Apuntes poéticos

escribiendo3Escribe en los comentarios de esta ‘pagina los versos que te viene a la mente en los momentos de inspiración.

Son estos apuntes poéticos el registro oportuno de los versos  acosados por el olvido.

Acá queda plasmada la idea poética inesperada o los borradores y tachados de lo que será tu próximo poema.

Estás invitado a utilizar esta página para verter tus escritos poéticos cortos.

195 pensamientos en “Apuntes poéticos

  1. El pescao

    Ese bagre marino
    que en el Nigua descubrí
    me dijo yo soy de allí
    por tanto no era dañino
    lo freí y me lo comí
    y no tengo licenciatura
    para decir lo que era
    Doy amén por la cordura
    y carcajada de Pantera
    quien gritó “eso envenena”.

    ©Roberto López

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  2. Distracción

    Salí pelao de las picas
    Para el quiosco de los Mitas
    A comprar papitas fritas
    En vasitos de papel

    No sé quien fue aquel
    El tío que me atendió
    Cuando kétchup yo pedí
    Muy serio me respondió
    Que ya Cacho se murió.

    Prendío salí de allí
    Sin la salsa y bien soso
    Pero al ser respetuoso
    Me faltó que respondiera
    Que si Cacho se murió
    Todavía su madre queda!

    ©Roberto López

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  3. Así no más

    Esa hermosa mujer
    Que estima mis rimas
    Y mi vieja sonrisa

    La que nunca eximió
    Lágrimas en inútiles riñas
    Por pasadas huidas

    Fiel compañera
    En los tiempos secos
    De un nido frio

    Aunque me quede feo
    Este es tu poema
    Sabes que eres mi nena
    Y mereces un trofeo.

    ©Roberto López

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  4. La vaina

    La bellotas del flamboyán
    Suenan como maracas
    Pero si un bambalán
    Con una de ellas te ataca
    Y se muere de la risa
    En el suelo que se reviste
    De las flores rojizas
    Haz espada de bellota
    Dile que no es chiste
    Y azota duro, ¡azota!

    ©Roberto López

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  5. Ausencia

    En la marcha de este mundo
    En su infinita ignorancia
    El errante vagabundo
    Recorre inmensa distancia
    Va de amor indigente
    De quereres abstinente
    Y entre una y otra cosa
    En las nubes rompe rutina
    Y a su pueblo, Salinas
    Tira un beso y una rosa

    ©Roberto López

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  6. Es feliz el ignorante

    Es feliz el ignorante
    viendo el mundo en color rosa,
    (cual si fuera así la cosa)
    y piensa que en un instante,
    de repente y tan campante
    se convierte en mariposa
    que sobre una flor se posa;
    sin saber que es insectívora
    aquella planta carnívora
    encima la cual reposa.

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  7. Ruego

    En las cosas de Dios
    Soy como un niño
    Es inmenso el cariño
    También el amor
    Aunque no es rutinario
    Hoy fui pal santuario
    A hacer una petición
    Pues me causó desazón
    Un clérigo de dos caras
    Y a Él le pedí de corazón
    Que al hombre desbrujara
    Y bajo el árbol de Taringa
    Lo guindara de la pinga!

    ©Roberto López

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  8. El Pecador

    Cuando dije Aleluya
    Sonsonetes de Alegría
    Cesaron por la ironía
    De un hombre en casulla
    Que hizo tanta bulla
    Y reclamó sanación
    Grité y perdí la razón
    Al no ver su aureola
    Porque de oro es su batola
    Y de acero el corazón.

    ©Roberto López

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  9. El Sapo Encantado

    Una rana con Colmillos
    Que bajó de la colina
    Se encontró en Salinas
    Con un sapo del Cerrillo

    Era rana de castillo
    Del pueblito de Cayey
    Y el sapito era rey
    En cloaca de ventorrillo

    Por la rana encantada
    El sapo estaba inflado
    Tenía el seso dañado
    Y de una tranca guindaba

    La fina rana en reposo
    Abrió y estiró una pata
    Se cayó y casi se mata
    Aquel sapo de otro pozo

    Y allí quedó sufriente
    Azorado y ruboroso
    Con el fondillo doliente
    Y los ojitos llorosos

    Con la más dulce intención
    La rana un beso sopló
    Y el sapo se convirtió
    En un apuesto varón

    Pero en poético idilio
    Por la pasión que le tenía
    Él suplicó a sangre fría
    Volver a ser anfibio

    Ella otro beso sopló
    Y se concedió el deseo
    El sapo volvió a ser feo
    Y cantando se hinchó

    El llamado del batracio
    La hermosa rana distrajo
    Y la fuente del Palacio
    Se llenó de renacuajos

    Al crecer los sapillos
    El charco brincaron
    Y Jamás regresaron
    A jugar en El cerrillo

    Y divaga mi razón
    Si al medrar en suelo extraño
    Es trepar falso peldaño
    En la vía de la extinción

    ©Roberto López

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  10. Buzón vacío

    Aníbal Colón de La Vega

    Palomar de buenas y malas nuevas,
    columbario de esperanzas frustradas,
    antes tocaban a tu portezuela
    cartas de amor, albricias y libranzas.
    Eras casilla oscura de sorpresas,
    donde llegaban dones y cobranzas,
    notas de triunfo y avisos de guerra.
    Caja de Pandora, que pregonabas
    natalicios, exequias y ferias.
    Las palomas sobre ti se posaban;
    y alrededor de tu columna esbelta
    crecían enredaderas rosadas.
    Caían lluvias, nieves y tormentas;
    mas siempre la banderola escarlata
    esperaba la mano mensajera.
    Ansiaba recibir veinte palabras,
    aunque fueran adversas o funestas;
    aunque nadie sus sueños recordara
    ni pudiera reconocer sus señas.
    Ahora que se extraviaron las cartas,
    en la antigua morada solariega
    un buzón cubierto de telarañas
    apenas justifica su existencia.
    Quien no se cuenta entre los vivos, calla
    ante la ausencia de letras benévolas.
    Mientras al otro lado de la estrada,
    el anciano desolado contempla
    la tarde final que se desparrama
    sobre las ranuras de las sierras,
    cual pliego de Dios en urna dorada.

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  11. Seis poemas de otoño

    Anibal Colon de La Vega

    Silencio

    El silencio era espeso y viscoso.

    Era una paz hastiada que ponía

    resistencia a tus pasos.

    Era como caminar a lo largo

    de un río hecho de brea derretida.

    Se abrazaba a los árboles la calma;

    y arriba los pájaros detenían

    sus lentísimas alas.

    Por encima de los altivos álamos,

    cruzaba solitaria

    una nube gris del callado otoño.

    Se apagaron las voces

    en la aldea letárgica y lejana.

    El silencio era espeso y viscoso.

    Remembranzas de las garzas

    Memorias de tiempos edénicos,

    cuando el albo vuelo se posaba

    en las arboledas del paraíso.

    Recuerdos de zancas largas

    sobre aguanosos terrenos,

    y agudos picos que punzaban el cielo

    y perforaban los pantanos.

    Añoranzas de blancas plumas

    que cubrían las orillas de los ríos,

    y del graznido que señoreaba

    sobre los salados manglares.

    Arquetipos de nidos abiertos

    que se construían con toscas ramitas;

    y tres crías bajo el cuello cordial

    y el concierto de las garzas altivas.

    Remembranzas de las garzas:

    flechas pálidas que traspasaban

    el costado verde de los montes,

    descendiendo en planeo sereno

    hacia los bambúes ribereños.

    Nostalgia envuelta en notas de oboe

    que caen con las hojas de otoño.

    Ahora que las hojas

    Ahora que las hojas secas

    cubren el patio umbrío.

    Ahora que se asoman

    las primeras nieves,

    y el silencio se hace

    viento recio y frío.

    Ahora que los pájaros

    mendigan una ración

    de semillas muertas.

    Ahora que las rosas

    son un sueño oculto

    en espera de la primavera.

    Ahora que los hogares

    lanzan el humo espeso

    al plúmbeo cielo.

    Ahora que las aguas gélidas

    acallan el chirrido del grillo

    y el croar de la rana.

    Ahora que los astros tiemblan

    y buscan abrigo en el firmamento.

    Precisamente ahora, necesito

    la manta cálida de la mirada,

    el abrazo caluroso

    y el ardor de la hoguera hermana.

    Y diremos adiós

    Y volveremos a encontrarnos,

    allí donde los pájaros

    colgaban sus alegres nidos.

    Y diremos adiós,

    cuando los polluelos

    levanten vuelo;

    cuando los vientos

    del cansado otoño

    arrastren las últimas hojas

    del álamo dormido.

    La hora de las hojas

    Estas hojas que ves

    caerán con los primeros vientos

    del amarillo otoño.

    Y las que aún quedan pendientes

    de las ramas casi desnudas,

    se irán en el crudo invierno.

    A cada hoja le llega su turno,

    puntual e infaliblemente;

    y flotará sola, aunque descienda

    en compañía de la entera flora.

    Llanto

    En tardes tristes de otoño,

    lo que el corazón reclama

    es un sitio solitario

    sobre las cimas nevadas,

    en el boscoso santuario,

    en arroyuelos dormidos,

    en las orillas del mar

    o bajo espigas de trigo

    donde echarnos a llorar.
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  12. Epicedio

    Al final de la dura jornada,
    te queda una larga cicatriz,
    y yaces sobre piedra cansada.
    La vieja herida florecerá,
    transfigurada.
    Y la lápida reposará
    sobre tus carnes esperanzadas.

    Te vas, amigo, en momento ingrato.
    Entierras en el foso los talentos,
    y nos dejas hundidos en el llanto.
    Eras amparo firme de los pobres,
    amante inmaculado de las letras;
    y entre los caballeros, el más noble.
    Ahora que florecen los almendros,
    navegas por la ruta de los astros
    hacia la quieta cima de los cielos.
    Dime, peregrino del infinito,
    si todavía palpita en tu mente
    la remembranza de nuestros motivos.
    En la hora amarga de la despedida,
    prometo regresar a este santuario
    donde yace la osamenta dormida.
    Y extender mis brazos al universo,
    más allá de las remotas galaxias,
    donde mi verso encuentre tu recuerdo.

    Aníbal Colón de La Vega

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  13. Mujer solitaria

    Una donna sola
    sembra una bambina.

    Gemía al atardecer
    la mujer desamparada,
    cuando arrastraba sus pies
    por las calles solitarias.
    Expulsada de la vida,
    sin amor, calor ni techo,
    parece niña indefensa
    que ha perdido sus muñecas
    y ha sufrido mil despechos.
    En largas noches lluviosas
    los adoquines reflejan
    la amargura de su sombra.
    Desde la cueva siniestra,
    los predadores se asoman
    aguaitando fácil presa.

    Aníbal Colón de La Vega

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  14. Aníbal Colón de La Vega

    Tempus fugit

    ¿A dónde se fugó el tiempo?
    ¿Se refugió en el presente,
    raudo o lento?
    ¿Es río de lava ardiente
    que petrifica sus pasos
    y se duerme en el pasado?
    ¿O más bien manso arroyuelo
    que gatea alborozado
    hacia el albor del gran lago?

    Álbum de rostros

    Fotos que son amores perdidos,
    o tal vez lugares olvidados…
    Y pinturas de generaciones
    desaparecidas en las brumas
    de atardeceres que se han fugado.
    Álbum de rostros zarandeados
    por promesas plasmadas de espumas.
    Y acuarelas grises que se esfuman
    en el ígneo ruedo del espacio.

    Aníbal Colón de La Vega

    ..

    Somos suspiro

    Somos suspiro que se evapora
    con el paso cálido del tiempo;
    yerba quemada al atardecer
    y humazo que dispersa el viento.
    Rocío matinal en el yermo,
    flatus vocis, arcoíris hueco,
    niebla vespertina de la sierra.
    Hoja seca, silbido más céfiro,
    éter que sólo existe en la mente,
    espejismo, nube, polvo, eco.

    ….

    Umbral de lo imposible

    Abrigo sueños añejos
    y cansancios nuevos
    en la ciudad congelada
    coagulada,
    harto entumecida,
    por donde gatean
    ríos venenosos
    y mefíticos
    y deletéreos,
    y mortíferos;
    y donde se elevan
    los silencios acerados,
    los aceros silenciosos
    sobre los puentes rivales.
    Pero aun allí
    me propongo franquear
    el umbral de lo imposible,
    el arco maravilloso.

    No te angusties en la vana espera
    de quien vendrá pero nunca llega;
    trata siempre bien al que aparezca,
    aunque digan que no lo merezca.

    ….

    La evolución la llevó a elevarse por los aires:
    alas se hicieron sus aletas; y así subió
    a las esferas etéreas.
    Mas se convirtió en cuervo,
    aquella que ayer fuera
    la más leal y encantadora entre las sirenas.

    ….

    Te sientes muy triste,
    porque se fueron las palomas amadas
    y emigraron los amartelados pájaros.
    Mas no te preocupes:
    ya volverán el día menos pensado.

    ¿Quién me llama sabio y virtuoso?
    Si apenas conozco un fragmento
    muy pequeño del universo.
    Y mi bondad no será digna
    ni de amarrarle las sandalias
    al delincuente más perverso.

    Ellos fabricaban sólo monedas:
    faz repetida y gastada en las piezas.
    Y tú hacías rimas y poemas:
    efigie siempre tuya y siempre nueva.

    Se contagió temprano en la vida
    con el virus de la poesía.
    Nunca jamás lo abandonaría,
    hasta el vencimiento de sus días.
    A gusto y orgullo lo exhibía.

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  15. Edén efímero

    Que todo lo borra Cronos, presiento;
    pero quién conoce el fatal conjuro
    por el que se estanca el recuerdo oscuro
    y el jubiloso se va con el viento.
    Perseveran sí las amargas notas
    y se esfuman primero las añoranzas
    que eran cofre de nuevas esperanzas
    y del río promesas hechas gotas.
    Ay, si el tiempo se traga los ayeres,
    y el sol advierte que morir tenemos,
    ¿por qué, vida, de tal manera hieres,
    que el edén en un instante olvidemos,
    y el infierno con todos sus poderes
    more en la memoria aunque no queremos?

    Anibal Colon de La vega

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  16. No me pregunten por la flor

    Mi corazón es terreno baldío
    y estéril paramera.
    No me pregunten por la flor
    rojiza de la hierbabuena,
    ni por su carne perfumada.
    Huyó con el rocío…
    Todo se fue tras el amor.
    Aquí dentro no crece nada.
    Ni siquiera la yerba mala
    que germina en las calderas;
    y menos aun la vid del amigo
    y los trigales de un poema.

    Aníbal Colón de La Vega

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  17. No me lleves a las nieves

    No me lleves a las nieves,
    escarchas frías y pálidas.
    Déjame en la tibia casa
    de los trópicos calientes.
    A través de sus ventanas
    veo los geranios perennes,
    y los montes siempre verdes.
    y las gallinas que cantan.
    No me plantes en los hielos
    perpetuos y silenciosos;
    siémbrame en lugar gozoso,
    a flor del fecundo suelo.

    Anibal Colon de La Vega

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  18. Feria de las palabras

    Elevo las letras, cual patena dorada,
    en el templo de la imaginación.
    De la flor a los ojos;
    de los ojos a la mente;
    de la mente al papel,
    cruzando por el corazón.
    Exprimo las palabras,
    para que expresen cosas novedosas.
    Pero el verbo me sacude,
    a fin de que pronuncie lo inefable.
    Escudriño los vocablos, los zarandeo;
    los viro al revés,
    como si fueran calcetines viejos.
    Quizás así revelen otras esencias
    o el perfume de las rosas.
    En mi carro van las feas metáforas.
    Cargo a cuestas mi voz afónica;
    e ignoro la magia secreta de las letras.
    Garras de afasia inveterada
    despedazan las palabras cautivas.
    Digo lo que no quiero;
    y quiero lo que no digo.
    Fracaso en la feria de los decires;
    y la torpeza de las imágenes me delata.
    Las letras aladas se escapan,
    como se escapan las palomas de mis manos.

    Anibal Colon de La Vega

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  19. Prospectiva

    Lo que tú quieras.
    Si es crecer como el ciprés
    o deseas que sea humilde hierba.
    Así será.
    Si emular la vocación del Amazonas
    o ser manso arroyuelo.
    Así será.
    Si encarnar la furia del huracán
    o ser céfiro en la tarde apacible.
    Así será.
    Si retumbar con los pasos del elefante
    o caminar en el silencio de la hormiga.
    Así será.
    Lo que tú quieras,
    de esta o la otra manera.
    Lo que tú quieras, Señor.
    Así será, y así lo quiero.

    Anibal Colon de La Vega

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  20. Retrospectiva

    Cuando yo era piedra,
    mi corazón, duro como la roca,
    se deshacía en guijarros, en arena.
    No sentía el latido de la vida.
    El rayo me partía
    y las aguas me agrietaban.
    ¡Qué caricia la del cierzo!
    Cuando yo era piedra…
    Cuando yo era semilla,
    recuerdo que me escondía
    entre las hojas podridas;
    y luego estallaba, eufórico,
    en la humedad fecunda.
    Y hendía el espacio
    a horcajadas de raíces y ramas.
    Cuando yo era semilla…
    Cuando yo era ciervo,
    saltaba esbelto por los montes.
    ¿Quién podía domesticarme?
    Con la punta de mis astas
    estriadas contaba los inviernos.
    Y en el remanso contemplaba
    el manso vuelo de los pájaros.
    Cuando yo era ciervo…
    Y ahora que soy conciencia,
    por mis venas serpentean
    todavía los recuerdos
    de cuando era piedra,
    semilla y ciervo.

    Anibal Colon de La Vega

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  21. Pringus amoris

    Como prenda del amor más puro
    —monumentum et pringus amoris—,
    sumó colores al arcoíris
    y dejó inéditas alboradas.
    Por arte de su varita mágica,
    en belleza convirtió lo burdo.
    Y colgó sus sueños en las ramas
    del austero ciprés del mañana,
    pensando que en el humilde instante
    se esconde el insondable secreto
    del viejo paraíso perdido.

