Randy Díaz, promotor de los linajes artísticos que nos distingue como pueblo.

Lo más que ama de su trabajo es montar en Salinas el espectáculo Un Aguinaldo de Amor.  Una fiesta prenavideña que presenta Randy Díaz Colón el Día de Acción de Gracias en la Plaza Delicias.  Es un regalo de amor que realiza todos los años junto a su hijo Randy Gabriel, familiares y amigos para encender los corazones con espíritu navideño.

Durante esa celebración además de alegría, música en vivo y parranda navideña, se reparten desayunos, almuerzos, ropa, juguetes, y utensilios de primera necesidad. Además, se llevan a cabo clínicas de salud, recortes de cabello para féminas y hombres y se elevan oraciones.  Todo esto con la participación de entidades y de personas reconocidas que han contribuido en los distintos quehaceres de la vida como Santos Alomar, Ángel ‘Cholo’ Espada, Ricky Malavé, los hermanos Bisbal, Paquito Matos, Ricki Martínez, Guacho Díaz, entre otros.

Randy Díaz Colón es un salinense nacido en Brooklyn el 31 de marzo de 1971 cuando sus padres Jorge Díaz y Zenaida Colón, de La Plena y de Palmas, merodeaban por Nueva York. Desde muy pequeño sintió el impacto de la ancestral cultura del jíbaro borincano en sus sentimientos y querencias. Tan fuerte son esos lazos que a pesar de criarse en entornos urbanos rodeado de influencias que desvalorizaban las manifestaciones culturales de nuestros antepasados, desarrolló un profundo amor por la música típica y las expresiones de la cultura puertorriqueña.

Así nació su admiración por los trovadores puertorriqueños como Flor Morales Ramos (Ramito) y Luis Miranda (El Pico de Oro), uno de los grandes maestros en el arte decimal y de la improvisación. Su primer maestro en el arte de componer décimas fue su propio hijo Randy Gabriel, arte que éste aprendió con Luis Daniel Colón, el recordado niño trovador que cantaba con Tony Croatto.

Posteriormente, tanto él como su hijo, perfeccionaron el arte de escribir décimas bajo la influencia del decano trovador Luis Miranda.  Inmerso ya en el negocio de los espectáculos, era Randy Díaz quien llevaba a don Luis a la mayoría de sus compromisos. Durante el trayecto se la pasaban de  manera jocosa  improvisando y en consecuencia, recibía una clase de cómo escribir e improvisar decimas junto con su hijo.

Se graduó de la Central High de Santurce, porque a punto de graduarse con su clase de 1989 en la Stella Márquez, optó por ir a vivir a San Juan con su hermano mayor. Luego de cursar su cuarto año inició estudió en la Universidad Interamericana de Guayama los que culminó en 2006 en el recinto de Cupey de donde se graduó como bachiller en Administración de Empresas con concentración en Gerencia. Posteriormente obtuvo la certificación de locución para radio y televisión  en la Academia Alcance del locutor Manuel Esteban Alegría. Desde ese entonces se dedicó a grabar anuncios comerciales para agencias publicitarias y  negocios, a la vez que producía programas culturales de radio tales como El Cantar de Mi Borinquén y Trovafina por la emisora Boricua 740 am. Como productor ha organizado diversos eventos culturales con la participación de artistas como Antonio Caban Vale “El Topo”, Quique Domenech, Don Luis Miranda `Pico de Oro`, Don Joaquin Moulier, Tavin Pumarejo, el maestro Jesús Cepeda, el rey de la plena Ángel L.Torruellas entre muchos otros, Randy ha producido eventos de salsa con la participación de artistas como Willie Rosario, Bobby Valentín, Elías Lopés, Lalo Rodríguez, Charlie Aponte, asi también como con sus queridos compueblanos Guillo Rivera y Ramón “Guacho” Díaz entre otros. También organizó varios concursos de trovadores con los mejores trovadores de Puerto Rico, que se transmitieron por radio.  Randy Díaz tiene su propia corporación `PRODUCCIONES RANDY DIAZ, una promotora de espectáculos bajo la cual continúa produciendo programas de radio y televisión a las vez que colabora con festivales en Estados Unidos y América Latina y con diversos artistas internacionales.  Además, en su faceta de compositor  ha escrito  numerables canciones que exploran géneros musicales como la décima, salsa, plena, balada, entre otros.

