Carta posnavideña / José Manuel Solá

navidadHola, querida Esther;

Tal vez no me creas, pero no sé de qué hablarte. Lo cotidiano, que tan hermoso suele ser, en la monotonía de mi soledad me aplasta y casi me deja abúlico. Sé que estoy vivo, pero… ¡qué vida ésta!

Me preguntas que cómo estuvieron las fiestas navideñas. Tampoco me creerás que nunca han sido mucho de mi agrado. No celebro la Navidad. Ese es un período más bien comercial y de desenfreno: bebidas alcohólicas, petardos ruidosos y comercios llenos de consumidores peleando con su dinero y sus tarjetas Visa y MasterCard y rabiando por los regalos que tienen que comprar. y a todos se les olvida que es la celebración del nacimiento del hijo del carpintero. No lo invitan a la fiesta. Para la mayoría el centro de la celebración es el Viejo Pascuero (Santa Claus) que ni por equivocación menciona el nombre de Jesús de Nazareth. Muchos saben el nombre de cada venado, pero si le mencionas al Salvador del Mundo te miran de sosquín y piensan:

“Ay, qué agua-fiestas”. No sé si es por eso que siempre he preferido pasar esas fiestas en soledad. (Y en Viernes Santo, ni se diga: eso lo separan para irse de fin de semana a la playa y regresan al hogar los domingos por la tarde, rojos como langostas y apestosos a ron. Claro hay una minoría diferente, pero es eso: una minoría). Nada, así es el ser humano en todas las culturas, me parece…

Eso sí, en estas navidades vi mucho cine; películas que bajo de YouTube. Hay películas buenas, aunque también hay muchas que son bodrios. Hasta he visto películas rusas, usualmente muy buenas. Hay películas hechas en España que parecen ser excelentes, pero las detesto porque no entiendo un divino de lo que hablan por el ABUSO  de la Z y porque usan un tono de voz muy grave, casi inaudible. Una lástima. El cine francés tiende a ser muy bueno (obviamente, no siempre). Pero, si, siempre encuentro algo que ver. Y documentales.

Por lo demás… la vida sigue igual, como un río más-o-menos tranquilo que uno no sabe hasta dónde llegará.

Yo, hastiado de todo, dejé de tomar mis medicamentos hace cerca de seis meses. (Pero no te alarmes, yo estoy bien) 😊

Bueno, sé que debo haberte sonado como un viejo cascarrabias, perdona. Es que “hay días y…. hay días”.

Un abrazo,

José Manuel

Sentimientos navideños / Sandra Suárez Hernández

En momentos de austeridad, un padre de familia responsable hace arreglos para cubrir con prioridad las necesidades básicas de la familia.

Hay momentos en que esas decisiones se tornan sumamente difíciles. Son  las ocasiones en que hay que escoger entre un regalo de cumpleaños y poner comida en la mesa para nuestros hijos. Entre comprar un par de tenis de marca o pagar la luz. Entre hacer una fiesta o pagar la hipoteca.

En época navideña, lidiar con la austeridad se hace sumamente difícil por el significado cultural  que tiene la festividad. Por experiencia sé que los puertorriqueños nos preocupamos más por el momento que por el futuro. Nada malo hay con esta actitud siempre y cuando no se olvide el futuro. La inclinación de resolver todo, momento a momento, puede conducir a que no se pueda resolver algo de momento porque en el pasado no pensamos en el futuro.

Hay que recordar que el regalo más caro no siempre satisface al niño, en muchas ocasiones satisface al padre. Hablen con sus hijos, dependiendo de la edad y de la manera en que ustedes les hablen, ellos podrán entender, aceptar y disfrutar las navidades, o cualquier otra festividad sin gastos exorbitantes, sin exageraciones. Las fiestas siempre se pueden hacer. No hay que gastar tanto. Comida siempre se tiene que preparar, que cada quien aporte algo, nos unimos en una casa y ponemos música del radio o de la coleccionada.

Cuando se quiere disfrutar, solo hace falta compañía, deseo y fraternidad. A disfrutar estas navidades. ¡Felicidades para todos!

“A las dos de la mañana nos comimos un sopón…”* / María del Carmen Guzmán

¿Cómo olvidar las parrandas navideñas de aquellos días?sopón

Teníamos los mejores músicos de la época: Al trombón, un niño prodigio, que pedíamos prestado a sus padres, ya que era menor de edad. Hoy es el mejor en su clase.  La trompeta, otro compueblano quien escogió otra profesión, aunque tocaba muy bien la trompeta. En la percusión, otro menor de edad quien no dejó de rumbear hasta su muerte. Y de cantantes, ni hablar, porque eran muchos y muy buenos.

Me imagino el susto de los vecinos cuando veían de 15 a 20 vehículos estacionarse a lo largo de la calle de sus residencias:

─ ¿Qué parrandón? ¿Para dónde irán?

Pero cuando comenzaba la música todos se deleitaban por igual.

Éramos traviesos y ni las parrandas se salvaban de las travesuras.

Teníamos por costumbre terminar cada parranda con un sopón de gallina del país y en esa ocasión como en todas, llevamos la gallina.

“Cogieron una gallina, le cortaron el pescuezo, le partieron to’ los huesos, le cortaron la pollina…”* cantábamos mientras esperábamos el sopón y parrandeábamos en el hogar de un hombre muy conocido por su trabajo de líder en el pueblo, esa noche.

Como teníamos el espíritu navideño, compartimos el sopón con los vecinos.

Al día siguiente, los vecinos buscaron y buscaron la gallina que criaban con esmero para su cena, mas no la encontraron.

Los nombres han sido omitidos por si acaso es usted el vecino…

© María del Carmen Guzmán


* Parranda del sopón- Juan A. Nogueras

VILLANCICO YAUCANO / AMAURY VERAY; CANTA CÉSAR HERNÁNDEZ

ESTA MELODIA ENCIERRA PROFUNDOS SIGNIFICADOS NAVIDEÑOS PARA LOS CRISTIANOS PUERTORRIQUEÑOS.  EN ESTA TEMPORADA DALE A OTROS Y DATE A TI MISMO EL REGALO DE LA SERENIDAD.  TOMA UN MOMENTO VALIOSO DE TU TIEMPO PARA SUMERGIRTE EN LA QUIETUD DE TU YO INTERIOR Y DEJA QUE TU SER ABSORBA EL SILENCIO AMOROSO DE LA DIVINIDAD.

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FELIZ NAVIDAD

Luz del mundo / por María del Carmen Guzmán

Una joven mujer concibió un niño

En un  humilde pesebre,

Emmanuel, Dios con nosotros

Llegó al mundo para darnos luz y vida

Es la luz que sana corazones destrozados, liberta cautivos

y levanta al espíritu  abatido.

Es la luz que  ilumina y nos conduce por el sendero

Que debemos tomar y no por el que queremos ir.

La luz de todos, la que espera a sus hijos, la que busca pesebres vivos

Ha llegado al mundo, déjala brillar en ti no solo en navidad

Sino todos los días de tu vida.

 

©María del C. Guzmán