Las fotos del celular

por Roberto Quiñones Rivera

 

Voy camino por la calle Unión de mi pueblo acompañado de una dama y un caballero que se identificó como Del Valle. La conversación, aunque no preciso el contenido, giraba en torno a una victoria obtenida en un asunto político.

De pronto miro al cielo y veo la silueta de un arcoíris inusual, de una forma y belleza extraordinaria, pues dibujaba la bandera puertorriqueña.

Tal como en una película, cambia la escena y me encuentro en mi querida Ciudad Perdida, frente a la casa donde nací, llamando a mi madre para que salga a ver el arcoíris. Continúo caminando rumbo a la plaza pasando por la esquina de las casas de los Santiago y de Toña Valdés.

Con mi celular en manos iba tomando fotos del espectacular arcoíris. Sigo caminando hacia la plaza, pero en un instante siento la sensación de que estaba soñando, que no era realidad lo que estaba viviendo.

Busque mirar de nuevo al cielo para ver mi bandera, pero Morfeo me había abandonado en medio de una temperatura de menos de 40 grados.  Desperté con sentimientos encontrados; entre ver mi bandera ondear gloriosa en el cielo infinito y las injurias a granel de que es objeto. No obstante, a que los sueños, sueños son, a las cuatro y media de la madrugada, busqué el celular con la esperanza de que ocurriera un milagro.

 

Foto: Arcoiris en la curva. Revolvy

Una lectura a “Los que mecieron mi cuna” / Judymar Colón Díaz

Hace unos días atrás, mientras transitaba mi cotidiano camino de San Juan a Salinas, escuchaba un coloquio entre poetas y escritores, donde el invitado especial era el argentino Jorge Luis Borges. Los otros poetas procedían de México, Venezuela y si mal no recuerdo, de España. Una de las preguntas que intentaron abordar era sobre el oficio de escribir. ¿Para qué escribir? La pregunta levantó los ánimos y revolcó los pensamientos de cada sujeto allí presente. El venezolano, Adrián González León, muy convincente decía que el escritor latinoamericano debía dejar a un lado su experiencia íntima y adentrarse a los problemas colectivos del continente latinoamericano, y que, como escritor, debe participar de la vida y la historia de la Latinoamérica que ha sido profundamente humillada. Por su parte el escritor mexicano Juan José Arreola, expresaba que se escribe para saber quiénes somos, para conocerse a uno mismo; que la literatura debe formar parte del ser y debe promover transformación en las personas. Por la misma línea, Borges expresaba que escribía motivado por una necesidad íntima y para conocerse a sí mismo. Mientras que Salvador Elizondo, expresó que el fin de la poesía es la poesía misma. Acá tenemos el eterno dilema de: el Arte por el Arte vs el Arte comprometido con causas externas.

Bien, comienzo exponiendo esta disyuntiva porque me parece, según mi lectura, que el libro “Los que mecieron mi cuna” la resuelve muy bien. Tal parece que Lucía no tiene ese dilema, pues conforme uno va transitando el texto a través de la lectura, va encontrando distintas escrituras: las hay nostálgicas del barrio originario, hay escrituras que buscan atisbar el yo de la voz literaria que nos susurra dentro del pensamiento, hay escrituras combativas y rebeldes que gritan las injusticias, el coloniaje, la historia oculta, el deseo de libertad, hay escrituras de coraje y de indignación, hay escrituras de mujer, de niña, de juegos. Y, hay escrituras que navegan el mundo de la poesía, así sin más, dándonos una experiencia lectora de creación, de la puesta en palabras de lo que es el Ser, de sonidos afables, de liviana existencia, de pesadas preguntas, donde la poesía interroga a quien escribe, a quien lee y se interroga a sí misma. Porque como nos dice la autora en Secta de Mí: “¡Eres hecho de preguntas! ¡Eres salvo en la poesía!”.

