Desde el barrio: las fiestas populares de El Coquí / Sergio A. Rodriguez Sosa

Pasada la captura de Puerto Rico por las tropas estadounidense en 1898, una multitud de obreros se aglomeraban en los terrenos situados frente al camino que conducía a la Central azucarera.  A penas comenzaba el siglo 20.   En terrenos polvorientos, que se tornaban pantanosos en época de lluvias, comenzaron a levantar casuchas destartaladas hombre y mujeres que deambulaban por toda la isla en busca de trabajo.  La furia del huracán San Ciriaco dejo a miles sin hogar y sin sustentos varios años antes. El desastre natural y el afán depredador de los conquistadores capitalistas del Norte trastocaron el régimen económico de la colonia causando ruina de capitales y forzando a la movilidad a mucha gente .  En la primera década del siglo 20 se impuso como principal ramo de la economía un sistema agrícola fabril cimentado en el cañaveral.

Aquel nuevo vecindario obrero pronto se convirtió en el más poblado de la zona.  Anteriormente los pocos habitantes de Salinas vivían cerca de las haciendas o de la costa. En el siglo 19 se solía nombrar por los municipio comisarios de barrios y en Salinas habia uno de estos funcionarios encargado de los barrios Aguirre y La Rosada ante de crearse la Central.  La nueva barriada tomó el nombre de El Coquí y pronto fue tornándose en una dinámica barriada afroborincana en la que se levantaron cafetines, friquitines, burdeles, bares, colmaditos, bazares, casas de curanderos, centros espiritistas y cuanto servicio demandaban los habitantes de la zona.

Al sur de aquel vecindario proletario crecía al unísono un próspero poblado fabril de acceso controlado donde vivían altos y medianos ejecutivos de la central, jefes de dependencias, empleados profesionales, trabajadores diestros, funcionarios de gobierno, personal de entidades de servicios y algunos empleados domésticos.

No fue extraño que la aristocracia bostoniana, de la que nos cuenta Marta Aponte[1], dueña de la flamante central azucarera, quisiera recrear en Aguirre el estilo de vida de las extensas plantaciones del sur de los Estados Unidos. Por eso, el poblado fabril se convirtió en un micro modelo de la segregación que existía en los estados sureños.  Los estadounidenses blancos de Aguirre trazaron pronto un estilo de convivencia separada. Esta se traducía en establecimientos, escuelas, lugares de diversión, centros de salud y otros a la que no tenían acceso los nativos boricuas.  El apartheid incluso llegó a contaminar a algunos residentes puertorriqueños que actuaban con actitudes segregacionistas contra los boricuas que habitaban fuera de las verjas del poblado centralista.

Al vaivén de los vientos de esa realidad los pobladores de El Coquí cobraban consciencia y forjaban una identidad obrera capaz de enfrentar los vicios de explotación despiada que imperaba en la industria azucarera de Puerto Rico. Las ideas sindicalistas y socialista tomaron cuerpo entre los habitantes de El Coquí, así como por todo el litoral sureste.

No es el tema de este breve escrito las luchas obreras que acompañaron la formación de ese barrio, mucha de la cual se halla sumergida en la memoria de sus habitantes o en fuentes documentales inexploradas.  Mas bien, queremos documentar un tradicional evento festivo que ocurre en junio de cada año en el que se manifiesta una parte de la riqueza cultural del barrio.  Dada la cercanía de estas festividades consideramos oportuno difundir dos folletos que llegaron a manos nuestras relacionados con esa tradicción que con toda probabilidad se inició en los años de 1950. Se  incluyen dos programas de las fiestas populares de El Coquí, uno de hace 44 años, 1975, y el otro de 1980.

Desconocemos el año particular en que se inició la tradición de celebrar las fiestas populares de El Coquí.  Se presume que fue a mediado de la década de 1950, obviamente después de construida e inaugurada la capilla católica dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.  Sabido es que en esa iniciativa estuvo involucrada Ana María Hernández Usera, esposa del terrateniente Manuel González, quien donó terrenos y dineros para establecer el colegio católico de El Coquí.

La capilla fue construida después que se estableciera en 1946 la parroquia del Sagrado Corazón de Aguirre.  Inicialmente el templo parroquial se estableció en la Capilla La Milagrosa del Poblado de Aguirre.  Se puede constatar que en la década de 1930 ya existía un templo católico dentro de los predios del poblado centralista.[2] Posteriormente, en la década de 1980, la ampliada y remodelada capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se convierte en el templo parroquial de Aguirre  y se le cambia la advocación. Desde entonces la fiesta patronal de la antigua capilla es dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Como consecuencia, las fiestas populares de El Coquí dedicadas a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro pasaron a ser parte de la memoria histórica del barrio. En años recientes las fiestas se desligaron de sus vínculos religiosos originales, aunque siguen celebrándose en los días finales de junio.

