Rebeldía y negritud en El Coquí de Salinas

Por Rafael Rodríguez Cruz

Plaza del poblado El CoquíAdemás de poseer una apreciable tradición de rebeldía social, El Coquí de Salinas es una comunidad orgullosa de su origen afroantillano. La historia de este poblado, con su gente negra y rebelde, está aún por escribirse. Habría que remontarse a las huelgas de los obreros de los cañaverales a principios del siglo XX, para comenzar a narrar la rica tradición de lucha proletaria de El Coquí. A mí me tocó conocer directamente un poco de ese espíritu de lucha en 1975, año en que los residentes del lugar eran parte de un conflicto huelguístico que marcó para siempre la lucha de los trabajadores y barriadas pobres en la comarca sur de Puerto Rico. Me refiero a la huelga de la General Electric, ocurrida apenas un año después de inaugurada la central termoeléctrica de Aguirre. Durante dos intensas semanas en 1975, la violencia patronal asumió formas extremas en contra de los trabajadores y sus aliados en Salinas y Guayama. Una huelga algo olvidada, pero que sigue viva en la memoria de los habitantes de El Coquí…

Nelson Santos Torres

Recuerdo que para los tiempos de la huelga en contra de la compañía General Electric conocí a un luchador y revolucionario del área de El Coquí, cuyas cualidades organizativas ya eran admirables: Nelson Santos Torres. Todavía trabaja y vive en El Coquí. Me honra con su amistad. Fui a verlo hace poco. Hoy, más de cuatro décadas después de nuestro primer encuentro, Nelson Santos sigue siendo un hijo noble de estas tierras semiáridas de la costa sur de Puerto Rico. Al igual que en sus años de su juventud, él sigue impactando, con su potente energía y dedicación, los sueños y esperanzas de los habitantes de toda la comarca que va desde Salinas hasta Guayama. Lo de él es soñar y repartir sueños.

La estirpe proletaria y afroboricua de Nelson es impresionante. Su familia, por el lado materno, estuvo siempre ligada al trabajo de la caña de azúcar en la Central Aguirre. Y no solo los hombres, sino también las mujeres. La mamá de Nelson, Zenaida Torres, trabajó desde los trece años como cocinera en la «casa de los americanos», la residencia de lujo de los administradores estadounidenses de la Central Aguirre, cuando ese molino era uno de los más importantes y modernos en El Caribe entero. Ella y su familia vivían en la casa de los sirvientes. La bisabuela de Nelson, Clotilde Antonetti, se desempeñó en la difícil labor del regadío de la caña. El abuelo de Nelson, Jerónimo Torres, fue picador de caña (además de trabajar en el regadío). Los tíos de Nelson, todos de ascendencia negra, eran trabajadores de la Central Aguirre, bien fuera picando caña o en labores de hojalatería. En ese sentido, Nelson es un verdadero «hijo del cañaveral».

Muy de joven, yo solía visitar el poblado El Coquí con familiares míos. Frente al vecindario estaba la gran Central Aguirre. El contraste entre un lugar y otro parecía sacado del sur de Estados Unidos. La central era una urbe en sí misma, con un hospital moderno, casas blancas amplias y de rejillas verdes, un campo de golf, un cine y una piscina. Todo, para el disfrute exclusivo de los administradores de la compañía azucarera, quienes vivían protegidos y socialmente aislados de los trabajadores negros y sus familias. Mirándolo bien, Aguirre era como un pedazo del sur racista incrustado artificialmente en El Caribe; el «intermedio del hombre blanco», con capacete y todo, de que nos hablaba Luis Palés Matos en sus versos. Exactamente al norte de la entrada de la carretera que llevaba a la central, quedó ubicada bien temprano la vibrante comunidad afroboricua de El Coquí.

Habría que estudiar el tema más a fondo, pero este poblado de Salinas quizás era, en las décadas de 1910-1930, una de las concentraciones más puras de proletarios agrícolas modernos en El Caribe entero. Se podía escribir entonces un tratado de economía política con meramente cruzar la carretera número 3. Y así como Aguirre era un pueblo ideal para los administradores y técnicos de la moderna central, El Coquí lo era para los trabajadores del litoral. El poblado tenía varias plazas de baile de bomba, no muy distintas de las «plazas de conga» en Nueva Orleáns, lo que ya de por sí apunta a la cuestión racial en el sur. En sus calles se podía respirar la solidaridad y chismorreo cultural de los habitantes de El Caribe. Apenas un jovenzuelo, y escapado de mis padres, llegué a ir al teatro de la comunidad, así como a las fiestas patronales de El Coquí. Hoy el teatro de la comunidad continúa activo. En su sala se efectúan eventos del Centro Cunyabe.

Recuerdo que para mucha gente de mi generación, El Coquí no era ni de Salinas ni de Guayama. Más allá de las fronteras administrativas entre los municipios del sureste de Puerto Rico, lo cierto es que todos estos poblados proletarios, con su fuerte ascendencia negra, vivían al compás del impulso centralizador de la gran central. Era la central la que centralizaba, valga la redundancia. El gran molino de azúcar de Aguirre, con su chimenea echando humo, al modo de un gigante fumando un tabaco frente al mar Caribe, era el verdadero corazón de la vida económica de la comarca que va de Salinas a Maunabo. Las centrales Machete, en Guayama, y Lafayette, en Arroyo, eran sus hermanitas menores, atadas a la mayor por las finanzas y las vías del tren. Además, si algo había entre El Coquí y los demás poblados negros de la región era continuidad cultural. Ya fuera El Coquí, Mosquito, Las Mareas, San Felipe, Puente de Jobos o El Puerto, aquí imperaba la negritud antillana. Y negritud antillana en el poblado de El Coquí, como todos los lugares de El Caribe, siempre ha sido sinónima de rebeldía frente a la opresión económica y racial.

