Francisco Modesto Cintrón: maestro y humanista

Datos preliminares

por Sergio A. Rodríguez Sosa

Francisco Modesto Cintrón nació en Salinas el 4 de junio de 1893.  Sus padres, Federico Modesto y Pascasia Cintrón tenían ambos 24 años.

Los Modesto era una familia propietaria de tierras en el barrio Río Jueyes, el barrio al  que  el aparato militar estadounidense le expropió la mayor parte de  su territorio desplazando a cuanto ser humano habitaba allí para convertir sus productivas tierras en un campo de tiro y de maniobras de guerra.

Las presentes generaciones desconocen lo pobladas y productivas que eran las tierras de Río Jueyes y el pedazo del barrio Lapas que hoy ocupa la base militar. La expropiación para fines militares de esos terrenos causó un duro golpe a la economía productiva de Salinas en la década de 1940.

Carecemos de información que nos indique que ocurrió durante los primeros 17 años de vida de Francisco Modesto Cintrón.  Se presume que durante ese tiempo estudio hasta graduarse de escuela superior.

En 1910 a los 18 años de edad residía en la casa de su tío paterno  Carlos Modesto Santiago, localizada en el camino vecinal que desde la carretera de Salinas a Santa Isabel conducía a Quebrada Honda. Presumimos que estaba ubicada en los terrenos de la falda sur del Cerro Modesto.  En la casa vivían también un primo de su misma edad, Arturo Modesto Lorenzi, hijo de Carlos y María Lorenzi y otro tío, Federico Modesto Santiago. En ese año ya trabaja para la escuela pública, seleccionado por Stella Márquez, la superintendente de escuelas del Distrito Escolar de Salinas-Santa Isabel.   Márquez,  hija del dueño de la hacienda que bautizó La Isidora, ocupó el cargo de superintendente  escolar en los años de 1918-1952 y fue la fundadora de la Primera Escuela Superior de Salinas en 1924. En 1917 Francisco residía en la calle Luis Muñoz Rivera #44 con su esposa, era maestro y declaraba como dependiente a su madre Pascasia.

En la década de 1920 era muy poco los maestros nacidos en Salinas, entre ellos estaba Rafael Modesto Lorenzi, que fue principal de escuelas, Luis X Lorenzi. Aguedo Santiago Cruz, que luego estudio leyes y Francisco Modesto Cintrón.

Francisco comenzó como maestro de escuela con diploma de escuela superior.   Luego fue director de la escuela elemental urbana de Salinas.  Posteriormente, aun sin completar un bachillerato, el superintendente de escuelas de Ponce lo reclutó como superintendente auxiliar con recomendaciones de Stella Márquez.

Aproximadamente en 1934 se mudó con su esposa María Daubet y sus  cuatro hijos (Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa)  a Ponce. Posteriormente fue nombrado Superintendente de escuelas y como parte de sus labores profesionales y estudios terminó viviendo en la Urbanización Ubarri en Río Piedras.  Estudia su bachillerato en educación  en Río Piedras y posteriormente se traslada a la ciudad de Nueva York a  estudiar una  maestría.  De sus experiencias como maestro  y administrador de escuela dejo como parte de sus estudios un escrito mecanografiado de 1938 titulado Interpretación histórica de la Instrucción Pública de Puerto Rico a la luz de los archivos de Ponce.   La muerte lo sorprende en el Bronx el 6 de julio de 1947 a la edad de 54 años.   Para perpetuar su memoria el entonces recién inaugurado caserío público de Salinas fue nombrado en su honor.

Francisco Modesto Cintrón encarnaba las cualidades de un educador y poseía dominio de la palabra, fue maestro venerable de la logia de Salinas y se sabe que escribió poemas y canciones.  Desafortunadamente sus obras poéticas están perdidas.  Únicamente se ha rescatado el vals Alma, con letra de su autoría y música de Francisco Pujals Rivera, un maestro de música mayagüezano que ocupo una plaza de maestro de música en Salinas durante la década de 1920. Con una vieja partitura descubierta entre los papeles de Tilita Sosa, fotocopia que no indica su procedencia, el músico puertorriqueño Juan Carlos Ramos nos proporcionó una interpretación el piano para que escucháramos el vals.  A continuación, presentamos la música y la letra del vals Alma.

