Tu manera de amar / José Manuel Solá

Tu manera de amar…

A veces te contemplo y me pregunto…..

Pero, bueno, ¡qué importa!, sucede que tú no puedes ser

o no aprendiste a ser de otra manera;

si el día es gris o azul o un caligrama de aves migratorias

por tus ojos celestes,

si callas cuando deberías llorar sobre un poema,

si lloras cuando callas esas cosas, prendiendo un cigarrillo

para que no me entere…

A veces te contemplo y me pregunto

qué voy a hacer contigo, con esas actitudes,

con tu mano colgada indiferente en la ventana

o el rocío en la rosa o el río que se alarga en la corriente.

Pero no sé qué hacer… sólo besarte

y dejar que me beses con la forma tan tuya de besarme

sin importar la gente

que nos mira y que pasa y sube los andamios de la noche lluviosa.

A veces me pregunto quién eres tú,

cuál es tu historia

y qué geografías recorriste para llegar a mí, radiante, incandescente,

como llega la aurora liberada con bandera de lunas…

Pero es mejor callar, mejor no hacer preguntas pues… ¡qué importa!

Tan solo quiero amarte así, como tú eres…

 

(c) José Manuel Solá / 19 de marzo de 2017

Es ahora / HLJorge

Dos sonrisas a pesar del infierno
de tanques y Kalashnikovs.
Mi piel se despereza con el sol,
sobrevuela tu cuerpo dormido;
tus ojos se abren cansados,
me refugian,
la muerte queda afuera.
Emerge la hierba pertinaz,
se impone,
saluda sorprendida,
cuánto cadáver inocente.
Hacer el amor sobre una tierra herida sin piedad,
entre tanta sangre y miembro mutilado,
bajo el gris mortal de la desesperanza.
No importa, mi amor,
es ahora,
mientras llega el proyectil que nos reservan.

Origen: Es ahora en Cosas

Y nuevamente… / José Manuel Solá

Aprendí contigo, de tu respiración incandescente,

que nada termina,

que el cosmos es un girasol inmenso diluido por ratos en el tiempo

y florece, renace a lo lejos en cualquier noche clara;

aprendí que no hay comienzos ni pérdidas,

tan sólo incidencias infinitas;

que el recuerdo no muere ni hay olvidos eternos,

que la magia en tus besos y las lágrimas tienen el mismo origen,

que en tí todo es principio, es despedida, es “…quédate…”,

que no existen fronteras en nuestros universos

ni hay poder mayor que el canto de los pájaros.

Contigo yo aprendí que tus besos, tu forma de mirar y tus caricias

le dan alas al sueño, salvan nuestras mañanas… nos hacen inmortales

y que encienden las lunas del verano.

Aprendí que en una región que hoy desconozco,

por ese mar de estrellas que hoy no alcanzo,

en la hora no escrita, habremos de encontrarnos.

Nuevamente.

 

(c) José Manuel Solá ~ 18 abril 2016

Canción de nuestro otoño / José Manuel Solá

OrdesaAmo
el café de tu piel aromada de luna,
el calor de tus labios en el amanecer del beso;
amo el aliento del ser que te habita, el resplandor en tu mirada
y los pétalos de sol en tus cabellos al salir a la calle.
Amo todos los años de tu vida,
los ya vividos y que recuerdas a veces con nostalgia,
los que te esperan regocijados y sueñas recorrer de mi mano,
de la mano del tiempo,
de mano de las lluvias de mayo por ciudades no vistas…
Te amo con los poemas, con el vino,
con las canciones viejas que todavía cantas,
con tu olor a perfumes de otros tiempos,
con la foto que guardo en la cartera,
con esa juventud que aún palpita en tus manos
cuando dices “…te quiero…”;
te amo en el silencio de barcos que se alejan,
te amo en la tibieza amanecida de las sábanas
y en tu respiración cuando, dormida, se te salta mi nombre,
cuando sueñas países y unicornios
y cuando alguna lágrima humedece tu almohada.
Te amo con las fuerzas de un gorrión extraviado como el primer día en que te ví
cuando nos conocimos.
Por todas las razones de la vida, tú sabes que te amo…

 

(c) José Manuel Solá  /  24 de enero 2016

Foto: Ordesa otoño 20 de Carlos Jarnes

Al despertar / por Roberto Lopez

Nos llamaron del asilo geriátrico porque al tío de la negra lo agolpearon en la sala de juegos. Dijeron que algún sentimiento amoroso lo impulsó a robarle un beso a una anciana y ella le dio un bastonazo.