La Lucía que yo leo a través de este texto, escribe para crear nuevos caminos, pero para retomar los ya trazados. Escribe desde la intimidad de su casa, desde la intimidad que emana del regazo de su madre, de la voz de su padre y el amor de un hombre. Escribe desde de la intimidad compartida entre las montañas de su barrio, de la intimidad que implica su experiencia salinense, desde la intimidad que gestó en ella una conciencia política e histórica que la mueve a salirse de su yo, para alzar la voz por la tierra herida y esclava, por la mujer bruja, la mujer caudilla, la mujer gestora de la Patria misma. Alzar la voz y ser eco de Albizu, de Lolita, de Oscar, de Rafael y todos los Héroes y Heroínas que han luchado por la libertad y dignidad de nuestro país. Pero también, escribe para darle voz al pueblo, a su gente, a los personajes del barrio. Y precisamente por eso es poeta. Porque encuentra en su familia y en su barrio, en el mundo y la naturaleza, en los juegos y en los héroes, pero también en la cotidianidad de los días, el ímpetu puro que le abre las puertas a la poesía. Y hablo de la poesía, porque el libro completo está revestido de ella. Recordemos que la poesía trasciende formas y géneros literarios, tal cual podemos leer en el poema ¿Eso crees?, referente a la poesía: “¿Crees que vive en el papel?”. El libro está compuesto de poemas y prosa, y en ambos la poesía se revuelca.

Entonces, habiendo dicho lo anterior, que da una descripción general del libro, quisiera detenerme en un asunto específico:

Los que mecieron mi cuna figura como un espejo en distintos niveles. Aquí las palabras se la pasan “rodeando abismos de espejos” tal cual se desprende del poema El tener. Y los versos se miran: “Agarré mi verso, lo miré al espejo” y luego ese mismo verso pregunta “¿Y tú de qué te escondes, si yo soy tu retrato?”. Hay un juego con el reflejo: se refleja el yo literario, la poesía se refleja en sí misma, hay un país que pudiera ver su reflejo en los versos de resistencia, lucha y gritos. El puertorriqueño tiene la posibilidad de verse reflejado, no solo para ver lo que ya sabe y lo que tiene, sino para dar cuenta de aquello que aún no ha podido divisar y entonces enfrentado a sí mismo, la palabra podrá mover y quizás transformar algo. Esto es, mirarse a través de la lectura y habiéndose reflejado, hacer algo con eso. Por ejemplo, en el poema Selfie  podemos leer:

“Mira el rostro que por décadas ha sido fusilado con mentiras. Fíjate en el fulgor de tus

ojos para ver si al fin encuentras lo que hoy nos hace falta: el valor y el sacrificio”.

Y bien, hay un espejo que a veces es color verde, otras, cristalino como agua de río o de mar, pero otras veces es azul o negro dependiendo del cielo. El poema Salinas surge como un espejo para el lector salinense. Es un recorrido geográfico, gastronómico, histórico, musical y religioso de nuestro pueblo. Un retrato de su gente, de los barrios, sus aguas saladas y sus aguas dulces, de los valles y montañas. Un canto a Salinas, donde cualquier compueblano podrá reconocerse en algún momento del poema.

Y, dentro de ese gran espejo del mar caribe, hay un reflejo que hoy quiero destacar: el del barrio nostálgico, el barrio del ritmo, de los rezos, de montañas y caminos. Barrio que tiene espejos de luna (y esto me hace recordar una cita de un fragmento persa que en una ocasión dicta Borges: “La luna es el espejo del tiempo”) Y es que este barrio, espacio mágico y literario, “todo lo ha visto en sus espejos de luna, pues su añeja sabiduría como el pitorro más fuerte se ha eternizado en refranes que son rumores de río”.

Lucía nos ha cantado como barrio y digo nos, porque yo soy de allí, del barrio La Plena. Hemos sido dichos por una poeta que, con su acto de escribir, nos ha puesto a dialogar con tantos espacios literarios que forman parte del caudal de obras escritas en la literatura universal. Tal cual Gabriel García Márquez hizo con su Aracataca colombiana, escribiéndola, transformándola, re-creándola, mistificándola y eternizándola en el Macondo de Cien Años de Soledad, Lucía lo ha hecho con su barrio. Que más allá de describir su entorno, su olor, sus espacios y caminos, le dio voz y eternidad a su gente: “En nuestro barrio La Plena, todos somos personajes. Habitamos en un manuscrito escondido entre serranías y por eso, no nos reconocemos entre sí; pensamos que somos seres de carne y hueso, siendo protagonistas fugaces en una narración de generaciones infinitas”. Pero, es importante no perder de perspectiva, que La Plena así, escrita, es Macondo, es Aracataca, es el Coco, las Ochentas, es cualquier barrio de Puerto Rico, es cualquier barrio de República Dominicana, de Cuba, de Brasil, de Francia, porque la literatura la ha hecho universal y cada persona podrá identificar a su Genaro, a su Camilo, su mama Lulú o su Panchita, que son algunos de los personajes que Lucía eterniza con sus palabras. No habrá que ser oriundo de allí, para sentirse convocado a ese espacio que cada lector transformará según sus experiencias y sus vivencias, pues parafraseando a Lucía, nuestro barrio en este libro, deviene en “una historia legendaria que siempre nos hará recordar de dónde somos y a qué libro pertenecemos” y esto le cae no solo a los pleneros, sino a toda la humanidad.

