El gobierno juega con los efectos tóxicos de las cenizas de carbón / Víctor Alvarado Guzman

Comunicado de prensa

Se contradicen agencias del gobierno sobre toxicidad de las cenizas de carbón

Inapropiadas las pruebas de la Junta de Calidad Ambiental

En medio del controversial reinicio del depósito de cenizas de carbón en Peñuelas, a pesar de que existe una Ley que supuestamente lo prohíbe, dos agencias del gobierno entraron en contradicciones sobre la peligrosidad y toxicidad de estos desperdicios de la quema de carbón.

El pasado 23 de mayo de 2017, en la ponencia que presentara el secretario del Departamento de Salud, Dr. Rafael Rodríguez Mercado, ante la Comisión de Salud Ambiental del Senado que evaluaba en aquel entonces los proyectos para prohibir el depósito de las cenizas en Puerto Rico, este aseguró que las cenizas de carbón contienen elementos tóxicos y que el almacenamiento y disposición de los mismos puede amenazar la salud humana.

Al compartir la data epidemiológica que tiene el Departamento de Salud, el Dr. Rodríguez Mercado explicó que desde el punto de vista médico “existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”.

El titular de Salud expresó claramente que las cenizas de carbón sí son tóxicas. “Por otro lado, los elementos tóxicos presentes en las cenizas volantes, además de entrar directamente por inhalación o infusión a través de la piel, pueden ser absorbidos por el cuerpo humano por procesos naturales”, manifestó Rodríguez Mercado.

Esta contundente evidencia contradice a la Lcda. Tania Vázquez Rivera, presidenta de la Junta de Calidad Ambiental (JCA), quien declaró a un medio de comunicación de la capital que empleados de su agencia evalúan con mucha seriedad los resultados de dos métodos analíticos de lixiviación y que estos determinan que las cenizas no son peligrosas.

“Estos científicos boricuas han concluido una y otra vez, estudio tras estudio, que estos residuos de la combustión de carbón no son peligrosos, y están dispuestos a explicar cada uno de los datos y conclusiones científicas en cualquier foro científico, con profesionales certificados y que tengan data científica empírica certificada,” comentó Vázquez Rivera.

El 16 de julio de 2012, el entonces Jefe de la Subdivisión de Cumplimiento del Resource Conservation and Recovery Act (RCRA), bajo la Región 2 de la EPA, George C. Meyer, le escribió una carta a la JCA donde ponía en duda la efectividad de los “dos métodos analíticos de lixiviación” que defiende ahora Tania Vázquez Rivera.

“EPA cree que el TCLP y SPLP pueden subestimar el potencial de lixiviación de componentes peligrosos de la reutilización de cenizas de carbón en comparación con el Leaching Environmental Assessment Framework (LEAF). Como ustedes saben, la EPA desarrolló los métodos LEAF en respuesta a las preocupaciones planteadas por la Academia Nacional de Ciencias, el Consejo Asesor Científico de la EPA y otros sobre el uso de pruebas de pH de punto único como TCLP y SPLP para evaluar el potencial de lixiviación del los residuos de combustión de carbón”, señaló Meyer.

###

Las cenizas de carbón sí son tóxicas

Comunicado de prensa

¡Confirmado!…cenizas de carbón sí son tóxicas, afirma el secretario de Salud

Sin excusas para aprobación de proyectos contra las cenizas

San Juan, Puerto Rico – El secretario del Departamento de Salud, Dr. Rafael Rodríguez Mercado, aseguró que las cenizas de carbón contienen elementos tóxicos y que el almacenamiento y disposición de los mismos puede amenazar la salud humana.

Las expresiones del titular de Salud se presentaron en una vista pública de la Comisión de Salud Ambiental y Recursos Naturales del Senado, que evalúa tres proyectos que buscan prohibir el depósito de los residuos de la combustión de carbón en Puerto Rico.

En su ponencia, el Dr. Rodríguez Mercado dijo que, desde el punto de vista médico, existe abundante evidencia de los efectos causados por una exposición indiscriminada a los contaminantes del carbono. Añadió que los contaminantes producidos por la combustión del carbón actúan sobre el sistema respiratorio causando una variedad de efectos adversos sobre la salud.

“Está aceptado el hecho de que los residuos de la combustión del carbón en su forma de ceniza tienen efectos detrimentales para enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades respiratorias (asma, enfermedad obstructiva del pulmón) y accidentes cerebro-vasculares”, aseveró.

Este dato corrobora el testimonio del Dr. Gerson Jiménez Castañón, director médico del Hospital San Lucas de Guayama, quien en vista pública celebrada en febrero pasado, citó varios estudios científicos que establecen la alta incidencia de ciertas enfermedades entre los guayameses, y que están relacionadas con la contaminación con metales pesados.

“La incidencia de cáncer de próstata más alta de Puerto Rico está en Guayama”, afirmó entonces Jiménez Castañón, quien también puntualizó que en ese municipio, donde está establecida la carbonera AES, los niveles de cáncer se dispararon entre 2009 y 2011, y que los problemas respiratorios son comunes y severos.

La ponencia del departamento de Salud también concluye que los ciudadanos que habitan áreas aledañas a las empresas emisoras de ceniza volante y los que residen cerca de los vertederos donde se depositan, están potencialmente expuestas a productos químicos, como resultado de la inhalación del aire contaminado.

Un estudio realizado en el 2016 por Estudiantes del Programa de Maestría en Salud Pública de la Escuela Graduada de Salud Pública, del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, realizaron un estudio epidemiológico en las comunidades de Puente Jobos y Miramar de Guayama, cercanas a la carbonera de AES, el cual determinó que el asma severa en niñ@s, los abortos espontáneos, la urticaria y la bronquitis crónica tienen una incidencia de 6 a 9 veces mayor en estas comunidades.

También en el 2016, se realizó un estudio de aire llevado a cabo en la comunidad de Tallaboa-Encarnación de Peñuelas, comunidad cercana a los vertederos que recibieron cenizas de carbón, encomendado por la corporación sin fines de lucro Desarrollo Integral del Sur (DISUR), a través de su proyecto de justicia ambiental “Pulmones Saludables, ¡Ahora!”. Entre los hallazgos de mayor preocupación descubiertos en el estudio, realizado por Denny Larson, Director Ejecutivo del Community Science Institute – CSI for Toxic Crime Investigation, con sede en California, se encontró altas concentraciones de hierro y calcio, típicamente encontrados en las cenizas de carbón.

