Entradas de Encuentro Al Sur

Obispo católico de Ponce exhorta a detener la quema de carbón

por Víctor Alvarado

“un solo día más de este atropello pone en riesgo las vidas de los afectados y el ecosistema de nuestro País”

Ponce, Puerto Rico – El Obispo católico de la Diócesis de Ponce, padre Rubén Antonio González Medina, exhortó a los creyentes a unirse a los esfuerzos para detener la producción de energía a base de la quema de carbón en Puerto Rico.

En una carta enviada como apoyo a la manifestación realizada por la Resistencia contra la quema de Carbón y sus Cenizas tóxicas (Resistencia RCC) frente a la planta de la empresa AES, el Obispo González sostuvo que la combustión de carbón es una práctica “moralmente condenable”.

“Dadas las observaciones, riesgos y efectos que ya se observan con la quema y disposición de carbón, las irregularidades que se han observado en la aplicación de reglamentos, los peligros de grave contaminación y toxicidad que se han señalado crecientemente, y la aparente sumisión de agencias gubernamentales a un interés primariamente económico, reitero mis expresiones que vienen desde noviembre de 2016 sobre este asunto, sostengo que es moralmente condenable esta práctica, y exhorto a los creyentes a unirnos a los esfuerzos para detenerla en el plazo más breve posible”, manifestó.

En su misiva, el líder de la Iglesia Católica cita varios párrafos de la “Carta Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la casa común” del Papa Francisco, en donde el Sumo Pontífice hace un llamado a considerar la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes.

“Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas- necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora”, afirma el Papa.

En otros incisos de su escrito, el Papa Francisco reconoce los espacios de mucho compromiso y de entrega generosa de la sociedad civil y advierte que la política no debe someterse a la economía y ésta no debe no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia.

Sobre el anuncio del gobernador Ricardo Rosselló Nevares, de que se propone terminar con la quema de carbón el año próximo, el Obispo de Ponce dijo que espera que esa promesa se materialice.

“Esperamos que la promesa se materialice en disposiciones firmes bajo ley, y aun así insistimos en que la salud de nuestros vecinos no debería esperar a un año, pues un solo día más de este atropello pone en riesgo las vidas de los afectados y el ecosistema de nuestro País”, concluyó.

Expresiones sobre cenizas Obispo Rubén 3.5.19.pdf

Libros: La casa de los cachorros, de David Arce

por Miguel Garnett

Cuando se lee una novela, no siempre se presta mayor atención al epígrafe o a las palabras de la dedicatoria, y, en el caso de esta novela de David Arce, eso es fatal. El poema que constituye el meollo de la dedicatoria habla de Macondo y es a través de la lupa del realismo-mágico simbolizado por aquel pueblo creado por Gabriel García Márquez que se debe leer esta obra ubicada en Chulucanas y sus alrededores. La novela de David Arce ofrece un espejismo y una fantasía a veces de jolgorio o de gracia, y a veces de un ambiente lúgubre. Este último se encuentra simbolizado casi al principio con la muerte del Negro Otero que se colgó del badajo de la campana mayor de la catedral, y “Ese día las chirocas no cantaron”. Una escena graciosa se encuentra cuando la dueña del prostíbulo llama a Carmelo Seminario en pleno acto de amor, anunciando que le busca un chico guapísimo que dice que es su hijo: “Es urgente, don Carmelo”. Él contesta: “Carajo! Uno no puede estar tranquilo en ninguna parte sin que lo jodan!” El chico luego le informa que lo ha buscado por todas partes, y “Vengo a decirte que la abuela Mercedes acaba de fallecer.” Así, los goces de la vida y las sombras de la muerte se encuentran.

La novela tiene una estructura especial y consiste de una serie de viñetas. En cada una de estas hay una pequeña historia en torno de uno u otro de los personajes que llenan las páginas de la obra. Mayormente son personajes pintorescos como vemos en el relato del nacimiento de Domingo Seminario que se encuentra cerca del principio de la novela. Él es hijo de un tramposo vendedor de cebo de culebras y Doralisa Seminario. Ella da a luz sin la ayuda de nadie y su hermana la encuentra con el hijo “envuelto como un tamal y chupando la teta como un bendito”. A los 16 años, Domingo provoca un gran escándalo porque roba a María Candela, una mujer mucho mayor que él. Sus amoríos son fuente de bastante chisme, y hasta de sermones de parte del cura, aunque más tarde vemos que este señor no es tan santo que digamos. Domingo muere salvando a cuatro niños de ser ahogados en el río Ñácara, son los cuatro cachorros y son ellos que dan el nombre a la casa que Domingo había estado construyendo con María Candela. Pasan seis años y María Candela convierte la casa en un prostíbulo después de la llegada de uno de los cachorros que le dice: “He venido a dormir contigo”. Él tiene solo 14 años y ella “solo sentía la firmeza y los latidos de aquel miembro formidable”. Una escena en el prostíbulo hace recordar otra parecida en la novela “No se lo digas a nadie” de Jaime Bayly; sucede que Carmelo Seminario quiere iniciar a su hijo, Jorge, en “los escarceos del amor”. “Jorge, asustado, miró a todas las chicas de todas las razas y no supo a quién escoger. María Candela lo tomó cariñosamente de la mano y lo llevó a su habitación, mientras el padre acariciaba a la Pepa Rengifo. ‘¿Por qué será tan cojudo este huevón? Con tantas pichoncitas escoge la más vieja’.” María Candela no delata a Jorge a su padre por su incapacidad de cumplir sexualmente como hombre y, en agradecimiento, Jorge lleva a sus compañeros del colegio militar, así que “con tanto cadete como cliente, el nombre de la Casa de los Cachorros adquirió mayor fama”.

