La crisis del agua en Salinas: Crónicas de un racionamiento anunciado

Por: Víctor Alvarado Guzmán
Comité Diálogo Ambiental

(Nota al lector: el siguiente es un artículo originalmente publicado el 23 de septiembre de 2015 y revisado el 5 de abril de 2018)

“Nunca reconoceremos el valor del agua, hasta que el pozo esté seco”, Thomas Fuller (historiador inglés)

Al leer el anuncio en el 2015, sobre la extensión del histórico racionamiento de agua a más sectores en Salinas y Guayama, efectuado por la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), recordé que durante casi veinte (20) años organizaciones ambientales habían advertido que la falta del preciado líquido podría ocurrir si seguíamos maltratando nuestro acuífero.

Vertedero y acuífero

En 1996 se fundó el Comité Diálogo Ambiental de Salinas y una de nuestras primeras luchas comunitarias fue contra la pretensión de establecer un vertedero multi-regional en terreno salinense. Esa lucha duró seis (6) años.

En poco tiempo nos dimos cuenta que el problema principal con ese proyecto, era su efecto negativo en los abastos de agua subterránea.

La empresa Browning Ferris-Industries (BFI), proponente del proyecto, pretendía establecer su mega vertedero sobre una recarga importante del acuífero del sur, lo que afectaría el mismo de forma seria. De hecho, durante el proceso de evaluación del proyecto se descubrió que BFI mintió, en su Declaración de Impacto Ambiental (DIA), sobre la conexión entre el acuífero y el subsuelo encima del cual se pretendía depositar la basura.

El 12 de junio de 1999, Diálogo Ambiental convocó a la “Marcha por el agua”, y en agosto de ese año publicó un boletín llamado “AguaCero”, donde se explicaba las amenazas constantes de contaminación del acuífero, única fuente de agua de Salinas, y la importancia de protegerlo.

Bajo la campaña “No te tomes el riesgo” y “Porque el agua se contamina, cero vertedero en Salinas”, se logró detener en el 2002 el proyecto de vertedero y se comenzó a levantar conciencia en la ciudadanía de la importancia de los abastos de agua subterráneos.

“En donde brota el cactus”

En el 2003, la ex senadora María de Lourdes Santiago, escribió un artículo titulado “En donde brota el cactus”, donde describía algunos de los proyectos entre el Río Guamaní en Guayama y el Río Nigua de Salinas que dependían de inmensas cantidades de agua subterránea para funcionar.

Estos proyectos, la procesadora de pollos Canto Alegre (cerrada en el 2008), el campo de golf “El Legado” de Chi Chí Rodríguez (en quiebra en el 2011) y la planta de carbón AES (la que un estudio reciente demostró que contaminó el acuífero en su área), utilizan o utilizaban cientos de miles de galones de agua diarios, lo que contribuyó a secar el acuífero. Sin olvidar los millones de galones diarios que ha utilizado la planta termoeléctrica de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

María de Lourdes terminó su artículo exponiendo que no se podía permitir “que mientras los golfistas, los constructores y hasta los pollos se lo beben todo, queden, rotos de sed, miles de puertorriqueños”. Palabras proféticas que nos lleva al asunto de la sobre construcción de casas.

Sobreexplotación del acuífero

Entre los años 2000 y 2010, en Salinas llegó a proponerse la construcción de 3,000 a 4,000 nuevas casas, a pesar que en esa misma década la población salinense disminuyó, según el censo poblacional del 2010.

En el 2000, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) estableció una moratoria para nuevos permisos de hincados de pozos, franquicias y aumento en extracciones. Pero, agencias como ARPE, AAA y la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPe), continuaron dando permisos para construcción de nuevos proyectos de urbanización y centros comerciales.

No se llegó a construir todos los proyectos propuestos, pero los que sí se realizaron aportaron negativamente a la sobre extracción de agua y la impermeabilización de los terrenos: se saca más agua del acuífero pero entra menos.

