La comunidad de Aguirre y el fuego en la planta de la AEE

Por: Víctor Alvarado Guzmán
Portavoz Comité Diálogo Ambiental

DSCN3352.JPGSalinas, Puerto Rico – El apagón general que padecimos recientemente, está precedido por cierta obscuridad relativa de los procesos por los cuales atraviesa la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). El fuego que ocurrió en la planta termoeléctrica en Aguirre, puso de manifiesto, no sólo la fragilidad del sistema eléctrico (incluyendo las plantas privadas), sino el peligro en el que se encuentran las comunidades cercanas a los complejos generatrices.

Un punto que no se ha discutido públicamente es el efecto que tiene la planta de la AEE sobre la comunidad de Aguirre. Trabajadores de la AEE, que siempre tienen una visión más certera y amplia que los directivos de la corporación pública, aseveraron que la comunidad de Aguirre tuvo mucha suerte de que el viento estuviera soplando del noreste al suroeste. Si el viento hubiera venido del sureste al noroeste, como ocurre regularmente, la tragedia no hubiera sido sólo quedarnos sin luz, sino que tuviéramos residentes de la comunidad afectados directamente por el fuego. En el pasado, la comunidad de Aguirre estuvo expuesta al peligro de un fuego extremo. En el 2000, un voraz incendio consumió miles de neumáticos en un almacén de la antigua central azucarera Aguirre utilizado por la empresa American Tire Systems (ATSI), que había almacenado sobre un millón de toneladas de neumáticos triturados en sus almacenes. El fuego fue tan intenso que los bomberos tardaron una semana en extinguirlo. En aquel entonces, la dirección del viento también ayudó a que el efecto en la comunidad no fuera devastador. Para los vecinos de Aguirre, ¿a la tercera será la vencida?

Por cerca de tres años, el Comité Diálogo Ambiental e IDEBAJO estuvimos sentados en una mesa de diálogo con representantes de la AEE y de La Fortaleza tratando de llegar a un acuerdo sobre el proyecto del puerto de gas natural en Aguirre, conocido como el Aguirre Off Shore Gasport (AOGP). Un planteamiento que le hicimos al gobierno fue que no existe un protocolo de seguridad con la comunidad en caso de alguna emergencia en la planta. Los representantes de la AEE despacharon el asunto diciendo que a ellos no se les pedía ese acuerdo o protocolo con la comunidad y que eso le tocaba a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a través de un Comité Local de Respuestas de Emergencias. Este Comité llevaba siete (7) años inactivo. Diálogo Ambiental intentó reactivar el mismo por el bien de la comunidad de Aguirre, pero al parecer ni al gobierno ni a la AEE le interesa que los vecinos de la planta estén informados y preparados en caso de algún accidente. Ante la situación reciente de la explosión y fuego en las instalaciones de la termoeléctrica, es imperativo que los salinenses reclamemos que se reactive el Comité de la JCA o que se obligue a la AEE a establecer el protocolo comunitario en caso de emergencia en la termoeléctrica. Cabe señalar que los hogares de varios vecinos de la comunidad de Aguirre fueron desplazados en 1975 para construir la planta. Si la comunidad estaba primero, la AEE debería tener una actitud de “buenos vecinos” con los residentes.

Recuerdo al amigo José Ortiz Agront, Cheo Blanco, batallando para que la AEE le diera oportunidad de empleos a residentes cercanos a la planta de Aguirre, y los estudios que demostraban que el 80% de los residentes de Las Mareas, comunidad contigua a la planta, padecían de problemas respiratorios. El fuego en Aguirre nos dejó sin luz por tres días, la AEE nos ha dejado contaminados, inseguros y sin salud por cuarenta y un (41) años. Es hora de una transformación real, no sólo de la producción energética sino de las actitudes de los directivos de la AEE. Hay que ver la luz más allá del apagón.


Publicado por Víctor Alvarado Guzmán en El Patriota del Sur el 9/26/2016

Comentando fotografias: El complejo eléctrico de Aguirre

Un parte de prensa anuncia hoy que la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico firmó un acuerdo con empresa tejana Excelerate Energy para el desarrollo de un terminal flotante que proveerá Gas Natural Licuado a la Central Eléctrica de Aguirre.

Según la noticia la terminal, bautizada como Aguirre GasPort, será localizada a cuatro millas de la costa Sur de Puerto Rico, entre los municipios de Salinas y Guayama, y se alimentará de barcazas de regasificación y almacenamiento flotante con capacidad de 150 mil metros cúbicos. Los buque no solo trasportan el gas desde su punto de origen en forma líquida sino que tiene la capacidad de reconvertirlo a su estado gaseoso.