Un prostíbulo es un buen espejo del mundo o aún se puede decir que es “el gran teatro del mundo”. La dueña es casi siempre una persona formidable en todo sentido de la palabra; y así es María Candela. Las chicas que trabajan allí ofrecen un abanico de la condición de la mujer desde las pobres esclavas sexuales explotadas por gente despiadada e involucrada al fondo en el horrendo trato de personas, hasta las chicas elegantes que gozan de su profesión y ganan buen dinero. De los clientes ni se diga. Literalmente acude todo el mundo, ricos y pobres, gordos y flacos, hombres sin problemas y hombres desesperados, hombres buenos y hombres malos, hombres cariñosos y hombres abusivos, jóvenes ya experimentados y jóvenes tímidos. Probablemente la novela más famosa que utiliza este escenario es “Nana” de Emile Zola. Zola fue el primer escritor “naturalista” –una corriente literaria dedicada a retratar la verdad de la vida humana, cueste lo que cuesta. Zola lo hizo con una honestidad excepcional retratando la corrupción y la decadencia del imperio de Napoleón III. En “La Casa de los Cachorros” David Arce retrata el Perú que es un país de profundos contrastes de gozo y de tristeza, de riqueza y de pobreza, de piedad y de hipocresía, de humor chispeante y de pomposidad aburridísima, y su obra, aunque marcadamente diferente, encuentra un vínculo con “La Casa Verde” y “Pantaleón y las visitadoras” de Mario Vargas Llosa, con sus respectivos caleidoscopios de todas las sangres.

Precisamente porque “La Casa de los Cachorros” es escrita como una serie de viñetas es un libro que se lee con facilidad. Se puede leer una viñeta, releerla, saborearla y meditarla si quiera. Con frecuencia se considera que una novela sea buena, cuando el lector se encuentra tan atrapado que tiene que seguir leyendo; y cuando llega al fin de un capítulo le urge comenzar el próximo. “La Casa de los Cachorros” no es así. Permite otro ritmo de lectura. Como ya he dicho, cada viñeta provoca no sólo una lectura sino un repase, y aún se puede decir que después de leer varias viñetas el lector se encuentra impulsado a volver hacia atrás para captar de nuevo lo que hace o dice tal o cual personaje, y gozar de los contrastes que David Arce nos ofrece. Por ejemplo, el nuevo maestro, Manuel María es un “blanquiñoso recién llegado de Lima que pedía las cosas, modulando siempre la voz, pidiendo por favor, nunca se le escuchó un carajo, ninguna mierda, nada, ni una sola lisura”. Pero lisuras hay cuando el gay, Siete Leches Madeleine, pelea con Ciro (con seis nombres más) Cherres Pacherres, que es un peleador temido. Ciro le dice: “maricón de mierda, no te metas en asunto de marido y mujer” –es que Siete Leches busca bronca a Ciro porque lo ha escuchado gritar y pegar a su mujer, Aurora Canales, que es lisiada. Siete Leches da a Ciro la paliza de su vida, y cuando Aurora se molesta con su defensor, este reacciona diciendo: “¡Qué mujer para cojuda, la defienden y todavía se molesta!”

En total, son 47 viñetas. 47 mini-historias que se relacionan y entretienen al lector, que muy bien pueda acompañar su lectura con un buen trago para lubricar el gozo que provoca este libro.

©Miguel Garnett,

Cajamarca, abril de 2019

 

Activistas protestan frente a la planta de carbón de AES en Guayama

COMUNICADO DE PRENSA

5 de mayo de 2019

Policías no pudieron detener el avance de los manifestantes hacia el perímetro de la empresa

Guayama, Puerto Rico – Activistas de la Resistencia contra la quema de Carbón y sus Cenizas tóxicas (Resistencia RCC), realizaron una contundente manifestación contra la empresa AES y denunciaron el daño a la salud y la contaminación producida por la quema de carbón en Puerto Rico.

Cientos de personas provenientes de distintos puntos de la isla, inicialmente montaron un extenso piquete en la PR 3, a la entrada del camino que conduce hacia la planta de carbón.

En el 2017, en esta área se dieron fuertes encontronazos entre activistas y la policía, incluyendo la fuerza de choque, durante los operativos que realizó el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares, para proteger a la carbonera AES y escoltar los camiones que movilizaron miles de toneladas de cenizas tóxicas hacia vertederos en Peñuelas.

En esta ocasión, al comienzo de la actividad, que fue dedicada al recién fallecido activista y profesor José “Pepo” Hernández de Peñuelas, varios agentes de la policía se mantuvieron a distancia, mientras diversas organizaciones expresaban su apoyo a la lucha contra la quema de carbón.

Algunos de los colectivos que expresaron su apoyo fueron: el Colegio de Médicos, el Campamento contra las cenizas de Peñuelas, el Comité Diálogo Ambiental de Salinas, la Federación de Maestros, la Iglesia Fuente de Vida de Guayama, Toabajeños en Defensa del Ambiente, la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (UNETE), y la Alianza Comunitaria y Ambiental del Sureste (ACASE).

También estuvieron presentes la ex senadora María de Lourdes Santiago y la Lcda. Mariana Nogales.

En un momento dado, los activistas se movilizaron hacia las vallas que la policía había colocado en el camino público que lleva hasta la planta de carbón. Pero los agentes policiacos en el lugar, no pudieron detener la avalancha de personas que continuaron su camino hasta llegar al área de la empresa AES.

