Bienvenido El Equipo de los Canos y al estelar pelotero Mario Jose Santiago

Mario José Santiago (Bebe), un atleta salinense nacido en un hospital de Guayama el December 16 de diciembre de 1984 es parte del team nacional que nos representó en el Clásico Mundial del Beisbol 2017 y que el país recibe eufórico hoy.

Ser parte del equipo nacional es un honor para Mario y un orgullo para todos los puertorriqueños, en especial del sur del pais, tierra de grande peloteros como el santaisabelino nacido en Ponce Carlos Correa, que junto a tantos otros peloteros sureños ponen a brillar de manera estelar la bandera monoestrellada, signo universal de la identidad puertorriquena.

Rafael Alomar Conde : In Memoriam

 

Rafael Alomar Conde

Diciembre 11, 1933- Noviembre 15, 2016

Se ha notificado el sensible fallecimiento del destacado atleta y ex pelotero salinense Rafael Alomar Conde.

Nació en Salinas, Puerto Rico, el 11 de diciembre de 1933. Rafael es parte de una de las familias del béisbol más reconocidas de América Latina. Junto a sus hermanos Tony, Demetrio, Santos, y sus sobrinos Sandy y Roberto, así como sus primos Antonio “Guinea”, Gilberto, y Pedro, le han brindado a Puerto Rico muchos momentos de gloria. Su hijo Luis (Gui) Alomar jugó con los Lobos de Arecibo y los Leones de Ponce en los años 80.

Rafael es uno de los hijos de Demetrio Alomar y Rosa Conde que juntos a sus hermanos y hermanas Luz María, Víctor, Tony, Ana, Demetrio, Guilla y Santos, forman  una de las familias más respetadas de Salinas. En su matrimonio con Elsa Rivera, procrearon siete hijos; Enitza, Irma, Rafael, Víctor Luis, Odalys, Reinaldo, Keyla y doce nietos.

En el Beisbol AA jugó con Juncos, conformando con Antonio Alomar, Monchito Maldonado, Ticolo Soltero y Pekén Andino, el equipo de los mulos que participo en la serie semifinal  de 1951 contra Humacao, perdiendo en el juego decisivo celebrado en el parque neutral de Vega Baja.

Rafael Alomar comenzó en el Beisbol Profesional a los 20 años de edad en la temporada de 1954-1955 con Ponce y terminó su carrera con ese mismo equipo en el 1967, uniéndose a la lista peloteros que toda su carrera profesional la jugaron con Ponce:“Pancho” Coimbre, “Griffin” Tirado, “Planchardón” Quiñones, José Antonio Burgos, Carlos Lanauze, y “Foca” Valentín.

Una de las mejores temporadas con los Leones fue la de 1960-61, En esa temporada terminó segundo en bateo en la Liga con promedio de .314, segundo en hits con 66 el tercer mejor robador de bases con 6. Su hermano gemelo Tony de los Cangrejeros de Santurce fue el líder en triples con 3.

Finalizó con promedio de por vida de .267, y de las doce temporadas que jugó, en seis tuvo un promedio sobre .280 y dos sobre .300. En 1963-1964 jugó en su primera serie semifinal contra San Juan.

Sus mejores años fueron en 1955-56 (.306), 1959-60 (.291) y 1960-61 (.314). Se destacó en la defensiva como gran guardabosque. Tiene la distinción de ser el primero en dar un hit en la inauguración del Estadio Hiram Bithorn el 24 de octubre de 1962.

Rafael Alomar participó en las Ligas Menores desde 1955 hasta 1964:

  • 1955- 56- Firma con los Patirrojos de Cincinnati, equipo Douglas clase D y equipo Savannah clase A.
  • 1957- Enviado a los Piratas de Pittsburg al equipo Clinton
  • 1958-61- Con los Gigantes de San Francisco varias categorías donde en 1958 tuvo su mejor temporada (.281 promedio de bateo, 19hrs cuarto mejor, 80rbis noveno, líder en triples con 9). Con el equipo Danville. Además jugo en Springfield, Rio Grande Valley, Tacoma. En 1961 con el equipo Tacoma clasificación Triple A, fue el quinto mejor bateador de la Liga de la Costa del Pacifico con promedio de .313.
  • 1962- Jugo con los Gigantes y Los Ángeles, Tacoma, Hawaii, Tri-City.
  • 1964-65- Participó en México con varios equipos, Tabasco, Puebla y Campeche.

Tuvo promedio de bateo por vida en las Ligas Menores de .293.

En el Béisbol AA, fue dirigente en el Beisbol AA con los Potros de Santa Isabel y de los Brujos de Guayama.

