La impunidad de las nuevas sectas

por: Ferrán Cosculluela

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Era una época en la que estaba decaída y triste. Acababa de romper una relación de ocho años y había cambiado de trabajo. Un amigo me aconsejó que fuera a la consulta.

“La gente sitúa las sectas en algunos grupos que tiene muy visualizados o de los que se ha hablado mucho, pero no incluye otro tipo de grupos como puede ser una ONG o una empresa. Por eso nosotros hablamos de grupos de manipulación psicológica y no de sectas, porque muchas personas asocian ese término a una práctica religiosa.”

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Empresas de venta piramidal, asociaciones de carácter deportivo, organizaciones que ofrecen técnicas de memorización y lectura rápida a los estudiantes,expertos en terapias alternativas, congregaciones de carácter religioso, tarotistas, astrólogos. El mundo de las sectas, o mejor dicho, de los comportamientos sectarios y la manipulación psicológicase ha diversificado en los últimos años y su número va en aumento.

“No importa si crees en ovnis o en la reencarnación. Lo que importa es que puedas creer libremente, en un ejercicio libre de tu razón y sin haber sido manipulado por otras personas con prácticas de alteración de la personalidad o técnicas de persuasión cohercitivas”.

Las sectas o grupos sectarios actuales no tienen nada de esotérico, ni sus acólitos llevan túnicas y se recluyen en las montañas. Y muchas veces tampoco se trata de grandes estructuras, sino que puede ser un pequeño grupo reunido en torno a un gurú o líder,que se erige en maestro, sanador, guía espiritual o conseguidor de bienes materiales, y al cual los adeptos entregan su confianza, con seguidismos extremos.

Hay personas de 50 años que han hipotecado sus casas y han sido exprimidas por un solo individuo y luego tienen dificultadas para ponerlo en conocimiento de la policía por sensación de ridículo”, comenta el mando policial.

El curso, que duró un año, se realizaba un fin de semana al mes en Sant Cugat. Había entre 15 y 20 alumnos y la formación se basaba en aprender a amar. “Decía que la pareja era la antítesis del amor, que si nos desprendíamos de las emociones podríamos amar de verdad y sanar a la gente. Decía que él era dios”, afirma. (…) El líder y maestro, Francesc Fonollet, un homeópata de Sabadell, seguiría en activo si no hubiera sido condenado a seis años de cárcel el pasado mes de mayo por abusar sexualmente de dos pacientes.

En la actualidad no existe ninguna sentencia judicial que haya condenado a ninguno de esos grupos, por eso tampoco hay ninguna lista oficial de ellos. “No hay sentencias porque la manipulación psicológica es muy difícil demostrar ante un tribunal y también son muy difíciles de perseguir policialmente.

Fuente: laicismo.org/

Elogio del sentido común / Eduardo Galeano

[“Le Monde Diplomatique rescata este artículo sobre el sentido común del escritor uruguayo Eduardo Galeano que siempre estuvo del lado de los oprimidos usando el oficio de periodista y escritor para agujerear las dictaduras del Cono Sur. Diferente de otros, no abandonó su compromiso militante en tiempos de incertidumbres ideológicas: estuvo junto a los movimientos contrahegemónicos de los noventa y se acercó a las plazas de los indignados de la presente década. Un firme practicante del “sentido común”. Galeano murió en Montevideo el año pasado. Recordémoslo.”]

ELOGIO AL SENTIDO COMÚN

por Eduardo Galeano

Nos reúne, en la mañana de hoy, la búsqueda de áreas de cooperación y de encuentro en este mundo enfermo de desvínculos. ¿Dónde podremos encontrar un gran espacio todavía abierto al diálogo y al trabajo compartido? ¿No podríamos empezar por buscarlo en el sentido común? ¿El cada vez más raro sentido común?

Los gastos militares, pongamos por caso. El mundo está destinando 2.200 millones de dólares por día a la producción de muerte. O sea: el mundo consagra esa astronómica fortuna a promover cacerías donde el cazador y la presa son de la misma especie, y donde más éxito tiene quien más prójimos mata. Nueve días de gastos militares alcanzarían para dar comida, escuela y remedios a todos los niños que no tienen. A primera vista, esto traiciona el sentido común. ¿Y a segunda vista? La versión oficial justifica este derroche por la guerra contra el terrorismo. Pero el sentido común nos dice que el terrorismo está de lo más agradecido. Y a la vista está que las guerras en Afganistán y en Irak le han regalado sus más poderosas vitaminas. Las guerras son actos de terrorismo de Estado, y el terrorismo de Estado y el terrorismo privado se alimentan mutuamente.

