Todos están mal menos AES

por Víctor Alvarado Guzmán

Comité Diálogo Ambiental, Salinas

Cada semana se repite. Cada vez es más obvio.

Quien no concuerda con las posturas empresariales de la carbonera AES es embestido con prepotencia y menosprecio por sus representantes en la isla, sin importar que quien difiera sea un ciudadano, un profesional, una agencia, un medio de comunicación o una organización no gubernamental.

Por ejemplo, en el verano del 2016 estudiantes y miembros de la facultad del Programa de Maestría en Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, comenzaron un estudio epidemiológico para determinar similitudes o diferencias en la incidencia de condiciones crónicas entre residentes de los barrios Puente Jobos y Miramar en Guayama, y sus pares en las comunidades Santa Isidra y Rafael Bermúdez de Fajardo.

El estudio reveló que en Puente de Jobos y Miramar, zonas residenciales cercanas a la planta de carbón de AES en Guayama, los casos de asma severa en niños y niñas, los abortos espontáneos, las urticarias y casos de bronquitis crónica ocurren de 6 a 9 veces con más frecuencia que en las comunidades comparadas en Fajardo.

Pero en lugar de preocuparse por las personas afectadas y mostrar empatía por sus vecinos, tanto los ejecutivos como los asesores de AES optaron por repartir propaganda con expresiones del exsecretario del Departamento de Salud, Dr. Johnny Rullán, quien intentó poner en entredicho la metodología empleada y despectivamente catalogó el proyecto de investigación como una “encuesta”, sin justificación alguna.

Irónicamente, semanas más tarde el mismo estudio, la misma metodología, fue validada por la American Public Health Association (APHA), organización líder en la discusión de temas de salud pública en los Estados Unidos que, además, recomendó a nuestra Escuela de Salud Pública que profundizara en esta investigación científica.

Desdén ejecutivo

La misma actitud de indiferencia también ha hallado suelo fértil en la figura del presidente de AES Puerto Rico, el ingeniero Manuel Mata.

Aun cuando vecinos del barrio Puente Jobos en Guayama consideran que sus continuas alergias, ataques de asma, problemas en la piel e incidencia de cáncer están vinculadas a la presencia de partículas de carbón y cenizas en el aire que respiran, Mata ha insistido ante medios de la zona metropolitana que “las cenizas no son tóxicas, que su planta no emite polvos fugitivos y que cuenta con todos los mecanismos de seguridad para que las comunidades aledañas no se afecten”, tres asuntos que contrastan con la realidad diaria de los vecinos de la planta y con reportes de científicos en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países.

Ni la EPA se salva

Pero eso no es todo. El 22 de diciembre de 2016, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) determinó que la inmensa montaña de Residuos de la Combustión de Carbón (RCC) que está en el patio trasero de la planta, y que AES llama almacén de Agremax, “es un vertedero existente sujeto a todos los requisitos aplicables a los rellenos sanitarios”.

Incluso, el entonces director de la Oficina de Conservación y Recuperación de Recursos, Banes Johnson, estableció en su carta al ingeniero Mata que “la EPA no considera el Agremax que está en la pila de las facilidades de AES como un producto, sino más bien un desperdicio sólido”.

La carbonera, por su parte, ha negado reiteradamente el señalamiento de la EPA e, incluso, fue más lejos el pasado 31 de mayo, al solicitar formalmente a esa agencia federal que no le aplique la regla que define como vertedero el amontonamiento de cenizas en su planta. Eso los eximiría de realizar exámenes de suelo y agua en su propiedad para identificar contaminación con metales pesados.

Y como todos están mal menos AES, también le ha recalcado a la EPA que el Agremax es un producto, contrario a lo que claramente establece esa entidad reguladora.

Arremete contra medios de comunicación

Como si todo lo descrito no fuera suficiente, el pasado 26 de julio la alta gerencia de AES acusó a Wapa Televisión (Canal 4) de difundir información falsa y tergiversada, tras la transmisión de una entrevista realizada por Noticentro 4 a la directora regional de la EPA, Carmen Guerrero, en torno al tema de las cenizas de carbón.

Casi un mes más tarde, el 21 de agosto, AES volvió a atacar a Wapa y enfocó sus cañones hacia la periodista Sylvi Escoto, quien luego de realizar una visita a las inmediaciones de la planta en Guayama aseveró ante las cámaras de televisión que su vestido blanco reflejaba partículas producto de las cenizas de carbón.

Previamente, Escoto había compartido con vecinos de la planta, quienes mostraron cómo las cenizas y el polvo fugitivo del carbón han llegado hasta sus hogares: otro testimonio -espontáneo y no comprometido- que da al traste con las continuas alegaciones del presidente de AES.

Incluso, durante diversas ponencias ante la Legislatura de Puerto Rico, el ingeniero Mata ha intentado desacreditar la irrebatible serie especial publicada por el semanario La Perla del Sur y el Centro de Periodismo Investigativo, titulada “Bomba de tiempo, las cenizas de carbón”.

La serie, que el año pasado ganó el Premio Nacional de Periodismo de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, investigó la contaminación por cenizas de carbón en Puerto Rico y la República Dominicana, y profundizó en sus peligrosas repercusiones para la salud y el ambiente.

El ingeniero Mata, sin embargo, no ha concedido entrevista al autor de la serie, el periodista Omar Alfonso, a pesar de que la ha solicitado por escrito desde el 5 de enero de 2016.

¿Fin de una luna de miel?

En fecha mucho más reciente,el 1 de septiembre de 2017, la Junta de Calidad Ambiental (JCA) ordenó que la AES debía tomar todas las medidas necesarias para enclaustrar y/o contener, cubrir y proteger del potencial paso del huracán Irma todo el material de residuos de combustión de carbón y/o Agremax que mantiene a la intemperie en sus instalaciones.

Según la agencia ambiental, la directriz se justificaba ante el “potencial levantamiento de polvo fugitivo” de las cenizas y/o Agremax, en “aras de salvaguardar la salud y seguridad de los residentes de las áreas circundantes a las instalaciones de AES”.

Pero al día siguiente, AES despachó la orden de la JCA tras calificarla como una mera “duda” de la presidenta Tania Vázquez Rivera, y declinó cumplir con lo exigido. Dos días más tarde, la JCA reiteró el incumplimiento de AES con la orden, y la empresa fue multada con $25,000, suma que aumentó a $70,000 el 12 de septiembre.

Aun así, como todos están mal menos AES, Manuel Mata insistió durante una entrevista radial en San Juan que la planta que preside “siempre cumple con la ley”.

Ataques y carpeteo

De igual modo, en una ponencia sometida ante la Comisión de Salud Ambiental y Recursos Naturales del Senado el pasado 28 de febrero, Mata acusó de “falta de validez científica” al profesor universitario y doctor en Química, Osvaldo Rosario López, y tildó de “titulares no fundamentados” su análisis pericial de las cenizas hidratadas que se dispusieron como relleno en la urbanización Parque Gabriela de Salinas.

En su informe, el doctor Rosario aseveró que: “De los resultados reportados de mayor preocupación son los metales y emisiones radioactivas. Entre los metales de mayor preocupación en las cenizas se encontraron Arsénico, Boro, Cadmio, Cromo, Cobalto, Plomo, Molibdeno, Níquel, Selenio, Talio y Vanadio. Todos son Tóxicos y/o cancerígenos a humanos”.

“Las concentraciones variaron entre unidades de mg/Kg hasta cientos de mg/Kg de ceniza. En docenas de sitios donde se han depositado cenizas de carbón sobre terrenos, según la misma EPA, se han contaminado acuíferos con metales a niveles que los hacen inservibles como fuente de agua”.

Llama la atención, sin embargo, que aunque el ingeniero Mata también ha intentado desacreditar al doctor Rosario, al presente no ha podido rebatir ninguno de los hallazgos presentados en el informe.

