Jerusalén, Jerusalén… ¿capital de quién?

Dada la situación provocada por el presidente de Estados Unidos respecto a la ciudad de Jerusalen, o al-Quds, este escrito del teólogo Samuel Caraballo López contribuye a formar un sano juicio sobre lo que se debe hacer con la administración de esta ciudad para el bien de toda la humanidad.

Por Samuel Caraballo-López

 

“¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa se os deja desierta. Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: “BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEŇOR.” (Mateo 23: 37-39)

 

En los pasados días, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como la capital del Estado de Israel, y declaró su intención de establecer en ella la Embajada de los Estados Unidos. Esta decisión del Presidente no es un invento suyo, sino que desde el 1995 existía una Ley del Congreso para reconocer a Jerusalén como la capital del Estado de Israel y pedía al gobierno que trasladara su embajada a ella.  Sin embargo, ninguno de los Presidentes anteriores (los Bush, Clinton y Obama) se atrevieron a ponerla en práctica.  La pregunta que esta acción nos provoca es la siguiente: ¿Es esta decisión de Trump correcta a la luz de la realidad histórica de la ciudad de Jerusalén y del Medio Oriente?

Según algunos arqueólogos el origen de Jerusalén se puede rastrear hasta el siglo XXIV a. C, y fue fundada por pueblos semíticos[1].  Sin embargo, podemos situar con mayor exactitud a Jerusalén, cuyo nombre hebreo es Yerushalayim y en árabe es al-Quds, como una ciudad que fue conquistada y desarrollada a principio del siglo XIII a. C., por los jebuseos que eran descendientes de los hijos de Canaán, hijo a su vez de Cam hijo de Noé (Génesis 10: 6, 15-16).  De hecho, el profeta Ezequiel declara que el origen y nacimiento de Jerusalén es cananeo:

“Así dice el Señor Dios a Jerusalén: Por tu origen y nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita.” (Ezequiel 16: 3)

La ciudad de Jerusalén se alzaba sobre una pequeña colina de 100 metros de altura, llamada Ofel, en el país de Canaán[2]. Los jebuseos toman la decisión de conquistar dicha ciudad y pasó a llamarse Urushalim, que significa “fundación de Shalim”, porque Shalem era el dios jebuseo del crepúsculo, al cual ellos le habían dedicado un santuario en lo alto de la colina.

Con el paso del tiempo los jebuseos se dieron cuenta de que era necesario proteger su ciudad con un muro de defensa, a fin de hacerla más segura frente a las constantes incursiones de los pueblos vecinos. Y así fue edificada una fuerte muralla alrededor del poblado, la cual se convirtió en la primera fortificación que tuvo Jerusalén en su historia, y la que la transformó en una verdadera ciudad.

Durante la conquista de Josué, la tribu de Judá, aunque parece haber obtenido algunas victorias sobre los jebuseos (Jueces 1: 8), no pudieron expulsarlos de su ciudad (Josué 15: 63), y de igual modo ocurrió con la tribu de Benjamín (Jueces 1:21), lo que presupone el establecimiento de pactos de convivencia entre ellos hasta el momento en que se redacta el texto de Josué y Jueces.   Es de vital importancia para nuestro escrito citar estos textos:

“Los descendientes de Judá no pudieron expulsar de la ciudad de Jerusalén a los jebuseos, así que hasta el día de hoy estos viven allí junto con los descendientes de Judá” (Josué 15: 63 NIV).

“En cambio, los de la tribu de Benjamín no lograron expulsar a los jebuseos, que vivían en Jerusalén. Por eso hasta el día de hoy los jebuseos viven con los benjaminitas en Jerusalén” (Jueces 1:21 NIV).

Según las Sagradas Escrituras Jerusalén, fue conquistada por el Rey David en el siglo XI a. C, y convertida en la capital del Reino de Israel (2 Samuel 5: 6-10), el texto de 1 Crónicas 11: 4-9, parece ser una construcción textual posterior.

Hay varias razones importantes para que David tomara la decisión de conquistar a Jerusalén, aun cuando parece haber existido un acuerdo de paz entre las tribus israelitas y los jebuseos que había durado decenas de años.

David llevaba ya cerca de 7 años (2 Samuel 5: 5) como rey de Israel, cuando posiblemente se percató de un problema interno en el país. La ciudad desde donde él reinaba era Hebrón, y se hallaba en la región sur del territorio, lo que provocaba cierto grado de desconfianza para las tribus asentadas en el norte.  De hecho, la realidad tribal de principios de la monarquía hacia que las tribus del norte no vieran con buenos ojos un monarca procedente del sur, y que a su vez gobernara desde el sur.  La posibilidad de una división estaba latente en Israel. De hecho, este temor se materializa posteriormente durante el reinado de Roboam, hijo de Salomón (1 Reyes 11: 28-40; 12: 8-20). Por lo tanto, era necesario encontrar una capital más al norte, que pudiera ser vista como neutral por todas las tribus israelitas.  El mejor lugar era Jerusalén.

