Y mi abuela ¿dónde está? / Lilia E. Méndez Vázquez

Serie Genealogía

María Antonia Romagú Pellot

El hilo ancestral que me ata a Antonia Romagú Pellot proviene de una mujer llamada María Francisca Romagú, que vivió a principios del siglo 19 por los pueblos de Hormigueros y Mayagüez. Tuvo dos “hijos naturales”: una hembra llamada Felícita y un varón llamado Emilio. Felícita fue la madre de mi tatarabuela paterna llamada Fidela y su tío Emilio fue el abuelo de Antonia.

Cuatro meses antes de la invasión estadounidense a Puerto Rico, el 17 de enero de 1898, nacía en Hormigueros, María Antonia Romagú Pellot. Cuando Antonia tenía 2 años de edad, nació su hermana Alfonsa y a la edad de 4 años murió su madre. Ricarda Pellot, falleció en Las Marías a los 21 años, víctima de una infección puerperal, lo que supone que Antonia pudo haber tenido un tercer hermano. El acta de defunción de su madre indica que tuvo tres hijos: Juan, Antonia y Alfonsa.

Nada sabemos sobre quién se hizo cargo de los niños. El censo de población de 1910, cuando tenía 12 años, ubica a Antonia viviendo alojada en la casa de Angela Bernard, en la carretera de Mayagüez a San Germán. Allí asistía a la escuela pública, donde apenas aprendió a leer y escribir.

Mientras tanto, su padre Isidoro, quien era zapatero, vivía en el barrio Naranjales de Las Marías junto a su nueva esposa, una modista llamada María A. Padilla. Al año siguiente, moriría en el hospital San Antonio de Mayagüez, a consecuencia de una hernia estrangulada.

En 1918, Antonia emigra a La Romana, República Dominicana con el propósito de reunirse con su madrina, Catalina Souffront de Muñoz, de quien era su empleada doméstica. Zarpa desde el puerto de Mayagüez el 6 de febrero de 1918 en el vapor Marina. Tenía 20 años, medía 5 pies y era de complexión negra.

Al cabo de dos años, en enero de 1920, desembarca del vapor Cricket en el puerto de Guánica, y es alojada en la casa de la familia Muñoz Castro, en la calle San Silvestre, del barrio Cárcel de Mayagüez. Allí vive también su madrina con su familia.

El 29 de marzo de 1925 en el mismo barrio, Antonia da a luz una “hija natural” a quien puso por nombre Felícita. Acude a registrarla Carlos Vélez en calidad de amigo de la madre. La niña falleció el 11 de noviembre de 1926, a los dieciocho meses de edad, a consecuencia de un cólico infantil. Para esa época ella y su madre vivían en el barrio Dulces Labios.

Dos años después, víctima de la malaria, muere Antonia a los 29 años de edad, un 25 de noviembre de 1928.

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