Pronóstico / Gloria Gayoso

Anda el mundo divagando

entre  brújula y sextante

no hay rumbo que se someta

al paso largo y errante.

Giramos en rotación

para que el sol nos caliente,

mas parece que la luz

no llega nunca de frente.

El rico sueña grandezas

para pasar bien el puente.

Y el pobre sólo medita

dónde hincar sus cuatro dientes.

De la tierra hemos crecido,

con barro fuimos formados,

aunque vistamos con oro

lucimos embadurnados.

No se le ven soluciones

al caos que nos acosa,

nadie quiere hacerse cargo

de tanto muerto en la fosa.

De payasos muy absurdos

se compone el carnaval,

demiurgos espeluznantes

que sólo aspiran al mal.

Si alguno por caridad

brinda su alma en un reto,

nadie  ha de reparar

en la bondad del secreto.

¡Hermanos! ¿A dónde vamos?

No contamos ni una idea;

sin amor y sin clemencia,

seguro, pronto estallamos.

                                                 ©Gloria Gayoso

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Exigen gobernadora firme proyecto que prohíbe las cenizas de carbón

A pesar de que la mandataria se comprometió a convertirla en ley, la pieza legislativa lleva una semana en su escritorio

Peñuelas, Puerto Rico – Cansados de la ambivalencia y el silencio de la gobernadora Wanda Vázquez Garced sobre sobre su compromiso de aprobar el proyecto de ley que prohibiría el depósito de cenizas en Puerto Rico, activistas del Campamento contra Cenizas en Peñuelas convocaron a una “Parranda combativa” frente a la Fortaleza este próximo jueves 19 de diciembre a las 10am.

En una reunión con líderes de Peñuelas y Salinas, sostenida en Fortaleza el 30 de septiembre de este año, la gobernadora afirmó que ella está en contra de la quema de carbón y que apoya el Proyecto del Senado 1221 que detendría la disposición de los residuos de la quema de carbón en la isla.

A pesar de que el proyecto fue aprobado en el Senado y la Cámara de Representantes, desde hace una semana la pieza legislativa está en su escritorio y Vázquez Garced no lo ha firmado.

“Tenemos una gran preocupación con el silencio de la gobernadora y su inacción para cumplir su palabra de convertir en ley el PS 1221. Al parecer una cosa es la palabra y otra la acción. ¿En cuál debemos creer? Queremos estar claros y por eso estamos convocando esta manifestación frente a la Fortaleza. Queremos que Wanda Vázquez lleve la palabra a la acción. ¿Es una mujer de palabra si o no?”, expresó Yanina Moreno Febre, portavoz del colectivo peñolano.

Para los líderes de Peñuelas, otra acción que crea dudas sobre las verdaderas intenciones de la gobernadora, fue la excesiva movilización de agentes de la policía a una reunión comunitaria en Guayama, realizada la pasada semana.

“La delincuente empresa carbonera AES realiza una reunión comunitaria en Guayama, y la reacción del gobierno es enviar cerca de 80 agentes de la policía para proteger a esta compañía privada. Exactamente el mismo patrón de comportamiento de Ricardo Rosselló Nevares, quien utilizaba a agentes de todo Puerto Rico para enviarlos a Peñuelas y Guayama a arrestar a los manifestantes y proteger los camiones de AES llenos de cenizas”, manifestó José Manolo Díaz Pérez, líder también del Campamento.

“Lo que vimos en Guayama es opuesto a lo que dijo la gobernadora que iba a hacer. Wanda Vázquez tiene que decidir con quién se va a alinear, ¿con la salud y la vida de la gente, o con el cabildero del carbón Pedro Pierluisi? No se puede servir a dos amos”, añadió.

En el día de hoy, los activistas le enviaron una carta a la gobernadora recordando su petición de que se realicen estudios de salud en las comunidades afectadas por las cenizas. Además, insistieron que cumpla con su compromiso de firmar el P.S. 1221.

“Si no lo firma, el jueves comienza la primera protesta frente a Fortaleza. Literalmente, en sus manos está”, finalizó Yanina Moreno.

Comunicado enviado por Víctos Alvarado Guzmán

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Los malos tratan a las comunidades como gente mala

Comunidades rechazan ineficaz plan de empresa AES para limpiar contaminación con cenizas

Denuncian utilización excesiva de contingente policiaco en área de reunión pública

Guayama, Puerto Rico – En una reunión comunitaria, matizada por el rechazo contundente de los presentes hacia la empresa AES, directivos y contratistas de la compañía presentaron alternativas para intentar limpiar el acuífero en el área de sus instalaciones en Guayama, contaminado con cenizas tóxicas de carbón.

Para Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, la empresa carbonera realizó la audiencia sólo para cumplir un requisito impuesto por la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA, por sus siglas en inglés).

“Una vez más la AES ha quedado desmentida. Decían que las cenizas no eran peligrosas, pero resulta que contaminaron el acuífero con elementos tóxicos, en cantidades superiores al parámetro de seguridad. Obligados por la EPA presentan unas alternativas para tratar de limpiar el agua subterránea que no son efectivas y que causarían más daño a la salud de los residentes cercanos y al medio ambiente. Su plan fue rechazado por las comunidades presentes”, explicó Alvarado.

Durante la reunión, Aldwin Colón, residente de la comunidad de Miramar y sobreviviente de cáncer, increpó a la AES sobre la decisión de celebrar la audiencia en una comunidad lejos de la planta de carbón.

“Esta reunión se debió celebrar en la comunidad de Puente de Jobos, que es la más afectada, para que la gente de la comunidad llegue. Aquí (Bo. Olimpo) es difícil llegar y más con el contingente de policías que tú tienes afuera. Esto no es una verdadera oportunidad para que la comunidad se exprese. Esto es una oportunidad para ustedes engañar el sistema”, señaló Colón, quien es miembro de la organización Comunidad Guayamesa Unidos por tu Salud.

Sobre la presencia de efectivos de la policía en el lugar, José Manuel Díaz Pérez, del Campamento contra cenizas en Peñuelas, criticó la excesiva movilización del contingente policiaco.

“Habían cerca de 70 a 80 agentes en el área, otros efectivos de la fuerza de choque estaban esperando instrucciones en un cuartel, vallas restringiendo las tres carreteras que daban acceso al local de la reunión, AES no permitió el uso del estacionamiento para personas de la comunidad, los vecinos del lugar no sabían de la reunión, contrataron guardia de seguridad privada, tenían detector de metales y realizaron un “cateo” a las personas que entraban. Esa reunión no cumplió con el propósito de motivar a la comunidad a participar de la misma. De parte de AES y la policía lo convirtieron en una zona de guerra”, comentó.

“La policía debe informar: ¿quién solicitó esa cantidad excesiva de agentes? ¿Quién ordenó dar protección a los directivos de una empresa privada? ¿Con cuántas semanas de anticipación la policía preparó el escenario restrictivo? ¿Cuánto dinero público se gastó en esa actividad? ¿La gobernadora Wanda Vázquez Garced sabía del operativo? Esta actitud abusiva del gobierno de utilizar dinero público y recursos para beneficio de intereses privados y en contra del pueblo, prostituye la función de la Policía de Puerto Rico y no puede quedar impune”, añadió Díaz Pérez.