De igual forma, en una entrevista publicada el pasado 12 de septiembre, el ingeniero Mata acusó al presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico, Dr. Víctor Ramos, de decir “mentiras” por afirmar que el efecto adverso de las cenizas está demostrado.

En esa misma entrevista, Mata aseguró que han “identificado dónde viven” los residentes que se quejan por el efecto negativo que la planta de carbón tiene en su salud e incluso señaló que uno de esos vecinos vive lejos y que “tiene vecinos que trabajan en la planta”.

Este “carpeteo” de residentes y líderes activistas no solo denota la despreciable intensión de intimidar a personas humildes, trabajadoras y de reputación intachable en Guayama, sino que además es un acto vil que debe ser repudiado por todos los que habitamos esta isla.

Otro ejemplo de esto ocurrió el pasado 25 de agosto, cuando el publicista de AES, Julio Sainz de la Maza, alegó públicamente haber estado en las protestas nocturnas frente a la entrada de la planta de carbón en Guayama, y dijo haber “fotografiado a esa gente”.

En esas mismas declaraciones, Sainz de la Maza pronunció información incorrecta y formuló comentarios despectivos contra los activistas.

Una vez más, sus expresiones y las de ejecutivos que dirigen AES en Puerto Rico no sólo dejan al descubierto el inmensurable grado de soberbia que les distingue. Además patentizan su incesante antipatía y desdén contra aquellos que no estén de acuerdo con sus posturas.

Por eso, TODOS están mal, menos AES.

La cenizas dispersas en el aire envenena a quien las respira

Al descubierto la toxicidad de las cenizas de carbón
Entre la realidad y la reglamentación
Por: Víctor Alvarado Guzmán
Comité Diálogo Ambiental, Salinas

2017-08-22%2B10.14.35.jpgUna de las consecuencias imprevistas de la lucha que se libra en Peñuelas y Guayama contra el depósito de las cenizas de carbón de la empresa AES, es que casi a diario afloran pruebas que refuerzan la abundante evidencia disponible sobre la toxicidad de este desecho industrial.

Por ejemplo, en una sentencia emitida el pasado 4 de agosto, el juez Mariano Vidal Sáenz argumentó que la disposición que se realiza en el vertedero EC Waste de Peñuelas de las cenizas que AES llama “Agremax” no está prohibida por la recién aprobada Ley 40. Según estipuló el juez:

“No cabe duda de que el texto de la nueva Ley 40 dejó claro que la variante más tóxica y peligrosa de este desecho industrial -el “fly ash” o ceniza volante- no podría ser depositada en ningún sistema de relleno sanitario del país. (Énfasis Nuestro)”. (Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, et al. v. Junta de Calidad Ambiental, et al., J PE2017-0289 (Sentencia del 4 de agosto de 2017)) Subrayado nuestro.

Por lo tanto, en su sentencia el juez reconoce que la ceniza volante o “fly ash” es, en efecto, “la variante más tóxica y peligrosa” de ese desperdicio industrial.

Aun así, llama la atención que Vidal Sáen olvidó añadir a su argumentación otro dato inequívoco: que según ha certificado la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA, por siglas en inglés), el 80 por ciento del “Agremax” es constituido por cenizas volantes o “fly”ash” (Leaching Behavior of “AGREMAX” Collected from a Coal-Fired Power Plant in Puerto Rico, pág. 2) y, por lo tanto, el 80 por ciento del contenido del “Agremax” es altamente tóxico y peligroso.

Con semejante prueba, ya no es de extrañar que la Suprema Corte de Justicia de República Dominicana declarara en el año 2009 que el rockash, como también se le conoce al Agremax, es “una basura radioactiva o desecho industrial que degradó el medio ambiente de Samaná” y que por haber sido depositado en un sitio próximo al mar provocó “graves perjuicios para la fauna marina y el medio ambiente que le rodeaba”.

Reglamentación federal y estatal: fricción con la realidad

Contra esta realidad, ejecutivos y propagandistas de la carbonera AES argumentan que la EPA ya clasificó las cenizas como un desperdicio sólido no peligroso. Sin embargo, expresiones recientes de la directora de la EPA en el Caribe, Carmen Guerrero, demuestran que hasta en esa agencia federal reconocen lo que ya todos sabemos.

Según expresara Guerrero, desde octubre de 2015 la EPA clasifica a las cenizas de carbón y sus derivados como desperdicios sólidos no peligrosos, al amparo del “Coal Combustion Residuals Rule o CCR Rule”. Sin embargo, la propia reglamentación reconoce que las cenizas “tienen componentes tóxicos”, como mercurio, cadmio y arsénico.

¿Cómo algo que no es peligroso puede emitir semejantes tóxicos?

Diversos estudios en Puerto Rico y Estados Unidos demuestran que las cenizas contienen altos niveles de metales pesados, muchos de ellos cancerígenos, además de particulado radioactivo. Para ver los mismos le invitamos a acceder cenizaspr.org.

Más admisiones

También semanas atrás, el secretario del Departamento de Salud, doctor Rafael Rodríguez Mercado, declaró ante senadores que las cenizas de carbón no solo contienen elementos tóxicos, sino que su almacenamiento y disposición puede amenazar la salud humana.

Al compartir la data epidemiológica que tiene el Departamento de Salud, Rodríguez Mercado explicó que desde el punto de vista médico “existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”.

El titular de Salud expresó claramente que las cenizas de carbón sí son tóxicas. “Por otro lado, los elementos tóxicos presentes en las cenizas volantes, además de entrar directamente por inhalación o infusión a través de la piel, pueden ser absorbidos por el cuerpo humano por procesos naturales”, manifestó Rodríguez Mercado.

Este contundente testimonio contradijo a la abogada Tania Vázquez Rivera, presidenta de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), quien declaró que empleados de su agencia evalúan con mucha seriedad los resultados de dos métodos analíticos de lixiviación, Toxicity Characteristic Leaching Procedure (TCLP) y Synthetic Precipitation Leaching Procedure (SPLP), y que estos determinan que las cenizas no son peligrosas.

Sin embargo, el 16 de julio de 2012, el entonces Jefe de la Subdivisión de Cumplimiento del Resource Conservation and Recovery Act (RCRA) bajo la Región 2 de la EPA, George C. Meyer, escribió una carta a la JCA donde ponía en duda la efectividad de los “dos métodos analíticos de lixiviación” que defiende hoy Vázquez Rivera.

“EPA cree que el TCLP y SPLP pueden subestimar el potencial de lixiviación de componentes peligrosos de la reutilización de cenizas de carbón en comparación con el Leaching Environmental Assessment Framework (LEAF). Como ustedes saben, la EPA desarrolló los métodos LEAF en respuesta a las preocupaciones planteadas por la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo Asesor Científico de la EPA y otros sobre el uso de pruebas de pH de punto único como TCLP y SPLP para evaluar el potencial de lixiviación de los residuos de combustión de carbón”, señaló Meyer.

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Agencias federales y estatales reconocen que las cenizas contienen elementos tóxicos, pero tratan de ocultar la realidad tras unas pruebas no confiables, una reglamentación defectuosa y un vocabulario ambiguo.

La carbonera AES y el gobierno de Puerto Rico continúan poniendo en peligro la salud y la vida de miles de personas, familias y comunidades al exponerlos a las cenizas de carbón, ya sea en el aire que respiran o bajo el suelo del hogar que habitan. La evidencia científica es clara.

Ahora solo falta que la reglamentación y el gobierno también lo sean.