EL LINAJE DE LOS ALOMAR CONDE

La presencia de la dinastía Alomar en el beisbol de Puerto Rico comienza en la década de 1940 con Antonio (Guinea) junto a  sus primos de Santa Isabel los hermanos Gilberto y Pedro. Guinea Alomar jugó hasta la década de 1950, luego Rafael  y Antonio (Tony) llegaron al beisbol a mediados de los 50’s. Demetrio debuta en el 1959, llevando el batón en el relevo generacional. Santos, padre les siguió en el 1961 y continuó jugando hasta su retiro en 1978, tras 15 años en las Grandes Ligas.

Los hijos de Rafael, Luis “Gui” Alomar jugó con los Lobos de Arecibo y el de Tony Alomar, Tony Hanza, jugó con los Senadores de San Juan y con los Vaqueros de Bayamón.

Por la vía materna el linaje los vincula con el legendario lanzador Ceferino “Cefo” Conde y Faría, con su hermano Juan Conde, primos de Doña Rosa, y en consecuencia con el formidable pelotero Ramón Luis “Wito” Conde hijo de Cefo, sobrino de Doña Rosa.

La parentela de los Alomar se extiende a la familia De León, por la vía de Juanita Alomar (prima de Don Demetrio, padre) madre de Luis “Biso” y Desiderio, miembros de la gran estirpe de lanzadores de donde proviene el destacado ex grandes ligas Luis “Mambo” De León, hijo de Biso. Junto a Luis Angelico (Pichi) infielder, Desiderio (Desi) lanzador, Jesús Antonio (Chu) lanzador y el menor Luis Antonio (Mambo). Además de Jorge de León, primo de Mambo.

por Jossie Alvarado

Fuente; Museo Pancho Coimbre (Sr. Héctor Ortiz)

15 de noviembre de 2016

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Parpadeando: Sacando el día / por Rima Brusi

Sacando el día

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Es mediodía. Observo a mi hijo menor, que está jugando pelota. Del deporte sé muy poco, pero no puedo evitar admirar la delicada coreografía del juego, y ésta me lleva a pensar en la igualmente delicada coreografía de movimientos y acciones que se conectan y redundan en este pedacito de “vida normal” que con tanta naturalidad se despliega frente a mí: el calendario; la transportación; los esfuerzos para que el pequeño jugador quiera, en efecto, jugar; las comidas; los uniformes; la socialización.

Le han puesto el uniforme de catcher, y sé que tiene calor, porque la temperatura está sobre los cien grados y el sol está alto en el cielo. Pero el niño dobla las rodillas, fija su vista en el pitcher, captura la bola, se incorpora, devuelve la bola…Para llegar hasta este momento tan simple, tan poco extraordinario, hubo que practicar un poco con el muchacho para que no empezara demasiado atrasado (porque aquí en California le ponen el bate y la bola a los nenes en la mano desde los tres años, y lo de practicar le toca a mi esposo porque de eso yo, como de tantas otras cosas, no sé ni jota), buscar información en línea sobre las pequeñas ligas, ir a las reuniones, crear un equipo, construir un horario, conversar con naturalidad (con la que pueda) con otras madres y padres durante los juegos, recoger las bases, cepillar la arena, negociar desacuerdos…

En fin, que cualquier cosa “normal” y cotidiana que logramos requiere cierta habilidad, ciertos recursos, cierta gracia, y es maravilloso cuando lo logramos, pero no siempre lo logramos. O al menos yo no siempre lo logro. De hecho lo logro con poca frecuencia, y cuando fracaso en esa gestión de crear cotidianidad me pongo muy triste y pienso en mi madre, Teté, en lo pesada y difícil que siempre le resultó la vida diaria.

Esta mañana, antes del juego, estuve leyendo La piel del cielo, de Elena Poniatowska, y allí me encontré con las mañanas de Florencia, la granjera, un personaje hermoso y simpático a quien le cobré cariño de inmediato. “Florencia”, dice la autora, “investía las labores matutinas de la huerta con un ritual exacto que las sacralizaba; Nada más importante que hacerlo bien, sacar el día adelante.”