Enviado por Víctor Alvarado Gúzman

Activistas celebran aprobación en la Cámara del proyecto que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en PuertoRico

COMUNICADO DE PRENSA

14 de noviembre de 2019

Falta que el Senado acepte las enmiendas de la Cámara

El representante José E. Torres Zamora votó en contra

Se espera que la medida sea finalmente convertida en ley por la gobernadora

Capitolio, Puerto Rico – Activistas ambientales y comunitarios celebraron la aprobación por parte de la Cámara de Representantes del Proyecto del Senado 1221, el cual enmienda la polémica Ley 40, para prohibir definitivamente el depósito de cenizas tóxicas de carbón en la isla y obligar a la empresa AES a eliminar la enorme montaña de este desperdicio que mantiene a la intemperie en sus instalaciones en Guayama.

Representantes de todos los partidos políticos se unieron para endosar la medida, la cual termina con una parte de la nefasta historia del gobierno de Puerto Rico, cuando este dio protección policíaca a caravanas de camiones abarrotados de cenizas tóxicas para ser transportadas de Guayama a Peñuelas en el 2016 y 2017. El único voto en contra del proyecto fue del vicepresidente de la Cámara, José E. Torres Zamora.

“Este es un gran paso en nuestra lucha constante contra el depósito de cenizas tóxicas en Puerto Rico. Luego de tanto esfuerzo, sufrimiento, sacrificio, arrestos y persecuciones de parte del gobierno, ahora nos dan la razón y prohíben el depósito de esa basura radiactiva que la AES llama Agremax, que no es otra cosa que cenizas tóxicas mezcladas con agua. No sólo las cenizas deben salir de nuestra isla, que se vaya AES”, expresó José Manuel Díaz Pérez, portavoz del Campamento contra las Cenizas en Peñuelas.

Por su parte, la profesora Yanina Moreno Febres, líder ambiental de Peñuelas, recordó que la gobernadora Wanda Vázquez Garced se comprometió públicamente en firmar y convertir en ley el PS 1221.

“En la reunión que sostuvimos a finales de septiembre en Fortaleza, la gobernadora se comprometió a firmar el proyecto enseguida llegara a su escritorio. Aprobado ya en la Cámara, falta que el Senado concurra con las enmiendas. Según nos informaron, eso debe ocurrir rápidamente porque la representante Jacqueline Rodríguez Hernández, quien fue crucial en la aprobación de esta medida, indicó que ya dialogó esas enmiendas con el senado. Así que esperamos que el proyecto se convierta en ley en las próximas semanas, por el bien de la salud de nuestra gente y del medio ambiente”, expresó Moreno Febres.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, señaló que la prohibición del depósito de cenizas tóxicas es un paso más hacia el cierre definitivo de la planta de carbón.

“Es un importantísimo logro para las comunidades afectadas por la terrible empresa AES. Agradecemos el esfuerzo de la representante Jacky Rodríguez y del representante Denis Márquez Lebrón. Ahora tenemos que seguir luchando para que cierren la planta, den seguimiento a los 14 pueblos donde han depositado más de dos millones de cenizas tóxicas, remedien y limpien los terrenos y acuíferos contaminados, y evitar que se le dé un contrato más a esta delincuente ambiental que es la carbonera AES. Que asuman su responsabilidad por el efecto en la salud y el ambiente, y se vayan del país”, sentenció Alvarado Guzmán.

Contacto: José Manuel Díaz Pérez / 787-341-7774 / noloseus, Yanina Moreno Febres / 787-934-3490 / morenoyanina2012, Víctor Alvarado Guzmán / 787-543-9981 / <a href=”mailto:valvarados.

 

Conozca los representantes que le dieron la espalda al crimen ambiental de AES y a la salud del pueblo.

 

José E, Torres Zamora, PNP, Le votó en contra

 

 

 

Manuel  O. Claudio Rodríguez, PNP. Se abstuvo a pesar de que su distrito 27 incluye sectores de Salinas.

 

 

Brenda López de Arrarás, PPD. No le importó y no voto a pesar de que recibió votos en los 14 pueblos afectados.

 

 

José Anibal Díaz Collazo, PPD. Representante por Cayey y Cidras. No le importó y no voto a pesar de que su zona no está exenta de problemas ambientales.

 

 

Rafael Hernández  Montañez, PPD. Representante de Vega Baja y Vega Alta. No le importó y no voto a pesar de representar una zona con graves problemas ambientales.

Comunidades de Peñuelas reivindicadas por descontaminación del vertedero de PROTECO

No fueron escuchados cuando advirtieron que no se construyera y cuando denunciaron sus malos manejos.

Comunicado de prensa

Peñuelas, Puerto Rico – Cuando hace más de 40 años vecinos de Tallaboa y el Sector Seboruco denunciaron la existencia de un vertedero de desperdicios peligrosos, Carbareón, y la ampliación del mismo bajo el nombre de PROTECO y las consecuencias que esto traería a la salud y el medioambiente, el gobierno no les hizo caso. El tiempo les dio la razón, pues la Agencia de Protección Ambiental Federal (EPA por sus siglas en inglés) acaba de incluir el antiguo vertedero de PROTECO en la Lista Nacional de Prioridades del Superfondo para su descontaminación.

Los terrenos de PROTECO, situados entre los vertederos de las controversiales empresas EC Waste y Ecosystems, recibieron, durante más de 20 años, lodos residuales de enchapes (galvanoplastia), plaguicidas y desechos farmacéuticos e industriales de múltiples orígenes. La EPA aseguró que, en la década de 1990, los dueños abandonaron el monitoreo y mantenimiento de las instalaciones, en violación de un acuerdo judicial.

“Los líderes de nuestra comunidad se lo advirtieron durante años y nunca los escucharon. Es una reivindicación de aquellos que lucharon contra Carbareón y PROTECO, pero el daño está hecho. No hay certeza alguna de que el acuífero pueda recuperarse a su estado original y la EPA acepta que hay presencia de varios tóxicos y mercurio en el acuífero que nutre los pozos que suplen el 20% del consumo de cerca de 17,000 personas. Parece mentira que sea una agencia federal, y no el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Puerto Rico, quien atienda este asunto, lo que demuestra otra vez la incompetencia de la directora de la agencia”, comentó Jimmy Borrero Costas, residente del sector Seboruco y líder comunitario.

Por su parte, José Manuel Díaz Pérez, indicó que hay responsabilidad compartida entre el Departamento de Recursos Naturales, la propia EPA y los dueños del vertedero. Los primeros, por haberle otorgado los permisos de operación a dichos vertederos de desperdicios peligrosos y por no haberle dado seguimiento desde el 1997 a las órdenes de manejo de cierre de las facilidades, y los dueños de PROTECO por su negligencia criminal.

