Pensarte en letras / por Marinín Torregrosa Sánchez

Te pienso y no me da el día
para decirte todo lo que pienso.
Te sueño y no me da la noche
para contarte todo lo que sueño.

Me dueles y no me da la piel
para acariciar hasta que el dolor sane.
Me ardes y mi voz no alcanza el grito
porque no es justo, porque aún late.

Te pienso, te sueño,
en el cristal fino, en el bodegón,
en el suave sabor de un después,
en la elegancia de un minué,
en la fina cortesía de un marqués.

Y aunque me falten letras,
el sueño o la voz para la queja mía,
con el recuerdo de tu mirada
siempre habrá de mí para ti: poesía.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 6 de marzo de 2019.

Epitaphium / por Josúe Santiago de la Cruz

Habito en el umbral de la poesía,
Allí donde los güiros y tambores
Y un coro de inmortales ruiseñores
Entonan bellas notas noche y día.

Allí donde embriagados de alegría,
Las musas y los céfiros cantores,
Inspiran a los viejos trovadores
Sus versos en perfecta sincronía.

Allí donde se escuchan los violines
Surcar con su cadencia los confines
A vuelo de una marcha instrumental.

Yo vivo en el umbral de la poesía,
La última parada del tranvía,
Que cierra este camino vecinal.

JSC

6 de feb. 2019.

Con carácter de urgencia / por José Manuel Solá / Arte por Manases Vega

Ella Estrellando de color Manases VegaEscribamos más poesía de amor, en cantidades industriales, en caravanas; montañas de poesía de amor, de esa de-ti-para-mí, de-mi-para-ti. Poesía que diga del beso, la caricia, la mirada, del calor de la enamorada piel incandescente, de las noches de espera y de encuentros, del amor, del desamor, de cartas y postales, las fotos, las canciones y los días de lluvia… en fin, poesía que salga al mundo en manadas de esperanza a derribar puertas y ventanas, que se prenda como por combustión espontánea donde quiera que el odio y la intolerancia han erigido barricadas o fronteras, para que las derribe beso a beso, con la fuerza del aliento, a puro golpe de versos.

Entendámonos, hablemos claro: que el aliento y el poema de amor entre por cada grieta hasta desbordar, hasta romper, los diques, que se derrame por calles y calzadas, que haga enmohecer los candados de los accesos controlados del corazón y de los egoísmos; una clara poesía de amor que incurra en el dulce acto de vandalismo de quedar escrita en las paredes, en los tablones de edicto; que aparezca como una primavera sorpresivamente, de la noche a la mañana, en las puertas de los comercios, en las inmediaciones de los colegios, en las cabinas de pago de peaje de las autopistas; en los cristales de las gafas de sol de los gendarmes hasta dejarlos ciegos de ternura. Una poesía que quede tatuada en la piel de los hombres negros donde antes dejó su tatuaje la esclavitud y en la piel de los hombres blancos, del asiático, del indio y del judío.

Se necesita, con carácter de urgencia, una invasión de poemas de amor que arrope el continente, de manera subrepticia o alocadamente; indocumentada como los niños de Etiopía, como los ojos negros, como las niñas con hambre, como los botes de madera pintados de azul y de naranja. Tiene que suceder, dije ya, con carácter de urgencia, una invasión de poemas de amor que cruce los jardines de las grandes ciudades y que duerman y canten y que sueñen y se beban el vino en los bancos de los parques y que le tiren besos a la luna; poemas de amor que hagan enloquecer a los materialistas, a las autoridades de papel, a los eruditos y a los clérigos, a los inmaculados verdugos del amor; una poesía que corra tan desnuda y a la vista de todos que escandalice aún a los poetas y sus musas, que sea liberadora hasta las últimas consecuencias.

Hablemos claro, señores, hablemos claro. Antes de que las campanas de los templos nos anuncien las doce de la noche provoquemos un alud de poemas de amor, le guste o no le guste a las autoridades. Y después, que venga lo que venga, ya veremos…

(26 de diciembre de 2015. Puerto Rico)

Pintura por Manases Vega “Ella estallando en color” Tamaño: 12″ x 16″

“Para que una mujer estalle en color se necesita una poesía; para que esa explosión sea sublime se necesita una novela”.