    Anibal Colon de La Vega

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  22. Extraño es el amor

    Cosas extrañas tiene el amor.
    Libera, poniendo un yugo nuevo;
    calma el fuego con otro mayor.
    A dos trueca en una sola carne,
    y los multiplica a discreción.
    Perdura en las buenas y en las malas,
    sobre quebradiza embarcación.
    Los mortales creen que lo hacen,
    pero en verdad son su creación.
    Nace en un maravilloso instante,
    y ancla perenne su duración
    Y siendo más fuerte que la muerte,
    qué dulce y extraño es el amor.

    Anibal Colon de La Vega

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  23. Semana feriada

    ¿Por qué no trabaja usted, caballero?
    Es que soy muy religioso, por cierto.
    Guardo los viernes, cual mahometano,
    cuando no me invitan los venusianos.
    Yo me declaro judío los sábados,
    o sigo el culto de los saturnianos.
    Santifico los domingos, mi hermano,
    tal que firme católico romano,
    si no celebro los solares rayos.
    Los lunes rezo en lunático,
    y los martes soy marciano;
    los miércoles, mercuriano;
    los jueves, jupiteriano.
    Siendo policreyente consumado,
    niego el consejo de Pablo:
    ni me esfuerzo ni trabajo,
    ya que todos los días son feriados.

    Anibal Colon de La Vega

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  24. Apacible

    Cerca de ti he puesto mis ojos
    cavilo la suma de tu lejanía,
    me atraviesa la aurora
    y el velo me pasa
    al instante me despierta
    naciente al nacer.

    Vuelo tranquilo a los lejos
    apacible, busco la mirada,
    extasié la mía,
    prendida a tiempo a sombra,
    caduca en mi puerta,
    abierta la ventana del éter,
    rasa el manto de la vida.

    Me presumo fiel y eficaz
    laureado entre los mortales
    en la fuente de los tales
    en esta vida perspicaz
    sostenido en el circulo
    me tomé del asa.

    ©Juan Ventura, 24 de agosto de 2014

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  25. Amor sin fronteras

    Aunque se impongan mil barreras,
    y, tú, océano, nos separes,
    y nos encierren los pesares:
    el amor no tiene fronteras.
    Allende las altas esferas
    y más allá del universo,
    sigo en el puro afecto inmerso:
    el amor no tiene fronteras.
    Pido, con manos pordioseras,
    de la raza el gran abrazo
    y la acogida en el regazo:
    el amor no tiene fronteras.
    Porque sueño eternas praderas
    do impere el divino pleroma
    y se respire el dulce aroma:
    el amor no tiene fronteras.
    Soltad las almas prisioneras
    y dejad que se aten las manos
    en libre vínculo de hermanos:
    el amor no tiene fronteras.

    Vida

    Vida, prometo por siempre quererte
    en las serenas o recias jornadas;
    ya corren nuestras almas abrazadas:
    y el amor es más fuerte que la muerte.
    Qué importa lo que nos traiga la suerte,
    si el limpio afecto todo lo supera
    y la gracia socorre a quien espera:
    y el amor es más fuerte que la muerte.
    Nuestro huerto no será yermo inerte,
    sino vergel de perennes vendimias
    y el paraíso de fuentes eximias:
    si el amor es más fuerte que la muerte.
    Nadie podrá perderme ni perderte,
    pues nos guarda y redime el dulce lazo
    que selló en el altar aquel abrazo:
    y el amor es más fuerte que la muerte.
    Sacia la sed insaciable de verte
    y escancia de las ánforas el vino,
    porque se cumple el proyecto divino:
    y el amor es más fuerte que la muerte.

    Aníbal Colón de La Vega

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  26. Tras la belleza

    Te buscaré, belleza,
    dondequiera que estés:
    escondida en las remotas estrellas,
    muda en los geranios de mi ventana.
    Mendigo sediento soy de tus huellas.
    Desnuda y pura te revelarás
    en la mujer amada;
    dejarás ver tu faz
    en el vuelo fugaz
    de la dulce paloma
    y en el suave rosicler de la aurora.
    Encontraré tu efluvio
    dentro del refugio de la amistad,
    en el río de las aguas divinas,
    en la sal de las lágrimas
    y el salitre del mar.
    Porque sólo en el amor se podrá
    dar con tu morada definitiva.

    Reclamo insólito

    Gracias, valientes pájaros
    por invadir los cascos urbanos
    que otrora fueron vuestros.
    Huid de las jaulas fabricadas
    por la avaricia humana.
    Gracias, humildes plantas,
    por arraigar sobre los tejados.
    Gracias, animalitos intrépidos
    de todas las especies,
    por reclamar los yermos espacios
    renuentes a la vida
    y la ciudad hecha de cemento
    armado, bien armado.
    Gracias por transgredir
    las fronteras impuestas
    por los mayordomos de la tierra.
    (Ave acerada surca
    los tórridos cielos del verano.)
    Bienvenidos, hermanos,
    al banquete del amor sagrado.
    Venid, antes de que la gran obra
    se reduzca a cenizas,
    y ya no seamos más
    que sombra de las sombras.

    ….

    Sus caminos asfaltados
    de palabras ociosas, vulgares.
    Palabras, como hojas secas, muertas,
    papeles amarillentos,
    papiros y folios estrujados.
    Voces que son hermosos engaños,
    soflamas que son mentiras.

    Todavía no sabía
    qué le haría mayor daño:
    morirse ahogado de angustia
    con la morada vacía,
    o perecer entre afrentas
    con la vivienda repleta.

    Aníbal Colón de La Vega

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  27. De carne y madera

    De carne porque
    tengo que aguantarte
    el vocabulario sazonao.

    De madera porque
    todo el mundo quiere clavarme contra la
    pared para que me esté quieto

    De carne porque a martillazos
    quieres ablandarme
    sin considerarme primero

    De madera porque
    a través del tiempo me canso
    del clavo y me astillo

    De carne porque
    con el tiempo me
    pudro por tus influencias

    y al final del día
    lo más que molesta
    es que tengo sentimientos
    ¡Y tú no me sabes tratar!

    ©Wally Correa

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  28. Tantas maneras de decir lo mismo;
    y ninguna de decir lo que siento.
    Cuando aprieto las palabras, miento:
    entre las letras y yo, un abismo.

    Noticias de mis amores

    Hablé con los pájaros y las flores;
    y les pregunté al alcor y al otero
    si habían visto pasar a mi amada.
    Le confié mis congojas al río;
    mas el paisaje tornóse sombrío,
    el silencio rociaba las montañas,
    huían las huellas de los senderos.
    Mas no hallé noticias de mis amores.

    Sacrilegio

    Al oprobio y sacrilegio
    la patria está sometida.
    Por ella darás la vida
    y sufrirás cautiverio.
    Mil ayunos y abstinencias
    merece su dignidad;
    y en su altar ofrecerás
    serena desobediencia.
    No preguntes cuándo llega
    la libertad anhelada.
    Responde a tu noble casa
    cuándo lucharás por ella.

    Dicen que murió de amor
    en soledad y silencio,
    sin decir el nombre amado
    ni la canción del secreto.

    ….

    Un sacro monumento
    a la guerra perpetua,
    la batalla infinita,
    el conflicto periódico,
    el espíritu bélico:
    eterno y merecido
    homenaje a la locura.

    Si lo sabes

    Quién es esa criatura
    que de las noches hace días;
    y de los días, noches;
    de la muerte, más vida;
    y de la vida, muerte;
    de los mil desiertos edenes;
    y de los edenes, desiertos;
    del infortunio gozo;
    y del gozo, infortunio;
    que hace del hambre hartura,
    y convierte la hartura en hambre.
    Dime quién es esa criatura,
    si es que acaso lo sabes.

    ….

    Soy espíritu libre,
    cautivo de las letras.
    Cual cangrejo ermitaño,
    cargo sobre la espalda
    mi canción y mi celda.

    Los pájaros comienzan a posarse
    en las ramas, al descender la tarde;
    y yo, a encandilar mi vieja hamaca.
    Y al rayar la alborada,
    rompen a trinar las alegres aves;
    y yo, a decir dolidos cantares.

    Amigo, da igual
    invierno que verano,
    en plena primavera
    o en época autumnal.
    Lo mismo aquí que allá,
    nos vamos para siempre
    y no volvemos más.

    Nada más

    Te daré infinitas gracias,
    pediré tus bendiciones,
    esperaré tus perdones,
    te ofreceré las migajas
    de mi modesta existencia.
    Me quedaré sin palabras:
    sólo silencio y amor
    entre tu grandeza y yo.
    Nada más quiero, Señor.

    Otra vida

    Decía aquel profeta:
    Tendrá otra vida
    quien viva ésta
    de forma tan perfecta,
    que no precise la otra.
    Mas todo es imperfecto
    en el mundo del tiempo;
    e ignoran los sentidos
    lo que espera escondido
    allende el universo.

    Reparte mapas y calendarios,
    cual dueño del tiempo y del espacio.
    Recoge atardeceres y auroras,
    cual mendigo de luces y sombras.

    Que aun en el arte
    de saber perder,
    me siento perdido.
    Y cuando pensaba
    que había ganado,
    era un espejismo.

    Pino castrado

    En el pinar se escuchan los sollozos
    de aquel árbol castrado
    en plena juventud.
    El pino herido en su circunferencia
    llora copiosamente en plenilunio.
    Lágrimas perfumadas se deslizan
    por su arrugada piel,
    hasta tocar el suelo.
    Desnudo de la dura corteza,
    el pino suda perlas
    que embalsaman el calvero del bosque.
    Detrás del caliginoso horizonte,
    la luna se llena.

    Lodo

    Amante del lodo,
    su figura no era
    hermosa del todo:
    mirada porcina
    y, por pelos, cerdas.
    Paga gruesas deudas
    en el justo foro.
    Y se abre camino
    con patas y hocico;
    empero, a la larga
    sus locas puercadas
    terminan en nada.

    ….

    El cofre del tiempo
    bosteza vacío
    do falta el amor;
    pero cuando abunda
    el afecto sincero,
    el río del tiempo
    rebosa cardúmenes,
    oro y gran contento.

    Shalom

    Shalom, hermano, shalom:
    Paz, paz y gracia en tu ser.
    Que te halles completo y sano;
    y te sientas más que bien
    de uno y otro costado.
    Que seas próspero y feliz
    y goces dicha cabal.
    Que vivas con Dios en paz
    y en tu íntima conciencia,
    y con los seres humanos.
    y ante la naturaleza.
    ¿Podrá haber armonía
    en un alma desolada
    que anda siempre guerreando
    contra la divina calma?

    Elegía a León Tolstoi

    Cuando muere la noche
    helada del helado invierno,
    el viejo patriarca huye,
    sin mediar aviso previo,
    de Yásnaya Poliana:
    oculto calvero del bosque.
    El pacifista de altos vuelos
    aborrece la guerra armada
    en su propia morada.
    Ahora se despoja de las riquezas
    y la antigua aristocracia.
    En la alforja lleva cuarenta rublos,
    hondos anhelos de soledad,
    algunos libros y ropa blanca.
    Rumbo al sur se encamina
    en la vía de la nueva vida:
    Schékino, Kozelsk, Shamardino,
    Optina Pustyn, Astápovo.
    El frágil asceta peregrina
    hacia incierto destino.
    Quién sabe si ansía el yermo
    de la mística Tierra Santa.
    Una pausa en el monasterio
    donde profesa su hermana;
    y luego otra, en mala posada,
    donde retozan los gatos
    y aúlla una mujer desesperada.
    Buscaba el letrado octogenario
    la liberación en alas del tren.
    Allí empero encontró el contagio
    que lo dejó sin aliento ni hálito.
    Se bajó en el andén de la postrera
    parada, pero no se arrojó,
    como Ana Karenina, a las ruedas
    férreas, sino que se despidió
    en alcoba humilde y serena.
    Adiós, soñador de utopías.
    La madrugada te detuvo
    en la estación desierta y fría.

    El sepulturero

    Lo llamaban el sepulturero.
    Acompañaba a los moribundos
    en la unción santa de los enfermos,
    incluso a la jornada postrera.
    Aquí y allá repartió consuelo.
    Organizaba los velatorios,
    amén de ir a réquiems y exequias.
    Llevaba sobre sus hombros débiles
    los féretros de la entera aldea.
    Cual orador fúnebre, solía
    despedir los duelos, sin distingo
    de malvados, mediocres y buenos.
    Y aportaba puñados de tierra
    para cubrir los nudos sarcófagos.
    Rezaba todos los novenarios,
    recordaba los aniversarios
    y el día sagrado de los muertos.
    Mas cuando llegó el morbo a su lecho,
    nadie le ofreció preces ni bálsamos.
    Expiró en soledad y silencio,
    y nadie apareció a enterrarlo.

    Dejad en paz al pez
    que pasea por aguas
    traslúcidas y quietas;
    y busca entre las algas
    la pitanza secreta.
    Dejad al pez en paz
    mientras observa y nada,
    moviendo las aletas,
    tras la estela del pan.

    ….

    Amigos, cuando yo muera,
    sólo pido por mortaja
    una vieja guayabera.
    Sírvame de suave cama
    la cajita de madera.
    Arropadme, camaradas,
    con la gloriosa bandera,
    para que caliente mi alma
    en la larga, larga espera.
    Si en los brazos de mi amada,
    amigos, morir pudiera.

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  29. Poesías de Aníbal Colón Rosado

    Metáfora de abril

    Eres linda metáfora de abril.
    Para ti ya no habrá mares ni puertos;
    sólo un horizonte más que infinito
    cuajado de promesas amorosas.
    Recibes geranios y crisantemos,
    ebrios en la efusión de la clepsidra.
    mientras en quietud duerme la crisálida,
    bañada entera en amor, oro y plata.
    Estás hecha de sustancia de sueños.
    Y pones tu alma en los ríos serenos,
    y dejas que los ríos mezan tu alma.
    Palabra de rey te di ha milenios,
    que no se retira ni se retracta.

    Tumba de ilusiones

    Medita el poeta sobre la ruta rechazada,
    el camino descartado, la senda anulada.
    Y mira con ojos de nostalgia tantas [opciones
    que dejó atrás en las oscuras encrucijadas.
    Perplejo en las calzadas, arrastraba las [sandalias,
    pensando que era peor andar sin [bifurcaciones.
    Pues hay quien no emprende viajes ni sale [en caravana,
    creyendo que en sus pasos faltan cruces, [nada empalma.
    La disyuntiva cegada es tumba de ilusiones.

    Princesa esquiva

    Y yo te busco, amor, por encima
    de los remolinos del tiempo.
    Ven acá, princesa esquiva:
    la niña de mis ojos,
    los ojos de mi niña.
    Preso estoy entre la nieve y el frío;
    y no puedo escapar
    de tus huellas ni de tu sombra.
    Divago en un morir sin morir,
    para acortar la distancia
    entre tu amor y mi amor.
    En lugar de escuchar tu nombre,
    se me llenan los oídos
    de extraños zumbidos.
    Pregúntales a los muros,
    que hablarán sin evasivas
    sobre las jornadas perdidas
    en el laberinto de tu ausencia.
    Una gota de silencio rebota
    en la bruma de los años
    y en las penumbras del espacio.

    Suelos ayermados

    En aquellos edénicos vergeles
    las aves hacían sus abluciones,
    las flores se vestían de arcoíris
    y las fontanas cantaban alegres.
    Mas con el paso de tantas pasiones,
    allí sólo resta un yermo pelado.
    Donde yacían los antepasados,
    entre los crisantemos y cipreses,
    desaparecieron los campanarios
    y perdió sus cruces el camposanto.
    En las antiguas casas solariegas
    los buzones afligidos esperan
    noticias, cubiertos de telarañas.
    Conocemos los suelos ayermados.
    ¿Cuán feraz será el surco del mañana?

    Repetir mi silencio

    Aquí estoy, Dios mío,
    cansado en el camino:
    el alma perforada
    y las manos vacías.
    Ya no siento, ni temo,
    y ni siquiera espero.
    Pero aquí permanezco
    erguido todavía
    frente a tu puerta estrecha,
    bajo umbral intangible.
    Y ya no digo nada,
    no pronuncio palabra.
    Sólo existo: me basta
    repetir mi silencio.

    Canción del destierro

    Canciones guardo
    que no podré cantar
    fuera de tus costas, patria amada.
    Colgaré mi cítara extrañada
    en las ramas de los tristes sauces,
    hasta que regrese al hogar cálido.
    Y allá, sentado en el flamboyán,
    volverán las cuerdas a vibrar,
    tanto en mi voz altiva
    como en la guitarra renacida.

    Post mortem

    Tuvo que caer el poeta
    y pasar por el hedor del sepulcro,
    para que sus versos florecieran
    fuera de su estación perfecta.
    Póstumamente, aquende los cipreses
    y en los surcos de los vivos,
    las letras se hicieron aroma
    en memoria del bardo otrora aterido.

    Hora de zarpar

    Ya se avecina la hora de zarpar:
    ir recogiendo sogas
    y levando las anclas
    y retirando puentes y escaleras.
    Mares lejanos llaman.
    Consumadas todas las encomiendas
    y entregadas todas las remembranzas,
    la barca se desliza,
    serena y relajada,
    hacia el puerto que vislumbra y anhela.

    Negocio carnal

    Las costas inhóspitas de Isla Larga
    cubrían los frígidos esqueletos
    de las señoritas de compañía.
    Escondidas bajo el eufemismo
    de ser escoltas indefensas,
    vendían su sexo en la Gran Manzana.
    De una fácil ilusión atrapadas
    en las garras, cayeron bajo el peso
    de la aplastante realidad.
    Tras naufragar en turbias aguas,
    desaparecieron en las tinieblas,
    por los vericuetos del lodazal.
    Pasaron pecados y décadas,
    y nadie las echó de menos.
    Hasta que el grito de los huesos
    olvidados despertó las conciencias
    sobre un negocio carnal y siniestro.

    Dos viajes

    Aquel camarada se lamentaba,
    porque consideraba que la vida
    no era más que un viaje desagradable,
    por malos caminos, peores puertos,
    en ingrata y pésima compañía;
    y que sólo puedes abandonar
    haciéndote violencia.
    Otro viandante, en cambio, agradecía
    de su peregrinar tantas bondades,
    pues transcurría por bellas calzadas,
    primorosas posadas
    y la amabilidad del paisanaje.