Allí, mientras la policía y guardias de seguridad de AES se apostaron en los terrenos privados de la instalación carbonera, los activistas continuaron con su piquete en el camino público.

Los organizadores de la actividad aprovecharon para leer cartas de apoyo enviadas desde Colombia, de parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Carbón (Sintracarbon) y la Fuerza de Mujeres Wayuu; Estados Unidos, de parte de la organización Diáspora en Resistencia; y de Puerto Rico, de parte del padre Obispo Rubén Antonio González Medina, de la Iglesia Católica de Ponce.

El mensaje final estuvo a cargo de miembros de la organización Comunidad Guayamesa Unida por tu salud, quienes reafirmaron los reclamos de que se cierre la planta de carbón, se remueva toda la montaña de cenizas tóxicas y de carbón que mantiene la empresa a la intemperie, se monitoree y se limpien las áreas donde se han depositado cenizas tóxicas en 14 municipios, el gobierno detenga cualquier negociación con AES y se le adjudique responsabilidad a la empresa por el envenenamiento de la salud de los vecinos de Guayama.

Lo se todo / Josué Santiago de la Cruz

La Reportera lo vio sentado en el último escalón de una escalera de concreto armado, único testigo de un hogar en ruinas.

–No se desespere que la vida le sonríe.

Sin apartar la mirada de algún punto indeterminado en lontananza, el hombre pareció no escuchar las palabras de aliento.

–Usted no está solo. Vamos a ayudarlo a reconstruir su hogar y su vida.

Luego el camarógrafo enfocó el lente para captar la angustia de aquel hombre que en estado de shock parecía afrontar, desesperanzado, la pérdida de todo lo acumulado en años.

Los vecinos no salían de su asombro al ver cómo le entregaban bolsa tras bolsa de suministros a un hombre al que ellos nunca habían visto por el vecindario.

©JSC
07/10/2017

 

Mi entrada al piso ocho y el año de mi nacimiento en la historia de Salinas

Por Roberto Quiñones Rivera

Hoy acabo de traspasar la puerta hacia el octavo piso de mi existencia, piso al que realmente no creía poder llegar, sin tener una razón verdadera para pensar en un porque no llegaría a los ochentas… pero aquí ya estoy.  Debo pensar que el Gran Arquitecto tiene un plan para mí.  ¿Con qué propósito? No sé, pero en este tiempo, días, semanas, meses o años, que estaré disfrutando del mundo terrenal será mi norte tratar de conseguir el bien común para todos desde el puesto que ocupo en la Legislatura Municipal de Salinas.

No obstante, a que mi pensamiento siempre ha sido el dejar que el pasado sea el pasado, en esta nueva vuelta al sol quisiera compartir algunos incidentes ocurridos entre los años 39 y 40 en nuestro pueblo de Salinas, eventos que no son nada de diferentes o tan extraños como los que ocurren en estos días.

Para la época de mi nacimiento era presidente de los Estados Unidos Teodoro Roosevelt, quien designó como Gobernador de Puerto Rico a Blanton C. Winship.  El alcalde de Salinas era Francisco Ortiz, el presidente del Senado era Rafael Martínez Nadal y el comisionado residente Santiago Iglesias Pontín.  En Salinas, el presidente de la Asamblea Municipal, como se conocía para la época, fue Cristino Figueroa Morales y algunos de los asambleístas, hoy llamados legisladores municipales, fueron los ciudadanos Miguel Rodríguez Cruz, Rafael Rivera Báez, Santos Lefevre, Venancio Torres, Guillermo J. Godreau, Celedonio Santiago y Tomas Pérez.   El secretario municipal de la Asamblea era el educador Diosdado Dones.  Los partidos políticos dominantes eran el Republicano, el Liberal, y el Socialista.  En esta época, el 22 de julio de 1938, se funda el Partido Popular Democrático bajo el liderato de Luis Muñoz Marín.

En esa época la principal actividad económica de Salinas giraba en torno al cultivo de la caña de azúcar.  En el casco urbano el comercio estaba constituido por establecimientos como gasolineras, entre las cuales estaba el garaje de Jesús Chuíto Monserrate. Entre las barberías estaban la de Tomás Pérez, donde estaba el estudio del fotógrafo Guerrero, y la Eduardo Rodríguez.  Existía la Herrería de Emilio Agosto y la Mueblería de José Vélez Roig.  En cuanto a zapaterías operaban las de José Ten y la de Nino Pérez.  La agencia de fúnebre era la González y la gran tienda frente a la plaza Valdejully & Segarra.  Existían las farmacias de Pedro Lugo y la Márquez.   En la esquina de la plaza estaba la papelería de Antonio Lozada y también estaba en la misma calle Monserrate el Laundry de Rosa Torres.  También estaban establecidas las pulperías de Vidal Díaz, Pablo Luchessi, y José Turrado.

En la Asamblea Municipal se discutían los asuntos que surgían en el pueblo y como ejemplo de esto tenemos constancia de una enmienda hecha el 18 de febrero de 1939 a la reglamentación existente de la manera de conducirse las mujeres de vida airada, en donde se establecía una multa de 25 dólares o 15 días de cárcel a la que no cumpliera con la reglamentación que hasta el modo de vestir cuestionaba.  En ese año se legisló que los mítines políticos solo podían efectuarse en la parte de atrás de la Plaza de Mercado, es decir en la calle San Miguel esquina calle Edwin Rivera.  Otra ordenanza aprobada ese año fue el toque de queda para que los niños no pudieran estar fuera de su hogar luego de las ocho de la noche a menos que estuvieran acompañados de sus padres.  Al parecer, fue en el año 1939 cuando por primera vez se legisló sobre este tema.