Al llegar al asilo lo encontramos en la cama en estado inconsciente y a punto de entregarse.

La viejita que lo agolpeo vino a disculparse y cuando entró al cuarto sucedió un milagro. El tío despertó y sin disimular su alegría murmuró unas palabras dirigidas a la señora. Habló como un niño en dialecto extraño, que días después supe que era friulano, un lenguaje que él no hablaba desde los tres años.

La señora insistió en que le tradujera las palabras del Viejo. Ella estaba pintadita y arreglada como fina muñeca de porcelana y aludiendo una viaja frase le dije “El tío dice que a la edad que usted transita, su belleza es una obra de arte”
Ahora me echan la culpa, porque esos dos locos se quieren casar…

©Roberto López

Recuerdos / por Manases Vega

Rosario de cuentas brillantes
es todo lo que nos queda,
de aquel amor que en su día,
dibujaba en mí; alegría.

Pintaba con paleta vibrante
rosas rojas en mi pecho,
calcaba al revés y al derecho
mi cuerpo como un boceto.

Cantaba yo su canción
de altas y bellas notas;
volaba como gaviota
en aires de tentación.

Todo es recuerdo hoy día
de horas largas y eternas;
tocando su arpa interna
que entonaba para mí; melodía.

©Manases Vega

Arte: Manases Vega

 

Cuando quieras amarme / por José Manuel Solá

Cuando quieras amarme:
di la hora y el día,
si una noche de luna o de lluvias de otoño.
Yo te estaré esperando con las manos y el beso
abiertos a tu vid,
con todas las canciones que alcancé en el camino,
apasionado y loco con las dulces locuras
de acariciar mi boca con tus pétalos…
Cuando quieras amarme
tan sólo di mi nombre:
yo abriré las ventanas para que tu perfume
toque mi piel, me irradie tu deseo
como un aura imposible de magia, como un cosmos
que nadie ha visto nunca, como un sueño
que cruza por los campos en la noche.
Y te estaré esperando…
pero eso tú lo sabes desde siempre,
desde aquella mirada, desde aquellos poemas
liberados al viento
que tocaron tus manos
y la ternura tibia de tus senos.
Hace ya tantas eras, desde antes de la vida,
hace ya tanto tiempo…

(c) José Manuel Solá  /  17 dic. 2015

Con carácter de urgencia / por José Manuel Solá / Arte por Manases Vega

Ella Estrellando de color Manases VegaEscribamos más poesía de amor, en cantidades industriales, en caravanas; montañas de poesía de amor, de esa de-ti-para-mí, de-mi-para-ti. Poesía que diga del beso, la caricia, la mirada, del calor de la enamorada piel incandescente, de las noches de espera y de encuentros, del amor, del desamor, de cartas y postales, las fotos, las canciones y los días de lluvia… en fin, poesía que salga al mundo en manadas de esperanza a derribar puertas y ventanas, que se prenda como por combustión espontánea donde quiera que el odio y la intolerancia han erigido barricadas o fronteras, para que las derribe beso a beso, con la fuerza del aliento, a puro golpe de versos.

Entendámonos, hablemos claro: que el aliento y el poema de amor entre por cada grieta hasta desbordar, hasta romper, los diques, que se derrame por calles y calzadas, que haga enmohecer los candados de los accesos controlados del corazón y de los egoísmos; una clara poesía de amor que incurra en el dulce acto de vandalismo de quedar escrita en las paredes, en los tablones de edicto; que aparezca como una primavera sorpresivamente, de la noche a la mañana, en las puertas de los comercios, en las inmediaciones de los colegios, en las cabinas de pago de peaje de las autopistas; en los cristales de las gafas de sol de los gendarmes hasta dejarlos ciegos de ternura. Una poesía que quede tatuada en la piel de los hombres negros donde antes dejó su tatuaje la esclavitud y en la piel de los hombres blancos, del asiático, del indio y del judío.

Se necesita, con carácter de urgencia, una invasión de poemas de amor que arrope el continente, de manera subrepticia o alocadamente; indocumentada como los niños de Etiopía, como los ojos negros, como las niñas con hambre, como los botes de madera pintados de azul y de naranja. Tiene que suceder, dije ya, con carácter de urgencia, una invasión de poemas de amor que cruce los jardines de las grandes ciudades y que duerman y canten y que sueñen y se beban el vino en los bancos de los parques y que le tiren besos a la luna; poemas de amor que hagan enloquecer a los materialistas, a las autoridades de papel, a los eruditos y a los clérigos, a los inmaculados verdugos del amor; una poesía que corra tan desnuda y a la vista de todos que escandalice aún a los poetas y sus musas, que sea liberadora hasta las últimas consecuencias.