Para Manolo Díaz, portavoz del Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, el secretario de salud se contradijo en su ponencia. “El secretario acepta que las cenizas son tóxicas y peligrosas, pero después dice que no se puede confirmar de forma científica o empírica que haya un riesgo directo a la salud. Lo que pasa es que el Departamento de Salud no puede ni confirmar ni descartar el riesgo porque ellos no han hecho ningún estudio al respecto. No es que no haga daño, es que ellos no han hecho su trabajo”, señaló Díaz.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, censuró las expresiones finales del senador Carlos Rodríguez Mateo, presidente de la Comisión de Salud Ambiental. “Al parecer Rodríguez Mateo no estaba pendiente, no entendió la ponencia o ya tenía un libreto escrito. ¿Cómo él va a decir que quedó establecido que las cenizas no hacen daño, cuando el secretario de Salud detalló la peligrosidad de las mismas?. Vergüenza le debe dar que por su irresponsabilidad, cuando fue alcalde de Salinas, cientos de familias salinenses fueron expuestas a los efectos nocivos de las cenizas, cuando permitió el depósito de miles de toneladas de esa basura radioactiva en nuestro pueblo”, expresó Alvarado.

“Ante la aceptación de que estas cenizas son tóxicas y peligrosas a la salud, se hace imprescindible, y el senador Rodríguez Mateo no tiene ninguna excusa, bajar inmediatamente a votación un proyecto de ley para prohibir estos residuos, y que el gobernador tome pasos concretos, aprobando una Orden Ejecutiva, para establecer firmemente la política pública de sacar fuera de nuestra isla ese desperdicio”, terminó diciendo el portavoz ambiental.

Victor Alvarado Guzmán

-###-

Así es AES: la misma carbonera de siempre

Por: Víctor Alvarado Guzmán

Portavoz Comité Diálogo Ambiental

Salinas, Puerto Rico – A menos de 24 horas de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, en la que se validó la Ordenanza Municipal de Peñuelas que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en sus límites territoriales (incluyendo los vertederos allí establecidos), los propagandistas de la carbonera AES volvieron a salir de sus escondites para, una vez más, intentar confundir al país, levantar sombras sobre verdades inequívocas, y vociferar sin recato su diatriba contra el pueblo puertorriqueño. Así es AES: la misma carbonera de siempre.

Durante las vistas públicas que se realizaron al final de la década del 90, donde se discutió la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la entonces propuesta construcción de la planta AES en Guayama, recuerdo vívidamente a los niños que asistieron a aquella audiencia, con sus uniformes de equipos de baloncesto y pelota, y letras AES en las espaldas. Veinte años después, Víctor Rodríguez Aguirre, uno de los líderes deportivos del sector Santa Ana en el barrio Jobos en Guayama, ha reconocido que el regar las cenizas de carbón por las calles de su comunidad no fue lo que AES había prometido a aquellos niños, ni a sus padres (Prometieron empleos… y trajeron cenizas, Omar Alfonso, CPI, 8marzo2016)

También los ejecutivos de la carbonera AES nos engañaron cuando garantizaron en declaraciones y por escrito que sacarían las cenizas fuera de Puerto Rico, y que nunca serían descartadas en nuestros vertederos. En su lugar, desparramaron sus cenizas tóxicas en pueblos del sur, norte, este y oeste del país. Aún hoy permanecen bajo innumerables urbanizaciones de interés social y clase media; enterradas bajo centros comerciales, carreteras y hasta bajo el otrora “suelo virgen” que protege el acuífero del sur.

Como si no fuera suficiente, en los pasados dos años tuvieron el arrojo de descargar sobre 357 mil toneladas de cenizas tóxicas en los vertederos de Humacao y Peñuelas, sin permiso de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) y en temeraria violación a los acuerdos establecidos con el gobierno de Puerto Rico en la década del 90.

AES incluso nos mintió cuando decía que sus cenizas, mercadeadas bajo el sofisticado nombre de AGREMAX, era un agregado útil para la construcción, pero resultó que el material SIEMPRE fue mera “basura”, como admitió recientemente ante el Senado de Puerto Rico el saliente presidente de la JCA, Weldín Ortiz Franco.

Mientras los “abogados de bufetes caros” que representan a AES dicen que las cenizas de carbón no son tóxicas, las consecuencias en la salud de nuestros hermanos y hermanas de Arroyo Barril en República Dominicana, un municipio que por cuatro años convivió con casi 30 mil toneladas de esas mismas cenizas, los desmienten.

La toxicidad, peligrosidad y radioactividad de las cenizas de carbón ha sido científicamente documentada en estudios hechos en Puerto Rico, Estados Unidos y otros países. Hasta la propia Agencia de Protección Ambiental federal (EPA) levantó serios cuestionamientos a la JCA en una carta del 7 de noviembre de 2011 por la forma en que se estaban disponiendo las cenizas de AES en Puerto Rico. Incluso, la EPA expresó preocupación por su potencial impacto en las aguas subterráneas y mencionó desde casos hasta demandas radicadas en Estados Unidos por la contaminación de acuíferos, provocada por elementos tóxicos de las cenizas de carbón.

Si las cenizas no son tóxicas, ¿por qué hasta la EPA teme que se contaminen nuestros acuíferos como ha ocurrido en los Estados Unidos?

Mientras tanto, los propagandistas de AES siguen diciendo que han utilizado sus cenizas beneficiosamente, aunque hasta la EPA los desmintiera hace tiempo. Así es AES: la misma carbonera de siempre

Y cuando en el 2010 se aprobaron en diversos pueblos las primeras ordenanzas municipales que prohíben las cenizas, ejecutivos de AES argumentaron que las mismas eran inválidas. En su terca avaricia, comenzaron y auspiciaron varios litigios, tratando de dar con alguien que invalidara las ordenanzas, pero las decisiones del Tribunal Federal y del Tribunal Supremo “trasquilaron” los argumentos de la carbonera y han revalidado las mismas.

Aun así, de forma temeraria, la carbonera insiste en que seguirá enviando las cenizas a los vertederos.

Simultáneamente, seguimos escuchando el mismo sonsonete de AES, ahora con el corillo de sus camioneros y la basurera EC Waste, quienes fabrican la hipótesis de que la oposición al depósito de cenizas es de un grupito con intereses políticos. Incluso, han llegado al colmo de aseverar que los independentistas se apoderarían del país.

Pero ninguno de ellos tiene la honestidad para reconocer que 55 asociaciones y organizaciones religiosas, sindicales, artísticas, políticas, ambientales, universitarias, profesionales y médicas endosaron un “Manifiesto Solidario Pro Salud y Ambiente de Puerto Rico”, en apoyo solidario, comunitario y científico a la lucha contra las cenizas.

Tampoco dicen nada sobre el hecho de que las 45 ordenanzas que prohíben las cenizas fueron aprobadas por legisladores municipales y alcaldes de todos los partidos políticos, o sobre la Resolución aprobada por la Asociación de Alcaldes (que hasta donde sé es integrada solo por populares) en la que se solicita se incluya a la agenda de una nueva sesión extraordinaria el Proyecto del Senado 340, sometido desde el año 2013 por la senadora María de Lourdes Santiago, que propone impedir el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico.

