La degradación del debate público / Centro Para Una Nueva Economía

Por: Sergio M. Marxuach

Daniel Patrick Moynihan, el ya fallecido senador por el estado de Nueva York, solía decir que en Estados Unidos se estaba definiendo “la normalidad hacia abajo”. La implicación de su advertencia era que había que subir los estándares de lo que la sociedad norteamericana esperaba de sus ciudadanos, de sus universidades, de sus políticos, en fin, de todas sus instituciones, si se quería evitar la decadencia de esa sociedad. Parece que el tiempo le ha dado la razón.

En Puerto Rico ha sucedido algo muy similar con la calidad de nuestro discurso público. Cada año la vara se baja más y más. A la mayoría de los ciudadanos no les interesa hacer preguntas o cuestionar lo que hacen nuestros gobernantes y repiten como papagayos lo que dicen los “yihadistas de su partido”, como les llama Benjamín Torres Gotay. En el mejor de los casos exigen que se les explique todo en “arroz en habichuelas”, en 140 caracteres o menos, o en reseñas periodísticas que no excedan 500 palabras.

Este fenómeno es interesante porque, de acuerdo con las estadísticas oficiales, los niveles de escolaridad en Puerto Rico han aumentado significativamente durante los últimos cincuenta o sesenta años. Sin embargo, la calidad del discurso público en Puerto Rico, y en muchos otros países también, se ha deteriorado peligrosamente durante ese mismo periodo. Le sugiero que vaya a la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y busque un microfilm de cualquier ejemplar del periódico El Mundo publicado en 1964. Se dará cuenta de inmediato que las noticias en aquel tiempo no se escribían en “arroz y habichuelas” y los editoriales y columnas de opinión usualmente excedían las 1,500 palabras. Todo esto en un Puerto Rico donde la tasa de escolaridad era aproximadamente la mitad de lo que es hoy.

¿Cómo se explica esta aparente paradoja? Creo que, como para todo fenómeno social, no existe una sola explicación sino que es el producto de la confluencia de varios factores. Primero, la educación primaria y secundaria en Puerto Rico, tanto en escuelas públicas como privadas, ha perdido su norte. El objetivo de esa educación debe ser, nos dice Meira Levinson, profesora en la Escuela Graduada de Educación de Harvard, en su libro No Citizen Left Behind (Harvard, 2012), “enseñarles a nuestros jóvenes el conocimiento y las destrezas para alterar y trastornar las relaciones de poder directamente, a través de acción cívica, pública y política”. Las escuelas no son centros de cuido sofisticados o de almacenamiento masivo de niños, ni lechoneras para embutirles el cerebro como morcillas con una mogolla de datos, fechas y eventos “históricos” de manera más o menos aleatoria. Son lugares para enseñarles a pensar, a discernir los buenos argumentos de los malos y para crearles una conciencia cívica, ética y moral de lo que implica (y significa) vivir en una democracia.

Segundo, se ha desvirtuado la misión de la Universidad de Puerto Rico, el centro de educación superior más importante del País. Esto se debe, en parte, a que la Universidad ha tenido que dedicar una cantidad cada vez mayor de recursos para remediar las deficiencias de los estudiantes que se gradúan de escuela superior con unas lagunas intelectuales enormes. En parte, a que se ha dedicado, especialmente durante los últimos treinta o cuarenta años, mayormente a entrenar empleados y gerentes para compañías multinacionales en vez de enseñar destrezas de pensamiento crítico. Y en parte también a la burocratización y politización de todo el sistema universitario público. El resultado ha sido dos, tal vez tres generaciones de puertorriqueños que se han acostumbrado a vivir sin pensar críticamente, y que no cuentan con la capacidad cívica, o la voluntad moral, necesaria para participar eficazmente en el debate público.

Tercero, los medios de comunicación también han contribuido ya que se han dedicado a entretener más que a informar, a reseñar crímenes de la manera más burda y sensacionalista, a repetir la propaganda de las oficinas de comunicación gubernamental y a darle tribuna a cualquier político de marquesina con tal de que diga una barbaridad que cause controversia.

El problema es que, para que una democracia moderna funcione adecuadamente, se necesita que los ciudadanos participen activamente en la polis. Los problemas que aquejan a una sociedad moderna son complicados y requieren un esfuerzo, aunque sea mínimo, por parte de los ciudadanos para entenderlos. Si no, el debate público se degrada inevitablemente.

Lamento informarle que la diferencia entre el IVU y el IVA no se puede explicar en 140 caracteres o menos; que entender las consecuencias de la degradación del crédito de Puerto Rico o de la reestructuración de por lo menos parte de nuestra deuda pública va a requerir que usted tenga que hacer un esfuerzo para educarse sobre estos temas; y que las deficiencias y las fallas que aquejan a la Autoridad de Energía Eléctrica no se pueden explicar en un “sound bite” y en “arroz y habichuelas”.

