Conversaciones con mi árbol de limón / por Dante A. Rodríguez Sosa

Sembré un árbol de limón.

Pasaron los años y llegó un día en que comenzó a dar frutos; primero pequeños cosechos y luego se cargaba de frutos todo el año.

El huracán María lo derribó y quedó muy maltrecho.

Con mis manos logre podarlo y levantarlo, y a duras penas se salvó.

Verlo es un espectáculo porque la conformación de su tronco doblado como si fuera el lomo de un caballo asombra y sorprende su aparente discapacidad.

Lo he cuidado con esmero. La semana pasada, cansado de cuidarlo sin resultados, tome la decisión de tener una muy seria conversación con mi árbol de limón.

Me le acerque y delicadamente le deje saber hablándole que había tomado una decisión.

«Llevo varios años cuidándote».

«Si no me das los limones que necesito para atender mis necesidades te voy a cortar». Se lo dije y se lo repetí por varios días al momento de rociarlo.

Luego procedí a echarle agua a los árboles y vegetación aledaña asegurando que si no daba limones no volvería a echarle agua.

Ayer le tomé fotos de su florecida y se las envié a mis nietos pues le había contado de mi conversación con el árbol.

Quise probarles que él me entendió.

En respuesta a su florecida me acerqué y le eché agua y mostrándole mi agradecimiento le sobé por un buen rato su encorvado tronco mientras le contaba mi alegría y aseguraba mi fidelidad, también lo aboné. 🙏🙏🙏❤️

Dios Todopoderoso en su grandeza le ha dado vida invisible a toda su creación.

Todo es un centro, según mi conceptualización mística de la creación.

Todo tiene vida😳😳😳😳😳

En esta cuarentena he podido percibir el inmenso agradecimiento que me prodiga mi casa, luego de que todas las mañanas le paso un oloroso y desinfectante mapo.

Una de mis nietas me trajo una lamparita para iluminar tenuemente el cuarto durante la noche.

Una cuestión de seguridad, por las varias veces que me levanto para ir al baño durante mis sueños o desvelos.

Me asombro por la manera amorosa en que mi habitación ha respondido a esa sencilla acción.

Al cuarto no le gusta la oscuridad.

Siento el ambiente mucho más acogedor y alegre.

De verdad, todo tiene vida.

Trataré de seguir investigando

Porque recuerdo aquel cuento que leímos en los grados primarios.

“Un niño era objeto de burla porque se pasaba mirando un lago.  Los compañeros estudiantes le cuestionaban aquel hábito y cuando contestaba que aprendía el idioma de las muchas ranas que habitaban el lugar, se mofaban y lo tildaban de loco.

Paso el tiempo y el niño, ya joven, visitaba los lagos para escuchar a las ranas. Hasta que un día llegó a uno donde las ranas le contaron un secreto. Entonces, después de escucharla, se lanzó al agua y sacó de las profundidades un inmenso tesoro”. 😂😂😂

Dios es Poderoso y se mueve por caminos misteriosos. 🙏❤️😂

 

©©Dante A. Rodríguez Sosa