Misioneros

por María del Carmen Guzmán

a    Lala

2015_02_03_22_30_18Le pareció un sueño que la invitaran a participar de una estadía en México con los Cuerpos de Paz. Allí tendría la oportunidad de trabajar con niños de familias indígenas muy pobres.

Empacó su maleta y  tomó una de sus más preciadas e importantes posesiones: su guitarra.

Un joven azteca, apuesto y con unas botas de vaqueros picudas que llamaron su atención y la hicieron reír, bajó las escaleras y se acercó al grupo. Su voz melodiosa llenó el lugar. La melodía tocó las fibras de su corazón que desde ese momento quedó prendido al charro con voz de ángel.  Se le asignó como compañero durante la estadía. Por semanas trabajaron uno al lado del otro, incansables. Enseñaron a los niños y a sus padres a ejercer funciones básicas de higiene y aseo personal, ellos a su vez compartían, dentro de su escasez, todo lo que poseían.

En las noches, bajo las estrellas, sus guitarras susurraban al oído de aquellos dos jóvenes adolescentes, a quienes ésta experiencia cambió por completo.

Un día, ante las maravillas de Popocatépetl e Iztaccíhuatl aprendieron de los sacrificios del amor: amor que gime por las injusticias y lanza bolas de fuego y humo constantes como para revelarle al mundo que el amor, aún ante la muerte, permanece. Allí junto al gran guerrero y la bella princesa indígena, yace el amor.

Al final de la jornada, intercambiaron abrigos y se despidieron. El, le dedicó ésta canción: “…aunque estés allá en el fin del mundo, a tu lado estoy en un segundo, nada más cierra tus lindos ojos y háblame, háblame, háblame…[1]

Bajo el mismo cielo que cubre a ambos a pesar del tiempo y la distancia, se sientan bajo las estrellas, afinan sus guitarras, cantan y recuerdan…

El, frente a las asombrosas pirámides de Teotihuacán, se pregunta:

─ ¿Qué habrá sido de la chica de ojazos negros?

Cierra sus ojos y tararea: “háblame… háblame… háblame…”

Ella desde la comarca del Abeyno, suspira y canta: “Adoro la calle en que nos vimos, la noche cuando nos conocimos. Adoro las cosas que me dices, nuestros ratos felices, los adoro, vida mía…[2]

 

[1] Y Habláme- autor Paco Michel

[2] Adoro- autor Armando Manzanero

Pintura de Camila Rodríguez

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