Si usted no está dispuesto a participar, educarse y pensar críticamente sobre los asuntos públicos que nos afectan a todos, entonces no se queje cuando su factura de luz siga aumentando, cuando le impongan un IVA de 15% sin explicarle la razón, cuando vaya al Centro Médico y tenga que esperar seis horas para que lo atiendan mientras se encuentra tirado en una camilla en el medio de un oscuro y tenebroso pasillo, o cuando no hayan maestros suficientes al comienzo de clases.

No se queje tampoco si las elecciones son una burla, si la impunidad y la corrupción son rampantes entre la clase gobernante y si la violación de los derechos civiles es constante, empezando por la corrupta Policía de Puerto Rico. En resumen, no se queje si en Puerto Rico todas las modalidades de rendición de cuentas son ineficaces, porque usted constituye una parte esencial del problema al no informarse bien y exigirles estándares de desempeño más rigurosos a nuestros oficiales públicos.

El autor es Director de Política Pública del Centro para una Nueva Economía. Esta columna fue publicada originalmente en El Nuevo Día el 26 de octubre de 2014. 

 

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La degradación del debate público.

El escándalo del monopolio mediático mundial

Seis grandes compañías trasnacionales controlan desde el 2011 el 90% de los medios de comunicación en los Estados Unidos. Sus productos noticiosos, de entretenimiento y comerciales se difunden a través de medios nacionales en los cinco continentes llegando de esa manera a la mayoría de la población mundial.  Los principales medios en muchos países son empresas afiliadas y dependientes de esas seis gigantes estadounidenses.

La globalización de los medios de comunicación es concebida como el mecanismo idóneo para controlar maneras de pensar, fomentar hábitos de consumo y provocar actitudes frente a situaciones particulares o cotidianas.  En común acuerdo esas empresas mediáticas deciden que va a leer, ver y escuchar el gran público.  Deciden qué ocultarle a la gente cuando se ven afectados los intereses políticos y económicos de sus empresas y de los poderes que las sustentan. Pero no solo eso, invaden sin miramiento la privacidad de los usuarios de la Internet y de la telefonía digital.

Las matrices mediáticas, la propaganda publicitaria, el glamur y la ilusión de objetividad son algunos de los elementos que los  medios de comunicación iluminados utilizan para propósitos de dominación. Así es como sutilmente determinan que causa apoyar o repudiar, con quien la gente debe simpatizar, quien tiene una imagen bondadosa o malvada, que personalidad gubernamental es sustituida para preservar el sistema o que defecto hay que destacar para manchar la reputación de una figura pública o alimentar el rumor y el bochinche como entretenimiento masivo.

Cuando se trata de ocultar ocurre lo mismo, se obvian acontecimientos importantes desfavorables y se destacan otros menos importante o baladí. Se oculta la verdad y se privilegian las medias verdades para manipular la opinión pública con el fin de sembrar desasosiego, crear falsas crisis o provocar guerras y conflictos de conquista.

Los ejemplos son innumerables. Si quiere verlos trate de descomponer cualquier matriz mediática e identifique las motivaciones. Reescriba de manera positiva o de forma opuesta cualquier titular.  Observe los adjetivos que se utilizan para describir un hecho o persona. Contraste el enfoque de una noticia e identifique que otros enfoques se obviaron. Recuerde que la veracidad se fabrica por lo cual  puede ser producto de la tergiversación y no necesariamente es la verdad. En fin, aprenda a leer, ver o escuchar críticamente la información que se le brinda.  Siempre es posible que le estén metiendo gato por liebre.

srs

Media Cosolidation (Infographic de Frugal Dad)

la ilusión de escoger 2

Elecciones y educación

“Transcurridos 10 años, y gastados más de $700 millones en contratos a compañías que ofrecen tutorías, estudiantes del 91% de las escuelas públicas del País exhiben deficiencias notables en el nivel de aprovechamiento académico que exige la Ley No Child Left Behind para que sus  escuelas salgan del plan de mejoramiento escolar. El Departamento de  Educación sin embargo, contrató a las mismas compañías que fracasaron año tras año.”

Tomado de www.cpipr.org

¿Explica ese fracaso educativo esto?

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Invitan al foro “Elecciones 2012, cobertura en tiempos de redes”

Enviado por CLP

Las redes sociales y su impacto en la cobertura noticiosa de nuestras próximas elecciones es el tema del foro conmemorativo del décimotercer aniversario del Centro para la Libertad de Prensa en Puerto Rico (CLP), que se llevará a cabo el miércoles 17 de octubre en el Teatro Emilio S. Belaval, en la Universidad del Sagrado Corazón, sede del CLP.
“Elecciones 2012: Cobertura política en tiempos de redes” contará con la participación de seis conocedores de la política puertorriqueña y las transformaciones que las redes han suscitado en el escenario mediático de la Isla. Estos son: el licenciado Benny Frankie Cerezo, analista político en Radio Isla; el publicista Andrés Claudio, presidente de Grey Puerto Rico; el doctor Luis Raúl Cámara, especialista en ciencias políticas y director asociado del Programa de Honor de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; los periodistas Vanessa Colón, editora de planificación en El Nuevo Día, y Rafael Lenín López, reportero de Radio Isla y de Noticentro, Canal 4 . La licenciada Julizzette Colón Bilbraut, reconocida analista de las redes sociales, serála moderadora del foro, que comienza a las 7:00 p.m.

