rodeando abismos de espejos” tal cual se desprende del poema El tener. Y los versos se miran: “Agarré mi verso, lo miré al espejo” y luego ese mismo verso pregunta “¿Y tú de qué te escondes, si yo soy tu retrato?”. Hay un juego con el reflejo: se refleja el yo literario, la poesía se refleja en sí misma, hay un país que pudiera ver su reflejo en los versos de resistencia, lucha y gritos. El puertorriqueño tiene la posibilidad de verse reflejado, no solo para ver lo que ya sabe y lo que tiene, sino para dar cuenta de aquello que aún no ha podido divisar y entonces enfrentado a sí mismo, la palabra podrá mover y quizás transformar algo. Esto es, mirarse a través de la lectura y habiéndose reflejado, hacer algo con eso. Por ejemplo, en el poema Selfie  podemos leer:

“Mira el rostro que por décadas ha sido fusilado con mentiras. Fíjate en el fulgor de tus

ojos para ver si al fin encuentras lo que hoy nos hace falta: el valor y el sacrificio”.

Y bien, hay un espejo que a veces es color verde, otras, cristalino como agua de río o de mar, pero otras veces es azul o negro dependiendo del cielo. El poema Salinas surge como un espejo para el lector salinense. Es un recorrido geográfico, gastronómico, histórico, musical y religioso de nuestro pueblo. Un retrato de su gente, de los barrios, sus aguas saladas y sus aguas dulces, de los valles y montañas. Un canto a Salinas, donde cualquier compueblano podrá reconocerse en algún momento del poema.

Y, dentro de ese gran espejo del mar caribe, hay un reflejo que hoy quiero destacar: el del barrio nostálgico, el barrio del ritmo, de los rezos, de montañas y caminos. Barrio que tiene espejos de luna (y esto me hace recordar una cita de un fragmento persa que en una ocasión dicta Borges: “La luna es el espejo del tiempo”) Y es que este barrio, espacio mágico y literario, “todo lo ha visto en sus espejos de luna, pues su añeja sabiduría como el pitorro más fuerte se ha eternizado en refranes que son rumores de río”.

Lucía nos ha cantado como barrio y digo nos, porque yo soy de allí, del barrio La Plena. Hemos sido dichos por una poeta que, con su acto de escribir, nos ha puesto a dialogar con tantos espacios literarios que forman parte del caudal de obras escritas en la literatura universal. Tal cual Gabriel García Márquez hizo con su Aracataca colombiana, escribiéndola, transformándola, re-creándola, mistificándola y eternizándola en el Macondo de Cien Años de Soledad, Lucía lo ha hecho con su barrio. Que más allá de describir su entorno, su olor, sus espacios y caminos, le dio voz y eternidad a su gente: “En nuestro barrio La Plena, todos somos personajes. Habitamos en un manuscrito escondido entre serranías y por eso, no nos reconocemos entre sí; pensamos que somos seres de carne y hueso, siendo protagonistas fugaces en una narración de generaciones infinitas”. Pero, es importante no perder de perspectiva, que La Plena así, escrita, es Macondo, es Aracataca, es el Coco, las Ochentas, es cualquier barrio de Puerto Rico, es cualquier barrio de República Dominicana, de Cuba, de Brasil, de Francia, porque la literatura la ha hecho universal y cada persona podrá identificar a su Genaro, a su Camilo, su mama Lulú o su Panchita, que son algunos de los personajes que Lucía eterniza con sus palabras. No habrá que ser oriundo de allí, para sentirse convocado a ese espacio que cada lector transformará según sus experiencias y sus vivencias, pues parafraseando a Lucía, nuestro barrio en este libro, deviene en “una historia legendaria que siempre nos hará recordar de dónde somos y a qué libro pertenecemos” y esto le cae no solo a los pleneros, sino a toda la humanidad.

Judymar Colón Díaz, 15 noviembre 2019.

La autora, es escritora a la que le gusta tocar guitarra, cantar y vivir la poesía.  Hizo sus estudios subgraduados en psicología en la Universidad de Palermo, Argentina y en la UPR de Cayey. Cursa un doctorado en psicología clínica del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y posee una maestría en literatura del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

 

Libros: Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos

Se suele decir que el ser humano es un animal político, pero el cumulo artístico de la humanidad prueba que no solo es un animal político, sino que también es un animal ficcional.  En todos los géneros encontramos piezas basadas en hechos reales, así en la narrativa, el teatro, el cine, las animaciones y la poesía existen piezas extraordinarias que tornan en ficción las vivencias de individuos, comunidades y naciones.  Quizás nuestra existencia misma se mueve en un péndulo en el que se integran realidad y ficción.  En la misma cotidianidad, lo que pasó se convierte en un recuerdo y pasado un tiempo breve se relata el suceso exagerando, dejando fuera o añadiendo elementos que distorsionan lo sucedido.  Por eso se dice, que el género narrativo basado en hechos reales juega con la realidad para, en medio de la hipérbole, la mentira y la omisión, traslucir la esencia de una verdad como mensaje.

