Indicadores Sociales y Económicos del Municipio de Salinas

Salinas ocupa la posición #8 en tamaño y la #45 en población entre los 78 municipios de Puerto Rico.

Según el censo del 2010 la población de Salinas era de 31, 078 habitantes.  Los datos del 2010 indican que el 75.8% tenía más de 18 años.

Igualmente, el 63.1% de la población mayor de 25 años posee diploma de cuarto año o más.

El ingreso per cápita en el municipio rondaba los $6,944, es decir, $3,411 menos que a nivel nacional.

Más de la mitad (55%) de los habitantes mayores de 18 años tenían ingresos por debajo del nivel de pobreza.

Posiblemente, siguiendo la tendencia en todo el país, la población disminuye y la pobreza aumenta.

En 2015 la tasa de desempleo alcazaba el 24.3% según informó el DTRH, es decir que 24 de cada 100 personas del grupo laboral carecen de empleo.  El informe señala que 1, 940 personas estaban desempleadas, de una fuerza laboral de 7,960.   Ese mismo año el empleo total fue de 6,020.

El presupuesto aprobado por el Gobierno Municipal en el año fiscal 2014-2015 sumó $12,246,699.  La cifra representa una inversión en los servicios municipales menor de $400 per cápita. Al cierre de ese año fiscal el municipio tuvo un déficit de $2,374,076. La deuda pública de Salinas suma $16,695,000.

 

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Elogio del sentido común / Eduardo Galeano

[“Le Monde Diplomatique rescata este artículo sobre el sentido común del escritor uruguayo Eduardo Galeano que siempre estuvo del lado de los oprimidos usando el oficio de periodista y escritor para agujerear las dictaduras del Cono Sur. Diferente de otros, no abandonó su compromiso militante en tiempos de incertidumbres ideológicas: estuvo junto a los movimientos contrahegemónicos de los noventa y se acercó a las plazas de los indignados de la presente década. Un firme practicante del “sentido común”. Galeano murió en Montevideo el año pasado. Recordémoslo.”]

ELOGIO AL SENTIDO COMÚN

por Eduardo Galeano

Nos reúne, en la mañana de hoy, la búsqueda de áreas de cooperación y de encuentro en este mundo enfermo de desvínculos. ¿Dónde podremos encontrar un gran espacio todavía abierto al diálogo y al trabajo compartido? ¿No podríamos empezar por buscarlo en el sentido común? ¿El cada vez más raro sentido común?

Los gastos militares, pongamos por caso. El mundo está destinando 2.200 millones de dólares por día a la producción de muerte. O sea: el mundo consagra esa astronómica fortuna a promover cacerías donde el cazador y la presa son de la misma especie, y donde más éxito tiene quien más prójimos mata. Nueve días de gastos militares alcanzarían para dar comida, escuela y remedios a todos los niños que no tienen. A primera vista, esto traiciona el sentido común. ¿Y a segunda vista? La versión oficial justifica este derroche por la guerra contra el terrorismo. Pero el sentido común nos dice que el terrorismo está de lo más agradecido. Y a la vista está que las guerras en Afganistán y en Irak le han regalado sus más poderosas vitaminas. Las guerras son actos de terrorismo de Estado, y el terrorismo de Estado y el terrorismo privado se alimentan mutuamente.

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En estos días se han difundido las cifras: la economía de Estados Unidos está repuntando y ha vuelto a crecer a buen ritmo. Sin los gastos de guerra, según los expertos, crecería mucho menos. O sea: la guerra de Irak sigue siendo una buena noticia para la economía. ¿Y para los muertos? ¿Habla el sentido común por boca de las estadísticas económicas? ¿O habla por la boca de ese padre dolido, Julio Anguita, cuando dice: “Maldita sea esta guerra y todas las guerras”?

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Los cinco países que más armas fabrican y venden son los que gozan del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. ¿No contradice el sentido común que los custodios de la paz mundial sean los que hacen el negocio de la guerra?

A la hora de la verdad, esos cinco países mandan. También son cinco los países que mandan en el Fondo Monetario Internacional. Ocho toman las decisiones en el Banco Mundial. En la Organización Mundial del Comercio está previsto el derecho de voto, pero jamás se usa.

La lucha por la democracia en el mundo, ¿no tendría que empezar por la democratización de los organismos que se llaman internacionales? ¿Qué opina el sentido común? No está previsto que opine. El sentido común no tiene voto, y tampoco tiene voz.