Hablemos claro, señores, hablemos claro. Antes de que las campanas de los templos nos anuncien las doce de la noche provoquemos un alud de poemas de amor, le guste o no le guste a las autoridades. Y después, que venga lo que venga, ya veremos…

(26 de diciembre de 2015. Puerto Rico)

Pintura por Manases Vega “Ella estallando en color” Tamaño: 12″ x 16″

“Para que una mujer estalle en color se necesita una poesía; para que esa explosión sea sublime se necesita una novela”.

Manases Vega

Cuando quieras amarme / por José Manuel Solá

Cuando quieras amarme:
di la hora y el día,
si una noche de luna o de lluvias de otoño.
Yo te estaré esperando con las manos y el beso
abiertos a tu vid,
con todas las canciones que alcancé en el camino,
apasionado y loco con las dulces locuras
de acariciar mi boca con tus pétalos…
Cuando quieras amarme
tan sólo di mi nombre:
yo abriré las ventanas para que tu perfume
toque mi piel, me irradie tu deseo
como un aura imposible de magia, como un cosmos
que nadie ha visto nunca, como un sueño
que cruza por los campos en la noche.
Y te estaré esperando…
pero eso tú lo sabes desde siempre,
desde aquella mirada, desde aquellos poemas
liberados al viento
que tocaron tus manos
y la ternura tibia de tus senos.
Hace ya tantas eras, desde antes de la vida,
hace ya tanto tiempo…

(c) José Manuel Solá  /  17 dic. 2015

Extrañamos / Carlos Román Ramírez

Los dos extrañamos

   la vida con nosotros……

en el diario entorno,

   a veces, la emoción deserta

de rigurosa rutina,

   olvida la brida

y luego del galope

   no encuentra retorno.

Arde mi corazón avenado,

   plagio de risa Garrick

que no es reír

   sino algo que agoniza,

sonámbula angustia palmaria,

   se ahoga el fuego

y no sé cómo salvarlo.

   Yo, que no viví,

tú, que pudiste haber vivido

   si no hubiéramos

cerrado la casa

   y abierto el olvido.

Los dos extrañamos

   la vida con nosotros……

estoy sediento

   de volver a lo nuestro,

muriendo de ser distancia,

   de rigor esotérico

soy parco testigo.

   En pisadas de arcas vacías

voy marchitando huellas,

   vendaval en cerros

de sombras funestas,

   hiedra soledad

ilumina ventanas,

   descerraja la puerta,

si no vuelve no vivo.

  Llueven recuerdos y aún guarecidos igual nos mojamos,

   los dos extrañamos

la vida con nosotros……

   yo, tal vez más que tú,

pero los dos extrañamos……

 

            Carlos Román Ramírez

                         

Hay algo en ti / José Manuel Solá

No sé qué puede ser, pero…
hay algo en ti que me gusta.
Acaso tu manera de decir que el cartero me dejó carta
o tal vez tus pronósticos de lluvia.
Algo que yo no encuentro en parte alguna, excepto en ti.
Será, tal vez, tu historia, las historias que tramas
o todas tus mentiras tan celestes,
esas mil y una noches que me inventan tus labios de amapola
y que me dejan loco por quererte…
Hay algo en ti que ignoro y que está en tu perfume,
en tu cintura suelta,
en tus formas descalzas cuando llueve,
en esa florecida que rizas en tu pelo peinado así al descuido
cuando llega noviembre…
Algo de ti es poema, canción de media tarde,
metáfora de luna en la aurora de viernes.
Tu manera sin tiempos.
No sé qué pueda ser, pero… ¡me gustas tanto…!
(c) José Manuel Solá / 18 de agosto de 2015

Cómo te quiero / José Manuel Solá

Cómo te quiero

Te quiero para quererte,
para acompañar tus días y las lluvias de febrero,
para mirarme en tus ojos
y ver cómo la alborada se tiende sobre los cerros;
te quiero porque eres libre
y en tus manos la amapola se levanta como el fuego;
te quiero como un poema
que los siglos han escrito bajo las lunas del tiempo,
como a las hojas del árbol a la entrada del camino,
como a la canción del viento
y la oración de las manos con que cubres mis palabras
y la oración de los labios con que acaricias mis besos…
Te quiero como tú quieras,
como un milagro de estrellas sobre la piel de tus senos,
como a la aurora que duerme sobre tus ojos al pasar las golondrinas….
Te quiero, amada del alba,
con las lluvias de febrero…

(c) José Manuel Solá / 2 de octubre de 2014