La tercera invasión / por Marinín Torregrosa Sánchez

Un estallido me levantó de la cama. Gritos, ráfagas de explosiones que se sentían cada vez más cerca. Me asomé temerosa por la ventana de la sala y vi como los vecinos estaban todos afuera de sus casas, la muchachería de la barriada corría de un lado de la calle a otro. Una ola de humo se levantaba por encima de los techos de las casas frente a la mía. Se escuchaban gritos, incomprensibles, no podía entender lo que decían, ni de que se trataba aquel revolú. Decidida, agarré el machete que heredé de Moncho y me dispuse a salir con la osadía que el susto entre cuero y carne me impulsaba.

-¡Nos salvaron! Nos rescataron! ¡A la victoria! ¡Somos libres!

¡¿Libres!? ¡Salvos! Solté el machete, abrí el portón y corrí a unirme a la celebración. Me abracé a la vecina que no soporto, al viejo ligón, a la bochinchera bruja y al que me madruga con los ruidos del martillo y la máquina de podar la grama. Bailé con el nene jodón que tira piedras, jugué con cuanto perro sarnoso me ladraba y le besé las manos al que me había gritado hija de la gran puta… Por fin, ¡libres!

Del lado sur de la calle se acercaban camiones, una procesión de soldados y por altavoz un tipo con cabello anaranjado subido a una “tumba coco” gritaba: “EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente”.

Alcancé un rollo de papel toalla y me encerré en mi casa a llorar.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 10 de agosto de 2020.

Nota aclaratoria: Esto es un cuento. Los hechos no son ciertos, lo único verídico es que poseo y heredé el machete. Lo que digo de mis vecinos es parte de la ficción. Mis respetos a todos.

Escrito por Sentimientos revueltos

Soy una mujer puertorriqueña, nacida en Salinas. Un pueblo al sur de Puerto Rico que tomo su nombre de las acumulaciones de la sal a la orilla de sus playas. La menor de siete hermanos, nacida en la desaparecida Central Azucarera Aguirre de Salinas. Cursé estudios primarios en las escuelas públicas de mi pueblo natal y los universitarios en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. Desde pequeña escribía poesías y cuentos, pero no es hasta que el nido queda vacío, cuando mis hijas se independizan, que retomo la escritura como un desahogo a mis emociones. Mi primer cuento publicado en el blog Encuentro al Sur (Mi cuento) obtuvo buenas críticas, motivándome y convirtiéndome en corto tiempo en colaboradora del blog. A través de las redes sociales pronto me relacioné con escritores de Puerto Rico y otros países. Fue así como llegué a formar parte de colectivos como Musas Descalzas, La Liga de Poetas del Sur y recientemente co fundadora del Círculo Literario Antonio Ferrer Atilano, este último en Salinas, Puerto Rico. En septiembre de 2013 publiqué mi primer poemario, Sentimientos Revueltos. Otras publicaciones son los cuentos infantiles con ilustraciones para colorear, El corazón y la estrella, y La bruja voladora. ¡Gracias por visitarme!

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