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En estos días se han difundido las cifras: la economía de Estados Unidos está repuntando y ha vuelto a crecer a buen ritmo. Sin los gastos de guerra, según los expertos, crecería mucho menos. O sea: la guerra de Irak sigue siendo una buena noticia para la economía. ¿Y para los muertos? ¿Habla el sentido común por boca de las estadísticas económicas? ¿O habla por la boca de ese padre dolido, Julio Anguita, cuando dice: “Maldita sea esta guerra y todas las guerras”?

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Los cinco países que más armas fabrican y venden son los que gozan del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. ¿No contradice el sentido común que los custodios de la paz mundial sean los que hacen el negocio de la guerra?

A la hora de la verdad, esos cinco países mandan. También son cinco los países que mandan en el Fondo Monetario Internacional. Ocho toman las decisiones en el Banco Mundial. En la Organización Mundial del Comercio está previsto el derecho de voto, pero jamás se usa.

La lucha por la democracia en el mundo, ¿no tendría que empezar por la democratización de los organismos que se llaman internacionales? ¿Qué opina el sentido común? No está previsto que opine. El sentido común no tiene voto, y tampoco tiene voz.

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Muchas de las más feroces extorsiones y de los más atroces crímenes que el mundo padece se llevan a la práctica a través de esos organismos que dicen ser internacionales. Sus víctimas son los otros desaparecidos: no los que se perdieron en la niebla de horror de las dictaduras militares, sino los desaparecidos de la democracia. En estos años recientes, en Uruguay, mi país, y en América Latina y otras regiones del mundo han desaparecido los empleos, los salarios, las jubilaciones, las fábricas, las tierras, los ríos, y hasta han desaparecido nuestros hijos, que desandan el camino de sus abuelos, obligados a emigrar en busca de lo que desapareció.

¿Obliga el sentido común a aceptar estos dolores evitables? ¿Aceptarlos, cruzados de brazos, como si fueran la inevitable obra del tiempo o de la muerte?

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¿Aceptación, resignación? Reconozcamos que poquito a poco, el mundo va siendo menos injusto. Por poner un ejemplo, ya no es tan abismal la diferencia entre el salario femenino y el salario masculino. Poquito a poco, digo: al ritmo actual, habrá igualdad de salarios entre los hombres y las mujeres dentro de 475 años. ¿Qué aconseja el sentido común? ¿Esperar? No conozco a ninguna mujer que viva tanto.

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La verdadera educación, la que proviene del sentido común y al sentido común conduce, nos enseña a luchar por la recuperación de todo lo que nos ha sido usurpado. El obispo catalán Pedro Casaldáliga lleva largos años de experiencia en la selva brasileña. Y él dice que es verdad que más vale enseñar a pescar que regalar pescado, pero advierte que de nada sirve enseñar a pescar si los ríos han sido envenenados o vendidos.

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Para que los osos bailen en los circos, el domador los amaestra: al ritmo de la música, les golpea las ancas con un palo erizado de púas. Si bailan como deben, el domador deja de golpearlos y les da comida. Si no, continúa el tormento, y en las noches los devuelve a las jaulas sin nada que comer. Por miedo, miedo al castigo, miedo al hambre, los osos bailan. Desde el punto de vista del domador, esto es puro sentido común. Pero, ¿y desde el punto de vista del domado?

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Setiembre de 2001, Nueva York. Cuando el avión embistió la segunda torre, y la torre crujió, la gente huyó volando escaleras abajo. Entonces los altavoces mandaron que los empleados volvieran a sus puestos de trabajo. ¿Quiénes actuaron con sentido común? Se salvaron los que no obedecieron.

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Para salvarnos, juntarnos. Como los dedos en la mano. Como los patos en el vuelo.

Tecnología del vuelo compartido: el primer pato que se alza abre paso al segundo, que despeja el camino al tercero, y la energía del tercero levanta vuelo al cuarto, que ayuda al quinto, y el impulso del quinto empuja al sexto, que presta fuerza al séptimo.

