Todos vuelven

He recibido decenas de mensajes de boricuas que están allá afuera enfermos con nostalgitis aguda, un mal más doloroso que el chikungunya.  Los síntomas son ataques de pánico causados por la posibilidad de no poder regresar a Puerto Rico para jartarse de lechón, arroz con gandules, tembleque y pitorro.  Además angustia por la imposibilidad de amanecerse trullando aunque sea con un iPad pegado a bocinas ensordecedoras.   El síndrome causa en algunos fríos intensos aunque no esté nevando, agudizamiento de la adicción a internet y abuso del celular, por no mencionar los que se encierran a escuchar Los Reyes no llegaron en voz de Felipe Rodríguez.

Los más afortunados se alivian trasladándose unos días a Puerto Rico, aunque el virus permanece en estado latente y de cuando en cuando despierta para atacar con más vehemencia e intensidad.  En muchos casos se convierte en una condición crónica que solo se cura con el regreso a la tierra en que nacieron.

El amigo José Manuel Solá nos recuerda que esta condición es común en los emigrantes de todas partes del mundo.  Pero aprovecha para destacar que, como en el caso de otras condiciones, de las historias que se tejen en torno a quienes la padecen,  han surgido espectaculares creaciones artísticas.  Tal es el caso del poeta peruano Carlos Miró que le legó a Perú y al mundo los versos para la canción de una malograda película que con sublime sencillez afirma lo que todo emigrante aspira alcanzar. Así surgió el vals  peruano Todos Vuelven, creado con los versos de Carlos Miró  y la música de Alcides Carreño.

TODOS VUELVEN

Todos vuelven a la tierra en que nacieron,

al embrujo incomparable de su sol,

todos vuelven al rincón donde vivieron,

donde acaso floreció más de un amor.

Bajo el árbol solitario del silencio,

cuantas veces nos ponemos a soñar,

todos vuelven por la ruta del recuerdo,

pero el tiempo del amor no vuelve más.

El aire que trae en sus manos,

la flor del pasado, su aroma de ayer,

nos dice muy quedo al oído,

su canto aprendido al atardecer,

nos dice su voz misteriosa,

de nardo y de rosa,

de luna y de miel:

que es santo el amor de la tierra,

que triste es la ausencia que deja el ayer.

En 1941, la cantante Jesús Vásquez estrenó dicha canción cuyo video incluimos a continuación.

Posteriormente se han grabado cientos de versiones hasta que llegó a manos de músicos caribeños que lo transformaron en un son sabroso.  Al ritmo de salsa se han grabado diversas versiones entre las que suelen mencionarse las de Celio González y la Sonora Alegre, Lito Peña y su Orquesta Panamericana, Jimmy Urbina y la Orquesta Revolución, la Orquesta Power, Rubén Blade, entre otros.  Aquí un ejemplo de Todos Vuelven en ritmo de salsa.

Para los pacientes de nostalgitis aguda.

srs

2 pensamientos en “Todos vuelven

  1. Recuerda Papiro, todos somos hijos de la emigración, no hay nada de desafornunado en eso, lo hermoso es reconocer nuestras raíces, y vivir amorosamente la nostalgia que produce la estela existencial hasta que se extinga nuestra existencia. Feliz navidad, hay regresos al pasado que no evitan que volvamos al presente.

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  2. Es verdad! Extraño much a mi tierra. Especialmente en las Navidades. Desafortunadamente, aqui me quedo. Mis 8 hijos, mis 9 nietos, y mi querida esposa estan aqui. Ay un refran en ingles; “donde esta tu Corazon, ahi tu te quedas.” Mi Corazon esta en Arizona, junto con mis amores y familia.

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