Suministrado pot El Patriota del Sur

Comunicado de prensa – Impactante manifestación contra las cenizas en Peñuelas

Impactante manifestación contra las cenizas en Peñuelas

Diversos sectores se unieron a la actividad

Peñuelas, Puerto Rico – Bajo un ardiente sol, aplacado por el pequeño bosque que cobija al Campamento contra las cenizas en Peñuelas, miles de personas acogieron el llamado de diversas organizaciones para participar de una impactante demostración respaldando el reclamo general de que se detenga el depósito de los desperdicios de carbón en Puerto Rico.

Con el lema “Todo Puerto Rico contra las cenizas”, la actividad comenzó con un acto ecuménico, dirigido por pastores y sacerdotes de distinta denominación. Entre estos el Pastor Eduardo García Soto, de la Iglesia Metodista de Puerto Rico, la Pastora Eunice Santana Melecio, de la Iglesia Cristiana Discípulos de Cristo en Puerto Rico, el Padre Pedro Del Valle, de la Iglesia Episcopal del Pueblo de Yauco y el Padre Pedro Ortiz, de la Iglesia Católica.

Los maestros de ceremonia, el actor Luis Enrique Romero y la profesora Raquela Delgado Valentín, estuvieron a cargo de dirigir los actos en la tarima.

La Sra. Jannette Albino, líder del campamento de resistencia, dio la bienvenida a todos los presentes a nombre de las comunidades peñolanas en lucha. “Como han escuchado, han sido muchas situaciones que hemos tenido que enfrentar y nuestra comunidad está cansada de que nos engañen, nos marginen y nos contaminen. Tenemos derecho a una vida digna, a un ambiente saludable y tenemos la responsabilidad de dejarle un futuro mejor a nuestros hijos y nietos. Hemos combatido el depósito de cenizas en Peñuelas y continuaremos luchando con la ayuda de ustedes hasta vencer. Tallaboa se resiste a desaparecer, Tallaboa no se rinde”, terminó reafirmando Albino emotivamente, con el aplauso solidario de todos los presentes.

El Dr. Carmelo García, catedrático del Departamento de Química de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, habló brevemente sobre la real peligrosidad de las cenizas y los supuestos usos beneficiosos que ahora promete el gobierno.

“Ahora nos dicen que tienen la solución. No es en el piso que se debe tirar las cenizas, es en las paredes. Vamos a hacer bloques…mezclarlo con cemento. Lo que va a suceder es lo mismo que hacían los ingenieros cuando cogían el asbesto y lo mezclaban con yo no sé qué. Ellos tenían el permiso para el asbesto y le tenían un buen uso beneficioso. Lo usaban para construcción. La historia [del asbesto] todos la conocemos. ¿Uso beneficioso? Uso beneficioso lo tenía el plomo cuando se la echábamos a la gasolina y se la echábamos a la pintura. Era tan beneficioso que lo usábamos para pintar la cuna de los nenes. Hasta que los niños comenzaron a desarrollar trastornos neurológicos. Y ahora en recoger el asbesto y en recoger el plomo hemos gastado una billonada”, expuso el Dr. García, haciendo alusión a las alegaciones del gobierno y de la carbonera AES de que las cenizas de carbón tienen usos beneficiosos.

El momento culminante de la actividad fue la lectura de la Declaración de Peñuelas, a cargo del líder ambiental José Francisco Saéz de Guayanilla. Este hizo un recuento sobre la carbonera AES y el depósito de cenizas en Puerto Rico. Mencionó también varios estudios que demuestran la peligrosidad, toxicidad y radioactividad de las cenizas, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos.

La Declaración incluyó siete (7) reclamos, entre estos: el rechazo al uso y depósito de cenizas tóxicas y residuos de la combustión de carbón en cualquier parte de Puerto Rico, la exigencia al gobierno de adoptar como política pública la sustitución de la producción contaminante de energía a base de carbón por fuentes de energía limpia, renovable y sustentable, la exigencia a la Policía de Puerto Rico que detenga el uso de fondos públicos para proteger intereses de compañías privadas y de la misma forma la movilización de efectivos para violar los derechos civiles de los ciudadanos, y que se enmiende la Ley 40, para revertir los efectos de la enmiendas hechas al Proyecto del Senado 81.

Durante la actividad se contó con diversos actos artísticos. Entre estos el joven cristiano conocido como El Hijo del Rey, Clara Luz Iranzo y Eduardo Maisonet, las Musas Descalzas, Grupo La Junta, Adriana Santoni acompañada por Esencia y sus amigos, José Pérez y Son Libre, Eduardo Villanueva, Poetas en Marcha, Diego Romero, el dúo Walter y Camila, Teresa Sepúlveda, el dúo Diego y Flora y el grupo Plena Libre, con quienes también participaron el Colectivo de Mujeres en Construcción.

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Declaración de Peñuelas 2017.docx.pdf

El gobierno juega con los efectos tóxicos de las cenizas de carbón / Víctor Alvarado Guzman

Comunicado de prensa

Se contradicen agencias del gobierno sobre toxicidad de las cenizas de carbón

Inapropiadas las pruebas de la Junta de Calidad Ambiental

En medio del controversial reinicio del depósito de cenizas de carbón en Peñuelas, a pesar de que existe una Ley que supuestamente lo prohíbe, dos agencias del gobierno entraron en contradicciones sobre la peligrosidad y toxicidad de estos desperdicios de la quema de carbón.

El pasado 23 de mayo de 2017, en la ponencia que presentara el secretario del Departamento de Salud, Dr. Rafael Rodríguez Mercado, ante la Comisión de Salud Ambiental del Senado que evaluaba en aquel entonces los proyectos para prohibir el depósito de las cenizas en Puerto Rico, este aseguró que las cenizas de carbón contienen elementos tóxicos y que el almacenamiento y disposición de los mismos puede amenazar la salud humana.

Al compartir la data epidemiológica que tiene el Departamento de Salud, el Dr. Rodríguez Mercado explicó que desde el punto de vista médico “existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”.

El titular de Salud expresó claramente que las cenizas de carbón sí son tóxicas. “Por otro lado, los elementos tóxicos presentes en las cenizas volantes, además de entrar directamente por inhalación o infusión a través de la piel, pueden ser absorbidos por el cuerpo humano por procesos naturales”, manifestó Rodríguez Mercado.

Esta contundente evidencia contradice a la Lcda. Tania Vázquez Rivera, presidenta de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), quien declaró a un medio de comunicación de la capital que empleados de su agencia evalúan con mucha seriedad los resultados de dos métodos analíticos de lixiviación y que estos determinan que las cenizas no son peligrosas.

“Estos científicos boricuas han concluido una y otra vez, estudio tras estudio, que estos residuos de la combustión de carbón no son peligrosos, y están dispuestos a explicar cada uno de los datos y conclusiones científicas en cualquier foro científico, con profesionales certificados y que tengan data científica empírica certificada,” comentó Vázquez Rivera.

El 16 de julio de 2012, el entonces Jefe de la Subdivisión de Cumplimiento del Resource Conservation and Recovery Act (RCRA), bajo la Región 2 de la EPA, George C. Meyer, le escribió una carta a la JCA donde ponía en duda la efectividad de los “dos métodos analíticos de lixiviación” que defiende ahora Tania Vázquez Rivera.

“EPA cree que el TCLP y SPLP pueden subestimar el potencial de lixiviación de componentes peligrosos de la reutilización de cenizas de carbón en comparación con el Leaching Environmental Assessment Framework (LEAF). Como ustedes saben, la EPA desarrolló los métodos LEAF en respuesta a las preocupaciones planteadas por la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo Asesor Científico de la EPA y otros sobre el uso de pruebas de pH de punto único como TCLP y SPLP para evaluar el potencial de lixiviación del los residuos de combustión de carbón”, señaló Meyer.

