El primogénito que NO fue redimido Samuel Caraballo López

Primogenito

Por Samuel Caraballo-López

Conságrame el primogénito de todo vientre.  Míos son todos los primogénitos israelitas y todos los primogénitos machos de sus animales. …le dedicarán al Señor el primogénito de todo vientre, pues estos le pertenecen al Señor. Cuando el faraón se empeñó en no dejarnos ir, el Señor les quitó la vida a todos los primogénitos de Egipto, tanto de hombres como de animales. Por eso le ofrecemos al Señor en sacrificio el primer macho que nace, y rescatamos a nuestros primogénitos (Éxodo 13: 2, 12-15).

El Evangelio de Lucas nos narra algunos de los pocos eventos canónicos relacionados a la niñez de Jesús.  En los textos correspondientes al 28 de diciembre de 2014, primer domingo de Navidad, Lucas 2: 21-40 nos narra tres (3) ceremonias de la tradición judía que Jesús y su familia cumplen a cabalidad:

  • La circuncisión del niño a los ocho días de nacido conforme a Levítico 12; 3. En esa ceremonia se le impone su nombre (Lucas 2: 21).
  • La Purificación de la madre según Levítico 12: 1-4; 6-8. Esta purificación ocurre 33 días después de la circuncisión del niño.  María y José por ser pobre solo se les impone dos tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y el otro como sacrificio expiatorio para quedar purificada.
  • La consagración en el templo, que por tratarse del primogénito, conllevaba ciertas condiciones y detalles (Éxodo 13, 2, 12-15). Lucas utiliza la tradición de 1 Samuel 1: 21-28, que parece ser más antigua, para explicar el significado de este evento.

Es importante comentar que existe una intención teológica y de amplio significado en la forma en que Lucas aborda este relato.  En el Evangelio de Lucas es donde mejor podemos ver la combinación de revelación y razón en la redacción de los relatos sobre Jesús.   La ceremonia de consagración del primogénito, como lo presenta Lucas, tiene profundas implicaciones teológicas.  Los primogénitos de Israel, sean personas o animales, y las primicias o primeros frutos en el caso de lo vegetal, pertenecían de forma absoluta a Jehová.  Los primogénitos de animales puros o impuros podían ser redimidos dando otro animal a cambio, de lo contrario eran eliminados, los puros en el altar y los impuros sin derramar su sangre (Éxodo 13: 13).  Los primogénitos de las familias de Israel debían ser redimidos o rescatados de ser sacrificados por medio del pago de una cantidad en monedas (5 ciclos) o equivalentes.  Esto parece recordar alguna ceremonia pagana antigua en que los primogénitos eran sacrificados a los dioses (Génesis 22: 9-12).

Israel se niega a seguir esa antigua ceremonia y a partir de Números 3: 12-13; 8: 16-19, surge otra tradición en la que los levitas, como tribu de sacerdotes y servidores del templo, sustituyen el sacrificio de los primogénitos.  Al ellos estar al servicio del altar, redimen a los primogénitos de Israel, que eran propiedad absoluta de Jehová, al ser consagrados a partir del evento de la muerte de los primogénitos de Egipto, ya que el Señor había consagrado para El a los primogénitos de Israel (Éxodo 13: 14-16).

Lucas retoma esta tradición antigua de los primogénitos en la presentación de Jesús y declara que este ha sido dedicado completamente al servicio de Dios (Lucas 2: 22-24), emulando la narrativa de 1 Samuel 1: 21-28.   En ese pasaje María asume el rol de Ana.  Así que José y María, según Lucas, no pagan redención por su primogénito, sino que consagran a Jesús al servicio del Señor (vea Lucas 2: 49). Lucas enlaza toda esta consagración de Jesús con el mensaje del Ángel Gabriel en el 1: 35:

“El Espíritu vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios”

Jesús fue consagrado a Dios y no fue redimido por pago alguno, sino que como Hijo de Dios, fue sacrificado en el altar del Gólgota, para que por medio de su sangre fueran redimidos todos los condenados de la tierra.  Nosotros los que estábamos esclavizados por los poderes espirituales de este mundo que manifestaban su dominio por medio de la ley, fuimos rescatados y adoptados como hijos legítimos y herederos de Dios, por medio del sacrificio de Jesús, que nació bajo la ley y cumplió con todos los requisitos de esta (Gálatas 4: 4-7). La consagración de Jesús como primogénito de Dios y su sacrificio, pagó totalmente el precio de nuestra esclavitud.  Navidad es la buena noticia de lo que  Dios hizo por medio de Aquel que se encarnó en el vientre de María y  fue consagrado como Hijo auténtico de Dios.

Feliz NAVIDAD Y un AÑO NUEVO repleto de bendiciones.

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