    Caricias diferentes

    Cuando las manos entumecidas
    y reumáticas no puedan
    acariciar como antaño,
    siendo como eran paño de seda;
    cuando la epidermis áspera
    lija de erizos parezca;
    cuando los labios harto curtidos,
    la faz poblada de hondas arrugas
    y el pelo ausente de la cabeza,
    sean las señales del deterioro:
    entonces el afecto más puro
    sabrá superarlo todo.
    Voces, gestos y susurros
    serán suaves caricias.

    Trasto abandonado

    Herramienta oculta en el taller,
    hoz vieja colgada en el granero,
    trasto abandonado en el desván,
    descartado y vetusto aparejo:
    acerbo hedor a olvido y herrumbre.
    Y arrinconado desde hace tiempo,
    sólo se acordarán de tu rostro
    cuando seas de fácil provecho,
    y algún lince precise explotar
    lo que resta de bueno en tu cuero.

    Hijo soy de la lluvia y del viento;
    y tu nombre vibra en mis recuerdos.
    Nací de la cópula del tiempo;
    y mi ser es vástago del sueño.
    Engendro soy de amores añejos;
    y a la espera estoy de cielos nuevos.

    Vamos cayendo al azar,
    como témpanos de hielo,
    tras las recias embestidas
    del enfurecido mar.
    Y luego nos diluimos,
    quien antes y quien detrás,
    mudando nuestro semblante,
    como en el agua la sal.

    ©Aníbal Colón Rosado

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  30. MI SILENCIO

    Dulce siento todavía el beso

    que robe a tus labios

    dormidos en la tarde.

    Tengo el sabor a mar

    a alcohol

    y al cigarrillo que dictó

    la salida del humo,

    bocanada que no olvido

    salió espantada,

    empuja con tu respiro

    enredado de savia,

    riñó mi boca,

    Solo tus ojos,

    el fluir de mi silencio…

    me tintan los labios

    las pupilas dilatadas,

    el presente constante

    me muerde al unisonó

    la memoria…

    Autor Juan Ventura, pintor y poeta.

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  31. 1
    No envidio los palacios de los reyes,
    ni ambiciono el lapidario precioso
    que centellea en las áulicas salas.
    Tampoco almaceno lingotes de oro,
    ni colecciono monedas de plata.
    En mi granero reparto tesoros
    y el pan cotidiano de la esperanza.

    2

    Ruego paterno
    Pensad, hijos míos, que estoy solo.
    Ya me han abandonado las fuerzas,
    y mis amigos se han ido.
    En la hora crepuscular presiento
    las sombras de la noche.
    Sólo me restan recuerdos
    y el hálito de la esperanza.
    En medio del denso silencio,
    suena el eco de vuestras
    voces alegres y refrescantes.
    Si por acaso os sobra un instante
    libre, considerad que estoy solo,
    terriblemente solo…

    3
    Reconciliación
    Después de largas batallas
    y mil faltas perdonadas,
    regreso a la vieja casa
    ―la de las memorias gratas―
    donde me tragó la infancia.
    Al ritmo de la calzada,
    abrazos espera mi alma,
    o tal vez descarga de armas.
    Junto a la antigua morada
    y la falda de la montaña,
    ya la ceiba centenaria
    cubre la huerta preñada.
    Para alivio de mis canas,
    flotan en todas la ramas
    sendas banderitas blancas.

    4
    Lacrimatorio
    Él era sauce llorón,
    muro de lamentaciones,
    llanto bajo el ahuehuete,
    Cortés de la noche triste.
    Era Júpiter infante,
    también Adonis y Edipo,
    Jeremías quejumbroso,
    Pedro más que arrepentido:
    todos harto compungidos.
    Y ella recogía en su rostro
    un coro de plañideras.
    A las banshees remedaba,
    las mujeres del viacrucis,
    a Isis y La Malinche.
    Magdalenas lacrimosas
    eran sus largas pestañas.
    Fuente eterna de sollozos,
    ojos arrasados y hondo
    sentimiento de pesar.
    Su clamor era elegía,
    luctuoso canto invernal.

    5

    Y los pájaros
    dejaron sus excrementos
    sobre las testas ilustres
    del pasado,
    en aquellos monumentos
    muy callados.

    6

    Frente a tu ventana

    Acamparé frente a tu ventana
    durante las cuatro estaciones,
    mujer amada, mujer amada.
    Brotarán las flores;
    y la flor de azahar repartirá su aroma.
    Cuajarán las naranjas,
    caerán las nieves después de las hojas …
    Ay, amor de mis amores.
    Y yo esperaré bajo tu balcón,
    cual enamorado trovador.
    Seré juglar de mil serenatas,
    y mis sentimientos se enredarán,
    como dedos trémulos y anhelantes,
    en las seis cuerdas de mi guitarra.
    Y no abandonaré la plaza,
    hasta que envíes claras señales
    de que tu amor puro me salva.

    7

    Y llevo dentro de mi conciencia
    los anhelos de mil poetas.
    Las almas, los rostros, los estilos
    de aquellos que me acompañan,
    de los que serán y han sido.

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  32. El Artesano
    A William Martínez y Cedric Sáez

    Llevo el arte en mis manos,
    yo soy artesano…
    Moldeo el barro, tiño la madera,
    esculpo la piedra, seco la semilla y tallo la higuera.
    El trabajo es duro y fatigoso,
    pero pa’ mi gente, resulta gozoso.
    En fiestas de pueblo me encuentran,
    poniendo en cada pieza el sello y el son borincano.

    El papel, las conchas, las algas marinas, el cuarzo, la madera,
    las semillas de árboles isleños, materia prima en mis manos,
    todas de aquí como el cantar del coquí.
    La encuentro en los montes, y en la orilla del rio
    oculta en la arena frente al mar Caribe.

    Venga, vea, señora:
    El dulce de coco, el marrallo o mampostial
    O como usted le quiera llamar.
    El ajonjolí, el pilón y la crema de leche, llévelo doñita,
    Mire que no vuelvo hasta el año que viene.
    Y eso si no llueve.

    Compre la chiringa que vuela muy alto,
    las tengo de múltiples colores, siluetas y tamaños
    para que el niñito que lleva a su lado aprenda a volarla.

    El trompo o el caballito de palo
    se lo puede encargar al amigo que tengo a mi lado
    que es también artesano…
    No son hechas en China o Japón,
    ni las encuentra en un Mall

    No se vaya señora sin comprar alguito,
    para que cada vez que lo mire recuerde
    a un servidor de este humilde pueblito.

    ©María del Carmen Guzmán

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  33. El Chupaflor

    Ven conmigo a la alameda
    Donde hay árboles lindos
    Vamos a comer tamarindos
    Por todita la vereda

    Relájate mi amor
    Que solo soy tu amigo
    No soy el picaflor
    Que se cuela en tu nido

    Vamos a las colinas
    Para tocar las estrellas
    Por la ruta de Salinas
    Porque allí son más bellas

    Si al bajar por la piquiña
    Se reflejan las flores
    Y arcoíris de colores
    En tus ojos de niña

    Volaré al revés
    Así como un colibrí
    Porque en ti descubrí
    La esperanza y la fe.

    ©Roberto López

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  34. Era un oscuro poetastro,
    tal vez un poeta menor.
    Un coplero de arte barato
    habitaba al pobre cantor.
    Nadie le hacía ningún caso;
    todos le restaban honor.
    Tejía rimas y leyendas;
    y las repartía en las calles
    lastimeramente desiertas
    o en la vieja plaza mayor.
    Era bardo de mil desaires
    y torpe versificador.
    Dicen que se lo comió el hambre;
    digo que murió de dolor.

    ****

    Hermanado con la materia,
    ascendió paulatinamente
    por el castillo interior
    y a la montaña mística.
    Fue tan alto su vuelo,
    que se hizo translúcido.
    Y en plena transfiguración,
    era más hálito que barro,
    y más éxtasis que pasión.

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  35. El Tufo

    Su belleza arrolladora
    Lo despertó del letargo
    Y él como un pargo
    Aleteó por la señora
    Que iba guardando luto
    Pero el tío resoluto
    A ganarse su amor
    Le tiró una hermosa flor
    A la viuda de Cienfuegos
    Y esto no son juegos
    Porque el difunto celoso
    Abandonó el reposo
    De aquella tumba fría

    Y cuando el tío dormía
    Feliz en su aposento
    Lo despertó un violento
    Tufo de alma en pena
    Y no se vio al tío Roberto
    Por una cuarentena
    Causada por el entuerto
    De la peste que no menguaba
    Y aunque el tío era valiente
    Por su condición pestilente
    la cara ya no daba.

    ©Roberto López

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  36. Felices nuncios

    Al que traía buenas noticias,
    le regalaban albricias;
    y a los que portaban malas nuevas,
    les cortaban la cabeza.
    Por esa razón nadie quería
    decir feas profecías;
    ni pretendíanlos mensajeros
    ser aves de mal agüero.
    Todos se hicieron felices nuncios,
    callando males ocultos
    y escamoteando en el silencio
    media faz de los sucesos.

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  37. Cautivo

    El intrépido soldado
    fue presa del adversario,
    una y otra vez.
    Luego regresó a su patria
    y cayó en la misma trampa,
    una y otra vez:
    cual desesperada rata,
    en su buena fe.
    Purgó cadena perpetua;
    y cuando abrieron las puertas,
    le entregaron sus harapos,
    y los huesos muy cansados:
    piel de preso era su piel.
    Ya no era el que fue.

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  38. Y no me pregunten del mañana incierto;
    sólo sé de ayeres perdidos en la niebla
    y arrastrados por la furia del viento.

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  39. La barca de Caronte

    ¿Qué llevas en la barca de Caronte?
    No llevas nada, pues todo se queda
    en esta orilla: los trajes de seda,
    las piedras pulcras, las flores del monte.
    Viajas desnudo por las aguas muertas;
    sobran los pavos reales y los cetros.
    De tierra sólo precisas dos metros;
    y los árboles duermen en las huertas.
    Permanecen en sus casas las rosas
    y las estrellas, mientras los abrazos
    pernoctan en la mansión de los vivos.
    Giran en eterno vaivén las cosas;
    sólo recuperas aquellos lazos
    que el amor sembró en tus motivos.

    Hora crepuscular

    Al final de la jornada,
    la vida se te refugia en la cara.
    Tus ojos y tu sonrisa
    reflejan la caída del sol.
    Ya habías recogido la mies.
    El ganado dormía en el aprisco.
    La lumbre ardía en el hogar.
    Sobre tu noble frente,
    moría plácida y serena la tarde.

    Cipreses

    Todo me parece
    tan pequeño,
    tan voluble,
    tan efímero,
    como esa hilera de cipreses.
    Mañana
    o esta misma tarde
    pueden desaparecer
    sin dejar rastro
    de su existencia,
    ni de los pájaros
    que anidan
    en sus ramas.
    Mas la bóveda
    del templo celeste
    acoge mi plegaria;
    y siempre brota
    la esperanza
    de nuevos verdores
    y renovadas alas,
    en la infinita sed
    de la infinita morada.

    Ángelus

    Caen tristes las campanas del ángelus
    sobre los tejados anaranjados.
    La aldea se acurruca entre la niebla
    e inciensa el valle con sus chimeneas.
    En mi alma suena la hora tenebrosa.
    Los cipreses me llaman con sus manos
    espigadas. Son centinelas verdes
    de la ciudad estéril y silente.
    El ángel exterminador se acerca,
    sigiloso, a mis huesos cansados.
    ¡Cómo huye la luz de la pupila
    al filo de las sombras vespertinas!
    Se oyen los pasos de los epitafios;
    y de los cirios saltarán lágrimas
    amarillas. En la urbe encalada
    me espera una gélida jornada.
    Mas se vislumbran torres luminosas
    sobre el mudo recinto amurallado.
    Descanso y paz en el campo divino,
    más allá del Hades y del destino.
    Repican las campanas matinales
    sobre los tejados anaranjados.

    Fons canit

    Canta la fontana su alabanza
    al feliz milagro de la vida.
    El riachuelo hurta los fuegos
    de la alborada;
    y luego salmodia con los versos
    de sus ondas verdes y doradas.
    Las alondras acuñan los sueños
    de las vigilias.
    El viejo reloj del campanario
    desparrama las horas cansadas;
    el ángelus anuncia tres veces
    la paz de la palabra encarnada.
    El hombre insomne
    cuenta los astros
    de la infinita noche estrellada.
    Mendiga sanación perpetua;
    y, librado ya de las congojas,
    sale por la vereda serena,
    al final de la dura jornada.

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  40. Remembranzas de las garzas

    Memorias de tiempos edénicos,
    cuando el albo vuelo se posaba
    en las arboledas del paraíso.
    Recuerdos de zancas largas
    sobre aguanosos terrenos,
    y agudos picos que punzaban el cielo
    y perforaban los pantanos.
    Añoranzas de blancas plumas
    que cubrían las orillas de los ríos,
    y del graznido que señoreaba
    sobre los salados manglares.
    Arquetipos de nidos abiertos
    que se construían con toscas ramitas;
    y tres crías bajo el cuello cordial
    y el concierto de las garzas altivas.
    Remembranzas de las garzas:
    flechas pálidas que traspasaban
    el costado verde de los montes,
    descendiendo en planeo sereno
    hacia los bambúes ribereños.
    Nostalgia envuelta en notas de oboe
    que caen con las hojas de otoño.

    Ahora que las hojas

    Ahora que las hojas secas
    cubren el patio umbrío.
    Ahora que se asoman
    las primeras nieves,
    y el silencio se hace
    viento recio y frío.
    Ahora que los pájaros
    mendigan una ración
    de semillas muertas.
    Ahora que las rosas
    son un sueño oculto
    en espera de la primavera.
    Ahora que los hogares
    lanzan el humo espeso
    al plúmbeo cielo.
    Ahora que las aguas gélidas
    acallan el chirrido del grillo
    y el croar de la rana.
    Ahora que los astros tiemblan
    y buscan abrigo en el firmamento.
    Precisamente ahora, necesito
    la manta cálida de la mirada,
    el abrazo caluroso
    y el ardor de la hoguera hermana.

    Y diremos adiós

    Y volveremos a encontrarnos,
    allí donde los pájaros
    colgaban sus alegres nidos.
    Y diremos adiós,
    cuando los polluelos
    levanten vuelo;
    cuando los vientos
    del cansado otoño
    arrastren las últimas hojas
    del álamo dormido.

    La hora de las hojas

    Estas hojas que ves
    caerán con los primeros vientos
    del amarillo otoño.
    Y las que aún quedan pendientes
    de las ramas casi desnudas,
    se irán en el crudo invierno.
    A cada hoja le llega su turno,
    puntual e infaliblemente;
    y flotará sola, aunque descienda
    en compañía de la entera flora.

    Llanto

    En tardes tristes de otoño,
    lo que el corazón reclama
    es un sitio solitario
    sobre las cimas nevadas,
    en el boscoso santuario,
    en arroyuelos dormidos,
    en las orillas del mar
    o bajo espigas de trigo
    donde echarnos a llorar.

    Rostros

    Voy sin rumbo
    por las calles
    mirando
    rostros silenciosos.
    Una sonrisa
    se escapa
    de los labios juveniles.
    Otra faz dibuja
    facciones duras
    como signos acumulados
    de hondos pesares.
    La cara del anciano
    se pierde serena
    en el vacío
    de las hojas secas.
    El niño juega
    con los rayos,
    las sombras
    y las fuentes
    de la plazuela.

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  41. El mar y yo

    Salí a pescar metáforas azules
    entre arrecifes de aguas infantiles,
    donde se petrifican
    los recuerdos de los siglos
    y mi espíritu lava
    sus agudas pesadumbres.
    Salí a contemplar tus versos dorados
    que el sol escribe sobre las arenas;
    y sentí el ronroneo de las caprichosas olas
    que acariciaban mi rostro duro,
    mis pies cansados.
    ¡Oh, brisa de los primeros amores!
    Mar, vientre de tempranas fantasías,
    henchido de palabras pacíficas
    y sagradas, seduce a la casta playa
    con mágicos olores.
    Sí, meced, ondas y espumas canoras,
    la cuna de mis tristes alegrías.
    Mecedla, mecedla sin reposo,
    amigas eternas, noche y día,
    hasta que las caracolas marquen la hora.
    Regreso a la barca de las memorias;
    cazo nubes dulces y sonrosadas,
    que corren hacia el refugio
    de los acantilados: allí danzan las serenas
    gaviotas de mis ensueños.
    ¿Dónde están, pues, los mares quejumbrosos?
    ¿Dónde descansan las palmas heridas?
    Murallas de cemento, aceros,
    vidrios y cortinas ahogan el viento
    de los senderos arenosos.
    Y cuando el sol iza su bandera de colores,
    y la primavera late en los verdes infinitos,
    retorno a las entrañas de ese mar enfurecido,
    para subir con su lluvia
    a la casa de los dioses.

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  42. El viejo

    Tranquilo con sus rutinas.
    Aferrado a su pasión
    Su vida es un culebrón
    De alegrías y de espinas

    En su peregrinaje
    sin ídolos y santuarios
    siempre busca a diario
    como hacer liviano el viaje

    Hasta que camina lento
    Y ya nada le asombre
    Es cuando ese hombre
    Se ilumina por dentro

    El tardío descubrimiento
    De unos cuantos arcanos
    Acompañado del pelo cano
    Le trajeron escarmiento

    Y no se traba su alma
    En la lucha y el temor
    El recuerdo de un desamor
    No le quita la calma

    Al despuntar del día
    Ante sus ojos viejos
    Se refleja la armonía
    Del maravilloso cielo

    Y se queda eslembao
    Esperando el café
    Hasta que grita su mujer
    ¡Te conozco bacalao!

    ©Roberto López

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  43. Poema desechable

    Derribé las desvencijadas puertas del invierno,
    me adentré por la aurora de mis pasos perdidos
    y encontré la mirada que hace tiempo buscaba.
    Ahora sé quién soy, qué cosa soy:
    un espíritu que camina
    desde el amanecer de mi memoria,
    de la región austral de las voces que canto,
    un pájaro extraviado
    después de la caída del horizonte…
    un temblor de alas rotas
    al oeste de Dios, casi olvidado,
    que me alza hasta que el grito
    me lleva a las estrellas…
    y ahora sé que el viento me acompaña,
    estuvo siempre ahí y…
    hoy digo: “Carajo!”