 

 

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En su genealogía figuran los siguientes datos:

Hijos Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa

Primos: Arturo Modesto Lorenzi (Ingeniero Departamento del Interior), Rafael Modesto Lorenzi (Maestro) hijos de María Lorenzi, hermanastra Inés Lorenzi, sobrinos Luis X Lorenzi, Jesús Lorenzi, Rafael Modesto Lorenzi.

 

Fuentes

Ancestry. En https://www.ancestry.com/

Márquez Morales, Stella. Memorias de mi vida profesional y la temática la historia de la escuela superior de Salinas.  Hato Rey, P.R : Márquez, 1976.

Foto en Facebook de Enrique Torres.

Alma: el vals de Francisco Pujal y Francisco Modesto Cintrón / Juan Carlos Ramos

Notas acerca del Vals Alma y sobre mi arreglo para piano

Hace algún tiempo recibí del amigo Sergio Rodríguez Sosa, un mensaje conteniendo un documento de cuatro páginas. Dos de estas páginas eran la partitura de un vals y las otras dos, su correspondiente letra. Lo primero que llamó mi atención fue el hecho de que la partitura, una copia a manuscrito, no mostraba el nombre de la persona responsable de la composición.

Sabemos que el compositor de este vals es Pujals Rivera porque así se indica en el documento que corresponde a la letra. Observé también que la composición sólo incluía la melodía, sin hacer ninguna referencia al acompañamiento. Esto puede comparare con el recibo de un reloj que solo tiene la aguja que marca los minutos. Estudiando la melodía noté que estaba en el tono de Re menor y en tiempo de vals.

Ya que este vals incluye letra, mi próximo análisis fue constatar si el rango de la melodía, desde los graves hasta los agudos, se prestaba para los rangos normales de voces de soprano, contralto, tenor y bajo. Determiné entonces que en la tonalidad de Re menor, la melodía excedía el rango de soprano y que quizás solo una soprano coloratura podría alcanzar algunas de las notas agudas. Por esta razón, transporté el vals a la tonalidad de La menor. Escribí los acordes en la forma más simple posible para no distraer la atención a la melodía. Para determinar la armonía más adecuada, hice un análisis de las frases melódicas principales y examiné sus progresiones partiendo de sus células básicas.

Este vals tiene tres temas principales de exquisita belleza, las cuales el autor desarrolló magistralmente, haciéndome recordar la frescura y el candor de un vals de Strauss interpretado durante un relumbrante día primaveral en la Viena de sus tiempos. Algunas de las progresiones de la melodía en determinados pasajes, evocaron en mí el género de Canción de Arte o Lied Alemán.

Desconocemos si el autor de la letra, Cintrón, trabajó conjuntamente con Pujals Rivera en la confección de esta obra o si se conocían; o si el autor de la letra la adaptó a la melodía ya establecida. El hecho es que Cintrón escribió un poema exquisito. Así las cosas, la armonía que le asigno a esta composición, la presento como mi interpretación de una exquisita pieza, producto de la combinación de dos talentos puertorriqueños que, aunque aparentemente desconocidos, dejaron este legado a su pueblo.

Partitura del vals Alma, arreglo, Juan Carlos Ramos

Sonido de la interpretación al piano por el maestro Juan Carlos Ramos

 

Juan Carlos Ramos, Houston TX, agosto del 2015

El autor es un músico puertorriqueño y miembro de una familia de músicos del mismo apellido que se remonta a fines del siglo 18, la cual según los historiadores comienza cuando arriba a Puerto Rico con la Banda de Granaderos de España el clarinetista Juan Inés Ramos y que siguieron exitosamente Francisco y Adolfo Heraclio Ramos, entre otros.   Juan Carlos Ramos comienza sus estudios a temprana edad, siguiendo la tradición familiar de generaciones al recibir sus primeras lecciones de piano de su padre.  Luego continúa estudiando con profesores privados y eventualmente cursa estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. Su deseo de convertirse en pianista concertista se vio abruptamente tronchado cuando fue reclutado por el servicio militar obligatorio del ejército de los Estados Unidos.  Al concluir su obligación militar, regresó a Puerto Rico y trabaja en la emisora del pueblo de Puerto Rico, WIPR-TV Canal 6 como Director Musical de la Programación Escolar.  Durante esta época también tocó con algunas de las orquestas de mayor renombre; entre otras las orquestas de los Maestros Pablo Elvira y Moncho Usera. Además de músico incursionó en la elaboración, musicalización y dirección de programas de radio y televisión educativas principalmente cuando se incorporó al Centro de Recursos para el Aprendizaje de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo para la que compuso el himno original de la entonces Universidad del Turabo.  en esa institución universitaria trabajó hasta mediados de la década de 1980. En esos años emigró con su familia a la ciudad de Houston, Texas donde se mantiene activo como arreglista, componiendo, organizando y participando en actividades musicales.