En cuanto llegué a la plaza de El Coquí el 11 de diciembre de 2017, pregunté por Nelson. No nos habíamos dado un abrazo fraternal desde mediados de la década de los setenta. Todavía bajo el calor del fuerte apretón de manos, retomamos espontáneamente una conversación que dejamos inconclusa casi medio siglo atrás. El tiempo no había pasado. ¿De qué hablar sino del tema organizativo en los poblados negros y proletarios de la comarca? Lo escuché atentamente. Nelson conserva la manera de hablar calmada que hace sentir a gusto a quien lo escucha. «Horizontalidad, delegación y participación», son hoy sus principios de organización comunitaria. Estamos allí, en un día soleado, en el Centro Comunal El Coquí. No hay electricidad ni comodidades presuntuosas. Un grupo de mujeres y hombres mantienen un cuchicheo animado, mientras distribuyen botellas de agua, linternas de baterías y otras ayudas a la comunidad. La conversación que mantienen es como la de todo taller de trabajo, no le pertenece a nadie.

Me invade la nostalgia, y le hablo a Nelson de sus hazañas organizativas en la década de los setenta. Pero él es demasiado noble como para no destacar, sobre todo, a los compañeros tiroteados durante la huelga en contra de la GE en 1975. Viene a la mente de Nelson el recuerdo de una ocasión en que a él y a su esposa, Letty Ramos, les tocó socorrer, como asunto de vida o muerte, a un compañero herido de un balazo, en medio del conflicto huelguístico. La bala, que se incrustó en el estómago del herido, era en realidad para Nelson; pero, el sicario le disparó a la persona equivocada, un guayamés de nombre Arturo Rivera Jeremías.

Creo que he contagiado a Nelson del sentimiento perenne de melancolía que nos afecta a los hijos de la diáspora. Mas la conversación se torna ahora en un evento comunitario. Ismenia y Ada se acercan a la mesa. Lo mismo hacen otros miembros de la dirección del centro. Aquí nada parece pertenecer a nadie, ni las palabras ni las ideas. La visión de estos compañeros y compañeras es intercomunitaria. No hablan de El Coquí, sin hablar de Las Mareas o de Aguirre o de San Felipe; y por ahí siguen, poblado por poblado, hasta llegar a la orilla del mar.

Le comenté entonces a Nelson sobre mi viaje reciente al río Guamaní. Recalqué lo obvio: que sin la destrucción de ese maravilloso cuerpo de agua nunca habría existido la gran industria azucarera del sureste. La sección oriental del riego Guamaní (el llamado canal del este) suplía las necesidades de agua de todos los cañaverales desde Guayama a Patillas. La sección occidental, todas las de Aguirre y Salinas. En un principio, la Central Aguirre dependía de la extracción de agua subterránea. El sistema de riego del sureste se configuró en 1913, al modo de un cangrejo, cuya cabeza estaba en los montes de Carite. Tenía dos patas extendidas de este a oeste, de las cuales salían canales secundarios, que como arterias vivas suplían el vital líquido. Para producir una libra de azúcar en esa época, se requerían 4,000 libras de agua (500 galones). Además, las plantas hidroeléctricas Carite 1, 2 y 3, daban energía eléctrica a toda la comarca. El río Guamaní y el sistema de riego del sureste hicieron posible la tremenda explosión de cultura negra y proletaria en la comarca sur entre 1913 y 1930. Esa es la teoría que ronda en mi cabeza. ¿Tiene historia la negritud? ¿Cuáles son sus parámetros? El tambor retumba al calor de las luchas sociales concretas.

Entonces, como si estuviera en medio de una celada, Nelson me preguntó sobre la cultura de la región: ¿Crees que es un fenómeno que se puede reducir a que somos “los hijos del cañaveral”? Apenas logré amarrar algunas ideas superficiales, cuando él mismo entró en una reflexión interesante sobre el tema de la pesca en el mar Caribe y su conexión con los tiempos muertos del corte, transporte y molienda de caña. Me explicó que el llamado tiempo muerto de la caña era, para los trabajadores más pobres de la comarca, un período verdaderamente difícil, en que estos estaban obligados a sobrevivir de la pesca. «En un país en que nunca ha habido una industria pesquera», añadió con cierto resentimiento en los ojos. Los técnicos y administradores de la central no sufrían, pues tan pronto acababa el corte y la molienda emigraban a Tennessee. El patrón migratorio del tiempo muerto era un reflejo de la estructura de la industria azucarera y de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos. Concluida la zafra, había que pescar; pero siempre sobre bases artesanales y restringidas por el imperio.

Resulta, pues, que lo que Palés llamó el «escocotamiento» del río Guamaní, el crimen ecológico que permitió la creación del sistema masivo de riego del sureste en 1913-1914, condenó a los habitantes de la región a sobrevivir en la miseria, sin acceso al agua dulce y al margen de la tierra acaparada por los latifundios. En el regadío, el agua se vende por pulgadas y minutos. La pesca de subsistencia era la única alternativa viable para las familias pobres del litoral. Ahí está una de las claves que explican el fenómeno de la cultura negra de la región sureste de Puerto Rico en el siglo XX, su persistencia y vitalidad en lugares como El Coquí, Las Mareas y Puente de Jobos. Ya desde bien temprano en la colonización, y más aún durante la invasión del 1898, el negro del Caribe chocó con la idea del gran latifundio cañero. Así pasó en Jamaica y en Cuba. Puerto Rico no fue la excepción.