“Ritual exacto…sacar el día adelante…” Leo y releo la oración, en parte porque es una hermosa oración y las oraciones hermosas me pueden, pero en mayor medida porque denuncia la aflicción que provoca mi empatía con Teté. Quiero decir que con frecuencia me cuesta mucho eso de “sacar el día adelante”. Que lo que me aqueja no es tanto incompetencia –porque en el trabajo “trabajo”, ese que hacemos para subsistir, me ha ido generalmente bien–, sino otra cosa, más bien asociada al ámbito de lo doméstico. Que reconozco que vivir, que vivir intensamente, que vivir feliz, tiene mucho que ver con esa capacidad para “sacralizar” lo cotidiano, para “hacerlo bien”, para agarrar al día y sacarlo adelante. Que en estos días, esa capacidad la tengo que cultivar mucho, y un tanto cómicamente, por escrito, escribiendo mientras escribo, llenando el margen de notas como “cuando termine este párrafo voy a picar cebolla”, para lograr sacar adelante, mínimamente, mi día. Que a veces recuerdo y reconozco la ausencia casi absoluta, y en todas las esferas, de esa capacidad en Teté, quien pasó buena parte de mi infancia acostada boca abajo en el colchón, debajo del mosquitero, dejándonos, impotente, a la merced de calamidades varias: hambre, violencia, pobreza, enfermedad.

Por la noche, después del juego de pelota, recuerdo a Florencia la granjera durante un agradable momento de normalidad doméstica. Estoy guardando ropa limpia en los cajones del cuarto de mi hijo. Hablo con él, bromeamos, paseamos a la perrita, hablamos un ratito más mientras nos comemos algo juntos… Es un pequeño logro hogareño, uno de esos instantes en que de repente las tareas que otras veces me resultan pesadas, intrincadas, incomprensibles, se bañan con la luz de mi cachorro y se me presentan llevaderas, agradables, posibles y hasta naturales. En esos momentos me distancio de Teté y de esa parte de mí que no sabe qué hacer o qué hacerse frente a las demandas de la cotidianidad. Cuando piso o traspaso las fronteras de la incompetencia doméstica, me acerco a Teté, me acerco al entendimiento azul que nos regala, generosa, la tristeza. Me acerco tal vez hasta al arte mismo, a su posibilidad hecha palabra, pero me alejo de los míos, me alejo de la vida.

Florencia me inspira–y es que, tal vez como tú que me lees, suelo buscar respuestas a mis “issues” no tanto en la psicología como en la literatura–a reanudar mis esfuerzos por forjar una rutina, diaria y sencilla, que me permita atender mínimamente el cuerpo, la familia, la casa y el alma. A veces me pregunto si, entre aquellas que logran sacar su día adelante, habrá acaso dos tipos de personas (que también podrían ser dos modos de estar, incluso en la misma persona): las que se dedican a buscar la novedad que las saque de la rutina, y las que, como Florencia, forjan y sacralizan su rutina con amor. Sospecho que, al menos últimamente, quiero ser de las segundas.

Sospecho también que al final, ambos modos de estar son formas un poco supersticiosas de no postrarse, de espantar a la muerte, de rozar la eternidad.

Rima Brusi

Nota: Publicado anteriormente en Claridad y en 80GRADOS

Comentando fotografías: Los Campeones de la Liga Willie May 9-10 de 2016

Los Bulldogs de Salinas Puerto Rico participaron este año en los torneos que auspicia anualmente la American Amateur Baseball Congress. y se proclamaron campeones mundiales en su categoria.

Este campeonato marca un hito en la historia exitosa de las pequeñas ligas en Salinas. Historia que han protagonizado cientos de niños y jóvenes guiados por la dedicación de decenas de apoderados, entrenadores, padres, líderes recreativos y voluntarios. Lo menos que podemos hacer es mencionar sus nombres para que en el futuro se recuerde que fueron parte de esta hazañas.

Oficialmente se nos ha proporcionado los nombres de las personas que aparecen en la foto.  La foto que presentamos tiene tres filas de personas.  En la primera, hay tres, en la segunda 13 y en la tercera 8. De acuerdo a ese arreglo las personas en la foto son las siguientes:

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Primera fila: Joek Rivera, Roberto López, Miguel Mateo.

Segunda fila: Eliezer Rosario, Yadiel Santiago, Janwill Gutiérrez, Ediel Rivera, Joel Santiago, Janmanuelle Roche, Gabriel Rivera, Jeancarlos Santiago, Gadiel Maldonado, Jeremy Aponte, Jose Reyes, Kirlos Colón, William Cruz.

Tercera Fila: Sr. Kelvin Ortiz (director del torneo de la AABC en Puerto Rico), Sr. Alexis Rosario (presidente de liga local de Salinas), Sr. Wilfredo Gutiérrez (entrenador), Sr. Roberto López (dirigente), Sr. Anibal Negrón (anotador), Sr. Angel Rivera (entrenador), Sr. Kirlos Colón (entrenador) y la Sra. Dyarelis Hernández (apoderada de los Bulldogs).

