De nada me arrepiento / José Manuel Solá

Dentro de dos meses, es decir, el 1ro de agosto, si es que llego a allá, estaré cumpliendo 73 años, bien o mal vividos, no sé. Pero, vividos; a veces con las primaveras y los dulzores de amores que perdí en algún recodo de mi ruta y otras veces saboreando el amargor del vino derramado por los golpes inesperados del camino. Pero, en fin, vividos. Esto es la vida, queramos o no.

Estas palabras las escribo pensando en los amigos que tal vez estarán preguntándose “…¿qué será de la vida del Solá?…” Y anticipando mi gratitud por el pensamiento o la preocupación con que me piensen, sea cual sea el matiz de ese recuerdo.

Ya no escribo nada a pesar de que escribir ~sobre todo poesía~ siempre ha sido mi pasión. O mi maldición, ¡quién sabe!, pues lo cierto es que la poesía, la palabra escrita, me trajo amistades esenciales, celestes, que nunca olvidaré. También me dio a conocer miserias humanas que, bah, no valen nada como tampoco vale la pena dedicarles dos minutos de recuerdo y por eso las descarto de inmediato. En el camino de la vida y sobre todo a esta edad, uno va aprendiendo a reconocer quiénes son los sinceros; los que no lo son, caen, más temprano que tarde en la mediocridad de la hipocresía y terminan odiándose a sí mismos porque saben lo que son y saben que no pueden cambiar.

Pero, bueno, decía que ya no escribo ni leo. Ni siquiera leo el periódico, que se amontona sobre una mesa hasta que Doña María los echa a la basura. Sí, hay un pequeño proyecto que comencé hace más de un año bajo el título de “Bajo la luna del camino viejo”  y que he dejado “por ahí” a pesar de que ya estaba hablado con un amigo editor. Es posible que en algún momento finalmente le dé el visto bueno, por no dejar que el esfuerzo se pierda. Si finalmente lo hago, les dejaré saber.

Pero ahora, sencillamente me despido de todos. No, no es que tenga en agenda morirme pues no deseo morirme. La muerte… a la “pelona” yo no le tengo miedo pero es algo que no me simpatiza. Amo la vida como amo el agua fría y como amo la luz. Como amo el haber aprendido a creer en la posibilidad de la existencia de Dios.

Tan sólo me despido pues estoy tan apaleado en la salud que no quiero seguir abrumándolos con mi situación. Y quiero que cuando llegue el día definitivo me recuerden como he sido: alegre cuando era inevitable reir y cantar y también riendo cuando tenía razones para llorar.

Y quiero que recuerden que no, no me arrepiento de nada. Esto es lo que hay.

Josémanuel  /  23 de mayo de 2017.

Libros: Se presentará pronto el libro de las cartas de Julia de Burgos / Marcos Reyes Dávila