Canales de riego

Canales de riego

Un joven sanjuanero que ayuda en el Centro Comunal de El Coquí nos mira con curiosidad. Nelson y yo tocamos temas que parecen de universitarios jóvenes. Carcajeo y le menciono al grupo que, de acuerdo con los informes de los gobernadores de la colonia entre 1911 y 1916, la creación del sistema de riego para suplir los cañaverales de la costa del sureste de Puerto Rico fue el evento financiero más importante de la segunda década del siglo XX. La burguesía azucarera hawaiana, todavía en pugna con la California Sugar Refining Company en 1911-1916, jamás habría cedido el financiamiento, control y diseño del sistema de riego del archipiélago de Hawái a intereses monopolistas extranjeros. Como lo dijo el alcalde Tortoise John en la película Rango, de Jonny Depp: «controlas el agua, y lo controlas todo».

Suena de repente el celular de Nelson. Este se excusa, pues tiene que ir a cumplir con veinte obligaciones. La comunidad necesita agua potable, comida y linternas. Medio Coquí está todavía sin energía eléctrica. Comencé así lo que no podía ser sino una despedida no deseada. En medio de ella, un abrazo apretado, una invitación al reencuentro, y palabras que sellan el interés común por la liberación de nuestro pueblo. En fin, una conversación aún inconclusa con un compañero, amigo y hermano…

El autor es un abogado, periodista y escritor guayamés nacido en New Jersey que se ha destacado en luchas sociales en los Estados Unidos. Es activista en las luchas reivindicatorias de los indígenas de Dakota del Sur. En 2014 ganó el primer premio del concurso literario ‘Una Especie en Peligro de Extinción’, en la Feria Internacional del Libro en La Habana, Cuba, con el ensayo El Coyote y su bol de polvo.

 

 

In Memoriam : Héctor Vázquez Franco

Héctor Vázquez Franco comenzó desde su adolescencia, a identificarse con las causas justas en favor de los desvalidos. Líder estudiantil, comunitario, cultural, social y patriótico. Su entrega familiar fue incondicional. Además fue miembro fundador del Comité Comunal Playa/ Playita, del periódico Salinas Hoy, Arte Sur, Comité para el Desarrollo de Salinas (PUEDES) y del Comité para el Desarrollo Social y Cultural del Coquí. Además, fue un gran humanista y por ello, su espíritu anidará eternamente en los corazones de los que tuvimos el privilegio de compartir luchas y quehaceres con él. Descansa en paz compañero.

José Manuel Solá: In Memoriam

Jose Manuel ha partido, ahora mora en el parnaso nacional, ahora anda trazando versos entre las estrellas este noble boricua que hizo de Encuentro Al Sur uno de sus pizarrones poéticos.  Este poeta, narrador, periodista y educador puertorriqueño, nacido el 1º de agosto de 1944 en Caguas, Puerto Rico. fue premiado en numerosas ocasiones, entre otras, con el Primer Premio, género Narrativa: 7mo Certamen Nacional de Literatura, Federación de Maestros de Puerto Rico (2001); Segundo Premio, género Poesía: 7mo Certamen Nacional de Literatura, Federación de Maestros de Puerto Rico (2001); Premio “aBrace” de Literatura; Montevideo, Uruguay (2002); Fue declarado “Poeta de Excelencia”, por la Casa del Poeta Peruano durante las actividades del Encuentro Literario aBrace; Montevideo, Uruguay (2003); y se le tributa un homenaje en la Legislatura Municipal de Caguas, Puerto Rico (2004). A partir del 1997 y durante dos años publicó y distribuyó el boletín “Bodegón de los Poetas”, que circuló entre escritores y poetas de Latinoamérica y España. Sus trabajos han sido publicados en numerosas revistas literarias de Puerto Rico, México, Estados Unidos, España, Perú y Luxemburgo. Ha publicado en Poesía: Poemas (1994); Hay luz en esa casa que fue mía (1996); Los nombres en la piedra (2001); Incandescentes pájaros del alba y otros poemas en libertad (2004); Poemas para leer una tarde de octubre (2006); Poemas clasificados / y aquellas otras lunas misceláneas (2009). En narrativa: Ya vienen a buscarme (2001); Milagro bajo la estrella del Oriente (2001).

Che, como lo conocian sus compueblanos y amigos, fue un bardo que conquisto a sus lectores con versos cargados de empatía humana.