Acciones del alcalde y legislatura municipal

A principios del 2011, advertíamos que la crisis del acuífero en Salinas seguiría agudizándose y que el riesgo de quedarnos sin agua era real, debido a la sobre construcción de urbanizaciones y la acción del gobierno de dar permisos indiscriminadamente.

Sin embargo, el ex alcalde de Salinas, y ahora senador, Carlos Rodríguez Mateo, decía que ni veinte (20) centros comerciales afectarían el acuífero, y junto a la Legislatura Municipal, dieron su endoso a la apertura del pozo Buono, establecido en la comunidad de Godreau, para transferir grandes cantidades de agua a las nuevas urbanizaciones. Esto a pesar de las más de 400 firmas de residentes salinenses, que se habían entregado en el 2010, en contra de la apertura del Pozo Buono.

Tampoco tomaron en consideración la evidencia científica presentada a la Legislatura Municipal por los hidrólogos José Rodríguez, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) y Vicente Quiñones, asesor de la comunidad, sobre la situación crítica del acuífero y cómo la apertura del pozo Buono podría empeorar la situación, incluso afectar el pozo de la urbanización La Margarita.

Crisis del 2015

En el 2015, el DRNA señaló que el acuífero de Salinas presentaba un caso de sobreexplotación muy preocupante.

La agencia ambiental explicó que el mismo sirve como fuente de abasto para todo el municipio de Salinas y que la sobreexplotación del mismo había causado un descenso de hasta 26 pies bajo el nivel del mar en los niveles freáticos.

Además, la intrusión salina (agua salada del mar mezclándose con las reservas de agua dulce) se movió tierra adentro, limitando la potabilidad del agua en estas zonas, lo que había llevado a comerciantes y residentes a tener que cerrar sus pozos.

Ese año, en medio de la sequía que empeoró la crisis del acuífero, en Salinas y Santa Isabel se continuó construyendo urbanizaciones y proponiendo nuevos centros comerciales. Mientras el DRNA tomaba pasos para proteger y recuperar el acuífero, los municipios y las otras agencias seguían poniendo en peligro los abastos de agua.

Las administraciones municipales evidencian no tener ningún plan sobre cómo manejar la realidad que nos impondrá el cambio climático, donde cada año la temporada de sequía será más extensa.

Los ambientalistas y el progreso

Algunas personas repiten que los ambientalistas están en contra del “progreso”. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que los ambientalistas tenían razón.

El “progreso” insostenible al cual nos empujaron muchos desarrolladores, gobernantes y personas con poder económico, nos han traído a un mundo que imaginábamos sólo podía ocurrir en otros países o en la memoria de la historia pasada: cargar con cubos de agua para bañarnos.

Hace falta una planificación concertada, donde se le de participación activa a las comunidades, para tomar acciones dirigidas a proteger y renovar nuestro acuífero. No podemos vivir de sequía en sequía, esperando que un huracán nos salve temporeramente, mientras las agencias siguen llenando los acuíferos con cemento.

A ver si ahora le hacen caso a los ambientalistas.

(Nota al lector: artículo originalmente publicado el 23 de septiembre de 2015 y revisado el 5 de abril de 2018)

Eugenio María de Hostos literato: La peregrinación de Bayoán

Lugares Imaginarios: Literatura Puertorriqueña Archivo de crítica y creación

  • Mario Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

La gran novela del acervo hostosiano es La peregrinación de Bayoán, obra publicada en 1864 cuando apenas había cumplido 25 años. Se trata, por lo tanto, de otra obra de juventud. La visibilidad de este título tiene que ver con el hecho de que fue divulgada y reeditada en el siglo 19, porque cuenta con una extensa bibliografía crítica y en las colecciones de la obra completa del pensador mayagüezano, por su extensión, siempre ha ocupado un volumen aparte. El solo hecho de que el género de la novela fuese una flor rara en el espectro literario puertorriqueño del siglo 19 justifica su estudio a pesar de que otras novelas de aquel periodo no han corrido la misma suerte. Por último, el hecho de que su discursividad llamara la atención de figuras como Betances Alacán años antes de que iniciara su colaboración política…