Actualmente Randy Díaz también prepara la nueva producción de su hijo Randy Gabriel que lleva por nombre “Que le digo al amor” que saldrá para febrero o marzo de 2017. Randy Gabriel, antes como niño y ahora como adolescente, se ha destacado como intérprete de géneros musicales tradicionales y contemporáneos.

Randy Díaz es un salinense que es vivo ejemplo de insistente brega empresarial en lo que es quizás la industria puertorriqueña más prometedora y exitosa: la exportación de la cultura musical boricua, la cual, desde el siglo 20 se ha ganado el favor de un público internacional que, en todas sus variantes, la escucha e interpreta alrededor del mundo.

srs

Fuente: Randy Díaz Colón, 2016.

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Foto: Bedford Sánchez, Paisaje salinense

Abren Ventana al Mar Caribe

La promoción del turismo en el Pueblo del Mojo Isleño cobra nuevo impulso con la apertura del mirador Ventana al Mar Caribe, un centro turístico en la zona antigua de La Playa de Salinas.  Esta edificación consolida la importancia socioeconómica de la Ruta Gastronómica establecida hace par de años en el litoral del municipio de Salinas.

La construcción de este mirador marítimo, impulsado por la administración municipal encabezada por la alcaldesa Karilyn Bonilla, mejora la infraestructura de la Avenida Ladí (carretera 701) aledaña a los restaurantes Ladi’s, El Roble y el Balcón del Capitán.

Ventana al Mar Caribe consiste de una plaza con muelle y espacios para mini empresas que ofrecerá servicios diversos.  Este atractivo balcón con vista al mar Caribe fomentará el desarrollo económico mediante el establecimiento de pequeños negocios dedicados a la venta de artesanías, los deportes acuáticos, la pesca y los paseos turísticos por el fascinante ecosistema costanero de Salinas.

El mirador recreativo turístico Ventana al Mar Caribe será inaugurado este viernes, 4 de noviembre, desde las 2:00 de la tarde durante una ceremonia de pueblo en La Playa de Salinas y en medio de las delicias del Festival Gastronómico El Mojo que se celebra cada primer viernes de mes en esa ciudad sureña.

srs

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Fotos: Noticias de Salinas (Página Oficial)

Indicadores Sociales y Económicos del Municipio de Salinas

Salinas ocupa la posición #8 en tamaño y la #45 en población entre los 78 municipios de Puerto Rico.

Según el censo del 2010 la población de Salinas era de 31, 078 habitantes.  Los datos del 2010 indican que el 75.8% tenía más de 18 años.

Igualmente, el 63.1% de la población mayor de 25 años posee diploma de cuarto año o más.

El ingreso per cápita en el municipio rondaba los $6,944, es decir, $3,411 menos que a nivel nacional.

Más de la mitad (55%) de los habitantes mayores de 18 años tenían ingresos por debajo del nivel de pobreza.

Posiblemente, siguiendo la tendencia en todo el país, la población disminuye y la pobreza aumenta.

En 2015 la tasa de desempleo alcazaba el 24.3% según informó el DTRH, es decir que 24 de cada 100 personas del grupo laboral carecen de empleo.  El informe señala que 1, 940 personas estaban desempleadas, de una fuerza laboral de 7,960.   Ese mismo año el empleo total fue de 6,020.

El presupuesto aprobado por el Gobierno Municipal en el año fiscal 2014-2015 sumó $12,246,699.  La cifra representa una inversión en los servicios municipales menor de $400 per cápita. Al cierre de ese año fiscal el municipio tuvo un déficit de $2,374,076. La deuda pública de Salinas suma $16,695,000.

