Cuentos del cañaveral

cuentos del cañaveralEl año pasado el Círculo Literario Antonio Ferrer Atilano llevó a cabo una velada en torno a libros de cuentos publicados por autores salinenses. La intención era explorar el proceso creativo y la temática de algunas de las narraciones incluidas en los libros.  En la actividad participaron los escritores Roberto Quiñones, Edelmiro Rodríguez, José Santiago y Edwin Ferrer.  Hoy iniciamos la publicación de algunas de las opiniones e ideas expresada por los autores en aquella ocasión.

Uno de los autores participante fue José Santiago Rivera, mejor conocido por Pepo Santiago, quien en ocasiones escribe bajo el seudónimo Sebastiopolo. En ese momento Santiago había publicado tres libros: Un Gobierno libre de Partidos Políticos, que es una crítica a los partidos y a políticos de oficio que causaron y continúan creando los problemas que abruman al país; El segundo, La Justicia Verdadera, una crítica al sistema de justicia donde expone la desigualdad que existe al momento de juzgar a la gente común frente a los pudientes y a la elite gubernamental.  Y, Cuentos del Cañaveral, el libro sobre el cual hizo la siguiente exposición:

Participación de José Santiago

Hoy quiero hablar específicamente de mis cuentos que no son fantásticos, tampoco son cuentos de hadas, ni mucho menos fábulas. No son vivencias, pues no narran experiencias vividas. Ni anécdotas porque, aunque en cada cuento hay personas que en verdad existieron, o existen, lo que de ellos narro son solo cuentos. Los agrupé con el título Cuentos del Cañaveral, porque en cada uno hay un enlace con el cañaveral, la zafra y la central azucarera.  Ese lugar donde la necesidad obligó a muchos al trabajo de sol a sol por un salario de subsistencia. Era la explotación del hombre por el hombre, una continuación a la emancipada esclavitud.

Esta noche pretendo contarles el cuento dentro de cada cuento. Lo que provocó la creación de cada uno de ellos, qué lo motivó. Aunque el libro consta de doce cuentos hoy solo voy a hacer mención de cuatro de ellos.

Ambos lados de la carretera que conducía desde el pueblo de Salinas a la entrada a mi barrio La Playa estaban sembrados de caña de azúcar. A mitad de la carretera cruzaba el callejón de La Margarita, un  camino de tierra que dividía en dos los sembradíos de caña por el que pasaba el tren. El recorrido a pie hasta el pueblo no tomaba más de quince minutos. Los sábados en la noche los chicos del barrio caminaban a pie hasta el pueblo para asistir a su mayor diversión, el cine. Lo hacían en grupo, para mitigar los miedos que le provocaban los diferentes sonidos que producía el viento en los cañaverales. Ver a mi hermano llegar a mi casa asfixiado por la carrera desde el callejón de La Margarita con una bicicleta sobre sus hombros y el personaje de una simpática señora con piel azabache que acostumbraba vestir de blanco, da paso a la creación del cuento El Callejón de la Margarita.

El cuento El Engaño esta inspirado en las historia que se contaban en las colonias cañeras. Recuerdo que se hablaba de un capataz prepotente, el gran Paco el mulo, lo de mulo lo dejo a la imaginación del lector. Este gustaba de picar en la parte más oscura  de las mujeres, de las solteras y las ajenas. También se deleitaba fumando aromáticos cigarros. Paco estaba casado con Juana, una hermosa hembra que poseyó a los quince años. El oro personaje es un mulato solterón llamado Juancho, quien también hacía de las suyas con las féminas y entre ellas con la mujer de Paco. El capataz se entera y disimula un viaje a la comarca vecina y le pide de favor a Juancho que cuide del área pues no piensa regresar hasta el otro día. ¿Qué ocurrió? Recuerden que Paco fumaba olorosos cigarros.

El cuento El Aparecido, viene a mi memoria cuando de niño, sentado en las escaleras de la puerta trasera de mi casa, la cual quedaba cerca de la cocina del restaurante de mi abuela Ladi, oí a una de las cocineras gritar “el muerto apareció”. Al pasar del tiempo me enteré de que el aparecido era el esposo de una de las cocineras llamado Aurelio que sea había ido a los Estados Unidos en busca de mejor suerte y estuvo perdido por muchos años. Hasta lo dieron por muerto. También conocí de los abusos y el discrimen contra boricuas que emigraban a la gran urbe. Aurelio decidió emigrar y de la historia de su regreso nace este cuento.

En el cuento Sobre el Puente del Rio Niguas, vuelve a sobresalir la figura de mi hermano. El condenado moría por las faldas. Recrea una ocasión en que conducía una camioneta, eso que el americano llama pick up, en compañía de una amiga. De regreso después de una noche de juerga la camioneta se queda sin gasolina justo en el puente cerca de Radio Hoy. De ese pequeño incidente que es lo único real, ¡ah! y el que él era casado, surge el cuento que les cuento.

De lo que se narra en el cuento Sucedió un Viernes se han escrito muchas historias. Más la cuento a mi manera  añadiendo elementos que lo hacen jocoso. Trata de un accidente de aviación. Mare y Conchita son personas reales, los demás personajes son nombres escogidos al azar. Sucedió un Viernes Santo, lo dieron por muerto, le rezaron y regresó a su casa el domingo como todo un cristo resucitado.

Los doce cuentos que componen este libro fueron escogidos de una veintena de cuentos escritos en los últimos dos años. Mi mayor deseo es que les guste y lo auspicien.

José Santiago Rivera

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