quema-cultivos-cana (2)

Confesiones al Mar (3) / por Marinín Torregrosa Sánchez

El cañaveral ardió.
Se vistió de humo la Gran Calle,
las cenizas del recuerdo
sobrevolaron el santuario,
y a la virgen que era blanca
la tiznaron de morena en el altar.
La niña dejo su inocencia
en el callejón de la Central.
La mano del diablo y el cuco
escondidas por el conuco.
No escucharon la advertencia,
se fiaron de la parentela…
Quedó tiznada la conciencia.
Ni el bautismo
devolvió la pulcritud
al alma y dignidad vejada.
Y no estabas cerca tú, mar grande y bravío
para que ahorcaras con tu furia al asesino,
y no estabas tú,
para que ahogaras mi vergüenza
en tus aguas y en mi olvido.

©Marinín Torregrosa Sánchez, 2016

Foto: Las 2 orillas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s