 

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El Fantoche / Roberto López

Un grupo de fantasmas arrendó el Teatro Ford para una fiesta de disfraces y contrataron a Rican Catering, donde yo trabajaba como mesero.

Todo iba bien hasta que llegó uno disfrazado de Hitler quien desde el mismísimo palco donde Booth limpió a Lincoln, ceñido a su infame papel, dijo así “Hay que hacer un muro al borde de Méjico, exterminar los musulmanes y deportar a los mejicanos violadores y adictos para que América vuelva a su grandeza”

Y todo se lo consentí hasta que le tocó las piernas a mi ayudante Mercedes, en un intento de manchar con sus deseos a una joven que camina este mundo con una pureza que no miente.

A falta de agua bendita fui a la cocina y me armé con un frasco de ajo en polvo marca Goya. Y en la segunda escena del tercer acto le rocié la cara al fanfarrón que como un loco se tiró al vacío. Y se formó un salpafuera que para que les cuento. Unos cuantos se escabulleron tras bastidores pero la mayoría se esfumó por las paredes.

Lo más espeluznante es que el cheque de depositó rebotó y los fantasmas andan desaparecidos. Demás está decir que me votaron.

©Roberto López

Lleva el mojo isleño al corazón de San Antonio, Texas: la historia de Iris González Santiago

Atrás queda todo lo vivido cuando comienza el andar del emigrante.  Lo acompañan muchos sentimientos que irán disipándose cuando se llega a la otra orilla.  Pero el emigrante carga una mochila de vivencias y costumbres de la cual extraerá lo que define su ser.

La mayoría somos hijos inconscientes de emigrantes.  El tiempo trascurrido nos lo hizo olvidar.  Pero el legado del emigrante se manifiesta en las conductas y costumbres individuales y colectivas de sus predecesores.  Esa estela de vidas pasadas echa raíces en la nueva tierra para continuar el ciclo de una nueva patria de la que se puede partir, de la que se puede emigrar.

¡Dios nos lleve al Perú!  Se repite cambiando el destino  a lo largo de la Historia.   Desde la invasión estadounidense en 1898 para acá se ha gritado ese deseo: ¡Dios nos lleve a Hawái!, ¡Dios nos lleve a Nueva York, a Chicago, a Filadelfia, a Orlando! A tal punto que en todo los Estados Unidos los boricuas que emigraron crecieron y se multiplicaron  hasta alcanzar la cifra de cinco millones.

A los primeros emigrantes les tocó la peor parte.  Desconocía el idioma, sus viviendas eran las peores y se les hacia difícil conseguir los ingrediente para preparar una comida criolla.   Ni con el doble de la harina se lograba saborear un café puya cargado. Y solo  los más agraciado podía saborear una cena navideña con lechón, arroz con gandules, pasteles, tembleque y ron.

Pero eso ha cambiado. Tan amplio y extenso es el cambio que en uno de los lugares más céntricos de San Antonio en Texas, una salinense de pura cepa, ha logrado que la cocina puertorriqueña gane aceptación entre los habitantes de la ciudad.  En el restaurante Luna Rosa de Puerto Rico Grill y Tapas no solo pueden los amantes de la gastronomía boricua deleitarse con los sabores de una lechonera, sino que también se puede saborear el famoso mojo isleño oriundo de Salinas.

Iris Gonzales Santiago, la dueña de este restaurante familiar en el corazón de Brooks City Base creció en Salinas al cuidado de su madre Amparo Santiago Roque (Pali), de su abuela doña Amparo Roque, de su tía Redención Santiago y de Sonia Ortiz Cintrón, considerada por ella su segunda madre. En esos años Sonia vivió con ellas cuidando de la niña y pendiente de la abuela.