“Aquí no puede haber impunidad. Envenenan nuestra fuente de agua, nuestro aire y nuestro suelo, incumplen por más de veinte años con lo estipulado para el cierre de las facilidades y después no hay consecuencias. Tienen que haber penalidades y cárcel contra estos criminales ambientales. Resulta asqueante ver por ejemplo, que el dueño de PROTECO, el Sr. Jorge Fernández, sea el mismo dueño del vertedero Ecosystems, construido justo al lado. Este individuo contaminó con PROTECO, abandonó el área y lo premiaron, permitiéndole hacer otro vertedero para que siga contaminando y envenenando el agua. No sólo enterraron miles de toneladas de cenizas tóxicas de carbón violando las leyes municipales en Ecosystems, sino que mentían públicamente cuando decían que en esa área no había un acuífero. Si los dejamos, dentro de 30 años establecerán otro superfondo en Ecosystems, pago con dinero público, y los responsables seguirán impunes”, afirmó Díaz.

Víctor Alvarado Guzmán

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Obispo católico de Ponce exhorta a detener la quema de carbón

por Víctor Alvarado

“un solo día más de este atropello pone en riesgo las vidas de los afectados y el ecosistema de nuestro País”

Ponce, Puerto Rico – El Obispo católico de la Diócesis de Ponce, padre Rubén Antonio González Medina, exhortó a los creyentes a unirse a los esfuerzos para detener la producción de energía a base de la quema de carbón en Puerto Rico.

En una carta enviada como apoyo a la manifestación realizada por la Resistencia contra la quema de Carbón y sus Cenizas tóxicas (Resistencia RCC) frente a la planta de la empresa AES, el Obispo González sostuvo que la combustión de carbón es una práctica “moralmente condenable”.

“Dadas las observaciones, riesgos y efectos que ya se observan con la quema y disposición de carbón, las irregularidades que se han observado en la aplicación de reglamentos, los peligros de grave contaminación y toxicidad que se han señalado crecientemente, y la aparente sumisión de agencias gubernamentales a un interés primariamente económico, reitero mis expresiones que vienen desde noviembre de 2016 sobre este asunto, sostengo que es moralmente condenable esta práctica, y exhorto a los creyentes a unirnos a los esfuerzos para detenerla en el plazo más breve posible”, manifestó.

En su misiva, el líder de la Iglesia Católica cita varios párrafos de la “Carta Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común” del Papa Francisco, en donde el Sumo Pontífice hace un llamado a considerar la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes.

“Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas- necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora”, afirma el Papa.

En otros incisos de su escrito, el Papa Francisco reconoce los espacios de mucho compromiso y de entrega generosa de la sociedad civil y advierte que la política no debe someterse a la economía y ésta no debe no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia.

Sobre el anuncio del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, de que se propone terminar con la quema de carbón el año próximo, el Obispo de Ponce dijo que espera que esa promesa se materialice.

“Esperamos que la promesa se materialice en disposiciones firmes bajo ley, y aun así insistimos en que la salud de nuestros vecinos no debería esperar a un año, pues un solo día más de este atropello pone en riesgo las vidas de los afectados y el ecosistema de nuestro País”, concluyó.

Expresiones sobre cenizas Obispo Rubén 3.5.19.pdf

Activistas protestan frente a la planta de carbón de AES en Guayama

COMUNICADO DE PRENSA

5 de mayo de 2019

Policías no pudieron detener el avance de los manifestantes hacia el perímetro de la empresa

Guayama, Puerto Rico – Activistas de la Resistencia contra la quema de Carbón y sus Cenizas tóxicas (Resistencia RCC), realizaron una contundente manifestación contra la empresa AES y denunciaron el daño a la salud y la contaminación producida por la quema de carbón en Puerto Rico.

Cientos de personas provenientes de distintos puntos de la isla, inicialmente montaron un extenso piquete en la PR 3, a la entrada del camino que conduce hacia la planta de carbón.

En el 2017, en esta área se dieron fuertes encontronazos entre activistas y la policía, incluyendo la fuerza de choque, durante los operativos que realizó el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares, para proteger a la carbonera AES y escoltar los camiones que movilizaron miles de toneladas de cenizas tóxicas hacia vertederos en Peñuelas.

En esta ocasión, al comienzo de la actividad, que fue dedicada al recién fallecido activista y profesor José “Pepo” Hernández de Peñuelas, varios agentes de la policía se mantuvieron a distancia, mientras diversas organizaciones expresaban su apoyo a la lucha contra la quema de carbón.

Algunos de los colectivos que expresaron su apoyo fueron: el Colegio de Médicos, el Campamento contra las cenizas de Peñuelas, el Comité Diálogo Ambiental de Salinas, la Federación de Maestros, la Iglesia Fuente de Vida de Guayama, Toabajeños en Defensa del Ambiente, la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (UNETE), y la Alianza Comunitaria y Ambiental del Sureste (ACASE).

También estuvieron presentes la ex senadora María de Lourdes Santiago y la Lcda. Mariana Nogales.

En un momento dado, los activistas se movilizaron hacia las vallas que la policía había colocado en el camino público que lleva hasta la planta de carbón. Pero los agentes policiacos en el lugar, no pudieron detener la avalancha de personas que continuaron su camino hasta llegar al área de la empresa AES.

Allí, mientras la policía y guardias de seguridad de AES se apostaron en los terrenos privados de la instalación carbonera, los activistas continuaron con su piquete en el camino público.

Los organizadores de la actividad aprovecharon para leer cartas de apoyo enviadas desde Colombia, de parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Carbón (Sintracarbon) y la Fuerza de Mujeres Wayuu; Estados Unidos, de parte de la organización Diáspora en Resistencia; y de Puerto Rico, de parte del padre Obispo Rubén Antonio González Medina, de la Iglesia Católica de Ponce.

El mensaje final estuvo a cargo de miembros de la organización Comunidad Guayamesa Unida por tu salud, quienes reafirmaron los reclamos de que se cierre la planta de carbón, se remueva toda la montaña de cenizas tóxicas y de carbón que mantiene la empresa a la intemperie, se monitoree y se limpien las áreas donde se han depositado cenizas tóxicas en 14 municipios, el gobierno detenga cualquier negociación con AES y se le adjudique responsabilidad a la empresa por el envenenamiento de la salud de los vecinos de Guayama.

Colonialismo, genocidio ambiental y luchas comunitarias en el sureste de Puerto Rico / Rafael Rodríguez Cruz

Dicen que mi generación fue de las pocas en disfrutar un poco de prosperidad en la comarca de Guayama y el sureste de Puerto Rico en el siglo XX. Algo de verdad quizás tiene la aseveración. Entre 1955 y 1972, Guayama y los pueblos del sur disfrutaron de una aparente primavera económica, resultante de la llegada del gran capital industrial moderno a Puerto Rico. Una de las industrias más importantes, para el desarrollo de mi generación, fue la Univis Corporation, que fabricaba lentes básicos en Guayama y los exportaba al mercado estadounidense. La fábrica Univis estaba en la salida hacia el pueblo costero de Salinas y, al menos hasta fines de la década de los sesenta, parecía inamovible. Al otro lado del pueblo, saliendo para Arroyo estaban las plantas textiles, incluyendo las fábricas conocidas como la Americana y Angela Corporation. La verdadera gran inversión de capital industrial, sin embargo, ocurrió en las afueras de Guayama, en el área de la laguna de Jobos y Pozuelo. Nos referimos a la llegada de la Phillips Corporation y el inicio de la fase de predominio de las industrias químicas y petroquímicas transnacionales en el sureste. El cultivo de caña vendría a ser un fenómeno del pasado, y pronto las centrales de la región dejarían de funcionar.

