Con canas y hablando solo: la obra poética de Héctor Mendoza

Durante la celebración del  Festival El Charpazo Plenero 2016, se llevó a cabo un merecido homenaje a un maestro de generaciones salinenses, en especial del Barrio La Plena: “Mr. Mendoza”. Además de su genuina vocación por la enseñanza, la comunidad  lo honró por su inolvidable obra artística. A continuación, podrán conocer un poco más de la vida de un escritor guayamés, que  ha impactado la historia del arte y la educación de nuestro pueblo.

Héctor Antonio Cruz  Mendoza,  un hijo del Pueblito del Carmen de Guayama, nació un 19 de febrero de 1947. Sus primeras travesuras fueron en el sector El Palo, un lugar que considera mágico y del que cuenta infinidad de historias. Su vida sencilla, pero rodeada del amor de su padre Antonio Cruz Mendoza, de su madre, Margarita Mendoza y sus nueve hermanos: Luis, Carlos, Francisco, Domingo, Ismael, Edwin, William y Margarita,  gestó en su interior la sensibilidad que lo caracteriza. Además, aunque nunca ha estado cerca de su hermano Antonio, nacido en Panamá, comparte su afición por la música y las buenas letras. Comenzó a escribir desde muy joven, seducido por las inmensas montañas de su barrio amado. Era un niño muy inteligente, le gustaba ir al monte a buscar frutas y a disfrutar con sus primos, hermanos y amigos, de los juegos típicos del ayer. Sin embargo, también pasaba horas leyendo libros entre los arbustos. Su extensa obra está salpicada por todos sus roles: estudiante para sacerdote, esposo, padre, militar, maestro, enamorado y niño eterno. De su pluma han brotado poemas, décimas, cuentos, obras de teatro, bombas navideñas, entre otros. Los estudiantes salinenses han cantado sus canciones por generaciones. La patria siempre ha sido una de sus mayores preocupaciones, por eso, su obra refleja un constante grito por la libertad de su país, una nostalgia por el pasado glorioso del campesino y una inquietud de futuro. Debido a sus ideas revolucionarias, siempre ha admirado a Pedro Albizu Campos y a todos los puertorriqueños que aportan al crecimiento de su nación. Se distingue por su constante alegría,  sus chistes y tiene una visión muy espiritual sobre la vida. Mr. Mendoza ya forma parte importante de los ilustres del Barrio La Plena de Salinas, pues Lucy, una joven del barrio de las muchachas bonitas, lo cautivó. Es padre de tres hijas: Lucy, Carmen, Lucía y las tres dicen ser sus fanáticas número uno. Mr. Mendoza ya es nuestro, pues estuvo  muchísimos años educando  e inspirando a muchos jóvenes que hoy son personas de bien, grandes profesionales, músicos y poetas. Una de las leyes de su filosofía de vida  es que “él vino a este mundo a ser feliz” y sus canciones han logrado esparcir esa felicidad a lo largo de la historia de nuestro pueblo.

 Perspectiva literaria:

Con canas y hablando solo, es uno de los poemas del escritor puertorriqueño Héctor  Mendoza, quien ha escrito más de cuatrocientos poemas.

 

“Y empezaste a caminar

y en el camino un recodo

te sorprendió un día la tarde

con canas y hablando solo

Y miraste hacia atrás

tu vida fue como un soplo

las espinas que te hirieron

hoy están hiriendo a otro…”.

El escritor colombiano, Eduardo García Aguilar, ha expresado que:

“la verdadera literatura del mundo está en la voz de los autores desconocidos de las provincias o los barrios marginados de las capitales, aquellos que viven sus vidas lejos de las esferas de poder,  las zalamerías de la corrupción y el arribismo mafioso y para quienes vivir y escribir es ya un gran premio, tan extraordinario como el Nobel”.