In Memoriam : Elizabeth Y. N. Márquez Famanía

Nuestra poeta Elizabeth Y. N. Márquez Famanía partió a escribir versos entre el sol y las estrellas, en otras galaxias… se fue a escribir los cuentos de terror que tanto le gustaban detras de la luna y de seguro se asomará de vez en cuando desde allá arriba a soplarnos una musa en el oído con la brisa / Marinin.
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El Círculo Literario Antonio Ferrer Atilano se encuentra de luto. La joven escritora e integrante del Círculo, Elizabeth Y. N. Márquez Famanía, ha fallecido. Nuestras condolencias a su madre y también escritora Hilda Famania (Eyanore Azabache), y a todos los poetas. Descansa en paz. / CLAFA
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Hay luto en la Casa del Poeta. La joven poeta Elizabeth Márquez Famanía se fue a leerle poesías al Poeta Universal / Nora Cruz
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Elizabeth: Tu partida repentina, como los versos que dulcemente te acorralaban a tan tierna edad, ha dibujado abismos sollozantes en los senderos que siempre le habían pertenecido a la alegría. Nunca olvidaré tu risa, cuando entre la seriedad de la poesía aprovechaba para narrarte algún chiste malo. Tampoco se borrará de mi memoria tu interés en publicar mis poemas y para siempre llevaré conmigo nuestra última conversación, tratando de cambiarle el nombre a los famosos “sorullitos de maíz”. Tu temprano viaje al lugar de las musas ha sido una sorpresa fría y lluviosa, pero yo me quedaré con lo que eras: una luminosa noche de cristales acurrucados en la aurora. / Lucia Cruz
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El Centro Cunyabe se une a la pena que embarga a la familia poeta de nuestra región con la perdida de nuestra amiga y colaboradora Elizabeth Marquéz (Eyanore Azabache)
Vuela Alto. Se unio a los Angeles escritores de Dios / Edwin González
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 Desde  los lugares  misteriosos en que la vida se una a la divina energía, sigue tejiendo versos para deleitar eternamente a las estrellas.

El escándalo del primer beso televisado en Puerto Rico

Esther Sandoval, nombre artístico de Esther María González, quien nació en Ponce, se crio en el poblado de la Central Aguirre y se graduó a los 16 años de la Escuela Superior de Salinas, protagonizó el primer beso en la boca en una telenovela puertorriqueña.

En 1954 se transmitió  Ante la ley, la primera telenovela boricua. Un melodrama estelarizado por Esther Sandoval y Mario Pabón. El realismo de una escena en que Mario Pabón besa en la boca a Esther Sandoval desató la condena moral de los sectores más conservadores del país. El escándalo provocado por los moralistas causó revuelo nacional pero no impidió  la ascendente carrera actoral de Sandoval.

Incluimos aquí la información biográfica sobre Esther Sandoval escrita por Javier Santiago y Dean Zayas publicada en Programa del Festival de Teatro Internacional de 2005 que organiza el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

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Comentando fotografías: El comité organizador del Carnaval Abey de 1996

El Carnaval Abey de 1996 se celebró en el fin de semana del 25 al 28 de abril.  En la foto figuran algunos de los  miembros que integraron el Comité Organizador de aquella edición,  Ese año el tradicional carnaval fue dedicado a Carlos Manuel Ortiz Rivera, Calín  y el actor Eddie Miró participó como el Gran Mariscal del desfile. La Reina juvenil fue Paris Guzmán Angleró y la infantil Julie Marie del Valle Ramos.    Las actividades artísticas incluyeron  la cantante Giselle, Caña Brava, Zafra Negra y Andy Montañez y su Orquesta. Aunque no están los 14 miembros que integraron el comité quizás nuestros lectores recuerden los nombres de los que figuran en la fotografía.

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Félix M. Ortiz Vizcarrondo (1939-2016) : In Memoriam

Fallece un narrador de anécdotas salinenses.

Felix M. Ortiz Vizcarrondo, uno de los colaboradores de Encuentro Al Sur, falleció en la madrugada de ayer en un centro de salud privado a la edad de 77 años.  Ortiz Vizcarrondo fue un reconocido líder cívico y uno de los miembros originales de la Fraternidad Eta Epsilon Sigma fundada en 1958.

El autor, que se crio en la Central Aguirre y paso su adolescencia en la calle Monserrate, era egresado del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.  Le sobreviven tres hijos de su matrimonio de la también fallecida Gladys Ortiz Dávila.

A Félix lo recordamos como el hombre de la siempre desplegada bandera monoestrellada en lo alto del flamboyán de su casa, como el fotógrafo de los personajes populares de Salinas, como el disidente de las opiniones mayoritarias, como el luchador de causas puertorriqueñistas y como el padre de los hijos de Gladys Cheche, que era decir, “Usted y tenga.”

Parte de sus escritos están recogidos en este blog, aunque se sabe que elaboró un manuscrito sobre la historia del Caserío Francisco Modesto Cintrón que dio por perdido.

En su producción narrativa se destacan las anécdotas y cuentos en torno a personajes y sucesos recogidos de sus vivencias o de la tradición pueblerina.  La vida cotidiana es eje central de sus estampas sobre los lugares y parajes en los que sus personajes populares y comunes interactuaban.  Ejemplo de ellos son sus escritos sobre las áreas recreativa naturales, sobre los cines y sobre los lugares de baile al alcance de los habitantes de Salinas y sus barrios.

Títulos como los siguiente dan una idea de la variedad de temas en sus escritos: Recuerdos, El follón idiomático, Velocidad, buen ojo, y precisión, El gallo de Toño Guinea, El lagarto verde, La Jueyera, Teatros y cines pueblerinos, Salinas Stars. El Cructáceo y la locomotora núm. 8, entre otros que se pueden leer en Encuentro Al Sur.

Acompañamos este homenaje póstumo con una sensibles palabras del compueblano Josué Santiago de la Cruz en la que nos enseña como admirar la grandeza de un gigante mundial y la inmensidad de un amigo que nos acompaña en los tramos de la cotidianidad.

srs

HASTA QUE NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR, AMIGO FÉLIX.