Julia a la carta:
su propia voz

A propósito de “Cartas a Consuelo”, por Julia de Burgos (San Juan: Folium, 2014, 232 págs.)
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Pocas semanas después del Simposio celebrado en la Universidad de PuertoRico a principios de febrero de 2015, “ Julia de Burgos: Me llamarán poeta”, sale el tan anunciado volumen con las cartas de Julia a su hermana Consuelo de las cuales solo tuvimos, por décadas, referencias aisladas hechas por algunos estudiosos de Julia que tuvieron acceso a los originales. La edición incluye 136 cartas de Julia a Consuelo transcritas por Marisol Figueroa, un iluminado prólogo de Lena Burgos Lafuente, una presentación, previa a todo, de la sobrina María Consuelo Sáez Burgos, y como sorpresa, tres cartas de Juan Isidro Jiménez Grullón dirigidas también a Consuelo en el 1942 a propósito de la crítica ruptura entre Juan y Julia. El libro lo presentarán este jueves 28 de mayo, a las 7 de la noche, en La Tertulia del Viejo San Juan, Efraín Barradas y Sylvia Molloy.
En efecto, como bien apunta María Consuelo, las cartas, en cierto sentido, escriben la “verdadera biografía” de Julia de Burgos. Estos textos, que son evidencia irrefutable, ponen en tela de juicio especulaciones de sus biógrafos dadas por hechos sobre la vida de Julia. Es cierto que, como dice Burgos Lafuente, la correspondencia recoge una “ficción del yo”, es decir, nuestra interpretación de nosotros mismos. Mas, no obstante, el lector de este epistolario tiene la sensación de estar frente a Julia, de oír sus razones, de apreciar su manera de interpretar los acontecimientos, con hondura y fineza. Es decir, de estar frente a la Julia que fue, y en cierto modo es, una Julia viva.
Las cartas comienzan en agosto de 1939, poco antes de su salida definitiva de Puerto Rico, y se extienden hasta el 28 de junio de 1953, es decir, poco antes de su muerte. La mayor parte de ellas, están escritas en Cuba. Tras la ruptura con Juan Isidro, se reduce marcadamente la frecuencia de estas entre el 1943 y el 1946. De este último año hay solo tres, del 47 solo una, del 48 no hay carta, del 49 solo una, ninguna entre el 1950 y 1951, dos en el 52 y ocho en el 53.
Observaciones que podemos anticipar:
1. La Julia que emigra es una mujer enamorada que, por una parte, huye de la maledicencia que la persigue, y por la otra parte, aborda con determinación la experiencia mágica del amor que vive. Esa maledicencia, según puede inferirse, se debe principalmente a su abierta relación amorosa de mujer divorciada con un hombre casado. Con seguridad su activismo político también jugó un papel preponderante.
2. La Julia cubana es una mujer deseosa de educarse y de hacer obra, una mujer ansiosa de crecer intelectualmente. Aparte de varios doctorados que comenzará realizar, proyecta, aparte de “El mar y tú”, otros tres libros: “Campo”, de temas sociales y proletarios, “El cielo de Julma”, seguramente sobre su amor por Armando Marín, su segundo esposo, y “Autobiografía de una bala”.
3. Se trata de una Julia siempre comprometida con la patria y con la clase proletaria. Las alusiones al comunismo, su simpatía con connotados escritores comunistas, sus defensas de la Unión Soviética en guerra contra el fascismo, son constantes y no ocasionales o marginales. Asimismo, su censura hacia el capitalismo “salvaje”, el imperialismo y las tiranías centroamericanas y del Caribe.
4. Las dificultades económicas que tienen raíces en la niñez pobre la persiguen constantemente. Del mismo modo su interés por su familia. Pretendió vivir durante mucho tiempo de sus libros.
5. Las dificultades con Juan Isidro no tardan en asomarse. La principal es la relación de Juan con sus padres, que no quieren a Julia. Pero también está constantemente la queja de un Juan que la quiere sometida a una vida doméstica.
6. La cartas a partir del 8 de junio de 1942 delatan con claridad que la ruptura acontece cuando, tras el divorcio de Juan Isidro, este le niega a Julia la posibilidad de matrimonio. Julia hace mención de una enfermedad mental en Juan Isidro que consiste en acusarla de faltas morales por celos. A mi juicio, las cartas de Juan Isidro incluidas, así como las previas quejas que desde mucho antes hace Julia al respecto de que Juan Isidro la quiere mantener encerrada en la casa, confirman el punto de vista de Julia. Otro tanto hará Juan Bosch, quien convive con ellos.
7. A pesar del profundo dolor de esta ruptura, el epistolario sugiere que Julia se repone y continua su viuda productivamente. Su matrimonio con Armando Marín luce verdadero y feliz.
8. Hay numerosas alusiones amorosas sobre el padre, a quien apodaban cariñosamente, Papotito.
9. Hay varias alusiones a la persecución sufrida por sus ideas políticas. (En la revista “Centro Journal” se publicó recientemente un interesante artículo sobre la carpeta del FBI de Julia.)
10. Es claro que Julia no es espiritista ni es creyente: “completamente materialista” (207).
11. Desde el 1949 hay alusiones a sus crisis de salud y sus hospitalizaciones. Pero Julia se ve a sí misma como una mujer valiente, atrevida y luchadora, incapaz de rendirse.
12. La enfermedad la hace enmudecer. Hay muchas referencias a quiebras emocionales.
13. Solo en la penúltima carta, del 17 de mayo de 1953, Julia habla de su alcoholismo y del interés de vincularse con Alcohólicos Anónimos. Está próxima la muerte, pero Julia busca constantemente la ayuda médica.
14. En la última carta, del 28 de junio, Julia dice que espera la llegada de su hermana Consuelo. Ocho días después fallece, repentinamente.
15. Concurro con las observaciones ponderadas y sugestivas hechas por Lena Burgos Lafuente en el prólogo.

Marcos Reyes Dávila

Te Voy Diciendo Escúchame… / Carlos Román Ramírez

¡Escúchame! poeta de años nuevos,
cavila mis palabras antes que huyan
al tiempo en que no conversaré
junto a los naranjos y ni siquiera
distingas mis ráfagas……
Procuro prevenirte de sueños invertidos,
premoniciones destinadas
aún si haber sufrido desataduras
de amados lazos, angustias
de fúnebres quejidos.
Poeta que aún no arrastras la magna
nostalgia de romanticismos fenecidos,
madreperlas escapadas
hasta el fondo azul de aguas fugitivas……
ala de partida el puerto lleno,
desierta ala de llegada,
pronto quedará desolada
el ala de la vida.
Poeta eres y luego dirás que poeta fuiste
antes de volverte triste,
lo que soñaste no será,
pesará lo que no olvidaste,
llorarás lo que perdiste,
amarás lo que ya no existe……
cargas un alma de dichas esquivas,
mas si en tu existencia inquieta
fueras feliz al final de la jornada……
ya no serías poeta.

Caneo Arguinzones, 1987-2014 / por José E. Delgado Hernández

Evaporarse / poema de Caneo Arguinzones

Puede que el descenso no contribuya a disminuir la

[pesadez de mis párpados

por el contrario, traza mi pupila de una densa armonía

hasta cobijarla el cansancio

Haber retorcido al abismo ha convertido

[la continuidad

en una festiva alabanza,

pero ida y queda

la muerte tantea un secreto regocijo:

La partitura de la ausencia,

mi trayecto,

silueta elucubrada

mientras caminaba despierta.

Agotarlo todo,

sumirse en la hechura,

avivar la candela hasta carburar.

Caer

no sacia esta silente delicia

por desaparecer.

 

Nace mujer en Caracas, Venezuela el 17 de abril de 1987 y trasmuta en mariposa en octubre del 2014.

Antes de Caneo cualquier insecto que viéramos nos parecía insípido, algo sin mayores atributos.  Antes de Caneo la palabra “pez” no era más que un simple animal, sencillo, algo sin importancia ni sentimiento.  Hasta que apareció la poeta con su don de Mantis Religiosa.  Ese don de la lucha social.  Su religión, si así podríamos llamarle, era la poesía y la batalla ardua por crear cierto balance  entre los marginados.  Entonces  nos enseñó que decir “pez” era decir cariño, te quiero, eres parte de mí.