Crece apoyo a maestros y maestras de Salinas amenazados por el Departamento de Educación

Comunicado de prensa

por Víctor Alvarado Guzmán

Educadores piden reunión con la gobernadora

Salinas, Puerto Rico – El intento del Departamento de Educación (DE) de tomar represalias, incluyendo la destitución, contra 22 maestros y maestras de la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, ha generado un apoyo de diversos sectores a favor de los educadores.

La acción del DE se toma ante una querella sometida por la ex directora del plantel, la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz, debido a la participación de algunos de estos educadores, el pasado 12 de agosto, en una manifestación pacífica frente a los portones de la escuela. Esta actividad fue convocada por padres de estudiantes y miembros de la comunidad quienes solicitaban la salida de Santiago Ortiz de la dirección escolar.

De hecho, sobre 200 padres, madres y encargados de estudiantes de la Stella Márquez le enviaron una carta al secretario del DE, Eligio Hernández Pérez, en donde agradecieron al grupo de maestros y personal escolar por unirse a su reclamo de que se trasladara a Santiago Ortiz.

“Reprochamos cualquier represalia que el Secretario de Educación o el D.E. pueda tomar en contra de los maestros, las maestras y demás personal, pues estamos seguros de que, si la Stella Márquez se mantuvo operando durante los pasados 7 años, fue porque el grupo de maestros y personal comprometido dieron el todo pese a las pésimas condiciones laborales y al maltrato emocional al que muchos de ellos fueron sometidos por la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz”, expresa la carta dirigida al Secretario.

A este llamado se unió el senador Juan Dalmau Ramírez, quien también envió una carta al DE apoyando a la comunidad escolar en sus reclamos.

“Por el bien de los estudiantes, padres, personal docente y no docente, para lograr finalmente la paz educativa que tanto se necesita en la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, me uno al reclamo de la comunidad escolar y le solicito que el DE desista de tomar represalias contra maestros, maestras y otro personal de esta escuela”, expresó el senador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Actualmente, los maestros y maestras están siendo asesorados legalmente por la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (ÚNETE).

De igual forma, han expresado su apoyo a los docentes y empleados de la escuela la alcaldesa Karilyn Bonilla Colón, el senador Carlos Rodríguez Mateo y la legisladora municipal del PIP en Salinas, Litzy Alvarado Antonetty.

Sobre la Resolución de apoyo sometida por esta última a la Legislatura Municipal de Salinas, inexplicablemente la mayoría del PPD decidió pasar la misma a una comisión para ser evaluada. Esto a pesar de que su presidenta, Jacqueline Vázquez Suarez, participó de la protesta frente a la escuela y del apoyo de la propia alcaldesa a los maestros y maestras.

Como un esfuerzo adicional, los docentes afectados solicitaron una reunión con la gobernadora Wanda Vázquez Garced, para dialogar sobre este traumático asunto.

“Esperamos que la verdad y justicia puedan prevalecer en este proceso y que nuestras voces sean escuchadas antes de tomar una decisión que afecte a toda la comunidad escolar salinense”, reza la misiva de los educadores.

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Héroes proletarios del sureste : mártires de las huelgas cañeras del siglo 20

por Rafael Rodriguez Cruz

Pocas personas conocen el sureste de Puerto Rico, desde Salinas a Maunabo, como mi primo Reuben Rivera Cruz. Siempre lo consulto y siempre verifico los datos “oficiales” con él. Lo interesante es que es un conocimiento que le viene, en no poca medida, de su personalidad. Desde que éramos jovenzuelos inseparables en la región, visitando lugares permitidos y prohibidos, noté que Reuben que tenía un gran don para escuchar a la gente. Conozco pocas personas con esa cualidad, especialmente porque le brinda la misma atención al pobre que al rico, al loco que al cuerdo. El resultado es que mi primo guarda en su cabeza montones de historias, que recogen la vivencia de la gente del sureste tal y como se las narraron en primera persona. A eso se añade un poder de observación envidiable, acompañado de su curiosidad por los detalles. Con la edad, pienso yo, las cualidades que aquí describo se han refinado. De él he aprendido, por ejemplo, que de nada sirven los datos de la historia escrita si no hay referencias visibles en la cotidianidad.