Jerusalén geográficamente tenía unas ventajas, ya reconocida por los jebuseos.  Además, contaba con una fuente de agua aledaña, lo cual resultaba indispensable para la supervivencia en aquella calurosa región. También se hallaba rodeada de profundos valles lo cual le ofrecía una excelente protección en caso de un ataque militar enemigo. David se dio cuenta de que Jerusalén era la ciudad que necesitaba.

Jerusalén

Jerusalén se encontraba estratégicamente ubicada, tenía poderosas murallas, estaba justo a mitad de camino entre el norte y el sur. Y, lo más importante, se trataba de una ciudad perfectamente neutral, ya que nunca había pertenecido a ninguna tribu hebrea. Dada esta realidad, David, tomó la decisión de marchar contra Jerusalén y capturarla.

Si miramos los textos de 2 Samuel 5: 6-9, el ataque, lo realizó David “con sus hombres” (verso 6), es decir, con el pequeño ejército personal que él tenía, y no con el ejército regular formado por las tribus israelitas. De este modo, el triunfo se debería sólo a David, y no a las tribus hebreas, además que no quería comprometer a las tribus a violentar su pacto con los jebuseos.  Esta estrategia que parecía incorrecta militarmente era políticamente correcta.

No hay duda de que el ataque de David a la fortaleza jebusea tomó por sorpresa a los últimos, posiblemente por los pactos de no agresión existentes. Las expresiones enigmáticas que se dan por parte de los jebuseos antes de la batalla pueden dar la clave para entender esta toma de Jerusalén, que se narra en solamente 4 versos, y carente de detalles por parte del hagiógrafo: “No entrarás aquí; aun los ciegos y los cojos te rechazarán” (verso 6).  Según algunos comentaristas lo que realmente estaban haciendo los jebuseos era recurrir a maldiciones y maleficios sobre el Rey David, por haber violentado el pacto antiguo de no agresión entre las partes[3]

En efecto, actualmente los arqueólogos han descubierto que en muchos tratados y pactos antiguos solía recurrirse a la magia, maldiciones y maleficios, como una manera de obligar a cumplirlos y de amenazar a quien los rompiera. Y eso fue lo que, según el texto bíblico, hicieron los jebuseos con David y sus hombres: les recordaron que, en caso de atacar la ciudad, serían como ciegos y cojos, es decir, caerían sobre ellos el hechizo y las maldiciones que ambos habían pronunciado. Por eso el relato aclara: “Lo que querían decir era: No debe entrar David aquí” (verso 6 c).  Sin embargo, David conquista la ciudad de Jerusalén, utilizando las estrategias de dejarlos sin agua, hasta que se vieron obligados a rendirse (vea verso 8)[4].  De inmediato establece su fortaleza en ella y la llama su ciudad, reforzando sus murallas (verso 9).

Luego de este breve recuento histórico de la Jerusalén antigua, analicemos varios aspectos a considerar para la evaluación de la decisión del Presidente Trump:

Primero, no es cierto que Jerusalén haya sido la capital milenaria de Israel, porque sus orígenes son mucho antes de la conquista de la tierra prometida por Josué (Inclusive vea Génesis 14: 18-20)[5].  Segundo, aún cuando las tribus de Judá y Benjamín trataron de conquistarla no lo lograron del todo, y se vieron obligados a convivir con los jebuseos, lo que parece indicar la existencia de pactos entre las partes.   El hecho de que David lo conquistará a inicios de su reinado, y lo parco de la narración de 1 Samuel 5, indica que no fue un evento en que la mano de Yahvé se manifestara como en otras conquistas. De hecho, da la impresión de que la conquista de David sobre Jerusalén, que tenía primariamente intenciones políticas, fue una violación de un pacto de convivencia antiguo.

Cuarto, el actual Estado de Israel como estado desde hace 69 años (1948).  Jerusalén primero fue una ciudad cananea (jebusea) antes de la conquista hebrea, y no fue hasta la monarquía davídica que es tomada y llamada ciudad de David.  Luego esa ciudad fue ocupada sucesivamente por diversos pueblos a lo largo de la historia: jebuseos (cananeos), judíos, romanos, palestinos, musulmanes, cristianos de occidente, turcos, británicos.