Caneo Arguinzones no buscaba un espacio dentro de los salones de literatura, mucho menos que su nombre apareciera en los estantes de los “grandes poetas” ella lo que procuraba era que la poesía, no la suya, la poesía en su esencia fuera llevada a esos lugares olvidados de la sociedad. Llevar la poesía y regalarla a los niños y jóvenes a los que alguna vez llegamos a mirar de reojo y con cierto temor.  Por eso en su tercera visita a Puerto Rico lo primero que pidió fue hacer un taller de poesía en La Perla. La Perla que oyó en la canción de Calle 13.  De la misma manera se insertó  en la lucha de los maestro por su retiro, en la batalla por la excarcelación de Oscar López Rivera, marchó con los trabajadores que exigía al gobierno mejores condiciones de trabajo.  De igual manera impartió talleres de poesía en comunidades del pueblo de San Lorenzo y visitó varias escuelas públicas dejando una semilla de su vida.

Caneo en su haber de poeta nos dejó su poemario Zoo: anatomía de un insecto.  Nos dejó una grieta en la mirada a la hora de su partida.  Nos dejó una semilla en el pecho de nueva poesía, de poesía comprometida con las causas sociales, comprometida con los marginados y los carentes de recursos educativos.  Nos dejó una puerta abierta hacia el universo de la bondad.  Porque de todo lo que dio jamás esperó nada a cambio. Todo siempre fue humildemente dado en bondad.

Semilla / poema de Caneo Arquinzones

Partí en busca de la niñez

Partí esta cáscara deforme

Partí al sur

En dos quebré

El recorrido se hizo doble

Uno áspero y poroso

Otro almendrado.

Aceitosa ánima en busca de si

Para partir cabeza, pecho y nuez.

Los que conocimos a Caneo sabemos que dentro de su madurez política y poética, dentro de su desbordamiento por dar lo mejor de ella a quienes de verdad lo necesitaban, encontramos una niña que reía de todo y por todo..  Una niña que se maravillaba con la hermosura y la fragilidad de las mariposas.  Conocimos a una niña con una manera muy suya de dar gracias, a cuantos nos dejó un parajito de origami.  De esa forma Caneo agradecía la felicidad que le causábamos.  Pero a pesar de toda esa risa y amor que Caneo era capaz de causar, muy a pesar de esa ternura que nos hacía sentir al verla  y conversar con ella,  Caneo vivía un gran dolor, una inmensa soledad.  Ella no se sentía parte de este mundo, nosotros entendemos  que “el mundo” era muy pequeño para ella, muy blando.

Caneo Arquinzones Herrera fue un ser  de extrema sensibilidad y dado a esa sensibilidad todo a su alrededor le dolía muy en lo hondo.  Sentir que no pertenecía aquí, que ya no había más nada por lo que salir adelante, sentir que lo único que la acompañaba era la soledad es lo que nos trae hoy a rendirle este homenaje a Caneo. Que muy probable, allá donde esté debe estar entre risas y malestar porque Caneo  no era una mujer que le gustaran los homenajes y adicional a eso debe estar riéndose de mí por ser “tan cursi” como siempre me dijo desde que nos conocimos.

Hoy Caneo, querida poeta, querida mujer y amiga, hoy y siempre serás esa astilla que nos hace doler ante las injusticias.  Serás esa niña que nos regaló sapitos, pájaros, mariposas y cajitas de origamis.  Algo gracioso que según ella decía “yo no sé hacer mas nada que poesía y origamis” pues déjame decirte algo Caneo, que con esa poesía y esos origamis tocaste muchas vidas y las cambiaste para ser mejores poetas y seres humanos.

Hasta el próximos viaje Pez

 

Autorretrato / poema de Caneo Arquinzones

 Practico esculpir de mí la humanidad [que carezco.

Provocar una paulatina ternura hacia el [otro

Entregarme

Procuro erguirme sensata y voluntaria [en la tarea de amar,

no a una multitud

[a otro

Encuentro en la soledad el mutismo [donde reconozco mis rasgos,

sin embargo, en compañía

me desfiguro.

 

José E. Delgado HernándezPalabras leidas en homenaje a Caneo Arguinzones en la actividad del 7mo. Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico celebrada en la Plaza Palmer de Caguas organizada por Marioantonio Rosa y Marta Emmanuelli.  El autor es un poeta cagueño fundador del grupo Poetas en Marcha.

Francisco “Panchito” Meléndez: un salinense para recordar

por Josué Santiago de la Cruz

Hoy les quiero hablar, nada más que un chispito, de un salinense bueno, culto y, como nosotros, interesado en preservar lo mejor de nuestro pasado: Francisco “Panchito” Meléndez.

Panchito nació en Las Marías (su biografía la cuelgo en otra ocasión) y dejó lo que considero el primer intento serio por documentar un pasado que, de no haberlo hecho, no tendríamos hoy conocimiento de lo que pasó, entonces, ni de las razones que precipitaron los acontecimientos por él narrados.

Por eso nada más, aunque hay muchas otras razones que tengo a mano para corroborarlo, el nombre de Francisco “Panchito” Meléndez debe de ser rescatado de ese olvido al que nos lanza, a veces, la Historia, o la ceguera y la mala leche de los historiadores, para hacerlo parte de nuestro vocabulario de todos los días. De nuestro metabolismo.

Tres fueron los libros que nos dejó Panchito: Salinas: añoranzas de mi pueblo, Paréntesis y una Historia [desde la cotidianidad] de Guayama.

Tenía Panchito casi 100 años cuando se nos fue y en los últimos cinco cultivamos una muy intensa y enriquecedora amistad, a través de conversaciones telefónicas y cartas y un encuentro (uno sólo) en Guamaní, donde, al poco tiempo, cerró el LIBRO para emprender la ruta del misterio.

