Dicen que ha muerto Elizam. Prisionero político en cárceles federales de Estados Unidos, la gran necrópolis, durante 19 años. Ni él ni los demás compañeros reconocieron la jurisdicción del gobierno que invadió las islas en 1898. En prisión, Elizam se enfrentó incontables veces a la muerte. Recuerdo las pinturas negras, de gran formato, pintadas en el calabozo, que mostraban las fuentes del imperio de la muerte, la decadencia de un gobierno arrogante, misma que hoy salta a la vista.

Nos acercó el poeta Néstor Barreto. Néstor sugirió que yo podría asistir en la edición de los ensayos del artificiero. Presentamos el libro en Caguas, unos días después de la excarcelación de Elizam.

Sus años siguientes fueron de lucha y trabajo, como maestro, artista, escritor. Cuando faltan las palabras emergen los datos, formaciones en movimiento. Tengo cartas suyas, obras en pequeño formato, regalitos del prisionero, tan luminosas en la penumbra de la muerte como él.

Prisionero por un crimen inventado por el fuerte, para quien sólo el poder manda, nuestro amigo Elizam no perdió la gracia, ni el humor, ni el cariño, ni el don de pensar y crear, ni el compromiso con la libertad, ni el apoyo y el amor de su pueblo. Te pensaré siempre vivo, entre tinieblas.

por Marta Aponte Alsina