Voy a cambiar tu vida / Carlos Román Ramírez

Voy a cambiar tu vida…..

 

lo juro…. y en fe de promesa

te entregaré mis horas tempraneras,

mis horas tibias, mis horas umbrías,

mis consideraciones, mis sonetos,

mis lluviosas ternuras otoñales,

todas mis locuras desparramadas

y luego….. mis conglomeradas armonías.

Mi presencia en la inmaterial hoguera

donde se cuecen sueños…..

lo prometo.

Voy a cambiar tu vida en un instante

si me convidas a ser tu amante,

abriré mi ventana tanto tiempo entornada

y un aire ecuatorial derretirá

los témpanos entre tu mano y la mía.

Yo, que nada he sido, seré pastor de ilusiones,

pintor de horizontes, hacedor de pensares,

constructor de locuras, por ti seré

más de un día cada día.

En el vasto silencioso muro plantaré

una hiedra de amarteladas frases

que arrope todo como una ola verde

y bogaré contigo en el vaivén de las horas

hasta donde la pasión se inflama

y la conciencia se pierde.

 

junio 2017

Carlos Román Ramírez

Habitación 2 / por Marinín Torregrosa Sánchez

El hombre marcó en el celular el número de la casa. Le contestó el hijo menor, más o menos de 12 años. Le dijo que su madre no había llegado del trabajo.

– Pues cuando llegue dile que me dejaron doblando el turno. Que tengo que visitar las otras plantas… la de Fajardo, Arecibo y Ponce… es una auditoria y me voy a quedar por acá.

– Entonces, ¡te vas a perder la transmisión del juego pai!

– Eso es lo que me encojona, pero dile a tu mai que mañana llego tempranito porque me van a tener que dejar ir antes porque… ¡esto ‘stá cabron!

– Esta bien pai. Que descanses.

– Te veo mañana mijo Dios te bendiga.

Dejo caer el celular y se acomodó de medio lado. Arropó con su mano derecha el seno completo de su acompañante. ¿Era María? ¿Sandra? ¿Lorena? No recordaba. Tendría que mirar nuevamente su directorio privado, sus contactos “comerciales”.

– Hay tiempo. De aquí a que termine… con decirle “mami” pasa.

Ella levantó su pierna hasta la cadera del hombre, sin dejar de besarlo. En un acto de acrobacia quedo arriba con sus cabellos ondulantes sueltos, libres al aire y en un movimiento desafiante quedan cara a cara. Ella le dice:

– Ay Robe…, Pedr…, Luis… ¡papi!

Fue necesario poner los celulares en silencio. Los contactos de ella se activaron y él no pudo superarlo.

© Marinín Torregrosa Sánchez, 2 de septiembre de 2017.

El vuelo / por Roberto López

No desespera el palomo,
por paloma que lo quiera.
Renunció a esa obstinación,
del amar a la ligera.

En vuelo quiso encontrar,
amor de reinas sin tiaras.
Y de tanto estrellar
se le quebraron las alas.

Al no caer en mano
de un noble corazón,
comprendió que fue en vano,
abrazar tanta ilusión.

Cuando llegó el ocaso,
descendió del cielo oscuro.
Y para no dejar trazo,
aterrizó con disimulo.

Dejó en brazos del olvido,
eso de tirar anzuelos.
Va eternamente agradecido
de las que alzaron el vuelo.

©Roberto López

Fragmentos de ti y de mí… / Maileen Torres Rodríguez

Comienzo a amarte…

La sangre fluye en las venas, inundando y rompiendo las partículas de los sueños para inaugurar cada parte de tu cuerpo. La sangre avanza por cada poro de la piel. Sí, soy un ser animal donde el puñal penetra por la piedra, destruye la esperanza de sentir tus células, triple acto de empañamiento, infiltra la sangre por la hierba y las manchas quedan, ascendió por la garganta que se queda muda y sin voz. En los pensamientos donde habitas tú, hervía la sangre de mi cabeza moderando el sonido de tus huesos y el torso del primer movimiento de ese amor. La sangre inundó la mirada y abrió un destello trasparente donde se apagaron los huecos ocultos con una pesadilla, y se traficaba el sentimiento y la velocidad de aquel viento, derramando tu esperma en mi rostro donde se aglutinó el incienso de tu amor. Pero la sangre se detuvo por un momento, por un segundo mis quejidos, y el pensamiento fue sólo eso: un suspiro declarando ese amor. Una alberca de sudores ensimismados, y en silencio acorraló la habitación, pero una ausencia fluyó en mis venas que se juntaba desde las puntas de mi cabello, una carencia en los labios que no podía detenerse de su propia sed de amarte y comenzó de nuevo a fluir la sangre de mi corazón…