A pesar de la rápida transición de la agricultura a la gran industria, mi generación sintió que muy poco cambiaba en este pueblo en que, al decir de Luis Palés Matos, la gente se moría de hacer nada. La lentitud de la vida social era algo asfixiante. Guayama, con o sin la Phillips, seguía siendo Guayama. Al menos, así se sentía. Todo alrededor nuestro tendía hacia la inercia y nuestras vidas se consumían en una especie de maleficio que nos condenaba a movernos circularmente. De hecho, así era que la juventud efectuaba los recorridos de coqueteo en la plaza de recreo, durante las fiestas patronales; en un círculo perfecto en contra del reloj.

Algunos comentaristas leen apresuradamente a Palés, y le atribuyen la inercia cultural de Guayama solo a la hispanofilia de las clases dominantes. Nuestro poeta, sin embargo, era un mago de las imágenes líricas. Él sabía, por ejemplo, que la lentitud del tiempo en el sureste de Puerto Rico ya estaba allí mucho antes de la colonización. Por eso, no es recomendable leer el poema Pueblo, sin antes leer Topografía. Entre uno y otro hay una conexión de causalidad.

El sureste

Aceptemos, de entrada, que el sureste de Puerto Rico, toda esa región que va de Salinas a Patillas, es un área de contrastes extremos y magníficos. En la costa predomina la aridez y la marisma seca, al menos exteriormente. En las lomas, y de manera muy selectiva, hay zonas que parecen bosques tropicales. Este es el caso de la ladera sur de los montes de Carite, así como de las elevaciones de Guamaní y del curso del río Patillas, desde la poza de la curva hasta el lago.

En 1898, apenas ocurrida la invasión militar, el geólogo y explorador estadounidense Robert Hill visitó la región del sureste de Puerto Rico. Buscaba minerales para la explotación por las compañías de su país. A su alrededor, solo vio un paisaje de terrenos secos, árboles de cactus, arenas y pedregales. Dotado de un poder de observación sin par, no le tomó más de un minuto en rendir juicio sobre lo que vio: «Aquí no hay minerales, pero sobra el agua subterránea; bastaría con hundir un palo en la tierra para comprobarlo». Originario de Texas, y famoso por haber descubierto los grandes acuíferos del sur de Estados Unidos, Hill sintió una experiencia de deja-vu. Estaba, a su juicio, encima de un gran acuífero, con un potencial enorme para la agricultura. Efectivamente, en 1898 Hill detectó uno de los depósitos más importantes de lo que hoy se conoce hidrológicamente como la Gran Provincia de Sur. Parte integral de los valles de acuíferos de la costa de Puerto Rico, la Gran Provincia del Sur incluye los acuíferos aluviales de Salinas, Guayama y Patillas; en conjunto, una de las acumulaciones de agua subterránea más importantes y fantásticas del Caribe.

El geólogo imperialista Hill, sin embargo, estaba más interesado en la mineralogía que en la agricultura. Por eso, no hizo muchos comentarios sobre el potencial de cultivo de caña en la región. Para él, los terrenos del sureste, descritos por muchos como áridos y estériles, eran, ante todo, ricos en humedad subterránea. Cualquier uso agrícola, por lo tanto, era posible mediante la extracción de agua de los depósitos aluviales bajo tierra. La aridez superficial, aunque visible, no era un problema insalvable. ¿No era acaso eso lo que él había recomendado para las grandes fincas de cultivo y ganado en Texas, o sea, extraer agua del subsuelo? La cuestión se reducía, pues, a qué era más costoso: sacar el agua mediante pozos modernos o crear un sistema de riego, que captara el agua de los caudalosos ríos de las montañas. Lo primero implicaba una inversión significativa de capital en maquinaria y equipo; lo segundo, se podía obtener gratuitamente del gobierno colonial. El riego, entonces, no era un requisito absoluto para la agricultura en la zona sureste, ni siquiera para la caña.

A pesar del contraste entre los llanos áridos del sureste y las montañas lluviosas del centro de la isla, la existencia de grandes acuíferos en las llanuras fue el producto magnífico de una armonía hidrogeológica que tomó millones de años en constituirse. De hecho, el mismo Hill, uno de los precursores de la geología moderna en el Golfo de México y la Cuenca del Caribe, quedó infatuado con el caso de Puerto Rico. Para algunos científicos de la época, las Antillas Mayores, incluyendo nuestro país, representaban la Atlantis perdida de la mitología griega. Hill estudió la composición de las rocas en las distintas islas y dio base científica a sus teorías. Como un Da Vinci de la geología, sus descripciones del Caribe no están exentas de valor literario. Las Antillas Mayores, puntualizó en sus artículos para la revista National Geographic, semejaban una canoa invertida.

Puerto Rico, añadió Hill, aunque hija de la misma madre que tuvo Cuba, o sea, de las revoluciones volcánicas del Caribe, se destacaba entre las Antillas Mayores por su vegetación exuberante y la variedad de paisajes. De hecho, en su opinión, Cuba tenía un aspecto geológicamente continental maduro. Puerto Rico, no; aquí todo parecía nuevo y acabado de brotar del mar. La isla, en sus palabras, era un microcosmos utópico, que deleitaba al visitante por la armonía de contrastes extremos, como si fuera una pintura alocada. De un lado, estaban las costas, excepcionalmente lineales y faltas de cayos; del otro, el paisaje general de la isla, marcado por cadenas de elevadas montañas de semblantes dentados y categóricos. La discordancia mayor, por supuesto, la daba el clima: húmedo en el norte, seco en el sur. El agua, sin embargo, no escaseaba en ningún rincón de esta diminuta isla de 35 millas de ancho por 100 de largo. Las serradas montañas del centro de la isla, con sus suelos arcillosos, apenas lograban retener el agua de lluvia que recibían gracias a los vientos alisios. Sin embargo, las copiosas precipitaciones no tardaban en llegar, mediante un enjambre alucinador de ríos, a las costas y sus múltiples depósitos de calizas porosas absorbentes de humedad. Ahí se almacenaron por miles y miles de años. En realidad, se trataba de depósitos subterráneos geológicamente jóvenes, formados tan solo uno o dos millones de años atrás. Puerto Rico era, para Hill, expresión de la unión armoniosa de lo viejo y lo nuevo: montañas volcánicas y costas jóvenes. El agua que él notó tímidamente asomándose bajo la marisma seca del sureste se originaba efectivamente en las montañas. Los mismos terrenos esponjosos de la costa no eran sino el resultado de la acumulación milenaria de grava, piedras y otros materiales que habían llegado de las montañas por efecto de la erosión. Y si arriba no retenían el agua, abajo la acumulaban. Hacía falta una verdadera visión de conjunto, para comprender la perfecta armonía escondida tras los extremos de climas, paisajes, topografía y geología de la isla. Una armonía hidrogeológica de millones de años. Quizás sea ese, digo yo, el verdadero origen de la lentitud con que discurre el tiempo en el sureste de Puerto Rico.