    José Manuel Solá
    20 de noviembre de 2012

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  44. Amores de luna nueva

    Amores de luna nueva,
    cuando se retira el sol
    bajo el leve resplandor
    de las lejanas estrellas.
    Ya la luna se ha escapado
    con el sol crepuscular:
    cantemos, pues, el cantar
    de los antiguos letrados.
    Mucho ansío que las sombras
    se traguen el postrer lampo
    que punza el oscuro manto
    y aún las montañas dora.
    Ven conmigo, esposa mía:
    la noche cerrada espera,
    se apagaron las candelas,
    de negro se viste el día.
    Contigo yo cambiaría
    los abrazos encendidos
    y los arrullos divinos,
    en espesa serranía.
    Como tálamo, el balcón;
    y por tejado, los astros;
    lejos de todo boato,
    nos encontrará el amor.
    Ven, amada, a tu posada
    donde geranios y lirios
    se besan en puro idilio.
    Oh dicha, siempre anhelada.
    Que solamente se escuchen
    las cigarras de verano,
    mientras se estrechan las manos
    y el secreto se descubre.
    Caminemos por quebradas
    y por montes escondidos;
    saciémonos en los ríos
    y en las sublimes fontanas.
    Báñenos la lluvia fina
    y regresemos al lecho
    donde nos sorprenda el sueño
    jubiloso de la vida.
    Amores de luna nueva,
    complicidad de los cielos;
    de la noche los misterios,
    me entregaste, mujer bella.
    Amores de luna nueva,
    sean testigos las estrellas.


    Confesaré que te amo

    ¿Por qué callados caminos me buscas?
    ¿Qué galerías de silencio persigues?
    Quisiera esconderme en la cara oculta
    de Selene, pues tu presencia oprime.
    ¿Quién podría escapar de tus designios?
    ¿Dónde esquivar tu terrible mirada?
    Huyo, perplejo, de todos tus signos,
    y me alejo, solo, a tus espaldas.
    ¿Cuándo me veré libre de tu celo?
    ¿Cómo sustraerme de tus reclamos?
    Vagaré perdido a los cuatro vientos;
    mas un día confesaré que te amo.

    Canción del amor perplejo

    …hacen los ruiseñores
    renovar el placer o la tristura
    con sus blandas querellas…
    (G. de la Vega)

    Dime qué hacer, amor mío;
    ya no sé con qué me quedo:
    contigo, porque no vivo;
    y sin ti, porque me muero.
    Cuando tú estás a mi lado,
    todo es reyerta y rencilla;
    y cuando nos alejamos,
    vuelve la paz a mi vida.
    Dime qué hacer, amor mío;
    ya no sé con qué me quedo:
    contigo, porque no vivo;
    y sin ti, porque me muero.
    Pero la paz se deshace,
    porque tu ausencia me aflige.
    Necesito que me abraces:
    olvidemos los deslices.
    Dime qué hacer, amor mío;
    ya no sé con qué me quedo:
    contigo, porque no vivo;
    y sin ti, porque me muero.
    Comoquiera que proceda,
    siempre acabo desolado,
    sea porque esté muy cerca,
    sea porque esté alejado.
    Dime qué hacer, amor mío;
    ya no sé con qué me quedo:
    contigo, porque no vivo;
    y sin ti, porque me muero.

    Anibal Colon de La Vega

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  45. Epicedio

    Te vas, amigo, en momento ingrato.
    Entierras en el foso los talentos,
    y nos dejas hundidos en el llanto.
    Eras amparo firme de los pobres,
    amante inmaculado de las letras;
    y entre los caballeros, el más noble.
    Ahora que florecen los almendros,
    navegas por la ruta de los astros
    hacia la quieta cima de los cielos.
    Dime, peregrino del infinito,
    si todavía palpita en tu mente
    la remembranza de nuestros motivos.
    En la hora amarga de la despedida,
    prometo regresar a este santuario
    donde yace la osamenta dormida.
    Y extender mis brazos al universo,
    más allá de las remotas galaxias,
    donde mi verso encuentre tu recuerdo.

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  46. Tierras nuevas

    Aquél levanta ingeniosos castillos
    en la tibia arena.
    Y el mar del atardecer los destruye,
    sin elogios ni penas.
    Éste fabrica hermosas esculturas
    en las estepas gélidas.
    Y el sol de la mañana las derrite,
    como si fueran velas.
    Ved los ejemplos patentes y claros
    de efímera belleza.
    Y el cosmos bello, siendo pasajero,
    verá noche postrera.
    ¿Por qué, pues, compongo página frágil
    de ligeros poemas?
    Por pura diversión, y la esperanza
    de encontrar tierras nuevas.
    Por ser pájaro ungido que remonta
    la luz de las estrellas.

    Soy

    ¿Soy sólo un nombre
    pronunciado mil veces en el vacío?
    ¿Soy un soplo de sílabas sucesivas
    que se repiten en el tren del tiempo?
    ¿Soy un grito infinito que se modela
    entre sombras y barro?
    ¿Soy eco hueco de tantas voces
    que me llaman desde lo incierto?
    ¿Soy susurro de labios muertos
    que antaño apostaron al mañana?
    ¿Soy silencio escondido entre
    las letras de un alfabeto olvidado?
    ¿Soy un verbo sembrado
    en torcidos surcos de esperanza?
    ¿O soy, tal vez, nota extraviada
    en el perdido pentagrama cósmico?
    Soy llama encendida en fuego estelar
    y palabrita divina
    nombrada desde la eternidad.

    Canción epifánica

    En mi canción tiemblan
    remembranzas de otros mundos.
    Hoy reclamo los recuerdos
    sagrados y quiero volver
    por los caminos de antaño.
    Ansío regresar a la casa solariega.
    ¿Cómo he de encaminar los pasos,
    si divago extraviado
    por esos páramos sombríos?
    Alguien me cantará los mapas
    míticos, como entonan sus salmos
    las hormigas peregrinas.
    Así subiré al santuario
    de la tierra ensoñada.
    Seguiré el vuelo de la mariposa
    reina, que descubre su rumbo
    en medio de la tempestad.
    Danzaré al ritmo de las palmas,
    y viajaré en alas de la paloma.
    Gemiré con el sollozo del sauce,
    y veré el sueño de los pájaros.
    ¡Oh palabra, sonido sacro!
    Háblame el lenguaje primario.
    Dialoguemos a lo largo de tu rastro;
    y desentraña la rima de las cosas.
    Permíteme hurtar la antorcha
    del atardecer, para contemplar
    cara a cara el rostro del Otro
    y escuchar la discreta revelación
    de los secretos insondables
    y los cánticos epifánicos.

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  47. Quousque tándem

    Tus mansos taínos,
    Borinquen amada,
    fueron co-caribes,
    reos a la mala.
    A fuerza de palos,
    se unieron a España.
    La sangre criolla,
    crisol de las razas,
    madura en la venas,
    tras largas añadas.
    Y termina siendo
    co-americana,
    en guerra violenta,
    desigual batalla.
    Señores, presiento
    que tal vez mañana,
    la colonia eterna
    co-china se haga.
    Aunque la vergüenza
    columbra esperanza,
    ¿morarán las islas
    en la mar en calma
    de los seres libres
    entre las galaxias?

    Anibal Colon de La Vega

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  48. Balas y palomas

    Recios y aciagos son aquestos tiempos
    en que las garras marciales se asoman.
    La sangre espesa corre por las calles;
    de rojo se tiñen las mariposas.
    Fuegos mortíferos surcan los aires
    y lanzan carnes grises a las fosas.
    Los niños gritan ante la hecatombe;
    y los ancianos gimen en las sombras.
    Ya no repican las dulces campanas;
    ya se avejentaron todas las rosas.
    ¿Por qué impera el estruendo de las armas
    y enmudecen las tranquilas alondras?
    Hagamos de las espadas arados;
    y de las nubes infestas, auroras.
    Es hora de izar las banderas blancas
    y convertir las balas en palomas.

    Desnudez
    Amados hermanos, os ruego:
    Enterrad mis carnes desnudas
    en el casto y desnudo suelo;
    y cual anónima criatura,
    more en la fosa de los muertos.
    Y si por las costumbres pulcras
    y por los humanos respetos,
    me imponen fría sepultura
    y sudario adherido al cuerpo,
    haced de madera mi cuna
    y sean de aserrín mis huesos.
    Y al devolverme a la natura,
    despojado de adornos hueros,
    vea yo la luz siempre pura
    y me arropen tibios recuerdos.

    Anibal Colon de La Vega

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  49. A votar por el mas lindo
    parece ser la consigna
    según esta encuesta asigna
    aunque de opinar prescindo.
    Pero eso si, me “arreguindo”

    de mi versado evangelio,
    para algunos es sepelio
    para otros buena nueva
    y esta encuesta lo comprueba,
    se jodió el pobre Rogelio!

    © ASG 8/08/2012

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  50. SALINAS

    En mi recuerdo Salinas
    Eternamente estará.
    Su gente en mi vivirá,
    Su inmenso valle y colinas,
    Y si se llena de espinas
    Cada tramo al regresar
    Entonces he de sangrar
    A lo largo del camino.
    Salinas, es el destino
    Donde quiero descansar.

    JSC

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  51. FRAGMENTO DE “IMAGENES”

    Todo cuanto me llevé
    Lo traigo multiplicado,
    El sabor de aquel helado
    Que don Pifo preparaba,
    Las canciones que cantaba
    Don Rafa en el cafetín,
    Las ocurrencias de Bin,
    De Magüiro sus rabietas
    Las trillas en bicicleta,
    El rico pan de Paquín.

    JSC

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  52. MI PUERCA PARIA

    Tengo una puerca paría
    Enamorada de un perro
    Que toca bien el cencerro,
    El bajo y la sinfonía.
    Es un animal de cría,
    Elegante el bandolero.
    Baila merengue y bolero,
    Como todo un bailarín.
    Por eso el muy malandrín
    Es tremendo farfullero.

    JSC

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  53. El hermano Víctor

    Juró curaciones milagrosas
    En asuntos de mujeres
    Mas Hizo cosas vergonzosas
    Al entregarse a los placeres

    Una hermosa hiedra
    Invadió su pensamiento
    Y en la pasión del momento
    trepó su corazón de piedra

    El pastor tan famoso
    Hizo las cosas al revés
    la malicia y altivez
    lo llevaron al calabozo

    Cuando cumplía su condena
    Ella con otro se casó
    Y él no aguantó la pena
    Y un maleficio le echó

    Pero la amarga traición
    Ni la magia o un truco
    hizo que aquel bejuco
    Muriera en su corazón.

    Y loco hasta las narices
    Quería olvidar la flor
    Y arrancarla de raíces
    Sin cicatriz ni dolor

    Y que funesta su suerte
    Que su amigo de galera
    El doctor de la muerte
    Ayudarlo accediera

    En la cárcel no había cicuta
    Y el venático galeno
    mezcló con jugo de fruta
    Real kill y aceite de freno.

    Con un intenso dolor
    Llegó hasta la enfermería
    Y no había pepto bismol
    Y el pastor se moría.

    ©Roberto López

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  54. Prohibido cantar

    Prohibido cantar, mientras giman los niños,
    y secuestren la justicia.
    Prohibido echar versos y coplas al viento
    y tañer la hermosa lira.
    Calle el arpa, enmudezca la guitarra.
    Adiós a la poesía.
    Que se suspendan de los sauces las cítaras,
    pues se esfuma la alegría.
    Que en tiempos de impúdica y crüel infamia,
    pide silencio la vida.

    No sé por qué

    Hoy estallo de alegría
    y mi alma se inunda de gozo.
    Y no sé decir por qué.
    Debe ser por las garzas
    que cruzan cual saetas
    albas sobre el pinar.
    O tal vez por el arco iris,
    aureola de la santa montaña.
    ¿No será por el sol de la tarde
    invernal sobre el tejado bermejo?
    ¿O quizás por la tenue
    llovizna esparcida en las alas
    del viento solano?
    A veces la dicha oculta
    la prístina fuente de donde
    saltan las jubilosas cascadillas.

    Cantus galli

    El ángel anunciador de la aurora
    se impone sobre las aves canoras.
    Temprano desgrana alektrión su alerta,
    y la rosa alborada abre sus puertas.
    Delata el gallo la traición petrina
    y ahuyenta la soberbia leonina.
    Hace de la cresta bandera roja;
    y de las carúnculas, amapolas.
    Animal arrogante e indignado,
    aniquila con su pico arqueado.
    Deslízase su lustroso plumaje,
    como si fuera irisado celaje,
    hasta la cola de penas bellísimas
    y la alta cascada de las cobijas.
    El caballero sobre recios tarsos,
    y de agudos espolones armado,
    dentro del gallinero se pasea
    en estado perpetuo de pelea.

    La máscara

    Ay de aquel que no sepa llevar su máscara,
    sea mendigo o monarca.
    Y guay de quien en el carnaval su rostro
    pierda y lo trueque por otro.
    Desgraciado el que se burle de la humana
    comedia y no sienta lástima.
    Infelice aquel que malogre su turno
    en el teatro del mundo.
    Ay de aquel que perezca entre candilejas,
    y luego busque una vela.

    Oración de un asceta

    Señor de la concordia y del amor,
    no permitas que le cause mal a nadie,
    ni siquiera a los minúsculos insectos.
    Yo barro delante de mis pasos
    con la vieja escobilla, para salvar
    cualquier manifestación de la vida,
    por ínfima que ésta parezca.
    Ayuno y abstinencia marcan mis días,
    y la carne no toca mi boca.
    Beso las frutas y las plantas,
    antes de que se sacrifiquen y pasen
    a ser parte de mi propia carne.
    Cuida tú mis miradas y palabras:
    que no sean flechas venenosas
    ni dardos siniestros que hieran al otro.
    Y hasta los pensamientos y afectos guarda, a fin de que se truequen
    en lluvia bendita para quienes
    me acompañan en la larga calzada.
    Regálame tu paz secreta.
    Y, si te place, hazme invisible
    y déjame pasar inadvertido donde
    se imponga y me venza la violencia. Anibal Colon de La Vega

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  55. Oración por los Hijos

    Hazme buena Señor, para mis hijos
    con la bondad de las cosas sencillas.
    En cada mañana, en cada noche,
    en la verdad de cada día.

    Hazme fuerte, Señor, para darles
    la palabra precisa
    y para mantenerme y mantenerlos
    serenamente digna.

    Hazme sabia, Señor, para llegarles
    oportuna y sin prisa
    que sepa aligerarles la tristeza
    Y compartir sus risas.

    Hazme justa, Señor, para formarles
    la conciencia tranquila.
    Para que sean libres de malsanas pasiones,
    hondos en el sentir y altos de mirar.

    Hazme humilde, Señor, cuando les lleguen
    sus triunfos y sus dichas
    que sepa ser prudente y no despierte
    adulación, ni envidia.
    Y hazme humilde, aún más cuando les toque
    atravesar desdichas,
    que tus diez mandamientos les sostengan,
    y mi amor los conforte
    y tu amor los dirija.

    Ampáralos Señor, no me los dejes
    atravesar peligros sin salida,
    Que entren limpios y firmes en la prueba,
    para encontrar serenos la alegría.

    Que sepan compartir,
    y bien escojan
    quien ha de acompañarlos
    en la vida.
    Hazme merecedora de ser madre,
    que para verlo
    fui por ti escogida.

    Por Elsa Fernández de Tió ( Madre de la escritora Elsa Tió)

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  56. Suerte

    Es la belleza de esa mujer
    Lo que me pone nervioso
    Creo que voy a desfallecer
    En mi escarceo amoroso

    Tengo un amuleto
    Que llevo en el bolsillo
    Lo froto y lo aprieto
    Al verla en el banquillo

    Ruego a ídolos y beso talismanes
    Para que no se tranque el frenillo
    Y llevo poderosos imanes
    Para que no me de culillo

    ©Roberto López

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  57. Suerte

    Es la belleza de esa mujer
    Lo que me pone nervioso
    Creo que voy a desfallecer
    En mi escarceo amoroso

    Tengo un amuleto
    Que llevo en el bolsillo
    Lo froto y lo aprieto
    Al verla en el banquillo

    Ruego a ídolos y beso talismanes
    Para que no se tranque el frenillo
    Y llevo poderosos imanes
    Para evitar el culillo

    ©Roberto López

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  58. Pavo real

    Llega el pavo real
    con su plumaje en alto.
    Siempre pavoneando
    con melódicos sonidos.
    Al ver su hembra pasar
    sus plumas levanta
    Y a todos hace notar
    la pavada que hace.
    Pone su rabo en alto
    como todo pavo natural
    y se escucha su pavada,
    pero, aunque no lo parezca,
    ese pavo es real.

    © Edwin Vega

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  59. Ilusión

    Oneroso firmamento
    Sin sol y sin norte
    Ilusorio tormento
    De un jibaro de monte
    Tejado sin fin
    Me importas un cojín

    Causa de mil entuertos
    De tantos sueños muertos
    Truculento espejismo
    Cielo frívolo y bribón
    Te digo sin eufemismo
    Ya no importas un cojón

    Cielos gris y convulso
    Inmenso y manganzón
    Te dejo y cojo pulso
    Para regresar al terrón
    Y basta la única fortuna
    Que al regresar mañana
    Me provocará la luna
    De una tierra soberana

    ©Roberto López

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  60. Sangre

    Te pedí la sangre y me respondiste: no me queda.
    Me la sacaron a puño y bófeta, palos y espinas
    no faltaron, con látigos muchas veces; hasta
    traspasaron mi corazón. Mas ahora tendrán
    que pedir perdón. Pues llegó el Vengador, la
    venganza es mía, dijiste. Así que como Pilatos,
    me lavo las manos y de este modo las mantengo.
    Hasta que llegue alguno que se piense mejor que
    Dios. Y sobre mí solamente DIOS, el CREADOR.
    A quien si no le creemos, a quién vamos a creer.
    ¿ES cierta su palabra diariamente, en tu manera
    de vivir, de actuar ante las situaciones diarias?

    © Edwin Vega

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  61. Relapso

    Hice una penitencia
    De no escribir poemas
    Que faltos a la sapiencia
    Sean causantes de problemas

    Pero es perverso y obstinado
    El dianche que llevo adentro
    De su musa en cualquier momento
    Nace un verso endemoniado

    No escapa de mis labios
    Lo que en la mente bulle
    ¡Oh Malévolo numen que fluye
    Tu solo causas agravios!