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Muchas de las más feroces extorsiones y de los más atroces crímenes que el mundo padece se llevan a la práctica a través de esos organismos que dicen ser internacionales. Sus víctimas son los otros desaparecidos: no los que se perdieron en la niebla de horror de las dictaduras militares, sino los desaparecidos de la democracia. En estos años recientes, en Uruguay, mi país, y en América Latina y otras regiones del mundo han desaparecido los empleos, los salarios, las jubilaciones, las fábricas, las tierras, los ríos, y hasta han desaparecido nuestros hijos, que desandan el camino de sus abuelos, obligados a emigrar en busca de lo que desapareció.

¿Obliga el sentido común a aceptar estos dolores evitables? ¿Aceptarlos, cruzados de brazos, como si fueran la inevitable obra del tiempo o de la muerte?

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¿Aceptación, resignación? Reconozcamos que poquito a poco, el mundo va siendo menos injusto. Por poner un ejemplo, ya no es tan abismal la diferencia entre el salario femenino y el salario masculino. Poquito a poco, digo: al ritmo actual, habrá igualdad de salarios entre los hombres y las mujeres dentro de 475 años. ¿Qué aconseja el sentido común? ¿Esperar? No conozco a ninguna mujer que viva tanto.

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La verdadera educación, la que proviene del sentido común y al sentido común conduce, nos enseña a luchar por la recuperación de todo lo que nos ha sido usurpado. El obispo catalán Pedro Casaldáliga lleva largos años de experiencia en la selva brasileña. Y él dice que es verdad que más vale enseñar a pescar que regalar pescado, pero advierte que de nada sirve enseñar a pescar si los ríos han sido envenenados o vendidos.

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Para que los osos bailen en los circos, el domador los amaestra: al ritmo de la música, les golpea las ancas con un palo erizado de púas. Si bailan como deben, el domador deja de golpearlos y les da comida. Si no, continúa el tormento, y en las noches los devuelve a las jaulas sin nada que comer. Por miedo, miedo al castigo, miedo al hambre, los osos bailan. Desde el punto de vista del domador, esto es puro sentido común. Pero, ¿y desde el punto de vista del domado?

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Setiembre de 2001, Nueva York. Cuando el avión embistió la segunda torre, y la torre crujió, la gente huyó volando escaleras abajo. Entonces los altavoces mandaron que los empleados volvieran a sus puestos de trabajo. ¿Quiénes actuaron con sentido común? Se salvaron los que no obedecieron.

***

Para salvarnos, juntarnos. Como los dedos en la mano. Como los patos en el vuelo.

Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo.

Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común.

(Fuente: Le Monde Diplomatique)

Nota de redacción: Se dice que el sentido común está anclado en lo prudente, lógico y valido.  Se le considera un don para inferir con celeridad las decisiones de la vida práctica y juzgar las situaciones de forma razonable.

 

Orlando / por Rima Brusi

Opinión

Es el nombre de la ciudad donde ocurrió la masacre. No es el nombre de una de las víctimas, pero pudiera haberlo sido, porque éstas eran en su mayoría hombres, y en su mayoría latinas. Puertorriqueñas, de hecho.

Terminé con otra cosa, pero originalmente llegué aquí, a la ventanita del bló, pensando en escribir algo sobre los discursos contrastantes que usan la derecha y la “izquierda” acá en Estados Unidos para hablar de la tragedia.

De una parte borran el hecho de que tanto el espacio elegido por el atacante como los muertos y los heridos por él pertenecían a la comunidad LGBTTQ; nos recuerdan que no son las pistolas las que matan gente, sino las personas que las usan para ese propósito; y utilizan la ascendencia afgana del asesino, y sus múltiples referencias a distintas facciones (a veces incompatibles) del fundamentalismo militante islámico, para establecer que el asunto se trata simplemente de un acto terrorista equivalente a 9/11, o a los recientes ataques en Europa.

De la otra parte encontramos la denuncia tristemente–y creo que apropiadamente–repetida de lo fácil que resulta comprar armas claramente diseñadas no para para cazar animales sino para asesinar humanos masivamente; la anotación de que el espacio elegido por el asesino no es neutral sino indicativo de un crimen de odio; y, por parte de algunos pero no todos los sectores, el señalamiento de que en casos como este usamos etiquetas como “terrorismo”, “crimen de odio” y “locura” de manera diferencial y atada a la identidad étnica del asesino.

