Entradas de Encuentro Al Sur

Los antepasados: ¿Quiénes vivían en Salinas en 1870? / por Sergio A. Rodríguez Sosa

En el Archivo General de Puerto Rico (AGPR) nos topamos con varios documentos sobre las cédulas de vecindad de Salinas. Dos de ellos tenían la lista de los vecinos a los que se les expidió ese documento de identidad, uno de tantos tipos de ID como lo son hoy el certificado de nacimiento, la licencia de guiar, la tarjeta electoral y el número de seguro social.   Los aficionados a la genealogía valoran este tipo de documento pues es un medio para rastrear los antepasados.

Crear registros de los habitantes de una localidad es una práctica implantada desde tiempos remotos.  Se formaban esas listas de nombres con la finalidad de mantener controlado a los moradores y acreditar la entrega de los tributos, en fin, para la seguridad y el financiamiento de los gobernantes

Los primeros sistemas de identificación personal se conocieron como salvoconductos y se expedían a mandatarios, clérigos, navegantes y mercaderes.   Existían distintas categorías de salvoconductos para facilitar viajar de un lugar a otro bajo la protección de una autoridad superior.

Las identificaciones personales surgen en el siglo 18 sustituyendo los salvoconductos interiores quedando como pasaporte para la movilidad entre naciones. En España las cédulas de identidad quedaron instituidas en 1854 en toda la península y sus colonias de ultramar. Se les conoció primero como Padrón de vecindad o cédulas de vecindad y a partir de 1874 pasaron a ser denominadas cédulas personales.

Las cédulas personales eran un documento obligatorio para toda persona de 15 años o más.  El registro se llevaba a cabo anualmente y recogía datos relativo a la persona como: nombre y apellidos, estado civil, trabajo, domicilio, lugar de nacimiento, provincia y el tipo de cédula y su costo. Los alcaldes y comisarios de barrio eran responsable de inscribir a todos los habitantes que determinaba el decreto real. Mediante la cédula se clasificaba la población según su nivel económico. Las cédulas las emitían los ayuntamiento o autoridades provinciales.  El costo de la cédula dependía del nivel económico del portador por lo que necesariamente había mucha gente que no la obtenía.  Sin embargo, este documento había que presentarlo obligatoriamente en todo tipo de tramite con el gobierno. No tenerlo afectaba grandemente a las clases excluidas. Como remedio a esa situación posteriormente se emitían gratuitamente, aunque usualmente no se registraba la totalidad de los individuos de una jurisdicción.

No se expedían cédulas a los menores de 14 años, ni tenían que pagar por las mismas los pobres de solemnidad, los peregrinos, los trabajadores que subsistían con el jornal diario y tampoco viudas y huérfanos con pensiones menores de 1.500 reales.

El documento que aquí presentamos es el registro de cédulas de vecindad del Municipio de Salinas correspondiente al año de 1870. El registro recoge datos de 862 personas que residían en Salinas en dicho año y que pagaron el costo de la cédula.  Hay que mencionar que en esa época en el territorio de Salinas vivían como menos tres veces la cantidad de personas a los que se le emitió cédulas personales. Cabe reiterar que se excluida del registro los menores de 14 años y que usualmente una buena cantidad de personas por diversas razones y extrema pobreza no se preocupaban por obtener la cédula personal.

El documento que hacemos disponible seguramente levantará la curiosidad de aquellos que consideren encontrar algún antepasado en la lista. Si usted piensa que su familia tiene raíces en tierras salinenses hace más de 130 años puede entretenerse hojeando las páginas de esta lista.  En mi caso, en la lista aparece mi tatarabuelo Francisco Ortiz al que se le expidió su cédula de vecindad el 20 de enero de 1870, cuando su certificado de defunción indicaba que tenía 49 años.

ver: Registro de cédulas de vecindad de Salinas, 1870

 

Sergio A. Rodríguez Sosa

Fuentes consultadas:

AGPR. Documentos municipales. Guayama. Caja 58b.