Para terminar este escrito, les pongo en conocimiento de uno de tantos casos de corrupción que ocurren en la administración pública desde que el mundo es mundo.  El 5 de octubre de1939 el Auditor de Puerto Rico intervino con el municipio de Salinas y encontró que había una serie de transacciones hechas por el alcalde consideradas como malversación de los fondos municipales.  A raíz de esta intervención el Gobernador de Puerto Rico William D. Leahy, quien había sustituido a Blanton C. Winship, radicó 14 cargos indicando serias irregularidades cometidas por el alcalde.  A diferencia de hoy día, la Asamblea Municipal asumió la responsabilidad de juzgar los hechos y determinar la culpabilidad o la inocencia del alcalde.  Pero el resultado final de este episodio lo traeré en un próximo escrito.

Nelson Santos Torres: ejemplo vivo de la lucha comunitaria

por Ruth (Tata) Santiago y Roberto Thomas

Hay seres humanos cuyo oficio en la vida es la vida misma. Estas personas son a la vez agricultores, constructores, tejedores, alfareros y maestros. Todo lo que pasa por sus manos es susceptible de ser fertilizado, de ser unido, abriendo paso a una nueva forma, puede transformarse en una obra de arte.  Estos artesanos dejan huellas indelebles en todas y todos con quienes se relacionan. Conocerlos es una agradable sorpresa que nos abre las puertas de otra humanidad, trabajar con ellos es una experiencia única que nos enriquece y nos transforma, relacionarse con ellos es entrar a una multiplicidad de vivencias de las que ya no hay marcha atrás.

Nelson Santos Torres es una de estas personas que asume la vida como un oficio. Busca sacar, desarrollar y potenciar la vitalidad que queda en este mundo de injusticias y desigualdades, para transformarlo en el lugar donde cada cual pueda vivir al máximo como parte de un proyecto de mejorar la existencia humana desde una perspectiva de equidad y de justicia. Emana vitalidad creativa y renovadora que practica y enseña con el ejemplo, sin pretensiones ni imposiciones.

Nelson nació en Santurce, Puerto Rico el 26 de agosto de 1946, hijo de Doña Zenaida Torres.  Se crió en Salinas junto a sus hermanas y hermanos y demás familia, durante la época agridulce de la industria de la caña de azúcar. Experimentó de cerca la vida sacrificada del obrero de la caña a través de su abuelo, Don Gerónimo Torres. Pero también tuvo un acercamiento a la vida holgada de los grandes terratenientes para los que su progenitora laboraba como empleada domestica. Desde jovencito, la vida le dio lección de la desigualdad e injusticia imperante.

En 1965 fue reclutado obligatoriamente al ejército de los Estados Unidos a la Guerra de Vietnam donde presenció la crueldad de la invasión norteamericana a un pueblo como el suyo que luchaba por su libertad. Al salir del ejército, Nelson pasó tres años en la ciudad de Nueva York donde participó en las luchas de reivindicaciones por viviendas decentes, educación de calidad y contra el discrimen a través de una organización conocida como, Justicia Boricua Latina.

Al regresar a Salinas en 1970, comprometió su vida con el proceso de justicia y vida buena desde las comunidades no solo de Salinas sino del sureste y otras comunidades y proyectos de Puerto Rico a través de las distintas organizaciones con las que se afilió y trabajó. Fue facilitador de proyectos agrícolas, políticos, obreros-industriales y educador.

Participo y colaboro con las Hermanas de Jesús Mediador y el Padre Álvaro en Bayamón.  Fue parte de la fundación de múltiples organizaciones y proyectos culturales, deportivos, sociales, educativos tales como el Instituto para el Desarrollo Cultural y Deportivo del Coquí, Inc, el Periódico Salinas Hoy que luego se convirtió en Hoy desde Salinas. En conjunto con pescadores y miembros de las comunidades de Salinas, Nelson fundó el Comité Comunal Playa-Playita de Salinas y el Comité para el Desarrollo de Salinas, lo que llevó al establecimiento de la Escuela La Rosada, entre otros. La Escuela La Rosada fue el espacio comunal donde se fundó el Comité Dialogo Ambiental.

Nelson fue parte del desarrollo de Nuestra Escuela en Caguas. Facilitó procesos de organización y desarrollo en la Barriada Morales y Savarona de dicha ciudad a través del Centro de Afirmación Personal y Familiar, (CAPFI). Los principios de evitar que los egos, las peleas chiquitas y las situaciones individuales se interpongan al beneficio y trabajo colectivo han sido guía de todo proceso en el que ha participado.

En diciembre 2010, Nelson lidera la fundación de la Iniciativa de Ecodesarrollo de Bahía de Jobos, Inc. (IDEBAJO) que continua la tradición de facilitar alternativas de desarrollo comunitario desde, por y para las mismas comunidades. Hoy desde IDEBAJO y las organizaciones que la componen, se propicia la autonomía mediante proyectos socio-productivos como Coquí Solar, Construyendo Solidaridad desde el Amor y la Entrega, que ha estado facilitando el desarrollo de vivienda desde el modelo de ayuda mutua, Huertos comunitarios del Coquí, diversos proyectos de turismo comunitario, programa de radio, la pescadería Raúl Maldonado en Playa, la gestión ambiental del Comité Dialogo Ambiental, la organización comunitaria y el desarrollo de proyectos de formación y capacitación entre otros procesos.