    Y voy desconcentrando
    Al no aguantar la mordaza
    Y como siempre me pasa
    Relapso sin trabajo
    Y que blasfemia o que carajo,
    Estaba Yo pensando?

    ©Roberto López

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  62. Cuando no me ves

    Cuando tus ojos no me ven, es que estoy
    escondido en tu corazón, que no es ciego
    como el amor que “ es ciego “, pero conoce
    los sentimientos, esto te digo y no miento.
    Que eres la reina de mi corazón y en el amor
    no manda la razón. Cuando no ves mis tiernos
    labios que con besos húmedos te acarician,
    sientes en tu ser el estremecer de tu alma,
    que se hincha de placer. Cuando no ves mis
    manos que acarician tu mejilla, tu espalda
    ni recogen tu cabello, sientes en tu interior;
    lo profundo de toda la dulzura de mi amor.
    Cuando no ves mi boca moverse para
    emitir palabras, puedes oír la voz en tu
    interior que dice: eres mi único y gran amor.
    Cuando en mí no encuentras defectos,
    es que con tu corazón me miras y escuchas
    las palabras que en el mío están grabadas;
    que eres mi mamita chula, vida de mi vida.
    Eres la mujer escogida para conmigo vivir
    por siempre, por ser mujer tierna.

    ©EDWIN VEGA

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  63. El vuelo

    No desespera el palomo,
    por paloma que lo quiera.
    Renunció a esa obstinación,
    del amar a la ligera.

    En vuelo quiso encontrar,
    amor de reinas sin tiaras.
    Y de tanto estrellar
    se le quebraron las alas.

    Al no caer en mano
    de un noble corazón,
    comprendió que fue en vano,
    abrazar tanta ilusión.

    Cuando llegó el ocaso,
    descendió del cielo oscuro.
    Y para no dejar trazo,
    aterrizó con disimulo.

    Dejó en brazos del olvido,
    eso de tirar anzuelos.
    Va eternamente agradecido
    de las que alzaron el vuelo.

    ©Roberto López

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  64. Leal

    Es clarividente el perrito,
    me dijo en su cantaleta.
    Y me causó un ahíto,
    sus perrunas historietas.

    Insistió que él presiente,
    la calamidad fatal.
    Y como mal creyente
    mandé al desierto a Leal.

    Y cuando casi partí
    de este mundo cruel.
    Todavía estaba allí
    aquel amigo fiel.

    ©Roberto López

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  65. Sin Sofrito

    Si en la alacena no hay sofrito,
    soy pistolero desarmado.
    Y si me quiere a su lado,
    arranque pal colmadito

    Voy a hacer arroz con pollo,
    y en la casa no hay sazón,
    avance mi corazón,
    a la tienda de don Goyo.

    Le advierto mi cielito,
    no se me vaya a enojar,
    Que una casa sin sofrito,
    es hogar disfuncional.

    Ya prendí la candela
    apresúrese princesa.
    Tráigame una cerveza,
    para echarle a la cazuela.

    Y si quiere algo dulzón,
    que le acaricie el tuétano.
    Cómprese un dulce plátano
    Pa machacarlo al pilón.

    ©Roberto López

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  66. Vocerío

    Estoy oyendo voces
    Que hablan de mi raza
    Desvaríos feroces
    Que mi alma acoraza

    Son fantasmas de Lares
    Que andan tras la pista
    Por tierra y por mares
    Del político costumbrista

    Y sigo alucinando
    Hasta que el cuerpo aguante
    O hasta salir del gigante
    Que nos está engatusando

    Benditas apariciones
    Que mis sueños invocan
    Para espantar ofensores
    Que la libertad sofocan.

    Y si he perdido la razón
    Cansado de tragar insultos
    Pues sigan los tumultos
    Que salen de mi corazón.

    ©Roberto López

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  67. Hiato

    El pito de salida no avanzó,
    Y para matar el aburrimiento
    mi pensamiento se entregó,
    a un vano entretenimiento.
    Le canté y bailé a Marieta.
    y la jefa que es bien chueta,
    me imputó por atrevido.
    ¡Ay que ambiente desabrido!
    Eslembao como un pazjuato,
    Y sin poder gozar un rato

    por Roberto López

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  68. Solamente Tú

    Sólo Tú has podido sujetar
    la creación en su lugar.
    Sólo con tu poder viven y se
    mueven las bestias del campo.
    Sólo para Ti cantan las aves
    En la mañana y en la noche
    Anuncian tu paz y la flor
    En el desierto declara
    Tu hermosura y perfección.

    Sólo Tú muestras tu amor,
    Eterno amor para el hombre,
    Al bajar a este mundo perdido.
    Sólo Tú padeciste siendo humillado
    Y azotado por amor al hombre caído.
    Sólo Tú fuiste afligido y crucificado
    Aún cuando en Ti no había pecado.

    ¿Quién podrá salvar al más vil pecador?
    ¿Quién podrá sanar el corazón quebrantado?
    ¿Quién podrá dar la verdadera libertad?
    Sólo Tú, Señor. Sólo Tú, Jesús.

    © Edwin Vega

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  69. Vida otoñal

    Dónde está el amor verdadero,
    dónde se encuentra, está perdido.
    Los años pasan y no aparece,
    mientras más mis ansias crecen.

    Dónde está ese amor anhelado,
    tal vez en la vida no he notado
    Que muy cerca de mí ha estado.
    Más sigo buscando el amor deseado.

    Las flores han llegado en primavera.
    Recuerdo bien mi flor, la primera.
    Sin embargo todo se ha desvanecido,
    al llegar el verano se ha consumido.

    En un ardiente momento desapareció,
    Lo que pensé sería para mí la pasión,
    aquella que dura y arde por siempre,
    al llegar el otoño se fue enfriando.

    Espero al frio invierno no llegar
    sin tener un gran amor que acariciar.
    Que todo su calor me pueda brindar
    y así juntos podernos sobrellevar.
    Que sea un amor muy primaveral
    y a la misma vez vivaz y caluroso.
    Que en el otoño de nuestras vidas
    permanezca cual clima templado.

    Para que antes que el invierno llegue,
    momento de la despedida final y fría,
    podamos siempre recordar con alegría
    que hemos vivido el amor plenamente.

    © Edwin Vega

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  70. Cita médica
    Virtud del paciente es ser paciente

    Día muy especial es éste
    aunque creerlo a alguien la cueste.
    No sale el sol por el oeste y la
    virtud de un paciente es ser paciente.
    De largo parecer es la espera,
    pasa el tiempo y se desespera.
    La persona que así le ocurriera,
    ser atendido más pronto bien quisiera.
    No pensando ser el primero,
    conocer lo que pasa prefiero.
    Si no puedo tener lo que quiero,
    entonces con otros difiero.
    Estando siempre a la defensiva,
    tan oscura es la noche como el día.
    Con real honestidad todo sería mejor,
    habría gran paz y mucha alegría.
    Por defender a la vida el derecho,
    el morir o el matar es un hecho,
    De vida a muerte hay poco trecho.
    Para la vida vivir en compañía maltrecho,
    mejor bajo un árbol que bajo techo.
    Aguardando de atención el momento,
    lo que narro es verdad no es un cuento.
    Algunos ya muestran su descontento,
    mientras el empleado luce muy atento.
    © EDWIN VEGA

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  71. Solamente tú

    Sólo Tú has podido sujetar
    la creación en su lugar.
    Solo con tu poder viven y se
    mueven las bestias del campo.
    Solo para Ti cantan las aves
    En la mañana y en la noche
    Anuncian tu paz y la flor
    En el desierto declara
    Tu hermosura y perfección.

    Solo Tú muestras tu amor,
    Eterno amor para el hombre,
    Al bajar a este mundo perdido.
    Solo Tú padeciste siendo humillado
    Y azotado por amor al hombre caído.
    Solo Tú fuiste afligido y crucificado
    Aún cuando en Ti no había pecado.

    ¿Quién podrá salvar al más vil pecador?
    ¿Quién podrá sanar el corazón quebrantado?
    ¿Quién podrá dar la verdadera libertad?
    Solo Tú, Señor. Solo Tú, Jesús.
    © Edwin Vega

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  72. El sueño

    Era nuestra revolución.

    La mayoría nos calló encima,
    y no dejaron un hueso sano.

    En los ojos de los que me azotaron,
    palpé el miedo que tenían de perderlo todo.
    Y sentí conmiseración.

    Entonces Yo era un Gandhi, y en mi pabellón
    hablé muy inspirado y lleno de virtudes.

    Y muchos se unieron a la causa y el triunfo
    era inevitable.

    Los estruendosos vítores me despertaron.

    Desde entonces no he dejado de soñar.

    ©Roberto López

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  73. Gallofa

    El pollo dejó el gallinero,
    por un atropello que sufrió,
    porque a su pollita la enamoró,
    un patito majadero.

    Sufrió mucho el tormento
    de las cosas que no fueron.
    Y así al pasar del tiempo,
    las espuelas le salieron.

    De regreso una mañana
    al lugar dónde nació,
    al no ver la guajana
    en el camino se perdió.

    Un gato lo encontró
    en el medio de la vía,
    y con mucha simpatía
    al galló guareció.

    Lo llevó a su casita
    allá en la empalizada,
    donde vivía con su amada,
    una hermosa gatita.

    Ironías de la vida,
    lo que luego aconteció.
    Porque el gato pagó el plato,
    Que hace tiempo rompió el pato.

    ©Roberto Lopez

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  74. Mis manos recorren cada línea fina de tu rostro,
    Líneas que marcan el paso de un tiempo.
    Tiempo hermano, tiempo amigo, tal vez tiempo enemigo.
    Sea cual sea ha sido tu tiempo y por eso te envidio.
    Mi rostro liso apenas refleja una minúscula parte de lo que ha sido mi vida.
    Por eso te envidio.
    Tú y tus líneas, ¿dónde te busco a lo largo de tu vida?

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  75. Al escuchar las cuerdas del olvidado chelo,
    Mi alma se abre a vientos y recuerdos,
    Acaso son las líneas blancas de mi cabellera las que ansían el volver a tocar
    Aquellas cuerdas que estremecían cada huella digital de mis manos
    Y entre tanto y tanto
    Ya solo queda un sentido que se va oxidando,
    Pero aun en mi interior con gran fuerza vive el recuerdo de mis manos juguetonas
    Que se perdían entre notas alegres de mis antiguos veranos.

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  76. Tavín Pumarejo

    Canta, Tavín, la canción
    que de niño te enseñaron,
    igual que enantes cantaron,
    henchidos de inspiración,
    aquellos que con pasión,
    sin acudir a la escuela,
    dejaron en tí la estela
    que brilla tan refulgente
    cuando te escucha la gente
    cantando, Gago, a capela.

    JSC

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  77. TU PINCEL, PABLO

    A mi amigo y Maestro Pablo León Hernández

    Y si que sabes pintar
    Amigo Pablo, la escena.
    Tu verso el cuello cercena
    Del que no sabe cantar.
    Porque no es fácil contar
    Si no se tiene una historia,
    Aquello que en la memoria
    Nos recuerda tiempos idos…
    Maravillosos olvidos
    Que tu pincel vuelve euforia.

    JSC

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  78. Sonríe

    Voy a ser sencillo
    y poner en claro la trovada.
    Tu beso en la empalizada,
    … Despertó a un pobre diablillo.

    Ay que labios de miel!
    Que sandunga en la cintura!
    Voy celoso del cincel,
    Que talló tu linda figura.

    Sonríe que eres bella,
    Aún pasado los cincuenta.
    Pero mi alma no cuenta
    Serás mi eterna doncella.

    ©Roberto López

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  79. La canción de la Alondra

    La alondra triste cantaba,
    perdida en la confusión
    de aquel desdichado amor
    … que tanto la atormentaba.
    La pobre alondra lloraba,
    de pena, angustia y dolor,
    y todo en su derredor,
    la quebrada, el monte y el río,
    en su inmenso desvarío,
    era un coro a su canción.

    JSC

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  80. Muévete

    Se llama Teresa Macoy
    La secretaria del juez.
    Quise decirle de una vez
    Que enamorado de ella estoy.

    Cuando la encontré en el pasillo
    Tuve la oportunidad.
    Pero me temblaron los tobillos
    Y no fue por su beldad.

    Fue de este amor la des fortuna
    Esa cosa inoportuna
    Que todos llaman Sismo.
    Y me sorprendí a mí mismo
    Diciendo con fiereza
    ¡Salte del medio Teresa!

    ©Roberto Lopez

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  81. Chanza

    No tache la palabra
    que dice lo que mi alma siente.
    Aunque le suene indecente
    no esputo cosa macabra.

    Cuando me tomo un brebaje,
    mis versos hacen piruetas.
    Tengo fama de poeta
    de paupérrimo lenguaje.

    Pretendo enaltecer la luna
    con el don de la palabra.
    Mi prosa es berenjena moruna,
    que es más digna pa una cabra.

    Pero quede clara mi queja
    con esta rima dispareja.
    No sea lector tan severo,
    ni hable con retintín,
    que a la musa de un poeta
    solo la muerte le pone el fin.

    ©Roberto López

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  82. Palabras del alma

    Hoy quiero dibujarme en el relieve de tu cuerpo,
    y anclar sin tiempo alguno en el… mar de tus besos.
    Hoy voy a conquistar a tu corazón de fuego,
    y como el valiente guerrero, declarare mi potestad, en tu IMPERIO.

    Jorge Amado Serrano

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  83. Mis sueños

    Voy a descansar… no trabajo más…
    Quiero soñar con el cielo azul,
    que me dé su luz
    con las nubes blancas que adornan el alba al amanecer

    Quiero conocer la mitad del mundo y en
    sueños profundos yo lo puedo hacer
    y lo lograré.
    Aunque no me creas la oferta es preciosa que
    no costará absolutamente nada
    Abordaré mi cama, en primera clase
    y al elevarme en sueños profundos
    le daré la vuelta al mundo
    entre sueños acurrucadito
    en mi gran cama.

    André Rodríguez

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  84. Qué más puedo decirte,
    Tal vez puedo mentirte sin razón.
    Pero lo que hoy siento es que estoy muerta sin ti.
    Que reviví olvidándote.
    Que la paciencia se perdió.
    Que el dolor nunca cambio.
    Pero hoy estoy entre el presente y tú no existes,
    Que aún no sé cómo sonreír aun así le sonrió a la vida.
    Por qué existes y viviré en mi mundo interior,
    Real, y de fantasías,
    Y seré yo quien decida si aún eres tú el quien me guia los sentidos.
    Pero hoy soy yo, y nadie me detendrá,
    Ni siquiera un suspiro del pasado estará en mis sentidos.

    MTR

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  85. Arrullare la esperanza entre mis brazos,
    y en un blanco corcel saldré en tu búsqueda,
    y en el punto cardinal de mi locura,
    el mismo infierno, se ha de volver ternura.

    (Palabras de mi alma)
    27 de julio de 2011 22:05

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  86. Estaciones del tiempo

    Cuerpo quebrantado
    de nostalgia,
    de tristeza,
    de la ausencia y el abandono,
    del suicidio llanto de un adiós.

    Cuerpo que vez luz,
    temblando de llantos suelto y sin dueño.
    Naciendo, viviendo entre el misterio de una nube,
    creciendo viéndose más viejo y sin voz.

    Cuerpo friolento, pálido y sin color.
    Se busca entre las noches de otro ámbito y sin sabor.
    El sol derrama trasparencias
    desnudo entre platanales silba el viento,
    el nombre de un espanto amor,
    se deslizó y nunca se encontró.

    Cuerpo robusto y enflaquecido
    crecí en mi carne
    los huesos quebrantaban
    desdé muy dentro
    haciendo vuelo
    desdé el horizonte
    se quedó sin voz
    volviéndome raíz trasparente
    palpitaba la sangre desde mi corazón.

    Mas fui caminando entre la negrura de tus ojos
    pasaban los días
    igual que las espiga
    se quebrantaron en mi pequeñito rincón…

    Autoría de Maileen Torres Rodríguez
    25 de julio de 2011.

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  87. He vuelto,
    de la sombra,
    de la nada,
    del letargo,
    del exilio de sentimientos
    y dolores perfumados.
    De tinieblas que crecían
    en la angustia de la espera.
    Te beso viento,
    te abrazo mar,
    te guardo adentro
    de mis rezos sin final.
    Te amo vida.

    Marinín Torregrosa Sánchez, 17 de julio de 2011.

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  88. El Siervo

    Hay mi amigo que te ha pasa?
    Por qué tanto recelo?
    Habrá umbral pal cielo,
    que solo tu traspasas?

    Yo, feligrés de iglesia pequeña.
    Tú vas a la catedral.
    En fina alfombra es tu andar,
    Y Yo descalzo en la peña.

    Que no te sea extraño,
    el derrumbe de tu castillo de oro.
    Que en el mejor día del año,
    Hasta un sato te da de codo.

    En tu lecho de moribundo,
    Si a tu alma le hacen disección,
    Será cuestión de segundos,
    Cuando te tiemble el corazón,
    Del mal que hiciste en el mundo.

    ©Roberto López

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  89. Busco sonreír…

    No puedo sujetar las estrellas
    Retumban sobre mí
    Cayendo todas de repente
    En un hueco colecto el polvo
    La mojo con mis lágrimas
    En un plato las trasfiero
    Eh Creando una masa

    La exprimo
    La estiro
    La corto
    La frito
    En aceite girasol

    La como para que su brillo
    Y el sol criollo me dé luz
    Para poder una vez y por todas, sonreír
    Detrás de mí hacia lo imposible
    El mar habita, había roto los territorios
    Con las olas de hielo
    La entero en mi pecho
    Y sangro

    Porque no existe sol
    Porque la noche es oscura gris
    Porque las estrella explotaron sobre mi garganta
    Porque te fuiste
    Porque no me hablas
    Porque no estoy
    Sobre la roca de sus ríos

    Y muero
    Sin ver tus ojos
    Tus labios
    Y tu cuerpo
    Suspiro fuego
    Quema mi cuerpo
    Sobre el recuerdo rustico
    Que provocaron las carisias
    Sin voz y sin tiempo
    Sin rutina
    Sin sabor amargo
    Solo busco
    Una sonrisa
    Donde exista lo que tengo
    Lo que queda
    De esta
    Mi angustiada vida.