Gobierno británico reitera que no dará salvocondu​cto a Assange

Reproducimos la opinión del bibliotecólogo latinoamericano Luis Oporto Ordoñez sobre la monumental fabricación de caso contra el experto en computadoras Julian Assange. Como se sabe, Assange solicitó asilo político en Ecuador, una medida a la que se han opuesto tenazmente los gobiernos  del Reino Unido y los Estados Unidos.

“Cierto. Hay un silencio inexplicable por este tipo de casos, a pesar de la connotación de violencia sexual que se le dio, opino de forma personal, como figura legal extrema para forzar su comparecencia ante un tribunal.

De un hecho estrictamente comunicacional, se lo ha llevado al terreno de la sanción penal anticipada. Pareciera que desde el Departamento de Estado del país del norte, se ha enunciado ya sentencia previa, con el fin de ‘escarmentar’ a cualquier otro ciudadano capaz de repetir la hazaña de J. Assange. Esa actitud era moneda corriente en la época colonial, cuando a los rebeldes se los ejecutaba y exponían sus miembros y cabeza, en picas a la entrada de las ciudades, pero en pleno siglo XXI no se puede concebir una “cacería de brujas”.

Pero el caso de fondo es la difusión de archivos digamos, oficiales, de EE.UU., por un tercero, lo que pone en la mesa del debate temas que legal, técnica y académicamente se discuten en las aulas bajo la deontología o ética profesional.

Creo que los colectivos deben reflexionar, entre otras cosas, sobre el derecho de acceso a la información, dentro del nuevo paradigma de la información electrónica o digital, que circula por las redes y se almacena en la nube.

Lo que ha hecho J. Assange, es romper tradicionales paradigmas, que desde Internet, aún no han sido reglados.

Saludos y mi aliento a este osado Hacker”,

Luis Oporto Ordóñez

 

 

Julian Assange y el profeta Natán / Michael Castro

Julian Assange, un periodista y programador australiano,  puso en evidencia a través del sitio web Wikileaks las intrigas y ocultas intenciones del gobierno de los Estados Unidos en política exterior. Debido a las escandalosas revelaciones obtenidas de documentos secretos sobre las actividades de los Estados Unidos contra otros países fue acusado de delitos cibernéticos y sometido a encarcelamiento domiciliario en Europa.   Amenazado de muerte y acosado continuamente por los servicios secretos de los países delatados en Wikileaks la voz de Assange, silenciada a la fuerza, resurge como profética en este texto del boricua Michael Castro.

Julian Assange y el profeta Natán / Michael Castro

Hace un tiempo atrás un hombre sacó a la luz unos secretos que el gran gigante mundial conocido como los Estados Unidos de América no quería que la gente supiese. Los secretos que Julian Assange sacó a la luz pusieron en perspectiva lo que en realidad es la nación estadounidense, un país cuyos líderes están dispuestos a mantener el estatus de las cosas a favor de los que lo rigen a toda costa. Desde entonces a Assange se le ha catalogado como un “traidor” por algunos, “terrorista” por otros y “héroe” por muchos.

Luego de Assange y Wikileaks la gente ya no ve a los EEUU como el gran protector sino como un país abusador que comete los mismos o peores crímenes que aquellos países a quienes condena, acusa y ataca cometen. Julian Assange puso en perspectiva a los EEUU y reveló que son como cualquier otro país solo que tienen más armas y dinero que cualquier otro país.

La labor de Assange me recordó una historia de la Biblia. Hace mucho tiempo el rey David se encontraba en su casa y mirando por la ventana vio a una muchacha bien bonita. Siendo él el rey mandó buscarla porque le gustó. Aquella muchacha sin embargo tenía un esposo que era soldado de David y se encontraba en ese momento en la guerra.

David tomó a aquella muchacha, se acostó con ella, la preñó y la mandó para la casa. Para tratar de tapar el asunto mandó a buscar al esposo de ella y le dijo que se fuera un tiempo a su casa. Todo tenía el propósito de que el esposo se acostara con su mujer y a final de cuentas se creyera que el hijo que ella iba a parir era de él. Pero aquel hombre no quiso hacer lo que le dijo el rey David pues entendía que no era justo el irse a su casa mientras sus compañeros se encontraban peleando en la guerra.

Al Rey David se le dañó el plan y para cubrir su aventura decidió hacer algo. Instruyó a sus generales que pusieran a aquel valiente hombre en el frente de batalla y cuando la cosa se pusiese brava lo dejaran solo. Urías, esposo de Betsabé murió y ella quedó viuda. David entonces mandó a llamarla y la hizo su esposa. Todo quedaba en “secreto”. Lamentablemente para David, hay un Dios en el cielo que todo lo ve y en ese entonces le envío a un profeta llamado Natán que le hizo este relato:

Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. El rico tenía numerosas ovejas y vacas; pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. 1 de Samuel 12: 1-10

El secreto de David quedó descubierto y para colmo quedó grabado en las páginas de la Biblia y no fue nunca olvidado. Eso es lo que le pasa a gente poderosa que tiene sus secretos guardados, cometen abusos y creen que nadie se enterará. Eso fue lo que le pasó a los EEUU con Julian Assange, un Natán moderno.

