Cine: El hombre que conocia el infinito

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El hombre que conocía el infinito
2015 ‧ Drama/Película biográfica ‧ 1h 54m
El hombre que conocía el infinito es una película biográfica británica estrenada en el 2015, basada en el libro del mismo nombre de 1991 de Robert Kanigel donde se narra la vida del matématico indio Srinivasa Ramanujan.
Fecha de estreno: 8 de abril de 2016 (Reino Unido)
Dev Patel as
Srinivasa Ramanujan
Jeremy Irons as
Prof. Hardy
Devika Bhise as
Janaki
Fuente: Wikipedia

9na Convivencia Ambiental para jóvenes en Salinas

Salinas, Puerto Rico – Bajo el lema “Mi Comunidad y Nuestra Naturaleza: Unidos e Inseparables”, se realizó en Salinas del 13 al 17 de julio de 2015, la 9na Convivencia Ambiental José “Cheo Blanco” Ortiz Agront para jóvenes. Esta actividad es coordinada por el Comité Diálogo Ambiental de Salinas en conjunto con la Iniciativa de Eco Desarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO) y la Reserva de Investigación Estuarina de la Bahía de Jobos, adscrita al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

La Convivencia Ambiental es una oportunidad para jóvenes de distintas comunidades de vivir una experiencia educativa que combina actividades ambientales, culturales, recreativas, deportivas y artísticas. Este proyecto fundado por el Comité Diálogo Ambiental lleva ya 9 años realizándose de forma ininterrumpida.

En esta ocasión participaron sobre 30 jóvenes de Salinas, Arroyo, Guayama y Caguas. En el caso de Salinas hubo participación de jóvenes de las comunidades de Aguirre, Las Mareas, Brisas del Mar, Coquí, Playa y Pueblo. El Centro de Visitantes del DRNA y el Centro Comunitario de Aguirre fueron el punto de encuentro para la realización de distintas actividades como: caminatas por veredas y talleres de artesanía con materiales reciclables, de poesía, de composta, semillero y siembra, y de pintura, con el artista salinense Nelson Sambolín.

Para concientizar a los jóvenes sobre la importancia de preservar nuestros recursos naturales, este año la Convivencia incluyó tareas de limpieza en el Bosque de Jagueyes en Aguirre y en el Camino del Indio en la comunidad de Las Mareas. También se visitó la pescadería Raúl Maldonado de la Playa, donde tuvieron la oportunidad de viajar a través de la bahía en kayaks.

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TIENE ALGO DE ESTRELLA / José Manuel Solá

Esa mujer que pasa tiene algo de estrella,
un algo de distancia, como un olor a ola…
el resplandor que deja la lluvia en la amapola,
un pétalo en el alma, iluminada y bella.

Diría que el planeta se levanta en su huella
cuando en la noche alta, por la arena y a solas,
va deshilando un canto de azules caracolas…
Esa mujer que pasa se me parece a ella…

A esa mujer la he visto, no sé dónde ni cuándo,
pero sé que la he visto solitaria, cantando,
igual que aquella otra que no puedo olvidar..

y al mirarme en sus ojos inclina la cabeza
como si comprendiese la infinita tristeza
que me deja en el alma su mirada de mar…

(c) José Manuel Solá / 1994

Viajera – Ernesto Cortazar

Album: Boleros Vol. 3

Publicador: Piano Drops Music & Publishing

Breve poema de un amor pequeño grande / José Manuel Solá

Breve poema de un amor pequeño grande

El beso que tú dejaste como sorpresa en mis labios
aún me quema,
traviesa mía, me incendia
por combustión espontánea
como un fuego de verano…
Aquél beso es el tatuaje
de un amor nunca soñado,
un primer amor pequeño,
un pequeño amor tan grande
que después se hizo lejano,
que se me fue con la vida,
que el viento voló en mis manos,
gorrión perdido en el tiempo
que un día abrigué en los brazos…
Oh… mi pequeño amor mío,
aquel beso de una noche
yo nunca pude olvidarlo…

José Manuel Solá / 14 de mayo 2014

Participación de los padres en las escuelas / Rima Brusi

Involucramiento parental en las escuelas

07 Aug 2013 11:27

nena leyendoAseverar (¿denunciar?) la importancia de los padres y madres para la educación de los hijos se ha convertido en un lugar común. Aquí y allá.