Nelson siempre ha enfatizado en la importancia del bien y la gestión colectiva y siempre ha reconocido la aportación de mucha gente en su proceso de vida, desde su madre y su familia, Letty, personas que lo acompañaron y facilitaron su desarrollo, los trabajadores de la caña, las comunidades y tantas otras personas que forman un colectivo que ha aportado y vive en el caminar de Nelson.

En fin, que hoy con reconocer Nelson Santos Torres no pretendemos entrar en esas dinámicas de engrandecer al individuo sucumbiendo a la banalidad de los egos, sino reconocer con humildad que juntos somos parte de ese proyecto, y que contigo hemos fortalecido nuestro compromiso. Que sabemos que somos herederos de la huellas y experiencias que nos ha compartido y que sumando las nuestras construimos un edificio de posibilidades esperanzadoras entre tanto agobio y frustración. Pero que nos parece importante, para recalcar esas cualidades, como unas que no debemos olvidar. Que no es posible transformar el mundo si no lo hacemos desde toda nuestra practica de vida, en el día a día, sin la altanería del que cree que sabe, sino con la humildad del que sabe que cada uno tiene una de las piezas para cambiar el mundo, y que con paciencia, cariño y amor es que se hace posible ese proyecto de humanidad. Gracias, Nelson por compartir junto a nosotras y nosotros la hermandad, la amistad y el arte del compromiso con un mundo mejor que hace que juntos hagamos esto posible.

 

©© Ruth (Tata) Santiago y Roberto Thomas

Semblanza leída en septiembre de 2018 en ocasión de conmemorarse en Salinas el natalicio de Pedro Albizu Campos.

 

La Matanza / por David Arce

El mismo día en que mi madre empezó con la cantaleta de que no hacíamos nada en la casa, que parábamos mataperreando en el campo, que traíamos soñas, pacasos, cololos, lagartijas y cualquier tipo de alimañas que se nos cruzara en el camino, ese mismo día en que el sol torrencial inundaba las habitaciones de la vieja casa, se apareció nuestro primo Saturdino, diciendo alegremente: tía, para ir con los muchachos a La Matanza, que van a matar un toro y va a haber una fiestaza con una banda de cuarenta músicos que vendrá de Sechura. Mi madre primero se hizo la sorda, mi hermano Grimaldo y yo solamente pasamos saliva e hicimos como que tampoco hubiéramos escuchado lo que dijo nuestro primo. Y él continuó, sin saber todo el sermón que nos había recitado nuestra madre. Tiíta, van a quemar un castillo de siete cuerpos, que tiene una paloma encima y la vaca loca que nos va a asustar, es por el cumpleaños de doña Edilia Martino, que viene a ser nuestra prima lejana, y que tiene tanta plata que se hace más lejana todavía. Deles permiso a mis primos para que me acompañen, también va a ir mi papá Serapio, y Don Arístides que nos va a llevar en su camión linchito que recién lo está estrenando.

Y a ti qué moscón te ha picado, le dijo mi madre con una mirada seria, cómo crees que voy a dejar a mis hijos con tremendos borrachos como tu papá y Don Arístides, además ellos tienen muchas cosas que hacer en la casa, no han terminado el corral para los pavos, ni han cosechado los tamarindos, que un día de estos se nos viene un aguacero que los va a dejar todos negros. Ni ropa limpia tienen. Se escuchó un portazo y Don Serapio con su voz ronca le dijo, ya pues mujer, deja que tus hijos disfruten sus vacaciones y que nos acompañen a la fiesta, yo los voy a cuidar, mira que van a matar un toro, le voy a decir a la Edilia que te envíe las vísceras y un par de libras de carne, también van a matar tres cabritos de leche, veinte gallinas, diez patos, cuatro pavos, y tres ovejas; ni que vaya a venir el Batallón de soldados que pasó por acá en la guerra del 41, que se comieron todas las raciones de un mes en los tres días que estuvieron e hicieron estropicios, dijo nuestra madre.

Mi hermano Grimaldo se comía las uñas y me miraba cómplice, y Don Serapio arremetía, acaso no han sacado buenas notas, tienen derecho a divertirse, y yo te prometo que no les va a pasar nada, yo te los voy a traer sanos y salvos.

Fue entonces que el sol alumbró más y el rostro duro de mi madre volvió a ser el de antes: fresco y reluciente, bueno, pero no hagan ninguna travesura y ya no maten ningún pájaro ni lagartija en el camino, que son animales de Dios, que nunca se sabe cuándo el mal puede estar acechándolos en cualquier oscuridad para llevarse sus almas, y más que ustedes son menores de edad, y al Enemigo les gusta llevarse angelitos para su oscuridad. Arréglense, báñense, y pónganse algo decente para que no den pena. Ah y tú Grimaldo, alcánzame esa camisa para remendártela, que seguramente ni cuenta te has dado que está rota.

Mientras volábamos hacia el cuarto aguantábamos nuestra alegría y apenas llegamos empezamos a saltar de alegría. A las once de la mañana ya estábamos listos, mi madre, nos abotonó el primer ojal de la camisa y nos alisó el cabello, tengan mucho cuidado nos dijo, no vengan muy tarde, porque ya saben que como a las seis aparecen los espíritus malignos y se llevan a los moros, y ustedes todavía no están bautizados. Y don Serapio, apenas almorzamos y los traemos de vuelta, no te preocupes mujer. Ya muchachos, suban al carro.