Judymar Colón Díaz, 15 noviembre 2019.

La autora, es escritora a la que le gusta tocar guitarra, cantar y vivir la poesía.  Hizo sus estudios subgraduados en psicología en la Universidad de Palermo, Argentina y en la UPR de Cayey. Cursa un doctorado en psicología clínica del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y posee una maestría en literatura del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

 

Activistas celebran aprobación en la Cámara del proyecto que prohíbe el depósito de cenizas de carbón en PuertoRico

COMUNICADO DE PRENSA

14 de noviembre de 2019

Falta que el Senado acepte las enmiendas de la Cámara

El representante José E. Torres Zamora votó en contra

Se espera que la medida sea finalmente convertida en ley por la gobernadora

Capitolio, Puerto Rico – Activistas ambientales y comunitarios celebraron la aprobación por parte de la Cámara de Representantes del Proyecto del Senado 1221, el cual enmienda la polémica Ley 40, para prohibir definitivamente el depósito de cenizas tóxicas de carbón en la isla y obligar a la empresa AES a eliminar la enorme montaña de este desperdicio que mantiene a la intemperie en sus instalaciones en Guayama.

Representantes de todos los partidos políticos se unieron para endosar la medida, la cual termina con una parte de la nefasta historia del gobierno de Puerto Rico, cuando este dio protección policíaca a caravanas de camiones abarrotados de cenizas tóxicas para ser transportadas de Guayama a Peñuelas en el 2016 y 2017. El único voto en contra del proyecto fue del vicepresidente de la Cámara, José E. Torres Zamora.

“Este es un gran paso en nuestra lucha constante contra el depósito de cenizas tóxicas en Puerto Rico. Luego de tanto esfuerzo, sufrimiento, sacrificio, arrestos y persecuciones de parte del gobierno, ahora nos dan la razón y prohíben el depósito de esa basura radiactiva que la AES llama Agremax, que no es otra cosa que cenizas tóxicas mezcladas con agua. No sólo las cenizas deben salir de nuestra isla, que se vaya AES”, expresó José Manuel Díaz Pérez, portavoz del Campamento contra las Cenizas en Peñuelas.

Por su parte, la profesora Yanina Moreno Febres, líder ambiental de Peñuelas, recordó que la gobernadora Wanda Vázquez Garced se comprometió públicamente en firmar y convertir en ley el PS 1221.

“En la reunión que sostuvimos a finales de septiembre en Fortaleza, la gobernadora se comprometió a firmar el proyecto enseguida llegara a su escritorio. Aprobado ya en la Cámara, falta que el Senado concurra con las enmiendas. Según nos informaron, eso debe ocurrir rápidamente porque la representante Jacqueline Rodríguez Hernández, quien fue crucial en la aprobación de esta medida, indicó que ya dialogó esas enmiendas con el senado. Así que esperamos que el proyecto se convierta en ley en las próximas semanas, por el bien de la salud de nuestra gente y del medio ambiente”, expresó Moreno Febres.

Por último, Víctor Alvarado Guzmán, portavoz del Comité Diálogo Ambiental de Salinas, señaló que la prohibición del depósito de cenizas tóxicas es un paso más hacia el cierre definitivo de la planta de carbón.

“Es un importantísimo logro para las comunidades afectadas por la terrible empresa AES. Agradecemos el esfuerzo de la representante Jacky Rodríguez y del representante Denis Márquez Lebrón. Ahora tenemos que seguir luchando para que cierren la planta, den seguimiento a los 14 pueblos donde han depositado más de dos millones de cenizas tóxicas, remedien y limpien los terrenos y acuíferos contaminados, y evitar que se le dé un contrato más a esta delincuente ambiental que es la carbonera AES. Que asuman su responsabilidad por el efecto en la salud y el ambiente, y se vayan del país”, sentenció Alvarado Guzmán.