Hoy, gracias a la ciencia moderna, sabemos que lo que Hill llamó “agua siempre accesible a un metro bajo la superficie” no era más que uno de los muchos valles de acuíferos del sureste de la isla. Debido a la armonía con la lluvia en los montes, el agua sobraba en ellos. Por miles y miles de años, la fuente de recarga principal de los depósitos de agua subterránea en el sureste había sido el agua montañosa que llegaba por la acción de los ríos y la fuerza de gravedad. No en balde no había lagos superficiales. La isla los llevaba por dentro en sus costas.

Naturalmente, el sureste no es el único lugar que muestra este tipo de formación hidrogeológica en Puerto Rico. Hay algunas en la costa del norte, y bien grandes. Sin embargo, aquí, en la tierra inhóspita de Palés, el asunto reviste un aspecto de magia. Debido a la altura y localización algo desplazada al sur de la Cordillera Central, el sureste de Puerto Rico está aislado del efecto humidificador de los Vientos Alisios, con sus ráfagas que soplan del noreste. En la ladera de la isla a barlovento, o sea, de cara a los vientos húmedos del noreste, ocurre lo que los geógrafos llaman lluvia orográfica: la humedad sube, se enfría y se condensa en los topes de las montañas. Por ello, abundan los aguaceros a barlovento. Con una diligencia insuperable, los vastos y anchos ríos del norte de Puerto Rico se encargan de distribuir el agua fresca de lluvia equitativamente por toda esa zona. Son un sistema de riego natural. Al sur, sin embargo, lo único que llega son vientos secos y calientes. Algunos se originan en el mar Caribe, siempre cargado de energía y calor; otros, resultan de las ráfagas del norte que remontan la Cordillera Central y, ya vacías de humedad, descienden por la ladera a sotavento, calentándose aún más. Calor si bogas, calor si no bogas. Todo por el asunto del sotavento.

Para que no falte dramatismo, los ríos del sur son cortos y pronunciados, debido a las pendientes extremas. En una dinámica hidrológica que la gente bautizó siglos atrás de «alocada», los cauces del sur se desbordan por la mañana y por la tarde se secan. Así, porque sí, sin más razón que aquella de que, como decía La Lupe, «lo que pasó, pasó». El agua baja de las montañas sin anunciarse y, en medio de todo el calor, se llevan en un santiamén lo mismo personas, animales o pueblos enteros. Por eso, hay en nuestra literatura del sur, imágenes de cauces sin ríos y de golpes de agua que ocurren en medio de un día seco y ardiente. Sea como sea, los acuíferos del sureste, con su material geológico poroso, absorben enseguida el agua que viene de los montes. Glup-Glup-Glup. Quiso la naturaleza, además, que, para preservar el agua, todo el manto de piedras, arenas y grava porosa, o sea, el cuerpo permeable del acuífero del sur, descansara sobre una cama de material geológico no poroso. Esponjosidad arriba, absorbiendo el agua; impermeabilidad por abajo, tapando el fondo. Los acuíferos del sureste de la isla no son sino esponjas de retención de agua dulce: Dadme una esponja / y tendré el agua dulce.

En la región sureste de Puerto Rico, contrario a los principios entrópicos de la física moderna, la naturaleza busca la armonía, huirle al desorden. Y ello, siempre en el contexto de extremos geográficos yuxtapuestos. Por eso, dicen los hidrólogos, que hay un fenómeno, no tanto visible como conceptualizable, que se llama el nivel freático de las aguas subterráneas del sureste. Es una medición del punto o nivel de saturación del material poroso, lo que no es sino el cuerpo mismo del acuífero. Si el nivel freático es elevado, hay agua suficiente; si es bajo, necesita recarga. Tomado en su forma más abstracta, el nivel freático es un índice de la relación del acuífero con la totalidad del medio ambiente geográfico que lo rodea, desde las montañas hasta el mar. Si el nivel freático sube, y el agua dulce rebasa la capacidad de retención del material poroso, el exceso del líquido fluye, por la ley de la gravedad, hacia las lagunas y pantanos cercanos al mar. Si por razones naturales o de actividad humana, el nivel freático baja, el agua dulce no puede prevenir la entrada del agua de mar, y se saliniza el acuífero. Es decir, toda ruptura de la armonía hidrológica trae consecuencias. En el primer caso, positivas; en el segundo, negativas. ¡Excéntricos que son nuestros acuíferos!

Resulta, entonces, que a diferencia del gran acuífero Oglalala en las llanuras de Estados Unidos, los del sureste de Puerto Rico no tienen un término final de vida. Son recargables, Su capacidad potencial de almacenaje no varía con los años. Eso, porque tanto la porosidad del material de aluvión, como su espesor, son factores constantes. Lo que puede variar es la recarga, como resultado de la entrada de agua dulce; o la descarga, por la actividad imprudente de extracción.

¡Ay, la ingratitud humana! Habría que rescribir toda la historia de Puerto Rico, para darle a los acuíferos del sureste el crédito que se merecen en la génesis de la dinámica social, cultural y económica de la región. Sin ellos, o sea, sin el agua dulce que estaba “a menos de un metro de profundidad”, no se habría dado ni la antigua producción de caña ni la gran cultura negra de la región. Pero en eso no se piensa. Excepción hecha de los acuíferos aluviales, no había en toda la región costera ni agua dulce ni potable, al menos de forma continuada. ¿Será, por eso, que algunas de las comunidades negras de Guayama y Salinas todavía tienen nombres asociados a la extracción de agua subterránea? ¿Qué otro origen puede haber tenido los nombres de barrios de esclavos, como Pozuelo y Pozo Hondo? La negritud de Guayama no es hija exclusiva del tambor.

Coloniaje y genocidio ambiental

La construcción del sistema de riego y represas del sureste, que comenzara en 1908, vino a alterar el equilibrio milenario entre los acuíferos de la región y las fuentes naturales de recarga. Ya para 1915 cinco grandes represas (Patillas, Carite, Coamo, Toa Vaca y Guayabal) suplían las necesidades de la industria del azúcar, mediante un sistema de 150 kilómetros de túneles y canales, que iban desde Juana Díaz hasta Patillas. El agua represada sería utilizada, además, para producir electricidad en varias plantas hidroeléctricas localizadas en las pendientes montañosas del sureste (Carite I, Carite II, Carite II, Toro Negro I y Toro Negro II). Solo después llegaba a las costas. El efecto inmediato del sistema de riego fue, pues, reducir las fuentes naturales y milenarias de recarga de los acuíferos de la zona sur. A lo sumo, estos se nutrían ahora de los remanentes del sistema de riego y, con suerte, de las infrecuentes crecidas de los ríos provocadas por una que otra tormenta severa. Pero ello, únicamente después de llenarse los lagos.