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Pali y Redención Santiago junto al ex alcalde Basilio Baerga

Iris creció amando la cocina. De pequeña siempre estaba en la cocina con su abuela  y husmeando de “metia” cada vez que su tía Redención preparaba algún bizcocho o pudín para alguno de sus clientes.

Luego de graduarse de la escuela superior de Salinas comenzó a estudiar en la Universidad de Puerto Rico en Cayey en 1983. Sin embargo en el 1984 se fue a estudiar a la New Mexico State University en Las Cruces.  En la NMSU obtuvo un bachillerato en tecnología médica. En New Mexico conoció a su esposo, Manuel Enrique Ornelas. La pareja decidió mudarse a San Antonio, Texas. Su esposo ejercía como maestro bilingüe y posteriormente como principal de escuelas. En Texas Iris trabajó por un año en un hospital y luego durante tres años trabajó como química para el San Antonio Water System. El trabajo de laboratorio no fue de su agrado así que decidió convertirse en maestra bilingüe. Durante 13 años trabajo de maestra al tiempo que estudió una maestría en administración de escuelas. Sus últimos años en el campo de la educación los trabajó como coordinadora de los programas bilingües para el distrito escolar East Central de San Antonio.

Desde joven el sueño de Iris era cocinar y tener un restaurante. Sueño que hizo realidad y ahora se dedica a lo que realmente le gusta…  cocinar en su restaurante Luna Rosa Puerto Rican Grill y Tapas.  De esa experiencia como chef nos dice: “Aquí en el restaurante hago las famosas habichuelas guisadas de abuela… aunque nunca me quedarán como las de ella. Hacemos pescado al mojo isleño que es uno de los favoritos de mis clientes. El pernil que aprendí a hacer con Titi Reden es un “hit’ y también el budín, el coquito y los pasteles… En navidades hago las almojabanas de abuela y las torrejas… En fin, tenemos los platos tradicionales y también gastronomía moderna como churrasco, trifongo y tapas españolas”.

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Iris González Santiago

Iris tiene dos hijos, Omar (29) y Amadeus (19). Omar es enfermero pero ha decidido trabajar de bartender en el restaurante. Amadeus se graduó de escuela superior y quiere ser chef, así que trabaja en la cocina del Luna Rosa.

Sobre sus raíces boricuas expresa “Siempre he estado bien orgullosa de mi Salinas y de mi familia porque en Salinas y con mi familia aprendí mis valores. Todo lo que ahora soy se lo debo a ellas (mami, abuela, Titi Reden y Sonia). A mi abuelo, Aguedo Santiago Cruz no lo conocí ya que murió cuando mi mamá Pali apenas tenía 18 años. Pero mi mamá se ocupó de hablarme de él.  Sé que fue maestro y abogado y que escribió “Salinas a través de cien años. Mi papá fue José González Ramos del Coquí. Su mamá, María Ramos era hermana de Don Silito Godreau Ramos. Mi abuelo paterno, Don Cheo era dueño de la Gallera del Coquí. Era de la playa de Salinas y hermano de Chichi y Doña Polita y sobrino de Doña Ladis”.

El Luna Rosa de Puerto Rico Grill y Tapas es un restaurante donde se combina la gastronomía puertorriqueña con los sabores del Caribe, España y México de gran aceptación en la ciudad de San Antonio.

El menú del Luna Rosa es variado pero cuando de comida boricua se trata allí se puede disfrutar de una abundante o auténtica comida puertorriqueña como el  tradicional arroz con gandules y lechón asado, acompañado de mofongo, tostones, sorullitos, y un montón de otros deliciosos platos puertorriqueños. Y cuando de bebidas se habla, hay de todas para todos los gustos, pero sobresalen como acompañamiento perfecto para cualquier comida los cócteles de ron puertorriqueño hechos al momento o una margarita tropical. Pero para pasarla en grande, al estilo latino, los espectáculos directos incluyen la música y los motivos que tanto hacen disfrutar al público asistente.  En fin, hay mucho que comer, beber y disfrutar en el Luna Rosa.

srs