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Cine: El hombre que conocia el infinito

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El hombre que conocía el infinito
2015 ‧ Drama/Película biográfica ‧ 1h 54m
El hombre que conocía el infinito es una película biográfica británica estrenada en el 2015, basada en el libro del mismo nombre de 1991 de Robert Kanigel donde se narra la vida del matématico indio Srinivasa Ramanujan.
Fecha de estreno: 8 de abril de 2016 (Reino Unido)
Dev Patel as
Srinivasa Ramanujan
Jeremy Irons as
Prof. Hardy
Devika Bhise as
Janaki
Fuente: Wikipedia

9na Convivencia Ambiental para jóvenes en Salinas

Salinas, Puerto Rico – Bajo el lema “Mi Comunidad y Nuestra Naturaleza: Unidos e Inseparables”, se realizó en Salinas del 13 al 17 de julio de 2015, la 9na Convivencia Ambiental José “Cheo Blanco” Ortiz Agront para jóvenes. Esta actividad es coordinada por el Comité Diálogo Ambiental de Salinas en conjunto con la Iniciativa de Eco Desarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO) y la Reserva de Investigación Estuarina de la Bahía de Jobos, adscrita al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

La Convivencia Ambiental es una oportunidad para jóvenes de distintas comunidades de vivir una experiencia educativa que combina actividades ambientales, culturales, recreativas, deportivas y artísticas. Este proyecto fundado por el Comité Diálogo Ambiental lleva ya 9 años realizándose de forma ininterrumpida.

En esta ocasión participaron sobre 30 jóvenes de Salinas, Arroyo, Guayama y Caguas. En el caso de Salinas hubo participación de jóvenes de las comunidades de Aguirre, Las Mareas, Brisas del Mar, Coquí, Playa y Pueblo. El Centro de Visitantes del DRNA y el Centro Comunitario de Aguirre fueron el punto de encuentro para la realización de distintas actividades como: caminatas por veredas y talleres de artesanía con materiales reciclables, de poesía, de composta, semillero y siembra, y de pintura, con el artista salinense Nelson Sambolín.

Para concientizar a los jóvenes sobre la importancia de preservar nuestros recursos naturales, este año la Convivencia incluyó tareas de limpieza en el Bosque de Jagueyes en Aguirre y en el Camino del Indio en la comunidad de Las Mareas. También se visitó la pescadería Raúl Maldonado de la Playa, donde tuvieron la oportunidad de viajar a través de la bahía en kayaks.

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TIENE ALGO DE ESTRELLA / José Manuel Solá

Esa mujer que pasa tiene algo de estrella,
un algo de distancia, como un olor a ola…
el resplandor que deja la lluvia en la amapola,
un pétalo en el alma, iluminada y bella.

Diría que el planeta se levanta en su huella
cuando en la noche alta, por la arena y a solas,
va deshilando un canto de azules caracolas…
Esa mujer que pasa se me parece a ella…

A esa mujer la he visto, no sé dónde ni cuándo,
pero sé que la he visto solitaria, cantando,
igual que aquella otra que no puedo olvidar..

y al mirarme en sus ojos inclina la cabeza
como si comprendiese la infinita tristeza
que me deja en el alma su mirada de mar…

(c) José Manuel Solá / 1994

Viajera – Ernesto Cortazar

Album: Boleros Vol. 3

Publicador: Piano Drops Music & Publishing

Breve poema de un amor pequeño grande / José Manuel Solá

Breve poema de un amor pequeño grande

El beso que tú dejaste como sorpresa en mis labios
aún me quema,
traviesa mía, me incendia
por combustión espontánea
como un fuego de verano…
Aquél beso es el tatuaje
de un amor nunca soñado,
un primer amor pequeño,
un pequeño amor tan grande
que después se hizo lejano,
que se me fue con la vida,
que el viento voló en mis manos,
gorrión perdido en el tiempo
que un día abrigué en los brazos…
Oh… mi pequeño amor mío,
aquel beso de una noche
yo nunca pude olvidarlo…

José Manuel Solá / 14 de mayo 2014

Participación de los padres en las escuelas / Rima Brusi

Involucramiento parental en las escuelas

07 Aug 2013 11:27

nena leyendoAseverar (¿denunciar?) la importancia de los padres y madres para la educación de los hijos se ha convertido en un lugar común. Aquí y allá.