En la cuarta década del siglo XX comenzó el hincado de pozos profundos para la extracción de agua con propósitos agrícolas por todo el sureste de Puerto Rico. El efecto negativo de la actividad humana sobre el nivel freático de los acuíferos era ahora doble. Por un lado, se apresaban y canalizaban las aguas de los ríos; por el otro, se ponía en marcha un proceso de extracción desordenada de los arsenales subterráneos. La salinidad creciente del agua comenzó entonces a mostrar su fea cara.

Fue, no obstante, en las décadas de 1950-1970, o sea, durante los tiempos en que mi generación crecía ajena a todo (salvo a la exasperante inercia del pueblo) que comenzaron a llegar, a la región del sureste, fuerzas promotoras de un desajuste hidrológico quizás irreparable. No puedo decir que esto ocurrió calladamente. Todo lo contrario. Mi pueblo celebró en grande la llegada de cada planta industrial, de cada inversión de capital extranjero y de cada maquinaria moderna y ruidosa, por contaminante que fuera. De todas las criaturas malsanas, la que más alegría infundada provocó fue la Phillips Petroleum y su hermana la Fibers, que llegaron a mediados de la década de los sesenta. Después vinieron otras, como las farmacéuticas estadounidenses Pfizer, Elli-Lilly y Bayer. También Monsanto y Dow Chemicals. El sureste, finalmente había arribado a la modernidad. ¡Y de qué modo! Atrayendo canallas, ladrones y tahúres peores que los imaginados en el poema Pueblo de Palés.

Como era de esperarse, dada la condición colonial de Puerto Rico, las factorías químicas y farmacéuticas estadounidenses se establecieron precisamente en las zonas más sensitivas de la hidrología del sur; o sea, en los topes de los acuíferos y en las cercanías de los antiguos manglares y humedales. A primera vista, esto parece un contrasentido. El consumo de agua por estas operaciones industriales palidece en comparación con la demanda de las operaciones de la caña, ya desaparecidas. Sin embargo, con estas compañías no se trata tanto de lo que extraen, como de lo que inyectan: sustancias contaminantes y carcinógenas. En efecto, ya para 1986 porciones importantes de los acuíferos de Guayama quedaron enteramente arruinadas, debido a las concentraciones elevadas de sustancias químicas peligrosas. Y hoy, la región sureste de la isla es un foco de enfermedades terribles, en particular el cáncer, derivadas de las operaciones de estas industrias y de otras actividades industriales altamente contaminantes.

No es extraño, pues, que haya que remontarse a mi generación para hablar de un tiempo de aparente prosperidad en el sureste de Puerto Rico. La región entera sufre, en estos momentos, las consecuencias negativas de un desarrollo industrial que destruyó nuestros recursos naturales más valiosos, en particular de 1966 en adelante. Ello, en realidad, no fue sino un segundo golpe duro para la región, después de medio siglo de dominio de la producción cañera, que agotó la fertilidad natural de los suelos y trastocó la hidrología superficial. Con la caña, se trataba del uso imperialista de las aguas de los ríos para alimentar las ganancias de las grandes compañías azucareras estadounidenses en el sureste. Más recientemente, se ha tratado del uso de los acuíferos aluviales como vertederos para los desechos y contaminantes de las industrias químicas y farmacéuticas extranjeras. Entre ellas, y con un carácter híbrido aterrador, hay que mencionar a la Dow Growers, que ha convertido miles de acres de los antiguos cañaverales del sureste en campos de siembra de sus semillas química y genéticamente modificadas. No lejos de estos campos, una montaña gigantesca de residuos y cenizas de la quema de carbón por otra compañía estadounidense, la AES, contamina el aire, además de inyectar materiales tóxicos y radioactivos sobre el valle de los acuíferos del sureste. El resultado ha sido la transformación del sureste en lo que puede tildarse de un virtual corredor del cáncer.

Lucha comunitaria

No es posible tener un cuadro completo de la realidad del sureste de Puerto Rico, sin mencionar la tradición combativa de sus barrios de gente negra. Bastaría con mencionar las revueltas de esclavos negros en el siglo XIX; o las gigantescas movilizaciones de huelguistas de la industria de la caña en la década de los treinta del siglo XX. Traicionados por el sindicato reformista, las masas explotadas del sureste no tardaron en recabar la ayuda del Partido Nacionalista de Puerto Rico y, en particular, de su líder Pedro Albizu Campos. La respuesta del imperio fue implacable, reprimiendo tanto a los miles de huelguistas en la zona como al nacionalismo revolucionario. Pero, la combatividad de las comunidades del sureste de la isla nunca ha cesado. De hecho, es hoy más fuerte y prometedora que nunca.

Las comunidades negras y pobres del sureste de la isla enfrentaron una prueba mayor, como resultado del huracán María en septiembre de 2017. Por meses, los poblados costeros de Guayama y Salinas quedaron totalmente desprovistos de electricidad y agua potable. Ante eso, los diferentes grupos comunitarios y ambientalistas se unieron para garantizar, día a día, la distribución igualitaria de lámparas inalámbricas, agua embotellada y, en particular, comida. De ahí, surgió un impulso renovado para liberar a las comunidades de la dependencia en energía no renovable. Se trata, al menos inicialmente, de un proyecto comunitario, llamado Coquí Solar, que garantizaría energía limpia y gratis para una comunidad de 900 familias. Que esto ocurra, apenas a pocos kilómetros de las plantas contaminantes que producen electricidad con carbón y petróleo, es indicativo de la voluntad del pueblo de lograr la autosuficiencia energética, así como de proteger el ambiente. Y ello se viene logrando por la vía de la autogestión comunitaria.

El pasado 6 de abril de 2018 se celebró, en Salinas, el primer conversatorio titulado “Por un Posicionamiento Político, Social y Cultural Desde el Centro-Sureste”, dirigido a promover una visión militante de conjunto entre las organizaciones culturales, ambientales y de lucha del centro y sureste de Puerto Rico. Al evento, asistimos un nutrido grupo de compañeros y compañeras independentistas, así como miembros de las principales organizaciones de lucha y comunitarias. Entre estas últimas cabe mencionar: el Centro Cultural Cunyabe, el Comité Diálogo Ambiental, el Frente Afirmación el Sureste (FASE), El Comité Plaza Monumento Dr. Pedro Albizu Campos de Salinas, y el grupo Iniciativa de Ecodesarrollo de Bahía de Jobos (IDEBAJO). Al día siguiente, en la mejor tradición de la rebeldía afroantillana, se celebró la tradicional actividad conocida como Libre Soberao, en que, desde los tiempos de la esclavitud, los negros y negras de la zona se reúnen para tocar los tambores y bailar el ritmo de la bomba. Este pasado 7 de abril, significativamente, el Libre Soberao se efectuó en los terrenos de la antigua Central Aguirre. Lo más importante es que, desde abril para acá, las distintas organizaciones se han mantenido unidas por la agenda común de luchar por la autogestión, el mejoramiento de la calidad de vida y la protección del ambiente.