Cuando se cansa el pato que hace punta, baja a la cola de la bandada y deja su lugar a otro, que sube al vértice de esa uve invertida que los patos dibujan en el aire. Todos se van turnando, atrás y adelante. Según mi amigo Juan Díaz Bordenave, que no es patólogo pero sabe de patos, ningún pato se cree superpato por volar adelante, ni subpato por marchar atrás. Los patos no han perdido el sentido común.

(Fuente: Le Monde Diplomatique)

Nota de redacción: Se dice que el sentido común está anclado en lo prudente, lógico y valido.  Se le considera un don para inferir con celeridad las decisiones de la vida práctica y juzgar las situaciones de forma razonable.

 

 ¿Puede un funcionario público negarse a ejercer sus funciones por objeción de conciencia?

A preguntas de un periodista sobre si apoya a los funcionarios públicos que se niegan a casar personas del mismo sexo alegando objeción de conciencia, el Papa Francisco dijo: “… puedo decir que la objeción de conciencia es un derecho que entra en cada derecho humano. Es un derecho. Y si una persona no permite hacer objeción de conciencia, niega un derecho. En cada estructura judicial debe entrar la objeción de conciencia porque es un derecho, un derecho humano”.

La pregunta a Francisco surge a raíz de las posturas de Kim Davis, la funcionaria del condado de Rowan en Kentucky, quien fue arrestada por negarse a casar parejas del mismo sexo debido a sus principios religiosos.

El asunto se complica cuando la objeción por principios se extiende a otros ámbitos no estrictamente religiosos. La desobediencia a la ley por razones de principios éticos, morales o religiosos ha llevado a mucha gente a la cárcel, y peor a la muerte cuando reta los poderes políticos establecidos.

Un aspecto a considerar en este asunto es si la objeción de conciencia “se extingue” para un funcionario público por razón de su juramento como tal. Cuando el funcionario juramenta para asumir un puesto se compromete a cumplir con la constitución y las leyes. ¡Con todas! No jura diciendo: “Juro cumplir en parte con…” La selectividad no está incluida en los juramentos a cargos públicos.

La objeción de conciencia de un funcionario público particular pierde peso cuando no es consistente frente a posturas éticas y morales igualmente sensitivas,  Ese es el caso del funcionario que se niega a casar personas del mismo sexo, pero que envía a la cárcel a una persona que se niega participar en una guerra o el que bendice a la tropa ante de ir a matar o morir en el campo de batalla.

¿Puede un funcionario público facultado para salvaguardar derechos civiles negarse a cumplir su ministerio por razón de objeción de conciencia?  Al respecto basta decir que en los ámbitos legales y administrativo el ejercicio de las atribuciones de un cargo no está sujeto a incumplimiento.  

Por Sergio A. Rodríguez Sosa

Avergonzados los psicologos por sus colegas torturadores

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Torturas antiguas

Los psicólogos que crearon el programa de tortura de la CIA deberían rendir cuentas afirmó un vocero de la APA. Según el informe del Senado los psicologos, James Mitchell y Bruce Jessen, recibieron un contrato de 81 millones de dólares para ayudar a diseñar métodos de tortura para la CIA, entre ellos algunas de sus tácticas más abusivas.

Con nuevos detalles expuestos sobre el rol de Mitchell y Jessen, la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por su sigla en inglés) ha reiterado su pedido de que rindan cuentas por ello. Rhea Farberman, directora ejecutiva de comunicaciones de APA, habló el miércoles al respecto.

Farberman dijo: “Quedamos disgustados y francamente asqueados por algunos de los brutales detalles. Las técnicas descritas son evidentemente torturas, van contra todo lo que defiende nuestra disciplina. Claramente violaron derechos humanos y leyes internacionales. Como dije antes, los dos psicólogos que al parecer estuvieron involucrados, no son miembros de nuestra asociación. Están fuera del alcance de nuestro programa de ética. Pero más allá de eso, deberían rendir cuentas por ello. Si estas alegaciones son ciertas, deberían rendir cuentas por serias violaciones a leyes estadounidenses e internacionales”.

Tomado de Democracy Now

Consejos para la vida

por José Manuel Solá

En estas cosas que aprendí siendo niño pensaba esta mañana y me las repetía (a mí mismo):

Si alguien te maldice desde su rincón oscuro, bendícele desde la luz de tu puerta

Si alguno te odia, ámale.

