Los pollitos de colores / María Charito Ibarra

pollitos de coloresOcurrió hace muchos años mientras los niños disfrutaban las vacaciones de verano. Cuatro hermanitos recibieron de regalo un pollito de color para cada uno. El padre trajo a la casa las nuevas mascotas en unas bolsitas de papel con rotitos para que pudieran respirar y evitar que se asfixiaran.

Los pollitos recibieron trato especial. Desde alimento adecuado hasta dormitorios hechos de caja de zapato para que durmieran cómodos; cada pollito tenía su habitación. Los niños se deleitaban escuchando el “pio, pio” de los nuevos miembros de la familia y hasta los corrían por toda la casa para ver cuál de los pollitos era el más veloz. Pero, lo que nadie imaginó fue que a pesar del amor y cuidado que se les ofrecía a los pollitos, su destino final terminaría tristemente por la natural curiosidad de uno de sus dueños-una niña voluntariosa quien quiso hacer más de lo que los pollitos realmente necesitaban.

Sucedió que una tarde, a la hora de la siesta, mientras todos dormían, la niña curiosa transporto a los pollitos hasta una pileta de concreto colocada detrás de las casas, al lado de la lavadora, lugar para iniciar los trabajos de limpieza del hogar y lavar ropa. Asumiendo que los pollitos tenían calor, y que un baño refrescante les vendría bien, la niña sumergió a los pollitos en agua y luego los echo a la lavadora. La niña en su curiosidad, prefirió hacerlo en secreto pues pensó que esto era lo debido y apropiado. Los pollitos tuvieron que dar muchas vueltas en la lavadora, pues para sorpresa de la niña, estos salieron mareados, vomitando, con los ojos al revés y temblando de frío. ¡Que tristeza! ¡Que dolor para aquella niña! ¡Y que crueldad para los pollitos!

Entre el llanto de la niña y el “pio, pio” desgarrador de los pollitos despertaron a todo el que estaban tomando la siesta. La madre y la abuela corrieron a ver que había sucedido. Cuando llegaron a la escena se dieron cuenta de lo ocurrido. La niña fue castigada y quedo en su cuarto por el resto del día. La niña seguía triste y lloraba diciendo, “es que yo quise refrescar a los pollitos porque tenían calor.” Pero los pollitos seguían como locos y arrebatados. Mientras tanto, la madre y la abuela de la niña trataban de salvar a los pollitos, pero estos perecieron antes de caer la noche. La niña lloraba de dolor por lo que hizo pero más lloraba por el dolor que causo a sus hermanitos y por la represalia que venía de su papa cuando este llegara a casa de su trabajo.

Antes de echar a los fallecidos animalitos al zafacón se les rezo un Santo Rosario de difuntos con todo y letanías, para ejemplarizar el respeto a la vida que merecen todas las criaturas del universo.

Maria “Charito” Ibarra

2 pensamientos en “Los pollitos de colores / María Charito Ibarra

  1. Muy bueno el cuento y el mensaje. Yo pensé que la niña se iba a asustar al ver los pollitos despintados, pero su susto fue mayor…

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