El gobernador habla de “exigirle responsabilidad a los padres”. No está sólo. Los padres hablan de exigirle responsabilidad a los padres. Lo veo en facebook, en comentarios tipo “yo hago bla bla bla pero la madre xyz no hace bla bla bla, parece que no le importan los hijos…”; lo veo en la investigación académica que mide el impacto del involucramiento parental en el logro educativo de los estudiantes; lo veo en los escritos de afamados columnistas como Friedman, qué nos pregunta, retóricamente, “¿y qué tal mejores padres?”, a modo de respuesta dirigida a aquellxs que hablan de reformar escuelas.

Es un lugar común porque es cierto, supongo. La educación de los padres sí tiene un impacto significativo sobre la de los hijos, aún controlando por ingreso familiar. El involucramiento de los padres sí puede aumentar el aprovechamiento académico de lxs estudiantes.

Sin embargo…

Tienes razón, lector, lectora. Siempre hay un “pero” en estos parpadeos. Y este pero empieza con una historia. O dos.

La primera historia se trata de una madre. Durante los años que dediqué mis esfuerzos de investigación y servicio al tema de la conexión entre educación y pobreza en Mayagüez, Puerto Rico, tuve la oportunidad de conocer a muchas madres y padres. Algunos involucrados, otros menos involucrados, otros distantes del proceso educativo de sus hijxs. Por distintas razones, de distintas maneras. Pero la que me viene a la mente es una mujer en particular. Adicta a varias cosas, todas ellas malas. Pobrísima, en parte porque sus magros ingresos se desviaban, en gran medida, de las necesidades familiares hacia las de su cuerpo adicto, quebrado. Cuando la visité para obtener los permisos necesarios para que sus hijxs nos pudieran acompañar en nuestras giras educativas, estaba….estaba, no sé, bebida, o arrebatada, o afectada por alguna sustancia o combinación de ellas que desconozco. Su hijo tuvo que sostener su mano y ayudarla a garabatear la firma en los papeles que yo llevaba.

Al despedirme, los ojos de la señora (la “mala madre” que condenamos con tanta facilidad en facebook, en discursos gubernamentales, en columnas periodísticas) estaban húmedos. Su brazo flaco agarraba el mío, como para conversar, pero se le dificultaba el hablar, a mí el escuchar, la situación era extraña, demasiada audiencia, demasiadas variables desconocidas…

Los vecinos me comentaban más tarde, con esa mezcla de condena y compasión que caracteriza tanto intercambio comunicativo nuestro, que la señora siempre estaba ebria, que dormía por el día, que salía por la tarde, que regresaba de madrugada. Que se prostituía, dijo uno, pero otro le dijo que no sabía…

El día de la primera gira, esta señora nos esperaba. A tiempo, la mano de un hijo en cada una de las suyas. Sobria. Seria. Bañada, vestida con ropa limpia.

Ojo: La mayoría de los niños caminaba hasta el punto de encuentro. La mayoría de los padres no llevaba a sus hijos hasta allí. No era un requisito para participar. Pero esta señora lo hizo.

El esfuerzo monumental que levantarse temprano, permanecer sobria, prepararse, llegar hasta allí…Me bajé del autobús para saludarla y sin sonreír (creo que ningún no-adicto puede entender, plenamente, lo que siente el adicto cuando decide no tomar, o no usar, lo que se siente cuando el cuerpo pide algo con la furia del cuerpo y se lo negamos), puso las manos de sus hijos en las mías. Aquí te los traigo, dijo.