España. Cuerpo Nacional de Policía. La cédula de vecindad (1854). 18 dic. 2017. (Consultado en: http://cnpjefb.blogspot.com/2017/12/la-cedula-de-vecindad-1854.html)

De los rincones / por Gloría Gayoso

Ella habita triste
en un rincón de la sala.
Anda en escoba
barriendo tiempos
que el reloj marca;
y sumida en recuerdos
se mira en el espejo,
que la retrata.
Tiene sobre una mesa
sueños de otras galaxias.
A veces una silla
inventa humanas formas
que sin boca la llaman…
La soledad habita
en las paredes enladrilladas
y nadie la acaricia,
y nadie la engalana.
Ella lo espera siempre
de noche y de mañana.
Y cuando cae la tarde
refúgiase en la lágrima.

©Gloria Gayoso
Derechos reservados

Foto: Eva Lewitus

Enriqueta Méndez Fajardo, Henrietta Rubio Díaz o simplemente Queta : historias de mis antepasados

por Lilia E. Méndez Vázquez

Serie Genealogía

El personaje que nos atañe revistió toda su vida un aire de misterio, quizás porque aparecía y desaparecía a su antojo, delante de los ojos de los niños descendientes de los Méndez Forestier o porque, a juzgar por los datos hallados hasta ahora, ninguno de sus días fue parecido al otro.

Enriqueta Méndez Fajardo nació alrededor de 1882, un año antes que su hermano Luis Méndez Forestier. Sus padres fueron Gregoria Fajardo y mi bisabuelo Andrés Méndez; y aunque al momento desconocemos si fue fruto del matrimonio entre sus padres, sí sabemos que fue reconocida legalmente al momento de su nacimiento.

En 1903, a sus 21 años, contrajo matrimonio con Francisco Martínez, un militar natural de San Germán y vecino de San Juan, hijo ilegítimo de Luisa Martínez. La pareja estuvo casada hasta el 30 de junio de 1909, cuando solicitaron declarar el vínculo matrimonial como roto y disuelto ante las autoridades civiles.

Ya en el censo de población de 1910, Enriqueta es enumerada como esposa de Amado Carrión y San Juan, un vendedor ambulante de refrescos. Componían un matrimonio consensual y vivían en la calle Isabel Segunda, del barrio Marina, en el municipio de San Juan.

Y aquí empieza el relato oral de los niños de aquella época. Ya ninguno existe, pero su recuerdo de aquella tía andariega a quien llamaban Queta llegó hasta nosotros por lo peculiar del personaje.

Se cuenta que un buen día, Enriqueta decidió emigrar a Nueva York y establecer una banca de bolita que beneficiara a la diáspora boricua y de paso a su bolsillo. La bolita era el juego clandestino paralelo al juego legal de la lotería del Estado y era muy popular en la población quizás por ser los premios más jugosos que en el juego legal.

Aparentemente, el negocio prosperó, pues cada cierto tiempo se oía la algarabía de los pequeños al ver llegar a la Cuesta de las Piedras, hoy calle Post en Mayagüez, la amplia figura de Queta, cargada de bisutería de colores llamativos para regalar a los niños y adolescentes.

El aprecio a Queta era tal, que una foto suya adornaba una pared de la sala donde vivía la familia de su padre.

A principios de la década del 1930, en plena época de la gran depresión, Judith Méndez Más, hija mayor de Luis y Gregoria, mis abuelos paternos, fue enviada a Nueva York a buscar nuevos horizontes. Su padre había fallecido en 1929 y la carga familiar era numerosa por lo que necesitaban algunos miembros que pudieran trabajar y proveer para las necesidades de los menores, o al menos, no ser ellos carga para la frágil economía familiar. Así fue como Judith fue a dar a sus 22 años, a la casa de Enriqueta en el barrio de Brooklyn. Allá conocería a su futuro esposo, Juan Espinosa, con quien procreó una bonita familia. En 1935 se casaron y fueron a vivir a Richmond Hill, NY.

Mientras tanto, Queta vivía en el 239 de Sands St. en Brooklyn con un nuevo marido de apellidos Rubio Díaz. La muerte la sorprendió el 11 de febrero de 1940, en el Kings County Hospital, víctima de su presión arterial. Tenía unos 55 años. Da parte de su deceso, otro de sus sobrinos, Raúl Méndez Segarra, hijo de Andrés y Romana, quien vivió gran parte de su vida en la diáspora y a la sazón tenía 28 años. Raúl aparentemente vivía alojado en casa de la difunta.

