Crece apoyo a maestros y maestras de Salinas amenazados por el Departamento de Educación

Comunicado de prensa

por Víctor Alvarado Guzmán

Educadores piden reunión con la gobernadora

Salinas, Puerto Rico – El intento del Departamento de Educación (DE) de tomar represalias, incluyendo la destitución, contra 22 maestros y maestras de la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, ha generado un apoyo de diversos sectores a favor de los educadores.

La acción del DE se toma ante una querella sometida por la ex directora del plantel, la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz, debido a la participación de algunos de estos educadores, el pasado 12 de agosto, en una manifestación pacífica frente a los portones de la escuela. Esta actividad fue convocada por padres de estudiantes y miembros de la comunidad quienes solicitaban la salida de Santiago Ortiz de la dirección escolar.

De hecho, sobre 200 padres, madres y encargados de estudiantes de la Stella Márquez le enviaron una carta al secretario del DE, Eligio Hernández Pérez, en donde agradecieron al grupo de maestros y personal escolar por unirse a su reclamo de que se trasladara a Santiago Ortiz.

“Reprochamos cualquier represalia que el Secretario de Educación o el D.E. pueda tomar en contra de los maestros, las maestras y demás personal, pues estamos seguros de que, si la Stella Márquez se mantuvo operando durante los pasados 7 años, fue porque el grupo de maestros y personal comprometido dieron el todo pese a las pésimas condiciones laborales y al maltrato emocional al que muchos de ellos fueron sometidos por la Sra. Arlene D. Santiago Ortiz”, expresa la carta dirigida al Secretario.

A este llamado se unió el senador Juan Dalmau Ramírez, quien también envió una carta al DE apoyando a la comunidad escolar en sus reclamos.

“Por el bien de los estudiantes, padres, personal docente y no docente, para lograr finalmente la paz educativa que tanto se necesita en la Escuela Superior Stella Márquez de Salinas, me uno al reclamo de la comunidad escolar y le solicito que el DE desista de tomar represalias contra maestros, maestras y otro personal de esta escuela”, expresó el senador del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Actualmente, los maestros y maestras están siendo asesorados legalmente por la Unión Nacional de Educadores y Trabajadores de la Educación (ÚNETE).

De igual forma, han expresado su apoyo a los docentes y empleados de la escuela la alcaldesa Karilyn Bonilla Colón, el senador Carlos Rodríguez Mateo y la legisladora municipal del PIP en Salinas, Litzy Alvarado Antonetty.

Sobre la Resolución de apoyo sometida por esta última a la Legislatura Municipal de Salinas, inexplicablemente la mayoría del PPD decidió pasar la misma a una comisión para ser evaluada. Esto a pesar de que su presidenta, Jacqueline Vázquez Suarez, participó de la protesta frente a la escuela y del apoyo de la propia alcaldesa a los maestros y maestras.

Como un esfuerzo adicional, los docentes afectados solicitaron una reunión con la gobernadora Wanda Vázquez Garced, para dialogar sobre este traumático asunto.

“Esperamos que la verdad y justicia puedan prevalecer en este proceso y que nuestras voces sean escuchadas antes de tomar una decisión que afecte a toda la comunidad escolar salinense”, reza la misiva de los educadores.

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Héroes proletarios del sureste : mártires de las huelgas cañeras del siglo 20

por Rafael Rodriguez Cruz

Pocas personas conocen el sureste de Puerto Rico, desde Salinas a Maunabo, como mi primo Reuben Rivera Cruz. Siempre lo consulto y siempre verifico los datos “oficiales” con él. Lo interesante es que es un conocimiento que le viene, en no poca medida, de su personalidad. Desde que éramos jovenzuelos inseparables en la región, visitando lugares permitidos y prohibidos, noté que Reuben que tenía un gran don para escuchar a la gente. Conozco pocas personas con esa cualidad, especialmente porque le brinda la misma atención al pobre que al rico, al loco que al cuerdo. El resultado es que mi primo guarda en su cabeza montones de historias, que recogen la vivencia de la gente del sureste tal y como se las narraron en primera persona. A eso se añade un poder de observación envidiable, acompañado de su curiosidad por los detalles. Con la edad, pienso yo, las cualidades que aquí describo se han refinado. De él he aprendido, por ejemplo, que de nada sirven los datos de la historia escrita si no hay referencias visibles en la cotidianidad.

Así fue como, el otro día, en su merodear incansable por la región de Guayama, se encontró con un punto de referencia muy interesante. Lo cito: “Caminante, como soy siempre, mientras buscaba la tumba de mamita Julia (nuestra bisabuela), me topé con este panteón totalmente abandonado. Me estuvo curioso que las placas fueran en bronce y opté por leer el contenido, enterándome del evento que conmemoraron en el año de nuestro nacimiento, 1953. Sería super buscar más información y rescatar el momento acontecido. Caminante”.

Dígame usted, a quién se le ocurren estas cosas, de irse por el cementerio de Guayama, bajo ese sol que le fríe el cerebro a cualquiera, en un día de semana en que no hay ni piragüero, a conducir investigaciones históricas. Pues, bien, y para no dilatar más el asunto, comprueba Reuben que estas son las tumbas de los héroes proletarios que Marta Aponte menciona en su libro sobre Aguirre. Lo recito, como si fuera mi relato, que es algo que vengo haciendo desde hace tiempo con las narraciones fantásticas de mi primo: “Hoy de regreso de Jacksonville, donde estuve visitando a nuestro hermano Papo, continúe con la lectura del Libro PR3 Aguirre, de Marta Aponte. En el capítulo 6, relata parte de la historia acontecida durante la huelga de la caña de azúcar, en que menciona dos personas asesinadas en la misma: un tal Justiniano Ortiz Aponte y un tal Delfín Alicea Sánchez. Ambos están enterrados en la fosa común del cementerio de Guayama”.