Mi ubicación en el espectro de esos discursos debe ser a estas alturas más o menos obvia para los lectores habituales de este sitio. No descarto la posibilidad de la radicalización o auto-radicalización de este individuo, de nombre Omar. (Otro nombre que podría muy bien ser nuestro.)

Después de todo, las ideologías fundamentalistas son particularmente atractivas para aquellos que están llenos de odio, y estar obsesionado con ISIL (o con cualquiera de los grupos que parecía gustarle mencionar) no es incompatible con la homofobia, todo lo contrario. Es tan compatible con la homofobia como lo es el cristianismo fundamentalista que se ha apoderado de nuestra propia isla.

Sí me parece curiosa, dolorosamente curiosa, la ironía de que el mismo país que hasta hace muy poco no le permitía a sus ciudadanos la libertad de matrimoniarse con quien les diera la gana sí permita que las compañías que fabrican “rifles de asalto” anden mercadeándolos y vendiéndolos por la libre, sus cabilderos encamados con los legisladores americanos (con esos affairs del bolsillo, no del corazón, nadie se mete), a pesar de que se usan una y otra vez para masacres cuyo estilo y estampa son únicas en el mundo desarrollado.

La libertad de amar o manifestar la sexualidad propia está siempre en entredicho, pero la libertad para comprar un arma que claramente no está diseñada para apuntarle a los venaditos es sagrada, constitucional, intocable.

Pensando en estas cosas estaba según iba leyendo noticias y ensayos sobre este asunto cuando empezaron a aparecer los nombres y las caras de los muertos y los heridos. Y entonces la pena se me metió en los huesos de una manera distinta y más personal. Porque es que como puertorriqueña viviendo en Estados Unidos (soy una de las que se mudó, pero ojo, #nomehequitado) los reconocí.

Esta sensación tal vez no es políticamente correcta, tal vez es hasta racista, qué se yo, pero la sentí y aquí está. Sus rostros, los de las víctimas, los de los heridos, me resultaron familiares a pesar de no conocer personalmente a ninguno de ellos.

¿Cómo describir la sensación? Quiero decir que se me parecieron a nosotros, que eran de algún modo míos, que después de estar viviendo acá cinco años y viendo tanta gente distinta, tenían un cierto trasunto físico que me sobrecogió.

Y creo que esa sensación de pertenencia, de conexión, no se debía solamente a sus rostros, a sus rasgos. Creo que hay algo más. Estas personas habían emigrado, como lo hicimos mi familia y yo, a Estados Unidos en busca de ciertas oportunidades. Y–esto es importante–estaban allí esa noche haciendo comunidad.

Porque los clubes “gay” son, como escribió alguien aquí, no solamente espacios para divertirse o buscar pareja; son mucho más que eso. Son espacios seguros, espacios donde dejar atrás la máscara opresora y cotidiana, espacios para buscar, crear y reafirmar comunidad.

Los heterosexuales y cisgénero tenemos tantos espacios disponibles para encontrarnos, reconocernos y querernos que a veces pasamos por alto el rol de “la discoteca gay” en la vida de nuestros hermanos y hermanas LGBTTQ. En estos lugares a veces comienza un romance o una amistad que dura toda la vida; en estos lugares se forjan a veces lo que Rolón llamó “la familia-otra” en un libro reciente.

Las noticias iniciales me habían conmovido, me habían indignado, me habían entristecido. Pero fue cuando vi caras y nombres que sentí esta tristeza distinta, eso que llaman duelo. Porque esos muchachos eran y son mis hermanos, y los asesinaron e hirieron justo cuando se embarcaban, como lo hice yo, en la próxima etapa, en la próxima aventura de sus vidas; los mataron justo cuando estaban haciendo comunidad en su nuevo hábitat; los mató el odio, la intolerancia, la falta de voluntad política, los fundamentalismos variopintos.

En más de una ocasión me han preguntado, sin maldad pero con cierta malicia, porqué me involucro en activismo LGBTTQ, si vivo casada con y enamorada de un hombre y mi identidad de género coincide con el aparato sexual con que nací. Creo que lo que pasó en Orlando es parte de la respuesta a esa preguntas. Es que el momento es claro: todas tenemos que ser activistas, en mayor o menor medida, y trabajar hacia la igualdad de género, orientación, identidad.