Me regaló sus libros y me comprometí ampliar aquello que él, tan a la sombra y sin hacer escándalo, había comenzado. Ahora ustedes, mis amigos de Salinas, los que lo conocieron, como el que reconoce el sonido de la ola contra la piedra, mas no así el origen de la fuerza que la impulsa, y los que ahora lo conocen, tan a vuelo de pájaro, son parte del compromiso.

 

MI PUEBLO DE SALINAS / Panchito Meléndez

Junto a la verde colina

Que corona mi bohío

Y en las riberas del río

Está mi pueblo de Salinas.

Sus verdes cañaverales

Lucen la blanca guajana,

Pues Salinas es sabana

con sus días primaverales.

El mar, con su azul intenso,

Borda la playa de espumas

Con noches libres de brumas

Colgando del cielo inmenso.

La luna, hostia sagrada,

Sobre el altar de los cielos,

Le brinca con sus desvelos

La más grande alborada.

Canta el gallo en la cabaña

Y en la casa sensorial

Se despierta el manantial

Y el grillo canta en la caña.

Salinas de mis amores

Donde vi la luz primera,

Eres calma y primavera.

Eres perfume de flores.

Sientes el más puro aliento

Que Dios dejó en esta tierra.

Tu corazón sólo encierra

Bondad y desprendimiento.

Tus hijos tienen bravura,

Tus mujeres castidad,

Tu lema es sólo hermandad,

Tu vida es toda ternura.

Profesas un cristianismo

Que llega a dios en su esencia.

Eres ciudad de decencia,

De valor y patriotismo.

Eres patria, eres poesía,

Eres amor y ternura,

Tienes la tierra más pura

Que dios concibió en su día.

Hoy vivo para quererte

Y te brindo un fuerte abrazo

Y esperaré tu regazo

Cuando me  venza la muerte.

 

 

© 1967 Panchito Meléndez

 

Del libro Paréntesis (Poemas)

Prólogo de Antonio Badillo Rivera

Impreso en Guayama, Puerto Rico, 1969

Anuncian la celebración de un simposio sobre Julia de Burgos

Comunicado de prensa

La Universidad de Puerto Rico en Humacao anuncia la celebración de un SIMPOSIO titulado JULIA DE BURGOS: “Me llamarán Poeta”.  El evento se realizará en Humacao del 4 al 6 de febrero de 2015, con la participación de académicos, escritores y artistas de todo Puerto Rico, y del extranjero.

Arte Simposio Julia-web

Las actividades incluirán una exhibición de obras plásticas –pinturas y esculturas– del artista español José Manuel Sánchez Darro, que abrirá sus puertas la noche del 4 de febrero en el Museo Casa Roig de Humacao. Ese mismo día, en horas tempranas de la tarde, se presentará en el Teatro del Recinto el monólogo de Idalia Pérez Garay, primerísima actriz del Teatro del Sesenta, titulada “JULIA ÍNTIMA”. La obra incluye intervenciones de poemas de Julia musicalizados e interpretados por Zoraida Santiago.

Durante el jueves 5 y el viernes 6 se celebrarán las actividades académicas en el recinto de Humacao desde las 8:30 de la mañana. Habrá un magno acto de clausura en La Casona de Humacao auspiciada por el Centro Cultural Antonia Sáez, el viernes 6 en la noche.

Entre los participantes, además de Sánchez Darro, están el académico español Juan Varela Portas, director de la Discreta Academia, quienes han publicado la obra completa de Julia de Burgos y musicalizado muchos de sus poemas. Se espera la participación de la escritora y gestora cultural dominicana Chiqui Vicioso, así como la de dos académicas cubanas: Yolanda Ricardo y Susana Haug. Junto a ellos, más de una treintena de estudiosos de la obra de Julia, algunos procedentes de Estados Unidos.

Cabe destacar que durante el simposio se presentará un volumen con las Cartas escritas por Julia a su hermana Consuelo, a cargo de la propia familia de Julia.

Las actividades, abiertas a todo público, están coauspiciadas, principalmente, por la Comisión Nacional del Centenario de Julia de Burgos, la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades, el periódico El Nuevo Día, el Municipio de Humacao, el Consulado de España, Dennis Mario y el Centro Cultural Antonia Sáez. Para mayor información, puede comunicarse con el Departamento de Español de la UPRH al 850-9347, o con el Coordinador General del Simposio a la siguiente dirección: marcos.reyes@upr.edu

La Musa Puertorriqueña /Marinín Torregrosa Sánchez

A Zeus le intrigaba el sentimiento que podía esconderse bajo la piel de ébano de los esclavos traídos de África. Admirado por su fortaleza y resistencia al trabajo pesado, decidió ir en busca de la diosa que procreó esa raza tan férrea. Cuando encontró a Yemayá quedó fascinado con la belleza de la diosa, su rostro impávido, su piel tersa y brillosa, uniformemente coloreada de una oscura pasión. Mientras, Yemayá se mostró esquiva a sus requerimientos amorosos.

— ¿Qué deseas diosa de la piel nocturna? Lo que pidas traeré ante ti: ¿Inmortalidad? ¿Belleza? ¿Poder?  Lo que quieras.., venerada diosa.

—Tengo pleno dominio de estas extensas tierras, pero anhelo poseer un lugar pequeño rodeado de todas las bellezas. Que las pueda tener a mi alcance con solo voltear mi rostro. Quiero un paraíso en medio de los mares.

Dicho esto Zeus lanzó rayos en una tormenta sobre los mares y de un turbulento remolino brotó una Isla repleta de bellezas y manjares. Seducida por tanta hermosura, la diosa se entrego al amor.  Allí pasaron noches intensas, días felices. Procrearon una sola hija, Atabey, a la que dejaron por herencia aquella Isla y todas sus riquezas.