Hablamos de la idea de encontrar a los familiares de estos héroes proletarios de la región y de arreglar la tumba. Sería penoso, me dice, que se quede en el olvido. A ver si encontramos quien nos dé la mano. La nobleza obliga…

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Los antepasados: ¿Quiénes vivían en Salinas en 1870? / por Sergio A. Rodríguez Sosa

En el Archivo General de Puerto Rico (AGPR) nos topamos con varios documentos sobre las cédulas de vecindad de Salinas. Dos de ellos tenían la lista de los vecinos a los que se les expidió ese documento de identidad, uno de tantos tipos de ID como lo son hoy el certificado de nacimiento, la licencia de guiar, la tarjeta electoral y el número de seguro social.   Los aficionados a la genealogía valoran este tipo de documento pues es un medio para rastrear los antepasados.

Crear registros de los habitantes de una localidad es una práctica implantada desde tiempos remotos.  Se formaban esas listas de nombres con la finalidad de mantener controlado a los moradores y acreditar la entrega de los tributos, en fin, para la seguridad y el financiamiento de los gobernantes

Los primeros sistemas de identificación personal se conocieron como salvoconductos y se expedían a mandatarios, clérigos, navegantes y mercaderes.   Existían distintas categorías de salvoconductos para facilitar viajar de un lugar a otro bajo la protección de una autoridad superior.

Las identificaciones personales surgen en el siglo 18 sustituyendo los salvoconductos interiores quedando como pasaporte para la movilidad entre naciones. En España las cédulas de identidad quedaron instituidas en 1854 en toda la península y sus colonias de ultramar. Se les conoció primero como Padrón de vecindad o cédulas de vecindad y a partir de 1874 pasaron a ser denominadas cédulas personales.

Las cédulas personales eran un documento obligatorio para toda persona de 15 años o más.  El registro se llevaba a cabo anualmente y recogía datos relativo a la persona como: nombre y apellidos, estado civil, trabajo, domicilio, lugar de nacimiento, provincia y el tipo de cédula y su costo. Los alcaldes y comisarios de barrio eran responsable de inscribir a todos los habitantes que determinaba el decreto real. Mediante la cédula se clasificaba la población según su nivel económico. Las cédulas las emitían los ayuntamiento o autoridades provinciales.  El costo de la cédula dependía del nivel económico del portador por lo que necesariamente había mucha gente que no la obtenía.  Sin embargo, este documento había que presentarlo obligatoriamente en todo tipo de tramite con el gobierno. No tenerlo afectaba grandemente a las clases excluidas. Como remedio a esa situación posteriormente se emitían gratuitamente, aunque usualmente no se registraba la totalidad de los individuos de una jurisdicción.

No se expedían cédulas a los menores de 14 años, ni tenían que pagar por las mismas los pobres de solemnidad, los peregrinos, los trabajadores que subsistían con el jornal diario y tampoco viudas y huérfanos con pensiones menores de 1.500 reales.

El documento que aquí presentamos es el registro de cédulas de vecindad del Municipio de Salinas correspondiente al año de 1870. El registro recoge datos de 862 personas que residían en Salinas en dicho año y que pagaron el costo de la cédula.  Hay que mencionar que en esa época en el territorio de Salinas vivían como menos tres veces la cantidad de personas a los que se le emitió cédulas personales. Cabe reiterar que se excluida del registro los menores de 14 años y que usualmente una buena cantidad de personas por diversas razones y extrema pobreza no se preocupaban por obtener la cédula personal.

El documento que hacemos disponible seguramente levantará la curiosidad de aquellos que consideren encontrar algún antepasado en la lista. Si usted piensa que su familia tiene raíces en tierras salinenses hace más de 130 años puede entretenerse hojeando las páginas de esta lista.  En mi caso, en la lista aparece mi tatarabuelo Francisco Ortiz al que se le expidió su cédula de vecindad el 20 de enero de 1870, cuando su certificado de defunción indicaba que tenía 49 años.

ver: Registro de cédulas de vecindad de Salinas, 1870

 

Sergio A. Rodríguez Sosa

Fuentes consultadas:

AGPR. Documentos municipales. Guayama. Caja 58b.

España. Cuerpo Nacional de Policía. La cédula de vecindad (1854). 18 dic. 2017. (Consultado en: http://cnpjefb.blogspot.com/2017/12/la-cedula-de-vecindad-1854.html)

De los rincones / por Gloría Gayoso

Ella habita triste
en un rincón de la sala.
Anda en escoba
barriendo tiempos
que el reloj marca;
y sumida en recuerdos
se mira en el espejo,
que la retrata.
Tiene sobre una mesa
sueños de otras galaxias.
A veces una silla
inventa humanas formas
que sin boca la llaman…
La soledad habita
en las paredes enladrilladas
y nadie la acaricia,
y nadie la engalana.
Ella lo espera siempre
de noche y de mañana.
Y cuando cae la tarde
refúgiase en la lágrima.

©Gloria Gayoso
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Foto: Eva Lewitus