Si alguien te roba, procura que lo que se lleve sea útil para su crecimiento espiritual.

Si alguno te reta, ábrele paso y déjale solo peleando con su locura.

Si alguien se queda con tu trabajo enséñalo a hacerlo mejor que tú.

Si alguno te grita, haz silencio y trata de entenderlo.

Si alguien te difama, dí de él lo mejor que sepas.

Si alguien te llama “grande” comprende tu pequeñez, no la suya.

Si alguno se vanagloria ante ti por su título de Doctor, sigue tu camino con tu certificado de humildad.

Si alguien te ningunea o descalifica por la pobreza de la que vienes, celebra su riqueza y dale el mejor pedazo de tu pan.

Si alguno arroja una piedra a tu espalda y luego huye, déjalo huir o mejor aún: muéstrale la puerta de salida, así demostrará la estatura de su carácter.

Porque al final, ¿qué ganan?, ¿qué pierden? Nada. Pero ambos aprenderán a ser auténticos.

(c) José Manuel Solá / 4 septiembre 2014

¿Desvaríos? / José Manuel Solá

Nuestra vida, sí, es un sueño. O una cadena de sueños, ¡quién lo sabe! Pero la nuestra -la tuya, la mía, la de todos-es un sueño que acaso un día, tal vez, podamos interpretar, descifrar, correctamente. Por ahora sólo sé que es un sueño, una travesía que se torna odisea en el tiempo.

Una travesía en la que abundan las aventuras, los ideales -como el amor-, los días de risa y los del llanto, las esperanzas, las derrotas, los días triunfales, las pérdidas de las cosas que amamos -padres, hermanos, amigos… Las cosas felices que aparecen inesperadamente; esas lluvias que hacen reverdecer nuestros campos y brotar los jazmines y llenan de poesía el cristal de las ventanas; el sol que te besa en cualquier mañana… Y la muerte que acaso puede ser el despertador o el fin de todo. Nadie puede decirlo con certeza, por eso la llamamos misterio.

Y así la amamos, la vivimos, la saboreamos como un vino -viejo de historias, nuevo de aconteceres, de instantes. Nuestra vida es así, un poema, un concierto, un juego de luces, una sucesión de otoños, el río que no acaba, un malabar de alegrías y tristezas, una búsqueda del sentido de las cosas, de su razón de ser, de su destino… si acaso hay un destino escrito. ¡tanto triunfo, tanto desacierto!

Pero, sí, es un sueño, una función tal vez en la que creemos ser el único protagonista que se mueve en escena. Una locura dulce que -mientras lo vivimos- no nos abandona. No queremos abandonarlo. Soñamos escalar una montaña hiriéndonos las manos, perdiendo todo aliento sin alcanzar la cumbre. Y en eso se nos va la vida. Pero sabemos que es hermosa pues en medio de todo está el amor que nos renueva aunque ocasionalmente también nos desespera: nos libera.

Pero… ¿somos actores que optamos voluntariamente por participar en la función? ¿O somos marionetas? ¿Quién o qué habla a través de nuestra voz? ¿Quién maneja los hilos? ¿O somos los que escribimos cada acto del drama, de nuestra propia comedia de aciertos y errores? Creo que ni tú ni yo lo sabemos.

No obstante, este es nuestro sueño, nuestra historia. Y de espectador está sentado el mundo, el infinito.
Por ahora, soñemos…

José Manuel Solá

16 de agosto de 2014

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Una reflexión sobre las relaciones de pareja y el matrimonio / Samuel Caraballo

El artículo original 4 mitos sobre el matrimonio que tu probablemente creas fue escrito por la afamada escritora Peg Streep, autora de 11 libros y un sinnúmero de artículos de diversos temas sobre asuntos matrimoniales, y publicado en la revista Psychology Today, de julio del 2014 (www.psychologytoday.com/blog/tech-support/201407/4-myths-about-marriage-you-probably-believe). Al leer el artículo creí prudente reflexionar sobre el mismo y compartir el producto con mis lectores. Es mi esperanza que al leer este escrito nuestro entendimiento sobre la vida matrimonial se amplíe.

La autora presenta cuatro creencias generalizadas que no pasan el cedazo de la investigación. Un mito consiste exactamente en esto, ideas o creencias que no han sido corroboradas por una investigación arbitrada, y que se aceptan como verdaderas. Estos 4 mitos, que son aceptados por muchos, sin considerar su peligrosidad para el funcionamiento balanceado de la vida matrimonial, son los siguientes:

Vivir juntos antes del matrimonio es una buena idea.