© Michael Castro  El autor es un maestro especializado en la enseñanza del inglés como segunda lengua a nivel elemental. Es un bloguero residente en Cidra.  Su blog Poder 5, inspirado en el ensayo de Ignacio Ramonet titulado “El Quinto Poder  recoge su pensamiento político, religioso, social, educativo y humano en una variedad de escritos reflexivos y críticos difundidos a través de los medio de comunicación personal generados  en la Internet.

Alfabetización mediática: ¿por qué estamos desinformado y manipulados?

El bibliotecólogo latinoamericano Edgardo Civallero nos llama la atención sobre un documental español titulado “Cuarto poder: los medios en la sociedad de la información” el cual es sumamente útil para concienciar a la gente sobre el nivel de manipulación que ejercen los medios sobre las multitudes.

El documental comienza evidenciando lo poco y erróneamente informado que está el común de la gente en España (lo que aplica a Puerto Rico), así como el éxito que tienen los medios cuando intencionalmente se dedican a satanizar figuras como el presidente de Venezuela Hugo Chávez; imágenes negativas que construyen mediante el tratamiento negativo y la manipulación, subliminal o abierta, de la información que manejan en torno a personas o temas.

Por eso, amable lector, examine si sus opiniones son producto de una información veraz, o simplemente está repitiendo como el papagayo las opiniones que han puesto en su mente los medios de comunicación.  Pregúntese si la información en que basa su conocimiento es confiable, si la ha comprobado escudriñando en otras fuentes. De no ser así, al menos dude de lo que dicen los medios; no crea todo lo que se dice en los periódicos, los noticiaros de radio y televisión, o a través de Internet.

Recuerde que desinformar consiste en difundir información falsa o intencionalmente manipulada, para obtener un fin determinado, que favorece a quién desinforma. La manipulación de la información convierte una mentira en una verdad, atribuye características negativas o positivas donde no las hay, enardece los ánimos a favor o en contra de personalidades inmerecidamente, y conduce a la opinión pública por caminos erróneos.

No deje de ver al menos la primera parte de este video, segmento donde se presenta a un periodista mientras realiza un sondeo en la calle.  Colóquese en el lugar de las personas entrevistadas, piense que es a usted a quien entrevistan.  Si sus contestaciones son parecidas a las que brindan las personas entrevistadas, comience a preocuparse.  El remedio para usted sería, por un lado, entrar en un proceso de desaprender lo que les dicen los medios del país, y por el otro lado, disponerse a buscar información fidedigna en torno a los asuntos, considerando siempre todos los puntos de vista.

En ese caso, es esencial que acepte que debe alfabetizarse mediáticamente para que se defienda de la  manipulación, que busca inculcarle imágenes falseadas que están motivadas por los intereses empresariales y políticos de los dueños de los medios.  Sea más proactivo, no se conforme con aceptar que los medios nos manipulan y tampoco se considere bien informado porque acude a varias fuentes.  No se trata de varias fuentes, todas pueden estar manipulando la información. Se trata de que usted valide en diversa fuentes, si la información es veraz e identifique los sesgos que le imprime el que brinda la  información.

El documental puede accederse a través del siguiente enlace:

 

http://www.tresyunperro.com/ver_pelicula.html

Manipulación medática

El escándalo del monopolio mediático mundial

De interpretar y ser interpretado

Por José Manuel Solá

Puedo estar seguro de las cosas que escribo o digo pero no tengo control de la interpretación que se pueda dar a mis palabras, de lo que se quiera inferir de las mismas. En eso influye mucho lo que se mueve en el espíritu del interlocutor, sus experiencias previas, sus prejuicios, la percepción que se pueda tener de mis intenciones. Dije que sobre eso yo no tengo control alguno y digo que ni siquiera debo intentar enderezar lo que otros tuerzan o enreden porque, ¿cómo convencer a otros de que están equivocados cuando ya están convencidos, seguros, anclados, en su juicio? En ese caso prefiero callar y esperar-esperanzado a que el tiempo ponga las cosas en su justa perspectiva y que cada uno asuma la responsabilidad de rectificar. No puedo –ni debo- hacer más. Hay gente muy buena que ocasionalmente y probablemente sin comprenderlo cometen injusticias. Yo no los juzgo. Les concedo el beneficio de la duda y dejo todo en las manos del tiempo.

He compartido décadas, días o apenas horas con otras personas. Por ello afirman: “…es que yo lo conozco…” Realmente, nadie conoce a nadie. Para “conocer” a otra persona habría que caminar muchos lugares, toda una vida, en sus mocasines, capear las mismas tormentas, tropezar en las mismas piedras, padecer sus mismas heridas, cruzar muchos desiertos y hasta conocer el sabor del agua que ha bebido. Sólo Dios conoce al hombre. Y no somos dioses.

