El retrato / por Marinín Torregrosa Sánchez

Aquí tienes mi retrato
para que guardes la imagen
de cómo te esperaba
sonreída, arreglada, sin reproche.

Aquí tienes mi retrato
para que lo conserves
como no supiste hacer conmigo,
con valentia y coraje,
con ternura y afirmación.
Quédate con la imagen
mas no con mi corazón.
Quédate con la imagen
no con mi “complicación”.
Quédate con la imagen,
los momentos los guardo yo.
Quédate con la imagen
ya yo empaqué mi canción.

Sere mía, me tomaré una y otra vez,
acariciada por la noche,
a mi gusto, a mi manera, a mi tiempo.
Amaré y asaltaré a mi cuerpo,
toda mi piel,
recorriendo los caminos
que dejaste a mitad de hacer.
Ensalivaré mis dedos,
como botones de rosa
los pezones brotarán
en jardines de emoción.
Enredaré en la sabana suave
mi pie pequeño,
en la almohada como garzas blancas
mis piernas firmes y flacas.

Mientras, otra mano baja impaciente
a pasear sus dedos entre muslos paralelos
frotando ansias por mis lugares.

Y gritaré y morderé… hasta explotar
de placer derramando en lluvia el ser.

Así pues, quédate con mi retrato,
pero con éste que te acabo de hacer.
Yo con la humedad en mis labios,
tú con la dureza de tu amanecer.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 24 de junio de 2018.

Aqui no hay dulces / por José Ernesto Delgado Hernández

Aquí no hay dulces
ni leche caliente antes de dormir
no hay besos sembrados en la frente
ni abrazos de buenas noches.

Aquí no está la mano de mamá para arroparme
ni el coraje de papá para pelear
contra los monstruos del ropero
que se quedan viéndome desde el otro lado de estas rejas.

No está esa voz alegre de los cuentos de hadas
porque también se la llevaron cuando a mamá
la metieron dentro de la boca de una patrulla
y la desaparecieron junto con mis hermanos mayores.

En este encierro no hay fiesta de cumpleaños
no hay pasteles ni duendes ni piñatas
no hay parques ni juguetes ni crayones
porque todo es gris en estos campos densos…

donde solo nos queda la sal de la lágrima
marcada en nuestras tristes caras
donde la amargura del espanto
grita desde estos vulnerables ojos.

Aquí solo estamos los sueños presos y nosotros
bandadas de pájaros enjaulados con las alas cercenadas
aquí lloramos el espacio roto de mamá y papá
que una mano atroz quebró al llegar a la frontera.

JoseErnesto2018

 

Voy a cambiar tu vida / Carlos Román Ramírez

Voy a cambiar tu vida…..

 

lo juro…. y en fe de promesa

te entregaré mis horas tempraneras,

mis horas tibias, mis horas umbrías,

mis consideraciones, mis sonetos,

mis lluviosas ternuras otoñales,

todas mis locuras desparramadas

y luego….. mis conglomeradas armonías.

Mi presencia en la inmaterial hoguera

donde se cuecen sueños…..

lo prometo.

Voy a cambiar tu vida en un instante

si me convidas a ser tu amante,

abriré mi ventana tanto tiempo entornada

y un aire ecuatorial derretirá

los témpanos entre tu mano y la mía.

Yo, que nada he sido, seré pastor de ilusiones,

pintor de horizontes, hacedor de pensares,

constructor de locuras, por ti seré

más de un día cada día.

En el vasto silencioso muro plantaré

una hiedra de amarteladas frases

que arrope todo como una ola verde

y bogaré contigo en el vaivén de las horas

hasta donde la pasión se inflama

y la conciencia se pierde.

 

junio 2017

Carlos Román Ramírez

4,645 / por Marinín Torregrosa Sánchez

¡4,645! ¡Loteria!

¡Juégalo! ¡Busca la suerte!

¡4,645! 4,645… ¿4,645?

(Suena un cuatro… ¿el himno?)

 

Cuatro que engorroso llanto cantas

seis gaucho en dolorosa cadencia.