¿Por qué hablar del sureste, como una región diferenciada de la isla? Simplemente porque, a pesar de su tamaño reducido, Puerto Rico entero está conformado por zonas geográficas que muestran rasgos culturales, sociales y económicos muy particulares. Este fenómeno llamó mucho la atención de Estados Unidos en 1898, y ha sido utilizado a menudo en contra de nuestras luchas emancipadoras, para desunirnos aún más. La región del sureste, con su peculiar hidrogeología, comprende uno de los llanos más extensos de la isla, en el cual prevalecen condiciones muy uniformes. Culturalmente, es la región de mayor influencia y difusión del elemento afroantillano. Económicamente, es una zona que desde 1898 ha sido explotada con arreglo a un plan regional por el gran capital monopolista estadounidense. Además de sus recursos naturales valiosísimos, el sureste exhibe una proletarización generalizada. Socialmente, es una región de elevada combatividad de la clase trabajadora que la habita mayoritariamente. De lo que se trata ahora, para las organizaciones militantes, es de promover una respuesta organizativa regional a los problemas que históricamente han prevalecido.

El joven activista Roberto Thomas, portavoz del grupo IDEBAJO (Iniciativa de Ecodesarrollo de Bahía de Jobos) enumera, en un informe reciente, algunas de las áreas en que el sureste confronta los mayores retos: (1) aumento del costo de vida; (2) despoblamiento acelerado, debido a la rampante pobreza; (3) contaminación por la quema de carbón e infiltración de sustancias tóxicas en los acuíferos que suplen agua potable; (4) acaparamiento de miles de acres de terrenos por las semilleras Dow y Monsanto; (5) cierre discriminatorio de escuelas públicas; (6) corte de pensiones de los jubilados; (7) eliminación de derechos laborales y (8) desempleo y su secuela de bajos ingresos. Dada la naturaleza regionalmente aguda de estos problemas, la respuesta también tiene que ser abarcadora. Al respecto, nos dice Roberto en su informe:

«Después del huracán, y ante los problemas que todos y todas conocemos, hemos trabajado en el adelanto de la organización comunitaria de los barrios negros de toda la zona que va de Salinas a Guayama. Entre ellos, los poblados de El Coquí, Mosquito, Jobos, Las Mareas y San Felipe. Las comunidades mismas optaron por crear algo novedoso, que se ha venido a conocer como Oasis Comunitarios. Gracias a la naturaleza democrática y descentralizada de estos organismos, rápidamente pudimos fundar cocinas comunitarias, puntos de distribución de suministros, eventos de enriquecimiento cultural para los niños, así como días de limpieza de escombros. Todas eran necesidades urgentes después de la tormenta, y las comunidades se movilizaron para darles solución. Una idea en la que trabajamos ahora mismo es la creación de mesas de trabajo temáticas, que permitan capacitar, atender y responder a los problemas desde las propias comunidades. Se trata de mesas que ofrezcan nuevas ideas para adelantar en la solución de asuntos tales como la comida, vivienda, salud (física y mental), cultura y recreación. Queremos vigorizar el mecanismo de las asambleas comunitarias que hagan posible la participación más amplia de la gente de nuestras comunidades, particularmente los jóvenes, en el proceso de organizarse para atender y mejorar la calidad de vida». (Citado con permiso del autor)

La cuestión de la identidad

En el centro mismo de la posibilidad de un proceso emancipador en Puerto Rico está la cuestión de la identidad. La tormenta María golpeó brutalmente al sureste de la isla, afectando sobre todo a las comunidades pobres y negras. Estas siempre fueron un punto de apoyo para las luchas libertarias, al caracterizarse por la preservación del legado de sus orígenes afroantillanos. La combatividad de los poblados del sureste no tiene parangón en la historia de las luchas proletarias de Puerto Rico. Y esto, afirmando en todo momento las raíces caribeñas de sus habitantes. En el contexto de las comunidades del sureste de Puerto Rico, con su inherente influencia afroantillana, la idea de la no-identidad boricua es un lujo, un adorno.

El sureste, por su historia y misticismo, es parte integral del universo afroantillano. No somos, pues, extranjeros en este pedazo del Caribe que habitamos. El ancla, la raíz de esa pertenencia es la negritud, entendida no ya abstractamente, sino en función de las luchas concretas de las comunidades pobres por mejorar sus condiciones de vida y afirmar la personalidad boricua. O, como diría mi compueblano Luis Palés Matos: «No conozco un solo rasgo colectivo de nuestro pueblo que no ostente la huella de esa deliciosa mezcla de la cual arranca su tono verdadero el carácter antillano. Negarlo me parece gazmoñería. Esta es nuestra realidad y sobre ella debemos edificar una cultura autóctona y representativa con nobleza, con orgullo y con plena satisfacción de nosotros mismos».

Rafael Rodríguez Cruz

Realizan 12da Convivencia Ambiental para jóvenes en Salinas

Participantes elevan sus conocimientos sobre la sobrevivencia a eventos naturales

Salinas, Puerto Rico – Bajo el lema “Para sobrevivir hay que convivir en comunidad”, el Comité Diálogo Ambiental de Salinas realizó, en la comunidad de Las Mareas, la edición número 12 de la Convivencia Ambiental para jóvenes José “Cheo Blanco” Ortiz Agront.

Además de realizar diversas actividades educativas sobre la protección y conexión con el medio ambiente, sobre 25 jóvenes participaron en talleres sobre sus experiencias tras el paso del huracán María y cómo prepararse mejor para sobrevivir a otros eventos naturales.

A la joven Elizabeth Ortiz Ortiz, quien participó por quinto año consecutivo de la Convivencia, le pareció excelente los talleres de sobrevivencia.

“Me pareció excelente mecanismo, porque ahora mismo estamos comenzando la temporada de huracanes y eso nos va a ayudar en nuestra comunidad. Es lo que nos enseñó la convivencia, cómo ayudar a otras personas y a uno mismo, tanto en lo personal, como espiritual, ya que tomamos un taller sobre la parte espiritual. No es sólo lo físico”, explicó.

El taller al que hizo referencia Ortiz fue ofrecido por las estudiantes de la Universidad de Puerto Rico de Río Piedras, Alexandra Rodríguez y Alyssa López, de la organización Taller Social Comunitario.

También se dio un taller de primeros auxilios y práctica de filtración de agua, ofrecido por la Oficina de Manejo de Emergencias de Salinas, y uno de los propios jóvenes participantes se ofreció para enseñar a pescar con cañas.

Otras actividades realizadas durante la semana de convivencia fueron: caminatas en áreas naturales de la comunidad Las Mareas, talleres de artesanía y pintura de camisetas, limpieza de áreas en la comunidad, especialmente en el lugar dónde los jóvenes remozaron un mural que da la bienvenida a la comunidad Las Mareas, guiados por el artista salinense Nelson Sambolín.

También tuvieron la oportunidad de ver la excelente producción “Los delfines del parking”, producida y dirigida por el artista gráfico José Luis Baerga, conocido como Chema.

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Según la Coordinadora de la Convivencia, la joven de 19 años Mabette Colón Pérez, una de las actividades que más aceptación tuvo fue la experiencia de kajakear cercano a los cayos de Las Mareas.

