Un buen día un ángel descendió de los cielos con la encomienda de formar, cuidar y ser parte de una familia muy, muy especial.

Hoy ese ángel fue llamado a ascender nuevamente a los cielos para continuar cuidando y protegiendo a su familia, aunque ahora desde otro nivel más profundo y espiritual.

Acepto que te fuiste, más no que me abandones, aceptó no volver verte, pero ahora vives en mi corazón, en mi mente, en mis recuerdos.

Quiero darte las gracias porque me amabas infinitamente, siempre quisiste lo mejor para mí y me lo demostraste a lo largo de mi vida, y con el más profundo dolor debo aceptar tu partida. Nuestro clan familiar es único, somos de un todo un UNO y cuando físicamente falta un pilar nos reagrupamos para permanecer unidos.

Esta vez nos toca de nuevo estar FIRMES, apoyarnos, llorar y decir hasta luego. Nuestro lazo familiar es inquebrantable y ahí nos aferraremos para seguir viviendo a pesar del dolor y de las pérdidas.

Nos abandonas hoy y para mí esto es la “LA DEBACLE DEL SIGLO” como solías decir siempre que conversábamos por horas. Que mucho aprendí de ti. Me dejas con un gran legado, de fortaleza, tranquilidad, sabiduría, alegría, honestidad, bondad, valentía y sobre todo amor incondicional.  Solo me queda como consuelo esa frase que siempre decías una y otra vez y otra vez y otra vez
“TODO VA ESTAR BIEN, YA LO VERAS”

Te amare siempre, al infinito y más allá, sigue cuidándonos, siempre danos tu bendición.

Karylí Santiago Rodríguez