Hoy vestimos de ludo. No por la muerte de Fidel, que fue grande, sino por la muerte de Félix Ortiz Vizcarrondo, que fue inmenso.

Fidel nos enseñó a resistir y Félix a convivir. Aquel nos enseñó a caminar de pie y El nuestro a caminar a pie.

Hoy siento más la partida de mi amigo Félix, no porque lo tuve cerca y lo conocí en la cotidianidad, sino porque su humanidad y su limpieza de espíritu me tocó a carne viva las fibras más íntimas de mi ser. De él aprendí a ser independentista. Aprendí de su ejemplo a amar con fervorosa pasión el terruño que me vio nacer, porque no se puede ser independentista si en nosotros no aflora ese primer amor, grande y eterno, a la patria chica. Al Barrio. Al pueblo y su gente.

La muerte de Fidel lanzó un manto de angustia entre los amantes de la libertad y enemigos del imperialismo. Copó todos los titulares del mundo. Abrazó todas las emociones. Despertó al demonio y a Dios para enfrentarlos en esa cruzada que ha convertido al hombre y a la mujer en seres poco menos que despreciables. Pero la muerte de mi amigo Félix, para los que tuvimos el privilegio de conocerle, no despertó emociones encontradas. Su paso por la vida fue menos espectacular que el del Padre de la revolución cubana. Menos impresionista, pero sin duda más ejemplar en la pureza de su legado.

Hoy se viste de tristeza la alegría.

Vuela alto amigo Félix y prepáranos un rinconcito allí, junto a Gladys y Rosin y Julín y los viejos míos.

JSC

Foto tomada del facebook de Manolo Ortiz Ortiz

 

Rafael Alomar Conde : In Memoriam

 

Rafael Alomar Conde

Diciembre 11, 1933- Noviembre 15, 2016

Se ha notificado el sensible fallecimiento del destacado atleta y ex pelotero salinense Rafael Alomar Conde.

Nació en Salinas, Puerto Rico, el 11 de diciembre de 1933. Rafael es parte de una de las familias del béisbol más reconocidas de América Latina. Junto a sus hermanos Tony, Demetrio, Santos, y sus sobrinos Sandy y Roberto, así como sus primos Antonio “Guinea”, Gilberto, y Pedro, le han brindado a Puerto Rico muchos momentos de gloria. Su hijo Luis (Gui) Alomar jugó con los Lobos de Arecibo y los Leones de Ponce en los años 80.

Rafael es uno de los hijos de Demetrio Alomar y Rosa Conde que juntos a sus hermanos y hermanas Luz María, Víctor, Tony, Ana, Demetrio, Guilla y Santos, forman  una de las familias más respetadas de Salinas. En su matrimonio con Elsa Rivera, procrearon siete hijos; Enitza, Irma, Rafael, Víctor Luis, Odalys, Reinaldo, Keyla y doce nietos.

En el Beisbol AA jugó con Juncos, conformando con Antonio Alomar, Monchito Maldonado, Ticolo Soltero y Pekén Andino, el equipo de los mulos que participo en la serie semifinal  de 1951 contra Humacao, perdiendo en el juego decisivo celebrado en el parque neutral de Vega Baja.

Rafael Alomar comenzó en el Beisbol Profesional a los 20 años de edad en la temporada de 1954-1955 con Ponce y terminó su carrera con ese mismo equipo en el 1967, uniéndose a la lista peloteros que toda su carrera profesional la jugaron con Ponce:“Pancho” Coimbre, “Griffin” Tirado, “Planchardón” Quiñones, José Antonio Burgos, Carlos Lanauze, y “Foca” Valentín.

Una de las mejores temporadas con los Leones fue la de 1960-61, En esa temporada terminó segundo en bateo en la Liga con promedio de .314, segundo en hits con 66 el tercer mejor robador de bases con 6. Su hermano gemelo Tony de los Cangrejeros de Santurce fue el líder en triples con 3.

Finalizó con promedio de por vida de .267, y de las doce temporadas que jugó, en seis tuvo un promedio sobre .280 y dos sobre .300. En 1963-1964 jugó en su primera serie semifinal contra San Juan.

Sus mejores años fueron en 1955-56 (.306), 1959-60 (.291) y 1960-61 (.314). Se destacó en la defensiva como gran guardabosque. Tiene la distinción de ser el primero en dar un hit en la inauguración del Estadio Hiram Bithorn el 24 de octubre de 1962.

Rafael Alomar participó en las Ligas Menores desde 1955 hasta 1964:

  • 1955- 56- Firma con los Patirrojos de Cincinnati, equipo Douglas clase D y equipo Savannah clase A.
  • 1957- Enviado a los Piratas de Pittsburg al equipo Clinton
  • 1958-61- Con los Gigantes de San Francisco varias categorías donde en 1958 tuvo su mejor temporada (.281 promedio de bateo, 19hrs cuarto mejor, 80rbis noveno, líder en triples con 9). Con el equipo Danville. Además jugo en Springfield, Rio Grande Valley, Tacoma. En 1961 con el equipo Tacoma clasificación Triple A, fue el quinto mejor bateador de la Liga de la Costa del Pacifico con promedio de .313.
  • 1962- Jugo con los Gigantes y Los Ángeles, Tacoma, Hawaii, Tri-City.
  • 1964-65- Participó en México con varios equipos, Tabasco, Puebla y Campeche.

Tuvo promedio de bateo por vida en las Ligas Menores de .293.