El Congreso Estadounidense de Béisbol Aficionado (AABC, por sus siglas en inglés) es una organización beisbolera fundada en Nuevo México en 1935.  El AABC organiza actividades para jugadores entre las edades de 8 a 19 o más y que participan en las ligas de béisbol aficionado afiliadas. Los jugadores proceden de ocho divisiones que posee actualmente la entidad integradas por ligas de los Estados Unidos, Puerto Rico, México y Canadá. Las divisiones son: Stan Musial, Connie Mack, Mickey Mantle, Sandy Koufax, Pee Wee Reese, Willie Mays, Roberto Clemente y Single Age.

Las ligas admitidas a la AABC tiene que estás formada al menos por cuatro equipos y celebrar torneos locales en que cada equipo juegue 6 o más juegos.  El campeón de cada liga pasa a jugar en el torneo interligas de cada estado o país.  El ganador de dicho torneo pasa a jugar un torneo donde participan los campeones de varios estados y países de una región.  Finalmente los ganadores de cada región se disputan la serie mundial. La AABC es una de las organizaciones beisboleras que más ha contribuido al desarrollo de talentos reclutado por las grandes ligas.

La  Liga Municipal Hermanos Alomar Velázquez (LMHAV), apadrinada financieramente por Roberto Alomar,  fue creada en 2014 gracias a la política deportiva impulsada por el municipio de Salinas.  En su formación participaron la alcaldesa Karilyn Bonilla Colón, el departamento de recreación y deportes municipal, reconocidos deportistas salinenses y el propio Roberto Alomar, quién de forma entusiasta favoreció la propuesta.

Prontamente se pagaron los derechos para que la liga, los equipos y los árbitros se registraran en la AABC.  Una vez admitida, la LMHAV estaba habilitada para participar en los torneos interligas que la AABC patrocina en Puerto Rico y en la serie mundial que celebra la entidad anualmente.

En menos de 30 meses los apoderados, entrenadores y técnicos de los equipos participantes en la LMHAV realizaron un trabajo encomiable que colocó a la liga en ruta al éxito.  Gracias al trabajo realizado el equipo campeón del torneo local 2016 de la LMHAM, los Bulldogs de Salinas se proclamaron campeones de Puerto Rico, lo que les dio el derecho a participar en la serie mundial de la AABC.

El juego de campeonato mundial fue entre los Cardenales de Springfield y los Bulldogs de Salinas. En un emocionante partido, con el marcador empatado a 6 carreras, un cuadrangular de Joek Rivera en la parte superior de la séptima entrada puso a los Bulldogs de Salinas al frente, ventaja que la defensiva del equipo mantuvo hasta el final proclamándose de esa manera campeones mundiales de la división Willie May, categoría 9-10.  Rivera, quien también lanzó 5 1/3 entradas, fue nombrado Jugador Más Valioso de la serie.

Los Bulldogs fueron recibidos calurosamenten por el pueblo de Salinas  a principios de agosto durante el Festival Gastronómico El Mojo.

por Sergio A. Rodríguez Sosa

Los Nelson estrellas del béisbol doble AA sureño

Estos dos Nelson se han destacado en el béisbol doble AA de Puerto Rico.

El padre, Nelson Malavé Torres, pertenece al exclusivo círculos de los bateadores con más de 600 imparables de por vida, acumuló 302 de promedio, conectó 631 imparables,  impulsó 304 carreras, anotó 320, conectó 47 cuadrangulares, 6 triples, 107 dobles, recibió 287 bases por bola y se robó 43 bases.

El hijo, Nelson Malavé Díaz, se ha destacado como lanzador en el béisbol doble AA juvenil ganando juegos de campeonatos y lanzando uno de los pocos juegos sin hit ni carreras de ese béisbol el pasado noviembre de 2015. En este caso se hace realidad el refrán “De tal palo, tal Astilla.”

Nelson Ricky Malave Torres (2)

Nelson Malavé Torres

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Luis Mariano López Santiago y las pequeñas ligas de beisbol

por Sergio A. Rodríguez Sosa

El Equipo de Salinas campeón nacional del Torneo de Béisbol juvenil de la Liga Atlética Policíaca de 1964

Campeones liga Atletica Policiaca 192

A raíz de un comentario que escribi en Facebook sobre Luis Mariano López Santiago la compueblana Anita Rodríguez me envió la foto de un desgastado recorte de periódico donde aparece el equipo de pequeñas ligas de Salinas que ganó el campeonato nacional del torneo de béisbol  de la Liga Atlética Policíaca de Puerto Rico  en 1964.

