Yo acá / Eneida Rodríguez Delgado

…yo acá;

pienso que no soy tan fuerte
como me creía,
y que no me importa
…pues sigo viva y de largo;

que cada día llega
con una arruga más,
aunque no se vea,
aunque no se quiera;

que ahora en cada despertar
nos llega a la memoria
que seguimos vivos y viviendo
con gotitas de coronavirus;

que al salir de la casa,
¡si es que salgo!,
me esperan las calles
medio vacías,
las colas de gente,
de autos, el silencio,
la prisa y en la pandemia  ….el rechazo;

que nada es posible si no hay esperas,
filas, rostros inciertos,
despedidas sin miradas,
sin besos, sin abrazos,
sin calor humano;

que hay que preguntarse
…cuánto tiempo estaremos ocultando
alargar nuestros brazos
y mostrar nuestra sonrisa?;

y termino pensando …en este único día,
en que, a eso de las seis y media de la tarde,
no se escuche el chillido de la alarma
de VÁYASE a DORMIR;

sola pensando …yo acá.

ERD. abril 2020.  La autora es profesora jubilada del Departamento de Comunicaciones de la UPR-Humacao.

Huerfana en tiempos de pandemia / por Virgenmina Sosa, Tilita

Dicen que con lágrimas se pasa la vida. 

Surgen cuando sufres,

surgen cuando ríes.

Cuantas veces se conmueve

tu fibra espiritual. 

Dicen que las manitas de los huérfanos

irradian el frío de la muerte

la sombra misteriosa

que reparte soledad

cuando levanta vuelo

el amor maternal.

Dejando tras de sí

llantos de orfandad.

SRS

Comparto con ustedes el relato que hace mi madre, Tilita Sosa, de su recuerdo cuando la pandemia de influenza de 1918 la separó de su madre para siempre.  Homenaje a mi madre en la eternidad de la existencia.

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A mi bisabuela María de la Paz Santiago, que veló por mi niñez

(Mi primer poema, escrito en mayo 20 de 1922, el día de su muerte)

por Panchito Meléndez

 

 

 

 

 

 

Tristes evocaciones, amargos recuerdos

Que hacen presa a mi pobre corazón…

¿Por qué me asedian? ¿Por qué me hacen llorar?

Triste empeño, tendré que recordar el pasado

y el alma se marchita.

Mi pobre, mi adorada madrecita

se quejaba y en dolor se retorcía;

la fiebre maldita, su cuerpo consumía;

la fatiga y el delirio la apresaban.

“Acércate” …, me dijo con voz entrecortada,

“se que muero, mi vida es ya acechada

por la parca y el dolor…

Y siento morir, con el ansia de recibir

un beso de tus labios, que me aliénate”.

Me acerqué, sin vacilar, besé su frente

y al contemplar su figura maternal

vi llegado el momento fatal…

Ya era presa de la traidora muerte.

Sepulturero, aquí en un rincón del cementerio

yacerá en su tumba,

te suplico que la cubras de flores cada día

para yo regarlas con mi llanto.

No oses jamás, con tu duro pico

perturbar su sueño maternal.

Sepulturero, escuchad mi súplica…

No molestes a mi pobre madrecita,

aprende a amarla, como yo la quiero:

Sin amor fugaz,

ara yo alejarme

cubierto de hastío,

Adiós madrecita,

Adiós corazón mío,

ya que no despiertas

descansa en tu PAZ.

 

 

© 1922 Francisco (Panchito) Meléndez

Del libro: Paréntesis (Poemas)

Impreso en Guayama

1969

ANTONIO FERRER ATILANO

por Josué Santiago de la Cruz

Miraba con fiereza la alcaldía,
Enhiesta la cerviz, augusto, claro,
Denuncia la injusticia del avaro
Político opresor y compañía.

Sembrado en sus verdades, aquel faro,
Profeta que mi pueblo no entendía,
En medio del dolor que lo afligía
Hablaba con la fuerza de un disparo.

El tiempo continuó su raudo vuelo
Y un día aquel profeta enmudeció,
Dejando en sus amigos el consuelo

De cultivar aquello que él sembró:
La fibra tan mordaz de su escalpelo
Del lado de este pueblo que adoró.

JSC

Homero: historias de adolescencia

por Virgenmina Sosa (Tilita)

Cuando estaba en octavo grado conocí a Homero Castellón. Homero era hermano de Luz Divina Castellón. Los Castellón eran de Vieques. Cuando Luz Divina llegó a Salinas contratada como maestra, estaba casada con uno de los miembros de la famosa familia Palés, de Guayama. Presumo que el trabajo de su hermana en Salinas fue el motivo por el cual Homero viniera a ser alumno de nuestra escuela.

Nuestros corazones estudiantiles dieron un vuelco e inesperadamente vivimos un idilio mutuamente deseado. Para todos nuestros compañeros, éramos novios y así nos sentíamos. Nuestro noviazgo estudiantil fue bruscamente interrumpido por la partida de Homero hacia Caguas, lugar donde se había establecido su familia. La correspondencia fue entonces nuestro enlace, pero la distancia nuestro rival. Entonces, vino el anuncio de la tragedia en voz cargada de impiedad: Homero había muerto como consecuencia de un accidente de tránsito. En ese momento… se marchitaron todas las flores.