Aquí no hay neutralidad posible. Aquí no se puede rezar por las víctimas mientras juzgas su “estilo de vida”. Aquí no se puede “amar a pesar de”. Aquí no se puede “tolerar”, o contar con la invisibilización del otro. Aquí hay que amar, unir, y actuar. Ahora.

Rima BrusiRima Brusi es antropóloga cultural, escritora y profesora universitaria residente en los Estados Unidos.  Ademas de  investigación académica y comunitaria en las áreas de etnografía, historia de vida, desigualdad, educación, y espacio/lugar culltiva la escritura creativa para examinar eventos cotidianos en su blog, Parpadeando. Su más reciente libro, publicado en verano de 2011 por la Editorial Educativa Emergente, es un texto de ensayo y narrativa breve titulado Mi Tecato Favorito y otras Crónicas de la Cotidianidad Puertorriqueña..

Fuente: Parpadeando

Resistiremos

Todo el sendero de la vida no es otra cosa que un reto que pone a prueba tu actitud ante las situaciones enfrentadas. No todas llegan sin dolor, escasez o tristezas. 

De la mano de la tenacidad, la solidaridad y la diligencia serás capaz de una actitud positiva ante las adversidades personales y colectivas.   

De la mano de la indignación dinámica serás capaz de exigir cuentas y sanear el contexto alienante que empobrece tu vida.

De la mano de la resistencia serás capaz de recuperar la dignidad del trabajo, con la cual, por ti mismo, derrotarás el miedo que te impide conquistar tus aspiraciones.

Una pizca de patriotismo será suficiente para unir tu voluntad a la voluntad de los que construyen un nuevo país.

Boberías / Aníbal Márquez

OPINIÓN

En nuestros periódicos se escriben muchos comentarios sesgados para favorecer la línea editorial, repetitiva y plagada de “análisis” falseadores de la realidad.

Durante décadas se escriben las mismas boberías mientras el país se hunde cada día en la depresión moral y económica. Leyendo o escuchando esas necedades a veces me salgo de mis casillas y reacciono movido por la mera molestia.

Rojos y azules hablan beberías mientras los problemas económicos, culturales, morales y ecológicos van en aumento. ¿Cuándo nos daremos cuenta que aquí no mandan ni gobiernan los puertorriqueños? Y mucho menos los supuestos gobernantes rojos, azules y otros yerbajos. En Puerto Rico gobiernan los grandes intereses extranjeros del capital.  En ese grupo están las megas tiendas como Walmart, los exportadores, las farmacéuticas, las empresas de telecomunicaciones y todas esas transnacionales que nos chupan la existencia como pueblo.  Las que le compran la conciencia a los administradores del gobierno con $$$$$ y prebendas.  Las leyes responden a favores políticos y económicos al extremo de utilizar a los legisladores para que sometan leyes que ellos preparan a su conveniencia.

Casi medio millón de boricuas ha emigrado al norte en un año más o menos.

Hasta donde se ha dicho en solo un año esas grandes empresas se han llevado en ganancia el equivalente de la deuda pública de 73 mil millones en la que los gobiernos irresponsables metieron al país.

Uno se pregunta ¿hasta cuándo seguiremos permitiendo semejante abuso?

Nos están robando el agua, el aire, la tierra, y ¿cuándo ya no quede nada? ¿Qué crees que sucederá con nuestra nueva generación? ¿La exterminación de los boricuas? Casos hay, Vieques aún no ha sido descontaminada y hay una acelerada sustitución poblacional como en Culebra,  No fue por desconocimiento que maltrataron esa isla por tantas décadas, y al Yunque lo plagaron de agente naranja, sumen y sigan sumando. La agricultura, si acaso la hay, ¿creen que ha sido casualidad su casi desaparición?  ¿A quienes creen que beneficia el desmadre de nuestra isla?: sin siembras, con agua contaminadas, con altas incidencias de enfermedades crónicas y raras. Y que me dice de las farmacéuticas vendiendo hasta sumo de limón embotellado, pues acabaron con toda intención con los cítricos del país,  y si continúo escribiendo mi indignación necesitaría los gigas de capacidad de tres celulares.

¿Hasta cuándo?

por Aníbal Márquez

 

 

Cuando Jesús confronta nuestros “embelecos”: el divorcio y la niñez

Un repaso para contextualizar el matrimonio, el divorcio y el valor de los niños en la cultura judeocristiana.