El policía Luis Mariano López Santiago, asignado a la Liga Atlética Policiaca en Salinas, era el apoderado del equipo. López logró reunir en sus equipos de pequeñas ligas a dirigentes y coach como Francisco Matos y Lefty Espada,  y a jóvenes prometedores como Alberto González, José Valentín, William Cartagena, Walton Serrano, Jorge Lebrón, Rafael Cruz Rivera, José Ledée, José Rodríguez, Doamel Morales Vázquez, Amadis Lugo entre otros. Se desempeñaba como anotador del equipo Johnny Cámara, Junior López Colón, hijo del policía Luis Mariano López, coordinaba el manejo y traslado de los equipos y René González era el carga bates. Presumo que habrá más fotos sobre estos acontecimiento deportivo en espera de ser divulgadas. Mientras aparecen más fotos, solicitamos a nuestros lectores que mencionen los nombres que faltan de los integrantes del equipo. Como se sabe, esta fue la primera vez que un equipo de pequeñas ligas de nuestro pueblo ganó un campeonato nacional.

En 1974 entreviste a Luis Mariano López a raíz de retirarse de la Policía de Puerto Rico.  Por razones diversa los apuntes tomados en esa ocasión quedaron al recodo esperando la oportunidad para ser dados a conocer. Mariano murió pero afortunadamente Ruddy Antonio Rodríguez promovió la idea de recordarlo nominando  con su nombre una liga que agrupaba todas las pequeñas ligas de béisbol de Salinas.   El tiempo paso y paso la vida de Ruddy y la memoria colectiva se oscureció de olvido.  Por suerte, un grupo de ciudadanos nuestros crearon el Caney de la Fama del Deporte Salinense.  Una entidad dedicada a difundir el conocimiento sobre las hazañas deportiva y a honrar la memoria de los deportistas destacados.  En 1995 esa entidad incluyo entre los inmortales del deporte salinense al equipo de pequeñas ligas campeón nacional del torneo de la Liga Atlética Policíaca de 1964 y a su apoderado Luis Mariano López. Hoy, a pedido del cronista deportivo Jossie Alvarado, desempolve las datos tomadas durante la entrevista a Perango, realizada en los ancestrales terrenos de nuestros antepasados, en el Patio Ortiz con los cuales redacte el siguiente artículo:

Luis Mariano López y las pequeñas ligas de Salinas[1]

Luis Mariano López Santiago (2)

Luis Mariano López Santiago nació el 3 de enero de 1916[2] en el seno de una familia cuyas raíces en Salinas se remontan a muchos antes de la fundación del pueblo.    De hecho, parte de los terrenos donde se erigió el pueblo pertenecían a sus antepasados.  Su padre, Mariano López Martínez murió meses ante de su nacimiento. Era natural de Dorado y como muchos otros puertorriqueños, se trasladó a Salinas en busca de un trabajo en la gigantesca Central Aguirre.   Luisa Santiago Ortiz, su madre, era entonces una joven que vivía al regazo del hogar de sus padres y de la casa de su abuelo Francisco Ortiz ubicada en el mismo centro de la población.

En una época en que pocos jóvenes podían completar estudios secundarios logró graduarse de octavo grado.  Eso automáticamente significaba para un adolescente comenzar a trabajar. Por eso, terminado su octavo grado comenzó a trabajar como peón en las haciendas cañeras. Luego fue ayudante de listero de Paco Sánchez, un líder político que luego se convirtió en alcalde de Salinas.

Como muchos jóvenes boricuas, agobiados por la situación de explotación laboral prevaleciente en Puerto Rico, optó por ingresar voluntariamente al Ejercito de los Estados Unidos en 1942.   Tenía 26 años y los Estados Unidos estaban inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente para él, los intereses estratégicos de los Estados Unidos sustentados por la Doctrina Monroe y las necesidades militares de los Aliados permitieron que  los Estados Unidos obtuviera el derecho de establecer bases militares en las colonias británicas ubicadas en el Caribe.[3]. Como consecuencia, se establecieron artillerías de costa en la isla de Trinidad.  Luis Mariano López fue destacado en plena guerra  mundial al Regimiento 52 de Artillería de Costa en Trinidad desde el 1942 al 1945.

Terminada la guerra se retiró del ejército con tres años y ocho meses de servicio. Cuando regresó  a Salinas fue empleado por una de las tiendas de la corporación Aguirre como vendedor de helados al por mayor. Luego decidió  dejar el trabajo para terminar el cuarto año de escuela superior valiéndose de los beneficios ganados como veterano de guerra. Una vez obtuvo el diploma de  cuarto año se trasladó a la escuela vocacional de Cayey a estudiar plomería.  Fue también en esos años que su primo Roberto Rivera Santiago y él se enamoraron de unas chicas del barrio Vertero, nombre deformado a Vertedero.  Junto a su compañera de toda la vida Gladys Colón procreó cinco hijos: Luis Mariano, Nilda, Digna, Marizell y Lilliana, primos que de adultos emigraron a los Estados Unidos.