Perteneciente a la narrativa basada en hechos reales no llegan noticias de la publicación del libro titulado Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos.

La novela cuenta como la comunidad de Monte Moria enfrenta las vicisitudes luego de recibir el impacto del poderoso huracán Magdalena.  Esta comunidad, ubica en la costa sur de una isla caribeña quedó desamparada marginada y olvidada por las autoridades gubernamentales.  Pero lo esperanzador en medio de la tragedia brota. Son los gestos de solidaridad y el esfuerzo mutuo lo que logran devolverle la esperanza al vecindario.  En torno al personaje de Ausberto los vecinos emergieron victoriosos para levantarse del desastre y emprender el camino de la reconstrucción.

Esta novela del profesor Pedro M. Sanabria tiene como escenario real el paso del Huracán María por Puerto Rico en 2017 y el manejo gubernamental de la crisis ocasionada por el fenómeno atmosférico. La novela es una punzante crítica social y política a las autoridades por la incompetencia demostrada antes y después del paso del terrible huracán.   El autor retrata toda la crudeza e insensibilidad de los gobernantes y de las agencias federales y estatales para generar una respuesta rápida para salvar vida, comunicar sus acciones y responder a las necesidades de los damnificados.    Situación que como se sabe, fue excusa para que los buitres corruptos calcularan como beneficiarse de los dineros destinados a la reconstrucción, mientras se daban buena vida en los cuarteles generales de manejo de emergencias.

El autor de este libro es maestro, consejero profesional, evaluador vocacional y mediador certificado.  Ha publicado también el libro Autoestima como experiencia de vida.  La novela Diario Catastrófico es una mirada testimonial al terrible septiembre de 2017 que sumió a Puerto Rico en la oscuridad al colapsar su sistema eléctrico y profundizar la larga depresión económica bautizada por la corrupción gubernamental.

por Sergio A. Rodriguez Sosa

Libros: La casa de los cachorros, de David Arce

por Miguel Garnett

Cuando se lee una novela, no siempre se presta mayor atención al epígrafe o a las palabras de la dedicatoria, y, en el caso de esta novela de David Arce, eso es fatal. El poema que constituye el meollo de la dedicatoria habla de Macondo y es a través de la lupa del realismo-mágico simbolizado por aquel pueblo creado por Gabriel García Márquez que se debe leer esta obra ubicada en Chulucanas y sus alrededores. La novela de David Arce ofrece un espejismo y una fantasía a veces de jolgorio o de gracia, y a veces de un ambiente lúgubre. Este último se encuentra simbolizado casi al principio con la muerte del Negro Otero que se colgó del badajo de la campana mayor de la catedral, y “Ese día las chirocas no cantaron”. Una escena graciosa se encuentra cuando la dueña del prostíbulo llama a Carmelo Seminario en pleno acto de amor, anunciando que le busca un chico guapísimo que dice que es su hijo: “Es urgente, don Carmelo”. Él contesta: “Carajo! Uno no puede estar tranquilo en ninguna parte sin que lo jodan!” El chico luego le informa que lo ha buscado por todas partes, y “Vengo a decirte que la abuela Mercedes acaba de fallecer.” Así, los goces de la vida y las sombras de la muerte se encuentran.

La novela tiene una estructura especial y consiste de una serie de viñetas. En cada una de estas hay una pequeña historia en torno de uno u otro de los personajes que llenan las páginas de la obra. Mayormente son personajes pintorescos como vemos en el relato del nacimiento de Domingo Seminario que se encuentra cerca del principio de la novela. Él es hijo de un tramposo vendedor de cebo de culebras y Doralisa Seminario. Ella da a luz sin la ayuda de nadie y su hermana la encuentra con el hijo “envuelto como un tamal y chupando la teta como un bendito”. A los 16 años, Domingo provoca un gran escándalo porque roba a María Candela, una mujer mucho mayor que él. Sus amoríos son fuente de bastante chisme, y hasta de sermones de parte del cura, aunque más tarde vemos que este señor no es tan santo que digamos. Domingo muere salvando a cuatro niños de ser ahogados en el río Ñácara, son los cuatro cachorros y son ellos que dan el nombre a la casa que Domingo había estado construyendo con María Candela. Pasan seis años y María Candela convierte la casa en un prostíbulo después de la llegada de uno de los cachorros que le dice: “He venido a dormir contigo”. Él tiene solo 14 años y ella “solo sentía la firmeza y los latidos de aquel miembro formidable”. Una escena en el prostíbulo hace recordar otra parecida en la novela “No se lo digas a nadie” de Jaime Bayly; sucede que Carmelo Seminario quiere iniciar a su hijo, Jorge, en “los escarceos del amor”. “Jorge, asustado, miró a todas las chicas de todas las razas y no supo a quién escoger. María Candela lo tomó cariñosamente de la mano y lo llevó a su habitación, mientras el padre acariciaba a la Pepa Rengifo. ‘¿Por qué será tan cojudo este huevón? Con tantas pichoncitas escoge la más vieja’.” María Candela no delata a Jorge a su padre por su incapacidad de cumplir sexualmente como hombre y, en agradecimiento, Jorge lleva a sus compañeros del colegio militar, así que “con tanto cadete como cliente, el nombre de la Casa de los Cachorros adquirió mayor fama”.