El gobernador habla de “exigirle responsabilidad a los padres”. No está sólo. Los padres hablan de exigirle responsabilidad a los padres. Lo veo en facebook, en comentarios tipo “yo hago bla bla bla pero la madre xyz no hace bla bla bla, parece que no le importan los hijos…”; lo veo en la investigación académica que mide el impacto del involucramiento parental en el logro educativo de los estudiantes; lo veo en los escritos de afamados columnistas como Friedman, qué nos pregunta, retóricamente, “¿y qué tal mejores padres?”, a modo de respuesta dirigida a aquellxs que hablan de reformar escuelas.

Es un lugar común porque es cierto, supongo. La educación de los padres sí tiene un impacto significativo sobre la de los hijos, aún controlando por ingreso familiar. El involucramiento de los padres sí puede aumentar el aprovechamiento académico de lxs estudiantes.

Sin embargo…

Tienes razón, lector, lectora. Siempre hay un “pero” en estos parpadeos. Y este pero empieza con una historia. O dos.

La primera historia se trata de una madre. Durante los años que dediqué mis esfuerzos de investigación y servicio al tema de la conexión entre educación y pobreza en Mayagüez, Puerto Rico, tuve la oportunidad de conocer a muchas madres y padres. Algunos involucrados, otros menos involucrados, otros distantes del proceso educativo de sus hijxs. Por distintas razones, de distintas maneras. Pero la que me viene a la mente es una mujer en particular. Adicta a varias cosas, todas ellas malas. Pobrísima, en parte porque sus magros ingresos se desviaban, en gran medida, de las necesidades familiares hacia las de su cuerpo adicto, quebrado. Cuando la visité para obtener los permisos necesarios para que sus hijxs nos pudieran acompañar en nuestras giras educativas, estaba….estaba, no sé, bebida, o arrebatada, o afectada por alguna sustancia o combinación de ellas que desconozco. Su hijo tuvo que sostener su mano y ayudarla a garabatear la firma en los papeles que yo llevaba.

Al despedirme, los ojos de la señora (la “mala madre” que condenamos con tanta facilidad en facebook, en discursos gubernamentales, en columnas periodísticas) estaban húmedos. Su brazo flaco agarraba el mío, como para conversar, pero se le dificultaba el hablar, a mí el escuchar, la situación era extraña, demasiada audiencia, demasiadas variables desconocidas…

Los vecinos me comentaban más tarde, con esa mezcla de condena y compasión que caracteriza tanto intercambio comunicativo nuestro, que la señora siempre estaba ebria, que dormía por el día, que salía por la tarde, que regresaba de madrugada. Que se prostituía, dijo uno, pero otro le dijo que no sabía…

El día de la primera gira, esta señora nos esperaba. A tiempo, la mano de un hijo en cada una de las suyas. Sobria. Seria. Bañada, vestida con ropa limpia.

Ojo: La mayoría de los niños caminaba hasta el punto de encuentro. La mayoría de los padres no llevaba a sus hijos hasta allí. No era un requisito para participar. Pero esta señora lo hizo.

El esfuerzo monumental que levantarse temprano, permanecer sobria, prepararse, llegar hasta allí…Me bajé del autobús para saludarla y sin sonreír (creo que ningún no-adicto puede entender, plenamente, lo que siente el adicto cuando decide no tomar, o no usar, lo que se siente cuando el cuerpo pide algo con la furia del cuerpo y se lo negamos), puso las manos de sus hijos en las mías. Aquí te los traigo, dijo.

Y se alejó del autobús, con la frente alta y la espalda recta.

Creo que fue Borges que dijo “hay una dignidad, la del vencido, que para el vencedor es inaccesible.” O algo así. En dignidad pensé, mientras la veía alejarse.

Segunda historia. Esta es sobre unas maestras y una directora. Son el equipo de trabajo de la escuela elemental Bethune, en Nueva Orleans. Una escuela destruida antes y especialmente después del huracán Katrina. Una escuela donde todos los niños son pobres, una escuela rodeada de crimen, violencia, pobreza y dolor.