El peor traductor o intérprete es el ego. El ego puede nublar la razón, el entendimiento, el juicio. El ego genera fantasmas enemigos, nos puede hacer creer que somos atacados abierta o solapadamente. El ego ve conspiraciones aún donde se ha sembrado una flor, donde se ha tendido una mano. El ego puede convertir en megalomaníaco al más noble de los espíritus. Si, el ego es muy mal consejero, intérprete, traductor. Y a ese YO no hay luz, relámpago, resplandor o palabra, que le aclare el sentido de las cosas pues hasta en la caída de un pétalo ve una pedrada en su contra. Por ello, creo, es mejor callar, mantenerse al margen del camino para que cada cual prosiga su andar –por el camino que sea- sin obstáculos, reales o imaginarios. Siempre cabe la posibilidad, la esperanza, de que al final el cansancio obligue al ego a descansar y le permita mayor claridad. Si ello no llega a suceder es lamentable, pero entonces no hay nada que hacer excepto soltar y dejar ir.

Cuando una persona comienza a sentirse grande, deja de crecer. El día en que crea que soy único, imprescindible, insustituible, me perderé en mí mismo, en el engañoso YO, que, como dije antes, tan mal traductor puede ser. “Bienaventurados los pobres de espíritu…”

Bendigo el agua que calma mi sed aunque yo no he intentado nunca explicar sus propiedades. El agua es buena porque es agua. Hasta ahí llega mi entendimiento de las cosas.

© José Manuel Solá

Pierre Bourdieu y la dominación simbólica de los medios de comunicación

El 23 de enero se cumplió el aniversario de la muerte de Pierre Bourdieu, considerado uno de los grandes científicos sociales del siglo 20.  Bourdieu se autodenominaba seguidor de Karl Kraus  y como auténtico krausiano admiraba la independencia intelectual del pensador austriaco. A propósito de este recordatorio que aparece bajo la firma de Joaquín Rodríguez en el blog Los futuros del Libro reproducimos para uso educativo un escrito de Bourdieu titulado Manual del combatiente contra la dominación simbólica. Un texto del siglo pasado cuya pertinencia sigue intacta para juzgar la “violencia simbólica” que ejercen los medios de comunicación contra los pueblos.

ACTUALIDAD DE KARL KRAUS 

MANUAL DEL COMBATIENTE

CONTRA LA DOMINACIÓN SIMBÓLICA

Pierre BOURDIEU

 

Karl Kraus hizo algo bastante heroico que consiste en cuestionar el mismo mundo intelectual. Hay intelectuales que cuestionan el mundo, pero hay muy pocos intelectuales que cuestionen el mundo intelectual. Lo que se comprende si se considera que, paradójicamente, es más arriesgado porque es ahí donde se encuentran nuestros retos y los demás lo saben, y se apresurarán a recordarlo en la primera ocasión, volviendo contra nosotros nuestros propios instrumentos de objetivación. 

Además esto lleva a ponerse a actuar—como se ve en los happenings de Karl Kraus— y, por lo tanto a entrar personalmente en el juego. Teatralizar la propia acción, como hacía Karl Kraus, dramatizar el propio pensamiento, es algo completamente diferente de escribir un artículo erudito que enuncia in abstracto cosas abstractas. Aquello exige una forma de valentía psíquica, cierto exhibicionismo quizá, y también talento de actor y disposiciones que no están inscritas en los hábitos académicos. Pero también significa arriesgarse porque cuando uno se pone en juego hasta ese punto no sólo se compromete en el sentido banalmente sartriano del término, es decir, en el terreno de la política, de las ideas políticas, se compromete uno mismo, se entrega uno mismo en prenda, con toda su persona, sus propiedades personales y, en consecuencia, uno debe esperar choques de rechazo.

No se exponen conferencias, como en la universidad, uno se «expone», que es algo eminentemente diferente: los universitarios exponen mucho en los coloquios… pero no se exponen mucho. Uno debe esperar ataques de los denominados personales porque atacan a la persona (¿no se ha acusado a Karl Kraus de antisemitismo?), ataques ad hominem, cuyo objetivo es destruir en su principio, es decir, en su integridad, su veracidad, su virtud, a quien por medio de sus intervenciones se instituye en reproche vivo, irreprochable él mismo. 

¿Qué hace Kraus tan terrible para suscitar semejante furor? (Todos los periódicos se han puesto de acuerdo para callar su nombre, lo que no le ha salvado de la difamación). Algo cuyo principio da en una frase que me parece que resume lo esencial de su programa: «Aunque cada día no haga otra cosa que copiar o transcribir textualmente lo que hacen y dicen, me tratan de detractor». Esta espléndida fórmula enuncia lo que se puede llamar la paradoja de la objetivación: ¿qué es mirar desde fuera, como un objeto, o, según palabras de Durkheim, «como cosas», las cosas de la vida y, más precisamente, de la vida intelectual, de las que se forma parte, de las que se participa, rompiendo el vínculo de complicidad tácita que se tiene con ellas y suscitando la rebelión de las personas así objetivadas y de todos aquellos que se reconocen en ellas?