Manases Vega

Kansei : un libro de Josué Santiago de la Cruz

por Sergio A. Rodríguez Sosa

1

¿Qué me traerá

volando en lontananza

esa gaviota?

jsc

Este libro de micro poemas al estilo de la métrica del haiku japonés que me ha llegado a las manos deslumbra. Es un matojo vigoroso de sensaciones físicas y mentales como pocos en la literatura miniaturista puertorriqueña.  Me atrevo a decir que si las agrupaciones literarias nacionales superan los círculos viciosos autorales y metropolitanos, este libro debe brillar entre los mejores libros de las letras puertorriqueñas publicados este año. Por cierto, hasta ahora, es el libro más voluminoso de poemas al estilo japonés publicado en la literatura puertorriqueña. Acercamientos anteriores al género son los libros Sushi (2009) de Samuel Medina, ganador del primer certamen de poesía de la UPR (82pp) y Microgramas de sol (2013) de Luis Francisco Cintrón (40pp).

A lo largo de 164 páginas se presentan trescientos espacios poéticos que producen respuestas psicológicas y racionales sobre actos naturales, paisajes, sentimientos, ideas e imaginaciones.

No busque el lector en todos ellos la perfecta réplica temática del haikus clásico japonés, porque el autor trabaja la métrica clásica de tres versos de 5,7 y 5 sílabas combinando haikus y senryu desde su espacio vital poético. Así el soplo vital de la naturaleza y las flaquezas humanas tienen presencia en estos poemas cortos de 17 sílabas.   De esa manera la obra salpica al lector con lo clásico tradicional y con los temas filosóficos, cotidianos, críticos y míticos occidentales del presente.

Por eso, una buena parte de ellos expresan las características clásicas del haiku; el asombro surgido ante la contemplación de la naturaleza:

19

En la laguna

se escucha el parloteo

de las ondinas.

 

42

Grita aterrado

el trueno cuando el rayo

veloz desciende.

 Otros, remiten a juicios del autor sobre temas diversos acorde con los senryu, normalmente expresiones poéticas desaprobadas por los defensores del haiku arcaico, como se sabe, enraizado en las filosofías zen. Pero Josué Santiago en ningún momento proyectó que todos los espacios poéticos que recoge en este libro se ajustaran estrictamente al haiku clásico, y aunque ese no fuera el caso, es preciso recordar la vieja polémica en torno a si las formas tradicionales de poesía como el haiku puede practicarse sin alteraciones en otras tradiciones poéticas.

En esos otros espacios poéticos, Santiago de la Cruz elabora temas amorosos con toques de erotismo:

74

me tiraniza

tu boca humedecida

sobre mi piel.

 También nos remite a temas históricos, religiosos y cotidianos:

115

apenas vio

las naves españolas

se echó a llorar.

 

46

camino al cielo

pasó por el infierno

unos minutos.

 

157

en el fogón

la vieja hacia milagros

día tras día.

 La muerte, esa guerrera victoriosa, se elude aunque inútilmente:

115

la muerte anduvo

errante por mi alcoba

muerta de frio.

 Son también fascinantes sus poemas filosóficos y literarios;

44

cuando salió

volando la palabra

no encontró oídos

 

272

en el enigma

se viste de misterio

la poesía.

 

 264

en la mirada

llevaba don quijote

tantas verdades.

El autor de Kansei ha cultivado el micro relato en más de cinco libros y numerosas páginas web, entre ellas Encuentro Al Sur.  Como cultivador de ese género se proclama discípulo del escritor guatemalteco Augusto Monterroso. En el libro incluye un espacio poético basado en el famoso micro relato El Dinosauro. En ese senryu monterrosino juega entre géneros literarios, pues muy bien podría ser considerado también un micro cuento. Acá el vínculo con el texto de Monterroso es explícito. Lo extraordinario es que mantiene la misma cantidad de palabras; siete palabras donde se invierte el sujeto pero que arrastran toda la fuerza simbólica que caracteriza al micro relato de Monterroso.