Arriba de la caseta ya estaba Nerón, mi perro flaco que nunca se llenaba y nunca engordaba, solitaria debería tener seguro. Lo escondimos debajo de una manta y nos fuimos contentos a La Matanza. ¿Saben por qué le pusieron La Matanza a ese caserío?, dijo Saturdino. Yo y mi hermano nos miramos, sin saber. Es que cuando vinieron los españoles por estas tierras a fundar Piura, que ahora es Piura La Vieja, encontraron tantos indígenas y ese año fue tan malo, que no alcanzaba la comida, que una noche, para no gastar balas, les pasaron cuchillo a toditos los habitantes que al día siguiente no quedó ninguno con vida, y se pasaron todo el día amontonando cadáveres que al final del día parecía un cerro enorme, le pusieron leña y los quemaron. Dicen que en las noches oscuras, cuando no hay luna, nuestros antepasados salen a pasearse por sus antiguos dominios y hablan entre sí de su mala suerte.

Saturdino sabía que mi hermano y yo éramos muy miedosos y cada vez que podía nos contaba algún cuento de aparecidos. Pero este mediodía el sol estaba tan bonito y el cielo tan celeste, que casi ni lo escuchábamos y lo único que queríamos era llegar a La Matanza.

Después de mirar pasar muchas copas de algarrobos, de angolos y de faiques, el camión de Don Arístides frenó en medio del ladrido de un montón de perros. Miramos el caserío y ya estaba preparado el castillo de siete cuerpos, la vaca loca a un costado, y un montón de churres moñones panzones que nos miraban, rascándose la cabeza. Entonces, Nerón saltó de la caseta, y persiguió al perro más grande de la Matanza, estuvieron un rato forcejeando y al final aquel perro se alejó cojeando y gimiendo. Los demás perros miraron a Nerón y dejaron que se paseara tranquilo por las calles polvorientas de La Matanza. Los músicos estaban bajo un techo verde, trenzado, de palmas de coco, tenían innumerables instrumentos musicales, un enano parecía que no podía con una enorme trompeta.

Doña Edilia Martino, nos dijo que habíamos llegado justo a tiempo y nos sirvió almuerzo para cada uno, con una enorme troncha de pura carne. La banda empezó a tocar canciones del momento y la gente de la casa empezó a bailar muy contenta.

¿A qué hora van a quemar el castillo?, preguntó mi hermano Grimaldo a Saturdino, creo que a las ocho de la noche, porque tiene que estar muy oscuro para poder apreciar los colores del fuego. Ojalá que no llueva. No creo que llueva, el cielo está bien clarito, sin ninguna nube. Además no hay viento, parece un año seco.

Sería bueno quedarnos para ver la quema del castillo, dijo mi hermano Grimaldo. Pero mi mamá dijo que regresáramos antes de las cinco, no vaya a ser que los espíritus malignos se despierten y no nos dejen llegar a casa. Claro, dijo Saturdino, quédense que la fiesta va a estar buenaza, van a repartir chicha y más comida. Yo me puse a temblar y le dije a mi hermano que deberíamos regresarnos, además Don Arístides dijo que nos iba a llevar de regreso a la casa.

A las tres de la tarde, tanto Don Serapio como Don Arístides ya estaban borrachos con tanta chicha que estaban tomando, nosotros que solamente habíamos tomado un par de potos de chicha, ya estábamos medio turulatos, pero a las cinco de la tarde ya no había movilidad para Chulucanas. A las seis, todo el cielo estaba con unas nubes negras, mi hermano Grimaldo dijo que quería ver la quema del castillo, y con mucho temor, decidimos quedarnos hasta las ocho, pero poco antes de la quema del castillo empezó a gotear, adelantaron la quema y cuando la paloma del castillo empezó a elevarse girando hacia la negrura del cielo, se vino tal aguacero que toda la gente se metió dentro de la casa.

Vámonos a la casa, mi mamá estará molesta Grimaldo, le rogaba a mi hermano, Vámonos pues, dijo Saturdino, pero a qué hora llegaremos, si en carro hemos demorado como media hora, a pie, llegaremos a medianoche, y más con este aguacero.

Regresamos por el camino de trocha, no podíamos ver nada, de vez en cuando un relámpago alumbraba el camino y momentos después parecía que el cielo se abriría sobre nuestras cabezas con tremendos tronazones, parecía que nos perseguían unos cilindros gigantes que rodaban sobre lasa nubes. Saturdino nos decía, el año pasado un hombre murió alcanzado por un rayo, muchachos, no llevan nada de metal, porque los metales atraen los rayos, mi hermano y yo le entregamos un sol cada uno. Y él dijo que los iba a tirar para que no nos persiguieran los rayos, pero yo vi que los guardó en su bolsillo. Antes de llegar a la carretera, Nerón empezó a gemir desconsoladamente y eso nos asustaba más, deben ser los espíritus de La Matanza, en noches oscuras como esta, dicen que aparecen todos juntos a asustar a los cristianos.

Mi mamá debe estar esperándonos le decía a mi hermano. Nerón me lamía la mano. Saturdino nos asustaba más. De pronto Nerón empezó a ladrar y Saturdino, asustado dijo, ¿escuchan esos chirridos?, parece que algunas almas están arrastrando cadenas, en eso rebuznó un burro y el chirriar de ruedas cesó, era una carreta sin jinete, llena de atados de hierba.

