El follón idiomático / Félix M. Ortiz Vizcarrondo

“Ni the pest turn ni the wind blow”

Casimiro Febus Lleras “Cacho”

Considerando el desbarajuste nacido del complejo de estar cambiando las palabras de nuestro vernáculo por palabras del idioma de los invasores, les someto una lista de cómo terminaríamos llamando, de seguir esa malsana tendencia, algunos lugares de la geografía salinense.

The Shore

The Palms Tree

The Little Beach

The Penny Royal

The Vazquez Lots

The Coconut

Huge Mount

The Sand Field

The Tides

The Eighty Lots

Flat Prairie

Oxtail

The Orange Tree

Ravine Mares

The Forrest

Saint Philip

Amigo lector traduzca al español y disfrute el vernáculo….

De los nombres de lugares en Salinas: Introducción / por Dante A. Rodríguez Sosa

Serie toponimia

Introducción

Alegra el encuentro reciente de unos apuntes escritos para un trabajo sobre toponimia salinense realizado hace más de 25 años, del cual lamentablemente no se conservó el informe final. Pero afortunadamente estos apuntes reencontrados servirán para iniciar en Encuentro Al Sur una serie de escritos sobre los nombres que identifican muchos de los lugares que forman parte del territorio municipal de Salinas.

Mi hijo Dante estaba cursando el primer semestre en el Colegio Universitario de Cayey cuando en una de sus clases le solicitaron un trabajo investigativo de impacto y original. Dante, me planteó el asunto y luego de conversar sobre varias alternativas se me ocurrió que investigara sobre la toponimia de Salinas.  Hasta donde sabía, el tema era virgen, lo que aseguraba su originalidad.

La primera tarea obligada era realizar un inventario de los nombres de lugares conocidos.  Para ayudarlo recurrí primero a mi memoria.  Intentaba rescatar el mayor número de nombres obtenidos de los recuerdos familiares y de las vivencias caminando durante las campañas políticas por cuanto rincón de Salinas. Agotados mis recuerdos y conocimiento apelé a la experiencia de mi amigo Silverio Acosta, que era una especie de enciclopedia ambulante con relación a todo lo acontecido en Salinas. Silverio hizo gala de un conocimiento detallado de los nombres de cuanto paraje existe en Salinas.  Pero además de las entrevistas tipo historia oral, para ese trabajo visite la Junta de Planificación donde obtuve una memoria sobre Salinas que describía con lujo de detalles los  linderos o colindancias de Salinas con respecto de los municipios limítrofes. Para mejor conocer esas fronteras conseguí con la Junta de Planificación las memorias de Guayama, Coamo, Santa Isabel, Cayey y Aibonito, pueblos con los cuales limita Salinas. Analizando esa información con mi hijo Dante, dividimos el estudio tomando como puntos de partida la cabecera municipal, es decir la zona del Pueblo, y sus barrios. Dante hijo, Silverio y yo, libreta en mano, hicimos un recorrido por cuanto cubujón hay en Salinas y levantamos una lista con los nombres de lugares de todo Salinas. Anotábamos el nombre del lugar y el origen del mismo cuando obteníamos esa información.

Recuerdo una anécdota muy inolvidable relacionada con el trabajo de investigación realizado. Cuando le tocó el turno al sector el Coco, fue Silverio Acosta quien explicó el origen del nombre. Cerca del canal  donde hoy está la Iglesia Católica habían unas casuchas construidas en terrenos propiedad del terrateniente Manuel González.  El canal era su fuente de abasto de agua. Las personas que allí vivían se dedicaban, entre otras cosas, a vender Ron Pitorro. La bebida se servía en envases de coco seco, que era lo que abundaba en esa época. Los trabajadores de la caña que laboraban en Aguirre, Fortuna, González, Coquí, y otra colonias  aledañas, cuando se dirigían al lugar para comprar ron cañita exclamaban “Vamos pal Coco”. De esa manera quedó plasmado el nombre. Cuando se expropiaron los terrenos para el Salinas Training Area, la gente expulsada de las tierras de  Ausubos y Barritos fueron reubicadas en ese lugar, conociéndose el reparto de terrenos como Parcelas del Coco. Así me lo contó Silverio Acosta y así se lo conté después a Ruth Fernández, un día que ella hacía campaña como senadora del Partido Popular.  Ruth tenía la costumbre de preguntar por cosas típicas de los lugares que visitaba con el fin de ganar alguna empatía con los vecinos. Esa noche, en medio de su discurso ella contó por su cuenta del origen del nombre del Coco que yo le había narrado. Para mi sorpresa, y de ella, pocos conocían ese hecho, pero nadie pudo contradecir ese dato. El templo Católico dedicado a Santa Ana, en memoria de Doña Ana, viuda de Manuel González, se ubicó precisamente en el lugar, porque era un punto de convergencia del camino hacia la Hacienda González, pasando por el famoso sector El Túnel.

Volviendo al trabajo sobre la toponimia de Salinas, recuerdo que fue un estudio bastante exhaustivo por el que Dante obtuvo una calificación sobresaliente. Es una pena que se haya perdido el documento sometido al profesor. Por suerte, los apuntes encontrados pueden ser punto de partida para reconstruir el trabajo de investigación realizado, así como ampliar y ofrecer nueva información sobre los nombres de lugares de nuestro pueblo.

Recientemente hice unos comentarios bastante extensos a un artículo de Roberto Quiñones, sobre comunidades y sectores del barrio Río Jueyes desaparecidos. Me parece buena la idea de rescatar la toponimia de Salinas y todavía queda bastante gente que sabe de eso. Llamo la atención al caso de Ramón Torregrosa, el suegro de Edelmiro, que en su condición de 100 años conoce y recuerda los nombres de todas las haciendas cañeras de Salinas y probablemente de sus orígenes. Casi siempre los hacendados le daban el nombre de sus  mujeres a las colonias. Ejemplo: La Margarita, La Esperanza, Magdalena, Isidora, Carmen, Julia, etc. También usaban el nombre de familia: Godreau, Pueblito de Godreau, Amadeo, Lanausse,  Amorós, Paravissini, González, Anttonetti, Vázquez, Gerónimo López, etc. En otras ocasiones se referían a eventos o detalles de la naturaleza: Fortuna, La Jagua, Hacienda Vieja, Montesoria, Las Mareas, Los Indios, Los Ausubos, La Olla del Cenizo, Caño Verde, Corea, Los Poleos, El Arenal, Cerrillos, La Joya, Caribe, Conuco, Sonuco, La Ciudad Perdida, Sierra Brava, Villa Estaca, Villa Cofresí, El Malecón.

A fin de cuentas, estamos a tiempo para el rescate de la memoria. Mucho se sabe de los nombres de lugares y sus orígenes todavía.  Nuestra gente puede colaborar enviando información y aportando sus teorías sobre el origen de los nombres de lugares de la comarca de Salinas del Abeyno. Que se tiren al ruedo los que se niegan a ser devorados por el Alzheimer histórico.

© Dante A. Rodríguez Sosa; Encuentro Al Sur