Sus datos exactos de nacimiento en 1882, así como información sobre sus pretendientes y descendientes aún no han sido descubiertos.

©Lilia E. Méndez Vázquez

31 de agosto de 2019

Canto a Salinas

 

por José Norberto Quiñones

 

Salinas pueblo amado,

vengo a cantarte aquí,

decirte con frenesí,

lo que en el alma he guardado.

 

Amo tus suaves colinas,

y también amo tus valles,

tu plaza, tus lindas calles,

y tus playas diamantinas.

 

Hueles a poleo y caña,

a jueyes y mojo isleño,

llevas sabor en tu entraña,

y aromas que son ensueño.

 

El sol que quema enciende,

tus pastos y yerbazales,

que año a año trasciende

cual sahumerio de ocultos males.

 

De rosa, púrpura y oro

se tiñe tu atardecer,

cuando empieza a oscurecer,

los astros cantan a coro.

 

Los penachos de tus palmas

rasgan tu cielo antillano,

de la costa al fértil llano,

brindan paz al contemplarlas.

 

El mar Caribe es guardián

de las playas de Salinas,

y sus olas cristalinas

Grácil, vienen y van.

 

Cuando la Luna ilumina

con su luz tu bello entorno

ella te sirve de adorno,

¡Hay que noche tan divina!

 

Tu gente, amable, cordial,

humilde, tranquila, sencilla,

es esta la maravilla

de mi pueblito natal.

 

Tus mujeres saladitas,

dulzura en el corazón,

saben amar con pasión,

Todas, todas, son bonitas.

 

Salinas, nunca te olvido,

aunque me aleje de ti,

mi hogar siempre estará allí

a pesar de haber partido.

 

Difundido por: Circulo Literario Antonio Ferrer Atilano

Foto tomada de Internet, autor desconocido.

Comentando fotografías: los iniciadores del Club Salinas

La asociación es instinto natural en casi todas las especies.  La primera finalidad de la asociación es la supervivencia.  El homo sapiens y todos los primates que el antecedieron eran seres gregarios, es decir, que sus individuos viven juntos y agrupados.   Por eso, tal realidad evoluciona hasta conjugar la afirmación de Aristóteles, de que el ser humano es un animal político. Que, por naturaleza, el individuo humano no puede pensarse fuera de una relación con el estado, con la poli.

Con el pasar del tiempo los clubes pasaron a ser una modalidad de asociación que agrupaba individuos con afinidades de diversas índoles dentro del macrosocial.  Los clubes son esencialmente asociaciones de recreo con una diversidad de finalidades que desembocan en actividades sociales de esparcimiento para sus miembros o la comunidad donde radican.  Los miembros pueden ser afines a actividades culturales, cívicas, deportivas, entre otras.

En le caso de Salinas los clubes locales tuvieron un auge en la década de 1960 y 1970. Se fundaron clubes de amigos en casi todas las comunidades. Entre los más renombrados estaban el Club Amigos del Coco, Club Panamericano de Aguirre, Club Abysmar, Club Cívico Salinense, Club Los Inseparables, Club Asayu, Club Black Dragons, Club Dinámico, Club Social del Coquí, Club Happy Brothers, Club Juventud Unida de la Playa, Club Social Recreativo de Vázquez, Club de Ajedrez de Salinas, Fraternidad Eta Epsilon Sigma, Fraternidad Phi Delta Rho, Sororidad Delta Chi Sigma, entre otros.

En esa época funcionaban también asociaciones recreativas, ligas y clubes deportivos de baloncesto, beisbol, boxeo, levantamiento de pesas, sóftbol, entre otros. Ya a fines del siglo 20 y principios del 21 proliferaron los clubes de dueños de vehículos de motor, ciclismo, etc.

Uno de los clubes más emblemáticos de la historia de las entidades cívicas de la “ciudad del mojo isleño” es el Club Salinas. Fundado en 1961 como consecuencia del campeonato obtenido por el Equipo de Sóftbol Estrellas de Tony. El grupo de sofbolista, encabezados por Antonio Santiago apoyaron la idea de crear una entidad.  El 13 de diciembre de 1961 se formaliza oficialmente el club bajo la presidencia de Ramón Navarro.