Mientras estaba estudiando plomería en Cayey, su amigo José Alfredo Rodríguez Capó lo convenció de solicitar  ingreso a la policía.  Envió la solicitud y lo llamaron a examen.  Dejó  los estudios de plomería e ingresó a la academia.  En 1951 se convierte en miembro de la Policía de Puerto Rico. Ese año comienza a trabajar como policía en Coamo.  En 1954 fue trasladado a Caguas. Estando de servicio en la ciudad criolla comienza a padecer de úlceras estomacales que lo llevan a la sala de operaciones.  En 1957 consigue que lo trasladen a Salinas, distrito que en ese momento comandaba Luis E. Torres quien lo ubica en posiciones de servicio especial.

En 1958 fue nombrado oficial de la Liga Atlética Policiaca (LAP).  En ese momento Félix E. Mangual dirigía a nivel estatal dicha entidad.  Ramiro Rodríguez era el encargado en el área sur y en Salinas tenia a cargo la LAP el policía Horacio Vega, a quien sustituyó en el cargo.  La LAP es un programa de prevención de la delincuencia existente en muchos países.  Está dirigido a proporcionar orientación y entrenamiento deportivo a jóvenes de ambos sexos en deportes como el futbol, beisbol. baloncesto y atletismo. El programa se lleva a cabo a través de los departamentos de policía con la ayuda y donativos de entidades comerciales, deportivas y comunitarias.

Una vez asumió el puesto comenzó a organizar y reclutar jóvenes para vigorizar la Liga Atlética Policiaco local. Bajo su dirección la participación juvenil en la liga creció, así como la cantidad de actividades realizadas. Fruto de su labor fue organizar equipos y torneos de  volibol, baloncesto, atletismo y beisbol,  Además organizaba otras actividades recreativas como juegos, giras y campamentos a lugares como el Monte del Estado, Isla de Cabra y Cayey.

Durante sus quince años como oficial de la Liga Atlética Policiaca de Salinas su labor fue entusiasta y extraordinaria. Los equipos de la LAP de Salinas bajo su tutela siempre se destacaron en la zona de Guayama, donde competían equipos de los pueblos de Arroyo, Cayey, Guayama, Patillas y Salinas.   Igualmente fue destacada su participación a nivel del área sur y a nivel nacional.  A nivel de la zona de Guayama sus equipos lograron varios campeonatos en atletismo, volibol y beisbol. A nivel del Área Sur sus atletas ganaban primeros, segundos y terceros lugares cada año y  en una ocasión el equipo de atletismo de Salinas fue el campeón de Atletismo de la zona sur. Cabe destacar, sin embargo, que sus  mayores logros fueron en el beisbol y en las carreras de carro Derby-Soab box.

En beisbol sus equipos lograron tres campeonatos en la zona de Guayama.  También fueron dos veces campeones de la región sur de la LAP. En la década del 1960  el equipo de beisbol de la LAP de Salinas era un poderoso trabuco donde participaban jóvenes como Alberto “Berto” González, Luis Walton Serrano Vega, José Valentín, William Cartagena, Jorge Lebrón, Rafael Cruz Rivera, José “Bucky” Rodríguez, Doamel Morales Vázquez, Amadís Lugo, Virgilio “Morsa” Sanabria, José “Cheo” Ledée, Pablo “Pirule” Colón, Orlando “Lan” Sánchez, Roberto “Tito Cheche” Ortiz, Julio “Tolón” Rosa, Ernesto Rodríguez, Carlos Chopa, Benjamín “Bin”  Rivera, Héctor Morales, José Enrique Martínez, Gilberto Guzmán, Guillermo “Guillo” Mateo, Rafael Cruz, René González, Johnny Cámara, Junior López, entre otros, bajo la dirección Paquito Matos y Lefty Espada y la supervisión incidental de Carlos “Chaleco”Cintrón. Ese trabuco logró un subcampeonato frente a Sabana Grande y se proclamaron campeones nacionales en 1964 cuando derrotaron en el estadio Hiram Bithorn al equipo de Toa Baja. Una estruendosa caravana de automóviles partió desde el Hiram Bithorn hacia Salinas.  Luis Mariano López convalecía en su casa luego de una urgente hospitalización. Cuando entraron a la zona urbana, antes de  recorrer con alegría las calles y barrios, llegaron hasta su hogar a entregarles eufóricos el trofeo obtenido.