Aunque esta creencia está generalizada en cierto sector de la sociedad, la evidencia la contradice. Las investigaciones de Judith Treas and Deidre Giesen (2000), revelan que las personas que previamente al matrimonio han convivido tienen una probabilidad de 39% más a la infidelidad que los que no lo han hecho. De hecho, la investigación demuestra que el vivir juntos sin formar un matrimonio afecta la concepción de lo que es el compromiso matrimonial en los individuos. Esta aparente distorsión del compromiso matrimonial puede hacer que las personas que han cohabitado antes del matrimonio sean más propensas al divorcio, que quienes no lo han hecho.

Discutir es normal y saludable en la relación matrimonial.

Las investigaciones de Frank D. Fincham & Thomas N. Bradbury (1992), demuestran que en las parejas con altos niveles de estrés, los conflicto matrimoniales son percibidos como producto del egoísmo o de la insensibilidad de la otra parte. El estrés producto de constantes discusiones distorsiona las verdaderas causas del mismo conflicto. En los matrimonios saludables y estables los eventos negativos que se suscitan se minimizan y se buscan causas externas para explicar el conflicto, más que la pareja acusarse mutuamente. Para John Gottman (1994), en su libro Why Marriages Suceed or Fail, lo más importante en una discusión matrimonial no es realmente el motivo, sino el cómo se discute. Hay cinco “jinetes del apocalipsis” en todo matrimonio que hay que evitar:

(a) La crítica o atribución—en lugar de enfocarnos en la acción ocurrida, nos enfocamos en la personalidad de la otra parte.

(b) La contienda, que consiste en intentar herir la estima de la otra parte.

(c) Ponerse a la defensiva, que consiste en evadir la responsabilidad que se tiene por medio de excusas sin sentido.

(d) Asumir una postura de indiferencia o de “todo me resbala”. En esta postura queremos demostrar que somos pasivos, cuando realmente somos muy agresivos. No decir nada, irnos a leer el periódico, o escapar del lugar, es peor porque marginalizamos a la otra parte y sus sentimientos.

Esta bien que las parejas sean diferentes

Aunque ciertas diferencias son necesarias, grandes diferencias representan un serio problema. Hay diferencias que son dañinas a la salud marital y difícil de parear. Es importante entender que los “yugos desiguales” que las Sagradas Escrituras mencionan se refieren a personas con diversas visiones de la vida, de la fe, de valores y de conducta. Estas diversas visiones de la vida, hacen que la pareja, aunque tenga metas comunes, sus acercamientos a estas sean diferentes, generando en ocasiones conflictos que hacen insostenible la vida en pareja.

El historial de las pasadas relaciones de mi pareja no es importante.

Contrario a esto, el historial de relaciones amorosas de la pareja es muy importante, porque se pueden establecer ciertos estilos de conducta que se perpetúan, afectando las relaciones matrimoniales posteriores. Inclusive, hay prácticas que por su persistencia se incorporan a la personalidad del individuo y tienden a fijarse de manera inconsciente a través del tiempo formando un patrón. Treas & Giesen (2000), entre sus conclusiones han encontrado un patrón que nos debe alarmar; por cada pareja sexual que se tenga después de los 18 años, la posibilidad de infidelidad se incrementa en un 1%.

Sin embargo, en lugar de lamentarnos por el historial emocional de su pareja, haga lo mejor posible, por identificar cuál o cuáles han sido esos patrones adversos que se han fijado, tanto en usted como en su pareja, y comprométase a trabajando juntos para el cambio. Las neurociencias nos han enseñado sobre la plasticidad o maleabilidad del cerebro, y la gran posibilidad de que los patrones de conducta fijados a través del tiempo puedan ser cambiados con la asistencia de Dios y ayuda profesional. El compromiso está en luchar juntos para hacer real el cambio y que estos cambios fortalezcan la relación matrimonial, haciéndola más balanceada y feliz. Muchas bendiciones.

Referencias básicas:

Fincham, F. D. & Harold, G. T. (2000). The longitudinal association between attributions and

marital satisfaction. Journal of Family Psychology, Vol.14, no.27, 267-285.

Gottman, J. (1994). Why marriages succeed or fail. New York: Fireside.