Por Samuel Caraballo-López

Hay dos temas en el texto para este domingo 4 de octubre, Día de Comunión Mundial, que deben ser considerados con mucha sensibilidad por cada creyente. Estos temas que se encuentran en Marcos 10: 2-16, y  que tienen muchas pertinencia para nuestra realidad,  son el divorcio, y el trato a los niños. Esto relatos fueron puestos juntos para ayudar al predicador, que no quiera lidiar con el tema del divorcio, a que pueda optar por la bendición de los niños, que “parece” ser mucho más placentero y fácil de  manejar.  Sin embargo, no debemos evadir esta oportunidad para tratar tanto  los asuntos de matrimonio  como de familia que emanan del pasaje mismo.

El divorcio era un tema candente en el tiempo de Jesús, y es posible que muchos de mis lectores sean divorciados, y les interese esta lectura de hoy.   Es importante decir que el divorcio fue y sigue siendo un asunto complicado, tanto en el primer siglo, como hoy en día. Había diversas perspectivas tanto entre los judíos como entre los romanos sobre este asunto, y específicamente dentro del judaísmo. Permíteme hacer una breve explicación sobre la visión del mundo antiguo sobre el matrimonio y la familia.

  1. El mundo era patriarcal, y las esposas eran consideradas una propiedad del marido. Entre los judíos, técnicamente, solo el esposo podía divorciarse, y no la mujer, salvo en casos especiales (algunos casos de lepra).  En la sociedad romana, una esposa podía divorciarse de su esposo.
  2. Los matrimonios no eran basado entre dos personas que se amaban, sino que era manejado como un asunto de estatus y consideraciones de honor entre dos familias. El divorcio, por lo tanto, podría ser complicado. El mejor ejemplo que tenemos de esto es la dinastía  de Herodes, que utilizaba el matrimonio y el divorcio para manipulaciones políticas y obtener ventajas a nivel internacional, y aún dentro de los círculos judíos.[1]
  3. Los textos bíblicos sobre la postura judía con relación al divorcio se encuentran en Deuteronomio 24: 1-4. Este es el texto que los fariseos utilizan como referencia para probar a Jesús sobre los fundamentos para el divorcio.
  4. En la cultura judía en el tiempo de Jesús, el honor y la vergüenza eran factores que determinaban la conducta. Las personas siempre estaban muy dispuestas para recibir personas que su compañía les incrementara su propio honor.   Para dicha sociedad los niños tenían un bajo estatus, por lo tanto no se percibía valor alguno en su compañía.  Nunca los niños eran homenajeados o exaltados, ni se les celebraba el cumpleaños, porque carecían de honra en dicha cultura.

En el texto bíblico de hoy, unos fariseos se acercan a Jesús, con la intención de probarlo, sobre el mandamiento que Moisés había establecido sobre el divorcio (Deuteronomio 24: 1). El cuestionamiento de los fariseos a Jesús no tenía que ver con la legalidad del divorcio, sino con lo que constituía un fundamento apropiado para justificar el divorcio.

Existían dos (2) escuelas rabínicas que se habían expresado y asumían posturas sobre este texto: La escuela rabínica liberal de Hillel, y la escuela rabínica conservadora de Shammai.  Para Hillel cualquier cosa objetable era motivo para dar carta de divorcio, esto incluía hasta quemar la comida.  Sin embargo para Shammai, solo el causal de fornicación era motivo para dar carta de divorcio.

Jesús asume, en el texto de hoy, una postura independiente a estas dos escuelas rabínicas. La realidad, dice Jesús a los fariseos, es que el mandamiento de Moisés de dar carta de divorcio, fue motivado por la “dureza del corazón” de ustedes, y no porque fuese la voluntad de Dios.

Jesús reconoce que el divorcio dado por Moisés era una provisión remedial a la condición caída en que el ser humano se encontraba.  Un corazón endurecido guarda resentimiento, miedo, intolerancia, aspereza, desconfianza, venganza, intransigencia, violencia e inseguridad, lo cual lleva a las personas que integran una pareja o familia a repudiarse, a convertirse en enemigos/rivales, a buscar la manera de lastimar al otro. El propósito de este remedio era  para que de alguna manera se pudiese prevenir, paliar o detener el daño que los componentes de un matrimonio pudieran infringirse.

