El apagón post Huracán María / foto de Eugenio Martínez Rodriguez

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Estampa del apagón post Huracán María

Mirando esta foto uno podría pensar que es la expresión poética del encuentro esplendoroso de un fotógrafo con un paisaje nocturno.  También especular sobre los estados de ánimo que motivan el vínculo entre el espectador y el paisaje.   Amor o desamor,  felicidad o congoja, tranquilidad o miedo.  Pero cuando se mira bien o se conoce el motivo del autor se descompone la sensación inicial que produce la imagen.

El sujeto y punto de enfoque se altera y el que era antes pasa a segundo plano.  Ahora no es necesariamente el contraste entre sombra y luz. La mirada entonces se enfoca en lo que apenas sale de la sombra, en lo que apenas alumbra la luz.  Y ahí, en el casi centro de la foto, se activa el verdadero estado de ánimo del fotógrafo, lo que quiere expresar.  Los postes, el foco y el alambrado eléctrico entretejidos entre la sombra y la luz natural nos sugieren sutilmente falta de luz eléctrica. La composición, tal ves intencionalmente, tal vez involuntariamente, trasmite el mensaje de que se está en medio de un apagón eléctrico.

Esta foto, tomada por el Lcdo. Eugenio Martínez Rodriguez, abrumado por tantos día sin luz y energía eléctrica es ciertamente un documento para recordar el apagón post huracán María visto desde La Playa de Salinas.

Texto: Sergio A. Rodriguez Sosa /  Foto: Eugenio Martínez Rodríguez

Elif, Irma, y yo… / por Roberto Quiñones Rivera

Me acabo de dar cuenta que me he enviciado con el virus de las novelas turcas que se han apoderado de la televisión puertorriqueña.  El lado positivo de esta invasión es que han logrado en alguna manera controlar la entrada de las tramas que nos muestran las series colombianas y mexicanas sobre el trasiego de drogas y la lucha por controlar los mercados estadounidenses.

Entre las novelas turcas voy a tratar de comentar la producción de Green Yapim “Llegaste tú.” Título con que se conoce en nuestros lares la telenovela “Edif”, aludiendo al nombre de la niña, de algunos ocho años de edad que es el centro de atención de la novela.

Es difícil seguir el desarrollo de la trama de esta novela porque tiene una gran cantidad de personajes, aparentemente para darle trabajo a un grupo grande de actores, cuyos personajes aparecen en cualquier momento dentro del relato.   Pero veamos sin dentro de las circunstancias en que estoy en este momento,  puedo hacer una sinopsis de cuál es el problema principal con el cual quieren los productores envolver a los que siguen la trama;  En algún punto de Turquía, cuyo nombre no he podido descifrar, existe una poderosa familia de apellido Emiroglu cuya matriarca de nombre Aliyet tiene dominio absoluto sobre sus hijos, al extremo de que a su hijo mayor Kenan, le escogió esposa, llamada Arzu.

Esta familia vive en una finca con todas las comodidades y el consabido servicio doméstico a su orden. Pero hay un secreto aparentemente relacionado con cómo los Emiroglu adquieren en realidad su riqueza.

Entre los empleados del círculo de servicio hay una joven llamada Melik con quien Kenan, no obstante a estar casado, tuvo una relación amorosa de la que nació la niña Elif y esto causa que tanto Melik como su niña abandonan la finca de los Emiroglu.

Luego de algunos años la situación de Melik es de tal naturaleza que se ve obligada a entregar su hija a Ayse, una de las sirvientas de la finca.  Ayse hace parte de su familia a Edif la cual es tratada como una sirvienta más, siendo víctima  de maltrato y burla por parte Tugee, la otra hija de Kenan. Tugee, al igual que todos en la familia y personal de servicio, excepto Ayse, desconocen la verdadera identidad de Edif.

Cuando Arzu, la esposa de Kenan, se entera de que la niña es hija de su esposo guarda el secreto pero trata de sacar a la niña de la finca utilizando diferentes subterfugios, inclusive tratando de asesinarla empujándola por un acantilado, pero la producción de Green Yapim le salva la vida… Cosa que no ocurrió conmigo, puesto que al irse la luz por razón del paso del Huracán Irma, tuve que suspender el trabajo de madrugada… y como me quedé a oscura… una taza de té y a dormir se ha dicho.

