El Vocero ahora no vale nada

Nadie le exige a El Vocero editado por el comentarista político Luis Dávila Colón que sea neutral. Tampoco que no defienda las causas que le venga en gana. Ni que asuma posturas sesgadas sobre los asuntos que son noticias. Es su potestad ejercer un periodismo amarillento, manipular los asuntos escondiendo las diversas versiones y demonizar figuras contrarias a sus agendas políticas. Es potestad del periódico acallar en sus páginas a los columnistas y lectores que no comulgan con sus ideas así como alterar la información que recogen sus reporteros.

Es problema de El Vocero triturar su credibilidad, dañar su reputación periodística y ganarse el repudio de la mayoría de los habitantes de Puerto Rico. Es potestad del El Vocero vender su virginidad periodística al mejor postor. Pero también es potestad del Pueblo aborrecer que utilicen dineros de todos los contribuyentes, penepé, populares, independentistas, no afiliados y apolíticos, para convertir a El Vocero en la gacetilla oficial del gobierno bajo el manto de un medio privado independiente. Por esa razón continuamente en la calle se repite la frase: EL VOCERO AHORA NO VALE NADA.