Equipo Campeón Liga atletica policiaca 1964En las carreras de carros Soab Box Derby el equipo organizado por Mariano López participo durante la década de 1960  en competencias de zona, regionales y nacionales.  Las carreras de carros Derby sin motor impulsados por gravedad  es un programa juvenil en el que los jóvenes participantes tienen que ingeniar y fabricar el carro con el cual van a competir.  El equipo de Salinas,  con escasos recursos, no solo ganó carrera sino también fue premiado por diseño e ingenio.  El equipo fue tres veces campeón de la zona de Guayama. En Coamo logró el primer y tercer lugar en las competencias de la región sur.  En el campeonato celebrado en San Juan  de carros Derby el grupo de Salinas finalizó entre los cinco primeros lugares.

Dado su éxito como promotor deportivo en la Liga Atlética Policíaca de Salinas fue nombrado supervisor auxiliar de la zona de Guayama,  En 1974, luego de veinticinco años de servicio público en la Policía de Puerto Rico y a la edad de 57 años se acogió a la jubilación.  A partir de entonces y hasta que la salud se lo permitió se entregó a sus aficiones: la mecánica, la reparación de radio y tv y la pesca, falleció en agosto de 2004.  

Luis Mariano López le dio cuerpo y forma a una tradición de pequeñas ligas de béisbol cuyos frutos se han visto en las figuras de peloteros y de promotores deportivos como  Osvaldo Pérez, Rubén Ortiz Vega, Carlos Ortiz y María Zayas.

©Sergio A. Rodríguez Sosa

[1] Rodríguez Sosa, Sergio A.  Entrevista a Luis Mariano López Santiago. Salinas, P.R., 1974.

[2] Registro Demográfico. Salinas. Libro de Acta de Nacimiento 1913-1926, folio 461.

[3] Conn, Stetson, and Fairchild, Byron. U.S. Army In World War II. The Western Hemisphere: The Framework of Hemisphere. Washington, D.C.: Government Printing Office, 1964

Las pequeñas ligas en Salinas

Periódico de ayer

Este valioso texto de Berto González fue publicado en 1979 en el periódico El Salinense. El escrito recoge es un recuento de la situación de las pequeñas ligas en Salinas en aquellos años.

Los equipos de beisbol juveniles locales se agrupaban entonces en la Liga Mariano López Santiago, puntal de las ligas de beisbol juvenil de aquellos años en la Ciudad del Mojo Isleño.

Cabe recordar que Mariano López logró en la década de 1960 campeonatos y subcampeonatos nacionales para el equipo de Salinas que participaba en los torneos de la Liga Atlética Policiaca. Y ciertamente las pequeñas ligas de Salinas deben honrar su memoria y la de los chicos que lograron esas hazañas deportivas.

Berto hace énfasis en el trabajo heroico de los voluntarios que en medio de los sinsabores y contratiempos dan el todo por sostener el béisbol de pequeñas ligas. Su frase final “¿Quién dice yo?” es una clara advertencia de que sin el apoyo de las autoridades, los empresarios y de la gente los chicos y chicas pierden la oportunidad de desarrollar sus talentos.

Escritos como este brindan la oportunidad de mirar el camino recorrido y comparar que ocurrió y está ocurriendo desde entonces en los deportes juveniles de Salinas.

Las pequeñas ligas por Berto Gonzalez

Comentando fotografías: Los Ayaqueros

¿Para qué sirve la historia?, me preguntaba alguien. La respuesta más sensata que se me ocurrió fue: para darle sentido a tu propia vida.   La biografía de cada cual es nuestra pequeña historia personal; imagina si perdieras esa memoria. Repasar la historia siempre entretiene y, por añadidura, enriquece nuestra vida. Cuando observamos una fotografía vieja estamos repasando historias que inevitablemente conectamos con conocimientos o recuerdos.  La memoria se activa y el pensamiento vuela.  Eso ocurre cuando observamos la foto enviada por Víctor Maldonado y que recibimos vía Margarita Torres, de Roberto Quiñones.

Por la historia de la pelota salinense, fuese beisbol o softbol, han pasado números equipos pertenecientes a todas las categorías y ligas. Esa historia casi olvidada, por no decir olvidada, tuvo como protagonistas a cientos de personajes que, además de jugar pelota por afición o vocación, eran parte del paisaje cotidiano pueblerino. Entre ellos se encuentran trabajadores, comerciantes, profesionales, policías, militares y hasta vagos de siete suelas.

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Pero lo más curioso del folclor deportivo es la costumbre centenaria de bautizar los equipos con nombres característicos del lugar que representan, de la entidad a la que pertenecen, de algún patrocinador, acontecimiento, cosa o símbolo notorios, aunque no tengan nada que ver con el lugar de origen.  El equipónimo nuestro más conocido es peces voladores, pero seguramente nuestros lectores recordaran otros nombres pertenecientes a la equiponimia salinense.