Las fotos que acompañamos, proporcionadas por Wilhem Echevarría, y publicadas en el primer anuario de la entidad, recoge la mayoría de los miembros iniciales del Club Salinas. La presentamos como ejemplo de los personajes y del quehacer cívico social que se ha generado en los pueblos y comunidades de Puerto Rico a lo largo de su historia.

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©por Sergio A. Rodríguez Sosa

Desconocemos quién fue el fotografo.

Las muchas y sobradas bendiciones de María / por Rafael Rodríguez Cruz

Llevo ya dos semanas en Puerto Rico. He visitado Villalba, Orocovis, Culebra y el Bajo de Patillas. Es este un país renovado, como debe ser después de un huracán caribeño. La maldición nuestra, el asentamiento del coloniaje en el Caribe, fue producto de dos siglos excepcionalmente libres de huracanes. Con la renovación de los grandes huracanes a fines del siglo 18, comenzaron los eventos libertarios en las Antillas Mayores. Estamos, quizás, presenciando el fin ese ciclo, pues como dijera José Martí, los pueblos que han sido esclavos por muchos siglos tardan otro siglo en liberarse.

Maravilla ver la voluntad de la naturaleza por renovarse en nuestra isla. De veras que es un país bello. Muy a pesar de la falta casi absoluta de conciencia ambiental de la gente, se tropieza uno por toda la isla con bolsillos naturales que deleitan la mirada e invitan a la humildad frente a lo natural. Esta vez he podido ver los lagartijos de mi infancia, los atardeceres llenos de aves en la Guardarraya de Patillas, las flores silvestres de Toro Negro, las lomas de Coamo, la vitalidad del mar Caribe en las playas de Culebra, las cascadas de los ríos de El Yunque, los acantilados de Mala Pascua y la belleza sinigual de nuestras mujeres en la costa sureste del país. Y, como si fuera un homenaje a todo lo vivido, una fuerte llovizna anuncia esta mañana que los huracanes siguen siendo la fuente última de la vitalidad social y cultural del entorno caribeño.

A esa naturaleza voluntariosa y prodigiosa que es Puerto Rico solo puede reprochársele el habernos hecho un pueblo con matices narcisistas. Es la paradoja que vivimos. Vemos aldea en donde deberíamos ver universalidad. Pero aquí y allá, en este viaje, he tenido también el gusto de tropezarme con espíritus amantes y protectores de lo natural. Quedé muy impresionado con Culebra, con su gente y sus hábitos genuinamente antillanos. Toro Negro está ahí, casi intacto, aunque rodeado de la fealdad de las viviendas de cemento en el campo. Mi amiga Carmen Enid se ha empeñado en proteger esos montes del centro de la isla. Mientras, Reuben corretea las lomas de su finca cuidando de caballos y ganado salvajes. El área costera que va de Yabucoa a Guayama es de una belleza singular, aunque es visible la falta de planificación y el culto narcisista al cemento. Mi primo Guiso conversa con los manatíes todas las mañanas, quizás como un recordatorio de que lo universal está presente hasta en los detalles más sencillos. El Yunque, el nuestro (pues hay otros en el Caribe), es asunto de usted y tenga, aunque sorprende la basura que la gente tira en sus ríos. Myrna Aponte es una de las protectoras de esa gran montaña definitoria de la personalidad rebelde de nuestro pueblo.

Ha parado de llover y afuera canta un coquí. Es la voluntad de la naturaleza hecha canto sublime. Con la lluvia tropical se renueva el Caribe. Y comienza otro día…

por Rafael

Denise Sánchez García: una agrónoma con alma de reina

Denise Sánchez García: una agrónoma con alma de reina
Por Víctor Alvarado Guzmán

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“¿Tú vas a hacer eso?”, preguntaron asombrados los compañeros de trabajo de Denise, una mujer de 43 años y madre de un hijo de 18, cuando esta les comentó que participaría del certamen de belleza Miss y Mister Iberoamérica Internacional 2018.