 ¿Qué es esta operación que consiste en hacer escandaloso algo que ya se ha visto, se ha leído, algo que se ve y se lee todos los días en los periódicos? (Es un poco lo que hemos hecho con Actes de la recherche en sciences sociales, que tiene varios rasgos comunes con Die Fackel: por el hecho de pegar un documento, una foto, un extracto de artículo a un texto de análisis se cambia completamente el estatuto tanto del texto como del documento; lo que era objeto de una lectura un tanto distraída, de pronto puede adquirir una apariencia sorprendente, incluso escandalosa.

Todas las semanas se ven editoriales pretenciosos —para ser auténticamente krausiano habría que mencionar los nombres propios—, luego un buen día se recorta uno de ellos y se pega en una revista y todo el mundo lo encuentra insoportable, insultante, injurioso, calumnioso, terrorista, etc.). Arrojar sobre el papel y entregar al público hacer público lo que de ordinario sólo se dice en el secreto del chismorreo o de la maledicencia inverificable, como las minucias altamente significativas de la vida universitaria, editorial o periodística, conocida por todos y a la vez fuertemente censurada, declarándose personalmente garante y responsable de su autenticidad es romper la relación de complicidad que une a todos aquellos que están en el juego, es suspender la relación de connivencia, de complacencia y de indulgencia que cada uno concede al otro a título de revancha y que cimienta el funcionamiento ordinario de la vida intelectual. Es condenarse a parecer un grosero inoportuno, que pretende elevar a la dignidad del discurso erudito simples chismes malintencionados o, peor, una persona que rompe el juego o un traidor que se va de la lengua. 

Si el recurso a la cita objetivante inmediatamente es denunciado e incluido en el Índice, es que se ve en ello una manera de señalar e incluir en el Índice. Pero en el caso particular de Karl Kraus aquello a quienes él incluye en el Índice son aquellos que habitualmente incluyen en el Índice. En términos más universales, él objetiva a los poseedores del monopolio de la objetivación pública. Hay que ver el poder —y el abuso de poder— volviendo este poder contra quien lo ejerce y ello por medio de una simple estrategia de mostración. Hay que ver el poder periodístico volviendo contra el poder periodístico el poder que el periodismo ejerce cotidianamente contra nosotros. 

Este poder de construcción y de construcción de la publicación de gran tirada, de la divulgación masiva, lo ejercen los periodistas todos los días por el hecho de publicar o no publicar los hechos o las palabras que se proponen a su atención (hablar de una manifestación o de silenciarla, dar cuenta de una conferencia de prensa o ignorarla, dar cuenta de ella de una manera fiel o inexacta, o deformada; favorable o desfavorable), o bien incluso a granel, por el hecho de poner títulos o leyendas, por el hecho de poner etiquetas profesionales más o menos arbitrarias, por exceso o por defecto (se podría hablar de los usos que hacen de la etiqueta de «filósofo»), por el hecho de constituir como problema algo que no lo es, o a la inversa. Pero pueden ir mucho más lejos, con toda impunidad, a propósito de personas o de sus acciones o de sus obras. Sin exagerar, se podría decir que tienen el monopolio de la difamación legítima.

Quienes ha sido víctimas de estos enunciados difamatorios y quienes han tratado de desmentirlos, saben que no exagero nada. La cita y el collage tienen el efecto de volver contra los periodistas una operación que ellos hacen cotidianamente. Y es una técnica bastante irreprochable porque, en cierto modo, es sin palabras. Una vez dicho esto, no todos los intelectuales y artistas son siempre aptos para inventar técnicas de este tipo. Uno de los intereses de Kraus es ofrecer una especie de manual del perfecto combatiente contra la dominación simbólica. Él ha sido uno de los primeros en comprender en la práctica que hay una forma de violencia simbólica que se ejerce sobre los espíritus manipulando las estructuras cognitivas. Es muy difícil inventar y, sobre todo, enseñar las técnicas de la self-defense que hay que movilizar contra la violencia simbólica. 

Karl Kraus también es el inventor de una técnica de intervención sociológica. A diferencia de este pseudoartista que pretende hacer «arte sociológico» cuando no es ni artista ni sociólogo, Kraus es un artista sociológico, en el sentido de que hace actos que son intervenciones sociológicas, es decir, «acciones experimentales» cuyo objetivo es llevar propiedades o tendencias escondidas del campo intelectual a revelarse, a desvelarse, a desenmascararse. Este es también el efecto de algunas coyunturas históricas que llevan a ciertos personajes a traicionar a plena luz lo que sus actos y, sobre todo, sus escritos anteriores sólo desvelaban bajo una forma extremadamente velada —pienso, por ejemplo, en Heidegger y su discurso del rectorado. Kraus quiere hacer caer las máscaras sin esperar la ayuda de los acontecimientos históricos. Para ello recurre a la «provocación» que empuja a la falta o al crimen. La virtud de la provocación es que da la posibilidad de «anticipar» haciendo inmediatamente visible lo que sólo la intuición o el conocimiento permiten presentir: el hecho de que las sumisiones y los conformismos ordinarios de las situaciones ordinarias anuncien las sumisiones extra-ordinarias de las situaciones extra-ordinarias.