    Por Maileen Torres Rodríguez
    25 de junio de 2011

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  90. ¡Quien es eterno!

    Amo el aire,
    como lo amo a él.
    La sonrisa es el tiempo,
    como esperando un beso también.
    Los caminos se alargan
    es una carretera sin tiempo,
    el futuro se ve desde lejos
    y la esperanza cae como lluvia sin mojar mi cuerpo.

    ¿Quién está allí?
    para esperar por mí,
    ¿Quién se suprime el alma?
    cuando todo se disperse a diferentes lugares,
    ¿Quién ama el olvido?
    amando el recuerdo de lo sucedido

    Sin piel,
    sin huesos,
    sin venas
    para que fluya sangre
    en el corazón de los inmortales
    que no sienten en su mundo
    para no decaer de carne
    y no se pudran en ellas también.

    La ansiedad hostiga.
    Maltratando el sentir
    me refugió en los recuerdos
    que abrigan mi cuerpo
    Cuando siente frio
    me acuerdo de ti.

    Quiero entender
    que tendremos futuro
    Que lo incierto
    es sólo una tormenta del tiempo
    y el presente es quien será eterno.

    Por Maileen Torres Rodríguez, 24 de junio de 2011

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  91. El fanático

    Que mala eres mujer.
    Me contaron ayer
    que eres una infiel.
    Yo no quiero saber,
    el nombre de tu querer.

    Ríete de mi corazón,
    pero no creas que lloraré.
    Tampoco olvidare,
    tú amarga traición.

    Aquí en la distancia hago silencio.
    Y no creas que soy necio,
    quédate en tu romería,
    que llegará el día,
    que rogaras por un nuevo comienzo

    No me vuelvas a llamar,
    No necesito tu cantar,
    Estoy viendo beisbol
    y es mi único dolor
    Yankees tres, Chicago dos.

    ©Roberto Lopez

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  92. Por conveniencia

    Me invitaron a la boda
    de mi prima Carlota.
    Fue lujosa y a la moda.
    Ahí votaron la pelota.

    Se casó con Juan,
    al que apodan Tato.
    El que tiene una VAN,
    y le gustan los aparatos.

    Y allí estaba Yo, conmigo…
    Entre los más finos de la cuenta.
    Y escuchen lo que digo,
    que es como peo que se avienta.

    Carlota tenía un bulto,
    de más de cinco meses.
    Y Tato que es muy culto
    se hace el bobo a veces.

    ©Roberto López

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  93. Tras la muerte (Hope)

    !Y yo volveré a ser niño
    y EL se transformará en madre
    y me arrullará en sus brazos
    y me cantara una nana!

    Abeyno

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  94. Falta Mortal

    La pesadumbre es un vicio.
    Hoy Yo no estoy pa chistes.
    Y pensando en cosas tristes
    estos versos desperdicio.

    ! Ay que carga emocional!
    Y hasta parece verdad,
    que no hay quien pueda aguantar
    el ruido de la soledad.

    Por una deplorable canción
    que en la radio tocaron,
    con pena se turbaron
    los latidos de mi corazón.

    Tan sediciosa es la canción
    que empapado en sudor,
    llegué hasta la estación
    a fulminar al locutor.

    Mil razones tengo para mí salvedad,
    Si hasta mi sombra me ha abandonado,
    Y ni por lastima la brisa me ha arrullado.
    Por eso es falta mortal, el que toque “Hola Soledad”.

    ©Roberto López

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  95. Amor de mi vida

    Me gustan tus ojos,
    me gusta tu pelo
    y en un suave abrazo
    me uno a tu cuerpo
    y en un dulce beso,
    yo te doy la vida.

    Invades mi ser
    y en ese momento
    mi abrazo es más fuerte
    queriendo meterme
    dentro de tu cuerpo
    para compartir el fuego
    que emanas delirantemente

    Que feliz me siento
    al saberte mia
    al darme yo cuenta
    la emocion sentida
    pues al mirarnos
    notamos
    que habiamos llorado.

    Por Andrés Rodríguez

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  96. Mirada

    Estaba pensando en ti

    buscando tu rostro en el espacio

    Me sorprendieron lindas palomas

    cual flores en la copa del árbol

    cayó el atardecer de un cielo nublado

    y del frondoso árbol volaron las palomas

    para que yo viera

    la mirada angelical que brota de tu rostro….

    por Andrés Rodríguez

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  97. Tsunami

    Hubo una ola gigante
    preñada de afanes de lucro
    y la ola mató la solidaridad.

    Ahora soy un número
    que sirve para comprar

    SRS

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  98. Si amigo vanidoso,
    cuando te sientas embriagado
    por el perfume de las rosas,
    cuando el cantar del ruisenor
    sea para ti la sinfonia mas hermosa,
    cuando te deslumbren
    de el alba y el ocaso la belleza,
    Cuando el corazon te diga
    -Amo a mis enemigos,-
    y cuando el silencio
    de las estrellas te griten
    -DIOS existe,-
    !entonces admirare tu riqueza!

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  99. Dicen que…

    Dicen que la muerte llegara pronto
    Que no seres viviente quedaran entre la tierra
    Que los sonidos de quejidos
    Serán gritos de agonía.

    Dicen que el planeta explotara en unos cuantos días
    Que el universo tendrá billones de partículas
    Serán polvo que sostendrán las estrellas
    Y entre ellas estarán el pigmento de las sangres
    De quienes lloraron de penas…

    Dicen que los dioses no se recordaran de nadie
    Que solo fue un efecto de tener la esperanza
    De aquellos que se ocultan en su pecado
    Y si exploto entre medio del llanto
    No serán mis lágrimas cayendo
    Será una voz gritando desde lo más lejos…

    Aquel que estuvo en mí
    Aquel que amo lo que fui
    A mis amistades
    A mi hijo y mis hijas les gritare
    Que será hoy que estaremos libres
    Volando a ese destino

    Donde nadie cree
    Donde nadie siente
    Donde solo espejismo abunda
    Del que no ven
    No pueden comprender
    El amor, la compasión, el respeto, y la lealtad
    De poder ser feliz…

    Dicen que se acaba el mundo
    Que aquel que no perdono
    Trate de buscar
    Un rincón en su corazón
    Y pedir misericordia
    A quien el ignoro
    Por orgullo, por envidia o por dolor
    Clemencia porque la piel se desgarra
    Sin mirar a quien…

    © Maileen Torres Rodriguez, 15 de mayo del 2011

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  100. Amor eterno

    Cuando alguna me diga
    que hasta la eternidad me va a amar
    para el lado voy a mirar
    a ver a quien se lo dice
    por que las que asi ayer me juraron
    hoy las veo pasar
    del brazo de otros sonriendo felices.

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  101. Vida, mi vida
    (así que todavía existo para el mundo)

    La vida me regaló el milagro de nacer.
    Con los ojos cerrados, con el tiempo detenido.
    Todo está bien, mírame soy yo,
    Puedo oír, puedo ver, puedo hablar.
    Necesito no pensar, no sentir, no odiar, no vivir.

    Estoy aquí, regresé
    Estoy contigo, tú me cuidas.
    Estuve ahí, estoy de regreso; mírame,
    Estoy curada…estoy tranquila.

    Háblame y dime ¿que sientes? ¿que te pasa?
    Tú eres aquél y yo… ¿Quién soy?
    Debo enfrentar esa realidad,
    Regresar a la vida ¿y después?

    Marzo 4, 2011.

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  102. Mi tristeza es verde
    Mi tristeza es verde
    como la fruta verde en mi jarrón.
    A dónde voy con mi tristeza
    si nació verde…cuando nací.
    Prisionera y sin ventanas
    la busco, no la encuentro.
    Bajo el cielo,
    reniego contra todo; contra todos.
    Quién sostendrá mi tristeza…serás tu?

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  103. Quiero derretirme en los ojos de nadie
    Porque allí estoy libre
    Y respiro conciencia
    Para no caer en los errores de la sombra.
    Quiero soñar en el paraíso desierto…
    Porque es allí donde descubro
    Lo verdadero recuerdo
    Donde nace y mueren los dolores ajenos.
    Quiero beber de esa agua del alba
    Para poder renacer sin tener
    Que sacudir el amor que ya flota en mi alma.
    MTR

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  104. Madre Tierra

    Quiero amarte como me amas,
    Quiero alumbrarte como tú me alumbra
    Quiero mojar cada partícula de tus tallos
    Como tú mojas cada parte de mi alma.
    Quiero volar entre el aire y las nubes.
    Quiero amarte…
    Como tú me amas, mi querida madre tierra.
    Feliz día de la madre tierra.
    Espero que la sepas hacer feliz como ella te hace a ti.

    MTR

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  105. ¡Quien soy!
    Soy una poetiza
    Dónde el grito no llora
    Dónde las lágrimas no son de cartón.
    Dónde el alma reposa
    Tan cerca de un corazón
    Dónde los ojos miran más allá
    De lo que dicen no ver.

    Soy una poetiza
    Dónde las letras divulgan
    El sentimiento de cada ser
    Que existe cerca, lejos
    En dolor y en esa felicidad efímera
    Que rodea nuestra existencia.

    Soy la poeta
    Que construye horizonte cuando todo se ve perdido
    Soy de Salina
    Dónde mi madre y mi padre
    Decidieron crearme
    Orgullosa de su raíces
    No importa quien la pise
    O trate de ocultarla.

    Soy poetiza
    Dónde las letras y las vocales
    Emana desde la profundidad de mi sangre
    Y en ese hueco frágil
    Que construye mi corazón.

    Por Maileen Torres Rodriguez

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  106. Hoy

    A la libertad sin vendas
    con un machete bien afilao.

    Hoy tuve ganas, si ganas,
    de agarrar su lengua para con ella
    halar el gatillo.

    Aunque todos sospechen que fui
    la harta de su palabra
    de subestimar mi amor
    mi orgullo de ser
    puertorriqueña
    sobretodo
    mujer.

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  107. TU Y YO

    No me pidas perdón

    Si al encontrarnos

    Olvidas que una vez

    Nos conocimos,

    Yo olvido, como tú,

    Esos detalles,

    Los rostros

    Que enmarcaban los afectos

    Y el tiempo sin distancias

    Compartido.

    No me pidas perdón

    Ni te acongojes

    Que al igual que ayer,

    Tú y yo,

    Seguimos siendo

    Amigos.

    ©JSC

    4/29/2011

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  108. SALINAS

    Bajando siento la brisa
    Que acaricia al caminar,
    Las olas que en altamar
    …Navegan a toda prisa,
    Finas hilachas de briznas
    Entonando una canción.
    Salinas, mi corazón
    Anhela en ti descansar
    Tu cielo azul y tu mar
    No tienen comparación.

    ©JSC

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  109. Tranquilidad

    Si alguna culpa espera

    Y por raudos conflictos

    deja afligida mí alma

    A la deriva no piense

    Que la culpa tan solo ha sido mía

    Cuando triste te consuma la pena

    En tu incongruencia derretida

    Al no ser mía

    Los raudales saltaran de tus ojos

    No te preocupes

    Que somos simples mortales.

    Autor: Juan Ventura

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  110. Dejare ir

    Dejare ir tu voz de mi calvario
    Nade oirá el lamento de tu partida
    Si algo te debí
    fue mi risa convertida en llanto amanecido
    por las horas convertidas en refugio
    a nuestras alegrías de mañanas
    desde la entrega nocturna
    de nuestros besos prematuros
    Nadie sospechara porque fuimos
    dos poetas abrazados
    a un mismo destino.

    María Riquelme

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  111. Mi marcianita

    Ya en la tierra no hay fortuna,
    Se acabó el tiempo de sueño.
    desde hoy tendré de empeño,
    arrancar para la Luna.

    Ya no quedan fronteras,
    que agiten el corazón.
    Piensa lo que tú quieras,
    para la Luna voy en avión.

    Buscaré de compañera,
    la que tenga buen corazón.
    una marciana rumbera,
    hambrienta de pasión.

    Y si llega un yanqui elegante
    plantando bandera y haciendo plante.
    Gritando alzo el machete,
    ¡Aquí se acabó el cachete!

    ©Roberto Lopez

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  112. Hoy

    Hoy quiero detener el tiempo.
    Borrar las sombras
    Que traje cuando llegué…
    Quiero pintar mil palomas en el cielo
    Y un muro de palabras construir
    Para ahogar el silencio de la noche
    Hasta el amanecer
    Hoy quiero decirte las cosas
    Que ayer olvide decir:
    Te quiero,
    Perdóname.
    Espera
    No te vayas…
    Y si aún así te quieres ir,
    Quiero dibujar el hombre que no fui
    Para que te haga feliz.

    ©Josué Santiago de la Cruz

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  113. El Apagón

    Hace tiempo en mi pueblo natal,
    Marcial me dijo de una tormenta solar.
    Ardiente aurora boreal que aterra,
    con destellos, chispas y rayos,
    y en menos de lo que canta un gallo
    causará alboroto en la tierra.
    Marcial aduciendo razones, Yo,calladito y paciente.
    Hasta que dijo “la noche se convertirá en día”.
    Se me agotó la urbanidad y la cortesía,
    Lo mandé al desierto y lo llamé demente.

    Pero al pasar los años comprendí,
    que su cuento no fue patraña, tampoco ardid.
    Y me pongo a juzgar de manera vaga pero intensa,
    Qué pasará si el sol se desgancha de donde cuelga,
    y pilla de soslayo los satélites de Pekín y el Congo Belga?
    Internautas se jalarán los pelos hasta que no quede una trenza,
    y optarán por el ardiente patíbulo que vivir sin ese carril que nos une.
    Pero del fin nada es inmune, y si alguien queda impune,
    apuesto a los románticos que escriben cartas a mano y en papel,
    con pétalos perfumadas, tal como lo hacían en un lejano ayer.

    ©Roberto López

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  114. Pureza

    La veo salir de la iglesia,.
    toda vestida de blanco.
    Su tez y su mirada
    también reflejando pureza.
    Y la amo, !cuanto la amo!
    y la deseo, !cuanto la deseo!
    Pero callo mi amor
    y callo mi deseo
    por temor a profanar
    tan celestial belleza.

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  115. El Censo

    Un gringo a mi me envio
    una carta pa que escogiera
    a cual raza yo pertenecia,
    pero en la lista que incluyo
    mi raza no aparecia.
    Con coraje le escribi:
    –Yo soy negro,soy taino
    y con sangre de un invasor
    que un 19 de noviembre vino.–
    Insistia el condenao
    tan terco como una mula
    que cual era mi linaje.
    le conteste con mas coraje,
    –!Soy de la raza mas chula!–

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  116. El Reencuentro (1975)

    Yo cogí una buena siesta,
    para llegar fresquito a la gran fiesta.
    El compay Julio abrió con una Oración.
    Y sin caer en tedio el festivo ambiente,
    recordamos con amor a los queridos ausentes.
    Siempre hay politiquería y aprovechando la ocasión,
    Chanita se postuló para la gobernación.
    Con pancartas, bombos y platillos
    en lo alto de El Cerrillo,
    Comenzó el vacilón.

    Bailamos y nos hartamos de risa,
    por recuerdos gratos que trajo la brisa.
    Noche de música y una gran cena,
    que al cerrar su telón me arropó la pena.
    En el caudal de emociones
    Olvidé mis felicitaciones.
    El responsable? No sé quién.
    Por eso vaya para todos este humilde parabién.

    Sin quitar punto alguno a la verdad,
    me pareció fechoría sana y sin maldad,
    Cuando me tiré de hocico,
    para cantar un villancico,
    Al ver la hermosa Georgina.
    ¡Tan bella y tan fina!,
    Y también a la otra,
    ¡Voluptuosa como una potra!
    Y por si no hay segunda vez,
    Ya con una soñé y por la otra me desvelé.

    Cabe mencionar por cuestión de rutina
    Y terminar con un estribillo que tenga rima
    Que si acaso me puse grosero,
    ¡Échenle la culpa al cantinero!

    ©Roberto López

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  117. Gracias amiga…

    Por soportar mi amistad tanto tiempo,
    por tus palabras de aliento,
    por tu eterna sonrisa,
    por que al herirte
    no decirme lo que sientes
    o por decirme en un susurro
    lo que otro a los cuatro vientos.
    Por que tus virtudes
    debilitan mi falso orgullo,
    por que tus flaquezas
    fortalecen mi espiritu.
    Por darme tu mano
    sin pedirme nada,
    por tomar la mia
    pidiendote tanto

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  118. Grito de Lares

    Grito de quinientos anos.
    Grito de Agueybana,
    de Betances, de Albizu.

    Grito de Rafael, de Lolita,
    de todos los prisioneros politicos
    y por su ideal perseguidos.

    Grito de los que junto a Abelardo
    con sangre del espiritu
    escribieron la pasion de su Terrazo
    y con cantos de alabanza
    su Verde Luz de esperanza.

    Grito de la angustiosa mirada
    del Munoz de Rodon.

    Grito de Vieques
    mi isla nena maltratada.

    Grito del ausubo
    que ante la cavadora se resquiebra,
    del ruisenor que encuentra
    destruida su nidada,
    del colibri que en vano intenta
    embeber el seco nectar
    de la flor de maga.

    Del que sufre o muere de inanicion,
    de las plagas casi erradicadas,
    de las victimas del discrimen
    en todas sus facetas.

    Grito de Bolivar, de Marti,
    de Gandhi, de Juarez,
    de Duarte, del Cid,
    de todos los que claman y luchan
    por la libertad de su tierra.

    Grito de Lares,
    grito de mi patria,
    grito de la humanidad,
    grito……de Dios.

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  119. Los pajaros revolotean alegres en mi jardin por que son libres para volar, para cantar, para amar, para hacer donde y como se les antoje su nido. Si ellos, que en la escala evolutiva son inferiores, atesoran la libertad por que nosotros la renegamos?

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  120. Mi estrella

    Hay otros que tienen un cielo y un planeta
    Yo ilusiono una estrella
    Una como las que tienen luz
    Como las que tienen fuego
    Como las que brillan

    Anhelo a una estrella
    Como otros anhelan un camino en el tiempo
    Y como las luces lejanas guardan una esperanza.
    Vago preguntando
    Donde está
    Como pregunta un hombre en los obscuros bosques
    Mi sol donde está.
    Desde mi sueño caigo como el rocío
    Me levanto solo como la madrugada
    Y nunca se apaga la estrella de mi recuerdo.

