Amor pasado / por Marinin Torregrosa Sánchez

A través del cristal quebrado
suele mirar aquel amor pasado
que bordó encajes de ensueño,
que le dedicó poemas robados
y perfumó de inocencia 
las cartas guardadas con celo.

Se pregunta si eran ciertas
las promesas que entre lineas
aquel corazón valiente
imprimiera con su tinta.

Se pregunta cómo seria
si en vez de enumerar las cartas
se sumaran sus dias
al dueño de aquellas palabras.

Se pregunta si
al encontrar su mirada
el sol se abochornaria
por solo prestar luz a la luna solitaria.

¡Se pregunta tantas cosas!
¡Hasta si el sabor del café
en sus labios cambiara!

Mientras, en el libro de la vida
marca con una flor ya marchita
la página de una novela
sin terminar ni publicar, pero vivida.

“Y los huesos ya duelen,
la piel se va arrugando,
la estatura va mermando
porque la espalda va encorvando,
pero al espíritu, el tiempo no doblega.”

©Marinín Torregrosa Sánchez, 12 de noviembre de 2017

Si fueras la paz / Carlos Román Ramírez

Si Fueras la Paz….

acumularía en las tardes todos mis volantines

de colores frente a tu ventana

con pancartas expresando mi sentir

y en la mañana el gorjeo

de los pájaros azules que fieles me siguen

desde que saben que podría amarte…..

si fueras la paz.

Traería a tu alcoba el cósmico resplandor

de esas lunas apagadas que se encienden

cuando mi pasión las llama

y al unísono iluminaran tu frente.

Poblaría tu jardín de camelias

y vendría todos los días a regarlas

con agua pura de mis lluviosas armonías.

Convocaría a todos los duendes

que conozco y festejaríamos el minuto

en que supe que existías…..

si fueras la paz.

Un sol ecuatorial entibiaría mis fríos,

pero ya ves, aún en mi trinchera

en la retaguardia estoy herido,

mas nada sería imposible para mis osadías

si me miraras con ojos de armisticio

pero en esa guerra interna, fatídica,

mortal entre tus hemisferios

no hay quien se salve.

por Carlos Román Ramírez

¿Qué es ser poeta? / José Manuel Solá

Yo no estoy seguro de lo que es un poeta. Sólo se me ocurre pensar que poeta debe ser aquel que anda procurando un encuentro con la belleza de las cosas, las trascendentales o las cotidianas. Y en las cosas cotidianas, en las sencillas, suele haber más belleza aun cuando puede ser una belleza triste. Puede tratarse, pienso ahora, de la llovizna en las alas de un pájaro que observa el nido roto. Puede tratarse de los ojos de un perro abandonado que se acerca a tu mano. ¡Qué sé yo! Es posible que la poesía (la belleza) se encuentre en el dulzor de una pomarrosa que te ofrece -y sólo porque sí- una niña descalza, algún niño. Poeta es el hombre que se indigna y canta los motivos, creo. El que denuncia, pienso. Y puede ser el varón incandescente que va a la marcha, como mi amigo Nicolás, del brazo de los pobres, de los desposeídos, de los que tienen por cobijo las estrellas del campo.

Puedo estar equivocado, ¡claro que sí! Poeta, me parece, puede ser aquel que encuentra una canción en la tibieza de una frazada, de los senos suaves de la mujer que se deja amar y también ama hasta la locura. A veces pienso que los ricos no pueden ser poetas o aquellos que una vez fueron pobres y lo olvidaron.

Poeta, quien con un par de tablas rústicas, un martillo, unos clavos, puede hacer una mesa y es su obra de arte, la viste con su mejor mantel e invita a todos a la hora de partir el pan recién horneado con el calor de sus manos y de su corazón. Digo, así es que yo lo pienso.  Poeta es el que piensa cuando a nadie le importa; el que abre la puerta de su casa de madrugada sólo por contemplar el milagro de la aurora por sobre las montañas. Y el que guarda la luna en el bolsillo roto.

¿Qué es un poeta? Bueno, yo no lo soy pero he conocido muchos en el camino de la vida. Eso le da esperanza a nuestro mundo.

(c) Josémanuel Solá  /  17 de octubre de 2016

🙏 Namaste.

Yo te adoro Salinas / Josué Santiago de la Cruz

Bajando por la autopista
De luz se inundan mis ojos
Porque el alma, los abrojos,
Dejando atrás va en la pista.
No muy distante mi vista
Comienza a reconocer,
Con un inmenso placer,
Imágenes olvidadas,
Lelo limpiando las gradas
Del parque al amanecer.