Jamás laflora tropical historia menciona este incidente, lo ocultan como si fuese pecado de dioses herejes.  Atabey nunca conoció su origen, solo que sus deseos siempre fueron cumplidos. Así se creó la flora, la fauna y los hermosos contornos del archipiélago borincano:  en una conspiración de dioses: un antojo de Yemayá, un deseo ardiente de Zeus y la providencia de Atabey.

Lo demás está en los libros de historia. Nació una nueva raza, la puertorriqueña. Es por eso que esta musa nacida en la isla del encanto, poetisa, con bemba pintada de achiote y tambor en las caderas; teje versos descalza y en tacones coquetea con letras en su garganta.

Un hombre, convencido de que era la fuente de inspiración de sus versos, la ató bajo su sombra. La poetisa vivió muchos años sumisa al dominio de un ego ajeno. Del amor y el desamor deshiló tejidos dolorosos, desenterró espinas que convirtió en luceros de extremo fulgor. Porque le hicieron creer que los versos más bellos nacen del dolor.

Hasta que una noche de tormenta, iluminada por Zeus, pudo cantar su verso consciente de que en ellos hablaba de sus anhelos, no con las voces de aquel hombre. Aquella noche tormentosa en cada estrofa parida encontró el rastro de ella misma, de sus deseos. Entonces broto la cantera de sentimientos que latían en su piel, el largo exilio bajo la sombre de su carcelero no mató su inspiración.

Marchó entonces con su libreta a fotografiar con letras al mundo. Descubrió la diversidad en la creación, caminó las veredas de otros, trazó nuevos senderos, esculpió cuerpos de agua y luz, domó al salvaje tiempo y encerró en su puño el canto del turpial. Se entregó al mar, besó la copa del flamboyán, la llenó de vino tinto y la derramó en su corpiño sólo para sanar la sed de un destino.  Elevó su pensamiento a la cumbre del pico más alto, se fumó la niebla, bebió sol y lluvia. Esperó el amanecer a la orilla del precipicio… contó estrellas hasta que salió la luna llena.

La esencia estaba en ella. No devolvió los versos escritos al hombre, como había pensado. Los revistió de vida, de libertad…

¿A dónde fue a parar la poetisa? La última vez que la vieron, andaba hablando con unos ingenieros: quiere aprisionar la luz del sol para observar desde su balcón una luna llena eterna, en noches de bohemia.

 

©Marinín Torregrosa Sánchez, 19 de noviembre de 2014.

Libros: Julia de Burgos, “poeta maldita” y barroca

por Marcos Reyes Dávila

A propósito del nuevo libro –póstumo– de José Manuel Torres Santiago, “Julia de Burgos, poeta maldita”, edición de Los Libros de la Iguana –con una aportación de la Colección Guajana– (San Juan, 2014, 202 págs.).

Julia de burgos poeta maldita

 

  1. Introducción

Julia de Burgos es una poeta barroca. En realidad ella no, que creó una poesía tan transparente, que flotaba sobre el agua el lirio, pero sí sus biógrafos. Esos que se han dado a la tarea de resaltar las partes oscuras de su vida –no de su obra– armados con una ética doméstica, con la especulación y con una imaginación afiebrada. Una “ética” desnaturalizada del amor y la comprensión, y acaso hasta invertida, que se resiste a morir, como la yerba, y que la pinta, en blanco y negro, como esas pinturas que se regodean en lo grotesco del siglo XVII, de reyes y arzobispos cadavéricos envueltos en ropajes de lujo y pintados con un marcado contraste de luz y sombra.

Esa es la Julia que acosaron en la vida y en la muerte aquellos que a pesar de admirar las constelaciones admirables de sus versos –música de las estrellas–, se han comportado como enemigos de su lucha política, intolerantes con su práctica de mujer redimida, adoradores de la mujer burguesa doméstica, obediente y callada: “Yo fui la más callada”.

Julia se vio forzada a emigrar, a pesar de su éxito como poeta en Puerto Rico, tanto entre las masas del pueblo que la leía en los diarios como en la élite intelectual que la premió repetidamente. Nunca pudo regresar.

Anoche me preguntaba Juanito, su sobrino, el poeta de Guajana, Juan Sáez Burgos, por qué su compañero de armas y versos, José Manuel Torres Santiago, había publicado un libro como “Julia de Burgos, poeta maldita”. No supe responderle.

Cuando eran jóvenes estudiantes universitarios que recién habían fundado la revista Guajana al lado de Nietzsche y de otros poetas amigos, publicaron un quinto número dedicado a Julia, en un hermoso homenaje. Esa revista incluía un editorial presidido por versos que decían, entre otras cosas: “Julia eterna siempre canto”. Allí se dice en palabras que son poemas, que es “nuestra más grande mujer poeta” y que su “vida fue el poema más intenso”, “un milagro desprendido de la tierra al alba”. Allí se destaca su ser como “amanecida del amor”, y como mujer desafiante y contestataria que denuncia al pueblo esclavo y al arrabal, en defensa de la patria albizuista, y también, de los desamparados del planeta.

Pensé que aunque esas palabras, según Vicente Rodríguez Nietzsche, las escribió su sobrino Juan, José Manuel Torres Santiago (JMTS) tuvo mucho que ver con ellas porque el homenaje olía a ensayo literario de poeta y crítico, y Juanito, aunque poeta, estudiaba leyes, pero JMTS letras. Además, es JMTS quien figura como editor de ese número. Entonces ¿por qué de tanta porcelana y amapola escribe después JMTS un libro como este?

