Lo que Donald Trump significa / José Manuel Solá

trump 1Reflexionando en cuanto al proceso primarista de los E.U. del cual el empresario Donald Trump podría resultar (y por lo visto, no es descabellado pensarlo) ganador de la presidencia de esa nación, pienso que no se trata únicamente de las elecciones de 2016 -en las que, en el mejor de los casos no debería prevalecer-. Se trata de mucho más y esa es la preocupación.

Uno pensaría que los aparentes avances de la minoría afro-norteamericana resultados de las luchas por los derechos civiles, humanos, de la década de los ’60 y las posteriores se habían hecho sólidos. Las circunstancias actuales nos demuestran que no es así; bueno, no del todo. El reptil del racismo, la xenofobia, la intolerancia, no está muerto. Está latente, vivo, agazapado en la mentalidad del norteamericano promedio, en espera del momento oportuno para clavar sus colmillos… es sólo cuestión de tiempo.

El discurso inflamatorio de Trump ha avivado al Voldemort de esa mentalidad, le ha insuflado un nuevo aire de odios. Por tanto (o eso pienso ahora que escribo con un solo dedo, directamente a la computadora, de forma imperfecta, sin borrador) no se trata solamente de las elecciones de noviembre; se trata de lo que, (gane o pierda el magnate la contienda electoral) sucederá después de noviembre. Trump le ha reconocido validez a los sentimientos de odio y atropello vivos en el corazón de la mayoría anglosajon de todos los estratos de la sociedad del Norte. Y pidiendo a Dios que pueda yo estar equivocado, pienso que ha abierto unas puertas que muchos creíamos nunca se abrirían. Una vez abiertas -me parece a mí- no habrá poder en la tierra que las cierre hasta que la “promised land” que alegadamente mana leche y miel se extinga por sus propias acciones y por su propia mano. Y esto, como el llamado efecto domino, tendrá repercusiones -funestas, en su mayoría- en muchas otras naciones.

Lamentablemente, todo este proceso divierte a la población de los E.U. que lo ven como algo folklórico, como un sarampión pasajero. Así mismo, los medios de comunicación que a diario celebran tener noticias que exacerban esos sentimientos y venden sus productos. Obviamente hay, sí, conciencia e inquietud en una minoría pensante que se resiste a la manipulación de los medios. Pero son sólo eso: una minoría.

Como dije, no se trata únicamente de las elecciones de noviembre de este año. Se trata de lo que uno puede observar más allá de esa línea del horizonte electoral, se trata del espectro de los odios a los que Trump ha dado validez y patente de corso para el futuro. Trump y sus acólitos han sembrado y regado la semilla.

José Manuel Solá / 13 de marzo de 2016

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La Negritud Boricua de los Siglos XX y XXI: Conferencia / Marie Ramos Rosado

Al mirar en los rincones de lo pasado, aflora el devenir de nuestra bella negritud.

Reproducimos la ponencia principal de la doctora Marie Ramos Rosado en el Primer Congreso de Afrodescendencia efectuado en la Universidad de Puerto Rico durante la semana del 9 al 12 de noviembre de 2015.  La ponente hace un recuento  de los estudios y publicaciones sobre la historia y las aportaciones culturales de los puertorriqueños negros.

 

Rebloguedo: Originalmente publicado en Biblioteca Virtual de Puerto Rico por el Prof Javier Almeyda Loucil

Violencia y lenguaje : a raíz del caso de la Iglesia Metodista de Charleston

por Rafael Ayala Hernández

Las recientes muertes ocurridas en la Iglesia Metodista ¿Africana? en Charleston resalta tristemente el fenómeno de la exclusión de personas de raza negra -en este caso- alcanzando el odio su más insensible postura violenta en la sociedad norteamericana (EEUU): el acto nombrado asesinato.

Se trata de otro incidente violento más producto la exclusión por raza -racismo- tornado en en crimen mediante el asesinato por odio.  Ponerle nombre al acto plantea en si las problemática del lenguaje al pretender nombrar, señalar o indicar.  Aludo a las exclusiones e inclusiones producto de los referentes resultantes no apuntados por la palabra.

Un boricua negro llamado Isabelo Zenón Cruz (Narciso Descubre su Trasero…) señaló el racismo en Puerto Rico desde la perspectiva inicial; el lenguaje.  ¿Que razón para preferir decir ‘negro boricua‘ en lugar de ‘boricua negro‘?  No significa lo mismo aunque se escriba parecido.  Su sintaxis ordena la diferencia significativa de prejuicio racista.

Isabelo escoge a su poeta preferido Luis Palés Matos para reconocer su grandeza poética y a su vez mostrar el refajo racista solapado en su poesía (Tun tun de Pasa y Grifería).  Nos llamó la atención -Isabelo- al lenguaje como nido del prejuicio racial: ‘negro pero…’  Para que el ‘pero‘ decía Zenón. (Veáse artículo del que suscribe publicado, Racismo y las manifestaciones teogónicas africanas en Puerto Rico; Sinopsis de una postura: Isabelo Zenón Cruz, Revista Politechnê, Universidad Politécnica de Puerto Rico, pág 72 – Vol. 17 Nro1, 2015).

Aludiendo distintivamente a la ética de la lengua asumida por el judio alemán Rosenzweig entre otros, Derrida acude a cierta entrevista realizada -por Günter Gaus- a la pensadora judia alemana Hannah Arendt que se difundió en 1964 por la televisión alemana sobre los significantes de la lengua materna (“Qu’ est-ce qui reste? Reste la langue maternelle”).  Cuestionada Arendt sobre su preferencia por continuar utilizando su lengua materna que a su vez es la lengua del asesino opresor; el alemán, ésta responde: “Siempre me decía: ¿que hacer? ¡Pese a todo no es la lengua alemana la que se volvió loca!…

Arendt asume la posibilidad de la locura fuera de la lengua.  Es decir asume la existencia de la locura ajena al lenguaje, algo imposible según Derrida:  Es la lengua la única loca de la casa, según éste aclara.  No hay locura que exista sin los referentes y referidos contenidos en la lengua. (El Monolingüismo del otro o la prótesis del origen, ediciones Manantial 1997, págs. 91, 92, 93).

Al comienzo de este escrito señalamos a la Iglesia Metodista (¿Africana?) -en donde ocurren los asesinatos de seres humanos en la penitencia de la oración- en donde ponemos su apellido Africana entre signos interrogantes.  ¿Que razón tiene nombrarla Iglesia Metodista Africana en vez de Negra?   ¿No será acaso que la sustitución es el producto del contenido definitorio circunstancial del uso de la palabra que alude a la negritud; Negra?  ¿Para que negar la negritud sustituida por el término africano?  ¿Serán africanos o serán negros los que fundan esa Iglesia llena de historia de dolor y reivindicaciones?  ¿O será que los negros americanos prefieren ser llamados “african americans” evitando así utilizar la palabra negro o negra?.

Ante, estas muertes el presidente Barack Obama -sin mencionar para nada la negritud que porta- analiza de forma transversal el asunto de los asesinatos sugiriendo como causa de la violencia indicada a la falta de controles para la adquisición de armas de fuego. Sacó su trasero negro del asunto diría Isabelo Zenón Cruz. ¡He ahí la violencia del lenguaje!