En el Béisbol AA, fue dirigente en el Beisbol AA con los Potros de Santa Isabel y de los Brujos de Guayama.

EL LINAJE DE LOS ALOMAR CONDE

La presencia de la dinastía Alomar en el beisbol de Puerto Rico comienza en la década de 1940 con Antonio (Guinea) junto a  sus primos de Santa Isabel los hermanos Gilberto y Pedro. Guinea Alomar jugó hasta la década de 1950, luego Rafael  y Antonio (Tony) llegaron al beisbol a mediados de los 50’s. Demetrio debuta en el 1959, llevando el batón en el relevo generacional. Santos, padre les siguió en el 1961 y continuó jugando hasta su retiro en 1978, tras 15 años en las Grandes Ligas.

Los hijos de Rafael, Luis “Gui” Alomar jugó con los Lobos de Arecibo y el de Tony Alomar, Tony Hanza, jugó con los Senadores de San Juan y con los Vaqueros de Bayamón.

Por la vía materna el linaje los vincula con el legendario lanzador Ceferino “Cefo” Conde y Faría, con su hermano Juan Conde, primos de Doña Rosa, y en consecuencia con el formidable pelotero Ramón Luis “Wito” Conde hijo de Cefo, sobrino de Doña Rosa.

La parentela de los Alomar se extiende a la familia De León, por la vía de Juanita Alomar (prima de Don Demetrio, padre) madre de Luis “Biso” y Desiderio, miembros de la gran estirpe de lanzadores de donde proviene el destacado ex grandes ligas Luis “Mambo” De León, hijo de Biso. Junto a Luis Angelico (Pichi) infielder, Desiderio (Desi) lanzador, Jesús Antonio (Chu) lanzador y el menor Luis Antonio (Mambo). Además de Jorge de León, primo de Mambo.

por Jossie Alvarado

Fuente; Museo Pancho Coimbre (Sr. Héctor Ortiz)

15 de noviembre de 2016

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Comentando fotografías: Honra a una cepa de líderes comunitarios del ayer

Se nos olvida que somos hijos del pasado y que el presente se disipa a cada bocanada de aire imperceptiblemente.  La memoria suele ser corta y desaparece tras cada muerto desconocido.  El oficio de historiar en el seno de la comunidad amortigua el olvido pero las muerte lo traicionan, cosa que el historiador  busca superar no siempre con éxito, porque antes que él debió existir un registrador.  Tras las huellas andadas va el historiador para recolectar pedazos de pasados y montar la narración que reconstruye el extinto acontecer

Esta foto, publicada por René Santos en Facebook es un registro de la vida comunitaria del poblado Coquí en particular y de Salinas en general.  Registros como este ayudan a mitigar la pérdida de memoria, que tanto empobrece la autoestima y debilita la identidad.  Porque esa imagen es un instante tras la cual hay historias de vida, luchas comunitarias y divergencias.

Publicamos la foto con la intención de que los espectadores ayuden a describirla, a identificar las personas y a comentar lo que sepan en torno a ellas. Asimismo, donde y cuando se tomó la foto. La base para esa identificación son los nombres de Julio Famanía, Pedro Espada, Mister Colón y Arcilio Bahamonte. Es sencillo: indique la fila y la posición de izquierda a derecha que ocupa la persona en la foto.

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Randy Díaz, promotor de los linajes artísticos que nos distingue como pueblo.

Lo más que ama de su trabajo es montar en Salinas el espectáculo Un Aguinaldo de Amor.  Una fiesta prenavideña que presenta Randy Díaz Colón el Día de Acción de Gracias en la Plaza Delicias.  Es un regalo de amor que realiza todos los años junto a su hijo Randy Gabriel, familiares y amigos para encender los corazones con espíritu navideño.

Durante esa celebración además de alegría, música en vivo y parranda navideña, se reparten desayunos, almuerzos, ropa, juguetes, y utensilios de primera necesidad. Además, se llevan a cabo clínicas de salud, recortes de cabello para féminas y hombres y se elevan oraciones.  Todo esto con la participación de entidades y de personas reconocidas que han contribuido en los distintos quehaceres de la vida como Santos Alomar, Ángel ‘Cholo’ Espada, Ricky Malavé, los hermanos Bisbal, Paquito Matos, Ricki Martínez, Guacho Díaz, entre otros.

Randy Díaz Colón es un salinense nacido en Brooklyn el 31 de marzo de 1971 cuando sus padres Jorge Díaz y Zenaida Colón, de La Plena y de Palmas, merodeaban por Nueva York. Desde muy pequeño sintió el impacto de la ancestral cultura del jíbaro borincano en sus sentimientos y querencias. Tan fuerte son esos lazos que a pesar de criarse en entornos urbanos rodeado de influencias que desvalorizaban las manifestaciones culturales de nuestros antepasados, desarrolló un profundo amor por la música típica y las expresiones de la cultura puertorriqueña.

Así nació su admiración por los trovadores puertorriqueños como Flor Morales Ramos (Ramito) y Luis Miranda (El Pico de Oro), uno de los grandes maestros en el arte decimal y de la improvisación. Su primer maestro en el arte de componer décimas fue su propio hijo Randy Gabriel, arte que éste aprendió con Luis Daniel Colón, el recordado niño trovador que cantaba con Tony Croatto.