Quinto, Jerusalén es reconocida como ciudad sagrada por tres religiones, que tienen sus monumentos conmemorativos en ella: El muro de las Lamentaciones (Judaísmo), la Mezquita de la Roca (Islam), y el Santo Sepulcro (Cristianismo).

¿Cuál es la solución más sabia, frente al reclamo conflictivo que hacen las diferentes religiones sobre Jerusalén?

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En anteriores artículos he repetido la siguiente propuesta: Dado que Jerusalén es ciudad santa para tres religiones y reclamada como capital política por palestinos e israelitas, la ciudad requiere de un concordato para ser administrada por la comunidad internacional como se acordó en la Resolución 181 del 1947.  Esta ciudad debe ser patrimonio de la humanidad, sin restricciones para los creyentes de dichas religiones en diversas partes del planeta tierra.

Ahora bien, hay una segunda opción que tiene un fundamento bíblico e histórico y es establecer pactos de convivencia entre los reclamantes de la ciudad, que podría convertir la parte occidental de Jerusalén Occidental en capital del Estado de Israel y la parte Oriental en la capital del Estado Palestino.  Me pregunto, ¿si los jebuseos y los israelitas pudieron establecer pactos de convivencia en Jerusalén previos a la conquista de David, porque en la actualidad no se pueden realizar los mismos?  Meditemos.  Muchas bendiciones.

Notas

[1] Esta es la teoría de la arqueóloga Dame Kathleen Mary Kenyon (1906 –1978), que fue una destacada arqueóloga inglesa, especialmente de la cultura del Neolítico en la Creciente fértil y en las excavaciones de Jericó entre 1952 y 1958.

[2] Vea, Álvarez Valdés, Ariel.   ¿Cómo fue la conquista de la ciudad de Jerusalén? Revista Didascalia, No. 531, año LIV, 2000.  Accesada el 20 de diciembre de 2017, en http://www.mercaba.org/FICHAS/Didascalia/0como_fue_conquistada_la_ciudad_d.htm

Samuel Caraballo López

Reproducido del blog Sin Miedo a Pensar

La práctica de la solidaridad según la doctrina social cristiana

por Carlos Pérez Morales

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI), ofrece un cuadro de conjunto de las líneas fundamentales del “corpus” doctrinal de la enseñanza social de la iglesia.

De acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia el principio de la solidaridad emana del conjunto de aspectos que relacionan o unen a las personas, la colaboración y ayuda mutua que ese conjunto de relaciones promueve y alienta.

Es una colaboración, interacción y servicio partiendo de los valores evangélicos y contribuye al crecimiento, progreso y desarrollo de todos los seres humanos.

La solidaridad tiene vínculos como el destino universal de los bienes, el bien común, la igualdad en la fraternidad de todos los hombres.  La solidaridad no se debe confundir con la filantropía por la cual se entregan dádivas a otros congéneres. La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una mirada cada vez más convencida.(Contreras, 2017).

Mediante el ejercicio de la solidaridad todos somos responsables de cada uno. La Iglesia camina junto a toda la humanidad por los senderos de la historia. Vive en el mundo y sin ser del mundo (cf. Jn 17,14-16), está llamada a servirlo siguiendo su propia e íntima vocación. (CDSI)

“La solidaridad confiere particular relieve a la intrínseca sociabilidad de la persona humana, a la igualdad de todos en dignidad y derechos, al camino común de los hombres y de los pueblos hacia una unidad cada vez más convencida.”

La vertiginosa multiplicación de las vías y de los medios de comunicación en tiempo real, como las telecomunicaciones, los extraordinarios progresos de la informática, el aumento de los intercambios comerciales y de las informaciones, son testimonio de que por primera vez desde el inicio de la historia de la humanidad ahora es posible, al menos técnicamente, establecer relaciones aun entre “personas lejanas o desconocidas.”

El mensaje de la doctrina social acerca de la solidaridad pone en evidencia el hecho de que existen vínculos estrechos entre solidaridad y bien común, solidaridad y destino universal de los bienes, solidaridad e igualdad entre los hombres y los pueblos, solidaridad y paz en el mundo. El término  solidaridad, ampliamente empleado por el Magisterio, expresa en una síntesis la exigencia de reconocer en el conjunto de los vínculos que unen a los hombres y a los grupos sociales entre sí, el espacio ofrecido a la libertad humana para ocuparse del crecimiento común, compartido por todos.

El compromiso en esta dirección se traduce en la aportación positiva que nunca debe faltar a la causa común, en la búsqueda de los puntos de posible entendimiento incluso allí donde prevalece una lógica de separación y fragmentación, en la disposición para gastarse por el bien del otro, superando cualquier forma de individualismo y particularismo.