Mientras todo esto ocurre, la empresa AES nos exprime económicamente al cobrarnos $900 mil diarios por 450 megavatios de elecricidad y, a cambio, nos regala los químicos tóxicos que libera al aire a través de su chimenea, sus tóxicas cenizas, nos lleva a los tribunales cuando los alcaldes y agencias no obedecen a sus reclamos, y también pretenden que le paguemos por deshacernos de ellos.

Si fuera por AES aún nos estarían tirando su basura tóxica en los patios de nuestros hogares, sobre nuestros acuíferos y hasta en nuestros jardines. Si fuera por AES, ellos nombrarían a los jueces en Puerto Rico o, incluso, al próximo presidente de la JCA.

Ahora, en un insulto más a la inteligencia y dignidad del pueblo puertorriqueño, la carbonera recurre a “migajas” económicas para lavar su cara y dar la impresión de buen vecino, al ofrecer dádivas a escuelas y festivales en Guayama.

Coincidentalmente, su “generosidad” se reactivó justo cuando las comunidades de Peñuelas se plantaron frente a los camiones y detuvieron el transporte de cenizas de carbón a los vertederos cercanos a sus hogares.

Lo que pueda repartir AES para realzar su espejismo de “empresa magnánime”, nunca equivaldrá a su responsabilidad económica por daños al aire, suelos y la salud de los habitantes de Guayama, Salinas, Santa Isabel, Arroyo, Peñuelas y Humacao.

Pero así es su propaganda… y así es AES: la misma carbonera de siempre.

Legislatura de Salinas apoya unánimemente la lucha de Peñuelas contra las cenizas carbón

Jackeline Vázquez

Jackeline Vázquez

En una valiente decisión los legisladores municipales de Salinas aprobaron una resolución apoyando la lucha de las comunidades de Peñuelas afectadas con el depósito de cenizas de carbón.   La resolución, iniciativa del líder ambiental y legislador municipal Víctor Alvarado Guzmán, contó con la co-autoría de la bancada del PPD y el respaldo de la minoría novoprogresista.

La solidaridad con Peñuelas expresada a través de la Legislatura Municipal que preside Jackeline Vázquez Suárez,  cuenta con el respaldo de la mayoría de los habitantes de Salinas que también se han visto afectados con el depósito de cenizas tóxicas utilizadas como relleno en la construcción de urbanizaciones, centros comerciales y de caminos rurales en terrenos de alto valor agrícola.  El depósito de dicho material tóxico pone en peligro de contaminación las importantes reservas de agua de los acuíferos del sur así como la salud  de los habitantes de la región.

Víctor Alvarado

Víctor Alvarado

Según Víctor Alvarado, la resolución aprobada solicita la inclusión del Proyecto del Senado 340 destinado a prohibir el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico en una posible sesión extraordinaria a ser convocada por García Padilla.

Asimismo hace un llamado al gobierno para que  desista de producir energía eléctrica a base de la quema de carbón, como han hecho los países europeos. En su lugar solicita que se fomente el uso de fuentes de energía limpia, renovable y sustentable, porque las mismas tienen un potencial mayor de activar la economía con el establecimiento de una variedad de empresas energéticas y la creación de empleos.

Esta resolución contiene implícitamente un importante mensaje por el que abogan todos los pueblos del mundo: “Salvando el Planeta, salvamos a la humanidad”.

Consolidan fuerzas en toda la isla contra las cenizas

Comunicado de Prensa

Diversos sectores se unen a Peñuelas

San Juan, Puerto Rico – Diversas organizaciones multisectoriales se reunieron en el Colegio de Abogados para anunciar el inicio de una Campaña de Solidaridad en apoyo al Campamento contra las Cenizas en Peñuelas y a la lucha contra el depósito de cenizas tóxicas de carbón en Puerto Rico.

José M. Díaz, líder comunitario de Peñuelas, anunció el inicio de la campaña junto a decenas de otras organizaciones. “Ante el apoyo que ha tenido la lucha que mantenemos en Peñuelas contra el depósito de las cenizas que envía la carbonera AES a nuestro pueblo, hemos decidido consolidar ese esfuerzo para realizar acciones en conjunto con otras organizaciones, sindicatos, iglesias y personas en su carácter personal, que entienden el peligro que corre la salud de nuestras comunidades y el ambiente ante el depósito indiscriminado de este material tóxico”, dijo Díaz.

Como parte de la campaña se está circulando un “Manifiesto Solidario Pro Salud y Ambiente de Puerto Rico”, el cual contiene seis (6) puntos con los cuales están de acuerdo las distintas organizaciones. “En términos generales, estamos apoyando los actos de desobediencia civil pacífica que realiza el pueblo contra el depósito de cenizas de carbón en cualquier parte de Puerto Rico y urgimos al gobierno a comenzar la sustitución de la contaminante producción de energía a base de carbón por fuentes de energía limpia, renovable y sustentable. Además, apoyamos el Proyecto del Senado 340, sin enmiendas que menoscaben la intención fundamental de que se prohíba el depósito de cenizas de carbón en Puerto Rico”, explicó el líder peñolano.

El Manifiesto también solicita al Superintendente de la Policía que detenga el uso de fondos públicos para proteger intereses de compañías privadas multimillonarias, a través de servicios de escolta y movilización de cientos de efectivos de la policía para arrestar a ciudadanos que defienden la Ordenanza Municipal Núm. 13 Serie 2012-2013 del Municipio de Peñuelas, la cual prohíbe el depósito de las cenizas de carbón en suelo peñolano.

Por su parte, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, agregó que el Manifiesto también recoge una petición para que se realice una investigación sobre la legalidad de la enmienda realizada por la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) al contrato con AES en el 2015. “Después de 12 años, la Junta de Calidad Ambiental (JCA) reconoce que la carbonera AES engañó al Pueblo de Puerto Rico cuando aseguró que las cenizas de carbón no eran un desperdicio y sí un agregado. Bajo esa premisa falsa se permitió el depósito de millones de toneladas de cenizas tóxicas en proyectos de construcción de urbanizaciones, centros comerciales, carreteras y terrenos sobre nuestros acuíferos. En lugar de multar a la AES por su engaño, la JCA los premió con permitir innecesariamente el depósito de las cenizas en los vertederos de Humacao y Peñuelas, y la AEE enmendó el contrato avalando ese depósito. Se hace necesario que la Asamblea Legislativa realice una investigación sobre las circunstancias que permitieron el depósito de las cenizas en Puerto Rico”, indicó Alvarado Guzmán.

Por último, ambos líderes aseguraron que continuaran deteniendo los camiones que intenten depositar cenizas de carbón en el vertedero de EC Waste y Ecosystems en Peñuelas, y que se comenzaran proyectos educativos a través de las redes sociales para transmitir el mensaje de las distintas actividades a realizarse.