Treas, J. & Giesen, D. (2000). Sexual infidelity among married and cohabitating Americans.

Family Relation 55 (October, 2006), 499-509.

Creer o no creer

por José Manuel Solá    

pensarUn día yo me iré (obviamente, como todos). De ese día no tengo la contraseña ni la fecha ni la hora. Pero en algo estoy sumamente claro: sucederá, lo quiera yo o no. No soy dueño del tiempo ni creo en el destino. De hecho, ya no sé en qué creo o siquiera si creo. A estas alturas de mi vida elijo no creer en nada, en nadie, en porqués o por cuantos.

Pero sí creo en algunas cosas que, de todas maneras, no determinan mi vida aunque de vez en cuando determinen el rumbo de algunos de mis asuntos. Ea, ¡que dije algunos! Por ejemplo, creo en la maldad del ser humano, que hasta el “mejor” de todos puede ser traicionero y malvado. Naturalmente, no me estoy santificando, así que no me excluyo.

Creo que el hombre que se define como inteligente (porque así lo cree sinceramente, porque se lo hicieron creer o porque entiende que tiene que proclamar públicamente su alegada inteligencia para brillar o sobresalir sobre el común desde su humana y opaca mediocridad) usualmente pertenece a la más bruta de todas las especies que pueblan el planeta. Y de esa actitud algo megalomaníaca, es que surgen todos los conflictos: los que lo llevan por la vida y los conflictos que le crean a otros. Y de ahí nacen las guerras, las difamaciones. Y se vuelven taimados y traicioneros. Pero, bueno… nadie es santo, ¿no?

Creo en el fuego que igualmente purifica o mata. Que ilumina o consume. Que existe, como un dios, desde antes del Big Bang. Creo en el agua, que igualmente calma la sed que puede acabar con un incendio; creo en el agua que, igual que otro dios, está en todas las cosas y que de la misma manera que puede servir en un rito bautismal, puede arrasar con toda una aldea y cuanto en ella existe.

Creo en la tierra sobre la que hoy camino y que un día cubrirá mi cuerpo, las cosas que yo deje al partir. La tierra que florecerá sobre mis huesos, mis despojos y aún sobre mis sueños infinitos y sobre la que otros andarán creyéndose felices.

Y quiero creer en la libertad. Pero, al igual que el dios de mis padres, es algo que no he visto en lugar alguno, mucho menos en mi propia vida. Ergo, solamente digo que “quiero” creer. Pero, “desde que el hombre es hombre”, sea mediante el llamado “contrato social” o de muchas otras maneras, los homínidos hemos dejado la responsabilidad de nuestra libertad en manos ajenas. Por eso no lo somos.

Y creo en el silencio. Nada más.

Clemente Llovet : In memoriam

Clemente LlovetSe ha comunicado el sentido fallecimiento del educador y destacado líder magisterial puertorriqueño Clemente Llovet

En memoria de su vida al servicio de los maestros del País reproducimos a continuación una breve biografía de este distinguido salinense.

Clemente Llovet Martínez / Carmen Bobren Bisbal

Clemente Llovet Martínez nació en la hacienda La Isidora de Salinas.  En aquella época se utilizaban diversas estructuras como salones de clase.  En uno de esos salones, ubicado en la esquina de las calles Celso Barbosa y Román Baldorioty de Castro, detrás del edificio que ocupó la Tienda Valdelluly Segarra, estudió sus grados primarios.  Es egresado de la Escuela Superior Luis Muñoz Rivera de Salinas en la época que era superintendente escolar la venerable maestra Stella Márquez Morales.  Concentró sus estudios universitarios en el campo de la educación obteniendo su bachillerato en la Universidad de Puerto Rico.  Posteriormente cursó una maestría en la New York University.

Comenzó su magisterio en las escuelas rurales de Salinas.  Ejerció como maestro en la apartada escuela de la comunidad Monte Grande primero y luego en la Escuela de las Parcelas Vázquez, ambas del Barrio Lapa.  Su carrera magisterial como administrador se inició cuando fue nombrado director de la Escuela Woodrow Wilson del barrio Aguirre.   Posteriormente dirigió la Escuela Intermedia Román Baldorioty de Castro, así como también su Alma Mater, la Escuela Superior Luis Muñoz Rivera.