Curiosamente, años después conocí a una enfermera de Caguas y en la conversación mencioné la familia Castellón. Ella me relató lo sucedido: Homero perdió un brazo en el accidente y murió víctima de una infección en la herida.

Tomado de las memorias de Virgenmina Sosa tituladas Tejido solariego, 1999.  En 1977 fue escrito el texto siguiente relacionado con esta vivencia.

Homero

Tilita

Turpial / Marinín Torregrosa Sánchez

a Ferranto

Melódico trino en el llano,

de árido paisaje en sequía,

el turpial regala su canto

y Ferranto lo hace poesía.

Acordes y versos destilados

por el mismo dios Baco,

en burdeles y cafés a diario

ronda el espíritu bardo.

Mas,

ya no hay verde, ni dulce cañaveral,

ni guajana enarbolada,

bandera al sol en cielo azul tropical,

ni libertad como quimera.

Nadie recuerda al poeta

ni a próceres inmortales.

No escuchan al planeta

que muere dando señales.

En una lluvia de cristales

del llanto la imponente marcha

ya no cantan los turpiales

al orgulloso porte de palmeras.

Solo el cielo estrellado

reflejado sobre el mar

en las noches como faro

ilumina al de allí su pesar.

Antonio Ferrer Atilano:

“Escarcha fosforina”

en olas bordadas con hilos de sol

de “exquisito plumaje blanco”,

a tu verso atinado surje.

Yo añado mi libre inspiración,

homenaje sencillo de este grano de sal

al poeta y su fiel compañero el Turpial.

Toñito, Ferranto, de aquí,

desde la barriada para ti,

entre sombras de injusticia, “opalinas…”

Tu memoria, sonoro acorde al recuerdo,

por ti, retazos de historia de este pueblo

por siempre tú, allí, aquí

en Borinquen “del pueblito de Salinas”.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 12 de abril de 2019.

Poema escrito en ocasión del natalicio de Antonio Ferrer Atilano.

Foto, El giraldillo.

Tiemblo / Marinín Torregrosa Sánchez

De repente se cumple el tiempo
y no tengo suficientes besos
ni momentos en el recuerdo.
El silencio cada día es más callado
y repito cosas como el disco rayado.
La mirada se me pierde,
por la ausencia de quereres,
no hay donde posar el verde.
Nadie roza las cortinas asomadas al alma,
a nadie de las paredes arranca ni importa.
Se van los pasos ligeros
por pasillos largos y directos,
sin detenerse a saborear el pisar
descalzo, bailado y con freno.
Abro mis ojos al cielo
a ver si en alguna nube encuentro
el sueño de niña mujer del cuento.
Pero sólo cenizas me trae el viento…
asfixia, cuatro paredes de encierro
y una sorda plegaria, egoísta,
que se escapa
entre las solas tardes de hierro.
¿Te he dicho que tiemblo?
Porque tengo frio, porque tengo miedo.


©Marinín Torregrosa Sánchez, 15 de enero de 2020.

Pronóstico / Gloria Gayoso

Anda el mundo divagando

entre  brújula y sextante

no hay rumbo que se someta

al paso largo y errante.

Giramos en rotación

para que el sol nos caliente,

mas parece que la luz

no llega nunca de frente.

El rico sueña grandezas

para pasar bien el puente.

Y el pobre sólo medita

dónde hincar sus cuatro dientes.

De la tierra hemos crecido,

con barro fuimos formados,

aunque vistamos con oro

lucimos embadurnados.

No se le ven soluciones

al caos que nos acosa,

nadie quiere hacerse cargo

de tanto muerto en la fosa.

De payasos muy absurdos

se compone el carnaval,

demiurgos espeluznantes

que sólo aspiran al mal.

Si alguno por caridad

brinda su alma en un reto,

nadie  ha de reparar

en la bondad del secreto.

¡Hermanos! ¿A dónde vamos?

No contamos ni una idea;

sin amor y sin clemencia,

seguro, pronto estallamos.

                                                 ©Gloria Gayoso

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Incertidumbre / Josué Santiago de la Cruz

¿Adónde irá a parar la patria mía,
En este mar sin playas en que vive?
¿Adónde, si por nada se desvive
Y es toda su pasión la algarabía?

La patria, que fue entonces el aljibe,
Lugar donde la vida transcurría.
Aquella inspiración que la poesía
De gloria hacía vibrar, ahora gime.

No pueden los patriotas doblegarse
Al filo de la espada imperialista
Ni pueden al aplauso acostumbrarse…

La patria no es campaña sufragista
Ni mísera razón para lucrase
Del juego electoral colonialista.

JSC
08/10/2017

De los rincones / por Gloría Gayoso

Ella habita triste
en un rincón de la sala.
Anda en escoba
barriendo tiempos
que el reloj marca;
y sumida en recuerdos
se mira en el espejo,
que la retrata.
Tiene sobre una mesa
sueños de otras galaxias.
A veces una silla
inventa humanas formas
que sin boca la llaman…
La soledad habita
en las paredes enladrilladas
y nadie la acaricia,
y nadie la engalana.
Ella lo espera siempre
de noche y de mañana.
Y cuando cae la tarde
refúgiase en la lágrima.

©Gloria Gayoso
Derechos reservados

Foto: Eva Lewitus