Estos dos folletos dan una idea de la organización y realización de las fiestas populares de El Coquí hace mas de 40 años.

Pulse para ver folletos:

Programa Fiestas Populares 1975

Programa Fiestas Populares 1980

[1] Aponte Alsina, Marta. PR 3 Aguirre. Cayey, P.R., Sopa de Letras, 2018.

[2] Vázquez, Ligia.  Salinas de sal y azúcar, Casa de Mayo #13, 2000.  p 227.

Fiestas Patronales 2018

*Alrededor del 8 de septiembre de cada año se celebran en Salinas las Fiestas Patronales dedicadas a la Virgen de la Monserrate.  Esta fiesta centenaria se celebró por primera vez del 29 de agosto al 8 de septiembre de 1854.

En 1851 se logró construir en Salinas un templo de madera, paja, tapicería y argamasa (Tesauro de datos históricos de Puerto Rico, 1995)  en el cual se celebró en septiembre de 1854 la primera novena a la Virgen de la Monserrate. Era cura párroco José Monserrate Lugo y el alcalde Francisco Martínez.

Como era costumbre a la novena la acompañaba la verbena, que es la fiesta popular nocturna al aire libre con música, baile, bebidas y refrigerios. Cercano al primer aniversario del huracán María hay que recordar que a lo largo de la historia de las patronales de Salinas el aviso de tempestades tropicales obligaba a suspender las fiestas dejando con ganas a los salinenses de disfrutar de los espectáculos y bailes programados.

Aunque esta tradición va perdiendo terreno en todo Puerto Rico frente a otros festivales la fama y colorido de las fiestas patronales de antaño quedan plasmadas en las artes y la literatura puertorriqueña.

Aquí presentamos un programa de las Fiestas Patronales de 1984 que brinda  una idea de cómo se celebraba esa tradición en Salinas en la segunda mitad del siglo 20.

Ver programa

por Sergio A. Rodríguez Sosa

Las novenas de fiestas patronales

Usualmente para la hembra humana el acto de parir ocurre durante el noveno mes de embarazo.  Aun antes de que existieran los calendarios, ese tiempo de paciente y arriesgada espera alimentaba la incertidumbre y los temores de los primitivos humanos.  El tropiezo con los misterios de la vida pronto dió paso a creencias y cultos practicados para lidiar con los incomprensibles poderes superiores.  Como parte de ese fenómeno cobró centralidad en el cuerpo de creencias de todas las culturas humanas el misterio del nacimiento.  En torno al embarazo y al parto, preludio del nacimiento, tejieron los pueblos prácticas y simbolismos cuya influencia subyace en las culturas actuales.

Por ejemplo, en las prácticas populares de los antiguos cristiano prevaleció la costumbre ancestral, continuada por griegos y romanos, de rendir culto a alguna divinidad durante nueve ocasiones consecutivas.  Tal costumbre se realizaba con la idea de celebrar algún acontecimiento, orar por los difuntos u obtener algun favor. Esa práctica es la que se conoce como una novena, de nueve.

Para los cristiano esta constumbre ancestral encontró justificación bíblica en la novena hora de oración especial que se efectuaba en las sinagogas y que continuó en la Iglesia Católica en la hora nona, hora en que murió Jesucristo, también en los nueve días que pasaron orando los discípulos y María antes de pentecostés (Hech 1, 14)

Posteriormente en Europa se realizaban novenas en preparación a la celebración del nacimiento de Jesús. Esto para recordar los nueve meses de embarazo de María. Pronto de popularizó en la la devocion popular cristiana la celebración de novenas de preparación, en especial las que anticipaban las fiestas patronales en las parroquias.

En Salinas, desde 1854 se celebra la Novena a la Virgen de la Monserrate que comienza el 31 de agosto y culmina el día 8 de septiembre de cada año. Durante esos nueve días también se celebraba la verbena, una fiesta popular que incluía música, baile, espectáculos, concursos, sorteos, comidas y bebidas.