Organizaciones que se han unido a la Campaña de Solidaridad suscribiendo el Manifiesto:

1. José M. Díaz, Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, Inc.

2. Víctor Alvarado Guzmán, Comité Diálogo Ambiental, Inc. de Salinas

3. Tommy Boyle, Alianza Comunitaria y Ambiental del Sur Este (ACASE)

4. Padre Obispo Rubén González, Obispo de Ponce, Iglesia Católica

5. María de Lourdes Santiago, Partido Independentista Puertorriqueño (PIP)

6. Nelson V. Cruz Santiago, Senador Distrito de Ponce, Partido Nuevo Progresista (PNP)

7. Eva L. Ayala Reyes, EDUCAMOS

8. Emilio Nieves Torres, UNETE

9. William Pérez Vega, Poetas en Marcha

10. Kique Cubero García, Asociación de Documentalistas de Puerto Rico

11. José A Menéndez, Sierra Club Puerto Rico

12. Revdo. Padre Pedro del Valle Tirado, Iglesia Episcopal del Pueblo (Yauco)

13. Ela M. Cruz Nazario, Ciudadanos del Karso, Inc.

14. Sonia Santiago Hernández, Madres contra la Guerra

15. Aimeé Montoya, Vive Borikén, CRL

16. Gloria Cordero, Comité en Defensa de la Cueva del Indio y la Carretera #681 en Arecibo

17. Javier Torres, AntRocket Puerto Rico

18. David Ortiz, El Puente: Enlace Latino de Acción Climática (ELAC)

19. Pedro Julio Serrano, Puerto Rico para Tod@s

20. Arturo Massol Deyá, Casa Pueblo de Adjuntas

21. María Reinat, Colectivo Ilé

22. Dra. Amelia Rodríguez Acevedo, Asociación de Psicología de Puerto Rico

23. Yadira Mercado, Sociedad Espeleológica Unida del Sur

24. Juan Camacho, Toabajeños en Defensa del Ambiente

25. Ingrid M. Vila Biaggi, Cambio

26. Wildaly Santiago, Movimiento en Contra de las cenizas de carbón

27. Judith Crespo, Cayey para el Mundo

28. Radamés Quiñones, ULEES

29. Graciela Rosario, Aibonito Sin Yerbicida

30. Rvda. Dra. Doris J. García Rivera, Seminario Evangélico de Puerto Rico

31. Jorge Alsur, Red Latina Sin Fronteras

32. Myrna Conty, Coalición de Organizaciones Anti Incineración

33. Amigos del Río Guaynabo

34. Pastora Ruth Santiago, Junta Conferencial de Iglesia y Sociedad de la Iglesia Metodista

35. Dr. Obed García, Comité de Salud Publica Ambiental del Colegio de Médicos y Cirujanos de Puerto Rico

36. Dr. Eduardo Ibarra, Fundación Pro Derecho a la Salud

37. Johnsy Carrión, Sociedad de Estudios Espeleológicos del Norte, Inc. (SEENI)

38. Carmen L. Martínez Toro, Mayagüezanos Por la Salud y el Ambiente, Inc.

39. Rafael L. Joglar, Proyecto Coquí

40. Luis Jorge Rivera Herrera, líder ambiental

41. Michelle Campi, Project Front Door

42. Mercedes Martínez Padilla, Federación de Maestros

43. Viviana Morales Santiago, Comité Despertar Cidreño

44. María de los Ángeles Fonseca, Red de Esperanza y Solidaridad-Diócesis de Caguas

45. Luis José Torres Asencio, Clínic Derecho Ambiental, Facultad de Derecho Universidad Interamericana

46. Francisco Hernández Ortega, Movimiento Unión Soberanista

47. Dr. Osvaldo Rosario, doctor en Química y Catedrático UPR Río Piedras

48. Rafael Bernabe, Partido del Pueblo Trabajador

49. Lcdo. Alejandro Torres, Colegio de Abogados de Puerto Rico

50. Mayra Rivera Cordero, Unión General de Trabajadores (UGT)

51. Jaime Jaramillo, UTIER

52. Nathaniel González, Sociedad Ornitológica Puertorriqueña. Inc. (SOPI)

53. Carlos Collazo Berríos, Comité Pro Reserva Natural Cañón Las Bocas (Barrabquitas/Comerío)

La comunidad de Aguirre y el fuego en la planta de la AEE

Por: Víctor Alvarado Guzmán
Portavoz Comité Diálogo Ambiental

DSCN3352.JPGSalinas, Puerto Rico – El apagón general que padecimos recientemente, está precedido por cierta obscuridad relativa de los procesos por los cuales atraviesa la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). El fuego que ocurrió en la planta termoeléctrica en Aguirre, puso de manifiesto, no sólo la fragilidad del sistema eléctrico (incluyendo las plantas privadas), sino el peligro en el que se encuentran las comunidades cercanas a los complejos generatrices.

Un punto que no se ha discutido públicamente es el efecto que tiene la planta de la AEE sobre la comunidad de Aguirre. Trabajadores de la AEE, que siempre tienen una visión más certera y amplia que los directivos de la corporación pública, aseveraron que la comunidad de Aguirre tuvo mucha suerte de que el viento estuviera soplando del noreste al suroeste. Si el viento hubiera venido del sureste al noroeste, como ocurre regularmente, la tragedia no hubiera sido sólo quedarnos sin luz, sino que tuviéramos residentes de la comunidad afectados directamente por el fuego. En el pasado, la comunidad de Aguirre estuvo expuesta al peligro de un fuego extremo. En el 2000, un voraz incendio consumió miles de neumáticos en un almacén de la antigua central azucarera Aguirre utilizado por la empresa American Tire Systems (ATSI), que había almacenado sobre un millón de toneladas de neumáticos triturados en sus almacenes. El fuego fue tan intenso que los bomberos tardaron una semana en extinguirlo. En aquel entonces, la dirección del viento también ayudó a que el efecto en la comunidad no fuera devastador. Para los vecinos de Aguirre, ¿a la tercera será la vencida?

Por cerca de tres años, el Comité Diálogo Ambiental e IDEBAJO estuvimos sentados en una mesa de diálogo con representantes de la AEE y de La Fortaleza tratando de llegar a un acuerdo sobre el proyecto del puerto de gas natural en Aguirre, conocido como el Aguirre Off Shore Gasport (AOGP). Un planteamiento que le hicimos al gobierno fue que no existe un protocolo de seguridad con la comunidad en caso de alguna emergencia en la planta. Los representantes de la AEE despacharon el asunto diciendo que a ellos no se les pedía ese acuerdo o protocolo con la comunidad y que eso le tocaba a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a través de un Comité Local de Respuestas de Emergencias. Este Comité llevaba siete (7) años inactivo. Diálogo Ambiental intentó reactivar el mismo por el bien de la comunidad de Aguirre, pero al parecer ni al gobierno ni a la AEE le interesa que los vecinos de la planta estén informados y preparados en caso de algún accidente. Ante la situación reciente de la explosión y fuego en las instalaciones de la termoeléctrica, es imperativo que los salinenses reclamemos que se reactive el Comité de la JCA o que se obligue a la AEE a establecer el protocolo comunitario en caso de emergencia en la termoeléctrica. Cabe señalar que los hogares de varios vecinos de la comunidad de Aguirre fueron desplazados en 1975 para construir la planta. Si la comunidad estaba primero, la AEE debería tener una actitud de “buenos vecinos” con los residentes.