Cuatro del alma gimes…

cinco, sin colores la cruda ausencia.

Cuatro mil… violines contratados pa’l drama.

Seiscientos, seis… siento pero callas.

“Cuarenta, a mitad los derechos, elimino la 80

y cinco… sin cojones me tiene del país la venta”.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y alcanzamos a las estrellas de un brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

Y no hay muralla pa’ estrellarse del brinco.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y en el mar ahogas el grito.

Cuatro mil seiscientos cuarenta y cinco

y no hay prócer que resucite del nicho.

Y si no sales de tu confort

nos lleva el diablo…

No more Puerto Ricans

ni en la luna, ¡coño!… Lord!

 

©Marinín Torregrosa Sánchez, 30 de mayo de 2018.

Foto en: Puerto Rico art news

El Amor y el Cosmos / por Juan Carlos Ramos

Si en la infinita pradera el trueno aguerrido trepida,

Si la profundidad del miedo se yergue solemne en la penumbra nocturna.

Mi corazón solitario espera el amanecer de un día que quizás nunca llegue…

Busca la tibieza para recibir el final del tiempo y busca la riqueza de un amor desconocido.

Pero nuevamente veo el miedo acercándose y la insondable oscuridad se torna en un torbellino de desilusión.

Una vez más mi corazón se transfigura en un faro buscando con su luz el amor perdido.

Las hojas trémulas se desploman víctima de la helada que cubre los senderos de tiempos pasados.

Finalmente, las voces del Cosmos se despiertan con el manar de la luz infinita.

Entonan un canto en maravillosa armonía y los cuerpos celestiales se esparcen.

La música asemeja la celeridad de la luz y la incongruencia de lo nuevo con lo vetusto disipa algunas estrellas.

A una distancia semejante a la de un diminuto punto en el infinito abismo, me veo.

Mi cuerpo ya esfumado… mi alma todavía a la espera.

Juan Carlos Ramos, Invierno del 1992

LECTURA DEL POEMA EN LA VOZ DE LUIS DE LEÓN

La Mujer Callada / Carlos Román Ramírez

Indescifrable, atrapante, absorbente

la mujer callada mientras sin reposo

ni sentido el salón se inunda de palabras

ella luciendo ausente…..

Fugitiva, piadosa, inclemente,

Inexpresiva o no siente,

rumbo cierto o nave a la deriva

viviendo su muerte o muriendo su vida,

tal vez odiando, tal vez amando,

recordando, padeciendo,

acaso olvidando, acaso naufragando

la mujer callada.

Indefinible rictus su boca,

Monalisa tal vez cercana,

tal vez de cuásares lejana

o sumergida en el vientre

de agua Alfonsina su mirada…..

o acaso en el viento desarropada,

pensarla me desordena el alma.

Qué bella, qué pálida, tal vez santa,

tal vez mundana, tal vez todo, tal vez nada,

indescifrable, atrapante, absorbente,

paloma o serpiente quisiera besarla

por saber si lo siente…..

Tal vez su frigidez sea de llama,

tal vez me congele o me calcine al tocarla,

mas no importaría si acaso me abraza

y me diluye en silencio

la mujer callada.

            Carlos Román Ramírez

Foto: Mi jardín, Eneida Rodriguez Delgado

Las palomas de Juaní / Josué Santiago de la Cruz

Miraba desde acá en la lejanía

Las ágiles palomas de Juaní,

Volando por allá y yo desde aquí

Inmerso entre el dolor y la agonía.

A veces Talas Viejas era así,

Un cántico de amor y de poesía,

Remanso donde nunca la porfía

Regó el amargo sumo de su ají…

De tarde regresaban a sus nidos,

Alegres, bulliciosas, parlanchinas,

Y a ritmo de la noche con sus ruidos

Las ramas afinaban sus sordinas…

Hermoso recordar los tiempos idos

De aquel bello rincón de mi Salinas.