Un prostíbulo es un buen espejo del mundo o aún se puede decir que es “el gran teatro del mundo”. La dueña es casi siempre una persona formidable en todo sentido de la palabra; y así es María Candela. Las chicas que trabajan allí ofrecen un abanico de la condición de la mujer desde las pobres esclavas sexuales explotadas por gente despiadada e involucrada al fondo en el horrendo trato de personas, hasta las chicas elegantes que gozan de su profesión y ganan buen dinero. De los clientes ni se diga. Literalmente acude todo el mundo, ricos y pobres, gordos y flacos, hombres sin problemas y hombres desesperados, hombres buenos y hombres malos, hombres cariñosos y hombres abusivos, jóvenes ya experimentados y jóvenes tímidos. Probablemente la novela más famosa que utiliza este escenario es “Nana” de Emile Zola. Zola fue el primer escritor “naturalista” –una corriente literaria dedicada a retratar la verdad de la vida humana, cueste lo que cuesta. Zola lo hizo con una honestidad excepcional retratando la corrupción y la decadencia del imperio de Napoleón III. En “La Casa de los Cachorros” David Arce retrata el Perú que es un país de profundos contrastes de gozo y de tristeza, de riqueza y de pobreza, de piedad y de hipocresía, de humor chispeante y de pomposidad aburridísima, y su obra, aunque marcadamente diferente, encuentra un vínculo con “La Casa Verde” y “Pantaleón y las visitadoras” de Mario Vargas Llosa, con sus respectivos caleidoscopios de todas las sangres.

Precisamente porque “La Casa de los Cachorros” es escrita como una serie de viñetas es un libro que se lee con facilidad. Se puede leer una viñeta, releerla, saborearla y meditarla si quiera. Con frecuencia se considera que una novela sea buena, cuando el lector se encuentra tan atrapado que tiene que seguir leyendo; y cuando llega al fin de un capítulo le urge comenzar el próximo. “La Casa de los Cachorros” no es así. Permite otro ritmo de lectura. Como ya he dicho, cada viñeta provoca no sólo una lectura sino un repase, y aún se puede decir que después de leer varias viñetas el lector se encuentra impulsado a volver hacia atrás para captar de nuevo lo que hace o dice tal o cual personaje, y gozar de los contrastes que David Arce nos ofrece. Por ejemplo, el nuevo maestro, Manuel María es un “blanquiñoso recién llegado de Lima que pedía las cosas, modulando siempre la voz, pidiendo por favor, nunca se le escuchó un carajo, ninguna mierda, nada, ni una sola lisura”. Pero lisuras hay cuando el gay, Siete Leches Madeleine, pelea con Ciro (con seis nombres más) Cherres Pacherres, que es un peleador temido. Ciro le dice: “maricón de mierda, no te metas en asunto de marido y mujer” –es que Siete Leches busca bronca a Ciro porque lo ha escuchado gritar y pegar a su mujer, Aurora Canales, que es lisiada. Siete Leches da a Ciro la paliza de su vida, y cuando Aurora se molesta con su defensor, este reacciona diciendo: “¡Qué mujer para cojuda, la defienden y todavía se molesta!”

En total, son 47 viñetas. 47 mini-historias que se relacionan y entretienen al lector, que muy bien pueda acompañar su lectura con un buen trago para lubricar el gozo que provoca este libro.

©Miguel Garnett,

Cajamarca, abril de 2019

 

Kansei: un viaje por la contemplación de los tres tiempo del hombre / por Daniel Montoly

El haiku como expresión poética representa la contemplación de lo fugaz expresado en un lenguaje conciso e ingenioso, ya que suLibros Kansei cultivo en una forma de meditación  asociada estrechamente con el budismo Zen. Tres elementos son vitales dentro del haiku; la naturaleza en estado puro, el tiempo y la contemplación porque en este brevísimo poema no hay lugar para la disgregación visual y mucho menos, para lo personal, ya que el ser se ubica como epicentro pero solo para mantener constancia del ahora.