Posteriormente, tanto él como su hijo, perfeccionaron el arte de escribir décimas bajo la influencia del decano trovador Luis Miranda.  Inmerso ya en el negocio de los espectáculos, era Randy Díaz quien llevaba a don Luis a la mayoría de sus compromisos. Durante el trayecto se la pasaban de  manera jocosa  improvisando y en consecuencia, recibía una clase de cómo escribir e improvisar decimas junto con su hijo.

Se graduó de la Central High de Santurce, porque a punto de graduarse con su clase de 1989 en la Stella Márquez, optó por ir a vivir a San Juan con su hermano mayor. Luego de cursar su cuarto año inició estudió en la Universidad Interamericana de Guayama los que culminó en 2006 en el recinto de Cupey de donde se graduó como bachiller en Administración de Empresas con concentración en Gerencia. Posteriormente obtuvo la certificación de locución para radio y televisión  en la Academia Alcance del locutor Manuel Esteban Alegría. Desde ese entonces se dedicó a grabar anuncios comerciales para agencias publicitarias y  negocios, a la vez que producía programas culturales de radio tales como El Cantar de Mi Borinquén y Trovafina por la emisora Boricua 740 am. Como productor ha organizado diversos eventos culturales con la participación de artistas como Antonio Caban Vale “El Topo”, Quique Domenech, Don Luis Miranda `Pico de Oro`, Don Joaquin Moulier, Tavin Pumarejo, el maestro Jesús Cepeda, el rey de la plena Ángel L.Torruellas entre muchos otros, Randy ha producido eventos de salsa con la participación de artistas como Willie Rosario, Bobby Valentín, Elías Lopés, Lalo Rodríguez, Charlie Aponte, asi también como con sus queridos compueblanos Guillo Rivera y Ramón “Guacho” Díaz entre otros. También organizó varios concursos de trovadores con los mejores trovadores de Puerto Rico, que se transmitieron por radio.  Randy Díaz tiene su propia corporación `PRODUCCIONES RANDY DIAZ, una promotora de espectáculos bajo la cual continúa produciendo programas de radio y televisión a las vez que colabora con festivales en Estados Unidos y América Latina y con diversos artistas internacionales.  Además, en su faceta de compositor  ha escrito  numerables canciones que exploran géneros musicales como la décima, salsa, plena, balada, entre otros.

Actualmente Randy Díaz también prepara la nueva producción de su hijo Randy Gabriel que lleva por nombre “Que le digo al amor” que saldrá para febrero o marzo de 2017. Randy Gabriel, antes como niño y ahora como adolescente, se ha destacado como intérprete de géneros musicales tradicionales y contemporáneos.

Randy Díaz es un salinense que es vivo ejemplo de insistente brega empresarial en lo que es quizás la industria puertorriqueña más prometedora y exitosa: la exportación de la cultura musical boricua, la cual, desde el siglo 20 se ha ganado el favor de un público internacional que, en todas sus variantes, la escucha e interpreta alrededor del mundo.

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Fuente: Randy Díaz Colón, 2016.

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Foto: Bedford Sánchez, Paisaje salinense

Lleva el mojo isleño al corazón de San Antonio, Texas: la historia de Iris González Santiago

Atrás queda todo lo vivido cuando comienza el andar del emigrante.  Lo acompañan muchos sentimientos que irán disipándose cuando se llega a la otra orilla.  Pero el emigrante carga una mochila de vivencias y costumbres de la cual extraerá lo que define su ser.

La mayoría somos hijos inconscientes de emigrantes.  El tiempo trascurrido nos lo hizo olvidar.  Pero el legado del emigrante se manifiesta en las conductas y costumbres individuales y colectivas de sus predecesores.  Esa estela de vidas pasadas echa raíces en la nueva tierra para continuar el ciclo de una nueva patria de la que se puede partir, de la que se puede emigrar.

¡Dios nos lleve al Perú!  Se repite cambiando el destino  a lo largo de la Historia.   Desde la invasión estadounidense en 1898 para acá se ha gritado ese deseo: ¡Dios nos lleve a Hawái!, ¡Dios nos lleve a Nueva York, a Chicago, a Filadelfia, a Orlando! A tal punto que en todo los Estados Unidos los boricuas que emigraron crecieron y se multiplicaron  hasta alcanzar la cifra de cinco millones.

A los primeros emigrantes les tocó la peor parte.  Desconocía el idioma, sus viviendas eran las peores y se les hacia difícil conseguir los ingrediente para preparar una comida criolla.   Ni con el doble de la harina se lograba saborear un café puya cargado. Y solo  los más agraciado podía saborear una cena navideña con lechón, arroz con gandules, pasteles, tembleque y ron.

Pero eso ha cambiado. Tan amplio y extenso es el cambio que en uno de los lugares más céntricos de San Antonio en Texas, una salinense de pura cepa, ha logrado que la cocina puertorriqueña gane aceptación entre los habitantes de la ciudad.  En el restaurante Luna Rosa de Puerto Rico Grill y Tapas no solo pueden los amantes de la gastronomía boricua deleitarse con los sabores de una lechonera, sino que también se puede saborear el famoso mojo isleño oriundo de Salinas.

Iris Gonzales Santiago, la dueña de este restaurante familiar en el corazón de Brooks City Base creció en Salinas al cuidado de su madre Amparo Santiago Roque (Pali), de su abuela doña Amparo Roque, de su tía Redención Santiago y de Sonia Ortiz Cintrón, considerada por ella su segunda madre. En esos años Sonia vivió con ellas cuidando de la niña y pendiente de la abuela.