©Roberto Quiñones Rivera

La comunidad de Aguirre y el fuego en la planta de la AEE

Por: Víctor Alvarado Guzmán
Portavoz Comité Diálogo Ambiental

DSCN3352.JPGSalinas, Puerto Rico – El apagón general que padecimos recientemente, está precedido por cierta obscuridad relativa de los procesos por los cuales atraviesa la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). El fuego que ocurrió en la planta termoeléctrica en Aguirre, puso de manifiesto, no sólo la fragilidad del sistema eléctrico (incluyendo las plantas privadas), sino el peligro en el que se encuentran las comunidades cercanas a los complejos generatrices.

Un punto que no se ha discutido públicamente es el efecto que tiene la planta de la AEE sobre la comunidad de Aguirre. Trabajadores de la AEE, que siempre tienen una visión más certera y amplia que los directivos de la corporación pública, aseveraron que la comunidad de Aguirre tuvo mucha suerte de que el viento estuviera soplando del noreste al suroeste. Si el viento hubiera venido del sureste al noroeste, como ocurre regularmente, la tragedia no hubiera sido sólo quedarnos sin luz, sino que tuviéramos residentes de la comunidad afectados directamente por el fuego. En el pasado, la comunidad de Aguirre estuvo expuesta al peligro de un fuego extremo. En el 2000, un voraz incendio consumió miles de neumáticos en un almacén de la antigua central azucarera Aguirre utilizado por la empresa American Tire Systems (ATSI), que había almacenado sobre un millón de toneladas de neumáticos triturados en sus almacenes. El fuego fue tan intenso que los bomberos tardaron una semana en extinguirlo. En aquel entonces, la dirección del viento también ayudó a que el efecto en la comunidad no fuera devastador. Para los vecinos de Aguirre, ¿a la tercera será la vencida?

Por cerca de tres años, el Comité Diálogo Ambiental e IDEBAJO estuvimos sentados en una mesa de diálogo con representantes de la AEE y de La Fortaleza tratando de llegar a un acuerdo sobre el proyecto del puerto de gas natural en Aguirre, conocido como el Aguirre Off Shore Gasport (AOGP). Un planteamiento que le hicimos al gobierno fue que no existe un protocolo de seguridad con la comunidad en caso de alguna emergencia en la planta. Los representantes de la AEE despacharon el asunto diciendo que a ellos no se les pedía ese acuerdo o protocolo con la comunidad y que eso le tocaba a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a través de un Comité Local de Respuestas de Emergencias. Este Comité llevaba siete (7) años inactivo. Diálogo Ambiental intentó reactivar el mismo por el bien de la comunidad de Aguirre, pero al parecer ni al gobierno ni a la AEE le interesa que los vecinos de la planta estén informados y preparados en caso de algún accidente. Ante la situación reciente de la explosión y fuego en las instalaciones de la termoeléctrica, es imperativo que los salinenses reclamemos que se reactive el Comité de la JCA o que se obligue a la AEE a establecer el protocolo comunitario en caso de emergencia en la termoeléctrica. Cabe señalar que los hogares de varios vecinos de la comunidad de Aguirre fueron desplazados en 1975 para construir la planta. Si la comunidad estaba primero, la AEE debería tener una actitud de “buenos vecinos” con los residentes.

Recuerdo al amigo José Ortiz Agront, Cheo Blanco, batallando para que la AEE le diera oportunidad de empleos a residentes cercanos a la planta de Aguirre, y los estudios que demostraban que el 80% de los residentes de Las Mareas, comunidad contigua a la planta, padecían de problemas respiratorios. El fuego en Aguirre nos dejó sin luz por tres días, la AEE nos ha dejado contaminados, inseguros y sin salud por cuarenta y un (41) años. Es hora de una transformación real, no sólo de la producción energética sino de las actitudes de los directivos de la AEE. Hay que ver la luz más allá del apagón.


Publicado por Víctor Alvarado Guzmán en El Patriota del Sur el 9/26/2016