Recuerdo al amigo José Ortiz Agront, Cheo Blanco, batallando para que la AEE le diera oportunidad de empleos a residentes cercanos a la planta de Aguirre, y los estudios que demostraban que el 80% de los residentes de Las Mareas, comunidad contigua a la planta, padecían de problemas respiratorios. El fuego en Aguirre nos dejó sin luz por tres días, la AEE nos ha dejado contaminados, inseguros y sin salud por cuarenta y un (41) años. Es hora de una transformación real, no sólo de la producción energética sino de las actitudes de los directivos de la AEE. Hay que ver la luz más allá del apagón.


Publicado por Víctor Alvarado Guzmán en El Patriota del Sur el 9/26/2016

Escuela de Salud Pública desmiente propaganda de carbonera AES

COMUNICADO DE PRENSA

Equivocada la apreciación de ex secretario Johnny Rullán

Guayama, Puerto Rico – La Escuela Graduada de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, desmintió las expresiones del ex secretario de salud, el Dr. Johnny Rullán, utilizadas en la propaganda de la carbonera AES, sobre la validez del estudio epidemiológico realizado por estudiantes de maestría de la reconocida institución, en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar en Guayama.

La AES utilizó en su propaganda unas expresiones de Rullán, el cuál catalogó despectivamente como una “encuesta” y “un buen trabajo de clase”, el estudio realizado por 27 estudiantes del Programa de Maestría en Salud Pública con especialidades en Bioestadística y Epidemiología de la Escuela Graduada de Salud Pública. El estudio reveló altas cantidades de personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, de la piel y abortos en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar, cercanas a la planta de carbón AES de Guayama.

“Los resultados del estudio realizado por nuestros estudiantes graduados, bajo la supervisión de los facultativos del departamento, sustentaron la percepción y preocupación de la comunidad guayamesa de que existe un exceso de enfermedades respiratorias y de la piel en las comunidades de Puente de Jobos y Miramar”, expresó la Escuela de Salud Pública a través de un comunicado de prensa. Estos reafirmaron que el estudio “fue riguroso y objetivo y utilizó el método epidemiológico recomendado para estudios de salud en comunidades en Puerto Rico, Estados Unidos de América y a nivel internacional, cuyos resultados son utilizados para apoyar la toma de decisiones en los diferentes ámbitos del sector salud. Además, el estudio se complementó con la información más reciente del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico”.

Por último, líderes de organizaciones comunitarias y ambientales volvieron a exigir al gobierno, especialmente al Departamento de Salud y a la Junta de Calidad Ambiental (JCA), a tomar acciones ante el inminente daño a la salud que existe en Guayama. “Es urgente que el Departamento de Salud, la JCA y la EPA tomen acciones ante la evidencia científica de los efectos en la salud de las personas que tiene directamente la carbonera AES, en el caso de Guayama, y el depósito de las cenizas tóxicas de carbón, como es el caso en Peñuelas”, dijo Yvette González Cuascut, portavoz del Comité Por Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa de Peñuelas. “Estos estudios que siguen presentándose sobre el daño a la salud y al ambiente por la quema del carbón en Puerto Rico, ponen en evidencia las mentiras que por años ha estado diciendo la carbonera AES y demuestra la necesidad de detener esta peligrosa fuente de contaminación. Es hora de cerrar la carbonera AES”, terminó diciendo Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas.

-###-

Celebran Décima Convivencia Ambiental para jóvenes de las comunidades de Bahía de Jobos

Comunicado de prensa
1 de agosto de 2016

Bajo el lema de Solidaridad y Resiliencia

IMG-20160730-WA0012.jpgSalinas, Puerto Rico – El Comité Diálogo Ambiental realizó su décima Convivencia Ambiental José “Cheo Blanco” Ortiz Agront para jóvenes de las comunidades de la cuenca de la Bahía de Jobos de Salinas y Guayama. Bajo el lema de “Solidaridad y Resiliencia”, se realizó esta actividad en la comunidad de Aguirre del 18 al 22 de julio de 2016, la cual fue coordinada en conjunto con la Iniciativa de Eco Desarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO), la Reserva de Investigación Estuarina de la Bahía de Jobos, adscrita al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), y Casa Aguirre Bed & Breakfast.

Durante cinco días, jóvenes de las comunidades de Las Mareas, Aguirre, Brisas del Mar y el Pueblo de Salinas, y de Mosquito y sector el Pescao de Guayama, compartieron sus experiencias y participaron de distintas actividades en torno a la convivencia comunitaria y su entorno natural. L@s jóvenes participaron de distintos talleres (Resiliencia, artesanía, preparación de huertos comunitarios, conversatorio sobre Solidaridad, Arrancando Mitos de Raíz sobre la identidad racial, sexualidad, historia de Aguirre), visitas (Cayo Caribe, Proyecto HabitArte, Finca La Fruta) y otras actividades (caminatas, pintar camisetas, poesía). También, brindaron servicio voluntario a la Reserva y a la comunidad de Aguirre a través de colaboración con limpieza de áreas y caminos, y reparación de una verja. L@s jóvenes participantes realizaron un diálogo donde decidieron continuar los encuentros y actividades durante el año.

IMG_0818%2B-%2BCopy.jpg

Diálogo Ambiental, que durante el 2016 está celebrando sus 20 años de fundación, creó la Convivencia Ambiental para brindar oportunidad a jóvenes de comunidades excluidas de la cuenca de Bahía de Jobos a tener la experiencia de convivir y a la vez participar activamente de una educación ecológica, cultural, histórica y de servicio voluntario.

-###-

Víctor Alvarado Guzmán

Fuente: El Patriota del Sur

Casas en el agua: La Parguera / por Rima Brusi

parguera casetas

El año,creo,era 1998, y yo estaba reunida con un casetero, a quien llamaré Leno, en la sala de su caseta, él enfrascado en el relato de la historia de su caseta, yo escuchando y a la vez un poco distraída con el mar, porque allí estaba el mar, tan cerquita, tan pleno, tan calmo y rebosante de pájaros blancos, allí mismo, a nuestro lado.Esa es la experiencia en una caseta. Cuando decimos que las casetas de La Parguera están en la “zona marítimo terrestre” estamos describiendo una realidad espacial y jurídica pero también literal y con algo de poesía: la entrada está en tierra, el balcón en el mar.

Hurgo en mis recuerdos y en las notas, que aún conservo, de la entrevista que le hice a Leno, porque estoy buscando inspiración para escribir aquí sobre el tema escabroso de las casetas en La Parguera, construidas sobre pilotes dentro del agua, que el PS 1621 busca legitimar con la designación de una “zona de planificación especial turística de las casetas y muelles sobre el agua y terrenos de dominio público en La Parguera”, y así resolver su “incertidumbre jurídica” y cobrar “cánones de uso”.