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Las cenizas de carbón sí son tóxicas

Comunicado de prensa

¡Confirmado!…cenizas de carbón sí son tóxicas, afirma el secretario de Salud

Sin excusas para aprobación de proyectos contra las cenizas

San Juan, Puerto Rico – El secretario del Departamento de Salud, Dr. Rafael Rodríguez Mercado, aseguró que las cenizas de carbón contienen elementos tóxicos y que el almacenamiento y disposición de los mismos puede amenazar la salud humana.

Las expresiones del titular de Salud se presentaron en una vista pública de la Comisión de Salud Ambiental y Recursos Naturales del Senado, que evalúa tres proyectos que buscan prohibir el depósito de los residuos de la combustión de carbón en Puerto Rico.

En su ponencia, el Dr. Rodríguez Mercado dijo que, desde el punto de vista médico, existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Añadió que los contaminantes producidos por la combustión del carbón actúan sobre el sistema respiratorio causando una variedad de efectos adversos sobre la salud.

“Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”, aseveró.

Este dato corrobora el testimonio del Dr. Gerson Jiménez Castañón, director médico del Hospital San Lucas de Guayama, quien en vista pública celebrada en febrero pasado, citó varios estudios científicos que establecen la alta incidencia de ciertas enfermedades entre los guayameses, y que están relacionadas con la contaminación con metales pesados.

“La incidencia de cáncer de próstata más alta de Puerto Rico está en Guayama”, afirmó entonces Jiménez Castañón, quien también puntualizó que en ese municipio, donde está establecida la carbonera AES, los niveles de cáncer se dispararon entre 2009 y 2011, y que los problemas respiratorios son comunes y severos.

La ponencia del departamento de Salud también concluye que los ciudadanos que habitan áreas aledañas a las empresas emisoras de ceniza volante y los que residen cerca de los vertederos donde se depositan, están potencialmente expuestas a productos químicos, como resultado de la inhalación del aire contaminado.

Un estudio realizado en el 2016 por Estudiantes del Programa de Maestría en Salud Pública de la Escuela Graduada de Salud Pública, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, realizaron un estudio epidemiológico en las comunidades de Puente Jobos y Miramar de Guayama, cercanas a la carbonera de AES, el cual determinó que el asma severa en niñ@s, los abortos espontáneos, la urticaria y la bronquitis crónica tienen una incidencia de 6 a 9 veces mayor en estas comunidades.

También en el 2016, se realizó un estudio de aire llevado a cabo en la comunidad de Tallaboa-Encarnación de Peñuelas, comunidad cercana a los vertederos que recibieron cenizas de carbón, encomendado por la corporación sin fines de lucro Desarrollo Integral del Sur (DISUR), a través de su proyecto de justicia ambiental “Pulmones Saludables, ¡Ahora!”. Entre los hallazgos de mayor preocupación descubiertos en el estudio, realizado por Denny Larson, Director Ejecutivo del Community Science Institute – CSI for Toxic Crime Investigation, con sede en California, se encontró altas concentraciones de hierro y calcio, típicamente encontrados en las cenizas de carbón.

Para Manolo Díaz, portavoz del Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, el secretario de salud se contradijo en su ponencia. “El secretario acepta que las cenizas son tóxicas y peligrosas, pero después dice que no se puede confirmar de forma científica o empírica que haya un riesgo directo a la salud. Lo que pasa es que el Departamento de Salud no puede ni confirmar ni descartar el riesgo porque ellos no han hecho ningún estudio al respecto. No es que no haga daño, es que ellos no han hecho su trabajo”, señaló Díaz.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, censuró las expresiones finales del senador Carlos Rodríguez Mateo, presidente de la Comisión de Salud Ambiental. “Al parecer Rodríguez Mateo no estaba pendiente, no entendió la ponencia o ya tenía un libreto escrito. ¿Cómo él va a decir que quedó establecido que las cenizas no hacen daño, cuando el secretario de Salud detalló la peligrosidad de las mismas?. Vergüenza le debe dar que por su irresponsabilidad, cuando fue alcalde de Salinas, cientos de familias salinenses fueron expuestas a los efectos nocivos de las cenizas, cuando permitió el depósito de miles de toneladas de esa basura radioactiva en nuestro pueblo”, expresó Alvarado.

“Ante la aceptación de que estas cenizas son tóxicas y peligrosas a la salud, se hace imprescindible, y el senador Rodríguez Mateo no tiene ninguna excusa, bajar inmediatamente a votación un proyecto de ley para prohibir estos residuos, y que el gobernador tome pasos concretos, aprobando una Orden Ejecutiva, para establecer firmemente la política pública de sacar fuera de nuestra isla ese desperdicio”, terminó diciendo el portavoz ambiental.

Victor Alvarado Guzmán

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Así es AES: la misma carbonera de siempre

Por: Víctor Alvarado Guzmán

Portavoz Comité Diálogo Ambiental

Salinas, Puerto Rico – A menos de 24 horas de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, en la que se validó la Ordenanza Municipal de Peñuelas que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en sus límites territoriales (incluyendo los vertederos allí establecidos), los propagandistas de la carbonera AES volvieron a salir de sus escondites para, una vez más, intentar confundir al país, levantar sombras sobre verdades inequívocas, y vociferar sin recato su diatriba contra el pueblo puertorriqueño. Así es AES: la misma carbonera de siempre.

Durante las vistas públicas que se realizaron al final de la década del 90, donde se discutió la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la entonces propuesta construcción de la planta AES en Guayama, recuerdo vívidamente a los niños que asistieron a aquella audiencia, con sus uniformes de equipos de baloncesto y pelota, y letras AES en las espaldas. Veinte años después, Víctor Rodríguez Aguirre, uno de los líderes deportivos del sector Santa Ana en el barrio Jobos en Guayama, ha reconocido que el regar las cenizas de carbón por las calles de su comunidad no fue lo que AES había prometido a aquellos niños, ni a sus padres (Prometieron empleos… y trajeron cenizas, Omar Alfonso, CPI, 8marzo2016)

También los ejecutivos de la carbonera AES nos engañaron cuando garantizaron en declaraciones y por escrito que sacarían las cenizas fuera de Puerto Rico, y que nunca serían descartadas en nuestros vertederos. En su lugar, desparramaron sus cenizas tóxicas en pueblos del sur, norte, este y oeste del país. Aún hoy permanecen bajo innumerables urbanizaciones de interés social y clase media; enterradas bajo centros comerciales, carreteras y hasta bajo el otrora “suelo virgen” que protege el acuífero del sur.

Como si no fuera suficiente, en los pasados dos años tuvieron el arrojo de descargar sobre 357 mil toneladas de cenizas tóxicas en los vertederos de Humacao y Peñuelas, sin permiso de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y en temeraria violación a los acuerdos establecidos con el gobierno de Puerto Rico en la década del 90.

AES incluso nos mintió cuando decía que sus cenizas, mercadeadas bajo el sofisticado nombre de AGREMAX, era un agregado útil para la construcción, pero resultó que el material SIEMPRE fue mera “basura”, como admitió recientemente ante el Senado de Puerto Rico el saliente presidente de la JCA, Weldín Ortiz Franco.

Mientras los “abogados de bufetes caros” que representan a AES dicen que las cenizas de carbón no son tóxicas, las consecuencias en la salud de nuestros hermanos y hermanas de Arroyo Barril en República Dominicana, un municipio que por cuatro años convivió con casi 30 mil toneladas de esas mismas cenizas, los desmienten.

La toxicidad, peligrosidad y radioactividad de las cenizas de carbón ha sido científicamente documentada en estudios hechos en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países. Hasta la propia Agencia de Protección Ambiental federal (EPA) levantó serios cuestionamientos a la JCA en una carta del 7 de noviembre de 2011 por la forma en que se estaban disponiendo las cenizas de AES en Puerto Rico. Incluso, la EPA expresó preocupación por su potencial impacto en las aguas subterráneas y mencionó desde casos hasta demandas radicadas en Estados Unidos por la contaminación de acuíferos, provocada por elementos tóxicos de las cenizas de carbón.