Ahora bien, aunque existía una motivación remedial en la concesión de Moisés, también ésta generaba situaciones que afectaba a la parte más vulnerable de la relación, sea a la mujer o a la pareja fiel (sea el hombre o la mujer).    La mujer en la sociedad judía era la parte más vulnerable porque era la repudiada en una cultura en que solo los hombres técnicamente se podían divorciar. Por otro lado en la sociedad romana se permitía también el divorcio a la mujer, lo que también podía ocasionar daños al hombre. El comentario privado que Jesús hace a sus discípulos plantea que cuando una de las partes repudia a la otra (hombre o mujer), motivado principalmente por iniciar una nueva relación con otra persona, comete adulterio (versos 11 y 12) .  (vea el caso de Antipas y Herodías)[2].

Es importante considerar el argumento de Jesús, que se remonta a la Creación misma. Cuando Dios creo al hombre  y la mujer, los formó para que existiese complementariedad  y pudiesen entrar en una relación permanente de pareja, donde ambos, aunque diferentes, dependían el uno del otro (Génesis 2: 18-24).En ese matrimonio que Dios estableció,  la complementariedad se configura como conyugalidad, y así llamamos cónyuges al varón y la mujer que viven su complementariedad en el matrimonio. Jesús expresa este concepto claramente:

 “y los dos vendrán a ser una sola carne.  De manera que ya no son dos, sino una sola carne.  Por tanto, no separe el hombre lo que Dios unció en un mismo yugo” (Marcos 10: 8-9).

En este ámbito, Jesús establece que  la complementariedad adquiere un relieve especial, pues da lugar a un vínculo que es, de suyo, indisoluble, exclusivo y fecundo. Jesús en su interpretación establece que la voluntad y propósito de Dios fue desde el principio que un hombre y una mujer entablaran una relación sostenida en el amor, el respeto y la complementariedad, que les enriqueciera a ambos, fomentando la felicidad.  Esa siempre ha sido la voluntad de Dios para el matrimonio!

Por otro lado, y vínculado a lo anterior, en los textos de Marcos 10: 13-16, se describe el momento en que algunos padres traían sus niños/as a Jesús para que les diera su bendición. Se esperaba que los discípulos después de haber oído los discursos anteriores de Jesús con relación a los niños (Marcos 9:37), su actitud hacia los vulnerables fuese otra. Sin embargo, ahora los encontramos reprendiendo a los adultos que acercaban a sus pequeños para que Jesús los bendijera. ¡Observen como el conocimiento previo, producto de la cultura y la tradición puede  bloquear el nuevo conocimiento, aunque venga de Dios!

La sociedad de aquella época, tal como suele suceder también en la actualidad, no miraba a los niños como dadores de honra y honor, por lo tanto los minimizaba. Hay personas, inclusive, que creen que los niños y las niñas no necesitan de Jesús. Jesús ciertamente se indigna y les dice:

“Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios’”  (Marcos 10: 14).

Este pasaje bíblico revela que para Jesús, la recepción que debemos tener hacia los  niños y niñas, que son símbolos de la vulnerabilidad (al igual que las repudiadas de la perícopa anterior), es la misma que debemos manifestar hacia el Reino de Dios. El Reino de Dios no se debe buscar porque nos da honra, honor y privilegios, sino que con desprendimiento, sin buscar ningún interés de nuestra parte, nos acerquémonos a este sin esperar nada, solo agradecidos. Solo así comprenderemos lo que significa el Reino de Dios y experimentaremos la gracia transformadora del Espíritu que es quien produce el gozo que nos trae fortaleza.  Muchas bendiciones.

[1]  Vea, La Danza de Salomé: Cuando la verdad es decapitada, en samcaraballo.me/2015/07/11/la-danza-de-salome-cuando-la-verdad-es-decapitada.

[2] Ibid.

Rebloguedo de Sin Miedo a Pensar

¿Tiene usted a algún familiar o amigo viviendo en la Florida?

El Centro de Estudios Puertorriqueños del Hunter College incluyó en la edición de este mes de su boletín Centro un breviario noticioso que da cuenta del rápido crecimiento de la población de origen puertorriqueño en la Florida.  Datos publicados por la American Community Survey en 2014 sostienen que el estado de la Florida se convirtió en la segunda jurisdicción estadounidense con más de un millón de puertorriqueños.  Un breve análisis de la reconocida institución de estudios puertorriqueños de la City University of New York (CUNY) reconoce que el inesperado crecimiento de la población boricua en Florida ocurre no solo en el contexto de las tendencias migratorias que prevalecen en Puerto Rico sino también por los movimientos poblacionales dentro del propio Estados Unidos.