Josué Santiago, es un destacado poeta, cuentista, narrador y un experimentado cultivador del haiku puertorriqueño, quien lleva ya varios años dedicándose al micro-cuento, esa otra manera de haiku como el poema japonés. En Kansei el lector encontrará una selecta muestra de poemas vistos y escritos desde la perspectiva occidental, tal como ya lo hicieron antes poetas como el argentino Jorge Luís Borges, el español, Juan Ramón Jiménez, el mexicano José Juan Tablada, entre otros hispanoamericanos cultivadores de este difícil género. Esta colección, es un poemario novedoso que manifiesta una visión heterogénea desde lo humano hasta lo anecdótico, en donde destacan poemas muy bien logrados, no solo por la preservación de la métrica, sino también en cuanto a captar el factor espontáneo, esencia vital del haiku en su elemento clásico, como pone de manifiesto este poema que reproduzco a continuación:

Dormito en algas

arriba las estrellas

igual dormitan.

En este haiku el sujeto poético introduce al lector a la contemplación de la vastedad nocturna desde una perspectiva de quien se ve sumergido en lo inexorable del océano. En otro poema el poeta despierta su voz a la experiencia sensorial a partir de una proyección impresionista cuando expresa lo siguiente:

No hay primavera

si el aire no perfuma

muere la flor.

En este texto el sujeto preponderante en sí no es el paisaje observado, sino el aspecto emotivo del propósito que ha de cumplir el objeto contemplado dentro de la percepción de aquel que lo contempla. Ya para finalizar quiero cerrar esta lectura de Kansei, poemario del poeta Josué Santiago citando este último haiku, que aunque se ambienta en lo inusual de un contexto nocturno y el haiku rara vez lo hace, me impresionó por la hondura metafísica de su esencia:

La noche oculta

el misterio que la luz

busca y no encuentra.

Espero que este libro, ameno e interesante como es, sea disfrutado por el lector contemporáneo de poesía, inclinado a la búsqueda de la concisión y síntesis, como expresiones del momento histórico en el cual le ha tocado vivir.

 

Daniel Montoly (2)Daniel Montoly es un laureado poeta dominicano graduado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.  Fue ganador del concurso de poesía de la revista Niedenrgasse y del “Editor’s Choice Award” de The Internacional Poets Society, además de finalista en el concurso de poesía Latin Poets for Humanity. Ha publicado en el Primer Volumen de Colección Sensibilidades (España, Alternativa Editorial), Maestros desconocidos de la poesía contemporánea hispanoamericana (USA, Ediciones El Salvaje Refinado), Antología de jóvenes poetas latinoamericanos (Uruguay, Abrace Editores) y en Jóvenes poetas cantan a la paz (Sydney, Australia, Casa Latinoamericana). El Verbo Decenrrejado (Apostrophes Ediciones, Santiago de Chile) Antología de Nueva Poesía Hispanoamericana (Editorial Lord Byron, Lima, Perú) y en la antología norteamericana: A Generation Defining Itself- In Our Onw Words (AMW Enterprises, North Carolina). Algunos de sus poemas han sido traducidos al portugués, inglés y alemán. Colabora activamente con diversas publicaciones literarias y dirige el blog The Wrong Side, dedicado a la difusión de la literatura hispanoamericana.

 

Nuevo libro de Aníbal Colón de La Vega

Vino añejo

Vino añejo es el título del nuevo libro de Aníbal Colón de La Vega. Se publica bajo el sello de la Editorial Poemar en colaboración con Amazon, y consta de 219 páginas.

En los odres de este libro el autor recoge poemas, pensamientos y artículos añejos y frescos: vetera et nova. “En Caná dejaron el mejor vino para el final de las fiestas nupciales. Yo no me atrevería a afirmar lo mismo sobre la presente obra. Basta decir que hundo la venencia en los toneles de grandes soleras y recientes vendimias para verter el zumo de la uva en las copas de mis lectores. En botas y copas, ofrezco el elixir de las modestas letras.”

El vino se describe como el suero de la verdad y la bebida de los dioses: In vino veritas. Extrae los secretos, expulsa la hipocresía, pero destruye el cuerpo y perturba el cerebro. Y ésta es la entera franqueza etílica.

El autor presenta su palabra como vino añejo y hogaza recién horneada. Decía Víctor Hugo que un escritor es un mundo atrapado en una persona. También podría ser una cascada de palabras que se precipita desde el corazón y corre por tantos cauces hasta inundar los páramos sedientos. El verbo es el símbolo de una presencia diferida o tal vez perdida en el pasado. Representa literalmente las cosas lejanas y olvidadas. Pero además carga una fuerza profética y pone su tienda en el porvenir. El bardo anhela trocar la cascada insípida en vino.