La “controversia” parece clara: de una parte, están la mayor parte de la comunidad científica, el departamento de recursos naturales, la mayor parte de la izquierda y los ambientalistas…De la otra, los dueños de las casetas y sus círculos, los alcaldes del área, la mayor parte de los senadores y representantes, y personajes variopintos que expresan públicamente su apoyo, como la ex-contralora Colón Carlo.

Se trata de un tema incómodo para mí. Y se me ocurre que las razones de mi incomodidad pueden ser las mismas detrás de la mentada “incertidumbre jurídica”, y permanencia de las casetas. Porque esa permanencia es, bien mirada, un hecho extraordinario: las casetas son, claramente, ilegales, porque están en la zona marítimo terrestre.Su uso es mayormente vacacional. Muchas son propiedades fantasma, que ni aparecen en el registro de propiedad. Y sus dueños no son “rescatistas” tradicionales en busca desesperada de vivienda. Los críticos tienden a pensar que su permanencia se debe a que tienen amigos poderosos, y creo que tienen razón, pero también que el asunto es más complicado, y más interesante, que sencillamente un caso de “influencias”.Nos toca entender cómo surge ese arraigo, cómo han logrado permanecer. Pero primero, dejemos mi conflicto establecido: Esa ley me parece un disparate y espero que el gobernador no la firme; pero, como tantos, he disfrutado visitas en casetas y cuento con amistades que, al leer esta columna, tal vez dejen de serlo, porque viven enamorados (¿quién no lo estaría?) de sus casetas.

Así, enamorado de su caseta, estaba Leno. Le advertí que no estaba de acuerdo con la construcción ilegal costera, pero él, generoso, continuó la conversa y contestó mis preguntas. Me contó que conoció La Parguera en los sesenta: “Mi hija vino aquí a las seis semanas de nacida, a la caseta donde nos quedábamos…La Parguera ha sido siempre parte de mi vida, la mejor parte. Porque yo vivo en [ciudad cercana], pero yo verdaderamente existo en La Parguera.” Eventualmente compró la caseta, y visitándola se criaron sus hijos. “La vida en el mar, eso es lo más sano para la familia”, me dijo otra casetera. Ese discurso de apego, pertenencia, familia sana, de vínculo histórico y existencial, es típico de los caseteros que hoy impulsan el P del S 1621. Algunos han colocado fotos de su caseta en los medios sociales y expresan sentimientos como el siguiente:“¡Aquí está nuestra caseta,llena de amor, de fiesta, de unión familiar, nuestro hogar…yo nací y me crié allí, por eso yo soy de La Parguera!”

El sentimiento de pertenencia suele ser genuino, y es también una estrategia que los caseteros han utilizado históricamente para construir y persistir. Las primeras casetas fueron comisionadas por familias que los viejos del barrio describieron como “pudientes”,en los años treinta del pasado siglo, y a su lado chapoteaban (el agua estaba más limpia entonces) tanto los niños “de pueblo” como los de “comunidad”. La “comunidad” por su parte, estaba constituida fundamentalmente por pescadores, pero creció y diversificó en los cuarenta y cincuenta cuando se repartieron las parcelas (que no están en la costa). Los caseteros usan estas historias para explicarle a sus interlocutores que ellos “son de allí”, que sacarlos “es una locura”.

Otra estrategia, muy relevante ahora, ha sido la forja obstinada de pequeñas señales de “legalidad”. En los treinta, obtenían el visto bueno gubernamental si publicaban primero un edicto y nadie se oponía a la construcción. Así surgieron las primeras y se fueron convirtiendo en parte del paisaje. En 1969, había ya cerca de cien casetas, y se les ordenó desalojar en un término de sesenta días: No pasó nada. En 1978, el gobernador firmó un acuerdo con la Junta de Planificación y el Cuerpo de Ingenieros que las obligaba a salir antes de 1985; pero en 1979, otorgó “permisos de uso” parecidos a los que propone el proyecto actual. Los caseteros continuaron construyendo al amparo de la noche, con la mano de obra de los carpinteros y chiriperos locales. En los ochenta, cuando un grupo de familias de escasos recursos obtuvo nuevas parcelas, los caseteros ofrecieron colaborar económicamente en la construcción de un alcantarillado para el uso de los rescatadores–y, por supuesto, las casetas.

En términos generales, no absolutos, los residentes de las parcelas son de clase trabajadora (algunos pescan, y muchos descienden de pescadores), y los caseteros tienden a ser profesionales. Cuando les preguntaba a los primeros sobre el tema, algunos se pronunciaban absolutamente a favor, y otros resueltamente en contra, pero la mayoría expresaba ambivalencia: “Esos son los ricos, los profesionales. No necesitan vivir allí,tienen sus casas. Nos limitan el acceso de los botes al agua. Pero también nos dan trabajito, limpiando, o de carpintería, cualquier chiripa que haga falta…” “Los caseteros, lo que pasa es que pagan bien, sobre todo cuando quieren hacer la caseta más grande, o arreglar el muelle, y entonces hay que construir y hasta pintar de noche, velar que no venga la gente de Recursos.” Los caseteros proveen algunas oportunidades de empleo a cambio de del acceso (físico y visual) al mar, que sigue siendo importante para algunos pescadores pero para muchos residentes no vale la pena discutir. El crecimiento histórico de las casetas ocurrió al mismo tiempo que el de las parcelas, de modo que ambos tipos de residente sienten que, en efecto, “son de allí”.

En 1996, armados con un aparato de abogados y relaciones públicas, los caseteros recibieron al entonces gobernador para un “tour” del área, al final del cual Roselló decretó, para la prensa, “Ahora soy yo el que dice que se quedan.” Ya para esa época eran doscientas, algunas pagaban impuestos al CRIM, otras habían obtenido “permisos de uso” del Cuerpo de Ingenieros, y casi todas tenían y pagaban servicios de agua y luz.

parguera aerea

Los que las apoyan las describen como parte esencial de un paisaje “hermoso” o “de revista”, utilizan adjetivos como “encantadoras” y frases como “Venecia de Puerto Rico” (esa, pintorescamente, se cuela hasta en el texto del proyecto de ley que hoy nos ocupa). Las plantean como parte del “atractivo turístico” de la zona, objeto de la mirada de los que “pasean en bote para ver las casitas de colores que son parte esencial de la imagen de La Parguera”, y “una cosa linda para los turistas, que vienen aquí buscando una villa pesquera.” El litoral será parte del “dominio público”, pero los caseteros lo han convertido en propiedad privada, pública sólo en tanto objeto de la mirada del otro y parte de la belleza y la salud económica del barrio.

Con esto de ser “de allí”, estampas de legitimidad, y alusiones al paisaje,las casetas han ido adquiriendo un aura que, combinada con las conexiones sociales y profesionales de muchos caseteros (no sé ahora, pero en 1998 veraneaba en ellas hasta un juez federal) sirve para complicar lo que debería ser un asunto simple: que el mar es de todos. Las casetas, igual que don Leno, son absolutamente encantadoras, pero están profundamente equivocadas.