17

allí espero,

paciente, el dinosaurio,

por Monterroso

Josué Santiago de la Cruz es un sexagenario escritor puertorriqueño radicado desde la década de 1980 en Filadelfia.   Nació en un hogar obrero en la época en que su natal Salinas era un gigantesco almacén de trabajadores cañeros.  Además de las limitaciones propias de las carencias económicas y sociales de aquellos años, confrontó problemas de aprendizaje que en su caso retrasaron la terminación de la escuela secundaria.    No obstante, llegó a su cuarto año de escuela superior cargando el conocimiento de un veterano estudiante universitario.  Criado en medio de un hogar de férrea disciplina religiosa, despunto como un ser libre, autodidacta y creativo que a lo largo de los años fue perfeccionando sus habilidades artísticas en el dibujo, la poesía y la narrativa.

Producto de su propio esfuerzo editorial son sus libros, en cuyas páginas ha cultivado la narrativa y la poesía. Desde 1999 ha publicado los siguientes libros: Cuentos del solar, Cuentos y des-cuentos, Primera antología de escritores salinenses, Cuentos para pasar el macho, Microficciones, Décimas de amor y rebeldía, Alfa y omega, El último reducto y ahora Kansei.

Ciertamente Kansei  es un libro para avivar sensaciones, pero la sensibilidad no se separa del intelecto, o,  ¿acaso el silencio no grita a viva voz?

232

libre el silencio,

se extiende por el mundo

a viva voz

 

©Sergio A. Rodriguez Sosa

El libro está dedicado a un mutuo amigo, el escritor y poeta Prof. Alberto Martínez Márquez.

Nuevo libro : Primicias: antología poética

Aníbal Colón de la Vega ha dado a la publicidad su antología poética Primicias. El libro recoge 144 poemas espigados en los sembradíos de su carrera literaria, a partir de 1979.

La primicia es el fruto primero; y las primicias son los principios que produce cualquier cosa inmaterial. Antología significa, etimológicamente, flor escogida. En cierto sentido, es sinónimo de florilegio. Este último se refiere a una colección de trozos selectos de materia literaria. Las antologías recogen poemas, cuentos, artículos u otros escritos de un autor o de varios.

Así que estamos entre frutos y flores elegidos por su calidad primicial y valor estético. El poeta-creador pretende entregar lo mejor de su cosecha, como quien presenta la ofrenda de la primera gavilla ante el altar. “Estas revelaciones del logos epifánico remiten a la obra de las musas que me regalan su grata compañía. Gracias a las ninfas poéticas por la gracia que me dispensan: Calíope, Erato, Polimnia, Talía, Terpsícore, Urania… Gracias por ayudarme a recoger fragmentos de belleza, en florescencias y cornucopias.”

Libros: Cítara de Aníbal Colón de la Vega

Libros CítaraComunicado de prensa

Aníbal Colón de La Vega ha dado a la luz pública su tercer poemario, bajo el título Cítara.  La edición es una colaboración de la Editorial Poemar y Amazon.

Según el autor, sus antologías poéticas “”todavía cumplen su misión rapsódica por esos mundos de Dios.  Rapsoda significa literalmente coser cantos, y se refiere al recitador ambulante, al poeta que canta versos a lo largo de su humano peregrinar”.

En este tercer poemario se propone citarizar y satirizar.  Mientras ejerce el arte de tañer la cítara con la púa, censura acremente, valiéndome de púas mordaces y picantes, ciertas situaciones ridículas de la comedia existencial y social.  Cual citarista virtuoso, quiere poner palabras en la caja de resonancia y en la cascada de cuerdas.  Que el instrumento resuene como sonatina en movimientos de graciosa ejecución; y el poeta sea instrumento dócil del verbo lírico.

El escritor se acoge cordialmente a la vocación poética y musical.  Ahora ofrece los cantos que tejió durante las vigilias y serenatas.  Una vez más el Amor le ordenó que escribiera: Dicere quae puduit, scribere jussit Amor.

Aníbal Colón de la Vega ha publicado diversos libros:Guijarros; Confesiones de un anacoreta; El círculo de los meses; Nido de pájaros; Breviario íntimo; Cuadernos del múcaro; Migajas; Madeja; Marullos; Lapidarius; El libro de los epitafios; Acuarelas; Letras en el tiempo; Filosofía e imaginación; Crisálidas y clepsidras; Guijarros; El credo del coquí; Filosofía de la técnica; Historia de una pasión; Pensamientos y poemas de un peregrino; Crisis de identidad de la educación y los poemarios Ánfora y Logofanías.  Ha colaborado como editor y coautor en otras obras; ha dirigido revistas y un periódico, y ha recibido varios premios literarios.