Hagamos pues de la solidaridad, un principio rector de nuestras vidas.

Las novenas de fiestas patronales

Usualmente para la hembra humana el acto de parir ocurre durante el noveno mes de embarazo.  Aun antes de que existieran los calendarios, ese tiempo de paciente y arriesgada espera alimentaba la incertidumbre y los temores de los primitivos humanos.  El tropiezo con los misterios de la vida pronto dió paso a creencias y cultos creados para lidiar con los incomprensibles poderes superiores.  Como parte de ese fenómeno cobró centralidad en el cuerpo de creencias de todas las culturas humanas el misterio del nacimiento.  En torno al embarazo y al parto, preludio del nacimiento, tejieron los pueblos prácticas y simbolismos cuya influencia subyace en las culturas actuales.

Por ejemplo, en las prácticas populares de los antiguos cristiano prevaleció la costumbre ancestral continuada por griegos y romanos de rendir culto a alguna divinidad durante nueve ocasiones consecutivas con la idea de celebrar algún acontecimiento, orar por los difuntos u obtener algun favor. Esa práctica es la que se conoce como novena, de nueve.

Para los cristiano la costumbre encuentra justificación bíblica en la novena hora de oración especial que se efectuaba en las sinagogas y que continuó en la Iglesia Católica en la hora nona, hora en que murió Jesucristo, también en los nueve días que pasaron orando los discípulos y María antes de pentecostés (Hech 1, 14)

Posteriormente en Europa se comenzó realizar novenas en preparación a la celebración del nacimiento de Jesús. Esto para recordar los nueve meses de embarazo de María. De esa forma se propago en la devoción popular cristiana la celebración de novenas de preparación, en especial las que anticipaban las fiestas patronales en las parroquias.

En Salinas, desde 1854, es decir hace 163 años, se celebra la Novena a la Virgen de la Monserrate que culmina el día 8 de septiembre de cada año. Durante esos nueve días también se celebraba la verbena, una fiesta popular que incluía música, baile, espectáculos, concursos, sorteos, comidas y bebidas.

En Puerto Rico las verbenas asociadas al santo o virgen de una parroquia se conocen como fiestas patronales. A partir del siglo 20 la celebración de las verbenas pasaron a ser controladas por los gobiernos municipales.  Los alcaldes competían entre si buscaban ganarse el título de celebrar las mejores fiestas patronales del país.  Eso  implicaba presentar en tarima a los grupos musicales, artistas y espectáculos más destacados del momento. Los políticos se afanaban en levantar su imagen llenando de colorido y kioscos las plazas públicas de los pueblos y auspiciando pomposas actividades artísticas, juegos populares y machinas. De  un tiempo a esta parte, esta y otras festividades masivas se han privatizado.  Ahora, en muchos casos, forman parte del negocio de los promotores de espectáculos. La participación municipal se ha limitado a ser meros auspiciadores con derecho a intervenir en los actos protocolares, realizar una que otra actividad y aparecer en las pautas publicitarias.  Así las cosas,  van transformándose las tradicionales fiestas patronales.

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San Romero de América / Lucia Cruz

Desde que intento hacer uso de razón, he escuchado tu nombre en las tertulias de mi padre: un seminarista, un aspirante a sacerdote en su juventud. Una de mis lúdicas operaciones clandestinas era ir a tocar la guitarra de papi “sin ton ni son” y asomar mi cara por la “sombra” que estaba en su centro. Esa travesura me llevó a conocerte; pues en esa oscuridad sumergida en palabras y sonidos, Mendoza había pegado una foto tuya. En cada melodía, en cada parranda, nos acompañabas y muchas veces observé a Libo levantando su instrumento y mostrando con orgullo tu presencia. Quién será, me preguntaba; pero en segundos aparecía la gran urgencia de jugar y me olvidaba de la guitarra, del “señor” que vivía en su interior. Sin embargo, fuiste un gran presentimiento. Sabía sin saberlo que eras grande, que por alguna razón papi te llevaba en su amiga inseparable, más en aquel momento de brincar de piedra en piedra en “la joya”, no estaba interesaba en conocer más detalles.

Hoy, 23 de mayo de 2015, se “oficializa” tu calvario, te beatifican, aunque en vida, la institución que lo hace, no tenía buenos ojos puestos sobre ti y sobre los pobres que tanto defendías en El Salvador convulso y dictatorial. Hoy es un día de esperanza para los que creemos en una humanidad más justa, en una sociedad equitativa, en la utopía de ser todos iguales. Aunque aquella guitarra ya no esté con nosotros, hoy me haré invisible, regresaré los tiempos, escucharé que papi y mami están en el patio y correré al comedor a tocar varias cuerdas con rapidez, me asomaré al centro misterioso y allí estarás iluminado.

