Indescifrable, atrapante, absorbente

mientras sin reposo ni sentido

el salón se inunda de risas y palabras

la mujer callada luciendo ausente.

Fugitiva, piadosa, inclemente,

inexpresiva o no siente,

rumbo incierto o nave a la deriva

viviendo su muerte o muriendo su vida,

tal vez odiando, tal vez amando,

recordando, padeciendo,

acaso olvidando, acaso naufragando

la mujer callada.

Indefinible rictus su boca

Monalisa tal vez cercana

o acaso de cuásares lejana,

sumergida en el vientre

de agua Alfonsina su mirada

o quizás en el viento desarropada…

pensarla me desordena el alma.

Qué bella, qué pálida, tal vez santa,

tal vez mundana, tal vez todo, tal vez nada.

Inmutable, abismática, refulgente,

paloma o serpiente quisiera besarla

por ver si lo siente.

Tal vez su frigidez sea de llama,

me congele o calcine al tocarla,

mas no importaría si acaso me abraza

y me diluye en silencio

la mujer callada.

©Carlos Román Ramírez, 2018