Tels. 375-9727; 790-4727

No me recuerdes, siénteme: un encuentro con Julia de Burgos

El Sistema de Biblioteca del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico invitan a un junte de lecturas y representaciones espontáneas en torno a Julia de Burgos.  La actividad denominada, No me Recuerdes, Siénteme, esta pautada para el 10 de abril a partir de la 1:15 de la tarde en cualquier punto del País donde se quiera leer, cantar o representar poemas de Julia.Julia-de-Burgos-Foto-Suministrada-por-el-Senado

El pedido a los participantes es que deberán grabar su actuación y subirla a una página de Facebook creada para ese propósito.

La finalidad es testimoniar el sentir del pueblo hacia  una de las grandes poetas de la lengua castellana: la Julia tejedora de sentimientos, angustias y gritos de liberación, la poeta que retando el propio yo, reta al otro e hilvana la red de humanidad a la que pertenecemos todos.

La autenticidad a la que nos invita su obra puede expresarse en las huellas grabadas en el espacio cibernético preparado para este junte por los bibliotecarios en ocasión del Centenario de su Natalicio.

Srs

Detalles

Esta forma

 

Esta forma tan mía de expresar

sentidos versos comunales,       

mi voz llega donde permite

mi verbo de ascendencia ignorada,   

tal vez cóndor de alas entrecortadas.

No persigo afectados vocablos

de literatos prosistas fungiendo

de poetas sin genes,                

soy pueblo, alma de pueblo,

madera de pueblo, allí existo,

allí medito abarloando íntimas musas

a mi barca de soledades.

Soñador caminando un vivir que muere

aunque no quiere dejar atrás

esta existencia de diez caminos……

la poesía y los demás.

En mi celda emocional escribo las paredes,

venero los barrotes, incendio el camastro,

río, bendigo, vocifero y después lloro.

Esta forma tan mía de llegar

a tantos o tan pocos,

tan solitarios, tan parias

tan errantes, tan poetas, tan locos.

 

por Carlos Román Ramírez

Julia: poeta y profeta

Por: Melvin Rodríguez-Rodríguez

Decía la Scherezada de Las mil y una noches que contar una historia va mano a mano con el conocimiento de la vida y de uno mismo.  Escribir un poema también conlleva los mismos conocimientos.  No es sorpresa que por ello aún se recuerden los poemas de Julia de Burgos. Sin embargo, entre todas las cosas que fue Julia, quién se imaginaría que fuese profeta.

Considerado por muchos como su obra maestra, A Julia de Burgos presenta el desdoblamiento de su persona, un diálogo entre la Julia temporal y la Julia eterna.  La Julia temporal es la que persigue lo frívolo, lo mundano, lo complaciente; la Julia eterna lucha por el amor, la justicia y la libertad.  La voz de la eterna es la que habla, recordándole a la temporal su mortalidad (no olvidemos que el espejo es símbolo del vanitas).  La Julia eterna, que se describe como esencia, pensamiento y verdad, declara que son “el duelo a muerte que se acerca fatal”.

Después de la muerte de Julia, el fantasma de su imagen temporal persiguió sus poemas y continuó pugnando con la eterna.  Cuántas veces al mencionar su nombre alguien nos contestaba: “Julia, la que acabó muerta de borracha en una cuneta en Nueva York”, “Julia, la pobre tan desgraciada”, y otros juicios sobre su vida personal.

Pero desde entonces Julia había profetizado que quien sobreviviría en sus versos sería la poeta eterna, el “viril destello de humana verdad”.  Y pasado el tiempo, cumplidos los 100 años de su nacimiento, hoy el mundo recuerda a la eterna, la artista, la esencia.  Hoy el chisme literario y el recelo han quedado como “cenizas de injusticias quemadas”; sus poemas son disfrutados hasta por los que conocen poco de su persona y su biografía se relata como la de una poeta con una visión artística libre y sincera.