Así fue como, el otro día, en su merodear incansable por la región de Guayama, se encontró con un punto de referencia muy interesante. Lo cito: “Caminante, como soy siempre, mientras buscaba la tumba de mamita Julia (nuestra bisabuela), me topé con este panteón totalmente abandonado. Me estuvo curioso que las placas fueran en bronce y opté por leer el contenido, enterándome del evento que conmemoraron en el año de nuestro nacimiento, 1953. Sería super buscar más información y rescatar el momento acontecido. Caminante”.

Dígame usted, a quién se le ocurren estas cosas, de irse por el cementerio de Guayama, bajo ese sol que le fríe el cerebro a cualquiera, en un día de semana en que no hay ni piragüero, a conducir investigaciones históricas. Pues, bien, y para no dilatar más el asunto, comprueba Reuben que estas son las tumbas de los héroes proletarios que Marta Aponte menciona en su libro sobre Aguirre. Lo recito, como si fuera mi relato, que es algo que vengo haciendo desde hace tiempo con las narraciones fantásticas de mi primo: “Hoy de regreso de Jacksonville, donde estuve visitando a nuestro hermano Papo, continúe con la lectura del Libro PR3 Aguirre, de Marta Aponte. En el capítulo 6, relata parte de la historia acontecida durante la huelga de la caña de azúcar, en que menciona dos personas asesinadas en la misma: un tal Justiniano Ortiz Aponte y un tal Delfín Alicea Sánchez. Ambos están enterrados en la fosa común del cementerio de Guayama”.

Hablamos de la idea de encontrar a los familiares de estos héroes proletarios de la región y de arreglar la tumba. Sería penoso, me dice, que se quede en el olvido. A ver si encontramos quien nos dé la mano. La nobleza obliga…

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Los antepasados: ¿Quiénes vivían en Salinas en 1870? / por Sergio A. Rodríguez Sosa

En el Archivo General de Puerto Rico (AGPR) nos topamos con varios documentos sobre las cédulas de vecindad de Salinas. Dos de ellos tenían la lista de los vecinos a los que se les expidió ese documento de identidad, uno de tantos tipos de ID como lo son hoy el certificado de nacimiento, la licencia de guiar, la tarjeta electoral y el número de seguro social.   Los aficionados a la genealogía valoran este tipo de documento pues es un medio para rastrear los antepasados.

Crear registros de los habitantes de una localidad es una práctica implantada desde tiempos remotos.  Se formaban esas listas de nombres con la finalidad de mantener controlado a los moradores y acreditar la entrega de los tributos, en fin, para la seguridad y el financiamiento de los gobernantes

Los primeros sistemas de identificación personal se conocieron como salvoconductos y se expedían a mandatarios, clérigos, navegantes y mercaderes.   Existían distintas categorías de salvoconductos para facilitar viajar de un lugar a otro bajo la protección de una autoridad superior.

Las identificaciones personales surgen en el siglo 18 sustituyendo los salvoconductos interiores quedando como pasaporte para la movilidad entre naciones. En España las cédulas de identidad quedaron instituidas en 1854 en toda la península y sus colonias de ultramar. Se les conoció primero como Padrón de vecindad o cédulas de vecindad y a partir de 1874 pasaron a ser denominadas cédulas personales.