El sol de luz el paisaje
Inunda en la lejanía,
Pintando en su serranía
Su exuberante follaje.
Se oye en la playa el oleaje
Lamer a gusto la orilla
Y el pescador, la barquilla,
Boyando en el horizonte
Mientras el hombre de monte
La bestia busca y la ensilla.

Agrupadas en mi mente
Las palomas del recuerdo
Dejando atrás van el lerdo
Caminar que el cuerpo siente.
Eleva el alma sonriente
Su voz sonora a los montes,
Como coro de sinsontes
Que inunda mi corazón
Salinas, cuánta pasión
Descubro en tus horizontes.

Parcelas Vázquez, bajando
El rumor siento del río,
Las voces del caserío
Que en sus orillas, cantando,
Alegres se oyen pescando.
Del mar Caribe su brisa
Va cortando a toda prisa
Mi corazón agitado.
Con tu pincel has pintado
En mis labios la sonrisa.

El buey, su rabo que azota
En el cruce de La Plena.
Salinas con su melena
Dorada en el cielo flota.
Como una linda gaviota
Sus alas en la llanura
Abre a todos con ternura
De madre consentidora.
Eres tú, lumbre gestora,
Del patrio amor que perdura.

Inmenso el valle se amplía
Bajo un manto diamantino
Su cielo limpio, opalino,
Resplandece en la bahía.
Del gallo anunciando el día
Escucho el canto sonoro
Y al cielo, humilde, le imploro,
Que no me vuelva a alejar
De este precioso lugar:
¡Salinas, cuánto te adoro!

JSC

Elif, Irma, y yo… / por Roberto Quiñones Rivera

Me acabo de dar cuenta que me he enviciado con el virus de las novelas turcas que se han apoderado de la televisión puertorriqueña.  El lado positivo de esta invasión es que han logrado en alguna manera controlar la entrada de las tramas que nos muestran las series colombianas y mexicanas sobre el trasiego de drogas y la lucha por controlar los mercados estadounidenses.

Entre las novelas turcas voy a tratar de comentar la producción de Green Yapim “Llegaste tú.” Título con que se conoce en nuestros lares la telenovela “Edif”, aludiendo al nombre de la niña, de algunos ocho años de edad que es el centro de atención de la novela.

Es difícil seguir el desarrollo de la trama de esta novela porque tiene una gran cantidad de personajes, aparentemente para darle trabajo a un grupo grande de actores, cuyos personajes aparecen en cualquier momento dentro del relato.   Pero veamos sin dentro de las circunstancias en que estoy en este momento,  puedo hacer una sinopsis de cuál es el problema principal con el cual quieren los productores envolver a los que siguen la trama;  En algún punto de Turquía, cuyo nombre no he podido descifrar, existe una poderosa familia de apellido Emiroglu cuya matriarca de nombre Aliyet tiene dominio absoluto sobre sus hijos, al extremo de que a su hijo mayor Kenan, le escogió esposa, llamada Arzu.

Esta familia vive en una finca con todas las comodidades y el consabido servicio doméstico a su orden. Pero hay un secreto aparentemente relacionado con cómo los Emiroglu adquieren en realidad su riqueza.

Entre los empleados del círculo de servicio hay una joven llamada Melik con quien Kenan, no obstante a estar casado, tuvo una relación amorosa de la que nació la niña Elif y esto causa que tanto Melik como su niña abandonan la finca de los Emiroglu.

Luego de algunos años la situación de Melik es de tal naturaleza que se ve obligada a entregar su hija a Ayse, una de las sirvientas de la finca.  Ayse hace parte de su familia a Edif la cual es tratada como una sirvienta más, siendo víctima  de maltrato y burla por parte Tugee, la otra hija de Kenan. Tugee, al igual que todos en la familia y personal de servicio, excepto Ayse, desconocen la verdadera identidad de Edif.

Cuando Arzu, la esposa de Kenan, se entera de que la niña es hija de su esposo guarda el secreto pero trata de sacar a la niña de la finca utilizando diferentes subterfugios, inclusive tratando de asesinarla empujándola por un acantilado, pero la producción de Green Yapim le salva la vida… Cosa que no ocurrió conmigo, puesto que al irse la luz por razón del paso del Huracán Irma, tuve que suspender el trabajo de madrugada… y como me quedé a oscura… una taza de té y a dormir se ha dicho.

©Roberto Quiñones Rivera

Habitación 2 / por Marinín Torregrosa Sánchez

El hombre marcó en el celular el número de la casa. Le contestó el hijo menor, más o menos de 12 años. Le dijo que su madre no había llegado del trabajo.

– Pues cuando llegue dile que me dejaron doblando el turno. Que tengo que visitar las otras plantas… la de Fajardo, Arecibo y Ponce… es una auditoria y me voy a quedar por acá.