Buscando nuevos horizontes se traslada a la zona metropolitana de San Juan como director itinerante en Cataño.  Más adelante, fue designado superintendente de escuelas del distrito escolar de Carolina.

Su vida profesional estuvo íntimamente ligada a lograr mejores condiciones de trabajo para los maestros.  Como  parte de esas luchas, alcanzó al puesto de subdirector ejecutivo de la Asociación de Maestros de Puerto Rico, para entonces el único gremio de maestros existente en el país.    Uno de sus amores en la vida profesional era la Asociación de Maestros de Puerto Rico.

Fue servidor y amigo de todos sus compañeros de trabajo pero como es usual,  su círculo de amigos lo conformaban  condiscípulos  y coetáneos de su amado Salinas. Por nombrar algunos Vicente Ortiz, Julín Jiménez y Aníbal eran compañeros de bohemia que se juntaban a cantar sin que faltara corear “Yo no voy a Salinas, Yo no voy a Salinas, por no pasar por El Arenal.”

En el terreno familiar su amada esposa, de la que siempre decía que sacó su nombre de un cofrecito de oro: “En un cofrecito de oro metí la mano y saqué el dulce nombre de Darcy que jamás olvidaré.”  De esa hermosa relación surgieron dos hijos, cuatro nietos, dos biznietas y muchos allegados a los que quiere y los que le respetan y admiran.

Clemente Llovet Martínez, como expresara una vez la inolvidable maestra Stella Márquez Morales,  junto a  nombres como Justo Luis Pérez Morell, Félix Luis Ortiz, Iván M. Márquez, Manuel Miranda, Vicente Ortiz Colón, Alfonso García Martínez, Lino Rodríguez, Carlos R. Rodríguez, Redención Santiago, Iris Colón Rodríguez, Micaela Lefevre, Hortensia Modesto, Joaquina Figueroa, Paula Mateo, Victoria Mateo,  Mercedes Modesto, Jorge E. Muñoz, Federico José Modesto, sobresale entre los destacados egresados de la Escuela Superior  de Salinas de las primeras dos décadas de existencia de la amada Alma Mater escolar.

Recordatorios

recordatorios de Clemente Llovet

Facebook disminuye la felicidad de la gente

Ahora resulta que Facebook no produce felicidad entre la gente que la utiliza.  ¿Que piesa usted de eso? Lea el siguiente parte noticioso y emita su opinión.  ¿Cuanto vacio produce Facebook en su convivencia diaria?

Estudio determinó que el Facebook disminuye la felicidad de la gente 

facebook felicidadUn estudio de la Universidad de Michigan, al noreste de Estados Unidos, concluyó que la red social más utilizada en el mundo, Facebook, aunque ayuda a que las personas se encuentren conectadas, no contribuye a que sean más felices, ya que “mientras más se utiliza esta página, menor es la satisfacción con la vida”.

La investigación utilizaron el muestreo de experiencia, uno de los métodos más seguros para deducir cómo las personas piensan, sientan y se comportan en la vida cotidiana; y los resultados fueron publicados esta semana por la revista científica Biblioteca Pública de Ciencias (PLoS, por su sigla en inglés).

El autor principal del estudio, Ethan Cross, sostuvo que el Facebook puede producir disminuciones en el bienestar del usuario, porque, “en apariencia, proporciona un recurso inestimable para satisfacer la necesidad humana básica de conexión social. Pero en lugar de mejorar el bienestar, hemos encontrado que predice el resultado opuesto, lo socava”.

Para la investigación contaron con la participación de 82 jóvenes adultos, todos ellos propietarios de cuentas en Facebook y de teléfonos inteligentes. El sistema de muestreo se fundamentó en mensajes de texto aleatorios cinco veces al día durante dos semanas y que contienen enlaces a una encuesta digital con una serie de preguntas:

¿Cómo te sientes en este momento? ¿estás preocupado en este momento? ¿te sientes solo ahora? ¿cuánto has usado Facebook desde la última vez que te lo preguntamos? y ¿cuánto te has relacionado con otras personas “directamente” desde la última vez que te lo preguntamos?.

A través de sus respuestas, los científicos llegaron a la conclusión que “cuanto más se usa Facebook, peor te sientes después”. Pese a ello, no encontraron explicación al hallazgo, pues las personas no eran más propensas a usar Facebook cuando se sentían mal “Aunque utilizaban más esta herramienta cuando estaban solos, la soledad y el uso de esta red social predecían de forma independiente cómo de felices se sentían los participantes posteriormente”, reseña el estudio.