“La experiencia fue muy buena. Los chicos tuvieron esas ganas de hacer las cosas, de participar. La mejor actividad fue la corrida de kajaks. Todo el mundo disfrutó, pudimos observar un manatí, luego llegamos a una playa, y allá nos bañamos”, expresó.

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La presencia de Tuque, el manatí, representó una oportunidad única para explicar lo importante de proteger este mamífero marino, que está en peligro de extinción, y su hábitat.

Por último, la agrónoma Yaminet Rodríguez, portavoz de Diálogo Ambiental, agradeció la colaboración de varias organizaciones y personas para la realización de la Convivencia.

“Hay que agradecer a la Iniciativa de Ecodesarrollo de Bahía de Jobos (IDEBAJO), de la cual Diálogo es miembro, al Sierra Club de Puerto Rico, a la Asociación de Pescadores Raúl Maldonado de la Playa de Salinas por el uso de los kajaks, a la Junta Comunitaria del Coquí por el uso de mesas y sillas, y a agricultores que donaron frutas, como Martex Farms. Resaltamos también la acogida e integración de la comunidad de Las Mareas con muchos jóvenes y varios adultos como Nydia Rosario, Edith Suarez, Ivis Colon y Lydia Rosario, que nos ayudaron en varias facetas de la convivencia”, expresó.

Para obtener mayor información sobre la Convivencia Ambiental, la organización informó que puede accesar su página en facebook Comité Diálogo Ambiental o buscar en youtube Convivencia Ambiental 2018.

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Legislatura Municipal de Guayama citará a la Junta de Calidad Ambiental por contaminación con cenizas

COMUNICADO DE PRENSA

16 de mayo de 2018

Resolución fue aprobada por unanimidad

Guayama, Puerto Rico – La Legislatura Municipal de Guayama aprobó por unanimidad una Resolución, sometida por el Legislador Municipal del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), José De Jesús Peña, para exigir a la Junta de Calidad Ambiental (JCA) a tomar acciones inmediatas sobre la probable contaminación del acuífero, debido al depósito y uso de cenizas de carbón dentro de los límites territoriales del municipio de Guayama.

Recientemente, salió a la luz pública un estudio que reveló que indicios de radiactividad, además de rastros de arsénico, cromo, selenio y molibdeno han sido descubiertos en las aguas subterráneas de la planta de carbón de AES en Guayama.

Según De Jesús Peña, luego de la aprobación de la Resolución, se le encomendó a la Comisión de Salud que diera curso a las acciones pertinentes.

“La Comisión de Salud va a citar a la presidenta de la JCA, Tania Vázquez Rivera, para que brinde información y explique cuál es el plan de acción en el asunto comprobado de la contaminación de las aguas subterráneas en el área de la AES. Por otro lado, me preocupa mucho más que entre los años 2005 y 2011, la AES desparramó 1,021,010 toneladas de cenizas tóxicas a través de numerosos terrenos en Guayama, y eso puede tener un efecto adverso y permanente sobre los cuerpos de agua en nuestro pueblo. Esto es algo serio y peligroso”, aseveró.

El Legislador del PIP, quien a mediados de los 90 estuvo activo en la lucha para evitar la construcción de AES, dijo que hay que tomar acciones urgentes para evitar un impacto mayor por la contaminación.

“Entre las acciones exigidas a la JCA, es el establecimiento de un proceso de monitoreo de aguas subterráneas y remediación en las áreas impactadas por las cenizas de carbón. La JCA fue la agencia que permitió la construcción de la planta y el uso de las cenizas, comercializadas bajo el nombre de AGREMAX, bajo el falso argumento de que era un agregado y que no eran peligrosas. Ahora es su responsabilidad remediar las áreas contaminadas por las cenizas y proteger la salud y vida de los residentes guayameses. Esto tiene que ser un asunto de extrema prioridad”, aseguró De Jesús Peña.

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Denuncian más delitos ambientales en Peñuelas

Comunidades de Peñuelas exigen investigar malos manejos en vertedero de Ecosystems

Someten resolución legislativa para ordenar acción a la JCA

Peñuelas, Puerto Rico – Líderes ambientales y comunitarios de Peñuelas exigieron que se investigue a la empresa Ecosystems, por malos manejos de lixiviados de los desperdicios sólidos, en el vertedero ubicado en el barrio Tallaboa Encarnación del municipio peñolano.

Según los vecinos, “Ecosystems” ha vaciado tanques de almacenaje de 25,000 galones de lixiviado hacia caminos y quebradas intermitentes, lo que representaría una violación a los planes de control de escorrentías y al plan de operación del vertedero.

“A través de fotos que nos hicieron llegar, pudimos constatar que estos tanques de lixiviados, que son los líquidos que resultan de la descomposición de la basura y son recolectados, están siendo manejados de forma incorrecta. Eso parece una pequeña quebrada de líquidos tóxicos corriendo por el vertedero, hacia otras áreas cercanas”, explicó Jimmy Borrero Costas, líder comunitario de Peñuelas.

Borrero Costas informó la radicación de querellas ante la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA en inglés).

“La semana pasada sometimos dos (2) querellas, una ante la JCA y otra ante la EPA, y esperamos que estas agencias, que tan irresponsables han sido con el problema del depósito de las cenizas tóxicas en los vertederos de Ecosystems y de EC Waste, esta vez cumplan con sus funciones. Si no lo hacen, desde ahora le decimos que la comunidad va a estar tocando a sus puertas hasta que detengan esta contaminación”, expresó.

Por su parte, José M. Díaz Pérez, portavoz del Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, recordó que Ecosystems fue el primer vertedero donde se desparramaron miles de toneladas de cenizas tóxicas de carbón.

“La presidenta de la JCA, Tania Vázquez Rivera, ha sido negligente por su omisión en la función de sus deberes de supervisar los manejos en los vertederos de Peñuelas. No sólo en este caso del terrible manejo de los lixiviados por parte de Ecosystems, donde es obvia la violación a los planes de control y operación. También por la falta de investigación en las violaciones de EC Waste y Ecosystems en el depósito ilegal de sobre 15,000 toneladas de cenizas tóxicas de carbón depositadas el años pasado, y el efecto que el paso del huracán María tuvo sobre esa basura radiactiva. La JCA no ha cumplido con su deber ministerial”, comentó.

Por último, los líderes peñolanos informaron sobre la radicación de resoluciones conjuntas en el Senado y la Cámara de Representantes, para obligar a la JCA a investigar el asunto del riego de lixiviados.

“Se radicaron la RC del Senado 218 y la RC de la Cámara 300, del senador Juan Dalmau Ramírez y el representante Denis Márquez Lebrón, respectivamente, ordenándole a la JCA que investigue nuestras denuncias en cuanto al manejo inadecuado de los lixiviados, y se le está requiriendo que redacten un informe donde se incluya un análisis de todos los componentes de ese lixiviado. Queremos saber qué contiene ese líquido que están regando y si al igual que en Guayama, donde los elementos tóxicos de las cenizas de carbón de AES han contaminado el acuífero, hay que analizar si estos lixiviados también tienen esos elementos peligrosos”, terminó diciendo Díaz Pérez.

Enviado por Víctor Alvarado Guzmán

Diálogo Ambiental

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