Las cédulas personales eran un documento obligatorio para toda persona de 15 años o más.  El registro se llevaba a cabo anualmente y recogía datos relativo a la persona como: nombre y apellidos, estado civil, trabajo, domicilio, lugar de nacimiento, provincia y el tipo de cédula y su costo. Los alcaldes y comisarios de barrio eran responsable de inscribir a todos los habitantes que determinaba el decreto real. Mediante la cédula se clasificaba la población según su nivel económico. Las cédulas las emitían los ayuntamiento o autoridades provinciales.  El costo de la cédula dependía del nivel económico del portador por lo que necesariamente había mucha gente que no la obtenía.  Sin embargo, este documento había que presentarlo obligatoriamente en todo tipo de tramite con el gobierno. No tenerlo afectaba grandemente a las clases excluidas. Como remedio a esa situación posteriormente se emitían gratuitamente, aunque usualmente no se registraba la totalidad de los individuos de una jurisdicción.

No se expedían cédulas a los menores de 14 años, ni tenían que pagar por las mismas los pobres de solemnidad, los peregrinos, los trabajadores que subsistían con el jornal diario y tampoco viudas y huérfanos con pensiones menores de 1.500 reales.

El documento que aquí presentamos es el registro de cédulas de vecindad del Municipio de Salinas correspondiente al año de 1870. El registro recoge datos de 862 personas que residían en Salinas en dicho año y que pagaron el costo de la cédula.  Hay que mencionar que en esa época en el territorio de Salinas vivían como menos tres veces la cantidad de personas a los que se le emitió cédulas personales. Cabe reiterar que se excluida del registro los menores de 14 años y que usualmente una buena cantidad de personas por diversas razones y extrema pobreza no se preocupaban por obtener la cédula personal.

El documento que hacemos disponible seguramente levantará la curiosidad de aquellos que consideren encontrar algún antepasado en la lista. Si usted piensa que su familia tiene raíces en tierras salinenses hace más de 130 años puede entretenerse hojeando las páginas de esta lista.  En mi caso, en la lista aparece mi tatarabuelo Francisco Ortiz al que se le expidió su cédula de vecindad el 20 de enero de 1870, cuando su certificado de defunción indicaba que tenía 49 años.

ver: Registro de cédulas de vecindad de Salinas, 1870

 

Sergio A. Rodríguez Sosa

Fuentes consultadas:

AGPR. Documentos municipales. Guayama. Caja 58b.

España. Cuerpo Nacional de Policía. La cédula de vecindad (1854). 18 dic. 2017. (Consultado en: http://cnpjefb.blogspot.com/2017/12/la-cedula-de-vecindad-1854.html)

De los rincones / por Gloría Gayoso

Ella habita triste
en un rincón de la sala.
Anda en escoba
barriendo tiempos
que el reloj marca;
y sumida en recuerdos
se mira en el espejo,
que la retrata.
Tiene sobre una mesa
sueños de otras galaxias.
A veces una silla
inventa humanas formas
que sin boca la llaman…
La soledad habita
en las paredes enladrilladas
y nadie la acaricia,
y nadie la engalana.
Ella lo espera siempre
de noche y de mañana.
Y cuando cae la tarde
refúgiase en la lágrima.

©Gloria Gayoso
Derechos reservados

Foto: Eva Lewitus

Imágenes del paso del huracán María en Salinas desde el ojo fotográfico de Norma Curet Ayala

Nos toco vivir en un universo dinámico, quizás caótico, alojados en un planeta con el cual apenas lidiamos armoniosamente, a pesar de nuestra ancestral voluntad por señorearlo.  Un planeta que guarda en sus entrañas y en su atmósfera toda la fuerza viva del universo.  Aquí estamos, incapaces de comprender nuestra fugaz existencia.   Torpes en el manejo de nuestro hábitat, al punto que amenazamos nuestra propia supervivencia.

En esta nuestra casa y nave espacial, limitada a recorrer inexorablemente por el mismo sendero estelar, ocurren eventos intensos propios de su naturaleza. A eso eventos los llamamos catástrofes naturales y como tales son inevitables, aunque somos cómplices de sus consecuencias.

Dos años atrás, el 20 de septiembre de 2017, Puerto Rico recibió el poderoso impacto  de una de esas catástrofes naturales: el huracán María.  Ese será un día que las generaciones presentes jamás podrán olvidar.  No solo por la estela de temor, destrucción y muerte que dejo a su paso, sino por la incapacidad, dejadez e irresponsabilidad que mostraron los altos ejecutivos del gobierno para atender la emergencia y administrar la recuperación del país. Ineptitud, conductas y actitudes por las que el pueblo les pasara factura a su debido tiempo.