    Edwin Ferrer

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  121. A Julia de Burgos

    Yo he visto rios de otras tierra
    y no es como dijo aquel poeta.*
    Soy dichoso por que solo en el mio
    habita una hermosa reina negra
    que por las noches se le oye cantar,
    -!Almamarina, Almamarina!
    los invito a banarse en mi rio,
    El Rio Grande que me hizo eterna

    Abeyno

    *Luis Munoz Rivera decia en unas de sus poesias, -Dichoso aquel que no ha visto mas rio que el de su patria.-

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  122. El desorden

    En una manifestación pÚblica

    de un asunto muy privado,

    un escándalo me has formado

    aquí en la agencia hípica.

    Ahora el pueblo se ha enterado,

    de un secreto bien guardado.

    mujer que derramas tu furia humana,

    es inútil tu satánica maldición,

    pues la dueña de mi corazón,

    es tu mismísima hermana.

    ©Roberto López

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  123. Tu mi universo
    A mi esposa Milly en nuestro aniversario

    Cuando te pienso…..
    no existe mar, no existe cielo,
    no hay un jardin encantado
    ni pajaros de dulces trinos,
    nada es hermoso nada es inmenso,
    solo eres tu…..
    …!Mi Universo!….

    Abeyno

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  124. ¿Pecado o virtud? / Jovino González

    Me gusta mirarte cuando
    te miras tú en el espejo.
    Al ver doblarse tu figura
    se van mi placer y mi éxtasis
    multiplicando.

    Y así, apreciando tu belleza
    con todos sus contornos,
    descubro elementos del milagro
    de aquel tan poderoso
    que formo tan esbelta escultura
    de la arcilla y le dio vida.

    Me ensenaron de niño
    que es el deseo pecado,
    mas ahora que la experiencia
    de los años me ha moldeado,
    mirando tu belleza
    en el espejo reflejada,
    os diré mi verdad con gentileza:
    el deseo y la entrega
    cuando es por amor
    es virtud de mayor pureza.

    Jovino González

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  125. Apuran todos sus copas y rien sin cesar. Con esa risa que sale no de un alma feliz si no inducida por la embriaguez. Algunos ojean mi copa vacia hasta que al fin alguien se atreve a preguntar por que no bebo. Alzando la copa le digo, –No necesita del licor quien vive embriagado de amor.–

    Abeyno

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  126. Mi Pluma

    De DIOS escribo con gotas de rocio
    que de mi rosal recojo.
    Con mi espada de sangre azul
    al malvado hago despojos.
    Y con la roja savia
    que a torrentes corre por mis venas
    escribo de las almas buenas.

    Abeyno

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  127. Reencarnación

    Ahora que mi tiempo es corto
    al fin lo he comprendido:
    soy solo rio y no mar.
    y volvere a ser gota de lluvia
    y volvere a ser rio
    y volvere, si,
    a fundirme con el mar.

    ********************

    El Regreso

    Cuando el ocaso sea perenne
    y el alba haya sido solo una quimera
    el DIOS vivo regresara,
    enterrara los dioses muertos de los hombres
    y volvera a hacer realidad
    sus suenos celestiales.

    Abeyno

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  128. Grietas (Reflexión)

    Estaba hasta hace muy poco tiempo metida entre grietas, imposibilitada de movimientos. Necesitaba un poco de humedad para poder enderezarme, mirar hacia arriba, buscar un poco de luz, dejarme llevar, subir …y el ser humano hizo arte y el arte lo hizo humano… frase que encontré por ahí, observando, leyendo, meditando, tratando de encontrar la luz que necesitaba para entrar en este espacio… ¿Nacer de nuevo? con más intensidad, cada minuto sin prisa, despacio… con más consciencia… y sobre todo buscando luz. La luz que guía mis manos, mis ojos, mis pasos, mi alma, mi espíritu.

    por Eneida Rodriguez Delgado

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  129. Árboles gigantes

    Muchos, machos, imponentes, niños,
    jóvenes, adultos… viejos la mayoría.
    Secos, con la salvia de la vida en los pies.
    Pies descalzos, fríos, quietos.

    Morenos, tostados por el sol.
    Sol que calienta y quema.
    No el sol del cielo…
    sino el sol padre de la luna.

    por Eneida Rodriguez Delgado

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  130. Sueño loco 1

    Desperté…

    quise irme a volar

    a soñar…

    con mi luna,

    con mi sol,

    no pude,

    me levanté

    vacié mi mente,

    me acosté nuevamente,

    desperté como siempre,

    me tomé el café,

    me fuí… regresé,

    sonreí… me dormí…

    a las ocho desperté.

    por Eneida Rodriguez Delgado

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  131. Versos
    Nunca llames chica a tu patria
    aunque algunos con desdén la miren
    solo como de tierra un pedazo.
    así como no hay un dios menor
    tampoco hay patria pequeña.
    Llámala como Abelardo…. !terrazo!

    ©Jovino González, Abeyno

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  132. Poema a Janice

    En sus cuarenta cumpleaños

    Rápido vuela el tiempo,
    Y este no pasa en vano
    Mi segunda hija Janice
    A sus cuarenta ha llegado.

    Recuerdo en mi juventud
    Cuando llegue a esa misma edad
    Me sentía no ser tan joven
    Pero acepte esa gran verdad.

    El tiempo jamás y nunca
    Lo podemos detener,
    Pero con ayuda de cremitas
    Nos ayudaran a embellecer.

    Eva , nuestra primera madre
    Fue creada en el Edén
    Bella, sensible, hermosa
    Como aspira toda mujer.
    Janice, cuanto has evolucionado,
    En las etapas de tu vida,
    Tus roles han sido muchos,
    Madre, esposa, hermana y excelente hija.

    Gardel, el cantante argentino,
    Expreso en una canción,
    “20 años no son nada”
    20 más, son una bendición”.

    Hay que celebrar la vida,
    Sin contar con nuestra edad,
    Lo que verdaderamente importa,
    Es no mirar hacia atrás.

    Contemos las bendiciones,
    Por el Padre recibidas,
    Vivamos con rectitud
    Y celebremos la vida.

    Seamos como Jesús
    El mismo ayer hoy y siempre,
    Y viviremos como Él
    Jóvenes eternamente.

    La vida a sabido pulirte
    en esos cuarenta años,
    Y hoy con regocijo celebras
    Cual un valioso diamante.

    ©Yolanda Carrera de Zayas

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  133. Poesía

    Que grandiosa patria nuestra,
    el que no es loco es poeta,
    y dispara a mansalva
    unidas sin sentido palabras
    a las que se atreve llamar
    diz que poemas.

    Si los versos del poeta
    son como transparente manantial en calma
    que surgen sangrantes
    como ardientes ríos de lava
    del centro de la tierra.

    Son acción y reacción,
    alfa y omega
    génesis y apocalipsis
    de nuevas gestas,
    realidad transformada,
    para visceralmente
    cantar la sangre
    que nos corre por las venas.

    Que grandiosa es esta patria nuestra,
    capaz de encumbrar y transformar
    a cualquier loco
    que tenga el arrojo
    de rimar zoco con moco
    y lo nombra poeta.

    Son hijas del viento,
    las palabras.

    por Luis Alberto

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  134. Versos sueltos: Manolito

    Manolito no jugaba con tierra,
    ni tampoco a la guerra.
    Se distraía con sus manos de seda,
    atrapando insectos por la vereda.

    Por una invisible anomalía,
    lo inyectaban todos los días.
    Cuando no orbitaba planetas del sistema solar,
    parlaba de quimeras en lo profundo del mar.

    Por veinte años no vi a Manolito
    Y por el procuré allí en El Campito
    Se fue y le va bien me dijo Margara,
    tiene una tienda de cosas bien raras.

    Llegué a donde seguro lo encontraría.
    Me recibió diciendo con mucha simpatía,
    “usted amigo que viene de lejos,
    agarre una silla, no se vuelva pendejo”.

    No levantó la mirada ni extendió su mano,
    él siempre fue así, un tipo bien raro.
    Ha sido su empeño besar la luna,
    para eso ha amasado una inmensa fortuna.

    Después de un buen rato,
    pregunté, Cuánto vale ese aparato?
    Mucho dinero contestó el pela-gato.

    Ahora su achaque es evidente,
    Y es la dolencia que sufre mucha gente,
    Está lleno de codicia y amor al dinero,
    ¡Al carajo Manolito!, que el tipo es un carero.

    ©Roberto López

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  135. Versos sueltos: El Blog

    Por fin llegaste a mi blog,
    Sitio de poemas y versos de amor,
    Como sabes que soy Yo?
    Si mi seudónimo es El Tentador.
    En tu búsqueda eficiente,
    Descubriste lo que mi alma siente.
    Te gustó un poema que escribí,
    Pensastes que fue para ti.
    Siento mucho suprimír tu comentario,
    Es que el poema es pa tu hermana Rosario.

    ©Roberto Lopez

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  136. Quisiera decirte

    Quisiera decirte
    En esta tibia tarde de marzo
    Todos mis silencios infinitos
    Como voces secretas del alma

    Quisiera decirte
    En la noche oscura de un porvenir
    Que hay cicatrices en el alma
    Que el silencio acalló mis palabras

    Quisiera decirte
    Que recopilo en las noches
    Los detalles del tiempo
    Evitando los inmensos vacíos
    Y los estériles desiertos

    Quisiera decirte
    Que el amor murió en un acantilado
    De una noche de invierno
    Que las gaviotas y las golondrinas
    Se fueron muy lejos
    Y todo fue sucumbiendo y muriendo
    Lentamente
    Inexorablemente…

    LGCollazo
    Marzo 2010

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  137. Puedes

    Puedes perder los brazos y yo te pongo los míos
    Puedes perder las piernas y yo te puedo ayudar
    Puedes ponerte gorda y yo te doy mi flaqueza
    Pero si pierdes mi amor, perdona yo no te puedo ayudar
    Así soy yo.

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  138. En algún lugar

    En algún lugar esperare por ti
    O quizás buscare las cenizas
    Que incesantemente ardieron
    En lo profundo de mi corazón
    Anda y grita las dudas
    Al cabo somos sueños de nuevos instintos
    ¿Placer? Que va.
    ¿Envidias? Que te hagan feliz.

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  139. Justicia para Lorenzo

    Niño Lorenzo yo quiero
    Ana, Cacho, lanzó un grito
    donde se encuentra el maldito
    el criminal, pendenciero
    confiando en Dios, justiciero
    confiando, en su amor inmenso
    en Puerto Rico, yo pienso
    unirme, a los que gimen
    para esclarecer el crimen
    justicia para Lorenzo.

    Que no tenga el Creador
    desde su trono divino
    piedad para el asesino
    de un niñito, abusador.
    Se ha cometido un error
    sacrílego y nauseabundo
    y ante los ojos del mundo
    Puerto Rico, yo lo acuso
    acabemos el abuso
    y este dolor tan profundo.

    Hay que arrancar de raíz
    el crimen, que es un microbio
    y es un diabólico, oprobio
    que reina, en nuestro país.
    A San Francisco de Asís
    pido, niño, asesinado
    vil, cruelmente, maltratado
    sin justicia, sin criterio
    yace, en un cementerio
    tristemente sepultado

    ©Gumersindo Torres Ortiz

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  140. “La lógica de los ardides” de Alberto Martínez Márquez

    a Jorge Piña, eterno habitante de la poiesis

    de antesueños
    y desmemorias
    insoslayo
    la atotalidad
    del ergopleno
    en el protovacío
    que exoescinde
    el interpubis
    de la metanoche

    Alberto Martínez Márquez,31 de mayo de 2010

    (Del libro inédito “La lógica de los ardides”)

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  141. Gallo chueco

    Héctor López tiene un gato
    de color amarillito
    y se lo picó un gallo
    creyendo que era un pollito.

    Ese gallo parejero con su guille de mamito
    fue mordido por la gata
    defendiendo su gatito
    Cocorocoko replicaba con su guille
    y la gata lo miraba por el hueco
    y en su mente le decía…
    ¡Mete mano gallo chueco!…

    ©Andrés Rodríguez

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  142. Cosas de amantes

    Engáñame
    Con locura fuego y pasión…
    Silencio nocturno, lobo acorralado
    Luna llena, aullidos de amor,
    Abrazos, risas, caricias, amantes bajo el telón
    Engáñame
    de madrugada.
    Gotas de rocío calman tu sed
    Sale el sol con preocupación
    Camine altiva señora, maquíllese un poco
    Vaya de espacio y diga adiós a su vecina
    Bendiga a su hijos y cuando su marido pregunte
    Dígale que aquí el engañado fui yo.

    ©Edwin Ferrer

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  143. El Sábado, 01 de mayo de 2010

    No es poesía, no es rima, no es canción… solo un sentir nacido en noche de luna llena. Expresión cruda.

    Privilegiada nací. Solo el hecho de que Borinquén sea mi Patria de honor llena mi ser. La familia que el Creador me asignó complementa de manera especial y única esta dicha. En un pétalo de la flor borincana, llamado Salinas me crié. Esto es mi punto de partida, punto que es la esencia que me hace ser, esa que el Padre de padres diseñó desde mucho antes de yo nacer.

    Gracias le doy por cada buen humano que hace cruzar en mi camino, por esos a los que les llamo familia y amigos, por esta tierra que marca mis caminos. Hermoso me es vivir escuchando en la noche al coquí, despertando con el gallo y su “quiquiriquí”. Verdes montes alimentan mi mirada cada día y una rica brisa con sabor a sal me hace compañía al caminar. ¡Y la gente!, mi gente de pueblo, con su alegría y humildad hacen patria. Eso es Borinquen bella, la tierra que permitió el yo dar mis primeros pasos, la tierra que me ha visto crecer, la misma que algún día me verá fenecer… Patria que a la eternidad me llevaré.

    Por Judymar Colón

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  144. Aviso urgente al mundo

    Hemos perdido un niño.
    El niño que buscamos
    le daba la razón a las auroras,
    hablaba del perdón y la justicia
    y anduvo pensativo caracolas marinas.
    Al hablar te miraba a los ojos
    con un véspero azul en la mirada.
    Los pájaros del Sur obedecían
    el canto de sus manos
    y el viento se hacía dócil a su mando
    al cruzar los olivos.
    Él llenó de crepúsculos las casas
    por donde un día pasó
    compartiendo su pan, el vino, el agua
    y la paz y los sueños de un mañana no visto.
    Sus cabellos hervidos agitaban los astros.
    Sus sandalias traían arenas de mil playas,
    polvo de otros caminos
    y un rocío de noches sin descanso.
    Todos lo abandonamos… ¡todos!…
    Todos lo abandonamos.
    Y cuando ya descalzo,
    con la frente enjambrada de futuros,
    nos invitó a seguirlo
    borramos cada huella del camino
    y el eco de su voz
    hasta perderlo.
    Nació en Belén muy pobre, muy humilde.
    Y nos amaba…

    -José Manuel Solá-

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  145. Pasará

    Lo que era en época pasada fue,
    Pero ya no es

    Era = época pasada

    ëpoca pasada = fue

    Fue = Ya no es

    Ya no es = era

    Todo en la vida pasa

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  146. La Plaza de los Fundadores

    De Salinas son valores
    El Pueblito, Talas Viejas
    y el Patio Ortiz, con quejas
    protestan los fundadores
    primitivos precursores
    que guardan nuestra memoria
    borrando su ejecutoria
    históricas regionales
    gobiernos municipales
    esa plaza tiene historia

    Sin pasado no hay presente
    sin presente no hay futuro
    casco urbano, golpe duro
    borran históricamente
    tu nacimiento es yacente
    nuestro patrimonio es gloria
    mi población meritoria
    de su ancestro, antepasado
    y en mi acervo, poblado
    esa plaza tiene historia

    ©Gumersindo Torres Ortiz

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  147. Loqueras
    Hay poemas que me obligan a escribir…
    No sé del verso, ni de las musas que se me arriman
    Solo sé que hay un estigma
    Que se me pega como un perro
    Y me muerde el corazón.
    ¡Ay amor!
    Que será de ti,
    que será de mí.
    La sangre se me coagula.

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  148. Poison

    Te fuiste ligera
    huyendo de la inaudible voz de mis células
    escapando de las ondas de mis pulsaciones dactilares
    Te fuiste
    y me quede solitario en la Red. Sign out.

    SRS

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  149. Cuarenta abriles

    A Beverly Zayas

    Como ha pasado el tiempo,
    Casi no puedo creer,
    Hoy cumples 40 años,
    Tal parece que fue ayer.

    Recuerdo tu nacimiento,
    Nos lleno de felicidad,
    Había llegado una hermosa niña,
    Llena de amor y bondad.

    Dios conocía nuestra pena,
    Antes de ella llegar,
    Mitzy, su hermana mayor,
    Con el Padre Celestial
    se había ido a morar.

    Beverly mi querida hija,
    No sabes cuanto te amo,
    Por las muchas alegrías
    Que tu presencia ha brindado.

    Fuiste una niña preciosa,
    Alegre, responsable, inteligente,
    Mostrabas coquetería en tus juegos infantiles
    y hoy lo sigues haciendo en tus 40 abriles.

    Fuiste creciendo y creciendo
    Junto a tu hermana menor
    Y cuidabas de tu hermano
    Con dedicación y amor

    Junto a tu esposo has formado
    Una familia ejemplar,
    Y cinco regalos del cielo
    Dios te haría de enviar.

    Tienes un don especial,
    De ser madre y buena esposa,
    Llena de grandes virtudes,
    Que te hacen talentosa.

    Sigues siendo la hermosa niña
    Aun 40 años después,
    Tu alegría y tu sonrisa
    Nunca lograras perder.

    ©Yolanda Carreras

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  150. Demandante

    ¿Quien te dijo
    que podias volver al regazo
    del que te expulsé
    aquella tarde?

    Puede declamar de nuevo tus versos
    de mentiras
    y hasta intentar arrepentirte
    ante los altares de la hipocresía

    Adios gaviota, eres mero atardecer.
    Las limosna que guardaba para amar
    las repartir una noche de verano.
    Ya no me sobran.