La agrónoma Denise Sánchez García, trabaja con el United States Department of Agriculture (USDA), en el área de Animal and Plant Health Inspection Service (APHIS), en el Aeropuerto Internacional Mercedita de Ponce.

Antes de que cualquier avión pueda alzar vuelo hacia su destino, pasa por sus manos para ser inspeccionado.

Sánchez García, quien vive en Santa Isabel pero es original de Salinas, tiene dos bachilleratos, en química y en agronomía, del Recinto Universitario de Mayagüez, o como ella prefiere llamarlo: el Colegio. “Soy colegial, sangre verde”, dijo con su característico tono de voz dulce y pausado.

Un camino complicado

Su deseo original era estudiar bioquímica, pero situaciones familiares le hicieron buscar otra área de interés.

“La vida familiar fue un poco complicada. Mi papá, Dionisio Sánchez, siempre tuvo complicaciones de salud, así que muchas metas que teníamos no las podíamos alcanzar, porque había que darle atención a él. En la universidad fue un poquito cuesta arriba. Yo sabía que después del bachillerato no podría irme a Estados Unidos a continuar bioquímica. Y decidí buscar otras oportunidades, en el área de investigación, y que me llamara la atención”, explicó Denise.

Casi finalizando su bachillerato en química, conoció al director del Departamento de Agronomía y Suelos en ese tiempo, el Dr. José A. Villarubia Cruz, quien también era químico, y este la motivó a que intentara la investigación científica de suelos. Así llegó a la agronomía.

Pero, Denise también recuerda algo especial que la influenció y la marcó desde niña: el cañaveral.

“El tener ese cañaveral alrededor, que prácticamente lo tenía en el patio de mi casa, y poder jugar en él. Para ese tiempo no había teléfonos ni internet. No había nada. Y esos juegos dentro del cañaveral, ese contacto con la naturaleza, creo que siempre me persiguió. Por eso es que me marca tanto ese contacto con la naturaleza”, comentó melancólica.

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Un suceso que cambió su vida

Denise tiene una filosofía interesante sobre su vida: “Para muchos el amor es su motor, para mí lo ha sido el dolor, y trato de absorber todo lo positivo de él”.

Por eso, uno de los sucesos más triste en su vida, le ayudó a comprometerse a realizar otros de sus sueños.

Su madre, Laura García, falleció el 8 de julio de 2018, luego de un derrame cerebral que la mantuvo en cama más de un año.

“La situación de mi mamá me ayudó. Ya había pasado muchas situaciones difíciles, pero esa vivencia con ella me ayudó a despertar sobre lo que era la vida, de una manera impresionante. Le agradecí su sacrificio, su dedicación con nosotros y le prometí a ella que yo iba a vivir. Que daría un espacio para cumplir esos sueños y esas metas”, dijo Denise muy conmovida.

Uno de esos sueños que mantenía desde joven guardado en el baúl de su corazón, era aprender a modelar.

“Me reuní con el director de la academia JMC Model & Talent Agency de Juana Díaz, José Miguel Colón, y le pregunté: ¿Usted cree que a esta edad yo pueda modelar? Ya yo me estaba limitando. Y él me dijo: claro que sí. Vio mis fotos y me aceptó. Y así comencé. En pocos meses, ya me estaban llamando de Santo Domingo para representar a Puerto Rico allá”, explicó.

Miss y Mister Iberoamérica Internacional

El certamen de Miss y Mister Iberoamérica Internacional, que lleva tres años realizándose, es producido por Villasmil Eventos, establecido en Rep. Dominicana. El evento lo componen todos aquellos países de Latinoamérica que son de habla hispana e incluye a Brasil.

“Recogen el potencial que tienen estos países iberoamericanos para llevarlos al certamen de belleza. Como lo es Miss Universe, Miss Mundo, como lo fue Miss Piel Canela hace muchos años. Lo diferente es que tienen todas las categorías, desde niñas hasta adultas de 50 años. Y también tiene categorías de varones. Eso hace este certamen diferente”, explicó Denise.

En la edición del pasado año, Puerto Rico fue el único país que llevó representación en las siete categorías del certamen, ganaron en seis de ellas y en la otra la participante boricua quedó segunda finalista. Denise fue coronada en la categoría Sra. Iberoamérica Internacional.