Al reseñar y criticar el libro de JMTS, como antes hicimos con la biografía de Mayra Santos Febres que cojea del mismo mal (“Julia de Burgos: De la leyenda negra y el cántaro roto de su canto”, en www.lasletrasdelfuergo.com y en 80 GRADOS: http://www.80grados.net/julia-de-burgos-de-la-leyenda-negra-y-el-cantaro-roto-de-su-canto/), no pretendemos defender a Julia a ultranza, irreflexivamente. No nos detiene el hecho de ser JMTS un guajano publicado por una editorial directamente vinculada a Guajana. Mentir es siempre una indignidad y la verdad está más alta que los afectos personales.

Lo pertinente, pues, al caso que nos ocupa, es buscar esa verdad, la Julia verdadera. No se trata de que Josemilio González, por ejemplo, no hubiera oído los rumores tristes: se trata de que al caso y al propósito que lo ocupaba no había espacio, decoro ni pertinencia útil para ocuparse de esas astillas cuando manejaba tanto talento y tanta grandeza. Así lo comprendió también don Pedro Mir, “sin lágrimas”. Y Martí, lo recordamos todos muy bien, decía que los desagradecidos hablan de las manchas del sol, pero los agradecidos hablan de la luz.

 

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Reconocimientos a poetas

El pasado 23 de agosto en El Centro de Estudios Avanzados y del Caribe se celebró el laudo del Tercer Certamen de poesía de La Casa de los Poetas puertorriqueños bajo el tema Fronteras de lo imposible donde participaron poetas del área sur como Miguel Ángel Zayas y Maria del Carmen Guzman; del Centro de la Isla, el inigualable José Manuel Sola, entre otros. El Ganador del primer premio lo fue Emilio La Torre Lagares con su poema Santurcesutra.  José Manuel Solá, Carlos Roman Ramírez y María del Carmen Guzmán recibieron menciones honoríficas.

Certamen de Poesia

 

Marioantonio Rosa delata a José Manuel Solá

José Manuel Solá: de todas las páginas
por Marioantonio Rosa

“En el ojo humano, la intensidad de la presencia humana se concentra
de manera singular y se vuelve accesible. El universo encuentra su
reflejo y comunión más profundos en él. Puedo imaginar a las montañas
soñando con el advenimiento del ojo humano. Cuando se abre, es como
si se produjera el alba en la noche. Al abrirse, encuentra un mundo nuevo.”
El ojo es como el alba
John O’Donohue

chesolaEl ojo del poeta. El singular, el primero y el postrero. El ojo deshabitado de cualquier toque que le desvíe a su encuentro con el universo. El ojo, como un alba, una iniciación, una apertura dispuesta a surtirse de símbolos, hábitos, senderos, sensaciones, dolor y paroxismo, amor o soledad, o solo, contemplación.

Durante la escritura de estas líneas, o esta travesía por el ojo de un poeta de la estatura de José Manuel Solá, muchos ojos suelen visitar a las letras. Voy a la distancia, José Clemente Orozco, muralista y litógrafo mexicano. Un ojo creador esencial en todos los manifiestos del arte contemporáneo. Nunca me ha abandonado el impacto de su magistral “El Hombre de fuego” mural elevadísimo en la bóveda del Auspicio Cabañas de Guadalajara. Allí, está el ser enfrentado a sus elementos de nacimiento, fuego, agua, aire, totalidad. Se ha dicho que significan un compendio de la filosofía humanística de su autor, que parte del origen y desarrollo de América y del mundo, la lucha por la liberación de México, el todo de un ojo que no solo se limitó al entorno de una patria, sino que más allá, Orozco retrata la condición humana; se interesa por valores universales y de ahí que sus imágenes más características comuniquen la capacidad del hombre de controlar su destino y su libertad ante los efectos determinantes de la historia, la religión y la tecnología.

Un poeta que todos los días camina con nosotros, Luis Palés Matos. Un ojo redivivo, actual, contundente. Su poema “Pueblo” no desaparece, por el contrario nos muestra la estampa repetida, quizá ahora más dramática de un caos que hemos hecho nuestro:

“¡Piedad, Señor, piedad para mi pobre pueblo!

Sobre estas almas simples, desata algún canalla

que contra el agua muerta de sus vidas arroje

la piedra redentora de una insólita hazaña…

Algún ladrón que asalte ese banco en la noche,

algún Don Juan que viole esa doncella casta,

algún tahúr de oficio que se meta en el pueblo

y revuelva estas gentes honorables y mansas”.

¿Hay alguna diferencia? Tenorios curtidos de oscuridad, tahúres armados dispuestos a disparar en una avenida repleta de autos, o en un finísimo centro comercial, no importa el costo, solo la “tarjeta” y nada más, así, ebrios en una insensibilidad resistente a Dios y a las oraciones. Esos dos ejemplos, nos llevan a la médula que inicia esta entrevista: el ojo del artista de frente al mundo.

Si tomo entonces estas palabras de Donohue que el ojo sencillo, ciudadano de sensaciones y de vida, es un alba que se extiende y descubre, entonces el poeta en su elemental pureza de expresión sin contar qué rumbo o qué diatriba adquiera, es el rayo, la conciencia y la memoria. José Manuel Solá, “Ché” Solá como le llaman muchos y como yo hace apenas unos meses he aprendido a llamarle es uno de los poetas más representativos del país. Una voz natural y auténtica, que se nos ofrece, da su vuelta, llega y nunca nos deja. En su punto de partida sus provocaciones, ese primer ojo que sea abre hacia el mundo nos comenta; “No sé… Creo que el angustioso proceso de estar vivo es suficiente provocación para la poesía y para otras cosas, claro.