Julia, la eterna, la que recordamos hoy, afirmaba desde entonces que “quien manda en mí soy yo”, discurso que aparece también en Yo misma fui mi ruta.  Desde el título el poema echa una mirada al pasado en el que Julia define su propio rumbo.  Rechazando ser “un intento de vida”, la Julia eterna se asoma a la “liberación íntima”.  Entonces Julia se reafirma como figura atemporal:

“Ya definido mi rumbo en el presente, / me sentí brote de todos los suelos de la tierra, / de los suelos sin historia, /de los suelos sin porvenir, / del suelo siempre suelo sin orillas / de todos los hombres y todas las épocas”.

Esta afirmación es oráculo del testimonio que dan sus poemas, leídos más allá de su tiempo y su contexto, como todas las grandes obras universales.  Es un llamado a la libertad personal y a la trascendencia.   

Otro poema, quizá el más profético de todos, es el que Julia dedicó al General Rafael Leónidas Trujillo, dictador de la vecina República Dominicana, recordado por sus cacerías carnales y carniceras.  “General de la muerte, para ti la impiedad”, dice la segunda línea de Himno de sangre a Trujillo.  “Que tu nombre sea un eco eterno de cadáveres” profetiza Julia, y cómo se le recuerda a Trujillo sino como uno de los tiranos más sádicos de nuestra América, autor de la masacre de haitianos de 1937.  Julia habla desde ya de la sangre por la que será recordado Trujillo y vaticina el fin de su era cuando escribe sobre los niños que crecen y el río que borrará sus pisadas.  Recordando el culto que Trujillo creó entorno a su persona, culto sólo comparable al de Dios, Julia le pregunta fatídica: “Esa cumbre de muertos donde afianzas tu triunfo, / ¿te podrá resguardar del puñal de la vida?”.  Esas dos líneas resumen el poema y auguraron lo que sucedió: un día un disparo le recordó a Trujillo que por más poder que tuviera sobre la vida de su pueblo y por más culto que se rindiera, al final era un mortal como cualquier otro.

Siguiendo el concepto del vanitas que empleó en A Julia de Burgos, la poeta escribió sobre su muerte.  Los primeros versos de Poema para mi muerte pueden resultar hasta escalofriantes por la forma en que la vida imitó al poema.  Julia escribe sobre “morir conmigo misma, abandonada y sola”.  El verso final no es escalofriante pero es igualmente profético.  Preguntándose Julia cómo será llamada después de la muerte, afirma que un clavel “me llamará poeta”.

Acaso no es ése un oráculo, si hoy el nombre de Julia es sinónimo no sólo de poeta sino de la poesía en general.  Tanto así que, como señala Mercedes López Baralt, Julia ha perdido hasta el apellido, su solo nombre convoca al género literario al que dedicó su producción, suelo “de todos los hombres y todas las épocas”, es atemporal, mítica.  Más allá de coincidencias o revelación divina, los versos proféticos de Julia demuestran el conocimiento que tenía sobre la vida y sobre sí misma, conocimiento que tienen todos aquellos y aquellas que el tiempo muy justamente reconoce como genios.

 

©Melvin Rodríguez Rodríguez

 

Ficciones: Universalidad / Alfredo Villanueva Collado

POETAS  02

En medio de  Imperios fatulos

hierve el virus del mono asesino.

Una gregaria tendencia a la matanza

de humanos, junglas, océanos, dioses.

Los poetas, alimañas mediocres,

cucarachas que viven sin cabeza,

se reúnen en rebaños de escribas mancos.

Celebran cualquier ideología que los proteja.

Irrumpe el desnudo daimon indecible

con su enjambre de abejas harpías

inoculando el veneno sagrado.

Agoniza el poeta,  lobo solitario

en su covacha de palabras y vidrio.

Mas su Hermes lo arropa.  Lo arranca

de la fallida dimensión putrefacta

hacia la paradoja de las existencias.

©Alfredo Villanueva Collado

En el Nuevo día del 3 de noviembre, 2013, Ana Lydia Vega publicó un extraordinario artículo sobre los tres nocivos mitos que alimentan la creación poética en Puerto Rico (y en el resto del mundo de habla hispana). Concuerdo plenamente con lo que plantea, puesto que es un tema que he trabajado obsesivamente en mi poesía.   He aquí una muestra, dedicada a ella.