Aníbal Colón de La Vega ha publicado diversos libros: Guijarros; Confesiones de un anacoreta; El círculo de los meses; Nido de pájaros; Breviario íntimo; Cuadernos del múcaro; Migajas; Madeja; Marullos; Lapidarius; El libro de los epitafios; Miniaturas; Acuarelas 7; Letras en el tiempo; Filosofía e imaginación; Crisálidas y clepsidras; Papyros 13; El credo del coquí; Filosofía de la técnica; Historia de una pasión; Pensamientos y poemas de un peregrino; Crisis de identidad de la educación y los poemarios Cítara, Ánfora y Logofanías. Ha colaborado como editor y coautor en otras obras; ha dirigido revistas y un periódico, y ha recibido varios premios literarios.

Un libro que contraviene los deseos de Marta Romero

*Libro Marta Romero*

Recientemente fue presentado el libro Yo quiero que me olviden: historia de Marta Romero del bibliotecario y especialista en literatura puertorriqueña doctor Víctor Federico Torres.  Mientras se difundia vía internet la presentación a cargo del profesor Ramón Arroyo Carrión y la doctora Marilyn Montalvo, ambos miembros de la facultad bibliotecaria del la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, celebré que el autor quebrantara el deseo expreso de la biografiada de no ser recordada.

Yo quiero que me olviden es un afortunado tributo que rescata para la historia puertorriqueña la figura de una mujer que quiso que los años de su vida en el mundo de la farándula quedaran en el olvido tras su conversión en 1976 a una ideología cristiana pentecostal.

No es la primera vez que los conversos reniegan de la vida en el mundo tras la conversión. Esa dicotomía existencial entre la elevación espiritual y las pasiones vitales reducida a la frase “dejar el mundo” suele ser radical en los entornos fundamentalista al punto de desvirtuar toda racionalidad sobre el desempeño valioso que puede atribuirse a una persona previa a la conversión.

En el ambiente religioso, según se indica en la biografía, Marta Romero llevó una intensa vida como predicadora y misionera en negación a su reconocimiento como ícono del teatro nacional y primera dama de nuestra siembre tambaleante producción cinematográfica.

La biografía, prologada por el escritor Pablo Cabrera, traza la vida de Marta Romero desde su nacimiento en Ponce pasando por su incursión en la radio y teatro de su ciudad natal hasta que se convirtió en  la actriz más destacada de su generación. Sobresalió como cantante y actriz tanto en el cine como en el teatro, la televisión y los centros nocturnos.  Se considera el primer símbolo sexual construido por los emergentes medio de comunicación masiva del País, lo que la convirtió en una figura legendaria alrededor de la cual se tejieron mitos y relatos faranduleros.

El libro, producido por Publicaciones Gaviota, está ampliamente documentado y se nutre de testimonios orales de reconocidas figuras de nuestro país ligadas a la actriz, entre ellas Axel Anderson, Pablo Cabrera, Antonio Martorell, David Ortiz, Sharon Riley y Rafael Hernández Colón.

El libro puede solicitarse a través de www.libreriaisla.com o adquirirse en las principales librerías de Puerto Rico.

srs

Libros: Julia de Burgos, “poeta maldita” y barroca

por Marcos Reyes Dávila

A propósito del nuevo libro –póstumo– de José Manuel Torres Santiago, “Julia de Burgos, poeta maldita”, edición de Los Libros de la Iguana –con una aportación de la Colección Guajana– (San Juan, 2014, 202 págs.).

Julia de burgos poeta maldita

 

  1. Introducción

Julia de Burgos es una poeta barroca. En realidad ella no, que creó una poesía tan transparente, que flotaba sobre el agua el lirio, pero sí sus biógrafos. Esos que se han dado a la tarea de resaltar las partes oscuras de su vida –no de su obra– armados con una ética doméstica, con la especulación y con una imaginación afiebrada. Una “ética” desnaturalizada del amor y la comprensión, y acaso hasta invertida, que se resiste a morir, como la yerba, y que la pinta, en blanco y negro, como esas pinturas que se regodean en lo grotesco del siglo XVII, de reyes y arzobispos cadavéricos envueltos en ropajes de lujo y pintados con un marcado contraste de luz y sombra.

Esa es la Julia que acosaron en la vida y en la muerte aquellos que a pesar de admirar las constelaciones admirables de sus versos –música de las estrellas–, se han comportado como enemigos de su lucha política, intolerantes con su práctica de mujer redimida, adoradores de la mujer burguesa doméstica, obediente y callada: “Yo fui la más callada”.

Julia se vio forzada a emigrar, a pesar de su éxito como poeta en Puerto Rico, tanto entre las masas del pueblo que la leía en los diarios como en la élite intelectual que la premió repetidamente. Nunca pudo regresar.

Anoche me preguntaba Juanito, su sobrino, el poeta de Guajana, Juan Sáez Burgos, por qué su compañero de armas y versos, José Manuel Torres Santiago, había publicado un libro como “Julia de Burgos, poeta maldita”. No supe responderle.