Cientos son los testimonios e imágenes de la tragedia producidos que servirán para perpetuar la memoria histórica del paso del huracán María por Puerto Rico. De la experimentada fotógrafa Norma Curet Ayala presentamos una selección de imágenes que narran impresionantes destrozos y vivencias captadas por su ojo fotográfico en Salinas.

 

Enriqueta Méndez Fajardo, Henrietta Rubio Díaz o simplemente Queta : historias de mis antepasados

por Lilia E. Méndez Vázquez

Serie Genealogía

El personaje que nos atañe revistió toda su vida un aire de misterio, quizás porque aparecía y desaparecía a su antojo, delante de los ojos de los niños descendientes de los Méndez Forestier o porque, a juzgar por los datos hallados hasta ahora, ninguno de sus días fue parecido al otro.

Enriqueta Méndez Fajardo nació alrededor de 1882, un año antes que su hermano Luis Méndez Forestier. Sus padres fueron Gregoria Fajardo y mi bisabuelo Andrés Méndez; y aunque al momento desconocemos si fue fruto del matrimonio entre sus padres, sí sabemos que fue reconocida legalmente al momento de su nacimiento.

En 1903, a sus 21 años, contrajo matrimonio con Francisco Martínez, un militar natural de San Germán y vecino de San Juan, hijo ilegítimo de Luisa Martínez. La pareja estuvo casada hasta el 30 de junio de 1909, cuando solicitaron declarar el vínculo matrimonial como roto y disuelto ante las autoridades civiles.

Ya en el censo de población de 1910, Enriqueta es enumerada como esposa de Amado Carrión y San Juan, un vendedor ambulante de refrescos. Componían un matrimonio consensual y vivían en la calle Isabel Segunda, del barrio Marina, en el municipio de San Juan.

Y aquí empieza el relato oral de los niños de aquella época. Ya ninguno existe, pero su recuerdo de aquella tía andariega a quien llamaban Queta llegó hasta nosotros por lo peculiar del personaje.

Se cuenta que un buen día, Enriqueta decidió emigrar a Nueva York y establecer una banca de bolita que beneficiara a la diáspora boricua y de paso a su bolsillo. La bolita era el juego clandestino paralelo al juego legal de la lotería del Estado y era muy popular en la población quizás por ser los premios más jugosos que en el juego legal.

Aparentemente, el negocio prosperó, pues cada cierto tiempo se oía la algarabía de los pequeños al ver llegar a la Cuesta de las Piedras, hoy calle Post en Mayagüez, la amplia figura de Queta, cargada de bisutería de colores llamativos para regalar a los niños y adolescentes.

El aprecio a Queta era tal, que una foto suya adornaba una pared de la sala donde vivía la familia de su padre.

A principios de la década del 1930, en plena época de la gran depresión, Judith Méndez Más, hija mayor de Luis y Gregoria, mis abuelos paternos, fue enviada a Nueva York a buscar nuevos horizontes. Su padre había fallecido en 1929 y la carga familiar era numerosa por lo que necesitaban algunos miembros que pudieran trabajar y proveer para las necesidades de los menores, o al menos, no ser ellos carga para la frágil economía familiar. Así fue como Judith fue a dar a sus 22 años, a la casa de Enriqueta en el barrio de Brooklyn. Allá conocería a su futuro esposo, Juan Espinosa, con quien procreó una bonita familia. En 1935 se casaron y fueron a vivir a Richmond Hill, NY.

Mientras tanto, Queta vivía en el 239 de Sands St. en Brooklyn con un nuevo marido de apellidos Rubio Díaz. La muerte la sorprendió el 11 de febrero de 1940, en el Kings County Hospital, víctima de su presión arterial. Tenía unos 55 años. Da parte de su deceso, otro de sus sobrinos, Raúl Méndez Segarra, hijo de Andrés y Romana, quien vivió gran parte de su vida en la diáspora y a la sazón tenía 28 años. Raúl aparentemente vivía alojado en casa de la difunta.

Sus datos exactos de nacimiento en 1882, así como información sobre sus pretendientes y descendientes aún no han sido descubiertos.

©Lilia E. Méndez Vázquez

31 de agosto de 2019

Canto a Salinas

 

por José Norberto Quiñones

 

Salinas pueblo amado,

vengo a cantarte aquí,

decirte con frenesí,

lo que en el alma he guardado.