“Lo más que puedo resaltar del certamen es el poder ver cómo se desplazan estas distintas culturas, como se manejan personas de otros países, todas en un mismo escenario. Son personalidades y culturas completamente distintas. De donde tú vienes y lo que has aprendido en tu país, es algo que sale natural cuando estás en un escenario. Y lo compartes. Hay esa tendencia a compartirlo. Ese compartir de las culturas, esos detalles bonitos que tiene cada país, se quedó bien marcado allí. De hecho, las preguntas del jurado fueron enfocadas al turismo y cultura”, expresó.

La participación y triunfo de Denise en este tipo de certamen, rompe los estereotipos que existen sobre las mujeres que participan de eventos de belleza.

“Todos hemos tenido esa visión de lo que son los concursos de belleza. Pero, eso ha cambiado mucho y uno no lo ve hasta que está dentro del ambiente. Ha cambiado desde la perspectiva de la participante, que ya no quiere ser parte de ese estereotipo. Y ha cambiado mucho desde la perspectiva de los organizadores de eventos y del jurado. Ellos buscan naturalidad en la participante y que realmente haya un propósito detrás de su participación. No es sólo llevarme una corona, ponerla sobre el gavetero y decirles a todos que soy una reina. Lo importante es ¿qué vas a hacer con eso?”, explicó.

Apoyo a causas benéficas

Tras ganar el concurso de Miss Iberoamérica Internacional, Denise recibió acercamientos de fotógrafos, organizadores de eventos e instituciones benéficas.

65794381_684314252029461_8955184860029255680_n.jpg“Una actividad que participé fue en Sabana Grande, en la Pink Pasarela, donde se recaudaron fondos para la Sociedad Americana contra el Cáncer. Fui junto otras modelos del grupo y al diseñador Luis Rentas. Fue una actividad bien bonita, exitosa y conmovedora. Otra diseñadora vistió con su colección a varias de las sobrevivientes con sus hijas, familiares y amistades para que hicieran la pasarela. Esa pasarela fue la más acogida por todo el público”, manifestó.

La Sra. Iberoamérica Internacional expresó que continuará su apoyo a la lucha contra el cáncer, y estará participando de actividades de la organización Light the Nigth: Leukemia and Lymphoma Society.

Por último, Denise asegura que hay que estar preparada para lograr unas cosas en ciertas etapas de la vida.

“Estoy segura de que, en otro momento de mi vida, no hubiese tenido la madurez para hacer esto y para recibirlo con la humildad que tengo ahora. Estoy aprovechando la oportunidad, pero no dejo de ser yo. Una vez salgo de los tacones, y de todo el glamour, sigo siendo la misma compañera de trabajo y haciendo mi labor en el aeropuerto como todos los días”, expresó la agrónoma con alma de reina.

(Nota: Denis entregará su corona en octubre a la próxima Miss Iberoamerica)

por Víctor Alvarado Guzmán

¿De qué quieres hablar? / Carlos Román Ramírez

Te pregunto ¿de qué quieres,

de tu vida, de la mía,

de tus sueños nacidos, de los perdidos,

de lo que fuimos un día?

¿De primaverales rosicleres, de soles

veraniegos, de matinal lluvia

profunda cuando mi conciencia

era tuya y aún lo desconocías?

¿Del fuego interior que nos unió

en el camino, de tus sentires vagos,

de los galopantes míos?

¿De lo que logramos, de lo que perdimos

en la inmensa corriente de la existencia?

¿De cosas sin mencionar lo nuestro,

de la patria o de alguna otra agonía,

de los hijos que se van más de lo que vuelven,

del mar, por ejemplo?

¿Sí, del mar?, pues hablemos de bogar

como una vez bajo luna plateada

en el idílico vaivén de las olas…. ¡ensueños!

y luego…. ¡miseria!,

un puerto de luces agónicas

mirando perderse un amor grande,

ya mediano, ya pequeño

como el navío que se aleja

en un adiós sin regreso.