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Pali y Redención Santiago junto al ex alcalde Basilio Baerga

Iris creció amando la cocina. De pequeña siempre estaba en la cocina con su abuela  y husmeando de “metia” cada vez que su tía Redención preparaba algún bizcocho o pudín para alguno de sus clientes.

Luego de graduarse de la escuela superior de Salinas comenzó a estudiar en la Universidad de Puerto Rico en Cayey en 1983. Sin embargo en el 1984 se fue a estudiar a la New Mexico State University en Las Cruces.  En la NMSU obtuvo un bachillerato en tecnología médica. En New Mexico conoció a su esposo, Manuel Enrique Ornelas. La pareja decidió mudarse a San Antonio, Texas. Su esposo ejercía como maestro bilingüe y posteriormente como principal de escuelas. En Texas Iris trabajó por un año en un hospital y luego durante tres años trabajó como química para el San Antonio Water System. El trabajo de laboratorio no fue de su agrado así que decidió convertirse en maestra bilingüe. Durante 13 años trabajo de maestra al tiempo que estudió una maestría en administración de escuelas. Sus últimos años en el campo de la educación los trabajó como coordinadora de los programas bilingües para el distrito escolar East Central de San Antonio.

Desde joven el sueño de Iris era cocinar y tener un restaurante. Sueño que hizo realidad y ahora se dedica a lo que realmente le gusta…  cocinar en su restaurante Luna Rosa Puerto Rican Grill y Tapas.  De esa experiencia como chef nos dice: “Aquí en el restaurante hago las famosas habichuelas guisadas de abuela… aunque nunca me quedarán como las de ella. Hacemos pescado al mojo isleño que es uno de los favoritos de mis clientes. El pernil que aprendí a hacer con Titi Reden es un “hit’ y también el budín, el coquito y los pasteles… En navidades hago las almojabanas de abuela y las torrejas… En fin, tenemos los platos tradicionales y también gastronomía moderna como churrasco, trifongo y tapas españolas”.

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Iris González Santiago

Iris tiene dos hijos, Omar (29) y Amadeus (19). Omar es enfermero pero ha decidido trabajar de bartender en el restaurante. Amadeus se graduó de escuela superior y quiere ser chef, así que trabaja en la cocina del Luna Rosa.

Sobre sus raíces boricuas expresa “Siempre he estado bien orgullosa de mi Salinas y de mi familia porque en Salinas y con mi familia aprendí mis valores. Todo lo que ahora soy se lo debo a ellas (mami, abuela, Titi Reden y Sonia). A mi abuelo, Aguedo Santiago Cruz no lo conocí ya que murió cuando mi mamá Pali apenas tenía 18 años. Pero mi mamá se ocupó de hablarme de él.  Sé que fue maestro y abogado y que escribió “Salinas a través de cien años. Mi papá fue José González Ramos del Coquí. Su mamá, María Ramos era hermana de Don Silito Godreau Ramos. Mi abuelo paterno, Don Cheo era dueño de la Gallera del Coquí. Era de la playa de Salinas y hermano de Chichi y Doña Polita y sobrino de Doña Ladis”.

El Luna Rosa de Puerto Rico Grill y Tapas es un restaurante donde se combina la gastronomía puertorriqueña con los sabores del Caribe, España y México de gran aceptación en la ciudad de San Antonio.

El menú del Luna Rosa es variado pero cuando de comida boricua se trata allí se puede disfrutar de una abundante o auténtica comida puertorriqueña como el  tradicional arroz con gandules y lechón asado, acompañado de mofongo, tostones, sorullitos, y un montón de otros deliciosos platos puertorriqueños. Y cuando de bebidas se habla, hay de todas para todos los gustos, pero sobresalen como acompañamiento perfecto para cualquier comida los cócteles de ron puertorriqueño hechos al momento o una margarita tropical. Pero para pasarla en grande, al estilo latino, los espectáculos directos incluyen la música y los motivos que tanto hacen disfrutar al público asistente.  En fin, hay mucho que comer, beber y disfrutar en el Luna Rosa.

srs

Los que se graduaron en 1956

En mayo de 1956 se llevó a cabo la 28ª graduación de cuarto año de la Escuela Superior de Salinas.  En esa ocasión uno 86 adolescentes completaron los requisitos que los hacia merecedores del diploma de escuela superior.

La escuela superior de Salinas se estableció inicialmente en el histórico edificio escolar Luis Muñoz Rivera, inaugurado en 1925. La primera graduación de cuarto año se realizó en 1928 y estaba compuesta de siete estudiantes.

Recientemente un grupo de los alumnos de la clase de 1956 se retrataron frente a la antigua alma mater antes de ir a celebrar el 60 aniversario de su graduación.

Gracias a Yolanda Cerrera, esposa de uno de los miembros de la clase, le presentamos la foto que captó ese instante.  Además incluimos una copia digital del programa anunciando los actos de graduación. La misma se realizó el 29 de mayo de 1956 en el Salón de Actos de la Escuela Luis Muñoz Rivera, antigua sede de la Primera Escuela Superior de Salinas.

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Como parte del 60 aniversarios se efectuó una misa en recordación a los miemisa-clase-1956-2mbros de la clase graduada del 1956 ya fallecidos en el templo parroquial Nuestra Señora de la Monserrate.

Estos adolescente de 1956 rememoraron sus años escolares en una actividad de confraternización  efectuada el día del reencuentro en septiembre de 2016.

Vea:

Programa de graduación

Lista de los graduados