Si las cenizas no son tóxicas, ¿por qué hasta la EPA teme que se contaminen nuestros acuíferos como ha ocurrido en los Estados Unidos?

Mientras tanto, los propagandistas de AES siguen diciendo que han utilizado sus cenizas beneficiosamente, aunque hasta la EPA los desmintiera hace tiempo. Así es AES: la misma carbonera de siempre

Y cuando en el 2010 se aprobaron en diversos pueblos las primeras ordenanzas municipales que prohíben las cenizas, ejecutivos de AES argumentaron que las mismas eran inválidas. En su terca avaricia, comenzaron y auspiciaron varios litigios, tratando de dar con alguien que invalidara las ordenanzas, pero las decisiones del Tribunal Federal y del Tribunal Supremo “trasquilaron” los argumentos de la carbonera y han revalidado las mismas.

Aun así, de forma temeraria, la carbonera insiste en que seguirá enviando las cenizas a los vertederos.

Simultáneamente, seguimos escuchando el mismo sonsonete de AES, ahora con el corillo de sus camioneros y la basurera EC Waste, quienes fabrican la hipótesis de que la oposición al depósito de cenizas es de un grupito con intereses políticos. Incluso, han llegado al colmo de aseverar que los independentistas se apoderarían del país.

Pero ninguno de ellos tiene la honestidad para reconocer que 55 asociaciones y organizaciones religiosas, sindicales, artísticas, políticas, ambientales, universitarias, profesionales y médicas endosaron un “Manifiesto Solidario Pro Salud y Ambiente de Puerto Rico”, en apoyo solidario, comunitario y científico a la lucha contra las cenizas.

Tampoco dicen nada sobre el hecho de que las 45 ordenanzas que prohíben las cenizas fueron aprobadas por legisladores municipales y alcaldes de todos los partidos políticos, o sobre la Resolución aprobada por la Asociación de Alcaldes (que hasta donde sé es integrada solo por populares) en la que se solicita se incluya a la agenda de una nueva sesión extraordinaria el Proyecto del Senado 340, sometido desde el año 2013 por la senadora María de Lourdes Santiago, que propone impedir el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico.

Mientras todo esto ocurre, la empresa AES nos exprime económicamente al cobrarnos $900 mil diarios por 450 megavatios de elecricidad y, a cambio, nos regala los químicos tóxicos que libera al aire a través de su chimenea, sus tóxicas cenizas, nos lleva a los tribunales cuando los alcaldes y agencias no obedecen a sus reclamos, y también pretenden que le paguemos por deshacernos de ellos.

Si fuera por AES aún nos estarían tirando su basura tóxica en los patios de nuestros hogares, sobre nuestros acuíferos y hasta en nuestros jardines. Si fuera por AES, ellos nombrarían a los jueces en Puerto Rico o, incluso, al próximo presidente de la JCA.

Ahora, en un insulto más a la inteligencia y dignidad del pueblo puertorriqueño, la carbonera recurre a “migajas” económicas para lavar su cara y dar la impresión de buen vecino, al ofrecer dádivas a escuelas y festivales en Guayama.

Coincidentalmente, su “generosidad” se reactivó justo cuando las comunidades de Peñuelas se plantaron frente a los camiones y detuvieron el transporte de cenizas de carbón a los vertederos cercanos a sus hogares.

Lo que pueda repartir AES para realzar su espejismo de “empresa magnánime”, nunca equivaldrá a su responsabilidad económica por daños al aire, suelos y la salud de los habitantes de Guayama, Salinas, Santa Isabel, Arroyo, Peñuelas y Humacao.

Pero así es su propaganda… y así es AES: la misma carbonera de siempre.

Legislatura de Salinas apoya unánimemente la lucha de Peñuelas contra las cenizas carbón

Jackeline Vázquez

Jackeline Vázquez

En una valiente decisión los legisladores municipales de Salinas aprobaron una resolución apoyando la lucha de las comunidades de Peñuelas afectadas con el depósito de cenizas de carbón.   La resolución, iniciativa del líder ambiental y legislador municipal Víctor Alvarado Guzmán, contó con la co-autoría de la bancada del PPD y el respaldo de la minoría novoprogresista.

La solidaridad con Peñuelas expresada a través de la Legislatura Municipal que preside Jackeline Vázquez Suárez,  cuenta con el respaldo de la mayoría de los habitantes de Salinas que también se han visto afectados con el depósito de cenizas tóxicas utilizadas como relleno en la construcción de urbanizaciones, centros comerciales y de caminos rurales en terrenos de alto valor agrícola.  El depósito de dicho material tóxico pone en peligro de contaminación las importantes reservas de agua de los acuíferos del sur así como la salud  de los habitantes de la región.

Víctor Alvarado

Víctor Alvarado

Según Víctor Alvarado, la resolución aprobada solicita la inclusión del Proyecto del Senado 340 destinado a prohibir el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico en una posible sesión extraordinaria a ser convocada por García Padilla.

Asimismo hace un llamado al gobierno para que  desista de producir energía eléctrica a base de la quema de carbón, como han hecho los países europeos. En su lugar solicita que se fomente el uso de fuentes de energía limpia, renovable y sustentable, porque las mismas tienen un potencial mayor de activar la economía con el establecimiento de una variedad de empresas energéticas y la creación de empleos.

Esta resolución contiene implícitamente un importante mensaje por el que abogan todos los pueblos del mundo: “Salvando el Planeta, salvamos a la humanidad”.

Consolidan fuerzas en toda la isla contra las cenizas

Comunicado de Prensa

Diversos sectores se unen a Peñuelas

San Juan, Puerto Rico – Diversas organizaciones multisectoriales se reunieron en el Colegio de Abogados para anunciar el inicio de una Campaña de Solidaridad en apoyo al Campamento contra las Cenizas en Peñuelas y a la lucha contra el depósito de cenizas tóxicas de carbón en Puerto Rico.

José M. Díaz, líder comunitario de Peñuelas, anunció el inicio de la campaña junto a decenas de otras organizaciones. “Ante el apoyo que ha tenido la lucha que mantenemos en Peñuelas contra el depósito de las cenizas que envía la carbonera AES a nuestro pueblo, hemos decidido consolidar ese esfuerzo para realizar acciones en conjunto con otras organizaciones, sindicatos, iglesias y personas en su carácter personal, que entienden el peligro que corre la salud de nuestras comunidades y el ambiente ante el depósito indiscriminado de este material tóxico”, dijo Díaz.

Como parte de la campaña se está circulando un “Manifiesto Solidario Pro Salud y Ambiente de Puerto Rico”, el cual contiene seis (6) puntos con los cuales están de acuerdo las distintas organizaciones. “En términos generales, estamos apoyando los actos de desobediencia civil pacífica que realiza el pueblo contra el depósito de cenizas de carbón en cualquier parte de Puerto Rico y urgimos al gobierno a comenzar la sustitución de la contaminante producción de energía a base de carbón por fuentes de energía limpia, renovable y sustentable. Además, apoyamos el Proyecto del Senado 340, sin enmiendas que menoscaben la intención fundamental de que se prohíba el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico”, explicó el líder peñolano.

El Manifiesto también solicita al Superintendente de la Policía que detenga el uso de fondos públicos para proteger intereses de compañías privadas multimillonarias, a través de servicios de escolta y movilización de cientos de efectivos de la policía para arrestar a ciudadanos que defienden la Ordenanza Municipal Núm. 13 Serie 2012-2013 del Municipio de Peñuelas, la cual prohíbe el depósito de las cenizas de carbón en suelo peñolano.