El paso del proyecto por cámara y senado fue apresurado y nocturno, como la construcción de las casetas mismas. El momento histórico es importante: se nos viene encima la ley que crea una junta de control fiscal y relaja protecciones ambientales, se han creado incentivos para que se muden a la isla y compren propiedades algunos estadounidenses, se habla de agilizar la permisología.

Busco en internet los términos “casetas La Parguera” y veo, prominentemente, anuncios de alquiler y venta: “Casa acogedora en las aguas”, “hermosa cabaña frente al mar”. Fluctúan entre $250 y $500 por noche. Si usted desea poseer su propia caseta,las hay para la venta. Me llama la atención una de ellas. Tiene dos letreros que en mayúsculas advierten “MUELLE PRIVADO”. Piden por ella medio millón.

¿No tiene medio millón? Hay otra por sólo $350,000. El realtor la anuncia así:

“LA PARGUERA, DE REVISTA!!! ´AREA EXCLUSIVA EN LA PARGUERA…SEA UNO DE LOS POCOS AFORTUNADOS EN TENER UNA CASA EN EL AGUA EN LA PARGUERA.”

Fuente: Parpadeando

Exigen se apruebe proyecto para prohibir deposito y uso de cenizas de carbón

Comunicado de prensa

Organizaciones del área sur de Puerto Rico exigieron a la Legislatura la aprobación del Proyecto del Senado 340, que prohibiría el uso de cenizas de carbón o de cualquier residuo de combustión de carbón como material de relleno en proyectos de construcción o en vías, y su depósito en terrenos o en cuerpos de agua naturales o artificiales, incluyendo los vertederos del país.

Yvette González Cuascut, portavoz del Comité Pro Salud, Desarrollo y Ambiente de Tallaboa, Inc., hizo un llamado a Legisladores y Legisladoras a aprobar el proyecto por el bien de la salud de las personas. “En Peñuelas llevamos dos años en una ardua batalla contra la compañía de basura EC Waste porque esta insiste en llevar las cenizas tóxicas de carbón al vertedero y eso nos está contaminando. Ya hay un estudio que demuestra que las cenizas depositadas allí han llegado a la comunidad a través del viento y también ha llegado ese material a los patios de las casas a través de las escorrentías provenientes del vertedero. No podemos esperar más. Es el momento de que el Senado y la Cámara pongan un alto al uso de las cenizas en Puerto Rico y que la carbonera AES cumpla con no depositar sus desperdicios en nuestro suelo”, dijo González Cuascut.

Por su parte, Manolo Díaz, líder ambiental de Peñuelas, explicó que aún con la agenda cargada de la última sesión del cuatrienio, sólo falta voluntad de la Asamblea Legislativa para aprobar ahora el proyecto. “Este proyecto fue radicado por la senadora María de Lourdes Santiago (PIP), como co autor tiene al senador Cirilo Tirado (PPD) y hay unas expresiones del senador Larry Seilhamer (PNP) en el sentido de que se opone a la disposición de cenizas en Puerto Rico y que podría votar a favor del proyecto. Esperamos que ese consenso de los tres partidos se materialice en la aprobación del proyecto. Este es el momento de los Senadores y Senadoras de tomar una acción afirmativa a favor de proteger a sus constituyentes y al ambiente. El pueblo necesita que se apruebe este proyecto. Sólo falta la voluntad de hacerlo”, expresó Manolo Díaz.

El portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, Víctor Alvarado, dijo que los legisladores tienen en sus manos la oportunidad de detener las confrontaciones que se han dado por los pasados años entre las comunidades y la carbonera AES. “Las comunidades van a seguir auto defendiéndose del intento de la carbonera AES de convertir nuestros suelos en vertederos tóxicos. Con la aprobación del P del S 340, nuestras familias tendrán paz y salud en sus pueblos. Si no se aprueba, continuará la lucha de las comunidades.

Oficial la delimitación de la Reserva Natural Planadas-Yeyesa

Comunicado de prensa

mapa Reserva Planada YeyesaSu designación y delimitación tomó en consideración los atributos geográficos, ecológicos biológicos y culturales del área

La Reserva Natural Planadas-Yeyesa, que sitúa entre Cayey y Salinas, cuenta al fin con una delimitación oficial tras la reciente aprobación del gobernador Alejandro García Padilla, que precisa sus límites como una de las áreas naturales protegidas más grandes de Puerto Rico y de gran importancia para los acuíferos del sur, las especies y los recursos culturales.

Así lo informaron hoy el presidente de la Junta de Planificación (JP), Luis García Pelatti; la secretaria del Departamento de Recursos Naturales Ambientales (DRNA), Carmen R. Guerrero Pérez; el director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), Jorge Irizarry Vizcarrondo; y el portavoz del Comité en Defensa del Cerro Planadas y Áreas Adyacentes, Pablo Martínez, en representación de la comunidad que impulsó la protección de esa área.

La designación de esta reserva natural se estableció mediante la aprobación de la Ley número 192 de 2007 por sus atributos geográficos, ecológicos biológicos y culturales.  Sin embargo, no se habían definido hasta ahora la delimitación oficial y su plan sectorial, lo cual se hizo tras el trabajo conjunto de las agencias y la comunidad, detallaron.

La reserva natural se denominó Planadas y Yeyesa porque obedece a los nombres de los dos grandes cerros: Planadas y Yeyesa, ambos de una elevación aproximada de 780 metros sobre el nivel del mar.  La Reserva Natural Planadas-Yeyesa cuenta con un área superficial de 2,529.58 cuerdas aproximadamente, de las cuales 1,572.67 cuerdas ubican en los límites del municipio de Cayey y 916.92 cuerdas en el de Salinas.

Sus límites discurren de norte a noroeste en los barrios Pasto Viejo de Cayey, que colinda con los barrios Cuyón y Sierra del municipio de Aibonito.  En Cayey, la delimitación cubre los sectores Planadas y Joya Fría del barrio Pasto Viejo, el sector Cubana y Calambreñas del barrio Cercadillo y la parte suroeste del barrio Lapa. En el municipio de Salinas se incluye el sector Yeyesa y el sector inmediato a Las Piedras del Collao (Tetas del Cayey) del barrio Lapa, ya declaradas reserva natural en virtud de la Ley Número 283 del 2000.

Con una formación de origen volcánico, cuevas y densa cobertura forestal, la reserva tiene manantiales que los pobladores llamaban “pozos”, los cuales fueron utilizados para obtener agua potable y en la actualidad representan un valioso recurso de agua para la flora, la fauna silvestre y los visitantes de la reserva natural.

“La adopción del Límite y Plan Sectorial de la Reserva Natural Planadas-Yeyesa, ubicada entre los municipios de Cayey y Salinas, representa un logro sin precedentes para el pueblo de Puerto Rico por sus atributos ecológicos, históricos culturales y arqueológicos”, expresó el presidente de la JP.