 

Amo tus suaves colinas,

y también amo tus valles,

tu plaza, tus lindas calles,

y tus playas diamantinas.

 

Hueles a poleo y caña,

a jueyes y mojo isleño,

llevas sabor en tu entraña,

y aromas que son ensueño.

 

El sol que quema enciende,

tus pastos y yerbazales,

que año a año trasciende

cual sahumerio de ocultos males.

 

De rosa, púrpura y oro

se tiñe tu atardecer,

cuando empieza a oscurecer,

los astros cantan a coro.

 

Los penachos de tus palmas

rasgan tu cielo antillano,

de la costa al fértil llano,

brindan paz al contemplarlas.

 

El mar Caribe es guardián

de las playas de Salinas,

y sus olas cristalinas

Grácil, vienen y van.

 

Cuando la Luna ilumina

con su luz tu bello entorno

ella te sirve de adorno,

¡Hay que noche tan divina!

 

Tu gente, amable, cordial,

humilde, tranquila, sencilla,

es esta la maravilla

de mi pueblito natal.

 

Tus mujeres saladitas,

dulzura en el corazón,

saben amar con pasión,

Todas, todas, son bonitas.

 

Salinas, nunca te olvido,

aunque me aleje de ti,

mi hogar siempre estará allí

a pesar de haber partido.

 

Difundido por: Circulo Literario Antonio Ferrer Atilano

Foto tomada de Internet, autor desconocido.

Comentando fotografías: los iniciadores del Club Salinas

La asociación es instinto natural en casi todas las especies.  La primera finalidad de la asociación es la supervivencia.  El homo sapiens y todos los primates que el antecedieron eran seres gregarios, es decir, que sus individuos viven juntos y agrupados.   Por eso, tal realidad evoluciona hasta conjugar la afirmación de Aristóteles, de que el ser humano es un animal político. Que, por naturaleza, el individuo humano no puede pensarse fuera de una relación con el estado, con la poli.

Con el pasar del tiempo los clubes pasaron a ser una modalidad de asociación que agrupaba individuos con afinidades de diversas índoles dentro del macrosocial.  Los clubes son esencialmente asociaciones de recreo con una diversidad de finalidades que desembocan en actividades sociales de esparcimiento para sus miembros o la comunidad donde radican.  Los miembros pueden ser afines a actividades culturales, cívicas, deportivas, entre otras.

En le caso de Salinas los clubes locales tuvieron un auge en la década de 1960 y 1970. Se fundaron clubes de amigos en casi todas las comunidades. Entre los más renombrados estaban el Club Amigos del Coco, Club Panamericano de Aguirre, Club Abysmar, Club Cívico Salinense, Club Los Inseparables, Club Asayu, Club Black Dragons, Club Dinámico, Club Social del Coquí, Club Happy Brothers, Club Juventud Unida de la Playa, Club Social Recreativo de Vázquez, Club de Ajedrez de Salinas, Fraternidad Eta Epsilon Sigma, Fraternidad Phi Delta Rho, Sororidad Delta Chi Sigma, entre otros.

En esa época funcionaban también asociaciones recreativas, ligas y clubes deportivos de baloncesto, beisbol, boxeo, levantamiento de pesas, sóftbol, entre otros. Ya a fines del siglo 20 y principios del 21 proliferaron los clubes de dueños de vehículos de motor, ciclismo, etc.

Uno de los clubes más emblemáticos de la historia de las entidades cívicas de la “ciudad del mojo isleño” es el Club Salinas. Fundado en 1961 como consecuencia del campeonato obtenido por el Equipo de Sóftbol Estrellas de Tony. El grupo de sofbolista, encabezados por Antonio Santiago apoyaron la idea de crear una entidad.  El 13 de diciembre de 1961 se formaliza oficialmente el club bajo la presidencia de Ramón Navarro.

Las fotos que acompañamos, proporcionadas por Wilhem Echevarría, y publicadas en el primer anuario de la entidad, recoge la mayoría de los miembros iniciales del Club Salinas. La presentamos como ejemplo de los personajes y del quehacer cívico social que se ha generado en los pueblos y comunidades de Puerto Rico a lo largo de su historia.

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©por Sergio A. Rodríguez Sosa

Desconocemos quién fue el fotografo.