Habilitado el puerto flotante, la empresa texana pondrá en operación la Unidad de Ciclo Combinado de 592 megavatios de Aguirre que ya ha sido habilitada en para generar electricidad con gas natural.

Excelerate Energy espera que Aguirre Gas Port esté en servicio durante el año 2014 ya que los estudios, la declaración de impacto ambiental, los permisos y la construcción toman entre tres y cinco años.

Según la noticia la empresa Excelerate posee seis instalaciones flotantes de importación de Gas Natural Licuado en Argentina, Kuwait, los Estados Unidos, Inglaterra y Brasil.

Al parece la AEE entró en razón y terminó aceptando como buena la recomendación de sus trabajadores de que las instalaciones flotantes de gas natural son la alternativa al peligroso gasoducto que cruzaría la isla de sur a norte.

Y si no es así, la voluntad de nuestro pueblo debe gritar: ¡No al gasoducto..!

srs

**

Fotografía de Ricardo David Jusino

 

Los sueños se vuelven cenizas en Salinas / por Víctor Alvarado

Toda persona sueña con poder tener su propia casa. Pero, para residentes de la Urb. Parque Gabriela en Salinas, esos sueños pueden convertirse en pesadilla. Esto, debido al uso de cientos de toneladas de cenizas de carbón como relleno en los terrenos de dicho proyecto residencial.

En agosto de 2010, se tomaron muestras de las cenizas de carbón depositadas en la Urb. Parque Gabriela en Salinas, las cuales son producidas por la planta de carbón AES en Guayama desde el 2002. Dichas muestras fueron enviadas al laboratorio TestAmerica Laboratories, Inc., en Savannah, Georgia, en Estados Unidos. En un informe sobre los resultados del análisis de las cenizas, el Dr. Osvaldo Rosario, doctor en química y catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, indicó que la mayor preocupación son los altos niveles de metales tóxicos y cancerígenos (como el Arsénico, Boro, Cadmio, Cromo, Cobalto, Plomo, Molibdeno, Níquel, Selenio, Talio y Vanadio) y las emisiones radioactivas (que sobrepasan hasta 3 veces lo permitido por la Agencia Federal Ambiental, EPA).

“Uno por lo general lo que pregunta es si es área inundable, si están los permisos, pero nadie pregunta si son rellenadas con cenizas de carbón. Que puedes estar seguro que si yo hubiese sabido, no compro aquí”, dijo Ana (nombre ficticio para proteger su identidad), una enfermera retirada con 17 años de experiencia y quien se mudó en febrero de 2011 a Parque Gabriela. Ana y su madre vivían en Bayamón, en una casa de una “hermana” de la iglesia, y buscaban desesperadamente tener un techo propio. Fue cuando en noviembre del 2010 vieron en el periódico un anuncio de casas a bajo costo, entre estas estaba Parque Gabriela en Salinas. Vinieron a ver las casas y ya el 14 de febrero de 2011 se mudaron. Pero, nadie les informó que los terrenos de la casa, que con tantas esperanzas compraron, estaban rellenos con cenizas de carbón. El 15 de abril de 2011 fue la primera vez que supieron sobre las cenizas de carbón en sus terrenos, gracias a un Foro/Conversatorio que realizó el Comité Diálogo Ambiental en la comunidad.

Al obtener la información sobre el estudio realizado en Parque Gabriela en agosto de 2010 y del daño a la salud humana y el ambiente causado por las cenizas de carbón en República Dominicana y en Estados Unidos, Ana se preocupó y decidió confrontar a los representantes del desarrollador de la urbanización. “Yo llamé al desarrollador y hablé con un caballero de nombre Joel. Y él me informó que conocía del grupo de ustedes (Diálogo Ambiental) pero que no, que aquí no se había utilizado cenizas de carbón. Me habló de un producto que se llama Agremax (nombre comercial de las cenizas de carbón de la AES en Guayama), que es una combinación de piedra caliza y carbón. Que eso es lo que se utilizaba aquí. Que aquí … no rellenaron con cenizas de carbón”, explicó Ana. El intento por ocultar el uso de cenizas de carbón en Parque Gabriela continuó cuando el supervisor del proyecto, de apellido Alvarado, también negó que se haya rellenado con cenizas los terrenos. Esto, a pesar de que actualmente hay áreas en la urbanización donde las cenizas están expuestas. Además, existen fotos y videos del 2009, cuando en el área comenzó a construirse, y se ve claramente la gran cantidad de cenizas depositadas en el área.