Y se alejó del autobús, con la frente alta y la espalda recta.

Creo que fue Borges que dijo “hay una dignidad, la del vencido, que para el vencedor es inaccesible.” O algo así. En dignidad pensé, mientras la veía alejarse.

Segunda historia. Esta es sobre unas maestras y una directora. Son el equipo de trabajo de la escuela elemental Bethune, en Nueva Orleans. Una escuela destruida antes y especialmente después del huracán Katrina. Una escuela donde todos los niños son pobres, una escuela rodeada de crimen, violencia, pobreza y dolor.

Bueno, esa escuela logró, gracias al esfuerzo de estas maravillosas mujeres, mejorar dramáticamente el desempeño académico y el aprendizaje de sus estudiantes. Puede leer algo sobre el caso, y sobre cómo lo hicieron, aquí y aquí.

Tuve la oportunidad de compartir la mesa durante la cena hace un par de años con las maestras y la directora de Bethune. Y de preguntarles qué habían hecho respecto al involucramiento parental en su escuela. De seguro, pensaba yo, tienen que haber obligado a esos padres y madres a ayudar, de alguna manera….

La directora me miró, severa. Luego miró a su maestra de matemáticas y sonrieron entre sí.

“A los padres les pedimos que confíen en nosotras. Que se aseguren de que los estudiantes lleguen a la escuela. Una vez allí, Rima, son nuestros, son nuestra responsabilidad.”

No se involucran?, insistí. Sí, respondieron, hay mucha más participación ahora que antes, pero esa participación empezó después de que nosotras comenzáramos el ejercicio de mejorar el desempeño de los estudiantes. Poco a poco los padres se han ido involucrando más.

Si el nene llegaba sin saber leer, participaba en un plan intensivo de lectura y escritura. Si no podía escribir, si necesitaba apoyo académico, si no sabía sumar, le enseñaban. Si tenían que cambiar de planes o ajustar métodos u obtener recursos adicionales, de alguna manera lo hacían. Una cosa no cambiaba: la expectativa de las maestras, todas, era que todxs los estudiantes podían y debían aprender.

A veces los nenes llegaban con la camisa sucia. La directora de Bethune hizo una colecta, compró uniformes nuevos, e instaló una lavadora y secadora usadas en el sótano de la escuela. A veces llegaban hambrientos, por lo que la escuela se asegura de proveer comidas.

Una vez aquí, son nuestra responsabilidad.

No es una situación ideal. Lo ideal es que los padres se involucren. Pero me temo, señores políticos, columnistas, y colegas madres y padres y maestros y ciudadanxs…que las amigas de Bethune tienen razón, y que no hay de otra. Que no podemos esperar a que los padres y las madres milagrosamente se recuperen para empezar a reconstruir país enriqueciendo los cuerpos y las mentes de sus hijos e hijas. Invitémoslos, claro está, incluyámoslos, pero si no pueden ayudarnos a educar a sus hijos, tenemos que educar a esos hijos de todas maneras. Porque sus hijos e hijas son también los nuestros. Nuestra responsabilidad.

Rima Brusi

TOMADO DE PARPADEANDO

Breve reflexión sobre el éxito, el triunfo y los vencedores

por José Manuel Solá

 De vez en cuando he visto personas comprando libros, vídeos o manuales de auto-ayuda; personas bien intencionadas cuya meta es alcanzar lo que consideran el éxito en sus vidas, aún cuando no estén del todo claros en su definición del concepto “éxito”, pero que usualmente lo asocian a logros económicos –lo cual, en sus casos, no es del todo desacertado- o en sus conquistas amorosas a largo o corto alcance, o en obtener posiciones, bien remuneradas, claro, en su ámbito profesional o político o de la naturaleza que estas sean. Ganar concursos, vestir a la moda, ostentar o exhibir títulos académicos, ser reconocidos en los medios de comunicación, ser elegidos –por sus méritos o sin ellos- por la masa, pavonearse ante el mundo con poses y frases superficiales, vacías de contenido…. A eso se reduce el éxito para esas buenas y bien intencionadas, pero igualmente superficiales, personas. Recordamos, claro, que el éxito es el fin o salida, el resultado más-o-menos feliz, de un negocio o asunto. Hasta ahí llega el éxito. Lamentablemente en casi todas esas situaciones, mucho de lo que es esencial para el espíritu humano queda permanentemente lacerado… o perdido. Luego, ¿cuál es el éxito?

