Los Sindicatos y el Gobierno / José Santiago Rivera

OpiniónManifestacion

Durante siglos  los patronos abusaron contra los obreros explotándolos bajo condiciones de trabajo infrahumanas. Ante esto, gente con visión y valor se alzaron como líderes y organizaron a los trabajadores en la ardua lucha por condiciones de trabajo aceptables y unos beneficios que ayudaran a mejorar su calidad de vida. La lucha no solo fue difícil, costo muchas vidas. Al final los logros a favor del trabajador fueron significativos. Con el tiempo el liderato sindical fue evolucionando, ya las luchas no eran a favor de todos por igual. Empezaron a surgir los intereses particulares de muchos líderes sindicales y sus alianzas con el patrono. Los beneficios para el trabajador, el obrero que produce las riquezas del patrono no eran prioridad.

Los sindicatos se transformaron en entes con las mismas características de los patronos abusadores que forzaron su creación. Se extralimitaron en sus exigencias de derechos y beneficios disminuyendo considerablemente sus responsabilidades y con ello disminuyo su productividad y su eficiencia. Esto en parte los convierte en responsables del desmadre económico y social del país.

Los políticos en su afán desmedido de perpetuarse en el poder, acordaron alianzas con los líderes sindicales y utilizando los dineros del país concedieron beneficios, muchos de estos extravagantes a los sindicatos. Con esto solo consiguieron sangrar las finanzas del país (ya no queda dinero), pues mientras exigían beneficios, disminuían en calidad de trabajo. Hoy estos líderes sindicales sienten que están en control del poder político y amenazan con un paro general, que sería desastroso para el pueblo y que en nada afectaría al liderato político, pues los lideres político, rojos y azules seguirían turnándose en el poder.

Lo que no entienden los miembros de esos sindicatos, los que verdaderamente producen para el crecimiento económico del país,  es que ellos y sus familiares llevaran la peor parte ante la crisis actual y el desmadre que se avecina. Que se afectan menos sin unos beneficios marginales imposibles de mantener ante la crisis actual, que el quedarse sin empleo. Ante un paro general, habría que considerar si las consecuencias mayores serán en contra del pueblo trabajador y sus familiares.

 

© José Santiago Rivera

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