Para Ana y su madre ha sido difícil la situación, porque su salud ha ido empeorando desde que se mudaron a Parque Gabriela. “Yo soy asmática. Pero mi condición estaba bastante controlada (antes de mudarse a Parque Gabriela). Sí me daba uno que otro ataque, pero yo siempre la mantenía controlada”, explicó Ana. Todo cambió al mudarse a Parque Gabriela. “Me la paso dándome terapia respiratoria. De noche mucha tos. Ahora mismo si estoy mucho afuera a la intemperie, llega el momento que comienzo a toser y tengo que entrar a darme terapia. Prefiero estar dentro de la casa y no fuera”, dijo la ex enfermera, quien mostró su record médico y su propio record personal el cual lleva en una libreta, quizás por su costumbre de trabajar tantos años en el área de la salud. De hecho, Ana fue referida a un neumólogo, pero al enterarse del depósito de cenizas de carbón en su terreno, decidió enfocarse en conseguir otro lugar para mudarse y ha pospuesto la visita al especialista. Para colmo, a su madre se le diagnosticó el pasado año principio de Alzheimer y su neuróloga en aquel momento, la Dra. Nilsa de Jesús Pla, le dijo que la exposición a los metales pesados que contienen las cenizas de carbón es un factor que se añade y que podía contribuir a que su madre perdiera más memoria.

Al problema de la cenizas, hay que añadir que la casa de Ana ha tenido un sin fin de deficiencias estructurales que ha tenido que señalar al desarrollador constantemente, una situación que otros vecinos también han experimentado. Entre estas deficiencias están calentadores que gotean, grietas en las paredes y polilla en los gabinetes. Como dice la propia Ana, es irracional que una casa nueva tenga tantos defectos. “En estos días hubo una noche que aquí en Salinas llovió mucho. Al otro día yo voy a prender mi calentador y los “breakers” de la luz estaban totalmente mojados. Las gotas de agua de la lluvia que cayó, tenía los “breakers” mojados. Yo nada más pensé…le di gracias a Dios que me cuidó. Pero tú sabes, además de los defectos de construcción, se añade lo de las cenizas”, comentó Ana. La deficiencia de las propiedades físicas de las cenizas de carbón en su uso en la construcción, lo cual se constata en los defectos estructurales de urbanizaciones construidas sobre este material (como Parque Gabriela y la Urb. Marbella en Salinas), ha sido ampliamente discutido por expertos, como el Arq. Jorge Ortiz Colom, quien trabaja en el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

El Comité Diálogo Ambiental, una organización de base comunitaria y ambiental fundada hace 15 años, ha hecho unas sugerencias para que las personas puedan proteger su salud contra las cenizas de carbón. Entre estas, identificar si los terrenos donde vive o colindantes han sido rellenados con cenizas (estas usualmente tiene un color grisáceo claro). Si efectivamente se usó cenizas en la comunidad o urbanización, evitar contacto con el material, buscar información, realizar un historial de condiciones de salud que se haya desarrollado en su hogar, dialogar con sus vecinos y organizar la comunidad. El hecho de que las cenizas de carbón ya estén tapadas con otro material, no significa que haya pasado el peligro. Por eso hay que tomar acción rápidamente.

En el caso de Ana y su madre, muy a su pesar han decidido buscar otro lugar donde vivir. Luego de asesorarse legalmente, le enviaron cartas al desarrollador de Parque Gabriela, al banco que financia el proyecto (Scotiabank Mortage) y a FHA (agencia federal) explicándole el por qué de su decisión. Ninguno ha contestado su carta. “Tú no sabes las lágrimas que yo he llorado -expresa Ana con voz quebrantada- Y que sigo llorando. Por eso mismo. Porque parece mentira que se esté jugando con las vidas humanas. ¿Y por qué he tomado la decisión (de mudarse)? Porque la salud, la poca salud que me pueda quedar, no tiene precio. La salud es una cosa que no tiene precio. Y yo no voy a seguir aquí, quedándome a que me siga exponiendo a unas cenizas que ya yo se que son dañinas. Y la condición de mi mamá que de por sí se sabe que no mejora”, manifestó Ana tristemente, denotando en sus palabras resignación, tristeza y coraje.

Cientos, y quizás miles, de familias en Puerto Rico son expuestas diariamente a las tóxicas y radioactivas cenizas de carbón de la AES. Urbanizaciones (como Parque Gabriela), centros comerciales, calles, terrenos y comunidades están siendo asediadas por miles de toneladas que son depositadas sin ningún tipo de protección. Los casos como el de Ana seguirán repitiéndose en nuestros pueblos. Un techo con paredes agrietadas, una tierra llena de contaminación y una vida sin salud, terminan por convertir los sueños de nuestras familias en cenizas.

Nota: A la fecha de envío de esta historia, Ana y su madre ya se mudaron. A sólo un mes de mudarse de Parque Gabriela, su salud ha mejorado significativamente. Su tos ha desaparecido y ha disminuido la frecuencia de terapias respiratorias. Ana dice que ahora duerme mejor y esta más tranquila.

por Víctor Alvarado