La antigua afirmación de que todos los puertorriqueños tienen un familiar en Nueva York, ahora también se aplica al estado de la Florida, en especial la región central del estado, específicamente en los alrededores de la ciudad de Orlando.  La notable presencia boricua en la zona metropolitana de Orlando ha generado el gentilicio orlandorriqueños, para referirse a los compatriotas que residen en el centro de la Florida. Como los salinenses captados en este alegre video filmado en la Florida:

Y es verdad, puedo mencionar una extensa lista de familiares, amigos y salinenses radicados en la Florida. Y si les pidiera a ustedes que me digan a quienes tienen viviendo allá, por aquello de recordarlos y saludarlos seguro que cada cual me puede decir más de cinco nombres…

por Sergio A. Rodriguez Sosa

EL Conflicto en la Frontera Venezuela-Colombia / Carlos Pérez Morales

Cuando se trata de información sobre países que Estados Unidos considera enemigos, se pone en función una matriz mediática que coloca siempre como malos de la película a esos países. De esa manera se desinforma y se demoniza a los enemigos por medio de información falsa o desvirtuada. Eso ocurrió recientemente con una situación en la frontera entre Colombia y Venezuela. Los medios estadounidenses y europeos hicieron creer que Venezuela abusaba de indocumentados e inmigrantes colombianos. Lo irónico es que la situación humanitaria con indocumentados atribuida a Venezuela es pan nuestro de cada día en las fronteras de Estados Unidos y de Europa. Incluimos aquí una columna sobre el tema con la intención de ofrecer una información más sosegada y veraz de la situación en la frontera colombovenezolana.

EL CONFLICTO EN LA FRONTERA DE VENEZUELA

La frontera entre Venezuela y Colombia cubre unos 2,219 Km. terrestres] (1,379-millas) más la zona del Golfo de Venezuela, la cual aún permanece en disputa.  Esta zona es muy rica en petróleo y otros hidrocarburos. Estos límites son considerados como una “frontera porosa” porque se presta para el cruce ilegal de personas de un país a otro. Esta frontera es muy difícil de vigilar y de aplicar políticas migratorias y de comercio.  Del lado colombiano, la misma se encuentra en estado de abandono, propiciando así la presencia de grupos armados paramilitares, los cuales se ha probado forman parte de bandas contrabandistas de productos venezolanos, subsidiados por el gobierno y propician la trata humana hacia Venezuela.

Estos emigrantes colombianos procuran servicios de salud y otras prestaciones que el gobierno de Venezuela ofrece a sus ciudadanos. La situación ha traído como consecuencia una emigración desordenada e indocumentada. Por otra parte, el transporte de productos venezolanos en forma de contrabando, incluyendo gasolina y otros productos derivados de hidrocarburos, produce grandes pérdidas al estado venezolano, creando continuos roces fronterizos entre ambos países bolivarianos. Como resultado de estos graves problemas, el gobierno de Nicolás Maduro, de la República Bolivariana de Venezuela, decidió cerrar la frontera de su país con Colombia. Este acontecimiento sucedió el pasado 19 de agosto, después que contrabandistas colombianos dispararon e hirieron a tres soldados y a un civil  venezolano. El cierre comenzó en el Puente Internacional Simón Bolívar en el estado de Táchira.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, se vio obligado a enviar tropas a la frontera con Colombia como medida de precaución y para mantener el orden. También decidió repatriar a ciudadanos colombianos que estaban residiendo de forma ilegal en Venezuela. Estas medidas crearon una reacción por parte de Colombia, cuyo presidente condenó los hechos y comparó los mismos con las medidas tomadas en Europa por el nazismo.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos, decidió internalizar la discusión de esta crisis, recurriendo a la Organización de Estados Americanos. En esta organización solicitó una reunión de Cancilleres para tratar el asunto. Colombia, recibió un duro revés en el organismo interamericano al no alcanzar los votos suficientes para convocar la reunión. Luego de su fracaso, el presidente Santos deploró la escasa reacción de los países de la región en este asunto. Como forma de escalar la discusión de la situación, Santos se reunió con el Secretario General de las Naciones Unidas. Por lo visto, el único ente regional con interés en esta discusión es la UNASUR, organismo internacional, a cuya reunión el presidente de Colombia no asistió. Esta organización suramericana, donde Venezuela tiene mucha influencia, recomendó una reunión entre los presidentes de los países concernidos para resolver la situación. Esta medida está aún por verse.