Bueno, esa escuela logró, gracias al esfuerzo de estas maravillosas mujeres, mejorar dramáticamente el desempeño académico y el aprendizaje de sus estudiantes. Puede leer algo sobre el caso, y sobre cómo lo hicieron, aquí y aquí.

Tuve la oportunidad de compartir la mesa durante la cena hace un par de años con las maestras y la directora de Bethune. Y de preguntarles qué habían hecho respecto al involucramiento parental en su escuela. De seguro, pensaba yo, tienen que haber obligado a esos padres y madres a ayudar, de alguna manera….

La directora me miró, severa. Luego miró a su maestra de matemáticas y sonrieron entre sí.

“A los padres les pedimos que confíen en nosotras. Que se aseguren de que los estudiantes lleguen a la escuela. Una vez allí, Rima, son nuestros, son nuestra responsabilidad.”

No se involucran?, insistí. Sí, respondieron, hay mucha más participación ahora que antes, pero esa participación empezó después de que nosotras comenzáramos el ejercicio de mejorar el desempeño de los estudiantes. Poco a poco los padres se han ido involucrando más.

Si el nene llegaba sin saber leer, participaba en un plan intensivo de lectura y escritura. Si no podía escribir, si necesitaba apoyo académico, si no sabía sumar, le enseñaban. Si tenían que cambiar de planes o ajustar métodos u obtener recursos adicionales, de alguna manera lo hacían. Una cosa no cambiaba: la expectativa de las maestras, todas, era que todxs los estudiantes podían y debían aprender.

A veces los nenes llegaban con la camisa sucia. La directora de Bethune hizo una colecta, compró uniformes nuevos, e instaló una lavadora y secadora usadas en el sótano de la escuela. A veces llegaban hambrientos, por lo que la escuela se asegura de proveer comidas.

Una vez aquí, son nuestra responsabilidad.

No es una situación ideal. Lo ideal es que los padres se involucren. Pero me temo, señores políticos, columnistas, y colegas madres y padres y maestros y ciudadanxs…que las amigas de Bethune tienen razón, y que no hay de otra. Que no podemos esperar a que los padres y las madres milagrosamente se recuperen para empezar a reconstruir país enriqueciendo los cuerpos y las mentes de sus hijos e hijas. Invitémoslos, claro está, incluyámoslos, pero si no pueden ayudarnos a educar a sus hijos, tenemos que educar a esos hijos de todas maneras. Porque sus hijos e hijas son también los nuestros. Nuestra responsabilidad.

Rima Brusi

TOMADO DE PARPADEANDO

Breve reflexión sobre el éxito, el triunfo y los vencedores

por José Manuel Solá

 De vez en cuando he visto personas comprando libros, vídeos o manuales de auto-ayuda; personas bien intencionadas cuya meta es alcanzar lo que consideran el éxito en sus vidas, aún cuando no estén del todo claros en su definición del concepto “éxito”, pero que usualmente lo asocian a logros económicos –lo cual, en sus casos, no es del todo desacertado- o en sus conquistas amorosas a largo o corto alcance, o en obtener posiciones, bien remuneradas, claro, en su ámbito profesional o político o de la naturaleza que estas sean. Ganar concursos, vestir a la moda, ostentar o exhibir títulos académicos, ser reconocidos en los medios de comunicación, ser elegidos –por sus méritos o sin ellos- por la masa, pavonearse ante el mundo con poses y frases superficiales, vacías de contenido…. A eso se reduce el éxito para esas buenas y bien intencionadas, pero igualmente superficiales, personas. Recordamos, claro, que el éxito es el fin o salida, el resultado más-o-menos feliz, de un negocio o asunto. Hasta ahí llega el éxito. Lamentablemente en casi todas esas situaciones, mucho de lo que es esencial para el espíritu humano queda permanentemente lacerado… o perdido. Luego, ¿cuál es el éxito?