 

Carlos Román Ramírez

Desde el barrio: las fiestas populares de El Coquí / Sergio A. Rodriguez Sosa

Pasada la captura de Puerto Rico por las tropas estadounidense en 1898, una multitud de obreros se aglomeraban en los terrenos situados frente al camino que conducía a la Central azucarera.  A penas comenzaba el siglo 20.   En terrenos polvorientos, que se tornaban pantanosos en época de lluvias, comenzaron a levantar casuchas destartaladas hombre y mujeres que deambulaban por toda la isla en busca de trabajo.  La furia del huracán San Ciriaco dejo a miles sin hogar y sin sustentos varios años antes. El desastre natural y el afán depredador de los conquistadores capitalistas del Norte trastocaron el régimen económico de la colonia causando ruina de capitales y forzando a la movilidad a mucha gente .  En la primera década del siglo 20 se impuso como principal ramo de la economía un sistema agrícola fabril cimentado en el cañaveral.

Aquel nuevo vecindario obrero pronto se convirtió en el más poblado de la zona.  Anteriormente los pocos habitantes de Salinas vivían cerca de las haciendas o de la costa. En el siglo 19 se solía nombrar por los municipio comisarios de barrios y en Salinas habia uno de estos funcionarios encargado de los barrios Aguirre y La Rosada ante de crearse la Central.  La nueva barriada tomó el nombre de El Coquí y pronto fue tornándose en una dinámica barriada afroborincana en la que se levantaron cafetines, friquitines, burdeles, bares, colmaditos, bazares, casas de curanderos, centros espiritistas y cuanto servicio demandaban los habitantes de la zona.

Al sur de aquel vecindario proletario crecía al unísono un próspero poblado fabril de acceso controlado donde vivían altos y medianos ejecutivos de la central, jefes de dependencias, empleados profesionales, trabajadores diestros, funcionarios de gobierno, personal de entidades de servicios y algunos empleados domésticos.

No fue extraño que la aristocracia bostoniana, de la que nos cuenta Marta Aponte[1], dueña de la flamante central azucarera, quisiera recrear en Aguirre el estilo de vida de las extensas plantaciones del sur de los Estados Unidos. Por eso, el poblado fabril se convirtió en un micro modelo de la segregación que existía en los estados sureños.  Los estadounidenses blancos de Aguirre trazaron pronto un estilo de convivencia separada. Esta se traducía en establecimientos, escuelas, lugares de diversión, centros de salud y otros a la que no tenían acceso los nativos boricuas.  El apartheid incluso llegó a contaminar a algunos residentes puertorriqueños que actuaban con actitudes segregacionistas contra los boricuas que habitaban fuera de las verjas del poblado centralista.

Al vaivén de los vientos de esa realidad los pobladores de El Coquí cobraban consciencia y forjaban una identidad obrera capaz de enfrentar los vicios de explotación despiada que imperaba en la industria azucarera de Puerto Rico. Las ideas sindicalistas y socialista tomaron cuerpo entre los habitantes de El Coquí, así como por todo el litoral sureste.

No es el tema de este breve escrito las luchas obreras que acompañaron la formación de ese barrio, mucha de la cual se halla sumergida en la memoria de sus habitantes o en fuentes documentales inexploradas.  Mas bien, queremos documentar un tradicional evento festivo que ocurre en junio de cada año en el que se manifiesta una parte de la riqueza cultural del barrio.  Dada la cercanía de estas festividades consideramos oportuno difundir dos folletos que llegaron a manos nuestras relacionados con esa tradicción que con toda probabilidad se inició en los años de 1950. Se  incluyen dos programas de las fiestas populares de El Coquí, uno de hace 44 años, 1975, y el otro de 1980.

Desconocemos el año particular en que se inició la tradición de celebrar las fiestas populares de El Coquí.  Se presume que fue a mediado de la década de 1950, obviamente después de construida e inaugurada la capilla católica dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.  Sabido es que en esa iniciativa estuvo involucrada Ana María Hernández Usera, esposa del terrateniente Manuel González, quien donó terrenos y dineros para establecer el colegio católico de El Coquí.