Por su parte, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, agregó que el Manifiesto también recoge una petición para que se realice una investigación sobre la legalidad de la enmienda realizada por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) al contrato con AES en el 2015. “Después de 12 años, la Junta de Calidad Ambiental (JCA) reconoce que la carbonera AES engañó al Pueblo de Puerto Rico cuando aseguró que las cenizas de carbón no eran un desperdicio y sí un agregado. Bajo esa premisa falsa se permitió el depósito de millones de toneladas de cenizas tóxicas en proyectos de construcción de urbanizaciones, centros comerciales, carreteras y terrenos sobre nuestros acuíferos. En lugar de multar a la AES por su engaño, la JCA los premió con permitir innecesariamente el depósito de las cenizas en los vertederos de Humacao y Peñuelas, y la AEE enmendó el contrato avalando ese depósito. Se hace necesario que la Asamblea Legislativa realice una investigación sobre las circunstancias que permitieron el depósito de las cenizas en Puerto Rico”, indicó Alvarado Guzmán.

Por último, ambos líderes aseguraron que continuaran deteniendo los camiones que intenten depositar cenizas de carbón en el vertedero de EC Waste y Ecosystems en Peñuelas, y que se comenzaran proyectos educativos a través de las redes sociales para transmitir el mensaje de las distintas actividades a realizarse.

Organizaciones que se han unido a la Campaña de Solidaridad suscribiendo el Manifiesto:

1. José M. Díaz, Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, Inc.

2. Víctor Alvarado Guzmán, Comité Diálogo Ambiental, Inc. de Salinas

3. Tommy Boyle, Alianza Comunitaria y Ambiental del Sur Este (ACASE)

4. Padre Obispo Rubén González, Obispo de Ponce, Iglesia Católica

5. María de Lourdes Santiago, Partido Independentista Puertorriqueño (PIP)

6. Nelson V. Cruz Santiago, Senador Distrito de Ponce, Partido Nuevo Progresista (PNP)

7. Eva L. Ayala Reyes, EDUCAMOS

8. Emilio Nieves Torres, UNETE

9. William Pérez Vega, Poetas en Marcha

10. Kique Cubero García, Asociación de Documentalistas de Puerto Rico

11. José A Menéndez, Sierra Club Puerto Rico

12. Revdo. Padre Pedro del Valle Tirado, Iglesia Episcopal del Pueblo (Yauco)

13. Ela M. Cruz Nazario, Ciudadanos del Karso, Inc.

14. Sonia Santiago Hernández, Madres contra la Guerra

15. Aimeé Montoya, Vive Borikén, CRL

16. Gloria Cordero, Comité en Defensa de la Cueva del Indio y la Carretera #681 en Arecibo

17. Javier Torres, AntRocket Puerto Rico

18. David Ortiz, El Puente: Enlace Latino de Acción Climática (ELAC)

19. Pedro Julio Serrano, Puerto Rico para Tod@s

20. Arturo Massol Deyá, Casa Pueblo de Adjuntas

21. María Reinat, Colectivo Ilé

22. Dra. Amelia Rodríguez Acevedo, Asociación de Psicología de Puerto Rico

23. Yadira Mercado, Sociedad Espeleológica Unida del Sur

24. Juan Camacho, Toabajeños en Defensa del Ambiente

25. Ingrid M. Vila Biaggi, Cambio

26. Wildaly Santiago, Movimiento en Contra de las cenizas de carbón

27. Judith Crespo, Cayey para el Mundo

28. Radamés Quiñones, ULEES

29. Graciela Rosario, Aibonito Sin Yerbicida

30. Rvda. Dra. Doris J. García Rivera, Seminario Evangélico de Puerto Rico

31. Jorge Alsur, Red Latina Sin Fronteras

32. Myrna Conty, Coalición de Organizaciones Anti Incineración

33. Amigos del Río Guaynabo

34. Pastora Ruth Santiago, Junta Conferencial de Iglesia y Sociedad de la Iglesia Metodista

35. Dr. Obed García, Comité de Salud Publica Ambiental del Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico

36. Dr. Eduardo Ibarra, Fundación Pro Derecho a la Salud

37. Johnsy Carrión, Sociedad de Estudios Espeleológicos del Norte, Inc. (SEENI)

38. Carmen L. Martínez Toro, Mayagüezanos Por la Salud y el Ambiente, Inc.

39. Rafael L. Joglar, Proyecto Coquí

40. Luis Jorge Rivera Herrera, líder ambiental

41. Michelle Campi, Project Front Door

42. Mercedes Martínez Padilla, Federación de Maestros

43. Viviana Morales Santiago, Comité Despertar Cidreño

44. María de los Ángeles Fonseca, Red de Esperanza y Solidaridad-Diócesis de Caguas

45. Luis José Torres Asencio, Clínic Derecho Ambiental, Facultad de Derecho Universidad Interamericana

46. Francisco Hernández Ortega, Movimiento Unión Soberanista

47. Dr. Osvaldo Rosario, doctor en Química y Catedrático UPR Río Piedras

48. Rafael Bernabe, Partido del Pueblo Trabajador

49. Lcdo. Alejandro Torres, Colegio de Abogados de Puerto Rico

50. Mayra Rivera Cordero, Unión General de Trabajadores (UGT)

51. Jaime Jaramillo, UTIER

52. Nathaniel González, Sociedad Ornitológica Puertorriqueña. Inc. (SOPI)

53. Carlos Collazo Berríos, Comité Pro Reserva Natural Cañón Las Bocas (Barrabquitas/Comerío)

La comunidad de Aguirre y el fuego en la planta de la AEE

Por: Víctor Alvarado Guzmán
Portavoz Comité Diálogo Ambiental

DSCN3352.JPGSalinas, Puerto Rico – El apagón general que padecimos recientemente, está precedido por cierta obscuridad relativa de los procesos por los cuales atraviesa la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). El fuego que ocurrió en la planta termoeléctrica en Aguirre, puso de manifiesto, no sólo la fragilidad del sistema eléctrico (incluyendo las plantas privadas), sino el peligro en el que se encuentran las comunidades cercanas a los complejos generatrices.

Un punto que no se ha discutido públicamente es el efecto que tiene la planta de la AEE sobre la comunidad de Aguirre. Trabajadores de la AEE, que siempre tienen una visión más certera y amplia que los directivos de la corporación pública, aseveraron que la comunidad de Aguirre tuvo mucha suerte de que el viento estuviera soplando del noreste al suroeste. Si el viento hubiera venido del sureste al noroeste, como ocurre regularmente, la tragedia no hubiera sido sólo quedarnos sin luz, sino que tuviéramos residentes de la comunidad afectados directamente por el fuego. En el pasado, la comunidad de Aguirre estuvo expuesta al peligro de un fuego extremo. En el 2000, un voraz incendio consumió miles de neumáticos en un almacén de la antigua central azucarera Aguirre utilizado por la empresa American Tire Systems (ATSI), que había almacenado sobre un millón de toneladas de neumáticos triturados en sus almacenes. El fuego fue tan intenso que los bomberos tardaron una semana en extinguirlo. En aquel entonces, la dirección del viento también ayudó a que el efecto en la comunidad no fuera devastador. Para los vecinos de Aguirre, ¿a la tercera será la vencida?