¡Viva Oscar Arnulfo Romero!
¡San Romero de América!

 

La impunidad de las nuevas sectas

por: Ferrán Cosculluela

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Era una época en la que estaba decaída y triste. Acababa de romper una relación de ocho años y había cambiado de trabajo. Un amigo me aconsejó que fuera a la consulta.

“La gente sitúa las sectas en algunos grupos que tiene muy visualizados o de los que se ha hablado mucho, pero no incluye otro tipo de grupos como puede ser una ONG o una empresa. Por eso nosotros hablamos de grupos de manipulación psicológica y no de sectas, porque muchas personas asocian ese término a una práctica religiosa.”

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Empresas de venta piramidal, asociaciones de carácter deportivo, organizaciones que ofrecen técnicas de memorización y lectura rápida a los estudiantes,expertos en terapias alternativas, congregaciones de carácter religioso, tarotistas, astrólogos. El mundo de las sectas, o mejor dicho, de los comportamientos sectarios y la manipulación psicológicase ha diversificado en los últimos años y su número va en aumento.

“No importa si crees en ovnis o en la reencarnación. Lo que importa es que puedas creer libremente, en un ejercicio libre de tu razón y sin haber sido manipulado por otras personas con prácticas de alteración de la personalidad o técnicas de persuasión cohercitivas”.

Las sectas o grupos sectarios actuales no tienen nada de esotérico, ni sus acólitos llevan túnicas y se recluyen en las montañas. Y muchas veces tampoco se trata de grandes estructuras, sino que puede ser un pequeño grupo reunido en torno a un gurú o líder,que se erige en maestro, sanador, guía espiritual o conseguidor de bienes materiales, y al cual los adeptos entregan su confianza, con seguidismos extremos.

Hay personas de 50 años que han hipotecado sus casas y han sido exprimidas por un solo individuo y luego tienen dificultadas para ponerlo en conocimiento de la policía por sensación de ridículo”, comenta el mando policial.

El curso, que duró un año, se realizaba un fin de semana al mes en Sant Cugat. Había entre 15 y 20 alumnos y la formación se basaba en aprender a amar. “Decía que la pareja era la antítesis del amor, que si nos desprendíamos de las emociones podríamos amar de verdad y sanar a la gente. Decía que él era dios”, afirma. (…) El líder y maestro, Francesc Fonollet, un homeópata de Sabadell, seguiría en activo si no hubiera sido condenado a seis años de cárcel el pasado mes de mayo por abusar sexualmente de dos pacientes.

En la actualidad no existe ninguna sentencia judicial que haya condenado a ninguno de esos grupos, por eso tampoco hay ninguna lista oficial de ellos. “No hay sentencias porque la manipulación psicológica es muy difícil demostrar ante un tribunal y también son muy difíciles de perseguir policialmente.

Fuente: laicismo.org/

Reflexión del Día de Acción de Gracias / por Samuel Caraballo-López

Este escrito de Samuel Caraballo López, invita a reflexionar sobre la actitud de la persona frente al acto de acción de gracias.  Usualmente la acción de gracia expresada destaca el agradecimiento por aquellas cosas que reportan un beneficio espiritual y material personal.  Pocas veces la afirmación de agradecimiento está centrado, no en lo que se recibe, sino en lo que se da.  El amor excesivo al propio interés lleva consigo el germen de la ingratitud.  Vale más ante uno mismo y la divinidad, agradecer que nos esforzamos en crecer espiritualmente dejando atrás egoísmos, fanatismos y prejuicios y preocupándonos por el bienestar colectivo y del prójimo.

Generosidad de Espíritu: Un regalo que provoca acción de gracias

Fragmento

La generosidad de Espíritu es una virtud dada por la gracia de Dios para crear espacios de balance y justicia en el mundo.  Es la generosidad la que permite superar la brecha entre ricos y pobres que permita la convivencia en paz en un mundo que es de todos.  En la medida que la brecha entre los polos de riqueza y pobreza se extinga, la justicia como bien de todos, aflora para que la vida se haga más humana conforme al propósito divino (Isaías 58: 7-12).  Frente a esta utopía, es largo el camino que nos falta por recorrer.