El equipo que aparece en esta foto llevó el novel nombre de los Ayaqueros. ¿Por qué?, aun no lo sabemos. Seguramente entre nuestros lectores alguno conoce la respuesta.  Mientras tanto, uno puede pensar que se llamaron ayaqueros, porque preparaban y freían ayacas, o simplemente se llamaron así, porque eran comelones de esa deliciosa y grasosa fritura.

srs

Un libro sobre la historia del béisbol Doble A

El libro Béisbol Doble A: esta es la historia de Pedro Carlos Lugo Pérez es el primero en su clase en Puerto Rico.   Se trata del único proyecto editorial puertorriqueño que desarrolla exclusivamente el tema de la pelota Doble A.  El primero tomo de esta obra, concebida en dos tomos, esta disponible en el mercado desde principio de año. Este primer tomo recoge las primeras 15 temporadas, desde sus inicios en 1939 hasta el 1953. La obra es una recopilación de datos que cuentan el origen de este béisbol bajo el auspicio directo del gobierno hasta instituirse como una liga de béisbol aficionado independiente de la tutela gubernamental. El Segundo tomo, próximo a publicarse, recopila datos estadísticos del periodo de 1954 hasta 2012.Doble A libro

El autor es un reconocido periodista deportivo santaisabelino radicado en Ponce, su pueblo adoptivo. Su relación con el béisbol Doble comenzó en Salinas como anotador de los  Peces Voladores. Posteriormente se convirtió en estadístico del Circuito Superior de Béisbol Aficionado y más tarde, Jaime Ruiz Escobar lo reclutó para las transmisiones radiales de los Peces Voladores. A partir de entonces se desarrolló su carrera como comentarista y escritor deportivo, tanto de eventos nacionales como internacionales.

Los dos tomos de Béisbol Doble A: esta es la historia, sin lugar a dudas se convertirán en punto de partida para futuras investigaciones sobre el béisbol en Puerto Rico, en espacial sobre la pelota pueblerina que tantas pasiones y entusiasmo genera a lo largo y lo ancho de Puerto Rico.

Buscando remediar una catástrofe deportiva

Las pequeñas ligas de Salinas poseen un historial glorioso como programa de formación y recreación juvenil. Durante su historia no solo han obteniendo varios campeonatos y subcampeonatos nacionales sino que han dotado a las ligas intermedias y mayores locales e internacionales de peloteros de gran calibre.

Las pequeñas ligas de Salinas, que son fundamentales para la formación de atletas y para el desarrollo del béisbol puertorriqueño, están enfrentando una situación que puede catalogarse de catástrofe deportiva.  Desastre innecesario causado por la falta de apoyo oficial, la desarticulación del trabajo realizado por los líderes recreativos municipales, los escollos a los voluntarios, el incumplimiento con las organizaciones de pequeñas ligas y el abandono de las instalaciones físicas. Por esa y otras razones este año no habrán torneos infantiles  y juveniles en Salinas.

La nueva alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla, lamentó la situación y se comprometió públicamente a restablecer las pequeñas ligas de Salinas. Reconociendo la importancia del deporte en la formación de la juventud  expreso que no hay excusas para no revertir esta situación porque en Salinas existen los talentos, se cuenta con el apoyo de los padres y el municipio está dispuesto a cumplir con su parte.

Igualmente lamentó esta situación el estelar pelotero salinense Roberto Alomar: “es triste porque yo me hice aquí. Aquí yo jugué, y yo sé que tengo un compromiso con ellos. Sé que esto se va a arreglar y espero que para finales de este año ya tengamos equipos aquí en Pequeñas Ligas”. Las expresiones de Alomar ocurrieron durante una clínica de beisbol celebrada en el Parque Manuel González de Salinas que fue auspiciada por los Azulejos de Toronto y en la que participaron otros expeloteros boricuas.

El siguiente video de starprospectspr es una muestra de lo ocurrido durante la actividad deportiva.

La exclusión de Roberto Clemente del Equipo de Estrellas del siglo 20

El 23 enero de 1999 marca en la historia del béisbol de grande ligas el desplazamiento del pelotero puertoriqueño Roberto Clemente del Equipo de Estrellas del Siglo 20. Clemente, quien por votación debió ocupar el décimo puesto entre los mejores jugadores del mundo y el honor de ser parte de los 30 peloteros que forman el Equipo del Siglo XX fue desplazado, debido a una injusta decisión del comisionado de la Grandes Ligas, Bud Selig, quien colocó en su lugar a Stan Musial.  Selig señaló que los peloteros latinos no hicieron nada notable en las Grandes Ligas en el pasado siglo.

Tomado de TeleSur