Jacques Bouversse hizo alusión al famoso ejemplo de las falsas peticiones, verdaderos happenings sociológicos que permiten verificar leyes sociológicas. Kraus fabrica una falsa petición humanista, pacifista, a la que añade firmas de gentes simpáticas, realmente pacifistas y firmas de exmilitaristas recientemente convertidos al pacifismo (Imaginad por un momento lo que podría resultar hoy con los revolucionarios de Mayo convertidos al neoliberalismo). Los pacifistas son los únicos que protestan contra la utilización de su nombre mientras que los demás no dicen nada porque, evidentemente, eso les permite hacer retrospectivamente lo que no hicieron cuando hubieran debido hacerlo. ¡Esto es la sociología experimental!

Kraus despeja un determinado número de proposiciones sociológicas que son, al mismo tiempo, proposiciones morales. (Y rechazo aquí la alternativa entre lo descriptivo y lo prescriptivo). Las buenas causas dan horror y quienes se aprovechan de ellas: en mi opinión el estar furioso contra quienes firman peticiones políticamente rentables es un signo de salud moral. Kraus denuncia lo que la tradición llama el fariseísmo. Por ejemplo, el revolucionarismo de los literatos oportunistas del que demuestra que no es más que el equivalente al patriotismo y a la exaltación del sentimiento nacional de otra época.

Se puede imitar todo, incluso el vanguardismo, incluso la transgresión y los intelectuales que Karl Kraus parodia evocan ya a nuestros «intelectuales de parodia» —como los llama Louis Pinto— para quienes la transgresión (fácil, en general sexual) es obligada y todas las formas del conformismo del anti-conformismo, del academicismo del anti-academicismo, del que el «todo París» mediático-mundano es especialista. Tenemos los intelectuales taimados, incluso perversos, semiólogos convertidos en novelistas como Humberto Eco o David Lodge, artistas que emplean más o menos cínicamente trucos, procedimientos sacados de obras de vanguardia anteriores, comp. Philippe Thomas que hace firmar sus obras por coleccionistas y que tarde o temprano será imitado por otro que haga firmar sus obras por los mismos coleccionistas. Y así hasta el infinito.

Kraus denuncia también todos los beneficios intelectuales vinculados a lo que llamaremos el «devolver favores» y los mecanismos de la economía de intercambios intelectuales. Demuestra que la regla del toma y daca hace imposible cualquier crítica seria y que los directores de teatro no se atreven a rechazar una obra de un crítico poderosos como Hermann Bahr, que de este modo puede representarse en todos los teatros. Tenemos el equivalente con todos los críticos literarios que los críticos se disputan o a quienes confían la dirección de colección y yo podría dar ejemplos detallados de increíbles devoluciones de favores en las que de este modo pueden entrar en juego puestos universitario. 

Si nos reconocemos de manera evidente en Karl Kraus es que en gran parte las mismas causas producen los mismos efectos. Y que los fenómenos observados por Kraus tienen hoy su equivalente. Respecto a saber por qué a algunos de nosotros, escritores, artistas, en todos los países, sobre todo de lengua alemana, nos gusta particularmente Kraus, sin duda es más complicado. Ocupamos una posición y lo que nos gusta puede estar vinculado a esta posición. Es importante tratar de entender la posición de Kraus en su universo para tratar de entender lo que en esa posición hay de parecido u homólogo a nuestra posición que hace que coincidamos con su toma de postura.

Quizá el hecho de que es un intelectual a la antigua, formado a la antigua (basta con oír su alemán, su dicción, etc.), que se siente amenazado por intelectuales de nuevo cuño: es decir, por un lado los periodistas que, a sus ojos, son la encarnación de la sumisión al mercado; por otra, los intelectuales de administración, y de administración de guerra, y los intelectuales de aparato, los intelectuales de partido, que desempeñan un papel muy importante en su batalla. Contra él existía la alianza de apparatchiks y periodistas. También en esto, mutatis mutandis, existen muchas analogías con el presente. Quizá, como hoy, se estaban desplazando los límites entre el campo intelectual y el campo periodístico, y las relaciones de fuerza entre ambos campos estaban cambiando, con el ascenso en número y peso simbólico de los intelectuales «mercenarios», sometidos directamente a las exigencias de la competencia y del comercio.

Así, el hecho de que nos reconozcamos en Kraus sin duda está vinculado a una afinidad de humor. Podemos preguntarnos si para ser «moral», por poco que sea, no es necesario un poco de mal humor, es decir, mal con uno mismo, con la propia posición, con el universos en el que se vive y, por lo tanto, estar contrariado, chocado o escandalizado por las cosas que todo el mundo encuentra normales, naturales; y, en este caso, privado de los beneficios de conformidad y de conformismo que caen en suerte espontáneamente a quienes están espontáneamente conformes; en una palabra, si no hay que tener cierto interés por la moral (que no hay que esconderse). Pero la debilidad de Kraus —y de toda crítica de humor— es que no capta demasiado bien las estructuras; ve sus efectos, los señala, pero sin captar la mayoría de las veces su principio.