Lamentablemente a pesar de estas verdades de las Sagradas Escrituras, que son predicadas continuamente en nuestras comunidades, la realidad nos muestra que nuestro mundo está marcado por la estrechez y por una generosidad fracasada.  Cada día los ricos se enriquecen más y los pobres son más pobres.  Estudios demuestran que para el 2016, el 1% de los ricos tendrán el 50% de las riquezas del mundo.

Dos (2) cosas parecen impedir la generosidad en nuestras comunidades cristianas hoy: la presunción y la desesperanza.  La primera es una actitud o conducta en la que la arrogancia se impone sobre la humildad. El querer vivir de apariencias y de falsas expectativas nos lleva al limbo de la vanidad.  La segunda es un estado de ánimo que es provocado por una falta  un entendimiento sobre lo que es la Providencia divina.  Ambas, sean juntas o separadas representan el mayor obstáculo para la manifestación de la generosidad de Espíritu en la iglesia cristiana del siglo XXI.

La presunción se convierte en un serio obstáculo para la generosidad, porque busca la seguridad contra la vulnerabilidad, a través de la astucia y control.  Esto representa un grave peligro para la Iglesia cristiana y sus instituciones, muy especialmente en tiempo de crisis económica.  Al querer poseer cosas y ejercer poder a través de estas, puede surgir la pretensión de que la ausencia de generosidad es la forma de protegernos de pérdidas y mantener nuestro capital.  De hecho, la presunción fomenta un tipo de competitividad que opaca la interdependencia cooperativa entre aquellos que nos llamamos pueblo de Dios.

La presunción construye paredes para asegurar los propios intereses, pensando muy poco en tender puentes de generosidad y hospitalidad a través de los cuales los que están  en necesidad podrían ser bienvenidos.   En ocasiones, la presunción parece iniciar proyectos de generosidad para los más vulnerables, inclusive trayéndoles a sus “trincheras”, pero no vacila en cerrar las puertas, si el crecimiento  de los recursos escasea.  De hecho la presunción tiende a crear ilusiones y ambiciosos proyectos que pretenden construir “cielos falsos” de bienestar social, en lugar de abrir su corazón para recibir con gratitud las promesas y abundancia de la Providencia divina.

La desesperanza, por otro lado, al perder el sentido de la Providencia de Dios para todos, tiende a caer en un espíritu de cinismo y resentimiento.  De hecho esta situación los lleva a actuar de forma igual a la presunción,  intentan controlarlo todo. El desesperado, contrario al presuntuoso, experimenta miseria, porque se siente fuera de un mundo que te acepta “solamente si” cumples con tal o cual requerimiento. La desesperanza y la presunción distorsionan el regalo de la gracia ofrecido por la economía divina del Dios Trinitario a quien servimos.

La generosidad de Espíritu es la oferta divina ante la situación humana que hemos descritos.  En esa generosidad de Espíritu existe, de forma inherente, los recursos para resistir las tentaciones de la envidia y miseria, que la presunción y desesperanza, respectivamente producen en sus seguidores.  Los cristianos llenos de la esperanza que produce la generosidad de Espíritu, no están preocupados por poseer cosas, sino ocupados en alcanzar la plenitud que la gracia divina trae, para capacitarlos como agentes de liberación de un mundo cuyos recursos y productos se han convertido en sus propios ídolos. ¡Feliz día de Acción de Gracias!

 

© Samuel Caraballo López

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Cuando Jesús confronta nuestros “embelecos”: el divorcio y la niñez

Un repaso para contextualizar el matrimonio, el divorcio y el valor de los niños en la cultura judeocristiana.

Por Samuel Caraballo-López

Hay dos temas en el texto para este domingo 4 de octubre, Día de Comunión Mundial, que deben ser considerados con mucha sensibilidad por cada creyente. Estos temas que se encuentran en Marcos 10: 2-16, y  que tienen muchas pertinencia para nuestra realidad,  son el divorcio, y el trato a los niños. Esto relatos fueron puestos juntos para ayudar al predicador, que no quiera lidiar con el tema del divorcio, a que pueda optar por la bendición de los niños, que “parece” ser mucho más placentero y fácil de  manejar.  Sin embargo, no debemos evadir esta oportunidad para tratar tanto  los asuntos de matrimonio  como de familia que emanan del pasaje mismo.

El divorcio era un tema candente en el tiempo de Jesús, y es posible que muchos de mis lectores sean divorciados, y les interese esta lectura de hoy.   Es importante decir que el divorcio fue y sigue siendo un asunto complicado, tanto en el primer siglo, como hoy en día. Había diversas perspectivas tanto entre los judíos como entre los romanos sobre este asunto, y específicamente dentro del judaísmo. Permíteme hacer una breve explicación sobre la visión del mundo antiguo sobre el matrimonio y la familia.