García Pelatti también destacó que dentro de la delimitación del Plan Sectorial de la reserva se identificaron 100 terrazas de piedras que han servido como áreas de cultivo en algunas laderas, dos lugares ceremoniales y un “basurero o conchero utilizado por los indígenas con propósitos comerciales, según identificado por los arqueólogos.  Además, se pudo observar que su medio de transportación terrestre eran caminos reales que los conectan con la costa y la montaña, los cuales existen en la actualidad.  Planadas-Yeyesa conjuga elementos de muy alto valor arqueológico, agrícola, y ecológico en un contexto de singular belleza de paisaje”.

La titular del DRNA señaló que “la conservación del área ahora delimitada como la Reserva Natural Planadas-Yeyesa constituye una acción importante para proteger los tributarios del río Nigüa que abastecen al acuífero de Salinas”.

La planificadora señaló que esta reserva natural sirve también como laboratorio de investigación de ecología, arqueología, ciencias ambientales, etnografía, y arquitectura vernácula.  Tiene una gran diversidad de fauna tanto endémica como nativa, debido a la diversidad de ecosistemas terrestres y acuáticos.  Estudios han constatado la presencia de un total de 33 especies de aves al igual que especies de mamíferos y reptiles, como la boa puertorriqueña.  De las 17 especies de aves endémicas de Puerto Rico, 11 se encuentran en la Reserva Natural Planadas-Yeyesa; entre ellas se encuentra: el jilguero de Puerto Rico y la calandria, que fueron las últimas especies incluidas en la lista de especies de aves endémicas de Puerto Rico.  Un 59 por ciento de las especies de aves identificadas son nativas, el 37 por ciento son endémicas y solamente un 4 por ciento son especies exóticas.  Por su parte, en su flora se reconocen cerca de 200 especies de árboles, arbustos, herbáceas y enredaderas a través de bosques en distintas etapas de madurez y desarrollados sobre los rasgos de montaña que distinguen la zona.  Los rasgos topográficos incluyen cimas o “cuchillas”, laderas de variables pendientes, hondonadas, y valles de ríos; estos rasgos establecen la pauta fundamental que distingue al paisaje y a los patrones florísticos afines a cada rasgo. Entre su doble centenar de especies de flora, reconocemos 7 autóctonas o endémicas de Puerto Rico.   Todavía queda mucho por investigar en esta Reserva Natural, incluyendo el tipo de hábitat el cual prometería encontrarse el coquí dorado, especie que hoy día se presume extinta.

La secretaria destacó: “Hoy celebramos este espacio natural protegido que representa un banco de especies de fauna endémica importante para la preservación de especies de Puerto Rico.  A su vez, representa un extraordinario potencial para el desarrollo del ecoturismo y el turismo cultural a través de una extensa red de veredas que conectan nuestra Cordillera Central con la costa”.paisaje de la reserva (2)

En cuanto al valor arqueológico, se estima que durante casi 800 años, el área fue habitada por tres grupos culturales indígenas: igneri, pretaíno y el taíno.  Se han identificado más de 10 sitios asociados a los grupos indígenas que vivieron entre los años 400 DC. – 1,500 DC. hasta en el momento de contacto con los europeos.  Se han identificado aproximadamente 100 terrazas de piedra en algunas laderas, dos lugares ceremoniales, un camino real usado por los indígenas y un basurero o conchero, como denominan los arqueólogos a los lugares que usaban los indígenas para sus actividades comerciales con sus homólogos del litoral costero.

Numerosas viviendas de madera en ruinas y tormenteras evidencian la arquitectura campesina, así como las terrazas de cultivo, que no solían usarse en Puerto Rico y que son objeto de teorías que buscan desenmarañar el misterio de los muros de piedra y gravilla que al parecer se usaban para filtrar el agua.

El director ejecutivo del ICP manifestó sobre el lugar que “estos importantes yacimientos son documentación real de la forma de vida de las sociedades indígenas y campesinas que se asentaron en el área.  Con esta designación, protegemos este espacio de tanto valor arqueológico para futuras generaciones.  Nos alegra que el plan de comanejo incluya participación de la comunidad, así promovemos el sentido de orgullo y compromiso con nuestros reservas”.

Por su parte, Martínez recordó que “hace unos 20 años comencé junto a otras personas el mensaje de concienciación sobre el incalculable valor de este lugar por sus atractivos naturales y la necesidad de proteger la historia que guarda sobre nuestros orígenes en cada uno de sus caminos, petroglifos, casas campesinas, tormenteras, y las terrazas de cultivo.  Todo en esta reserva natural tiene algo que relatarnos de nosotros y de dónde venimos”.

 

Lo que podría estar causando el aumento de enfermedades

El ojo humano no los detecta y se esconden en algunos productos de cosmética, envoltorios de plástico y alimentos. Los llamados ‘disruptores endocrinos’ interfieren en el sistema hormonal y pueden dañar la salud de humanos y otros animales. La ciencia recoge las primeras evidencias de este problema para el que la Comisión Europea propone ahora criterios científicos, con años de retraso.

Se pueden esconder en el plástico de las botellas de agua y de ciertos recipientes. También en ciertos pesticidas, perfumes y cremas cosméticas. Ollas, sartenes y paellas son otros de sus refugios. Son sospechosos de dañar la salud humana, pero hasta ahora la Comisión Europea (CE) no había publicado los criterios científicos para regular los disruptores endocrinos, considerados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una amenaza global a la salud pública.

Alrededor de unos 800 compuestos químicos son sospechosos de alterar el sistema endocrino, según un informe de 2012 de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo solo se han podido observar los efectos de una pequeña parte de ellos y todavía hay muchos interrogantes, como si afectan o no a la pubertad adelantada. Diversos estudios apuntan a que podrían contribuir al aumento de ciertos tipos de cáncer, sobre todo a aquellos tumores que conciernen a las hormonas: pecho, ovario, próstata, testículos y tiroides.

La lista de posibles patologías relacionadas es extensa, e incluye la obesidad, la diabetes, los problemas tiroideos, el asma infantil, la pérdida de fertilidad, complicaciones en el desarrollo de los niños y daños en el sistema inmunitario y neuronal.

En España, Maribel Casas, investigadora del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), analiza los efectos de los disruptores endocrinos sobre la salud infantil a través de HELIX y el proyecto nacional INMA. La experta señala que no estamos expuestos a una única sustancia que altera nuestro organismo sino a un ‘cóctel químico’ de diferentes disruptores endocrinos que pueden afectar de manera distinta a cada persona.

“Los niños son más vulnerables porque no pueden detoxificar al mismo nivel que los adultos y sus órganos están en desarrollo -contextualiza-. Además, tienen más tiempo para desarrollar una enfermedad”.

Disruptores

Fuente SINC

José Antonio Peñas
Núria Jar
Licencia: Creative Commons