¿En qué se diferencian la bomba del norte y la del sur? / por Aurora Rivera Arguinzoni

El Centro Cultural Cunyabe ofrecerá unos talleres de bomba en Salinas
Baile de bomba Centro Cunbaye 2016.jpg 2En el barrio Coquí de Salinas se vive un despertar sociocultural que, entre otras cosas, desarrolla una nueva generación de exponentes de la bomba tradicional que se tocaba y se bailaba en la costa sur de Puerto Rico.

¿Cómo se diferencian la bomba del norte y la del sur?

“Aquí en el sur la bomba se distingue por ser mucho más pausada, más sensual, es una bomba más suave, se baila con un poco más de elegancia. Tradicionalmente en la bomba del sur la mujer era la que cantaba. Se distingue también porque se bailaba mucho en pareja, como decir hoy un baile de salsa o merengue. Se conoce más por eso, por ser una bomba por tradición más elegante”, explica Edwin González, presidente del Centro Cultural Cunyabe (Cultura Nuestra y Artes Bellas), en el barrio Coquí.

Él es uno de los egresados de talleres de bomba que la institución comenzó a ofrecer en 2014 auspiciados por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Los maestros fueron Rafael Maya y Sara Cristina Cruz Cepeda, de Carolina. Pero en agosto iniciará la primera ronda de talleres ofrecidos por maestros locales: la bailadora Ivette Negrón, del grupo Bomba Brava, y el propio González, director del grupo Bomba del Sur y quien enseñará percusión básica.

González indica que han ido rescatando la historia de la bomba sureña a través de las memorias contadas por exponentes de antaño que aun viven, como Miguel Flores, de 90 años y quien lleva sobre 75 bailando. “Aquí se bailaba (la bomba) desde Patillas hasta Ponce y él era uno de los que visitaban las áreas para bailar, y todavía baila”, apunta González.

González indica que han ido rescatando la historia de la bomba sureña a través de las memorias contadas por exponentes de antaño que aun viven, como Miguel Flores, de 90 años y quien lleva sobre 75 bailando. “Aquí se bailaba (la bomba) desde Patillas hasta Ponce y él era uno de los que visitaban las áreas para bailar, y todavía baila”, apunta González.

Edwin González

Edwin González

Cuenta que residentes de Salinas que en el 2012 comenzaron a planificar cómo rescatar las raíces culturales de la zona, se organizaron y en octubre de 2013 oficialmente crearon el Centro Cultural Cunyabe. Entre sus metas figura rescatar el Teatro Coquí, que ya han hecho su sede aun cuando no tiene servicios de agua ni luz. Allí ofrecen talleres como los de bomba, además de otros de plena y guitarra.

“La bomba en Salinas ha estado un poco durmiente y en el Centro Cultural nos hemos dado a la tarea de rescatarla. Hemos hecho varios eventos y en ellos enfatizamos mucho en la bomba. Hicimos un evento que se llama Bombazo, que por primera vez se celebró en la Plaza del Mercado de Salinas en 2014. Después dimos los talleres de bomba y de ahí se nos ocurre la idea de hacer un evento conmemorativo de la abolición de la esclavitud que llamamos Libre Soberao, que han tenido una acogida enorme. Coquí era uno de los baluartes de la bomba en el sur y había estado apagado, y eso creó un interés tremendo”, narra González.

El Centro Cultural Cunyabe espera hacer de Libre Soberao una tradición, pero mientras sigue formando exponentes de su bomba.

Los próximos talleres de bomba, plena y guitarra comenzarán en agosto y serán sábados a las 10:00 a.m. Más información en Facebook buscando la página de Centro Cunyabe.

Ffuente: El Nuevo Día, 27 de julio de 2016.

Raíces en el Festival de la Plaza del Mercado, 2013

Una turista de nombre Cheri Shanti recoge momentos del Festival de la Plaza del Mercado 2013 en un video que publicó en YouTube. Aunque lejano en el tiempo y nada parecido a un baile de bomba tradicional, la música que se escucha evoca la antigua expresión musical traída desde el África.

La bomba se comenzó a cultivar en las haciendas esclavistas de Puerto Rico como una expresión espiritual de los negros en cautiverio. Se cree que surgió a finales del siglo 17, producto de una fusión de costumbre africanas prohibidas con las prácticas cristianas impuestas a los esclavos.

Aunque bajo la mirada desconfiada de los dueños de esclavos, el baile de bomba, tal como el areyto indígena,  expresaba con intensidad espiritual las historias, amores, alegrías, lamentos y rebeldías de los esclavizados.

Los escenarios de hoy y de ayer son distintos, pero un feliz hilo conductor hermana el presente con el pasado. El ritmo y la armonía se funden con los movimientos del cuerpo en un misterioso ritual de sentimientos, querencias y deseos. Compenetrados con el ritmo y la melodía los bailadores, solos o emparejados, sacan a flote todas sus energías corporales y de la mano de la diversión retornan a sus inimaginables raíces ancestrales.

srs