  1. El mundo era patriarcal, y las esposas eran consideradas una propiedad del marido. Entre los judíos, técnicamente, solo el esposo podía divorciarse, y no la mujer, salvo en casos especiales (algunos casos de lepra).  En la sociedad romana, una esposa podía divorciarse de su esposo.
  2. Los matrimonios no eran basado entre dos personas que se amaban, sino que era manejado como un asunto de estatus y consideraciones de honor entre dos familias. El divorcio, por lo tanto, podría ser complicado. El mejor ejemplo que tenemos de esto es la dinastía  de Herodes, que utilizaba el matrimonio y el divorcio para manipulaciones políticas y obtener ventajas a nivel internacional, y aún dentro de los círculos judíos.[1]
  3. Los textos bíblicos sobre la postura judía con relación al divorcio se encuentran en Deuteronomio 24: 1-4. Este es el texto que los fariseos utilizan como referencia para probar a Jesús sobre los fundamentos para el divorcio.
  4. En la cultura judía en el tiempo de Jesús, el honor y la vergüenza eran factores que determinaban la conducta. Las personas siempre estaban muy dispuestas para recibir personas que su compañía les incrementara su propio honor.   Para dicha sociedad los niños tenían un bajo estatus, por lo tanto no se percibía valor alguno en su compañía.  Nunca los niños eran homenajeados o exaltados, ni se les celebraba el cumpleaños, porque carecían de honra en dicha cultura.

En el texto bíblico de hoy, unos fariseos se acercan a Jesús, con la intención de probarlo, sobre el mandamiento que Moisés había establecido sobre el divorcio (Deuteronomio 24: 1). El cuestionamiento de los fariseos a Jesús no tenía que ver con la legalidad del divorcio, sino con lo que constituía un fundamento apropiado para justificar el divorcio.

Existían dos (2) escuelas rabínicas que se habían expresado y asumían posturas sobre este texto: La escuela rabínica liberal de Hillel, y la escuela rabínica conservadora de Shammai.  Para Hillel cualquier cosa objetable era motivo para dar carta de divorcio, esto incluía hasta quemar la comida.  Sin embargo para Shammai, solo el causal de fornicación era motivo para dar carta de divorcio.

Jesús asume, en el texto de hoy, una postura independiente a estas dos escuelas rabínicas. La realidad, dice Jesús a los fariseos, es que el mandamiento de Moisés de dar carta de divorcio, fue motivado por la “dureza del corazón” de ustedes, y no porque fuese la voluntad de Dios.

Jesús reconoce que el divorcio dado por Moisés era una provisión remedial a la condición caída en que el ser humano se encontraba.  Un corazón endurecido guarda resentimiento, miedo, intolerancia, aspereza, desconfianza, venganza, intransigencia, violencia e inseguridad, lo cual lleva a las personas que integran una pareja o familia a repudiarse, a convertirse en enemigos/rivales, a buscar la manera de lastimar al otro. El propósito de este remedio era  para que de alguna manera se pudiese prevenir, paliar o detener el daño que los componentes de un matrimonio pudieran infringirse.

Ahora bien, aunque existía una motivación remedial en la concesión de Moisés, también ésta generaba situaciones que afectaba a la parte más vulnerable de la relación, sea a la mujer o a la pareja fiel (sea el hombre o la mujer).    La mujer en la sociedad judía era la parte más vulnerable porque era la repudiada en una cultura en que solo los hombres técnicamente se podían divorciar. Por otro lado en la sociedad romana se permitía también el divorcio a la mujer, lo que también podía ocasionar daños al hombre. El comentario privado que Jesús hace a sus discípulos plantea que cuando una de las partes repudia a la otra (hombre o mujer), motivado principalmente por iniciar una nueva relación con otra persona, comete adulterio (versos 11 y 12) .  (vea el caso de Antipas y Herodías)[2].

Es importante considerar el argumento de Jesús, que se remonta a la Creación misma. Cuando Dios creo al hombre  y la mujer, los formó para que existiese complementariedad  y pudiesen entrar en una relación permanente de pareja, donde ambos, aunque diferentes, dependían el uno del otro (Génesis 2: 18-24).En ese matrimonio que Dios estableció,  la complementariedad se configura como conyugalidad, y así llamamos cónyuges al varón y la mujer que viven su complementariedad en el matrimonio. Jesús expresa este concepto claramente:

 “y los dos vendrán a ser una sola carne.  De manera que ya no son dos, sino una sola carne.  Por tanto, no separe el hombre lo que Dios unció en un mismo yugo” (Marcos 10: 8-9).