Contacto: José Manuel Díaz Pérez / 787-341-7774 / noloseus, Yanina Moreno Febres / 787-934-3490 / morenoyanina2012, Víctor Alvarado Guzmán / 787-543-9981 / <a href=”mailto:valvarados.

 

Conozca los representantes que le dieron la espalda al crimen ambiental de AES y a la salud del pueblo.

 

José E, Torres Zamora, PNP, Le votó en contra

 

 

 

Manuel  O. Claudio Rodríguez, PNP. Se abstuvo a pesar de que su distrito 27 incluye sectores de Salinas.

 

 

Brenda López de Arrarás, PPD. No le importó y no voto a pesar de que recibió votos en los 14 pueblos afectados.

 

 

José Anibal Díaz Collazo, PPD. Representante por Cayey y Cidras. No le importó y no voto a pesar de que su zona no está exenta de problemas ambientales.

 

 

Rafael Hernández  Montañez, PPD. Representante de Vega Baja y Vega Alta. No le importó y no voto a pesar de representar una zona con graves problemas ambientales.

Libros: Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos

Se suele decir que el ser humano es un animal político, pero el cumulo artístico de la humanidad prueba que no solo es un animal político, sino que también es un animal ficcional.  En todos los géneros encontramos piezas basadas en hechos reales, así en la narrativa, el teatro, el cine, las animaciones y la poesía existen piezas extraordinarias que tornan en ficción las vivencias de individuos, comunidades y naciones.  Quizás nuestra existencia misma se mueve en un péndulo en el que se integran realidad y ficción.  En la misma cotidianidad, lo que pasó se convierte en un recuerdo y pasado un tiempo breve se relata el suceso exagerando, dejando fuera o añadiendo elementos que distorsionan lo sucedido.  Por eso se dice, que el género narrativo basado en hechos reales juega con la realidad para, en medio de la hipérbole, la mentira y la omisión, traslucir la esencia de una verdad como mensaje.

Perteneciente a la narrativa basada en hechos reales no llegan noticias de la publicación del libro titulado Diario catastrófico de Pedro M. Sanabria Campos.

La novela cuenta como la comunidad de Monte Moria enfrenta las vicisitudes luego de recibir el impacto del poderoso huracán Magdalena.  Esta comunidad, ubica en la costa sur de una isla caribeña quedó desamparada marginada y olvidada por las autoridades gubernamentales.  Pero lo esperanzador en medio de la tragedia brota. Son los gestos de solidaridad y el esfuerzo mutuo lo que logran devolverle la esperanza al vecindario.  En torno al personaje de Ausberto los vecinos emergieron victoriosos para levantarse del desastre y emprender el camino de la reconstrucción.

Esta novela del profesor Pedro M. Sanabria tiene como escenario real el paso del Huracán María por Puerto Rico en 2017 y el manejo gubernamental de la crisis ocasionada por el fenómeno atmosférico. La novela es una punzante crítica social y política a las autoridades por la incompetencia demostrada antes y después del paso del terrible huracán.   El autor retrata toda la crudeza e insensibilidad de los gobernantes y de las agencias federales y estatales para generar una respuesta rápida para salvar vida, comunicar sus acciones y responder a las necesidades de los damnificados.    Situación que como se sabe, fue excusa para que los buitres corruptos calcularan como beneficiarse de los dineros destinados a la reconstrucción, mientras se daban buena vida en los cuarteles generales de manejo de emergencias.

El autor de este libro es maestro, consejero profesional, evaluador vocacional y mediador certificado.  Ha publicado también el libro Autoestima como experiencia de vida.  La novela Diario Catastrófico es una mirada testimonial al terrible septiembre de 2017 que sumió a Puerto Rico en la oscuridad al colapsar su sistema eléctrico y profundizar la larga depresión económica bautizada por la corrupción gubernamental.

por Sergio A. Rodriguez Sosa

Francisco Modesto Cintrón: maestro y humanista

Datos preliminares

por Sergio A. Rodríguez Sosa

Francisco Modesto Cintrón nació en Salinas el 4 de junio de 1893.  Sus padres, Federico Modesto y Pascasia Cintrón tenían ambos 24 años.

Los Modesto era una familia propietaria de tierras en el barrio Río Jueyes, el barrio al  que  el aparato militar estadounidense le expropió la mayor parte de  su territorio desplazando a cuanto ser humano habitaba allí para convertir sus productivas tierras en un campo de tiro y de maniobras de guerra.