Por último Cross concluyó que “Facebook no se usa como sustituto de sentirse mal o solo”. Sin embargo, expresó que esperan realizar más investigaciones con participantes de una variedad de grupos de edad, para examinar la posibilidad de generalizar estos resultados.

teleSUR-HispanTV-EuropaPress-ElNorteDeCastilla/MARL

Breve reflexión sobre el éxito, el triunfo y los vencedores

por José Manuel Solá

 De vez en cuando he visto personas comprando libros, vídeos o manuales de auto-ayuda; personas bien intencionadas cuya meta es alcanzar lo que consideran el éxito en sus vidas, aún cuando no estén del todo claros en su definición del concepto “éxito”, pero que usualmente lo asocian a logros económicos –lo cual, en sus casos, no es del todo desacertado- o en sus conquistas amorosas a largo o corto alcance, o en obtener posiciones, bien remuneradas, claro, en su ámbito profesional o político o de la naturaleza que estas sean. Ganar concursos, vestir a la moda, ostentar o exhibir títulos académicos, ser reconocidos en los medios de comunicación, ser elegidos –por sus méritos o sin ellos- por la masa, pavonearse ante el mundo con poses y frases superficiales, vacías de contenido…. A eso se reduce el éxito para esas buenas y bien intencionadas, pero igualmente superficiales, personas. Recordamos, claro, que el éxito es el fin o salida, el resultado más-o-menos feliz, de un negocio o asunto. Hasta ahí llega el éxito. Lamentablemente en casi todas esas situaciones, mucho de lo que es esencial para el espíritu humano queda permanentemente lacerado… o perdido. Luego, ¿cuál es el éxito?

El triunfo, por otro lado, ha sido definido tradicionalmente como la entrada solemne a la ciudad (o a donde sea) del ganador de una gran batalla, una entrada victoriosa, brillante. ¿Cuántas batallas logramos ganar en nuestras vidas? ¿Cuándo y en qué situaciones resultamos triunfadores, victoriosos? Y sobre todo, ¿a costa de qué? ¿Qué cosas hemos debido sacrificar en medio de la batalla para alcanzar el triunfo anhelado? Y al final, al alcanzar la meta perseguida… ¿nos sentimos realmente exitosos, triunfadores? En definitiva, al llegar a ese lugar, ¿qué nos dice el inventario? ¿Cuáles son los haberes, las ganancias, las pérdidas? Sobre todo, ¿podemos hablar de triunfo cuando las pérdidas son tan evidentes que lastiman la mirada?

Constantemente recibo mensajes por correo, por Internet o en la prensa, que exhortan a la búsqueda del triunfo, del éxito, usualmente en el área de los estudios profesionales. Y no está del todo mal. Pero ese mercadeo superficial que nos muestra al ser humano alegadamente exitoso, triunfador, como una persona con gran chequera, con viajes en primera clase, que se mueve entre las luces verdes y azules, casi siderales, de laboratorios con la más moderna tecnología, que bebe champagne y viste de Prada, pero que no ensucia sus zapatos con el polvo de los caminos, que no contamina sus ojos con la mirada de los humildes…

Se nos “educa” para considerarnos triunfadores, exitosos, si aprendemos a adaptarnos a la sociedad de consumo y cantamos sus alabanzas. Si eres artista, soñador, idealista, poeta, –  – en fin, si eres una persona espiritual-, entonces no podrás –de acuerdo a esa visión- considerarte exitoso o triunfador, porque eso no es rentable.

Personalmente, yo considero exitosa y triunfadora a la persona que se alza por encima de sus errores, de sus egos, de sus deseos de venganza y sus rencores, a la persona que puede caminar a través de la tormenta para ayudar a levantarse al caído, a la persona que conociendo su identidad como hijo de Dios, hermano de Cristo y templo vivo del Espíritu Santo, se sabe custodio del mundo que nos rodea y custodio del espíritu que nos fuese encomendado. Aún cuando en esa lucha –que lo es como la más formidable de las batallas- nuestras vestiduras queden hechas jirones. Ese, para mí, es un vencedor porque puede decir con el Maestro: he aquí que yo he vencido al mundo……

 

 josé manuel solá /  5 de agosto de 2013