La capilla fue construida después que se estableciera en 1946 la parroquia del Sagrado Corazón de Aguirre.  Inicialmente el templo parroquial se estableció en la Capilla La Milagrosa del Poblado de Aguirre.  Se puede constatar que en la década de 1930 ya existía un templo católico dentro de los predios del poblado centralista.[2] Posteriormente, en la década de 1980, la ampliada y remodelada capilla de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se convierte en el templo parroquial de Aguirre  y se le cambia la advocación. Desde entonces la fiesta patronal de la antigua capilla es dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Como consecuencia, las fiestas populares de El Coquí dedicadas a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro pasaron a ser parte de la memoria histórica del barrio. En años recientes las fiestas se desligaron de sus vínculos religiosos originales, aunque siguen celebrándose en los días finales de junio.

Estos dos folletos dan una idea de la organización y realización de las fiestas populares de El Coquí hace mas de 40 años.

Pulse para ver folletos:

Programa Fiestas Populares 1975

Programa Fiestas Populares 1980

[1] Aponte Alsina, Marta. PR 3 Aguirre. Cayey, P.R., Sopa de Letras, 2018.

[2] Vázquez, Ligia.  Salinas de sal y azúcar, Casa de Mayo #13, 2000.  p 227.

 Jubilo, alegría y amistad en el Caney / por Jossie Alvarado

Este pasado sábado 22 de junio se celebró en Salinas la apertura del salón museo Caney de la Fama de la Cultura y el Deporte Salinense en la escuela de Bellas Artes Santiago R. Palmer. Una gran concurrencia se dio cita para la apertura y observar la exposición dedicada al cuarto campeón mundial boricua y primero en ganar su título en Puerto Rico, Ángel Luis “Cholo” Espada.  Inmortales del deporte salinense y sus familiares dijeron presente en medio de un ambiente de celebración y camaradería.

La exhibición presenta una colección de objetos que recuerdan la carrera del excampeón mundial welter concentrada en el campeonato obtenido el 28 de junio de 1975 frente al canadiense Clyde Gray en el Coliseo Roberto Clemente. Se pudieron observar visuales sobe la pelea y del recibimiento que se le tributó a Cholo ese día en su natal Salinas. Además, fueron develadas las placas de los inmortales del Caney de la Fama y se cerró el acto con una merecida dedicatoria al arqueólogo salinense Iván Méndez Bonilla “Papo Méndez” fenecido en el 2015. El exhibidor principal donado por la Universidad de Puerto Rico lleva su nombre.

La alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla Colón anunció un importante proyecto que ubicaría a partir del 2020 al Caney de la Fama la Cultura y el Deporte Salinense en las facilidades de la biblioteca pública de Salinas, frente a la Plaza Delicias. Explico que como parte de este proyecto el municipio de Salinas intenta convertir la biblioteca en una facilidad dedicada a la cultura, el deporte y la educación para el disfrute de toda la comunidad de Salinas y Puerto Rico.

Al acto asistieron varias figuras del deporte puertorriqueño como, Luis Rivera Toledo, Rey Quiñones, Orlando Rodríguez, Conrado Pastrano y los exatletas nacionales salinenses Julito Martínez, Doel Bonilla, Javier Soto, Rubén Colón, entre otros. Una de las noticias más agradables de la tarde deportiva lo fue el nombramiento de el Dr. Ramón Álvarez, exatleta nacional residente en Salinas, como nuevo director ejecutivo del Albergue Olímpico, función que comenzará a ejercer en agosto próximo.

Exaltados: De izquierda derecha Efrain “Bizcocho” Colón, Francisco Matos, Connie Alvarado, Julio Romero, Julio Lebrón, Doel Bonilla, Julito Martínez, Ramón Castaing, Cu Vázquez y Wilfredo Padilla.

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No hay escaleras sin escalones. Quién agradece, expresa su gratitud, a todo aquel que realiza un favor o que presta ayuda, es el sentimiento que generalmente nos lleva a tratar de devolver, de alguna forma, la colaboración recibida.

Los horarios del Museo Caney de la Fama la Cultura y el Deporte Salinense se darán a conocer en los próximos días.

Junta de Directores: De Izquierda a derecha Héctor Santiago, Julio Cartagena, María Zayas, Sugeil Torres, Tomás Cartagena, Jossie Alvarado, Maynette Irrizarry, Edelmiro Rodríguez y Roberto Quiñones

 

PRESERVANDO LA CULTURA Y EL DEPORTE DE UN PUEBLO

23 de junio de 2019