– Entonces, ¡te vas a perder la transmisión del juego pai!

– Eso es lo que me encojona, pero dile a tu mai que mañana llego tempranito porque me van a tener que dejar ir antes porque… ¡esto ‘stá cabron!

– Esta bien pai. Que descanses.

– Te veo mañana mijo Dios te bendiga.

Dejo caer el celular y se acomodó de medio lado. Arropó con su mano derecha el seno completo de su acompañante. ¿Era María? ¿Sandra? ¿Lorena? No recordaba. Tendría que mirar nuevamente su directorio privado, sus contactos “comerciales”.

– Hay tiempo. De aquí a que termine… con decirle “mami” pasa.

Ella levantó su pierna hasta la cadera del hombre, sin dejar de besarlo. En un acto de acrobacia quedo arriba con sus cabellos ondulantes sueltos, libres al aire y en un movimiento desafiante quedan cara a cara. Ella le dice:

– Ay Robe…, Pedr…, Luis… ¡papi!

Fue necesario poner los celulares en silencio. Los contactos de ella se activaron y él no pudo superarlo.

© Marinín Torregrosa Sánchez, 2 de septiembre de 2017.

El Pan Nuestro de Todos los Días

por Josué Santiago de la Cruz

A Calixto se lo pintaron de lo más lindo:

—Allá se vive bien chévere, tío Caly —le dijo la sobrina camino al pueblo, acompañada de un sujeto parecido a los personajes de las películas de bandoleros, que tanto aborrecía.

Él imaginó que no podía vivirse del todo mal, porque parecía modelo, forrada en oro de arriba abajo. Pero no le preguntó quién era su pareja. No tuvo necesidad de hacerlo.

—Este es Raphy. Él también vino a visitar la familia.

Ya en la casa, empezó a desempacar y a contarles a las primas, que la miraban, embobadas, del carro de lujo que se compró:

—Es una chulería, si lo vieran. Lo compré custom made, con asientos de pure leather, pa joder a los haters. Me costó una maleta e chavos. How much, hony?, ochenta mil. Y lo pagué cash. I always pay cash…

Tampoco le preguntó cómo le hizo para conseguir tanto dinero, si ella, hasta donde él sabía, vive del WELFARE.

©JSC

Cuentame

a josué santiago
El cuentero invade el baúl del que brotan chizpazos deslumbrantes de vivencias y aspiraciones. Es el hacedor de historias, la palabra recreada decretada vida más allá del aire que respiramos.
 *
Nuestra vida, la vida de cada uno, es un cuento relatado por voces sin caras ocultas detrás las estrellas.  Voces que cuando callan, extinguen un cuento para iniciar otro.  Y asi, en infinitas dimensiones, en múltiples existencia, las voces cuentan y cuentan, mil y una noches, para que Dios, ría y llore, y no se duerma, porque si el cansancio invade sus pupilas, regresa el caos, anticipando la nada.
 
Sergio
junio 2006.
Dibujo Camila D, Rodriguez

Si me recuerdas / Carlos Roman Ramírez

Si me recuerdas……

domingo de tarde mientras llueve

sentirás la insondable tristeza de horas

umbrías de esos domingos

tan cansados, tan iguales

por meses, por años, invariables

como aguas por la calle en declive

mientras se horizontan los pájaros

hacia otra aurora y el corazón

se muere de lo que vive.

Yo, eterno transeúnte, no estaré

los domingos, ni lunes, ni martes,

diciembres o eneros, ni nunca……

Me habré ido a otras esferas de luces

y sombras donde algún domingo

volarán los pájaros que una vez

anidaron en nuestro balcón.

Tú, que siempre soñaste cosas posibles

irás envejeciendo en tu sillón

meciendo lejanías, cuajando tristeza

mientras tus ojos se nublan contemplando

desde tu ventana pájaros

rezagados volando al horizonte.

Tal vez me pienses como hoy te pienso,

pero, sabes……prefiero que no me recuerdes

domingos en tardes de lluvia.

El Paragua / Josué Santiago de la Cruz

Bajo la sombra que ahora me cobija,
El paraguas abierto,
Sujetado,
Firmemente sujetado entre mis manos,
Quiero decirte un poema,
O mejor,
Susurrarte al oído las palabras
Que morirán de inercia,
Algún día,
En algún poemario no editado.
¿Un poema, dije?
¡Qué sé yo…!
Mejor arrímate un poquito a mi paraguas
Para decirte,
Amor,
Cuánto te quiero,
Mientras vemos caer este aguacero
Tan lleno de nostalgia
Y llanto viejo.

JSC