Las presentes generaciones desconocen lo pobladas y productivas que eran las tierras de Río Jueyes y el pedazo del barrio Lapas que hoy ocupa la base militar. La expropiación para fines militares de esos terrenos causó un duro golpe a la economía productiva de Salinas en la década de 1940.

Carecemos de información que nos indique que ocurrió durante los primeros 17 años de vida de Francisco Modesto Cintrón.  Se presume que durante ese tiempo estudio hasta graduarse de escuela superior.

En 1910 a los 18 años de edad residía en la casa de su tío paterno  Carlos Modesto Santiago, localizada en el camino vecinal que desde la carretera de Salinas a Santa Isabel conducía a Quebrada Honda. Presumimos que estaba ubicada en los terrenos de la falda sur del Cerro Modesto.  En la casa vivían también un primo de su misma edad, Arturo Modesto Lorenzi, hijo de Carlos y María Lorenzi y otro tío, Federico Modesto Santiago. En ese año ya trabaja para la escuela pública, seleccionado por Stella Márquez, la superintendente de escuelas del Distrito Escolar de Salinas-Santa Isabel.   Márquez,  hija del dueño de la hacienda que bautizó La Isidora, ocupó el cargo de superintendente  escolar en los años de 1918-1952 y fue la fundadora de la Primera Escuela Superior de Salinas en 1924. En 1917 Francisco residía en la calle Luis Muñoz Rivera #44 con su esposa, era maestro y declaraba como dependiente a su madre Pascasia.

En la década de 1920 era muy poco los maestros nacidos en Salinas, entre ellos estaba Rafael Modesto Lorenzi, que fue principal de escuelas, Luis X Lorenzi. Aguedo Santiago Cruz, que luego estudio leyes y Francisco Modesto Cintrón.

Francisco comenzó como maestro de escuela con diploma de escuela superior.   Luego fue director de la escuela elemental urbana de Salinas.  Posteriormente, aun sin completar un bachillerato, el superintendente de escuelas de Ponce lo reclutó como superintendente auxiliar con recomendaciones de Stella Márquez.

Aproximadamente en 1934 se mudó con su esposa María Daubet y sus  cuatro hijos (Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa)  a Ponce. Posteriormente fue nombrado Superintendente de escuelas y como parte de sus labores profesionales y estudios terminó viviendo en la Urbanización Ubarri en Río Piedras.  Estudia su bachillerato en educación  en Río Piedras y posteriormente se traslada a la ciudad de Nueva York a  estudiar una  maestría.  De sus experiencias como maestro  y administrador de escuela dejo como parte de sus estudios un escrito mecanografiado de 1938 titulado Interpretación histórica de la Instrucción Pública de Puerto Rico a la luz de los archivos de Ponce.   La muerte lo sorprende en el Bronx el 6 de julio de 1947 a la edad de 54 años.   Para perpetuar su memoria el entonces recién inaugurado caserío público de Salinas fue nombrado en su honor.

Francisco Modesto Cintrón encarnaba las cualidades de un educador y poseía dominio de la palabra, fue maestro venerable de la logia de Salinas y se sabe que escribió poemas y canciones.  Desafortunadamente sus obras poéticas están perdidas.  Únicamente se ha rescatado el vals Alma, con letra de su autoría y música de Francisco Pujals Rivera, un maestro de música mayagüezano que ocupo una plaza de maestro de música en Salinas durante la década de 1920. Con una vieja partitura descubierta entre los papeles de Tilita Sosa, fotocopia que no indica su procedencia, el músico puertorriqueño Juan Carlos Ramos nos proporcionó una interpretación el piano para que escucháramos el vals.  A continuación, presentamos la música y la letra del vals Alma.

 

 

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En su genealogía figuran los siguientes datos:

Hijos Francisco, Federico José, Gloria María y Aida Elsa

Primos: Arturo Modesto Lorenzi (Ingeniero Departamento del Interior), Rafael Modesto Lorenzi (Maestro) hijos de María Lorenzi, hermanastra Inés Lorenzi, sobrinos Luis X Lorenzi, Jesús Lorenzi, Rafael Modesto Lorenzi.

 

Fuentes

Ancestry. En https://www.ancestry.com/

Márquez Morales, Stella. Memorias de mi vida profesional y la temática la historia de la escuela superior de Salinas.  Hato Rey, P.R : Márquez, 1976.