El triunfo, por otro lado, ha sido definido tradicionalmente como la entrada solemne a la ciudad (o a donde sea) del ganador de una gran batalla, una entrada victoriosa, brillante. ¿Cuántas batallas logramos ganar en nuestras vidas? ¿Cuándo y en qué situaciones resultamos triunfadores, victoriosos? Y sobre todo, ¿a costa de qué? ¿Qué cosas hemos debido sacrificar en medio de la batalla para alcanzar el triunfo anhelado? Y al final, al alcanzar la meta perseguida… ¿nos sentimos realmente exitosos, triunfadores? En definitiva, al llegar a ese lugar, ¿qué nos dice el inventario? ¿Cuáles son los haberes, las ganancias, las pérdidas? Sobre todo, ¿podemos hablar de triunfo cuando las pérdidas son tan evidentes que lastiman la mirada?

Constantemente recibo mensajes por correo, por Internet o en la prensa, que exhortan a la búsqueda del triunfo, del éxito, usualmente en el área de los estudios profesionales. Y no está del todo mal. Pero ese mercadeo superficial que nos muestra al ser humano alegadamente exitoso, triunfador, como una persona con gran chequera, con viajes en primera clase, que se mueve entre las luces verdes y azules, casi siderales, de laboratorios con la más moderna tecnología, que bebe champagne y viste de Prada, pero que no ensucia sus zapatos con el polvo de los caminos, que no contamina sus ojos con la mirada de los humildes…

Se nos “educa” para considerarnos triunfadores, exitosos, si aprendemos a adaptarnos a la sociedad de consumo y cantamos sus alabanzas. Si eres artista, soñador, idealista, poeta, –  – en fin, si eres una persona espiritual-, entonces no podrás –de acuerdo a esa visión- considerarte exitoso o triunfador, porque eso no es rentable.

Personalmente, yo considero exitosa y triunfadora a la persona que se alza por encima de sus errores, de sus egos, de sus deseos de venganza y sus rencores, a la persona que puede caminar a través de la tormenta para ayudar a levantarse al caído, a la persona que conociendo su identidad como hijo de Dios, hermano de Cristo y templo vivo del Espíritu Santo, se sabe custodio del mundo que nos rodea y custodio del espíritu que nos fuese encomendado. Aún cuando en esa lucha –que lo es como la más formidable de las batallas- nuestras vestiduras queden hechas jirones. Ese, para mí, es un vencedor porque puede decir con el Maestro: he aquí que yo he vencido al mundo……

 

 josé manuel solá /  5 de agosto de 2013

Una Supertormenta amenaza la costa este de los Estados Unidos

Una “frankentempestad” amenaza la costa este de los Estados Unidos.  Se trata de la combinación inesperada de tres fenómenos atmosféricos que algunos atribuyen al cambio climático.  Los partes de prensa indican que la supertormenta la provocaría una masa de aire proveniente del ártico, una tormenta invernal del oeste y el Huracán tropical Sandy.

Los meteorólogos pronostican que la supertormenta provocará serios daños en la costa este, la más poblada de los Estados Unidos.  Igualmente pronosticaron que las intensas lluvias y vendavales secuelas del fenómeno pueden durar casi una semana.

Según algunos expertos la Supertormenta del 2012 establecerá una record en la historia de la meteorología contemporánea superando en intensidad y amplitud a la llamada Tormenta Perfecta de 1991.

Un Ejemplo de Cómo Evitar la Catástrofe de Grecia y España

En Estados Unidos y otros países se premió a los banqueros y se castigó al pueblo.

En Islandia se dio una gran noticia que ningún medio en Europa ni en el mundo lo quiso mencionar.


LA HISTORIA

Islandia, a pesar del frío, era uno de los mejores países del mundo para vivir. Un estado de bienestar, educación y salud aseguradas. Los pobladores de aquel país vivían bien hasta que en 1984 Milton Friedman (Economista de la escuela de Chicago) entusiasmo al gobierno Islandés con sus recetas neoliberales alentando privatizar todo.

Esa visita es legendaria porque Friedman pasaba por uno de sus momentos inspirados en los que exhibía todo su talento propagandístico y sobre todo, porque llegó justo a tiempo y dio el empujón intelectual que hacía falta para los cambios “liberalizadores” de la isla.