La prensa venezolana ha destacado que el “solo hecho de que tantos colombianos hayan emigrado en busca de mejores oportunidades a un país como Venezuela pone en evidencia una realidad desesperante en Colombia, que no va con la imagen de país próspero y pujante que el gobierno de Santos intenta proyectar al mundo.”

Desde el 2014, la revista inglesa The Economist, viene advirtiendo sobre el grave problema de contrabando e emigración ilegal de colombianos al estado de Táchira en Venezuela. Advierte que esta situación puede aumentar los graves problemas entre estas dos naciones suramericanas.

El pasado 25 de agosto se celebró una “Marcha Patriótica” en Colombia para recabar de su gobierno mejores condiciones en su frontera con Venezuela. Los miembros de este movimiento social pedían a su gobierno el combatir los verdaderos enemigos en la frontera: los contrabandistas, los paramilitares, los que promueven la trata humana y los que reciben beneficios del comercio ilícito con Venezuela.

La oposición venezolana argumentó que esta situación es sólo una “cortina de humo” diseñada por Maduro, para distraer la atención de los venezolanos de los verdaderos problemas del país.  El gobierno de Venezuela respondió que a su país se le debe condecorar por haber aceptado más de 5 millones de colombianos que huyeron de su nación debido a las graves situaciones políticas y económicas que padece Colombia. También aludieron que a estos inmigrantes se les ha resuelto su situación invistiéndole incluso, con la ciudadanía Venezolana.

De mi parte, considero que se trata de un grave conflicto que puede desembocar en situaciones peores. Pienso que sólo mediante la  diplomacia se puede resolver este grave problema.

Tal día como hoy… reflexión.

Juan C. Ramos

34 años atrás, salimos de Puerto Rico con nuestros tres niños y boletos de ida solamente. Estimábamos entonces que las cosas en Puerto Rico (en varios frentes) se “estaban poniendo malas”. Fue una decisión Quijotesca ya que no teníamos ofertas de trabajo, ni vivienda y solo conocíamos dos amigos que habían salido de la isla uno o dos años antes. De Puerto Rico a un hotel en Houston. ¿Y por qué Houston? Solo por que una queridísima amiga, ya fallecida nos indicó que “su hijo residía en Houston y le iba muy bien ya que Houston era un “boom town”.

No pretenderé resumir 34 años en este escrito. ¡Tomaría volúmenes el hacerlo! Concluyo diciendo que la “jugadita” nos salió bien, aunque los dos o tres primeros años fueron fuertes y cuesta arriba, bien arriba. Tuvimos que hacer acopio de fuerzas físicas y espirituales. Hoy nuestros hijos, aquellos niños que al principio de vez en cuando nos decían con cierto grado de frustración: “es que no entiendo lo que me están diciendo”, tienen sus propias familias, sus profesiones y hasta ya tenemos nietos.

En retrospectiva lo único que a veces echamos de menos es el calor y la amistad de algunos buenos amigos que todavía residen en la isla y que por alguna razón a veces nos sentimos que nos han excluido del sitial que creíamos teníamos en su corazón. No sabemos si la distancia ha tenido que ver algo, o la falta de comunicación diaria, o sus propios problemas o situaciones, en fin, ¿quién sabe?

Mientras tanto el grupo de “expatriados” en “exilio voluntario” aquí en Houston, nos reunimos de vez en cuando a cantar, declamar, o tocar algún instrumento, engullir nuestros típicos platos y disfrutamos de la compañía mutua. Seguimos recordando la isla con el mismo cariño, con el mismo amor; y sus montes, valles o colinas o cualquiera otro de los símbolos que la identifican, decoran nuestras salas u otros lugares de prominencia en nuestros hogares.

Inevitablemente y durante nuestras reuniones, tertulias o bohemias en un momento dado se cruzan nuestras miradas y nuestros pensamientos hablan los unos con los otros:

“¿Por qué tuvo que ser así?”

Juan Carlos