Tratando de acercarme…

El río, cuando recuerdo, lo veo gravitar en las pupilas de los ojos: marrones claros, color de miel, pausada como un regalo de la selva del ofidio, resbalando por mi cuerpo y la esperanza de comer de esos labios esféricos y frágiles que dan gusto a la sangre, cuando inunda todo en mi interior.

Cuando la tranquilidad de las cosas simples, la que está sólo en su pasado, en ese acto sola: vuelo en el recuerdo y el fruto despejado de sus razones, acompañándome están tus manos.

La velocidad del tiempo se retiene, porque sólo eso es lo que quiero, amarte tan cerca, tratando de acercarme a tu corazón. Los números ya no sacuden, no tienen la cantidad infinita ¿Es que está gravedad única de este verbo conjurando amores que no se ven? Que sólo sienten en el pasado, no hay futuro si tú no estás. Llamar las cosas en su presente, es la realidad que quiero estar a tu lado, será un espejo o el reflejo, de la pobreza yo no le temo, si es con tu amor yo me rebelo, a la certeza de que sea yo, la que habita en tu cabeza y no una ilusión de otro amor…

Acercando el cuerpo…

Noción No. 1:

Si el objeto perfecto fuese una opción:

La imperfección fuese una gloria de los días lluviosos,

Porque dan comida a esa flor.

Emanando fruto desde su interior.

¡Ahí! Señor de mi coral desierto

Yo sólo desarmaría sus pesadillas

Por el placer de verte en los sueños y en el presente junto a mi cuerpo.

Noción No. 2:

¿Podríamos entender el ciclo del universo, si es que me hablas?

¿Por qué el silencio es la muerte, cuando ya somos y vivimos juntos?

¿Y cómo hablamos de amores, cuando la ignorancia cegó tus ojos, sin haber compartido miles de cosas?

Noción No 3:

¿Para qué creaste poemas, y las escondes del sentimiento?

Las palabras son creadas para expresar lo que se piensa,

Alguna son complicada en los versos que sólo lloran.

Suscitemos este amor que nos mata entre los ciegos: La posibilidad de acumular sentido, llenas de besos tibios que emanan de nuestro cuerpo.

Aquí esta lo que no puedo disipar.

El tiempo, la salud, violencia, desacatos, infidelidad, traición y cobardía: el uso de cada significado de la palabra, la obstinación de ir persiguiendo los desgastes de la paciencia, de retener la resistencia aun en el musgo de la conciencia. Mas sin embargo, puedo amarte, cuidar, apoyar y mimar tus ansias, cuando soy tuya y nada te aparta…

©Por Maileen Torres Rodríguez, 10 de mayo del 2011.

Dignidad infiel / Marinín Torregrosa Sánchez

 ¡Detente! No cruces el portal de mi vida aun… Reflexiona, si has de gustar siempre verte en mis pupilas, si mi piel es a tu paladar deleite. No tengas miedo en decirme si ya mis besos los comparas con chayote, si mi presencia es el compromiso de la hora porque piensas que te llegó la noche sin almohada.

Prefiero que esgrimas la espada hiriente a la puñalada traidora de la lengua a mi espalda. Tómala de frente, con la espada. No sientas lástima que en el cielo hay un jardín de flores luminosas y ninguna por amor se muere.

Yo soy la dama, la que esgrime la palabra, la amante, la amiga, la que aguarda en el mar tu mirada y en el verde prado galopa en su corcel pasiones, la que el viento trae a tu espacio y provoca en ti sueños mojados. Soy tuya, como me llamas MIA, la que sabe dignamente rendirse y retirarse.

Marinín Torregrosa Sánchez