JSC

17/1/2018

Amor pasado / por Marinin Torregrosa Sánchez

A través del cristal quebrado
suele mirar aquel amor pasado
que bordó encajes de ensueño,
que le dedicó poemas robados
y perfumó de inocencia 
las cartas guardadas con celo.

Se pregunta si eran ciertas
las promesas que entre lineas
aquel corazón valiente
imprimiera con su tinta.

Se pregunta cómo seria
si en vez de enumerar las cartas
se sumaran sus dias
al dueño de aquellas palabras.

Se pregunta si
al encontrar su mirada
el sol se abochornaria
por solo prestar luz a la luna solitaria.

¡Se pregunta tantas cosas!
¡Hasta si el sabor del café
en sus labios cambiara!

Mientras, en el libro de la vida
marca con una flor ya marchita
la página de una novela
sin terminar ni publicar, pero vivida.

“Y los huesos ya duelen,
la piel se va arrugando,
la estatura va mermando
porque la espalda va encorvando,
pero al espíritu, el tiempo no doblega.”

©Marinín Torregrosa Sánchez, 12 de noviembre de 2017

Si fueras la paz / Carlos Román Ramírez

Si Fueras la Paz….

acumularía en las tardes todos mis volantines

de colores frente a tu ventana

con pancartas expresando mi sentir

y en la mañana el gorjeo

de los pájaros azules que fieles me siguen

desde que saben que podría amarte…..

si fueras la paz.

Traería a tu alcoba el cósmico resplandor

de esas lunas apagadas que se encienden

cuando mi pasión las llama

y al unísono iluminaran tu frente.

Poblaría tu jardín de camelias

y vendría todos los días a regarlas

con agua pura de mis lluviosas armonías.

Convocaría a todos los duendes

que conozco y festejaríamos el minuto

en que supe que existías…..

si fueras la paz.

Un sol ecuatorial entibiaría mis fríos,

pero ya ves, aún en mi trinchera

en la retaguardia estoy herido,

mas nada sería imposible para mis osadías

si me miraras con ojos de armisticio

pero en esa guerra interna, fatídica,

mortal entre tus hemisferios

no hay quien se salve.

por Carlos Román Ramírez

Yo te adoro Salinas / Josué Santiago de la Cruz

Bajando por la autopista
De luz se inundan mis ojos
Porque el alma, los abrojos,
Dejando atrás va en la pista.
No muy distante mi vista
Comienza a reconocer,
Con un inmenso placer,
Imágenes olvidadas,
Lelo limpiando las gradas
Del parque al amanecer.

El sol de luz el paisaje
Inunda en la lejanía,
Pintando en su serranía
Su exuberante follaje.
Se oye en la playa el oleaje
Lamer a gusto la orilla
Y el pescador, la barquilla,
Boyando en el horizonte
Mientras el hombre de monte
La bestia busca y la ensilla.

Agrupadas en mi mente
Las palomas del recuerdo
Dejando atrás van el lerdo
Caminar que el cuerpo siente.
Eleva el alma sonriente
Su voz sonora a los montes,
Como coro de sinsontes
Que inunda mi corazón
Salinas, cuánta pasión
Descubro en tus horizontes.

Parcelas Vázquez, bajando
El rumor siento del río,
Las voces del caserío
Que en sus orillas, cantando,
Alegres se oyen pescando.
Del mar Caribe su brisa
Va cortando a toda prisa
Mi corazón agitado.
Con tu pincel has pintado
En mis labios la sonrisa.

El buey, su rabo que azota
En el cruce de La Plena.
Salinas con su melena
Dorada en el cielo flota.
Como una linda gaviota
Sus alas en la llanura
Abre a todos con ternura
De madre consentidora.
Eres tú, lumbre gestora,
Del patrio amor que perdura.

Inmenso el valle se amplía
Bajo un manto diamantino
Su cielo limpio, opalino,
Resplandece en la bahía.
Del gallo anunciando el día
Escucho el canto sonoro
Y al cielo, humilde, le imploro,
Que no me vuelva a alejar
De este precioso lugar:
¡Salinas, cuánto te adoro!

JSC