Por cerca de tres años, el Comité Diálogo Ambiental e IDEBAJO estuvimos sentados en una mesa de diálogo con representantes de la AEE y de La Fortaleza tratando de llegar a un acuerdo sobre el proyecto del puerto de gas natural en Aguirre, conocido como el Aguirre Off Shore Gasport (AOGP). Un planteamiento que le hicimos al gobierno fue que no existe un protocolo de seguridad con la comunidad en caso de alguna emergencia en la planta. Los representantes de la AEE despacharon el asunto diciendo que a ellos no se les pedía ese acuerdo o protocolo con la comunidad y que eso le tocaba a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a través de un Comité Local de Respuestas de Emergencias. Este Comité llevaba siete (7) años inactivo. Diálogo Ambiental intentó reactivar el mismo por el bien de la comunidad de Aguirre, pero al parecer ni al gobierno ni a la AEE le interesa que los vecinos de la planta estén informados y preparados en caso de algún accidente. Ante la situación reciente de la explosión y fuego en las instalaciones de la termoeléctrica, es imperativo que los salinenses reclamemos que se reactive el Comité de la JCA o que se obligue a la AEE a establecer el protocolo comunitario en caso de emergencia en la termoeléctrica. Cabe señalar que los hogares de varios vecinos de la comunidad de Aguirre fueron desplazados en 1975 para construir la planta. Si la comunidad estaba primero, la AEE debería tener una actitud de “buenos vecinos” con los residentes.

Recuerdo al amigo José Ortiz Agront, Cheo Blanco, batallando para que la AEE le diera oportunidad de empleos a residentes cercanos a la planta de Aguirre, y los estudios que demostraban que el 80% de los residentes de Las Mareas, comunidad contigua a la planta, padecían de problemas respiratorios. El fuego en Aguirre nos dejó sin luz por tres días, la AEE nos ha dejado contaminados, inseguros y sin salud por cuarenta y un (41) años. Es hora de una transformación real, no sólo de la producción energética sino de las actitudes de los directivos de la AEE. Hay que ver la luz más allá del apagón.


Publicado por Víctor Alvarado Guzmán en El Patriota del Sur el 9/26/2016

Escuela de Salud Pública desmiente propaganda de carbonera AES

COMUNICADO DE PRENSA

Equivocada la apreciación de ex secretario Johnny Rullán

Guayama, Puerto Rico – La Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, desmintió las expresiones del ex secretario de salud, el Dr. Johnny Rullán, utilizadas en la propaganda de la carbonera AES, sobre la validez del estudio epidemiológico realizado por estudiantes de maestría de la reconocida institución, en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar en Guayama.

La AES utilizó en su propaganda unas expresiones de Rullán, el cuál catalogó despectivamente como una “encuesta” y “un buen trabajo de clase”, el estudio realizado por 27 estudiantes del Programa de Maestría en Salud Pública con especialidades en Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública. El estudio reveló altas cantidades de personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, de la piel y abortos en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar, cercanas a la planta de carbón AES de Guayama.

“Los resultados del estudio realizado por nuestros estudiantes graduados, bajo la supervisión de los facultativos del departamento, sustentaron la percepción y preocupación de la comunidad guayamesa de que existe un exceso de enfermedades respiratorias y de la piel en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar”, expresó la Escuela de Salud Pública a través de un comunicado de prensa. Estos reafirmaron que el estudio “fue riguroso y objetivo y utilizó el método epidemiológico recomendado para estudios de salud en comunidades en Puerto Rico, Estados Unidos de América y a nivel internacional, cuyos resultados son utilizados para apoyar la toma de decisiones en los diferentes ámbitos del sector salud. Además, el estudio se complementó con la información más reciente del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico”.

Por último, líderes de organizaciones comunitarias y ambientales volvieron a exigir al gobierno, especialmente al Departamento de Salud y a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a tomar acciones ante el inminente daño a la salud que existe en Guayama. “Es urgente que el Departamento de Salud, la JCA y la EPA tomen acciones ante la evidencia científica de los efectos en la salud de las personas que tiene directamente la carbonera AES, en el caso de Guayama, y el depósito de las cenizas tóxicas de carbón, como es el caso en Peñuelas”, dijo Yvette González Cuascut, portavoz del Comité Por Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa de Peñuelas. “Estos estudios que siguen presentándose sobre el daño a la salud y al ambiente por la quema del carbón en Puerto Rico, ponen en evidencia las mentiras que por años ha estado diciendo la carbonera AES y demuestra la necesidad de detener esta peligrosa fuente de contaminación. Es hora de cerrar la carbonera AES”, terminó diciendo Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas.

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Celebran Décima Convivencia Ambiental para jóvenes de las comunidades de Bahía de Jobos

Comunicado de prensa
1 de agosto de 2016

Bajo el lema de Solidaridad y Resiliencia

IMG-20160730-WA0012.jpgSalinas, Puerto Rico – El Comité Diálogo Ambiental realizó su décima Convivencia Ambiental José “Cheo Blanco” Ortiz Agront para jóvenes de las comunidades de la cuenca de la Bahía de Jobos de Salinas y Guayama. Bajo el lema de “Solidaridad y Resiliencia”, se realizó esta actividad en la comunidad de Aguirre del 18 al 22 de julio de 2016, la cual fue coordinada en conjunto con la Iniciativa de Eco Desarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO), la Reserva de Investigación Estuarina de la Bahía de Jobos, adscrita al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), y Casa Aguirre Bed & Breakfast.

Durante cinco días, jóvenes de las comunidades de Las Mareas, Aguirre, Brisas del Mar y el Pueblo de Salinas, y de Mosquito y sector el Pescao de Guayama, compartieron sus experiencias y participaron de distintas actividades en torno a la convivencia comunitaria y su entorno natural. L@s jóvenes participaron de distintos talleres (Resiliencia, artesanía, preparación de huertos comunitarios, conversatorio sobre Solidaridad, Arrancando Mitos de Raíz sobre la identidad racial, sexualidad, historia de Aguirre), visitas (Cayo Caribe, Proyecto HabitArte, Finca La Fruta) y otras actividades (caminatas, pintar camisetas, poesía). También, brindaron servicio voluntario a la Reserva y a la comunidad de Aguirre a través de colaboración con limpieza de áreas y caminos, y reparación de una verja. L@s jóvenes participantes realizaron un diálogo donde decidieron continuar los encuentros y actividades durante el año.

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Diálogo Ambiental, que durante el 2016 está celebrando sus 20 años de fundación, creó la Convivencia Ambiental para brindar oportunidad a jóvenes de comunidades excluidas de la cuenca de Bahía de Jobos a tener la experiencia de convivir y a la vez participar activamente de una educación ecológica, cultural, histórica y de servicio voluntario.

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Víctor Alvarado Guzmán

Fuente: El Patriota del Sur

Casas en el agua: La Parguera / por Rima Brusi

parguera casetas

El año,creo,era 1998, y yo estaba reunida con un casetero, a quien llamaré Leno, en la sala de su caseta, él enfrascado en el relato de la historia de su caseta, yo escuchando y a la vez un poco distraída con el mar, porque allí estaba el mar, tan cerquita, tan pleno, tan calmo y rebosante de pájaros blancos, allí mismo, a nuestro lado.Esa es la experiencia en una caseta. Cuando decimos que las casetas de La Parguera están en la “zona marítimo terrestre” estamos describiendo una realidad espacial y jurídica pero también literal y con algo de poesía: la entrada está en tierra, el balcón en el mar.

Hurgo en mis recuerdos y en las notas, que aún conservo, de la entrevista que le hice a Leno, porque estoy buscando inspiración para escribir aquí sobre el tema escabroso de las casetas en La Parguera, construidas sobre pilotes dentro del agua, que el PS 1621 busca legitimar con la designación de una “zona de planificación especial turística de las casetas y muelles sobre el agua y terrenos de dominio público en La Parguera”, y así resolver su “incertidumbre jurídica” y cobrar “cánones de uso”.

La “controversia” parece clara: de una parte, están la mayor parte de la comunidad científica, el departamento de recursos naturales, la mayor parte de la izquierda y los ambientalistas…De la otra, los dueños de las casetas y sus círculos, los alcaldes del área, la mayor parte de los senadores y representantes, y personajes variopintos que expresan públicamente su apoyo, como la ex-contralora Colón Carlo.