Cuando eran jóvenes estudiantes universitarios que recién habían fundado la revista Guajana al lado de Nietzsche y de otros poetas amigos, publicaron un quinto número dedicado a Julia, en un hermoso homenaje. Esa revista incluía un editorial presidido por versos que decían, entre otras cosas: “Julia eterna siempre canto”. Allí se dice en palabras que son poemas, que es “nuestra más grande mujer poeta” y que su “vida fue el poema más intenso”, “un milagro desprendido de la tierra al alba”. Allí se destaca su ser como “amanecida del amor”, y como mujer desafiante y contestataria que denuncia al pueblo esclavo y al arrabal, en defensa de la patria albizuista, y también, de los desamparados del planeta.

Pensé que aunque esas palabras, según Vicente Rodríguez Nietzsche, las escribió su sobrino Juan, José Manuel Torres Santiago (JMTS) tuvo mucho que ver con ellas porque el homenaje olía a ensayo literario de poeta y crítico, y Juanito, aunque poeta, estudiaba leyes, pero JMTS letras. Además, es JMTS quien figura como editor de ese número. Entonces ¿por qué de tanta porcelana y amapola escribe después JMTS un libro como este?

Al reseñar y criticar el libro de JMTS, como antes hicimos con la biografía de Mayra Santos Febres que cojea del mismo mal (“Julia de Burgos: De la leyenda negra y el cántaro roto de su canto”, en www.lasletrasdelfuergo.com y en 80 GRADOS: http://www.80grados.net/julia-de-burgos-de-la-leyenda-negra-y-el-cantaro-roto-de-su-canto/), no pretendemos defender a Julia a ultranza, irreflexivamente. No nos detiene el hecho de ser JMTS un guajano publicado por una editorial directamente vinculada a Guajana. Mentir es siempre una indignidad y la verdad está más alta que los afectos personales.

Lo pertinente, pues, al caso que nos ocupa, es buscar esa verdad, la Julia verdadera. No se trata de que Josemilio González, por ejemplo, no hubiera oído los rumores tristes: se trata de que al caso y al propósito que lo ocupaba no había espacio, decoro ni pertinencia útil para ocuparse de esas astillas cuando manejaba tanto talento y tanta grandeza. Así lo comprendió también don Pedro Mir, “sin lágrimas”. Y Martí, lo recordamos todos muy bien, decía que los desagradecidos hablan de las manchas del sol, pero los agradecidos hablan de la luz.

 

Leer más

Libros: Cítara de Aníbal Colón de la Vega

Libros CítaraComunicado de prensa

Aníbal Colón de La Vega ha dado a la luz pública su tercer poemario, bajo el título Cítara.  La edición es una colaboración de la Editorial Poemar y Amazon.

Según el autor, sus antologías poéticas “”todavía cumplen su misión rapsódica por esos mundos de Dios.  Rapsoda significa literalmente coser cantos, y se refiere al recitador ambulante, al poeta que canta versos a lo largo de su humano peregrinar”.

En este tercer poemario se propone citarizar y satirizar.  Mientras ejerce el arte de tañer la cítara con la púa, censura acremente, valiéndome de púas mordaces y picantes, ciertas situaciones ridículas de la comedia existencial y social.  Cual citarista virtuoso, quiere poner palabras en la caja de resonancia y en la cascada de cuerdas.  Que el instrumento resuene como sonatina en movimientos de graciosa ejecución; y el poeta sea instrumento dócil del verbo lírico.

El escritor se acoge cordialmente a la vocación poética y musical.  Ahora ofrece los cantos que tejió durante las vigilias y serenatas.  Una vez más el Amor le ordenó que escribiera: Dicere quae puduit, scribere jussit Amor.

Aníbal Colón de la Vega ha publicado diversos libros:Guijarros; Confesiones de un anacoreta; El círculo de los meses; Nido de pájaros; Breviario íntimo; Cuadernos del múcaro; Migajas; Madeja; Marullos; Lapidarius; El libro de los epitafios; Acuarelas; Letras en el tiempo; Filosofía e imaginación; Crisálidas y clepsidras; Guijarros; El credo del coquí; Filosofía de la técnica; Historia de una pasión; Pensamientos y poemas de un peregrino; Crisis de identidad de la educación y los poemarios Ánfora y Logofanías.  Ha colaborado como editor y coautor en otras obras; ha dirigido revistas y un periódico, y ha recibido varios premios literarios.