Foto en Facebook de Enrique Torres.

Alma: el vals de Francisco Pujal y Francisco Modesto Cintrón / Juan Carlos Ramos

Notas acerca del Vals Alma y sobre mi arreglo para piano

Hace algún tiempo recibí del amigo Sergio Rodríguez Sosa, un mensaje conteniendo un documento de cuatro páginas. Dos de estas páginas eran la partitura de un vals y las otras dos, su correspondiente letra. Lo primero que llamó mi atención fue el hecho de que la partitura, una copia a manuscrito, no mostraba el nombre de la persona responsable de la composición.

Sabemos que el compositor de este vals es Pujals Rivera porque así se indica en el documento que corresponde a la letra. Observé también que la composición sólo incluía la melodía, sin hacer ninguna referencia al acompañamiento. Esto puede comparare con el recibo de un reloj que solo tiene la aguja que marca los minutos. Estudiando la melodía noté que estaba en el tono de Re menor y en tiempo de vals.

Ya que este vals incluye letra, mi próximo análisis fue constatar si el rango de la melodía, desde los graves hasta los agudos, se prestaba para los rangos normales de voces de soprano, contralto, tenor y bajo. Determiné entonces que en la tonalidad de Re menor, la melodía excedía el rango de soprano y que quizás solo una soprano coloratura podría alcanzar algunas de las notas agudas. Por esta razón, transporté el vals a la tonalidad de La menor. Escribí los acordes en la forma más simple posible para no distraer la atención a la melodía. Para determinar la armonía más adecuada, hice un análisis de las frases melódicas principales y examiné sus progresiones partiendo de sus células básicas.

Este vals tiene tres temas principales de exquisita belleza, las cuales el autor desarrolló magistralmente, haciéndome recordar la frescura y el candor de un vals de Strauss interpretado durante un relumbrante día primaveral en la Viena de sus tiempos. Algunas de las progresiones de la melodía en determinados pasajes, evocaron en mí el género de Canción de Arte o Lied Alemán.

Desconocemos si el autor de la letra, Cintrón, trabajó conjuntamente con Pujals Rivera en la confección de esta obra o si se conocían; o si el autor de la letra la adaptó a la melodía ya establecida. El hecho es que Cintrón escribió un poema exquisito. Así las cosas, la armonía que le asigno a esta composición, la presento como mi interpretación de una exquisita pieza, producto de la combinación de dos talentos puertorriqueños que, aunque aparentemente desconocidos, dejaron este legado a su pueblo.

Partitura del vals Alma, arreglo, Juan Carlos Ramos

Sonido de la interpretación al piano por el maestro Juan Carlos Ramos

 

Juan Carlos Ramos, Houston TX, agosto del 2015

El autor es un músico puertorriqueño y miembro de una familia de músicos del mismo apellido que se remonta a fines del siglo 18, la cual según los historiadores comienza cuando arriba a Puerto Rico con la Banda de Granaderos de España el clarinetista Juan Inés Ramos y que siguieron exitosamente Francisco y Adolfo Heraclio Ramos, entre otros.   Juan Carlos Ramos comienza sus estudios a temprana edad, siguiendo la tradición familiar de generaciones al recibir sus primeras lecciones de piano de su padre.  Luego continúa estudiando con profesores privados y eventualmente cursa estudios en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. Su deseo de convertirse en pianista concertista se vio abruptamente tronchado cuando fue reclutado por el servicio militar obligatorio del ejército de los Estados Unidos.  Al concluir su obligación militar, regresó a Puerto Rico y trabaja en la emisora del pueblo de Puerto Rico, WIPR-TV Canal 6 como Director Musical de la Programación Escolar.  Durante esta época también tocó con algunas de las orquestas de mayor renombre; entre otras las orquestas de los Maestros Pablo Elvira y Moncho Usera. Además de músico incursionó en la elaboración, musicalización y dirección de programas de radio y televisión educativas principalmente cuando se incorporó al Centro de Recursos para el Aprendizaje de la Universidad Ana G. Méndez, Recinto de Gurabo para la que compuso el himno original de la entonces Universidad del Turabo.  en esa institución universitaria trabajó hasta mediados de la década de 1980. En esos años emigró con su familia a la ciudad de Houston, Texas donde se mantiene activo como arreglista, componiendo, organizando y participando en actividades musicales.