Partiendo de las palabras del literato, este reportaje  se hace más pertinente. Los versos de Héctor Mendoza, un autor desconocido de barrio, siempre han sido  acompañados por su guitarra  y aunque se ha presentado en varias actividades como festivales y algunos  homenajes a escritores, nunca ha publicado. Sus experiencias de vida han sido muy interesantes: graduado de  Filosofía y Latín de la Universidad Católica en Ponce, gracias a lo que considera “una Edad  Media que lo invadió a los 17 años, donde ayunaba y regalaba todas sus pertenencias”. Tiempo  después entró a la Orden de los Diocesanos del Seminario Regina Cleri, bajo la rectoría del Monseñor Antulio Parrilla, a quien admiró profundamente y como padre espiritual tuvo a Salvador Freixedo. También, pudo conocer al poeta Ernesto Cardenal, un  hecho que marcó su vida y su obra para siempre. Luego, abandonó el seminario para trabajar por las necesidades de su familia (era el mayor de  nueve hermanos) y por un espíritu que no concordaba con El Vaticano. Fue colector de rentas internas, soldado durante ocho meses, con el ideal de entrenarse para defender a su patria y con un licenciamiento deshonorable, por escaparse de una base en California, a horas de ir a Vietnam, movido por el crítico estado de salud de su esposa. También es un eterno bohemio, soñador, fue líder comunitario y educador.

Ha recibido muy buenas críticas  como la de  Don Abelardo Díaz Alfaro sumamente emocionado, en el año 1995, cuando escuchó su poema  Añoranza: “Yo  regalo este progreso al que me venda el ayer”. Al escucharlo, don Abelardo exclamó: ¡Carajo! ¡Qué lindo tú escribes!

También, en el año 2012 estuvo a cargo de la apertura del Festival Internacional de Poesía  en  Puerto Rico, celebrado en el Recinto Metropolitano de la  Universidad Interamericana. Su poema El poeta fue muy bien recibido y sus versos  a Clara Lair también provocaron admiración. La escritora puertorriqueña Haydée Zayas, tuvo la oportunidad de leer El poeta  y comentó:

“es un grito a la patria, a la honestidad, a la valentía; expresado con una sutileza, que hasta podría confundirse con un poema de amor romántico.  Fluye de forma ligera y de esa manera transmite su mensaje profundo al lector “casi sin querer”.  Pero cuando se lee por segunda o tercera vez, porque es de las obras que apetecen y aguantan varias lecturas, percibes la cruda crítica que ha sido plasmada con la maestría de un gran poeta”:

¿Y qué será del que calla,

por temor a inmiscuirse?…

“Deja claro que no busca la gloria, sino decir lo que piensa. De seguro el reconocimiento y el éxito lo encontrarán a él, pues El poeta no dice lo que piensa que quieren escuchar, dice lo que le dicta su conciencia con tal destreza, que podría insultar en versos y convertir el insulto en una obra maestra”:

Cantor al que aplauden todos

“gourmet” para oídos blancos,

la verdad es un cantar

que algunos no aplauden tanto.

Como educador, ha recibido reconocimientos por su aportación literaria. En el 1990, el Distrito Escolar de Salinas, desarrolló una Guía de Utilización para estudiar la canción Ráfaga, inspirada en el cuento La leyenda de la estrella y el caballito de mar con el objetivo de  “desarrollar algunas destrezas básicas de tercer grado”.

Sin lugar a dudas, Héctor Mendoza es uno de los tesoros escondidos de la literatura puertorriqueña del siglo XX y XXI.

El poema que sigue a continuación sigue la tradición de la poesía que se escribe para expresar compromisos.

El poeta

por  Héctor Mendoza

 

¿Y qué será del poeta,

si no vive lo que escribe?

¿Y qué será del cantor,

si no sabe lo que dice?…

Es un instrumento sordo,

un ruiseñor sin alpiste,

una huelga sin obreros

vender la patria, rendirse.

*

¿Y qué será de estos versos,

si no llegaran a oírse?

¿Y qué será del que calla,

por temor a inmiscuirse?…

Es un rifle sin cañón,

un sol con luz invisible,

un disparate de amor,

un negar cuánto la quise.

*

Yo no canto por cantar,

ni por aplausos de audiencia

mi verso es un compromiso

que me dicta la conciencia…

Cantor al que aplauden todos

“gourmet” para oídos blancos,

la verdad es un cantar

que algunos no aplauden tanto.

Verdad de Patria cautiva,

que muchos van ocultando…

sueño con ver mi bandera,

sola y libre un día flotando…

*

¿Y qué será del poeta, si no es vida, verso y canto?

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©Lucía Cruz