Creo que, si recuerdo bien, los primeros poetas que capturaron mi imaginación (y estamos hablando de los años ’50) fueron los que escribían en el periodiquito “Escuela”, del D.I.P., que nos regalaban. Después, aparecen por ahí -con premeditación y alevosía- José Antonio Dávila, De Diego, Lloréns, Andrés Eloy Blanco y “un tal Neruda”. Pero mis primeros poemas, sonetos, realmente, fueron provocados por una niña llamada Évelyn, cuando pasábamos por las calenturas de los trece años…”

Su proceso creativo, su alquimia, su evento provocador a través del oficio del verso, se nos revela; “El proceso creativo obedece, en mi caso, a situaciones y experiencias del día-a-día. Puedo pasar semanas leyendo periódicos, novelas (Elena Poniatowska, por ejemplo) y comiendo arroz con habichuelas y corned beef… y no se me ocurre nada. Pero un buen día estoy tomando café y llenando un crucigrama y algo me golpea y no siempre sé lo que es. Entonces debo buscar mi cuaderno y ponerme a escribir… ¡es como un aura inesperada que se me salta y fluye por la tinta…! Tal vez a eso es a lo que llaman “inspiración”. Pero ahí termina o queda la inspiración; lo demás es trabajo y una dulce angustia que ni yo mismo comprendo: peso las palabras, las saboreo, las invito a bailar, las canto y así… hasta que se me rinden sobre el papel. Hay un solo tema y un solo motivo: el amor. Amor a todo lo que tiene vida. ¿El plan? No estoy seguro, tal vez está en mi subconsciente”.

Hay una óptica personal en cuanto a la confluencia entre la poesía y la narrativa. Afirma Solá que existe cohesión complicidad, tal vez; “Si, creo que hay una cierta complicidad entre la narrativa y la poesía. ¿Algo simbiótico? Ambas, si somos responsables, tienen algo que decir, que proclamar, que denunciar tal vez, que contar. Así ha sido con mucha de mi poesía y de la poesía de quienes considero mis maestros (aún siendo yo un estudiante pobre). Debe de haber cierto grado de narración en la poesía -para que sea humana- y debe haber poesía en la narrativa. Que de alguna manera conmueva al lector, que lo enamore, que lo haga encontrarse en la lectura. No siempre se logra, claro. Ambos géneros expresan, obedecen, al momento histórico, pues, obviamente, surgen de dentro de un contexto (cultural, lo que sea…) Ahora pienso, en este momento, que la poesía ha de ser denuncia y esperanza. Incluso, claro está, la poesía de amor, intimista…naturalmente”.

Le formulamos una pregunta usando la palabra “trayectoria”. De todas las páginas, el ojo llena su tránsito, de todas las páginas el ojo hace una trayectoria que lo obliga a interpretar lo descubierto, lo insólito, lo maravillado, lo sencillo, lo amado o lo triste, y así al ramaje de los términos se enriquece; “¿Trayectoria? Diría que he sido afortunado pues cuento con cientos de amigos de abrazos insobornables en muchos lugares. Sí, he recibido premios que agradezco, por ejemplo, la primera vez que me aventuré a participar en un certamen (auspiciado por la Federación de Maestros de P.R.); gané el primer premio en narrativa y el segundo premio en poesía; Edgardo Nieves Mieles, a quien tanto admiro, ganó el primero en poesía y el segundo en narrativa. Y he recibido reconocimientos hermosísimos en Uruguay, Perú… No los menciono por no pecar de presumido.

Nombres que no olvido… ¡son tantos! Betty Chiz, Roberto Bianchi, Virginia Bintz, Gerardo Almada, Nicolás Liberde, Graciela Genta (¡qué gran mujer!), José Guillermo Vargas, Luis López Nieves, Sandra Gaviría, Héctor Escalante, Marcos Reyes Dávila… Al respecto, permíteme citar un poema de Pedro Casaldáliga: “Al final del camino me dirán: / -¿Has vivido? ¿Has amado? / Y yo, sin decir nada, / abriré el corazón lleno de nombres.” Cada uno ha dejado algo tatuado ahí.

¿Cómo va nuestra Literatura Nacional? “Nuestra literatura -contra todo pronóstico- está en su mejor momento. Es así en toda Latinoamérica y Puerto Rico no es la excepción. Poetas y novelistas aparecen en cada esquina como por combustión espontánea. Talleres, editoriales, encuentros de creadores (necesariamente hay que incluir a los artistas plásticos, a la clase actoral)… Es maravilloso. Y aunque nos sintamos aislados, ocasionalmente y debido a nuestra particular condición de país ocupado, lo cierto es que la tecnología nos ha abierto a un mundo que nos parecía demasiado distante. Podemos conversar y hasta hacer trueques con artistas de Cuba, Brasil, Argentina, Indonesia, Grecia, Ukrania… ¡qué sé yo! y en una misma noche podemos leer, gracias al ordenador, a Horacio Huidobro y a Maya Angelou. ¡Claro que hay esperanza! Creo que los puertorriqueños estamos, en todos los sentidos, en la víspera del gran resplandor”.

El poeta acaba de publicar su último libro “Actos Vandálicos” bajo la edición del autor e impreso en Montevideo, Uruguay donde su poesía ha hecho luz y territorio, lo mismo ha sucedido en Chile, Argentina, Colombia y Venezuela. Litoral poético donde se escenifica la gran poesía de Las Américas. Un honor, un verbo, y un testimonio en manos de José Manuel Solá. El ojo está abierto en la lectura de “Actos Vandálicos” sucediéndose en mosaicos vivos, diáfanos, intimistas o existenciales, si acaso la poesía en su materia primera se rompe en la existencia, en el hervidero de símbolos que salen afuera a buscar luz, o esa alba del ojo trasmigrado:

Anda cantando a la lucha,

sal feliz a la vida,

con tu camisa alegre y tu mejor sonrisa

ve repitiendo flores y poemas,

ve a vestirte de sol;

comparte la alegría

y sal enamorado de todos los abrazos

que por ahí te esperan

del hoy y del mañana,

ah…sal enamorado de los cansancios buenos;

que el día se enamore de la canción que cantas

que todas las banderas te salgan al encuentro

que todas las miradas sean como de Dios

como del corazón de tus hermanos;

enarbola tu canto como bandera viva.”