En Puerto Rico las verbenas asociadas al santo o virgen de una parroquia se conocen como fiestas patronales. A partir del siglo 20 la celebración de las verbenas pasaron a ser controladas por los gobiernos municipales.  Los alcaldes competían entre si buscando ganarse el título de celebrar las mejores fiestas patronales del país.  Eso  implicaba presentar en tarima a los grupos musicales, artistas y espectáculos más destacados del momento. Los políticos se afanaban en levantar su imagen llenando de colorido y kioscos las plazas públicas de los pueblos y auspiciando pomposas actividades artísticas, juegos populares y machinas.

De  un tiempo a esta parte, esta y otras festividades masivas se han privatizado.  Ahora, en muchos casos, forman parte del negocio de los promotores de espectáculos. Incluso en nuchos pueblos  ya no se llaman fiestas patronales, ni están asociadas a la novena de la advocación de una parroquia.  La participación municipal se ha limitado a ser meros auspiciadores con derecho a intervenir en los actos protocolares, realizar una que otra actividad y aparecer en las pautas publicitarias.  Así las cosas,  van transformándose las tradiciones y la cultura de Puerto Rico.

ver novena

160ª Fiestas Patronales de Salinas

El lunes 8 de septiembre se cumplen 160 años de las Fiestas Patronales de Salinas en honor a la Virgen de la Monserrate.  Esta fiesta centenaria se celebró por primera vez del 29 de agosto al 8 de septiembre de 1854.

En 1851 se consolidaba la creación del municipio con Lorenzo Rizo como alcalde  y los fieles lograban levantar un templo de madera, paja tapicería y argamasa (Tesauro de datos históricos de Puerto Rico, 1995)  en el cual se celebró la primera novena a la Virgen de la Monserrate en septiembre de 1854. Era cura párroco José Monserrate Lugo y fungía como alcalde Francisco Martínez.

A la novena la acompañaba la verbena, que es la fiesta popular nocturna al aire libre con música, baile, bebidas y refrigerios. Como dato curioso cabe mencionar que a lo largo de la historia de las patronales de Salinas la llegada de tormentas tropicales obligaba a suspender las festividades.   En más de una ocasión el clima aguó las fiestas y los salinenses, en particular los que venían de los Estados Unidos, se quedaban con ganas de seguir bailando al aire libre en la Plaza las Delicias.

Este año el día cumbre de la novena se celebra el domingo 7 de septiembre y la verbena del 12 al catorce de septiembre en la Plaza las Delicias.  Aunque esta tradición va perdiendo terreno frente a otras festividades dado los cambio sociales en Puerto Rico, la fama y colorido de las fiestas patronales de antaño quedan plasmadas en las artes y la literatura puertorriqueña.  En el caso de las fiestas patronales de Salinas basta mencionar la distinción que sobre sus bailes hace Héctor Hernández en su composición Pa’Salinas.

srs

Programa

Anuncio 2014

160ª Fiestas Patronales de Salinas

El lunes 8 de septiembre se cumplen 160 años de las Fiestas Patronales de Salinas en honor a la Virgen de la Monserrate.  Esta fiesta centenaria se celebró por primera vez del 29 de agosto al 8 de septiembre de 1854.

En 1851 se consolidaba la creación del municipio con Lorenzo Rizo como alcalde y los fieles lograban levantar un templo de madera, paja tapicería y argamasa (Tesauro de datos históricos de Puerto Rico, 1995)  en el cual se celebró la primera novena a la Virgen de la Monserrate en septiembre de 1854. Era cura párroco José Monserrate Lugo y fungía como alcalde Francisco Martínez.

A la novena la acompañaba la verbena, que es la fiesta popular nocturna al aire libre con música, baile, bebidas y refrigerios. Como dato curioso cabe mencionar que a lo largo de la historia de las patronales de Salinas la llegada de tormentas tropicales forzaba a suspender las festividades.   En más de una ocasión el clima aguó las fiestas y los salinenses, en particular los que venían de los Estados Unidos, se quedaban con ganas de seguir bailando al aire libre en la Plaza las Delicias.

Este año el día cumbre de la novena se celebra el domingo 7 de septiembre y la verbena del 12 al catorce de septiembre en la Plaza las Delicias.  Aunque esta tradición va perdiendo terreno frente a otras festividades dado los cambio sociales en Puerto Rico, la fama y colorido de las fiestas patronales de antaño quedan plasmadas en las artes y la literatura puertorriqueña.  En el caso de las fiestas patronales de Salinas basta mencionar la distinción que hace Héctor Hernández en su composición Pa’Salinas.

srs

Programa

Anuncio 2014

Comentando fotografías: el kiosco de cuarto año

Kiosko de 4t0 ano 1958 DARS 002

La mayoría de los municipios derogaron las ordenanzas que disponían ceder espacios libres de costos a entidades sin fines de lucro y clases graduandas para montar kioscos durante las fiestas patronales. En estos tiempos, lo usual es que  festivales de ese tipo se vendan por entero a un concesionario o promotor, quien a su vez es el que revende los espacios comerciales.