El triunfo, por otro lado, ha sido definido tradicionalmente como la entrada solemne a la ciudad (o a donde sea) del ganador de una gran batalla, una entrada victoriosa, brillante. ¿Cuántas batallas logramos ganar en nuestras vidas? ¿Cuándo y en qué situaciones resultamos triunfadores, victoriosos? Y sobre todo, ¿a costa de qué? ¿Qué cosas hemos debido sacrificar en medio de la batalla para alcanzar el triunfo anhelado? Y al final, al alcanzar la meta perseguida… ¿nos sentimos realmente exitosos, triunfadores? En definitiva, al llegar a ese lugar, ¿qué nos dice el inventario? ¿Cuáles son los haberes, las ganancias, las pérdidas? Sobre todo, ¿podemos hablar de triunfo cuando las pérdidas son tan evidentes que lastiman la mirada?

Constantemente recibo mensajes por correo, por Internet o en la prensa, que exhortan a la búsqueda del triunfo, del éxito, usualmente en el área de los estudios profesionales. Y no está del todo mal. Pero ese mercadeo superficial que nos muestra al ser humano alegadamente exitoso, triunfador, como una persona con gran chequera, con viajes en primera clase, que se mueve entre las luces verdes y azules, casi siderales, de laboratorios con la más moderna tecnología, que bebe champagne y viste de Prada, pero que no ensucia sus zapatos con el polvo de los caminos, que no contamina sus ojos con la mirada de los humildes…

Se nos “educa” para considerarnos triunfadores, exitosos, si aprendemos a adaptarnos a la sociedad de consumo y cantamos sus alabanzas. Si eres artista, soñador, idealista, poeta, –  – en fin, si eres una persona espiritual-, entonces no podrás –de acuerdo a esa visión- considerarte exitoso o triunfador, porque eso no es rentable.

Personalmente, yo considero exitosa y triunfadora a la persona que se alza por encima de sus errores, de sus egos, de sus deseos de venganza y sus rencores, a la persona que puede caminar a través de la tormenta para ayudar a levantarse al caído, a la persona que conociendo su identidad como hijo de Dios, hermano de Cristo y templo vivo del Espíritu Santo, se sabe custodio del mundo que nos rodea y custodio del espíritu que nos fuese encomendado. Aún cuando en esa lucha –que lo es como la más formidable de las batallas- nuestras vestiduras queden hechas jirones. Ese, para mí, es un vencedor porque puede decir con el Maestro: he aquí que yo he vencido al mundo……

 

 josé manuel solá /  5 de agosto de 2013

Una Supertormenta amenaza la costa este de los Estados Unidos

Una “frankentempestad” amenaza la costa este de los Estados Unidos.  Se trata de la combinación inesperada de tres fenómenos atmosféricos que algunos atribuyen al cambio climático.  Los partes de prensa indican que la supertormenta la provocaría una masa de aire proveniente del ártico, una tormenta invernal del oeste y el Huracán tropical Sandy.

Los meteorólogos pronostican que la supertormenta provocará serios daños en la costa este, la más poblada de los Estados Unidos.  Igualmente pronosticaron que las intensas lluvias y vendavales secuelas del fenómeno pueden durar casi una semana.

Según algunos expertos la Supertormenta del 2012 establecerá una record en la historia de la meteorología contemporánea superando en intensidad y amplitud a la llamada Tormenta Perfecta de 1991.