 

Para salir a la vida

 Actos Vandálicos

Para mayor información sobre los libros de este gran poeta y sobre cómo adquirirlos escriba a : jose_m_sola_44@hotmail.com

Julia: poeta y profeta

Por: Melvin Rodríguez-Rodríguez

Decía la Scherezada de Las mil y una noches que contar una historia va mano a mano con el conocimiento de la vida y de uno mismo.  Escribir un poema también conlleva los mismos conocimientos.  No es sorpresa que por ello aún se recuerden los poemas de Julia de Burgos. Sin embargo, entre todas las cosas que fue Julia, quién se imaginaría que fuese profeta.

Considerado por muchos como su obra maestra, A Julia de Burgos presenta el desdoblamiento de su persona, un diálogo entre la Julia temporal y la Julia eterna.  La Julia temporal es la que persigue lo frívolo, lo mundano, lo complaciente; la Julia eterna lucha por el amor, la justicia y la libertad.  La voz de la eterna es la que habla, recordándole a la temporal su mortalidad (no olvidemos que el espejo es símbolo del vanitas).  La Julia eterna, que se describe como esencia, pensamiento y verdad, declara que son “el duelo a muerte que se acerca fatal”.

Después de la muerte de Julia, el fantasma de su imagen temporal persiguió sus poemas y continuó pugnando con la eterna.  Cuántas veces al mencionar su nombre alguien nos contestaba: “Julia, la que acabó muerta de borracha en una cuneta en Nueva York”, “Julia, la pobre tan desgraciada”, y otros juicios sobre su vida personal.

Pero desde entonces Julia había profetizado que quien sobreviviría en sus versos sería la poeta eterna, el “viril destello de humana verdad”.  Y pasado el tiempo, cumplidos los 100 años de su nacimiento, hoy el mundo recuerda a la eterna, la artista, la esencia.  Hoy el chisme literario y el recelo han quedado como “cenizas de injusticias quemadas”; sus poemas son disfrutados hasta por los que conocen poco de su persona y su biografía se relata como la de una poeta con una visión artística libre y sincera.

Julia, la eterna, la que recordamos hoy, afirmaba desde entonces que “quien manda en mí soy yo”, discurso que aparece también en Yo misma fui mi ruta.  Desde el título el poema echa una mirada al pasado en el que Julia define su propio rumbo.  Rechazando ser “un intento de vida”, la Julia eterna se asoma a la “liberación íntima”.  Entonces Julia se reafirma como figura atemporal:

“Ya definido mi rumbo en el presente, / me sentí brote de todos los suelos de la tierra, / de los suelos sin historia, /de los suelos sin porvenir, / del suelo siempre suelo sin orillas / de todos los hombres y todas las épocas”.

Esta afirmación es oráculo del testimonio que dan sus poemas, leídos más allá de su tiempo y su contexto, como todas las grandes obras universales.  Es un llamado a la libertad personal y a la trascendencia.   

Otro poema, quizá el más profético de todos, es el que Julia dedicó al General Rafael Leónidas Trujillo, dictador de la vecina República Dominicana, recordado por sus cacerías carnales y carniceras.  “General de la muerte, para ti la impiedad”, dice la segunda línea de Himno de sangre a Trujillo.  “Que tu nombre sea un eco eterno de cadáveres” profetiza Julia, y cómo se le recuerda a Trujillo sino como uno de los tiranos más sádicos de nuestra América, autor de la masacre de haitianos de 1937.  Julia habla desde ya de la sangre por la que será recordado Trujillo y vaticina el fin de su era cuando escribe sobre los niños que crecen y el río que borrará sus pisadas.  Recordando el culto que Trujillo creó entorno a su persona, culto sólo comparable al de Dios, Julia le pregunta fatídica: “Esa cumbre de muertos donde afianzas tu triunfo, / ¿te podrá resguardar del puñal de la vida?”.  Esas dos líneas resumen el poema y auguraron lo que sucedió: un día un disparo le recordó a Trujillo que por más poder que tuviera sobre la vida de su pueblo y por más culto que se rindiera, al final era un mortal como cualquier otro.

Siguiendo el concepto del vanitas que empleó en A Julia de Burgos, la poeta escribió sobre su muerte.  Los primeros versos de Poema para mi muerte pueden resultar hasta escalofriantes por la forma en que la vida imitó al poema.  Julia escribe sobre “morir conmigo misma, abandonada y sola”.  El verso final no es escalofriante pero es igualmente profético.  Preguntándose Julia cómo será llamada después de la muerte, afirma que un clavel “me llamará poeta”.

Acaso no es ése un oráculo, si hoy el nombre de Julia es sinónimo no sólo de poeta sino de la poesía en general.  Tanto así que, como señala Mercedes López Baralt, Julia ha perdido hasta el apellido, su solo nombre convoca al género literario al que dedicó su producción, suelo “de todos los hombres y todas las épocas”, es atemporal, mítica.  Más allá de coincidencias o revelación divina, los versos proféticos de Julia demuestran el conocimiento que tenía sobre la vida y sobre sí misma, conocimiento que tienen todos aquellos y aquellas que el tiempo muy justamente reconoce como genios.

 

©Melvin Rodríguez Rodríguez