Pen Club repudia restricciones a la libertad en Puerto Rico

Comunicado de Prensa

El PEN Club de Puerto Rico Internacional repudia los artículos que censuran la libertad de expresión y el derecho a protestar del P. del S. 2021, mejor conocido como el proyecto de ley para establecer el Nuevo Código Penal. Entendemos que la libertad de expresión es la base fundamental para que una democracia crezca vigorosa ante los excesos de poder del Estado.

Nuestra institución, reafirma los postulados del PEN Internacional al cual estamos adscritos. Tan recientemente como el pasado mes de junio PEN Internacional a través de uno de sus directivos en la sede de Londres, John Ralston Saul, se expresó sobre la necesidad de seguir luchando para mantener el vínculo entre la defensa de la lengua, su cultura y la libertad de expresión. 

En Puerto Rico no estamos ajenos a ello por eso PEN Club de Puerto Rico Internacional, solicita al gobernador Luis Fortuño que vete el proyecto aprobado por los cuerpos legislativos, cuya intención lesionaría derechos que son  pilares democráticos contenidos en nuestra Constitución en el Artículo II § 4, la cual establece que no se aprobarán leyes que restrinjan la libertad de palabra o prensa y la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

El mandato de una administración electa no puede excederse en sus funciones para implantar su política pública porque puede provocar un derrumbe.  Un pueblo no se hace de pronto; se hace como las catedrales: piedra a piedra: se hace palabra por palabra. Y las palabras, como las piedras, cuando están mal puestas, mal medidas, mal empleadas, pueden provocar un derrumbe”.  Salvador Tió.  Nuestra Carta Magna emplea las palabras precisas y su propósito de velar por el cumplimiento de la integridad de los procesos democráticos. 

La ola de incidencia criminal no pueden ser los parámetros para guiar la política pública y responder con censura,  no puede ser pretexto para restar derechos civiles a los ciudadanos ante la imposibilidad del Estado en manejar la situación actual.  No podemos utilizar la democracia de escudo para combatir la criminalidad.  “La democracia sin libertad es tiranía, decía Octavio Paz.  

La humanidad ha vivido tiempos sombríos y este no es excepción, por lo cual, la turbulencia de los tiempos nunca es justificable para derrumbar de golpe los derechos que hemos alcanzado a costa de largos procesos.

Nuestra Junta repudia la censura y esa innegable libertad de expresión y la tiranía. Condenamos la actitud lenitiva del Código ante funcionarios del orden público que obstruyan la labor de la prensa.  Finalizamos citando al escritor Mario Vargas Llosa: Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información.  Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación”.

Sí a la libre expresión, no a la censura.

¿Cuándo textear es un delito? / Sergio A. Rodríguez Sosa

A diario se envían electrónicamente en Puerto Rico miles de mensajes a través de los teléfono celulares. Enviar mensajes de textos ha creado un nuevo verbo en el español actual: textear. Por lo tanto se suele decir: yo texteo, tu texteas, nosotros texteamos.

Pero textear, como todo sistema de envío de mensaje, puede conducir a vericuetos legales cuando esos texteos producen molestia o daños.

En términos generales a estos mensajes electrónicos le aplicaría las mismas acciones legales que a cualquiera de los métodos tradicionales de enviar mensajes.

El asunto de enviar mensajes e imágenes electrónicamente cobró notoriedad cuando recientemente en el Senado de Puerto Rico se presentó un proyecto de ley para controlar la transmisión de desnudos por celulares entre los menores de edad. Algo así  como prohibirles comprar o ingerir bebidas alcohólicas.

A la práctica de enviar imágenes de desnudos se le ha llamado en EE.UU. sexting, vocablo que podríamos traducir como Sextear.  La gente continúa enriqueciendo el vocabulario obligados por el nuevo escenario que surge de las tecnologías. Sextear,  no es otra cosa que textear imágenes de naturaleza  sexual por el teléfono celular.  Cuando no son imágenes de ese tipo, genéricamente estaríamos quizás realizando la acción de fottear, es decir  enviando fotos por el dispositivo de mensajes de los  aparatos celulares. Fottear, porque fototear nos recuerda otra cosa.

Sabemos que toda prohibición no asegura que deje de realizarse el acto prohibido, y sextear, aunque probablemente puede controlarse con mayor facilidad por el propio medio de envío, requerirá siempre para su cumplimiento una vigilancia tan difícil de realizar, como difícil es vigilar quién compra un pitillo de mariguana.

En fin, que siempre tendrá que haber un querellante que  le cause molestia ser el protagonista o recibir un sexteo.

Mientras tanto, ¿quién nos salva de los montones de mensajes comerciales no deseados que nos textean a diario las propias compañías de teléfonos celulares?

¡Sea la madre! / por Marinín Torregrosa Sánchez

Estaba Agapito en la fila del banco. Con la lentitud habitual, la pesada multitud daba tres vueltas.

Como si no fuera suficiente martirio la larga espera, también habia un plasma sintonizado en las noticias de la mañana.

Que si la redada en el caserío…

-¡Nooo…, va ser en el High Society Country Club!

Que si arresto del Baladrón de Barrio por sospecha de asesinato…

-¡Noooo…, va a ser Cachita Rico que se defendió con cuchillo de plata!

Que si las hijas acusan al padre de violación y amenaza…

-¡Nooo…, va a ser las siervas al pastor y al cura!

Así pensaba Agapito mientras en el plasma una a una las injusticias se medían con doble vara.

Llegó su turno y de la sorpresa quedo mudo, le habían aumentado la prima del Seguro del Fondo del Estado. 

-¡Maldito sea el árbol que dio la madera para el establo donde te criaron! ¡So yegua!

Nueva ley para registro de mascotas y animales…

Para protegerlos del maltrato y sufrimiento…

El gerente quiso calmarlo, pero Agapito se desplomó: ¡Era jugador de gallos!

-¡Ahora sí que nos salvamos! Si es crueldad, ¡que cierre a Pollo Bello y Alegre Cantar!  ¿O me va a decir a mí que procesar una gallina es menos cruel porque se la va a comer?

Agapito, jugador, gallero de pura cepa, contribuyente leal de ingresos y propiedad.

-¡Si ya estoy pagando la licencia de los que tengo en el capitolio!

 

 

 

©Marinín Torregrosa Sánchez