Caneo Arguinzones, 1987-2014 / por José E. Delgado Hernández

Evaporarse / poema de Caneo Arguinzones

Puede que el descenso no contribuya a disminuir la

[pesadez de mis párpados

por el contrario, traza mi pupila de una densa armonía

hasta cobijarla el cansancio

Haber retorcido al abismo ha convertido

[la continuidad

en una festiva alabanza,

pero ida y queda

la muerte tantea un secreto regocijo:

La partitura de la ausencia,

mi trayecto,

silueta elucubrada

mientras caminaba despierta.

Agotarlo todo,

sumirse en la hechura,

avivar la candela hasta carburar.

Caer

no sacia esta silente delicia

por desaparecer.

 

Nace mujer en Caracas, Venezuela el 17 de abril de 1987 y trasmuta en mariposa en octubre del 2014.

Antes de Caneo cualquier insecto que viéramos nos parecía insípido, algo sin mayores atributos.  Antes de Caneo la palabra “pez” no era más que un simple animal, sencillo, algo sin importancia ni sentimiento.  Hasta que apareció la poeta con su don de Mantis Religiosa.  Ese don de la lucha social.  Su religión, si así podríamos llamarle, era la poesía y la batalla ardua por crear cierto balance  entre los marginados.  Entonces  nos enseñó que decir “pez” era decir cariño, te quiero, eres parte de mí.

Caneo Arguinzones no buscaba un espacio dentro de los salones de literatura, mucho menos que su nombre apareciera en los estantes de los “grandes poetas” ella lo que procuraba era que la poesía, no la suya, la poesía en su esencia fuera llevada a esos lugares olvidados de la sociedad. Llevar la poesía y regalarla a los niños y jóvenes a los que alguna vez llegamos a mirar de reojo y con cierto temor.  Por eso en su tercera visita a Puerto Rico lo primero que pidió fue hacer un taller de poesía en La Perla. La Perla que oyó en la canción de Calle 13.  De la misma manera se insertó  en la lucha de los maestro por su retiro, en la batalla por la excarcelación de Oscar López Rivera, marchó con los trabajadores que exigía al gobierno mejores condiciones de trabajo.  De igual manera impartió talleres de poesía en comunidades del pueblo de San Lorenzo y visitó varias escuelas públicas dejando una semilla de su vida.

Caneo en su haber de poeta nos dejó su poemario Zoo: anatomía de un insecto.  Nos dejó una grieta en la mirada a la hora de su partida.  Nos dejó una semilla en el pecho de nueva poesía, de poesía comprometida con las causas sociales, comprometida con los marginados y los carentes de recursos educativos.  Nos dejó una puerta abierta hacia el universo de la bondad.  Porque de todo lo que dio jamás esperó nada a cambio. Todo siempre fue humildemente dado en bondad.

Semilla / poema de Caneo Arquinzones

Partí en busca de la niñez

Partí esta cáscara deforme

Partí al sur

En dos quebré

El recorrido se hizo doble

Uno áspero y poroso

Otro almendrado.

Aceitosa ánima en busca de si

Para partir cabeza, pecho y nuez.

Los que conocimos a Caneo sabemos que dentro de su madurez política y poética, dentro de su desbordamiento por dar lo mejor de ella a quienes de verdad lo necesitaban, encontramos una niña que reía de todo y por todo..  Una niña que se maravillaba con la hermosura y la fragilidad de las mariposas.  Conocimos a una niña con una manera muy suya de dar gracias, a cuantos nos dejó un parajito de origami.  De esa forma Caneo agradecía la felicidad que le causábamos.  Pero a pesar de toda esa risa y amor que Caneo era capaz de causar, muy a pesar de esa ternura que nos hacía sentir al verla  y conversar con ella,  Caneo vivía un gran dolor, una inmensa soledad.  Ella no se sentía parte de este mundo, nosotros entendemos  que “el mundo” era muy pequeño para ella, muy blando.

Caneo Arquinzones Herrera fue un ser  de extrema sensibilidad y dado a esa sensibilidad todo a su alrededor le dolía muy en lo hondo.  Sentir que no pertenecía aquí, que ya no había más nada por lo que salir adelante, sentir que lo único que la acompañaba era la soledad es lo que nos trae hoy a rendirle este homenaje a Caneo. Que muy probable, allá donde esté debe estar entre risas y malestar porque Caneo  no era una mujer que le gustaran los homenajes y adicional a eso debe estar riéndose de mí por ser “tan cursi” como siempre me dijo desde que nos conocimos.

Hoy Caneo, querida poeta, querida mujer y amiga, hoy y siempre serás esa astilla que nos hace doler ante las injusticias.  Serás esa niña que nos regaló sapitos, pájaros, mariposas y cajitas de origamis.  Algo gracioso que según ella decía “yo no sé hacer mas nada que poesía y origamis” pues déjame decirte algo Caneo, que con esa poesía y esos origamis tocaste muchas vidas y las cambiaste para ser mejores poetas y seres humanos.

Hasta el próximos viaje Pez

 

Autorretrato / poema de Caneo Arquinzones

 Practico esculpir de mí la humanidad [que carezco.

Provocar una paulatina ternura hacia el [otro

Entregarme

Procuro erguirme sensata y voluntaria [en la tarea de amar,

no a una multitud

[a otro

Encuentro en la soledad el mutismo [donde reconozco mis rasgos,

sin embargo, en compañía

me desfiguro.

 

José E. Delgado HernándezPalabras leidas en homenaje a Caneo Arguinzones en la actividad del 7mo. Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico celebrada en la Plaza Palmer de Caguas organizada por Marioantonio Rosa y Marta Emmanuelli.  El autor es un poeta cagueño fundador del grupo Poetas en Marcha.

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