Kiosko de 4t0 ano 1958 DARS 001

En el pasado, durante las fiestas patronales al kiosco de 4to año se le reservaba uno de los cuatro redondeles de Cupido que poseía la Plaza Delicias en el siglo 20.  Estos redondeles eran lugares comercialmente privilegiados porque durante los 10 días de fiestas se convertían en cafés al aire libre, y por lo tanto, en lugares preferidos por la clientela.  Los kioscos eran toscas estructuras de madera y cinc forradas con coloridos anuncios de cervezas y licores.  No faltaba una vellonera con los discos de Felipe Rodríguez y César Concepción.

Sentarse en las rústicas mesas de aquellos improvisados bares en las noches de fiestas trasmitía la magia de encontrarse en el rincón más exclusivo. Mientras, en la acera que bordeaba la plaza, las chicas caminaban luciendo sus más vistosas galas al tiempo que los chicos caminaban en sentido contrario esperando que cuando se toparan de frente con la chica de sus sueños intercambiaran gestos y miradas.

El kiosco era la principal actividad de recaudación de fondos que realizaban las clases graduandas.  Eran diez intensos días de trabajo. Los turnos para atender el kiosco se repartían entre los  miembros de la directiva de la clase y alguno que otro estudiante voluntario. Se suponían que esos menores de edad estuvieran supervisados por un adulto, maestro o padre, pero como se muestra en las fotos de la Clase Graduanda de 1958, no siempre era así.

En aquellas décadas, el dinero recaudado durante las Patronales se usaba principalmente para pagar la orquesta que amenizaba el baile de graduación. La actividad se celebraba de noche en alguno de los salones de baile del pueblo, preferiblemente en La Concha, un romántico lugar a orillas del Mar Caribe.

Como en todas las épocas, al igual que hoy en día, el baile de graduación de cuarto año es una noche inolvidable, una ceremonia de iniciación, un ritual de amores y desamores y de escapadas que marcan el futuro.

srs

De Fiestas Patronales / María del Carmen Guzmán

Caballitos de feria2Si me preguntan como sucedió, no podría explicarlo. Allí estaba dando vueltas en “el gusano” cuando de repente todo quedó sumido en la oscuridad.

—Eso te pasa por sobrá —, dijo mi madre al verme llegar a la casa con mi traje de papel hecho trizas, mis zapatos de cristal rotos, mi cabello desaliñado y los ojos negros e hinchados.

De más está decir que jamás volví a montarlo, de allí en adelante me conformé con los “caballitos.”

©Maria del Carmen Guzmán

8 de Septiembre: 159 años de tradición montserratina en Salinas

Centenario Parroquia Monserrate 1954 000El programa publicado con motivo del Centenario de la Parroquia de Salinas en 1954, indica que las primeras fiestas patronales se celebraron a partir del  29 de agosto de 1854. Ese día, comenzó la tradicional novena, auspiciada, como era la costumbre de la época, por las esposas de los hacendados.  A la novena usualmente seguía la verbena: una fiesta de pueblo ligada a la festividad religiosa.

El Tesauro de datos históricos de Puerto Rico (1995) indica que en 1853 existía en Salinas un templo. Como indican otros documentos, la estructura era de madera, paja, tapiería y argamasa.  Ese antiguo templo fue demolido en 1911 para construir un nuevo templo de ladrillo, el cual fue ampliado y reinaugurado con el aspecto actual, en 2008.  El templo cumplió cien años en el 2011.

A tono con esta tradición religiosa del 8 de septiembre reproducimos el siguiente video.

Comentando fotografías, 6: Reina de las Fiestas Patronales

Este es el desfile un uno de los tantos reinados juveniles de las Fiestas Patronales de Salinas.  Adivine quienes son. Intente refrescarles la memoria a los más viejos. A los más jóvenes conviene explicarles en qué consistía esta tradición. Observe la foto con cuidado y coméntela, aunque sea escribiendo waooooo.

margaritatorres santell y Felipe Diaz2

Propiedad Colección de Roberto Quiñones