Hay un antes y un después de Friedman en Islandia, pues los años que seguirían “fueron un torrente que pocos comprendieron”, uno de los experimentos más extremos de privatización. Bajos impuestos, desregulaciones y en su cenit (al cruce del año 2000) la entrega completa de la banca a los magos de burbujas, quienes iniciaron su carrera conectándose con los flujos endemoniados y sin control de la City, en Londres, Wall Street y la Europa Continental.

Por eso, Islandia se llenaba a manos llenas con el dinero de Lehman and Brothers y la isla pagaba tipos de interés del 15% y de ese modo, succionaba también los ahorros de austriacos, alemanes y holandeses. La banca (el KB-Bank) incluso, puso en órbita una excusa publicitaria: “los islandeses controlan mejor el riesgo por su pasado vikingo", y así embarcaron de lleno a Islandia, al póquer financiero global, fingiendo bonanza y riqueza para que lleguen préstamos a manos llenas.

Esta festín desregulado se desbocó a límites pocas veces visto: los activos crediticios de los bancos llegaron a multiplicar por 9 el PIB islandés (si lo que produce el país es 100, lo que presta es 900), porque llegaba mucho dinero fresco de otras partes.

Así, los islandeses tuvieron créditos disponibles para casi todo (casas, autos, viajes, producción, tecnología, consumo, etcétera), una política monetaria antiinflacionaria de poco circulante, acompañada de una política fiscal que se basó en bajar impuestos durante 7 años consecutivos: la utopía liberal de Milton Friedman, ni más ni menos, sostenida en un crédito artificial.

Fueron 10 años de crecimiento basados en ilusión financiera más que en realidad productiva, pero cuando los ingleses nacionalizaron de emergencia sus bancos (2009), la llave se cerró abruptamente. Sin ese dinero venido de fuera (Alemania, Francia, Dubai o las Islas Caimán), toda Islandia se quedó con deudas. Formándose una burbuja inmobiliaria hasta que esta finalmente estalló.

En el 2008 el país se declaró en banca rota. Miles de viviendas fueron embargadas y decenas de miles de familias se arruinaron. Cómo sería la cosa que el colapso de los bancos de Islandia está considerado la mayor catástrofe económica sufrida nunca por un país.

Los banqueros hundieron al país y exigían que el Estado los salve al igual que lo han hecho los gobiernos de Grecia, España y Estados Unidos.

Lo mismo quiso hacer el gobierno de Islandia. El gobierno ordenó que el pueblo pagara la deuda que esos bancos tenían con Inglaterra y Holanda. Había que pagar 3.500 millones de euros. A cada ciudadano de Islandia le tocaba pagar 60 mil euros.

El truco neoliberal consiste en privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Los banqueros invierten, arriesgan y si sale bien, la ganancia es para ellos. Si sale mal se lavan las manos y que pague el Estado.


LA NOTICIA

El pueblo de Islandia no aceptó que una deuda privada se hiciera pública. Salieron a las calles, sonaron cacerolas, protestaron y echaron abajo al gobierno de derecha. Y exigieron nuevas elecciones.

El nuevo gobierno elegido hizo un referéndum. Le preguntó al pueblo si querían pagar la deuda de los bancos privados.
9 de cada 10 islandeses dijeron que NO. ¿Por qué tenían que cargar con una deuda que no era de ellos? Los países de Europa dijeron horrores. Y exigían el pago de las deudas. Bajo amenazas de que si no pagaban se hundían.

Islandia se atrevió a decir NO. El gobierno del presidente Ólafur Ragnar puso los intereses públicos por encima de los intereses privados. Metió en la cárcel a los banqueros responsables del desastre, aunque algunos lograron huir y están con orden de captura por la Interpol.

Hoy, Islandia está tranquila y próspera. Va a triplicar su crecimiento en este 2012.
¿Cuál es su secreto? Islandia se negó a salvar a los bancos con el dinero de los contribuyentes. El gobierno defendió a su pueblo y no a un puñado de banqueros corruptos.

Esta es una revolución de la que no se habla porque no quieren que el buen ejemplo se contagie.