Subamos, dijo Grimaldo, y con miedo subimos todos, Nerón no quiso subir, nos fue siguiendo de lejos. El burrito tenía los ojos grandes y a la luz de los relámpagos, parecía que eran como brasas. Pero igual estábamos contentos que la carreta siguiera el rumbo a Chulucanas. Saturdino quiso subir encima del burro, pero cada vez que lo hacía, se resbalaba. El burro parecía conocer su casa. Poco a poco vimos asomarse las luces de Chulucanas y parecía que ya era medianoche.

Al llegar al pueblo, el burro empezó a correr y nosotros no nos caíamos porque nos agarrábamos bien de la carreta, fue entonces que Grimaldo, dijo esperen muchachos, ¿saben de quién es este burro?, es de Don Herpaclito Seminario, del que dicen que ha hecho pacto con el diablo para nunca morir, y que cada mes le lleva niños menores de diez años al demonio para hacer trueque por más vida. Fue entonces que nuestro primo Saturdino empezó a echar espuma por la boca y a convulsionar. Vamos a saltar dijo Grimaldo, pero agárralo de una mano y yo de la otra, y a la voz de tres, saltamos.

Así lo hicimos, justo cuando ya estábamos por llegar a la casa de Don Heráclito. El burro volteó a mirar y empezó a rebuznar. No sé de dónde sacamos tanta fuerza como para cargar a nuestro primo hasta la casa. Mi madre que estaba con un látigo en la mano, se asombró de vernos llegar empapados cargando a nuestro primo. Y soltando el cabestro, nos ayudó a llevarlo a la cama.

Mucho después, mi madre nos dijo que nos habíamos salvado por un ñizca. Don Heráclito solamente había podido llevarse el alma de nuestro primo Saturdino, quien hasta ahora vive como loquito, amarrado en un cuarto, al fondo de la casa del tío Serapio.

© David Arce

El autor es un escritor peruano ganador de varios premios en certámenes de cuentos en su país.   Además de desempeñarse como médico psiquiatra practica la fotografía artística.  Este cuento narra vivencias que universalizan estampas del norte del Perú.

Pensarte en letras / por Marinín Torregrosa Sánchez

Te pienso y no me da el día
para decirte todo lo que pienso.
Te sueño y no me da la noche
para contarte todo lo que sueño.

Me dueles y no me da la piel
para acariciar hasta que el dolor sane.
Me ardes y mi voz no alcanza el grito
porque no es justo, porque aún late.

Te pienso, te sueño,
en el cristal fino, en el bodegón,
en el suave sabor de un después,
en la elegancia de un minué,
en la fina cortesía de un marqués.

Y aunque me falten letras,
el sueño o la voz para la queja mía,
con el recuerdo de tu mirada
siempre habrá de mí para ti: poesía.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 6 de marzo de 2019.

Un par de mitos sobre la UPR / por Rima Brusi

Los que me conocen saben que ando un poco obsesionada con la defensa de la universidad pública de Puerto Rico, la UPR, que está bajo ataque, protegiéndose como puede de 1)los recortes draconianos impuestos por la Junta de Control Fiscal y 2) la potencial pérdida de acreditación que podría ocurrir debido, justamente, a esos recortes y la duda que los mismos arrojan sobre la capacidad de la institución para cumplir con su ambiciosa, importante, esencial y polifacética misión.

El otro día me preguntaron algo así: ¿qué te dice la gente que justifica estos recortes? Si son tan terribles y absurdos como dices, entonces cómo es que hay tanta gente que los acepta y hasta los celebra?

Me quedé pensando, y mi respuesta forma parte de las cosas que ando estudiando de momento, pero aquí van algunas respuestas preliminares que podrían contribuir a la discusión actual:

  1. Hay dos tipos básicos de personas que justifican los recortes. Los llamaré, por aquello de usar lenguaje pintoresco, los “haters” y los “pragmatists”. [Los “lovers” no justificamos los recortes. :)]
  2. Los “haters” se mueven en todas las esferas: algunos son decanos, otros analistas, otros troles de internet y gritones variopintos. Sus aseveraciones incluyen ideas como que la UPR es un bastión comunista, los estudiantes son unos vagos pelús elitistas, y la UPR le chupa los recursos al país. A estos le hemos respondido con creces, muchas personas que tratamos el tema, y en muchos medios distintos, demostrando que la universidad es una buena inversión, que genera más actividad económica que costos, que sus estudiantes tienen mayor aprovechamiento, que su alcance va mucho más allá de  sencillamente las clases e incluye cosas como hospitales, museos y prevención de desastres, en fin. En este post no me ocuparé demasiado de los “haters” porque la verdad es que se nos va la vida contestando sus locuras y lo hemos hecho tantastantas veces….De todos modos, cuando tenga tiempo entro y pongo por aquí una biblografía de recursos que prueban que la universidad es una buena inversión y posiblemente el proyecto cultural más importante y efectivo en la historia del país.
  3. Los “pragmatists” son más complicados, y algunos hasta tienen algo de “lover”, y atenderé sus reclamos en otros posts y espacios. Pero en esta ocasión quiero dirigirme a dos de esos reclamos, porque los usan mucho, y porque aunque los usan los “haters” también los usa gente que es en general gente buena y razonable, gente  que simplemente entiende que la universidad debe ser como las “del norte”, gente que habla de “sentido común” y de “ser prácticos” sin mirar los números muy de cerca.  Sin meterme con esa idea de que hay que parecerse a las universidades de Estados Unidos (eso es otro tema) atenderé dos mitos que se caen fácilmente al comparar universidades estadounidenses con la UPR.