Tels. 375-9727; 790-4727

Libros: Fiesta en El Peligro

Ediciones Abeyno y Amazon anuncian que ya está disponible el libro Fiesta en El Peligro: cuentos de otros tiempos de Edelmiro J. Rodríguez Sosa. En palabras de José Manuel Solá este libro “es una fiesta en el arte de la narrativa” orquestada en 48 relatos ricos en temas, personajes y tramas que el lector hará suyos. Por eso, como certeramente señala Solá: “son cuentos apropiados para leer en la fiesta de los amigos o en noches de luna cuando llueve, en el viaje de avión o en la soledad de un bosque, junto a un árbol. Y entonces dejar que el relato juegue con la imaginación del autor.”

Fiesta en El Peligro 001

Como indica el prologuista, Rodríguez Sosa alterna en sus relatos pasiones, memorias, ironías, problemas sociales y las frustraciones y esperanza humanas. El autor cuenta con sobriedad y mesura sus tramas. Como el que destapa su itinerario vital y graba en la pared del tiempo un grafiti que reta al olvido, un “prohibido olvidar. A fin de cuenta, la humanidad reincide haciendo gala de su terquedad. Por eso, el lector se identifica con las historias, los personajes, las angustias y denuncias existenciales contadas en este libro.

Con esta obra, el autor se suma al grupo de escritores salinenses que, influenciados por el escritor Josué Santiago de la Cruz,* incursionan en el microrrelato. Santiago de la Cruz sienta la pauta y educa a sus discípulos sobre los rasgos esenciales de ese género, puntualizando que la síntesis, la palabra precisa y “el dejar imaginar al lector” tienen que estar presente cuando se cuece un microrrelato. En palabras de José Manuel Solá, es en el género del microrrelato donde más Rodríguez Sosa “exhibe el gozo lúdico del proceso creativo” y “hace gala de su capacidad de síntesis.”

Edelmiro J. Rodríguez Sosa es un abogado civilista, ex profesor de la Universidad de Puerto Rico, químico y especialista en tecnología de alimentosa. Además de este libro, ha publicado artículos científicos en revistas académicas, columnas periodísticas, reflexiones, biografías, memorias, poemas y cuentos.

El libro puede adquirirse por medio de Amazon o llamando al 787-214-8684

*Escritor puertorriqueño radicado en Pensilvania, autor de varios libros donde cultiva el microcuento, entre ellos Microficciones (2012)

Publicada obra periodística (Im)posturas, de Gazir Sued

La obra (Im)posturas: antología de escritos periodísticos e investigativos, arte y fotografía (2003-2013)constituye un acercamiento inquisitivo y crítico sobre una diversidad temática de interés social y de pertinencia política que no desmerece con el paso del tiempo. La mayor parte de los temas tratados durante un periodo de diez años (2003-2013) preservan su vigencia actual por varias razones: ya porque remiten a problemáticas -reales o imaginarias- que todavía no se han resuelto; o a condiciones que, si bien afectan dimensiones sensitivas de la vida social, singular y colectiva, no suelen ser consideradas con debida seriedad y constancia en los medios (in)formativos, o siquiera pensadas como objeto de interés o de preocupación social.

Entre la diversidad de publicaciones se tratan temas puntuales sobre cuestiones legales y jurídicas (criminales, judiciales y penales); filosóficas, teóricas y científicas; culturales; morales y religiosas; históricas, éticas y políticas.

En esta antología de escritos periodísticos/investigativos y fotografías, se condensan críticas radicales al imaginario social reinante; a sus fuerzas ideológicas y a los modos de vida y prácticas en que se materializan, muchas veces en detrimento de los derechos humanos y de las libertades civiles que debieran caracterizar a nuestra sociedad, y que, por el contario, constituyen parte sustancial de lo peor de la misma.

La esperanza que anima de fondo este trabajo es que, indistintamente de su temáticas particulares, sirva de algún modo como instrumento de cambio y justicia social. Al menos, que incite a dudar y a repensar esas prácticas, entendidos y creencias que nos han inculcado desde la infancia y que nos empujan a resignarnos y a conformarnos con la realidad actual.

A tales fines, a la postura crítica de los escritos le acompañan propuestas concretas sobre proyectos de reformas institucionales, derogación de leyes y enmiendas constitucionales. Pero las propuestas más difíciles de concertar son las que tienen sus impedimentos arraigados en tradiciones culturales anacrónicas y en las mentalidades que las celan irreflexivamente y conservan obstinadamente. El elemento integrador de esta antología es su carácter pedagógico, englobado en una ética libertaria, esperanzadora y revolucionaria…

Proyecto La Grieta

Contacto con el autor: Gazir Sued

(787) 226-0212

gazirsued

http://www.facebook.com/gazir

***Versión Digitalizada (Formato PDF) disponible

***CONTACTAR AUTOR PARA DESCARGA DIGITAL O ENVÍO POR CORREO

Datos biográficos del autor:

Gazir Sued es escritor e investigador, conferenciante, profesor, periodista y cineasta. Obtuvo su doctorado en Filosofía del Derecho, Moral y Política (Ética y Sociología) en la Universidad Complutense de Madrid, y su maestría en Sociología en la Universidad de Puerto Rico. Ha dictado cursos de Filosofía, Ética, Historia y Sociología en las principales universidades de Puerto Rico. Además, ha publicados varios libros interdisciplinarios y numerosos escritos periodísticos e investigativos sobre diversos temas, como la cuestión de la guerra; la influencia de las religiones en las políticas de gobierno y las leyes; la crueldad contra animales; la desobediencia civil y los derechos humanos; el derecho penal; la violencia política y criminal; el prohibicionismo y la guerra contra las drogas, entre otros. Actualmente investiga y escribe varios libros sobre la historia del derecho penal y la pena de muerte en las Américas y en Puerto Rico.

Libros: Miniaturas

Libro Miniaturas 2Miniatura procede de miniar, y significa pintura primorosa y de tamaño pequeño, sobre vitela o marfil, hecha al temple, como las iluminaciones, o sobre chapas metálicas o cartulinas al óleo.  Miniar consiste en pintar con minio o bermellón; pintar de miniatura.  Deriva de minio que es cuerpo pulverulento o pigmento de color rojo, algo anaranjado, que se emplea mucho como pintura.  Es un óxido de plomo.  Por otro lado, miniaturización es el arte de producir piezas y mecanismos de tamaño sumamente pequeño. 

En lo que respecta a la iluminación, se trata de una  especie de pintura al temple, que de ordinario se ejecuta en vitela o papel terso. Iluminar también equivale a dar color a las figuras y letras de una estampa, libros, etcétera.  La pintura al temple está hecha con colores preparados con líquidos glutinosos y calientes, como agua de cola.  Estas definiciones nos permiten entender conceptos como manuscritos ilustrados o iluminados, letras miniadas o iluminadas,  códigos, escrituras y breviarios miniados, letras capitulares.  Nuestra obra contiene además el  alfabeto ornamentado en blanco y negro encabezando los respectivos capítulos, y la letra capitular de la portada.

El título del libro emplea la palabra miniaturas en una de sus acepciones y en sentido figurado.  En primer lugar, consta de piezas literarias relativamente breves.  En segundo lugar, pretende pintar letras presuntamente iluminadas, es decir, llenas de luz y color.  Prosa y poesía se combinan en la paleta para ilustrar los pensamientos del autor, poeta residente en la plaza de Barranquitas.

De tanto abusar de las palabras, éstas se abaratan y forman un poso turbio en la vasija.  Bazofia y turbiedad se reúnen en el verbo. Manoseadas y desgastadas, las letras pierden su relieve original y se extravían cual rostros anónimos.  Conviene, pues, guardar silencio por un tiempo y reciclarlas, a ver si recuperan parte de su valor intrínseco.  Cual miniaturistas escrupulosos, conservemos el primor de sus colores e imágenes.

Aníbal Colón de la Vega ha publicado diversos libros: Filosofía e imaginación, Letras en el tiempo; Guijarros; Confesiones de un anacoreta; El círculo de los meses; Nido de pájaros; Breviario íntimo; Cuadernos del múcaro; Migajas; Papyros 13; Aquarelas 7; Madeja; Marullos; Lapidarius; El libro de los epitafios; El credo del coquí; Filosofía de la técnica; Historia de una pasión; Pensamientos y poemas de un peregrino; Crisis de identidad de la educación y los poemarios Ánfora y Logofanías. Ha colaborado como editor y coautor en otras obras; ha dirigido revistas y un periódico, y ha recibido varios premios literarios. El libro esta disponible a través de la Internet.

Nuevo libro: Luz que no da sombra

La Tienda del Instituto de Cultura Puertorriqueña anuncia un nuevo libro

Luuz que no da sombraLuz que no da sombra

de Vicente Rodríguez Nietzsche

“La presente antología busca dar un recorrido por la obra poética de Rodríguez Nietzsche en un intento de llenar el vacío que significa conseguir sus poemarios ya agotados, o presentes en las principales bibliotecas, o inaccesible acaso por haber sido dados a la estampa fuera de la Isla. Con este escogido esperamos que los amantes de nuestra poesía lírica vean de conjunto una de las obras poéticas más apasionantes de nuestra literatura.”

Reynaldo Marcos Padua

Sobre el autor:

Vicente Rodríguez Nietzsche nació en Santurce, Puerto Rico un 5 de abril de 1942. Director de la Revista de Poesía Guajana desde su fundación en 1962, donde también ha publicado parte de su poesía.

Ha participado y organizado varios recitales de gráfica y poesía en República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y Nueva York. En el 1995 fué galardonado con la medalla José María Heredia en Santiago de Cuba. Fundador y presidente del Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico.

El libro ya se encuentra disponible en la Tiendas ICP y a través de la tienda virtual.