Ahora bien, la crítica de los individuos no puede hacer las veces de la crítica de las estructuras y de los mecanismos —que permite convertir las malas razones del humor, bueno o malo, en razón razonada y critica del análisis. Una vez dicho esto, el análisis de las estructuras no lleva a quitar su libertad a los agentes sociales. Tienen una parcelita de libertad que puede incrementarse por el conocimiento que pueden adquirir de los mecanismos en los que están atrapados. Por esa razón los periodistas se equivocan cuando tratan el análisis del periodismo como una «crítica» del periodismo, cuando deberían ver en ello un instrumento indispensable para acceder al conocimiento y a la conciencia de las obligaciones estructurales en las que están atrapados y, por lo tanto, darse un poco más de libertad. 

La sociología, lo vemos, no invita a moralizar sino a politizar. Como pone al día unos efectos de la estructura, arroja la mayor de las dudas sobre la deontología y sobre todas las formas de la pseudocrítica periodística del periodismo, o televisual de la televisión, que no son más que otras tantas formas de hacer tasa de audiencia y de restaurar su buena conciencia, al tiempo que se dejan las cosas como están. De hecho, la sociología invita a los periodistas a encontrar soluciones políticas, es decir, a buscar en el mismo universo los medios de luchar con los mismos instrumentos de ese universo por el control de los instrumentos de producción y contra todas las obligaciones no específicas que se imponen a ellos. Y esto sabiendo organizarse colectivamente, creando, sobre todo gracias a Internet, movimientos internacionales de periodistas críticos; en una palabra, inventando en lugar de la «deontología» verbal con la que se relamen algunos periodistas, una verdadera deontología de acción (o de combate) en la que y por la que algunos periodistas denunciarían, a la Kraus, en tanto que periodistas, a los periodistas que destruyen la profesión de periodistas. 

 

Pierre BOURDIEU: INTERVENCIONES (1961-2001): CIENCIA SOCIAL Y ACCIÓN POLÍTICA. Hondarrabia: Hiru, 2004; pp. 463-471. Traducción de Beatriz Morales Bastos.

© de los autores y editores. REPRODUCCIÓN EXCLUSIVA PARA USO ESCOLAR.

Tomado del blog de filosofía y pensamiento de Ramón Alcoberro

La necesidad de educar en el manejo crítico de la información

El conocido intelectual italiano Umberto Eco afirmó en una entrevista con la Revista brasileña Época que los cibernautas no pueden separar la mala o buena información que obtiene a través de la Internet. 

Calificó a la Internet como un “mundo salvaje y peligroso” para las personas ignorantes porque “la Web no filtra nada, es buena sólo para el que sabe dónde está el conocimiento. Habrá multitudes de ignorantes usando internet para tonterías: chat, noticias irrelevantes y juegos”.  

Ciertamente la Internet es un medio que no filtra la información lo que expone al usuario a una enorme cantidad de información inexacta, sesgada o irrelevante que en nada contribuye al desarrollo intelectual de los individuos. 

Como la mala información abunda en la internet Umberto Eco aboga porque las universidades desarrollen un “teoría de filtro” para seleccionar el contenido de la internet. “Sería necesario crear una teoría del filtro, una disciplina práctica, basada en la experiencia cotidiana con internet. Es una sugerencia a las universidades, elaborar una teoría para el filtro del conocimiento, conocer es saber separar”, afirmó. 

Exceso de información

El autor “recalca que demasiada información intoxica y crea amnesia”, es decir que la gente termina cerrando los oídos ante el exceso de información que los apabulla. “Todo nace en Internet sin jerarquía, evaluó. La inmensa cantidad de cosas que circula es peor que la falta de información, el exceso de información provoca amnesia, la información abusiva hace mal, cuando no nos acordamos lo que aprendemos, quedamos parecidos a los animales”. 

La preocupación de Umberto Eco sobre el carácter y la calidad de la información contenida en la Internet no es nueva, como tampoco lo es su propuesta de una “teoría de filtro” La invención de la Internet significó indudablemente una explosión de información y un reto para la selección entre la buena y la mala información. 

Censurar o controlar la publicación de textos o imágenes en la Internet no puede ser la respuesta al asunto. La democratización del medio no puede ponerse en peligro. Eso sería otorgarle al estado y al poder económico permiso para coartar la libre expresión en el medio de comunicación masivo más individualizado creado hasta el momento. 

La solución propuesta por los educadores hace más de una década es la masiva capacitación de los individuos en el manejo crítico de la información. La alfabetización informacional proporciona las herramientas para discriminar entre la información buena de la mala, entre lo importante y lo accesorio. Contribuye dentro de la totalidad de la educación a lo que afirma Umberto Eco, cuando dice que la función de la memoria cultural no es solo conservar, sino también filtrar.

Dotado de criterios para evaluar el carácter y naturaleza de la información el individuo estarán en posición de seleccionar información que contribuya positivamente a su acervo de conocimiento y a su desarrollo intelectual. Con toda probabilidad quedará también inmunizado contra la intoxicación informativa que le producen los medios.

 

srs