MITO 1:”La UPR es demasiado barata”

Respuesta: NO. Cuando usted toma en cuenta el tamaño de los ingresos de nuestros habitantes, y el porcentaje de ese ingreso que el costo de matrícula representa, la verdad es que nuestro sistema es bastante caro, no “barato”. El Consejo de Educación Superior hizo un estudio reciente sobre esto, y puede leer el resumen de ese estudio aquí.

MITO 2: “La UPR es demasiado grande y/o tiene demasiados recintos, así que hay que achicarla.”

Respuesta: La UPR NO ES MAS GRANDE QUE OTROS SISTEMAS COMPARABLES. Fíjese, por ejemplo, en Nueva York: Según el censo, Puerto Rico tenía unos 3.3 millones de habitantes en el 2017. El sistema universitario público de Puerto Rico (es decir, la UPR) tiene once recintos. El estado de Nueva York tenía 19.8 millones de habitantes en el 2017. Sus dos sistemas públicos (CUNY y SUNY) tienen un total de 88 campuses. Es decir: Puerto Rico tiene un recinto por cada 0.3 millones de habitantes, más o menos. En Nueva York, hay un recinto por cada 0.23.

Para decirlo clarito: El tamaño de la UPR, en términos de número de recintos, es comparable, de hecho hasta un poco menor, que el tamaño del sistema público en un estado que solemos utilizar con frecuencia como referente, el estado de Nueva York.

Otro tanto ocurre cuando miramos los números de California, otro estado con fuertes sistemas de educación superior pública. California tenía unos 40 millones de habitantes en el 2017. Sus tres sistemas públicos (CC, CSU y UC) suman 146 recintos. Es decir, California tiene un recinto por cada 0.27 millones, o sea que tiene más recintos por habitante que Puerto Rico.

Lamentablemente ando de prisa, pero quería compartir este dato rapidito tanto con los aliados como con los que piensan que la UPR tiene “demasiados recintos”. El tema es largo y hay tela para cortar, pero regreso en un par de semanas y lo tratamos con calma, añadimos más datos, y todo eso.  Hasta entonces.

Recibido de Parpadeando

foto por Gazir Sued

Epitaphium / por Josúe Santiago de la Cruz

Habito en el umbral de la poesía,
Allí donde los güiros y tambores
Y un coro de inmortales ruiseñores
Entonan bellas notas noche y día.

Allí donde embriagados de alegría,
Las musas y los céfiros cantores,
Inspiran a los viejos trovadores
Sus versos en perfecta sincronía.

Allí donde se escuchan los violines
Surcar con su cadencia los confines
A vuelo de una marcha instrumental.

Yo vivo en el umbral de la poesía,
La última parada del tranvía,
Que cierra este camino vecinal.

JSC

6 de feb. 2019.

Celebran Agromercado Caribe el proximo domingo 10 de febrero

Pequeños agricultores de litoral centro-sur  se han unido en una iniciativa empresarial comunitaria para vender sus productos directamente al público.  El objetivo es abrir mercados agrícolas para fomentar la producción de los productos de la tierra y contribuir a alcanzar como país nuestra sostenibilidad alimentaria.
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Con ese propósito en mente se ha establecido el Agromercado  Caribe, que reune a pequeños agricultores,  elaboradores de alimentos  y artesanos de productos  derivados de las plantas.
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El próximo domingo 10 de febrero  se llevará a cabo nuestro segundo evento  en el cual podrás comprar a muy buenos precios: frutas, vegetales, hortalizas, plantas medicinales y ornamentales, arbolitos, cigarros, artesanías manuales y culinarias, tierra abono y semillas. El mercado ofrece a los visitante entretenimiento y buena compañía en un ambiente campestre.
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El Agromercado Caribe se llevará a cabo en la Calle Betances  B-18 del sector Ranchos Guayama (entre Guayama y Salinas) de 9:00 A.M. a 3:00 P.M. Para llegar sin dificultades utiliza el mapa en el cartel o las coordenadas del lugar en: https://maps.app.goo.gl/K5RTx  18.007702,-66.212279.

Ya vienen / por Reinaldo Zayas Nuñez

Bueno, a esta hora del cinco de enero, hace, 56 años, estaba mirando al divino cielo desde la calle Coamo, en Santa Isabel, Puerto Rico.

Miraba la magia de la constelación de los Tres Reyes.  Venían bajando. Yo sabía que iban a venir con los regalos que había pedido, pero a su manera.

Todavía en casa estaba la venerable hermana de mi madre, Raquel y sus tres hijas. Elga, Sheila y Silka. Mi padrino Toño, su padre, cantaba las mirlas en el callejón Zin Zin, con Don Enrique y Don Lole.

Ellas hablaban, sin cansarse horas y horas, velando que nosotros los hijos de Vidalina: Priscila, Erasto Jr. y yo nos durmiéramos, para que los Reyes realizarán la magia.

Ese año no esperaba mucho de los Reyes, pues le había rajado la cabeza tres veces a mi vecino, había peleado más de diez veces, y le había hecho muchas maldades a la tía Segunda, que venía los domingos y por su culpa me quitaban la mestura del plato.  Los coquíes se dormían y el pesado sueño llegaba de repente.

El día de Reyes, ilusiones, fantasías, alegrías y desconsuelo. La Epifanía se había materializado nuevamente. El más grande de los días, la gran misericordia de Dios se había olvidado de las travesuras y las malas notas. Frente a nosotros estaban los regalos y con ellos la algarabía de la más grande felicidad que he sentido jamás.

Gracias, madre, gracias abuela, gracias Raquel, por continuar despiertas para abrir la puerta al milagro de los tres Santos Reyes.

©Reinaldo Zayas Nuñez