    Borré MySpace
    y así tus ofrecimientos.
    Me mude para Facebook.
    Otra como tu,
    virgenes mil veces exploradas,
    podrán ir en paz.

    srs

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  151. Sentimiento

    Bella sensación de la ilusión virgen,
    aquella, la de mi primer amor.
    Cuando en inexperto beso unimos nuestros labios
    saboreando de la vida la belleza del amor.

    ©Rafi Ledee
    Febrero 14, 2010

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  152. Prohibición

    Nos sorprendieron cuando él me cogía
    suavemente el pubis mojado
    entre paños coloridos sacados
    de una tienda gringa
    atendida por una hondureña.

    Yo le lamia dulcemente aquel tatoo
    en su yugular, que deletreaba: ‘te amo’
    y latía al ritmo de mi corazón.

    Solo yo sabía que era para mí.

    Nos sorprendieron
    cuando él me cogía suavemente
    al ritmo del viento primaveral.

    El invierno había sido crudo, tan crudo
    como aquel oficial que nos arrebato
    los besos hechos de leche cuajada,
    dulce, dulce…

    La sirena sonó, fuimos esposados,
    cada cual como bandidos
    o ladrones al asecho
    por ser solo eso, instigadores de esperanzas
    para que el mundo hiciera lo mismo:
    amar, amar,
    dulce, dulce
    leche de amor.

    El periódico local informa
    que el violador de una niñita
    está libre y vive
    en la casa de la esquina.

    Volvimos a encontrarnos, esta vez
    -se prohíben – los besos, los abrazos
    para evitar la fiebre aviaria, la fiebre porcina,
    para evitar la contaminación
    el amor que provoca
    la paz.

    ©Maria Riquelme

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  153. Lo que haré

    Besare los ojos
    de la luna
    para que tiemble el sol
    de celos

    Acariciare el aire
    para que no pueda respirar
    el olvido
    tu nombre

    Bebere rocio
    para que no muera
    tu sed
    de mi

    Hipnotizare al mar
    para que siempre baile
    al son de nuestras
    caderas
    unidas.

    ©mariapoeta2003@yahoo.es

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  154. 43

    Puta poesía,
    me vengo en ti y en el poeta
    eres vaivén y cardiograma
    me cobras con recargo esta espera
    cada verso peregrino:
    golpe a golpe los minutos.

    Poesía puta
    pretendes el silencio
    me condenas solitaria a esta entrega
    a la distancia del elegido
    como distante es el orgasmo final.

    Puta más que puta
    me seduces
    y continúo mi ruta de calendarios
    desnuda de pasados
    con las manos escondidas de alas
    para no perder la palabra.

    Soy poesía
    puta galopante verso a verso
    cobrando el recorrido del tiempo
    acelerando mi camino de historias
    hacia él, mi cuerpo del delito:
    camino, palabra y piel.

    Ana María Fuster

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  155. Creación
    Si se acaba el Mundo
    tu y yo seremos,
    en el torbellino
    del infinito caos,
    luz parpadeante
    procreando
    un mundo nuevo

    SRS

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  156. Pena del canino

    !Que linda y que bella,
    la reina del vecindario!
    Los gatos sueltos le dicen miau.
    !Collar que me asfixia, consiénteme un guau!

    ©Roberto López

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  157. La búsqueda

    Donde termina el horizonte
    commienza mi vida.

    Más allá busco algo inalcanzable,
    es un sueño que lo tomo entre mis manos
    y se esfuma.

    Es la suprema belleza
    que elude mi tacto,
    más de sabios es seguir buscando.

    © Edelmiro J. Rodríguez Sosa, 22/sept/2009

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  158. El Lamento del Fortuñato

    “Cualquier parecido al noble jibarito de Rafael Hernández en su Lamento Borincano…no es pura coincidencia.”

    Sale loco de contento
    con su maletín listo a trabajar.
    Lleva en él su almuerzo,
    la libreta del préstamo y para la hija
    el pago de la universidad.

    -Si yo cobro bien en esta quincena,
    arreglo el carro, la renta yo pago
    y si me sobra,
    a la vieja le doy algo.-

    Pasa la mañana entera
    hasta que un extraño
    le entrega a la mano la carta final.
    si es la cesantía: decisión final.
    Todo, todos los puestos
    quedaron desiertos
    y la oficina llena de necesidad.
    Se oye este lamento por doquier
    fue el fortuñato
    quien me dejó a pies

    y triste el empleado va
    cantando asi, llorando así
    en el tapón hacia su hogar.

    -¿Qué será de Borinquen mi Dios querido?
    ¿Qué será de mis hijos y de mi hogar?

    Marinin Torregrosa Sánchez

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  159. Abstracción

    ¡Cómo me olvido que vengo del polvo!
    Si me creo diamante, luz, estrella!

    Del olvido no traigo reminicencias,
    del recuerdo no tengo ruta ni regla.
    Soy humano perdido con duda interna.
    ¿De qué río de sangre brotó mi huella?

    Gloria Gayoso

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  160. Microrrelato

    Chiquito, como un suspiro.

    De la corriente el chispazo.

    Como un rayo que a su paso

    Intensa deja su luz.

    Una ráfaga, un alud.

    Eso es el microrrelato.

    © Josué Santiago de la Cruz

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  161. Versos sueltos

    Por casualidad pasé por tu lado.
    Los dos nos miramos por casualidad
    sin una palabra mucho nos hablamos.
    El amor que siempre habíamos soñado
    surgió de repente por casualidad.

    ****************************************************

    Duele pensar que tú me has olvidado.
    Duele pensar que no hay amor en ti.
    Duele tu ausencia, duele tu silencio.
    Duele la vida porque te perdí.

    ***************************************************

    La niña esperaba en la orilla del mar
    para ver los barcos que solían pasar.
    y si un marinero solía divisar
    buscaba afanosa algo familiar.
    Nunca vio a su padre cuando se marchó.
    Era muy pequeña, el no regresó.
    Pero ella aún espera volverse a encontrar
    con el padre amado que hace mucho tiempo
    se perdió en el mar.

    ©Gloria Dones

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  162. Cuantas veces

    Cuantas veces se escapo de mis labios tu nombre,
    para viajar en vano con el viento.

    Cuantas veces acariciaron mis manos otra piel, sintiendo tu mirada en mis ojos.

    Cuantas veces se escapo de mis labios tu nombre,
    para viajar en vano con el viento

    Cuantas veces busque en sus labios, lo que halle en tus ojos, en sus ojos lo que encontré en tus manos,
    en sus manos lo que descubrí en tus labios.

    Cuantas veces se escapó de mis labios tu nombre,
    para viajar en vano con el viento

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  163. En la jaula : micropoema / Eugenio Martínez Rodríguez

    a un estudiante ocioso

    !Ah desgraciado si en mi día feriado tienes clases,

    Y si el sábado próximo también vas a la escuelilla!

    Has como el padre que no paga: asume.

    O como el cerdo de guavate: chilla

    © Eugenio Martínez Rodriguez, 2009

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  164. Eclipse

    Miraba la Luna esconderse detrás de la nube.

    Todos sus recuerdos se oscurecieron.

    Cuando la Luna salió, su pasado se había ido.

    ©Maribel Rivera Rivera

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  165. El despertar

    No te culpo si tu nueva pasión ha vencido la mía.

    Si aquellas mentiras de hermosas verdades vividas

    ahora son horrendas verdades por ti convertido en mentiras.

    No debe haber culpa ni arrepentimientos

    ni malas miradas que solo consiguen delatar rencores.

    Quien en la vida no sufre de amores?

    Por eso y por mas no te culpo.

    No es que tenga coraza esta ánima en pena,

    solo es que despierto del largo letargo de amarte.

    © Maritza Ledée Rivera

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  166. Introspección

    Sueños de mujer que a través del silencio de la noche

    Y por la oscura calle transeúnte voy

    como caminante que solo detiene su paso a mirar

    si verdaderamente quien camina soy yo.

    © Maritza Ledée Rivera

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  167. Hasta Luego
    a la familia Llera

    No me digas adiós,
    Dime hasta luego.
    Adiós es la nube gris que se aleja a paso lento.
    Adiós es punto final,
    Donde muere la esperanza.
    Hasta luego es ilusión,
    Que mantiene viva mi alma.
    Hasta luego incita al sol a volver,
    En resplandor otra mañana.

    ©María del C. Guzmán

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  168. JULIO LLERAS

    Que dolor atroz
    JULIO LLERAS, ha partido
    Salinas, sentido
    Da, el último adiós
    Al atleta en pos
    Del salto, en la vida
    Tu gente querida
    Yuyo, no te olvidará
    Te recordará
    Llora tu partida

    Buen competidor
    Salto, en competencia
    Con pértiga, decencia
    Brinco, vencedor
    En pista, triunfador
    Desde la salida
    Julio con medida
    Con un brinco, vence
    Y hoy el salinense
    Llora su partida

    Gumersindo

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  169. Fundación

    Señor Sergio Rodríguez Sosa
    Un saludo de ocasión
    Celebrando la Fundación
    De mi cuna tan hermosa
    Salinas, tierra amorosa
    Conmemora en sus esquinas
    Su Aniversario, y vecinas
    poblaciones hoy sabrán
    Que los salinenses están
    orgullosos de Salinas

    Jose G. Torres

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  170. Aniversario

    Hoy con musas campesinas
    a mi pueblo saludando
    su fundación celebrando
    culto pueblo de Salinas
    fundado en llanos y colinas
    saludando alegre estoy
    como salinense soy
    los saludo alegremente
    su aniversario presente
    a través de Radio Hoy

    Encuentro al Sur, de ocasión
    Aunque, no soy un tribuno
    mil ocho, cuarenta y uno
    año, de su fundación
    Ediciones Abeyno, son
    por sus costas, sus ondinas
    su aniversario, en esquinas
    ya proclaman como ley
    Hijos del Cacique Abey
    Gente, Hijos de Salinas.

    José G. Torres

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  171. No me culpes

    No me culpes
    No me culpes a mí
    Anda levántate y anda
    Balancéate, corrígete, estúdiate
    No me culpes a mí
    Abre las puertas de tu alma
    Y como paloma emprende tu vuelo
    Elévate, asciende, libérate
    No me culpes a mí
    En las rejas de tu amor yo quedé preso.

    ©Edwin Ferrer 06/19/2009

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  172. Salinas

    Sabe Salinas, a salitral
    Sabía, a sal, sabía, azúcar
    A salitre, juey, y a úcar
    Y a dulce cañaveral
    A melao, a central
    Ardiente sol, salineño
    A mar salado costeño
    Sabe a pesca, a guardarraya
    Y tiene, en el Barrio Playa
    El sabor a Mojo Isleño

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  173. Voy a escribir un poema

    Voy a escribir un poema en el cielo de tu boca

    Donde habita el misterio

    De tu descomunión.

    Un poema que al besarte

    Sientas caer gota a gota

    Las lágrimas que un día

    Derrame por tu

    Amor.

    © Josué Santiago de la Cruz

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  174. Micro poema

    Caí.
    Lloré.
    Vi,
    Tus brazos extendidos.

    Me levanté.
    Corrí hacia ellos.
    Me tomaste diciendo:
    Aquí estoy, no temas.

    ©María del C. Guzmán

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  175. Minipoemas

    Acento

    Si en tus palabras, el enfasis fuera yo,
    todas estuvieran acentuadas.

    Preludio

    Desbordabas tantas pasiones,
    que saturaron la duda al saberlo.

    Despertar

    No siempre cuando cierras los ojos, suenas,
    cuando los abres puedes sonar.

    Maribel Rivera Rivera, 2009

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  176. Las hormigas laboriosas

    Yo no sé si es el calor

    el que trae esas hormigas

    pero a mi casa llegaron

    todas ellas muy de prisa

    y a mi pobre lavadora

    mandaron a mejor vida.

    © Gloria Dones

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  177. Consuelo

    Si has mirado el horizonte
    habras mirado mis ojos,
    aunque detras de esos montes,
    se escondan celos y enojos.

    © Maribel Rivera Rivera

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  178. A mi nieta

    Hoy cumple mi niña 3 años de edad,
    Su padre y su madre le quieren cantar
    Nanas de la cuna, nanas del hogar
    Duérmete mi niña, duérmeteme ya
    Porque viene el cuco, si despierta estas.

    ©María del C. Guzmán

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  179. Micropoema

    Fluyen como las agua de un rio
    Versos de aquel pasado
    Queriendo hacerse presentes.

    Más no quiero ser esencia de tus versos
    Quiero batir mis alas y volar
    lejos de tu pensamiento
    Para que ese amor que profesas
    Se haga eterno

    ©María del C. Guzmán

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  180. Padre

    Nunca dijiste me voy
    Tampoco dijiste adiós
    Te fuiste sin yo saberlo
    Solo Dios sabe él porqué.
    Árbol caído sin primavera
    Agua de tu fuente necesité
    Las Mil y una noches lloré
    Amor de niño robado
    En mi tierra descansas yerto
    Pero tu alma vive a mi lado.

    ©Edwin Ferrer

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  181. A Jesús

    En el Borde de una aguja
    Te escribo yo mi poema
    Amor, muerte y pasión
    Prendido en mi corazón.
    © Edwin Ferrer

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  182. La Central

    Como una casucha en ruinas
    Nadie se atreve tocarlas
    Como un estandarte quedan
    Dos chimeneas apagadas.
    En otro tiempo el bullicio la agobiaba,
    Allí donde a diario acudían los obreros
    Solo queda el recuerdo de una época dorada,
    Convertida en bagazo de caña.

    ©María del C. Guzmán

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  183. Pesame

    Primero marcho Ramito
    Moralito lo siguio
    El Montanero, marcho
    El menor, que era Luisito
    Hoy lo llora el “ay bendito”
    Esta de luto el Trovero
    El Cuatrista, El Plenero
    Quien compuso en la Loma
    Dame la mano paloma
    Luisito El Montanero

    © José Gumersindo Torres

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  184. Tocayo

    A Edwin Conga

    Quiso volar a la cima del monte de otro planeta

    Y su cohete estrelló en mundos de falsos profetas.

    Arrancaste de un jardín del ramal rompe cabezas

    Aquella flor de campana que destruyó tu grandeza.

    Alucinas los espacios bajo el sol tenue en tristeza

    Dando vueltas por el pueblo sin recodar tu existencia

    Yo vi a tu madre atenderte como la madre Teresa

    Muy triste porque tu nave no llegó a ser su proeza

    Contéstame mi tocayo, yo soy tu amigo el poeta

    Vamos a cantar como antes, como antes tú eras.

    ©Edwin Ferrer 06/11/2009

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  185. Testamento de un hombre celoso

    La muerte llegará pronto y comenzará la vida inmortal
    Sin luz, sin espacio, infinita
    ¡Pala con él! Dirás ¡pala con él! Pico y pala… La lluvia en el cementerio.
    Te mancharás los zapatos con el fango de mi cuerpo
    Y me llevarás contigo bajo tus pasos
    Me dejarás afuera y no podré entrar a mi cuarto
    Y llamarás a la agencia para ver que te he dejado
    En la escritura diré: Amor y pasión aprobada
    Si te casaste con otro no heredarás nada.

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  186. Las locuras de mi gallo

    Tengo un gallo carpintero

    que aserrucha con el pico.

    Me lo cambeó el compai Sico

    por un saco de cangrejos.

    Me salió muy parejero

    ese gallo hijo de bruta

    porque dice que la fruta

    más rica que se ha comido

    se la robó, el muy ladino,

    a la gallina canuta.

    © Josué Santiago de la Cruz

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  187. Paz
    A Edwin Ferrer

    Hoy una gota cayó
    sobre mi mejilla.
    Una nubes del desierto
    cosida al viento
    la trajo de lejanas tierras.
    Detrás del ovalado cristal
    ruidos de metrallas, gritos y lamentos.
    Al rodar sobre mi piel volvióse
    un cruce de guerra soñando la paz.
    Entonces, mis labios tocados por la sal
    añoraron el regreso al hogar.

    © Sergio A. Rodríguez Sosa, 13 junio 2009

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  188. Moriviví
    Naci muriendo al contemplar el cielo
    Y cerré mis hojas cuando me rozaste lento
    Abrí mis ramas, las cerré de nuevo
    Me desviví contento al sentir tu cuerpo

    ©Edwin Ferrer, 06/11/2009

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  189. Invitación

    Ven, quiero invitarte a vivir en mi,
    que mi sangre sea tu sangre
    que seas templo de mis pactos amorosos,
    de locuras y delirios.

    No te extrane si en este recorrer interno
    veas reflejado sombras y esqueletos,
    No temas, son indefensos sentires
    que existieron en mi adentro.

    Fueron tan mios que aun post mortem
    permanecen en mi cuerpo.

    Maritza 1992

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  190. Ladridos

    Jau, jau, jau, jau
    ¡Guau, guau, guau!
    Gruff, gruff, gruff.
    Comienza la fiesta
    Gua, gua, gua
    Guao, guao, guao
    Gue, gue, gue
    Bailan los caninos
    Gui, gui, gui
    Ruff, ruff, ruff
    Riff, riff, riff
    Lloran en la perrera.
    Miau, miau, miau
    Miajaja
    Miejeje
    Se ríen los gatos.

    ©Edwin Ferrer (Hoy)

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  191. Te quiero, te adoro, te amo!

    Te quiero hasta que existan
    cordilleras y praderas en mi tierra.

    Te adoro hasta que el sol me brinde
    su luz y su energia.

    Te amo mientras esa diminuta criatura,
    en mi regazo y en mi Isla
    me regale serenatas nocturnas.

    © Maritza Ledee Rivera

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  192. El perro de Gloria Dones

    De Gloria Dones el perro

    Que le regaló el papá,

    Elaborado en capá

    Que libre crece en el cerro,

    Vibra su corazón de hierro,

    De alma pura y cristalina,

    Que le roba a las ondinas

    Su lira para cantarte,

    Perro pueblo eres baluarte

    De mi querido Salinas.

    © Josué Santiago de la Cruz

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  193. I

    El perro de mi amiga que estudia filosofía
    Lo busca la policía
    Se llevó la perrita del carnicero
    Y ahora no tiene el dinero
    Para pagar la pensión
    Se pasa de vacilón de noche y de día
    Son siete los de su cría
    Y ha dejado solita a la perra recién paría.

    © Roberto López

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