Se trata de un tema incómodo para mí. Y se me ocurre que las razones de mi incomodidad pueden ser las mismas detrás de la mentada “incertidumbre jurídica”, y permanencia de las casetas. Porque esa permanencia es, bien mirada, un hecho extraordinario: las casetas son, claramente, ilegales, porque están en la zona marítimo terrestre.Su uso es mayormente vacacional. Muchas son propiedades fantasma, que ni aparecen en el registro de propiedad. Y sus dueños no son “rescatistas” tradicionales en busca desesperada de vivienda. Los críticos tienden a pensar que su permanencia se debe a que tienen amigos poderosos, y creo que tienen razón, pero también que el asunto es más complicado, y más interesante, que sencillamente un caso de “influencias”.Nos toca entender cómo surge ese arraigo, cómo han logrado permanecer. Pero primero, dejemos mi conflicto establecido: Esa ley me parece un disparate y espero que el gobernador no la firme; pero, como tantos, he disfrutado visitas en casetas y cuento con amistades que, al leer esta columna, tal vez dejen de serlo, porque viven enamorados (¿quién no lo estaría?) de sus casetas.

Así, enamorado de su caseta, estaba Leno. Le advertí que no estaba de acuerdo con la construcción ilegal costera, pero él, generoso, continuó la conversa y contestó mis preguntas. Me contó que conoció La Parguera en los sesenta: “Mi hija vino aquí a las seis semanas de nacida, a la caseta donde nos quedábamos…La Parguera ha sido siempre parte de mi vida, la mejor parte. Porque yo vivo en [ciudad cercana], pero yo verdaderamente existo en La Parguera.” Eventualmente compró la caseta, y visitándola se criaron sus hijos. “La vida en el mar, eso es lo más sano para la familia”, me dijo otra casetera. Ese discurso de apego, pertenencia, familia sana, de vínculo histórico y existencial, es típico de los caseteros que hoy impulsan el P del S 1621. Algunos han colocado fotos de su caseta en los medios sociales y expresan sentimientos como el siguiente:“¡Aquí está nuestra caseta,llena de amor, de fiesta, de unión familiar, nuestro hogar…yo nací y me crié allí, por eso yo soy de La Parguera!”

El sentimiento de pertenencia suele ser genuino, y es también una estrategia que los caseteros han utilizado históricamente para construir y persistir. Las primeras casetas fueron comisionadas por familias que los viejos del barrio describieron como “pudientes”,en los años treinta del pasado siglo, y a su lado chapoteaban (el agua estaba más limpia entonces) tanto los niños “de pueblo” como los de “comunidad”. La “comunidad” por su parte, estaba constituida fundamentalmente por pescadores, pero creció y diversificó en los cuarenta y cincuenta cuando se repartieron las parcelas (que no están en la costa). Los caseteros usan estas historias para explicarle a sus interlocutores que ellos “son de allí”, que sacarlos “es una locura”.

Otra estrategia, muy relevante ahora, ha sido la forja obstinada de pequeñas señales de “legalidad”. En los treinta, obtenían el visto bueno gubernamental si publicaban primero un edicto y nadie se oponía a la construcción. Así surgieron las primeras y se fueron convirtiendo en parte del paisaje. En 1969, había ya cerca de cien casetas, y se les ordenó desalojar en un término de sesenta días: No pasó nada. En 1978, el gobernador firmó un acuerdo con la Junta de Planificación y el Cuerpo de Ingenieros que las obligaba a salir antes de 1985; pero en 1979, otorgó “permisos de uso” parecidos a los que propone el proyecto actual. Los caseteros continuaron construyendo al amparo de la noche, con la mano de obra de los carpinteros y chiriperos locales. En los ochenta, cuando un grupo de familias de escasos recursos obtuvo nuevas parcelas, los caseteros ofrecieron colaborar económicamente en la construcción de un alcantarillado para el uso de los rescatadores–y, por supuesto, las casetas.

En términos generales, no absolutos, los residentes de las parcelas son de clase trabajadora (algunos pescan, y muchos descienden de pescadores), y los caseteros tienden a ser profesionales. Cuando les preguntaba a los primeros sobre el tema, algunos se pronunciaban absolutamente a favor, y otros resueltamente en contra, pero la mayoría expresaba ambivalencia: “Esos son los ricos, los profesionales. No necesitan vivir allí,tienen sus casas. Nos limitan el acceso de los botes al agua. Pero también nos dan trabajito, limpiando, o de carpintería, cualquier chiripa que haga falta…” “Los caseteros, lo que pasa es que pagan bien, sobre todo cuando quieren hacer la caseta más grande, o arreglar el muelle, y entonces hay que construir y hasta pintar de noche, velar que no venga la gente de Recursos.” Los caseteros proveen algunas oportunidades de empleo a cambio de del acceso (físico y visual) al mar, que sigue siendo importante para algunos pescadores pero para muchos residentes no vale la pena discutir. El crecimiento histórico de las casetas ocurrió al mismo tiempo que el de las parcelas, de modo que ambos tipos de residente sienten que, en efecto, “son de allí”.

En 1996, armados con un aparato de abogados y relaciones públicas, los caseteros recibieron al entonces gobernador para un “tour” del área, al final del cual Roselló decretó, para la prensa, “Ahora soy yo el que dice que se quedan.” Ya para esa época eran doscientas, algunas pagaban impuestos al CRIM, otras habían obtenido “permisos de uso” del Cuerpo de Ingenieros, y casi todas tenían y pagaban servicios de agua y luz.

parguera aerea

Los que las apoyan las describen como parte esencial de un paisaje “hermoso” o “de revista”, utilizan adjetivos como “encantadoras” y frases como “Venecia de Puerto Rico” (esa, pintorescamente, se cuela hasta en el texto del proyecto de ley que hoy nos ocupa). Las plantean como parte del “atractivo turístico” de la zona, objeto de la mirada de los que “pasean en bote para ver las casitas de colores que son parte esencial de la imagen de La Parguera”, y “una cosa linda para los turistas, que vienen aquí buscando una villa pesquera.” El litoral será parte del “dominio público”, pero los caseteros lo han convertido en propiedad privada, pública sólo en tanto objeto de la mirada del otro y parte de la belleza y la salud económica del barrio.

Con esto de ser “de allí”, estampas de legitimidad, y alusiones al paisaje,las casetas han ido adquiriendo un aura que, combinada con las conexiones sociales y profesionales de muchos caseteros (no sé ahora, pero en 1998 veraneaba en ellas hasta un juez federal) sirve para complicar lo que debería ser un asunto simple: que el mar es de todos. Las casetas, igual que don Leno, son absolutamente encantadoras, pero están profundamente equivocadas.

El paso del proyecto por cámara y senado fue apresurado y nocturno, como la construcción de las casetas mismas. El momento histórico es importante: se nos viene encima la ley que crea una junta de control fiscal y relaja protecciones ambientales, se han creado incentivos para que se muden a la isla y compren propiedades algunos estadounidenses, se habla de agilizar la permisología.

Busco en internet los términos “casetas La Parguera” y veo, prominentemente, anuncios de alquiler y venta: “Casa acogedora en las aguas”, “hermosa cabaña frente al mar”. Fluctúan entre $250 y $500 por noche. Si usted desea poseer su propia caseta,las hay para la venta. Me llama la atención una de ellas. Tiene dos letreros que en mayúsculas advierten “MUELLE PRIVADO”. Piden por ella medio millón.

¿No tiene medio millón? Hay otra por sólo $350,000. El realtor la anuncia así:

“LA PARGUERA, DE REVISTA!!! ´AREA EXCLUSIVA EN LA PARGUERA…SEA UNO DE LOS POCOS AFORTUNADOS EN TENER UNA CASA EN EL AGUA EN LA PARGUERA.”

Fuente: Parpadeando