En este ámbito, Jesús establece que  la complementariedad adquiere un relieve especial, pues da lugar a un vínculo que es, de suyo, indisoluble, exclusivo y fecundo. Jesús en su interpretación establece que la voluntad y propósito de Dios fue desde el principio que un hombre y una mujer entablaran una relación sostenida en el amor, el respeto y la complementariedad, que les enriqueciera a ambos, fomentando la felicidad.  Esa siempre ha sido la voluntad de Dios para el matrimonio!

Por otro lado, y vínculado a lo anterior, en los textos de Marcos 10: 13-16, se describe el momento en que algunos padres traían sus niños/as a Jesús para que les diera su bendición. Se esperaba que los discípulos después de haber oído los discursos anteriores de Jesús con relación a los niños (Marcos 9:37), su actitud hacia los vulnerables fuese otra. Sin embargo, ahora los encontramos reprendiendo a los adultos que acercaban a sus pequeños para que Jesús los bendijera. ¡Observen como el conocimiento previo, producto de la cultura y la tradición puede  bloquear el nuevo conocimiento, aunque venga de Dios!

La sociedad de aquella época, tal como suele suceder también en la actualidad, no miraba a los niños como dadores de honra y honor, por lo tanto los minimizaba. Hay personas, inclusive, que creen que los niños y las niñas no necesitan de Jesús. Jesús ciertamente se indigna y les dice:

“Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios’”  (Marcos 10: 14).

Este pasaje bíblico revela que para Jesús, la recepción que debemos tener hacia los  niños y niñas, que son símbolos de la vulnerabilidad (al igual que las repudiadas de la perícopa anterior), es la misma que debemos manifestar hacia el Reino de Dios. El Reino de Dios no se debe buscar porque nos da honra, honor y privilegios, sino que con desprendimiento, sin buscar ningún interés de nuestra parte, nos acerquémonos a este sin esperar nada, solo agradecidos. Solo así comprenderemos lo que significa el Reino de Dios y experimentaremos la gracia transformadora del Espíritu que es quien produce el gozo que nos trae fortaleza.  Muchas bendiciones.

[1]  Vea, La Danza de Salomé: Cuando la verdad es decapitada, en samcaraballo.me/2015/07/11/la-danza-de-salome-cuando-la-verdad-es-decapitada.

[2] Ibid.

Rebloguedo de Sin Miedo a Pensar

Los Sindicatos y el Gobierno / José Santiago Rivera

OpiniónManifestacion

Durante siglos  los patronos abusaron contra los obreros explotándolos bajo condiciones de trabajo infrahumanas. Ante esto, gente con visión y valor se alzaron como líderes y organizaron a los trabajadores en la ardua lucha por condiciones de trabajo aceptables y unos beneficios que ayudaran a mejorar su calidad de vida. La lucha no solo fue difícil, costo muchas vidas. Al final los logros a favor del trabajador fueron significativos. Con el tiempo el liderato sindical fue evolucionando, ya las luchas no eran a favor de todos por igual. Empezaron a surgir los intereses particulares de muchos líderes sindicales y sus alianzas con el patrono. Los beneficios para el trabajador, el obrero que produce las riquezas del patrono no eran prioridad.

Los sindicatos se transformaron en entes con las mismas características de los patronos abusadores que forzaron su creación. Se extralimitaron en sus exigencias de derechos y beneficios disminuyendo considerablemente sus responsabilidades y con ello disminuyo su productividad y su eficiencia. Esto en parte los convierte en responsables del desmadre económico y social del país.

Los políticos en su afán desmedido de perpetuarse en el poder, acordaron alianzas con los líderes sindicales y utilizando los dineros del país concedieron beneficios, muchos de estos extravagantes a los sindicatos. Con esto solo consiguieron sangrar las finanzas del país (ya no queda dinero), pues mientras exigían beneficios, disminuían en calidad de trabajo. Hoy estos líderes sindicales sienten que están en control del poder político y amenazan con un paro general, que sería desastroso para el pueblo y que en nada afectaría al liderato político, pues los lideres político, rojos y azules seguirían turnándose en el poder.

Lo que no entienden los miembros de esos sindicatos, los que verdaderamente producen para el crecimiento económico del país,  es que ellos y sus familiares llevaran la peor parte ante la crisis actual y el desmadre que se avecina. Que se afectan menos sin unos beneficios marginales imposibles de mantener ante la crisis actual, que el quedarse sin empleo. Ante un paro general, habría que considerar si las consecuencias mayores serán en contra del pueblo trabajador y sus familiares.

 

© José Santiago Rivera